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Cronicas de Catán - Parte 1 - La Taberna del Cangrejo Rojo

Escenario

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15/01/2026, 19:03
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La Península de Zhânhâi

Península de Zhânhâi (湛海半岛) (“la península del mar de la Garra”)

 

Un nombre usado en mapas eruditos y documentos oficiales. Entre la gente común se abrevia simplemente como Zhânâi.

- Reino de Catán

- Costa recortada, manglares y estuarios.

- Pesca, salinas y contrabando.

5 Centroeste

Ciudades y enclaves de Zhânhâi

Āilín (艾林)  →Airoc (“El Bosque Fragante”)

 

Aunque no es el puerto más bullicioso ni el mercado más caótico, Airoc es el corazón silencioso del Reino de Catán. Segunda ciudad en tamaño, pero primera en poder, alberga la corte imperial, los archivos centrales del estado y los jardines privados del emperador, todos construidos entre colinas cubiertas de cedros, sándalo y árboles de incienso cuyas resinas perfuman el aire incluso en invierno.

Rodeada de masas verdes y húmedas, la ciudad se extiende con orden meticuloso: calzadas empedradas conducen a plazas simétricas, canales limpios bordean barrios de funcionarios y escribas, y los muros del Palacio de las Raíces Blancas —hecho con madera que nunca se pudre— se alzan donde antaño estuvo el antiguo santuario druídico del reino.

Su población es densa pero discreta: nobles menores, burócratas, guardias imperiales, artesanos especializados en lacas y pergaminos, y una red invisible de espías civiles que vela por la “armonía fragante”. El comercio gira en torno a productos forestales de lujo: maderas aromáticas, aceites esenciales, tintes vegetales y hierbas medicinales que surten tanto a la corte como a los templos del interior.

Rodeada de masas verdes y húmedas, conocida por maderas aromáticas, resinas y hierbas.

- Sede Imperial y capital del Reino.

- Población concentrada en la urbe.

- Comercio de productos de cerámica y ebanistería.

- Contrapunto tranquilo a los puertos corruptos.

Liánchéng (连城) → Alejandría (“La Ciudad Unida”)

Antiguo centro administrativo y comercial, situada en una zona fértil y bien comunicada. El nombre refleja su papel como nexo entre rutas terrestres y fluviales. 

Puerto comercial más grande de toda la región, Liánchéng es el pulso mercantil del Reino de Catán. Situada en una llanura fértil donde convergen ríos navegables y caminos reales, su nombre —“Ciudad Unida”— no es solo poético: refleja siglos de alianzas entre gremios, clanes fluviales y casas mercantiles que han convertido sus muelles en un laberinto de grúas, almacenes y aduanas siempre en movimiento.

Oficialmente llamada Liánchéng en mapas imperiales y documentos burocráticos, casi nadie la nombra así en las calles. Los locales, marineros y comerciantes simplemente dicen “Lián”, como si nombrarla con más formalidad rompiera el equilibrio precario entre leyes y lucro.

Aquí todo se negocia: seda por sal, permisos por sobornos, rumores por pasajes. Sus canales internos dividen barrios por oficio, origen o riqueza, pero todos desembocan en el Gran Muelle, donde los barcos descargan especias del sur, hierro del norte y esclavos del este bajo la mirada indiferente de los inspectores imperiales. Lián no gobierna, pero sostiene al reino sobre sus espaldas cansadas… y sabe que, sin ella, Catán se ahogaría en su propia quietud.

Bajo la superficie de su orden comercial, Lián alberga una red de sombras tan antigua como sus muelles. Los mafias y bandas criminales operan en sus calles. Alianzas informales de contrabandistas, capataces corruptos y remeros desertores, controlan los canales secundarios, donde la luz del sol apenas llega y los cuerpos desaparecen sin preguntas. Piratas disfrazados de mercaderes operan desde tabernas con doble fondo, vendiendo no solo botín, sino información: rutas de la Armada, nombres de traidores, llaves de cofres imperiales. Y en los barrios flotantes del este, donde las casas se balancean con la marea, la prostitución florece en todas sus formas: desde cortesanas que cantan poemas antiguos a cambio de secretos, hasta esclavos marcados que sirven en silencio a quienes pagan lo suficiente para olvidar que están en el mismo reino que el emperador. En Lián, el crimen no es una excepción; es otra mercancía más, bien empaquetada y etiquetada con una sonrisa.

- Nombre oficial usado por burócratas y mapas imperiales.

- La gente común la llama simplemente Lián.

- Parte oscura. Crimen y prostitución.

Kèdâo (客岛) → Ketalba (“La Isla de los Forasteros”)

Pequeña, abierta y deliberadamente ambigua, Kèdâo es el primer puerto que ven los extranjeros al acercarse a Catán desde el mar abierto. Su nombre —“Isla de los Forasteros”— no es un aviso, sino una invitación: aquí, lo extraño no se teme, se aprovecha.

Como puerto secundario, sirve de escala obligada antes de llegar a Nanhai. Los barcos detienen sus velas para reabastecerse de agua dulce, cambiar moneda o dejar a bordo a aquellos cuyos rostros son demasiado conocidos en tierra firme. Los templos de Kèdâo alojan dioses de media docena de culturas; sus tabernas, lenguas aún más.

No hay murallas, apenas una empalizada de madera podrida. Tampoco hay leyes escritas, solo acuerdos tácitos: “No robes a quien te da techo. No mates a quien paga su cuenta. Y si traes algo prohibido, entiérralo lejos del pozo.”

Kèdâo tolera lo que otras ciudades persiguen. Por eso, muchos llegan… y pocos se van del todo.

- Puerto secundario.

- Punto de escala antes de llegar a Nanhai.

- Fama de tolerar costumbres extranjeras.

- Sede del principal templo de XXXXX

Yânzhōu (岩州) → Ialta (“La Prefectura de la Roca”)

Construida entre acantilados de piedra negra y colinas que parecen dientes rotos, Yânzhōu no fue hecha para el comercio, sino para la contención. Desde sus torres de vigilancia se domina el estrecho más peligroso del Mar de la Garra, y desde sus cuarteles se ha repelido a piratas, invasores y ejércitos rebeldes durante generaciones.

Más fortaleza que ciudad, Yânzhōu respira disciplina. Sus calles son rectas, sus puertas se cierran al toque de corneta, y hasta los niños aprenden a distinguir banderas navales antes que letras. La guarnición permanente —conocida como “Los Cascos de Obsidiana”— es leal al emperador, no a los gobernadores locales, y responde solo a órdenes selladas con cera imperial.

Aunque tiene un pequeño puerto, casi todo lo que entra o sale es militar: armas, víveres, prisioneros. Los civiles que viven allí lo hacen por necesidad o por juramento familiar. Nadie elige Ialta… pero quienes la defienden, rara vez la abandonan.

- Fortificaciones antiguas.

- Guarnición permanente.

- Vista directa sobre el Mar de la Garra.

Húshí (湖石)  → Ocelom (“Piedra del Lago”)

En el corazón del interior, donde los ríos se ensanchan y el lago Zhânhâi reluce como un espejo roto, se alza Húshí: ciudad silenciosa, estratégica, invisible para quien no sabe buscarla. Conocida en mapas eruditos como Húshí (“Piedra del Lago”), la mayoría la llama simplemente Zhânhâi, como si el lago y la ciudad fueran una misma criatura.

Aquí no hay murmullos de mercado ni gritos de muelle, sino el crujido constante de grúas fluviales y el eco sordo de sacos de grano cayendo en almacenes subterráneos. Sus astilleros construyen barcazas planas, lentas y capaces de transportar toneladas de arroz, sal o lingotes por los canales interiores.

Húshí no brilla, pero controla el flujo. Sin sus rutas, las ciudades costeras pasarían hambre. Sin sus registros, el imperio perdería la cuenta de su riqueza. Es un nodo discreto, sí… pero si alguien cortara sus puentes, todo Catán se tambalearía.

- Astilleros fluviales.

- Almacenes de grano.

- Nodo comercial discreto pero influyente.

Nanhai (南海)

Situado en la costa oriental del reino de Catán, Nanhai es un puerto pequeño y desgastado por el salitre, apenas un racimo de cabañas de madera, redes colgadas y barcas agujereadas que se mecen en una ensenada protegida por manglares. Aunque su nombre significa “Mar del Sur”, casi nadie lo recuerda —ni siquiera los viejos pescadores que han nacido y muerto entre sus muelles podridos.

No es una ciudad importante, ni siquiera un pueblo en los mapas imperiales. Pero es real, sucio y vivo: un lugar donde el contrabando se disfraza de pesca, los rumores valen más que el cobre y todo el mundo conoce el precio de guardar silencio.

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15/01/2026, 19:25
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Región insular

Archipiélago de Chíngzhu (青珠群岛) (“las islas de las perlas verdes”)

Un conjunto de islas envueltas en brumas salinas, arrecifes traicioneros y leyendas de piratas. El nombre procede del color verdoso del agua poco profunda que rodea muchas de sus costas.

Nombres de las islas principales:

Nombre antiguo

Nuevo nombre oriental

Significado aproximado

Isla de Gambor

Qíngshān (青山岛)

Isla de la Montaña Verde

Isla de Eruandil

Yúlín (渔林岛)

Isla del Bosque de Pescadores

Isla de Sebrimur

Hǎimù (海暮岛)

Isla del Ocaso Marino

Islas Tildanas

Xiǎo Zhūliè (小珠列岛)

Islas de las Pequeñas Perlas

Ciudades, puertos y fortalezas del Archipiélago de Chíngzhu

Qíngshān (青山岛)

Pequeña y empinada, Qíngshān emerge del mar como un suspiro entre olas: cubierta de pinos bajos, musgo salado y senderos que solo los pastores de cangrejos conocen. No hay muelles dignos de tal nombre, apenas una cala donde dos barcas pueden amarrar sin chocar. Sus pocos habitantes viven de la recolección de algas medicinales y la cría de aves marinas cuyas plumas se venden en Airoc como relleno para almohadas imperiales. Se dice que en su cima hay una piedra que llora al amanecer, pero nadie sube ya… desde que desapareció el último ermitaño.

 

Jûndâo (军岛) → Cunduil (La Isla del Ejército)

Cunduil no invita; ordena. Rodeada de acantilados artificiales tallados para evitar desembarcos, esta isla-fortaleza es el corazón blindado de la Armada Imperial. Sus astilleros construyen dromones con proas de dragón y bodegas selladas contra el fuego; sus cuarteles entrenan a los Cascos Negros, tropas navales que juran lealtad al emperador antes que a sus propias madres.

El gobierno es marcial, estricto hasta la crueldad: ni siquiera los oficiales superiores entran sin permiso sellado. Controla el paso estrecho entre las islas del sur, y cualquier barco que intente sortearlo sin autorización termina con las velas en llamas… o el casco en el fondo. En Jûndâo, la paz se mantiene no con diplomacia, sino con cañones cargados y silencio absoluto.

- Astilleros de guerra.

 

- Controla el paso entre islas.

- Gobierno marcial estricto.

Gângwêi (港卫) → Vil-ganduil (“El Guardián del Puerto”)

Gângwêi se alza alrededor de una bahía natural tan profunda que dicen que el fondo nunca ha sido cartografiado. Ciudad fortificada de torres cuadradas y murallas salpicadas de algas, sirve como centro logístico naval: aquí se reabastecen los barcos de guerra, se almacenan municiones y se juzga —rápida y sumariamente— a los desertores.

Sus aduanas son infames: los inspectores llevan libretas llenas de nombres y precios, y casi todo puede pasar… por el soborno correcto. Esta ambigüedad constante ha convertido a Gângwêi en un punto de fricción perpetua: los oficiales exigen orden, los piratas lo desafían, y los mercaderes navegan la línea entre ambos como si bailaran sobre cuchillas. Nadie confía del todo en Gângwêi … pero todos necesitan pasar por ella.

- Centro logístico naval.

-Aduanas y controles… fácilmente sobornables.

- Punto de fricción constante entre oficiales y piratas.


Yúlín (渔林岛):

 

Isla volcánica cuya cima rara vez se ve libre de bruma. Parece flotar entre cielo y mar, como un sueño que el océano se niega a soltar. Sus laderas, escarpadas y cubiertas de musgo plateado, están surcadas por senderos estrechos tallados en la roca negra, apenas anchos para un hombre y su carga. En la cumbre, medio ocultos por la neblina perpetua, se alzan los 

El aire huele a humedad, a incienso de pino y a sal sin tocar. Abajo, en la base de la isla, el mar rompe contra acantilados negros con una furia constante… pero arriba, en Yúlín, todo está en silencio, como si el tiempo mismo hubiera decidido esperar a que la niebla se levantara.

Yúnchéng (云城) → Olunda (“La Ciudad de las Nubes”)

Alzada en una isla volcánica cuya cima rara vez se ve libre de bruma, Yúnchéng parece flotar entre cielo y mar. Sus faros no iluminan el agua, sino el aire: torres de señal con espejos y tambores que guían a los navegantes cuando la niebla engulle el horizonte.

Muchos marineros la evitan. Dicen que quien mira demasiado tiempo hacia sus siluetas borrosas pierde el rumbo… o la cordura. Otros juran que sus sacerdotisas pueden predecir tormentas con solo oler el viento. Sea verdad o superstición, Yúnchéng es un hito obligado en toda carta náutica seria. No se comercia allí, no se descarga carga… solo se observa, se teme y a veces, se reza.

- Faros y torres de señal.

- Punto de referencia para navegantes.

- Considerada de mal agüero por algunos marineros.

Tínghâi (听海) → Timeria (“Escuchar el Mar”)

Aislado al extremo noroeste del archipiélago, Tínghâi no es un puerto, sino un susurro. Sus esculturas, hechas de huesos de ballena y madera a la deriva, se inclinan hacia el océano como si escucharan secretos. Aquí viven los pescadores-videntes: hombres y mujeres que interpretan las mareas, los patrones de las medusas y el canto de las ballenas para predecir el futuro.

El templo principal no tiene techo; su altar es una roca plana bañada por las olas. La gente acude a Tínghâi no por pescado ni oro, sino por consejo. Un viaje a este lugar suele significar que alguien ha llegado al límite de lo racional… y está dispuesto a creer en cualquier cosa que el mar quiera decirle.

- Pescadores-videntes.

- Templos abiertos al océano.

- Lugar al que se acude por consejo… no por comercio.


Hâimù (海暮岛)

 

Algunos la llaman: “La Isla del Ocaso Marino”. Nombre poético para un lugar práctico y hosco. Hâimù vive al ritmo de las mareas bajas, cuando sus playas revelan bancos de almejas gigantes y restos de naufragios. Sus habitantes son pescadores taciturnos, curtidos por décadas de vientos salobres y ciclones repentinos.

No hay templos, apenas un santuario improvisado a la Dama de las Corrientes, hecha de redes y dientes de tiburón. Lo único que exportan es pescado seco y sal, pero lo hacen con eficiencia brutal. Se dice que en Hâimù , un hombre no llora ni cuando entierra a su hijo… solo cuando el mar se niega a devolver su cuerpo.

Lùogé (落阁) → Gler (“El Pabellón Caído”)

Antaño residencia de una rama menor de la nobleza imperial, Lùogé hoy es una sombra con arquitectura. Sus pabellones de madera lacada se pudren lentamente bajo lianas y goteras; sus jardines formales han sido invadidos por maleza y campamentos temporales de contrabandistas.

Los clanes mercantes que ahora dominan la isla usan los viejos salones para negociar pactos en voz baja, mientras los descendientes de los nobles originales —convertidos en escribas, tahúres o esclavos domésticos— observan en silencio. El nombre “Pabellón Caído” no es metáfora: uno de los edificios principales colapsó hace tres años, y nadie se molestó en reconstruirlo. Aquí, el pasado no se honra; se saquea.

- Arquitectura decadente.

- Intrigas políticas.

- Nombre que evoca su pasado glorioso.

Délíng (德岭) → Delir (“La Cresta Virtuosa”)

En lo alto de colinas verdes que parecen respirar tranquilidad, Délíng es el alma moral del reino. Sus monasterios, talleres de caligrafía y escuelas de filosofía atraen a estudiantes de toda Catán. Los maestros de Délíng no empuñan espadas, pero sus palabras han detenido guerras y destituido gobernadores.

No hay murallas, porque nadie ataca a quienes enseñan el Camino del Agua Serena. Su influencia es sutil, pero profunda: jueces, burócratas e incluso almirantes consultan a sus sabios antes de tomar decisiones trascendentales. Cuando alguien dice “actúa con el honor de Délíng”, no está citando un lugar… está invocando un ideal.

- Autoridad moral más que militar.

- Influencia cultural en toda la región.

- Su nombre se invoca con respeto.

Mînshuî (Min) (闽水) (“Las Aguas de Min”)

Puerto pesquero y fluvial donde el río Min se encuentra con el mar, esta ciudad vive con los pies en el fango y los ojos en el horizonte. Sus juncos, pintados con ojos protectores en la proa, forman la flota más numerosa del litoral oriental. Exportan pescado seco, sal ahumada y aceite de anguila, y pagan sus deudas con trabajo, no con monedas.

La gente de Mînshuî es dura, supersticiosa y profundamente comunitaria. Creen que cada casa tiene un espíritu del umbral, que los tiburones blancos son almas de marineros suicidas y que nunca se debe silbar de noche, porque eso llama a la Niebla Devoradora. No son ricos, ni famosos… pero sobreviven, temporada tras temporada, mientras otros puertos arden.

- Gran flota de juncos.

- Pescado seco y sal.

- Gente dura y supersticiosa.


Wánlì (万砾) → Vamlit (“Las Diez Mil Gravas”)

Construida sobre una franja hostil de playas continentales, pedregosas y arrecifes afilados como cuchillas, Wánlì es menos una ciudad que una advertencia tallada en piedra. Sus murallas, hechas con los restos de barcos enemigos, se alzan directamente sobre las rocas, y sus accesos terrestres están minados con trampas antiguas.

Desde sus torres, los vigías pueden ver cualquier embarcación que intente acercarse desde el mar abierto… y tienen órdenes de disparar primero, preguntar después. La guarnición, conocida como “Los Hijos de la Grava”, se enorgullece de que ningún enemigo haya pisado sus muros en tres siglos. El nombre “Diez Mil Gravas” no cuenta las piedras… cuenta las tumbas que hay bajo ellas.

- Difícil acceso desde el mar.

- Punto defensivo clave.

- Nombre usado con orgullo por sus guarniciones.

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15/01/2026, 19:28
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DEIDADES CATANESAS

► Zhi Yi, el Legislador Celestial, encarnación de la justicia y la rectitud (también conocido como el Legislador Celestial  o la Encarnación de la Justicia).  Alineamiento: legal-bueno. Dominios: templanza, gloria, ley, orgullo, nobleza. Arma predilecta: maza de armas

Símbolo:

►  Long Lin, dios de la naturaleza y los seres vivos (también conocido como el Espíritu del Bosque). Alineamiento: caótico-bueno. Dominios: naturaleza, animales, arbórea, planta, caza. Arma predilecta: kama

Símbolo:

Long-Lin

► Xiong Ren, dios de la compasión y la benevolencia (también conocido como el Protector Benevolente). Alineamiento: neutral-bueno. Dominios: proteccióncuraciónbienesperanzacaridad.  Arma predilecta: lanza

Símbolo:

► Fei Yu, diosa de la Verdad Absoluta (también conocidoa como "La Buscadora Eterna" o "La Erudita".).  Alineamiento: legal-neutral. Dominios: conocimientoleyexorcismocomunidadoráculoArma predilecta: katana

Símbolo:

► Wen Li, diosa de la la fuerza vital y el cosmos (también conocido como la Vagabunda Cósmica).  Alineamiento: caótico-neutral. Dominios: destinofuerzasuerteoráculoconcimiento.. Arma predilecta: sai

Símbolo:

► Tarkhan, dios de la magia (también conocido como el Gato Sonriente de Anza, señor de la Burocracia).  Alineamiento: neutral. Dominios: Magiahechizosupercheríaviajesuerte  Arma predilecta: bastón

Símbolo:

► Hei Ya, diosa de la oscuridad y la ambición desenfrenada (también conocido como "la Señora Oscura).  Alineamiento: legal-maligno. Dominios: leycodiciaguerraavariciaejércitoArma predilecta: kusari-gama

Símbolo:

► Lán Hu, diosa de la sangre y la creaividad descontrolada (también conocida como "el Espíritu Incontrolable").  Alineamiento: caótico-maligno. Dominios:sufrimientocaosartesaníalujuriatentaciónArma predilecta: cervatana

Símbolo:

► Zai Muo, diosa de los Túmulos (también conocida como "Nyxara, la Guardiana de los Tumbas", "Erelyn, la Señora del Silencio" o "Thalira, la Dama de la Eternidad").  Alineamiento: neutral-maligno. Dominios: MuerteoscuridadcorrupciónfríoespírituArma predilecta: wakizashi

Símbolo:

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21/01/2026, 15:35
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Cataneses

 

“El mar no grita; susurra. Y solo los que saben escuchar sobreviven.”

atanes

Los cataneses son humanos del Reino de Catán, una península y un archipiélago donde el agua dicta el destino: desde los grandes centros comerciales como Liánchéng, cuyos muelles nunca duermen y cuyos canales rebosan de seda, sal y secretos, hasta los puertos sombríos como Nanhai, donde el contrabando se disfraza de pesca y los inspectores miran hacia otro lado por un puñado de monedas. En medio, islas fortificadas como Gângwêi vigilan las rutas, mientras piratas del Mar de la Garra navegan bajo banderas falsas, y clanes mercantes en ciudades decadentes como Lùogé tejen intrigas con más hilos que una red de arrastre.

Los cataneses no forman un pueblo homogéneo. Son mercaderes astutos en Lián, contrabandistas en Kèdâo, guardias imperiales en Āilín, pescadores supersticiosos en Mînshuî, oráculos silenciosos en Tínghâi y piratas despiadados que juran lealtad solo al viento y al botín. Aun así, los une una misma raíz: la convicción de que el mundo no se domina con la fuerza, sino con el oído atento.

De complexión ligera y mirada escrutadora, suelen tener la piel tostada por el sol salobre, el cabello oscuro recogido en trenzas prácticas o coletas bajas, y ropas sencillas —aunque en las urbes, las élites visten sedas teñidas con pigmentos de coral y llevan abanicos que ocultan dagas. No son guerreros natos ni conquistadores, sino observadores: pescadores que leen las olas, curanderos que entienden el lenguaje de las hierbas, monjes que meditan al ritmo del oleaje y espías que venden rumores como si fueran perlas.

Su cultura valora la paciencia, la memoria oral y el respeto por los ciclos naturales. Creen que cada roca, cada corriente y cada naufragio tiene un nombre y una historia. En Catán, un hombre no se juzga por su fuerza, sino por su capacidad para escuchar al mar, a los ancestros y al silencio entre las palabras.

Estadísticas raciales:

Caractarísticas: Elige uno de estos conjuntos de bono/penalizador de caractéristica en base a la naturaleza de tu personaje:

- +2 Sabiduría / –2 Fuerza: Ideal para monjes de Délíng, curanderos de los bajíos, pescadores intuitivos y seguidores de cultos marinos que confían en la percepción más que en la fuerza bruta.

- +2 Destreza / –2 Constitución: Adecuado para contrabandistas de Nanhai, espías de Lián o piratas sigilosos, aunque su fragilidad los hace vulnerables en las duras condiciones costeras.

- +2 Carisma / –2 Fuerza: Útil para oradores del puerto, líderes de gremios menores o intermediarios entre forasteros y locales, pero poco representativo de la vida ruda de la mayoría catanesa.

- +2 Inteligencia / –2 Fuerza: Beneficia a escribas imperiales, cartógrafos fluviales o sabios de Airoc, aunque resulta poco práctico para los pescadores, marineros y trabajadores que forman la base de la sociedad catanesa.

Tamaño: Mediano
Velocidad base: 30 pies
Bonificación racial: +2 a las pruebas de Conocimiento (geografía), Supervivencia (en costas o mares) o Oficio (pesca, navegación) —elige uno.
Idiomas iniciales: Catánés (equivalente a Común), y opcionalmente Liánés (equivalente a un idioma regional).
Todavía reciben:

- Un punto de habilidad adicional por nivel
- Una dote extra al nivel 1

Los cataneses encajan especialmente bien en clases que dependen de la intuición, la disciplina o el conocimiento del entorno: monje, clérigo (de deidades marinas o ancestrales), druida, explorador, ninja (rogue oriental) o incluso hechicero con linaje ligado a espíritus acuáticos. Aunque pueden ser guerreros o paladines, suelen preferir armas ligeras, tácticas evasivas y combate defensivo antes que embestidas frontales.

En el vasto mundo de Gea, los cataneses no buscan gloria. Solo quieren que el mar los deje vivir… y que, cuando llegue su hora, los devuelva a las profundidades con honor.

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21/01/2026, 23:31
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Dinero en Catán:

Loto de jade (moneda de oro: pieza de oro) – valor alto, usada en comercio entre ciudades o con la corte imperial.

Loto de cobre (moneda de cobre o bronce: pieza de plata) – moneda cotidiana, la que usa un pescador, un estibador o un tabernero.

Medio loto (de estaño o hierro: pieza de cobre) – para transacciones menores: un pan, un pasaje corto, una copa de aguardiente de arroz.