Partida Rol por web

Dónde germina el Caos

Prólogo

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15/03/2019, 23:43
Director

El pueblo de Arlankas, es un importante punto de paso y comercio en Shazaar cerca de la frontera con Jharkor. Aquí los países están separados por una pequeña cadena de encrespadas colinas que impiden el paso, por lo que las rodea la carretera - camino ancho más bien - de Aflitain, capital de la nación, a Thokora, al otro lado de la frontera. Arlankas es el principal punto de parada en esa ruta, con un mercado significativo.

El motivo principal es que desde aquí no sólo parte y llega dicha carretera, también es el punto de inicio y final de un camino, casi de cabras, que se adentra en las colinas hasta un pueblucho de mala muerte pero gran importancia: Mestor, centro de toda la actividad minera de la zona, notablemente rica, no tanto por la cantidad sino por la calidad del producto: oro y piedras preciosas sin tallar. Eso hace de Arlankas un lugar en el que el dinero (o más bien las riquezas) abunda y cambia de manos rápido y a menudo.

Aquí se han reunido, por diversos motivos un grupo de personas en las que el destino y los poderes han fijado su mirada, sin que ellos (y ella) lo sepan.

Arlankas llama la atención, en parte por su tamaño. Aunque no parece que vivan más de un par de miles de personas, el pueblo es casi una villa con el doble de tamaño que se esperaría de él, gracias a las grandes explanadas para mercados, sus docenas de establos capaces de guarecer medio millar de caballos, su fortaleza con torre y empalizada, sus numerosas posadas capaces de albergar casi la mitad de población que los edificios residenciales de los lugareños y su templo de Grome, tan grande como el de la capital, Aflitain.

Pero hoy en día, lo hace más por su aspecto. Los mercados están llenos de puestos, con abundante mercancía, notablemente rebajada; pero nadie compra más que suministros básicos. Los mercaderes no se mueven del sitio, pues la guardia es poca y con aspecto cansado.

La mayor parte de la población se divide en dos: los que trabajan en el campo, que parece gozar de un exceso de trabajadores macilentos y cansados y los que haraganean sin nada que hacer, casi ninguno de los cuales parece un mendigo. O al menos no haberlo sido desde hace mucho tiempo.

Un cartel colgado del poste de noticias destaca por encima del resto, pues promete buena paga a mercenarios capaces dispuestos a emprender una peligrosa misión. Da razón en una posada, llamada la Mayor por ser la más grande del pueblo, si bien no la más lujosa; y la da un tal Izurde, el Rojo.

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19/03/2019, 23:02
Director

Mientras los sacerdotes miraban a los recién llegados, más bien ceñudos, la puerta volvió a abrirse. Lo cierto es que la ciudad parecía muy parada, con pocos ofreciendo trabajo y muchos ofreciendo mercancías, así que era razonable que la oferta de Izurde tuviera tanto éxito.

El salvaje más civilizado que habían visto nunca entró y se dirigió al posadero, hasta habló en común y llevaba armadura y una extraña espada. Su aspecto de hombre salido del bosque de Troos o algún sitio sin civilizar similar quedaba desmentido por casi todo lo que hacía. Casi.

Con palabras simples, y un tanto ásperas, inquirió también por la reunión. Y les miró con gesto difícil de leer mientras avanzaba hacia ellos. No era grande, ningún salvaje lo era, pero parecía fuerte y robusto como un toro, como casi todos ellos.

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21/03/2019, 01:49
Izurde el Rojo

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   Espero un rato hasta que termine el trasiego de gente.

   Luego espero un poco más.

   Cuando parece evidente que no va a venir nadie más, me dirijo a los que han acudido a la llamada; una guerrera, un cazador o guerrero nómada con los rasgos de los habitantes del desierto, un hombre más bajo que el resto (pero aún así me sacaba al menos una cabeza), de anchos hombros y armadura de cuero, posiblemente algún tipo de guerrero o cazador. El último tenía el pelo y la barba trenzados y aceitados al estilo pantagiano.

   Curiosa mezcla. A los que hay que sumar un hombre alto, fornido y rubio, sacerdote de Grome y mi presencia, metro veinte de altura, una pesada corpulencia para mi estatura y pelo y barba de un color rojizo oscuro. En la reunión no portaba armadura. No juzgue adecuado llegar a un entendimiento con el enviado de Grome acorazado. Levanto la vista y me dirijo a los recién llegados.

   - Diría que bienvenidos, más las formalidades no es lo mío. Están aquí porque tienen el valor o la locura de aceptar el riesgo de una misión bien pagada. -

   Me señalo primero a mí, y luego señalo a Krendhulf.

   - Soy Izurde, Sumo Sacerdote en esta región de Strasha de Shazaar y él es el honorable Krendhulf, si oí bien, Sacerdote de Grome. -

   Tras una pequeña pausa por si quiere añadir algo Krendhulf, continuo.

   - A uno o dos días de viaje, en las colinas hay un pueblo, más bien un conjunto de casas y chozas, Mestor. Es un pueblo minero, pues minas hay ahí. Y ese es el motivo de que nos reunamos hoy aquí, pues ya hace días que no llegan noticias y la media docena de guardias que envió el Lord Alcalde de Arlankas, estamos en Arlankas por si no lo saben, no han vuelto ni se sabe de ellos. -

   - Así que vamos a ir a ver que puñetas ha pasado Krendhulf y yo. -

   - Y vosotros, salvo que os hayáis acojonado ya y no os atreváis a venir con nosotros. -

   - Se os pagarán 8 grandes de oro a cada uno. 2 por adelantado y las otras 6 a la vuelta. Aunque si os hace falta algo de equipo, se os puede adelantar dinero (que se deduciría del total). -

   - Vuestro trabajo consiste principalmente en garantizar nuestra seguridad como enviados de las iglesias de Strasha y Grome. Quizá, echar una mano en husmear el lugar. Y si quedamos satisfechos, puede haber más dinero, quizás algún equipo y el favor de la iglesia. Por satisfechos se entiende que los dos vivos, y si yo en concreto muero, no cobran, por si les interesa el detalle. -

   Les miro y termino.

   - Si tienen preguntas es el momento de que las escupan. -

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21/03/2019, 10:22
Dim'goth

En silencio, el guerrero pantangiano entró en la taberna donde estaba colgado el cartel y se acercó a un grupo variopinto de personas que esperaban. Su asombro fue grande cuando un personaje que apenas sobrepasaba el metro de estatura, se adelantó y comenzó a hablar.

Al oir que eran sacerdotes elementales, procuró contener un gesto de desagrado y permanecer impasible, pero no estaba seguro de haberlo conseguido. La idea de trabajar para iglesias ajenas al Caos no le era particularmente atractiva, pero que una misión hubiera unido a ambos sacerdotes elementales, tan ajenos entre sí como sus cultos le parecía totalmente irónica y denotaba un atisbo de entropía que lo animaba a incorporarse.

No menos divertido le parecía la forma de hablar de aquel breve personaje - No sé  si me hace gracia o acabaré degollándolo yo mismo, pero lo que es seguro es que no nos aburriremos. -pensó mientras esbozaba una sonrisa al par irónica y escalofriante.

Pensaba en preguntar por el equipamiento que nos iban a proporcionar, pero ya se habían adelantado , por lo que se limitó a esperar la respuesta.

 

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21/03/2019, 12:32
Salamina

A la luchadora le había tocado los ovarios que dijera que "acojonados". Ella era ella. No sabía si era el típico vocabulario ignorante de alguien que se piensa superior, si es que simplemente era un sacerdote que se lo tenía muy creido o no se había dado cuenta que ella tenía tetas.

Daba igual. Le interesaban las comodidades del camino: - Entiendo que alojamientos, transportes y manutención en la misión será a su cargo.

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21/03/2019, 13:31
Van Tharkan

Tras escuchar las palabras del sacerdote, parecía que esa sensación de peligro era futura y no presente, nada claro se sacaba de todo esto. Noticias que no llegaban, un pequeño asentamiento minero... no parecía tan difícil como se había imaginado.

No tenía necesidad de equipo, pero no se enrolaría en una misión si no tenía garantías de pago antes. - Por mi parte todo conforme, por lo que he entendido solo necesitáis algunos guardaespaldas para lo que pueda haber allí. Quizá nada, quizá mucho, pero entiendo que en ambos casos la paga será la misma. - miró al pequeño de ellos que había hablado, no parecía mentir y la oferta era generosa. - Contad con mi arco y mi caballo si estáis dispuestos a pagar ahora la mitad y la otra a la vuelta, quizá si me interese avituallamiento. Creedme si os digo que aún no he perdido a un patrón estando a mi cargo. - Aquello no era del todo cierto, pero estaban demasiado lejos como para poder corroborarlo. Además, hasta podría ser rebatido... cuerpo y cargamento si que habían llegado a su punto de destino.

Había estado mirando a sus compañeros largo tiempo mientras esperaba. La mujer parecía tener algún tipo de rencilla con los sacerdotes, quizá hasta con todos los que había ahora mismo en aquella sala. Parecía que poco a poco tranquilizaba los ánimos pero se mostraba susceptible ante cualquier comentario.

El guerrero Pantangiano por su parte se mostraba más relajado, a pesar de no empatizar bien con los dos representantes elementales, no parecía molesto del todo, al menos no como para no recibir una buena paga. Igual que el tercero, con aspecto de cazador.

Bien, al menos eran cuatro guerreros, intuía que suficientes como para poder estar tranquilamente de vuelta en unos días y poder beber en alguna taberna de calidad durante otros tantos. Si los demás también aceptaban, claro.

- Decidme entonces cuándo partimos.

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21/03/2019, 14:36
Dorg

Dorg contempló a aquellos demonios extraños. Todo el mundo era extraño, pero supuso que así era como debía ser. Ocho monedas parecía un buen número. Si les daban de comer, a él ya le valía. Tenía que seguir su viaje.

- Con comida y agua- añadió, poniendose del lado de la mujer.

El encargo era sencillo, acompañar a aquellos dos hombres hasta una aldea abandonada a averiguar que había pasado. Suponía que habría peligros por el camino, por eso buscaban guerreros. Al menos, no era un peligro seguro, como guerras o escaramuzas. Cerró el puño y rememoró una plegaria a la Dama Enmarañada. Era un lugar tan bueno como cualquier otro.

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26/03/2019, 13:06
Izurde el Rojo

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   Espero pacientemente a que terminen de exponer sus inquietudes y por si Krendhulf quiere añadir algo más, cuando las voces se acallan y tras unos instantes de silencio que me dicen que no hay más cuestiones, respondo.

   - Dos grandes de oro por adelantado es una oferta más que generosa, si pagaramos más por adelantado sería un mal negocio. Otros no darían ningún pago hasta finalizar la tarea. Si en verdad tiene necesidad se le puede financiar equipo por valor de otras dos grandes de oro a descontar de la paga final. -

   Ante las consultas de alojamientos y demás, me sonrío.

   - No se si les ha quedado claro, pero vamos a estar un par de días brincando y reptando por un sendero de cabras que serpentea entre colinas y montañas, el alojamiento va a ser, en el mejor de los casos, una cueva. Y donde vamos es un poblacho minero que no esperen posadas ni comodidades, suerte si hay una taberna. Pero nos preocuparemos de buscarles un sitio donde alojarse. -

   - Comida, de acuerdo. Pero no van porteadores ni criados, tendrán que cargarla.-

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26/03/2019, 13:18
Salamina

Se imaginaba la respuesta. Si hay donde, se pagará, si no hay … no se puede sacar. Eso está claro.

- ¿Y cuando partimos. Su voz denotaba que ya se consideraba en el grupo, y que por su parte no había problema alguno.

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26/03/2019, 21:43
Van Tharkan

- Dos de oro por adelantado me parece bien. - Poco más quedaba por decir, estaba definida la misión, la paga, y salvo la confirmación de algunos de ellos parecía que iban a ser un grupo de garantías.

La misión a priori tampoco parecía tan difícil como se anunciaba. Unas noticias que no llegaban, fruto posiblemente de algún percance puntual. Y si fuera algo más, creía que contaban con efectivos de sobra.

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26/03/2019, 22:19
Dorg

Dorg asintió. No era extraño a vivir en la intemperie, de hecho para él lo raro era dormir bajo techo. Sin embargo no conocía esas tierras, así que saber que habría comida y no dependerían de la caza era un problema menos para él. Podrían avanzar mucho más deprisa si no tenían que poner trampas y despellejar animales cada noche.

- Adelante- respondió.

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27/03/2019, 07:57
Director

Iniciaron el viaje de buena mañana. Arlankas era un asentamiento comercial, y por buen motivo, las tierras alrededor eran ásperas y pedregosas, las pocas granjas estaban más dedicadas a sostener unos exiguos rebaños que a cultivar la tierra, pues poca resultaba arable. Demasiado esfuerzo en un país en que un par de días más lejos el suelo daba leche y miel, como quien dice.

No tardó ni un par de horas de paseo en convertirse todo el paisaje en árido, con grandes rocas bloqueando la visión cada poco, como si un ejército de titanes se hubiera dedicado a jugar a la petanca por allí. Las colinas ya les rodeaban y las montañas tapaban el horizonte, escarpadas y coloreadas pero sin ningún árbol. El camino picaba en alto, haciendo la marcha más lenta y fatigosa.

Al caer la noche el frío se intensificó, obligando a todos a dormir bien abrigados en el campamento que hicieron entre unas rocas particularmente bien dispuestas para ello. Había restos de otro campamento que no podía tener más de dos semanas, tal vez diez días. Resultaba un poco frustrante para Van Tharkan, pues si hubiera ido sólo probablemente habría avanzado el doble, el resto en el mejor de los casos eran jinetes inexpertos y el ritmo se resentía mucho con paradas frecuentes y poca velocidad.

El amanecer no trajo mejor temperatura, para cuando el sol subió ellos también lo habían hecho y el frío se quedó. Ya estaban entrando a los valles que llevaban al pueblo, incluso se distinguían a lo lejos las construcciones más grandes de las minas que infestaban las montañas de alrededor como un montón de pulgas en un perro gordo.

Era media mañana cuando a un lado del camino vieron una tumba relativamente reciente. Estaba hecha amontonando piedras en un terreno elevado que dificultaría el acceso de las bestias. Tal vez sin los caballos no habrían visto el montón de piedras que, a juzgar por la forma, tal vez, estuviera un poco derruido por la parte de atrás dónde no llegaba la vista. Lo más significativo es que tenía a los pies una vasija de agua propia de un enterramiento apresurado y sin medios suficientes con los rituales de Straasha.

Unos metros más adelante, y al otro lado del camino había un lobo, medio metido en un zarzal de modo que sólo eran visibles sus cuartos traseros. Contra todo pronóstico no parecía estar huyendo, o estaba medio sordo y no les había oído, o no les tenía miedo.

 

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27/03/2019, 13:17
Van Tharkan

Van no podía entender cómo una bestia así se mantenía tan cerca de los hombres, o había quedado atrapado por las zarzas o su sentido del peligro estaba maltrecho. Pero había visto muchos de su clase como para querer acercarse, pese a su aparente docilidad solían ser sumamente fieros ante el contacto humano. Ya había perdido más de un compañero gracias a un lobo ladino.

Lentamente, esperando que alguno de sus compañeros lo evitase, sacó su arco y puso una flecha en su cuerda. No solía desaprovechar una oportunidad así tan a la ligera, tendrían pieles para calentarse y comida para unos días... si no eran muy remilgados.

Despacio apuntó... y una flecha salió silbando hacia la bestia.

- Tiradas (2)

Notas de juego

Salvo que alguno me reprenda y quiera hacer otra cosa le disparo. Está claro que algo lo ha desconcertado, o es ya viejo, o se trata de alguna señal o trampa... pero las arenas del desierto me han enseñado a ser práctico ;)

Si disparo... en condiciones normales le doy, he tirado también el daño.

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27/03/2019, 13:55
Dorg

Dorg avanzó con el gurpo por aquel páramo desolado. ¿Como podía nadie vivir allí? No había árboles y las plantas que crecían eran raquíticas y estaban malnutridas. Aquello enfurecía a la Dama, seguro. Dormía envuelto en su capa de gruesas fibras de su tierra y aprovechando el aislamiento que le daba su armadura, hecha con un tipo de corteza parecída al cuero duro. Aquel clima inhospito daba señales de vida, pero. Una fogata de una expedición anterior y una tumba austera delataban que, antes de ellos, otros viajeros habían pasado por allí. Y no había sido un tránsito feliz.

La presencia de una tumba indicaba peligro, y la de una béstia cercana no era un buen augurio. Dorg empuñó su arma con la mano izquierda mientras con la derecha alcanzaba una de las piedras de su zurrón. Cuando vió que otro de los miembros del grupo se perparaba para acabar con el animal, levantó su mano y se unió a él.

- Tiradas (2)

Notas de juego

Si nadie dice nada, Dorg apedrea el bicho sin contemplaciones, 7 de daño.

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27/03/2019, 22:39
Izurde el Rojo

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En el día de ayer, antes de partir.

   Tras despedir a nuestra impetuosa escolta, a los que Krendhulf no parece poner pegas, pues nada ha dicho en contra. Bueno... la verdad es que no ha dicho nada, directamente, pero eso será que no tiene queja...

   Examino una ve más mi equipo... Zapatos... aquí, broche... aqui... agua... aquí... esto... aquí... nunca se tiene demsasiado cuidado. Nada peor que darse cuenta que necesitas una cosa y averiguar que te la has dejado olvidada a docenas de kilómetros o millas. Uno nunca es demasiado meticuloso cuando se va al quinto carajo a buscar quien sabe quien. Tras quedarmo conforme, al menos por ahora, con mi equipo, bajo a hacer las compras de última hora.

   - Al menos comida y algún asno o mulo famélico no debería ser problema hallarlos, aún aquí, - murmuro para mi mismo.

   Compro dos cargas de provisiones de marcha por una grande de oro, provisones para viajes que nos darían comida y benbida para 42 almuerzos, deberían bastarnos para ir y volver. Adquiero también un caballo de monta por una grande de oro.

   También gasto otras dos grandes de oro en adquirir una pequeña y vulgar carreta con un buey de tiro para que la arrastre, un pequeño barrilito de 10 litros de vino, un par de mochilas, 12 rollos de cuerda de 6 metros (pensando en que quizás hay que descolgarse por las minas), un martillo, una olla de cobre, un yesquero y 10 antorchas. Por último adquiero algunas jabalinas adicionales, por 3 grandes de oro más.

   Desgraciadamente, no encuentro plantas adecuadas, para curar, tendré que buscarlas por el campo durante el viaje. Echos los preparativos preliminares, vuelvo a mis aposentos y me despojo de las ropas y túnicas de sacerdocio y las doblo y meto en mi mochila. Luego tras examinar un par de veces que está en orden, me visto con la armadura de madera lacada y labrada a mi talla que encargué. Me ajusto mi daga al conito y recojo mis jabalinas.

   Una vez reunidos con Krendhulf y los demás, tras pedirles a los mercenarios. que juren por Strasha que no nos traicionarían, les hago entrega de las dos grandes de oro a cada uno como adelanto.

   - Que cada uno de nosotros lleve comida para un par de días, el resto de comida y el equipo puede ir en la carreta, si alguien no tiene montura, puede ir ahí, pero más de dos no entran. -

   Partimos.

 

Hoy a media mañana, brincando por los montes...

 

   El camino es como me imaginaba, traqueteo arriba y abajo, noches frias y mañanas más frías aún, nada de interés hasta que encontramos la tumba.

   La visión de la tumba me sorprendió, el bicho adelante, no tanto, iba a decir que no armaran jaleo e intentar acercarme a la tumba, cuando empezarón a acribillar al lobo como siervos de Katatal sedientos de sangre, - serán zop... - murmuro para mí.

   Visto lo visto, agarro una jabalina y me pongo a cubierto y miro en derredor mío, temiendo una emboscada mientras nuestros aguerridos guardias masacraban a algún lobo indefenso.

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- Tiradas (3)
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28/03/2019, 10:28
Dim'goth

Tras aquella breve entrevista, Dim'goth se retiró, satisfecho de como había ido todo. Con un poco de suerte, reuniría algo de dinero y trataría de volver a su tierra.

El viaje transcurrió sin incidentes, parecía que este iba a ser el encargo más fácil - y aburrido. Algún dios de la Ley debe estar riéndose de mí - que iba a tener, cuando las cosas empezaron a ponerse interesantes. Primero aquella tumba que casi pasa desapercibida, claramente perteneciente a alguien adepto a Straasha y luego aquella bestia a la que no distinguía bien.

Antes de tener tiempo a nada más, sus compañeros atacaron rápida y violentamente a la bestia, por lo que Dim'goth prefirió echar mano de su falce y su escudo y prepararse para lo que pudiera pasar...

Notas de juego

Lo dicho, no ataco, pero me preparo.

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28/03/2019, 11:08
Salamina

Era raro que un lobo andarse suelto ¿Viejo?¿Perdido tal vez? Incluso ¿Desesperado como buscar comida donde no hay nada?.

 

Desmontó, y arma en mano, esperó a ver la reacción de aquel ser. Si les atacaba, estaría presta para partirlo en dos.

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29/03/2019, 08:06
Director

El lobo no tuvo posibilidad alguna, por azar o por suerte, la flecha de Van Tharkan alcanzó una peligrosa posición, algo por detrás de los invisibles cuartos delanteros amenazando el corazón. La piedra de Dorg golpeó en el astil con tanta precisión (o suerte) que hundió la flecha en la inusualmente dura piel del animal lo que el poder del arco saqueado en la caída de Imrryr no había podido.

Un torrente de sangre brotó cuando la saeta se hundió en el mismo corazón y el lobo se derrumbó en el mismo sitio en el que estaba, medio escondido entre las zarzas, con un croar lastimero pero ningún gañido ni ladrido.

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29/03/2019, 10:44
Salamina

Para Salamina un lobo era un perro, pero de una raza especial. No era otra cosa, así que un ladrido, un aullido … gruñir … eran sus sonidos habituales, pero sonar como una rana. Miró sorprendida a los demás, pensando que igual el animal esta especialmente concentrado porque estaba cazando … ¿Pero una rana en ese erial?

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29/03/2019, 11:18
Izurde el Rojo

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   Me sorprende el "croar" del bicho, no un aulllido lastimero, no... ¿no sería un bicho transformado por la acción del caos y no fuera un lobo? Eso explicaría que guardias armados no hubieran triunfado antes... un escalofrío recorre mi cuerpo.

   - Zop.... digo impulsivos, no seais tan impulsivos, no me ha gustado como ha sonado ese animal, cualquiera diría que no es un lobo sino otro animal transmutado por el caos. -

   - Sigo a cubierto mientras miro a mi alrededor.

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