—¿Nombre? Claro que tengo uno —respondí con tono seco—, pero normalmente lo reservo para ocasiones menos… humillantes.—Suspiré y añadí con ironía—. Aunque, si es por protocolo, pueden llamarme “El chico que perdió contra un pozo”.
—Digamos que mi nombre no importa por ahora. Soy un viajero… con un mal sentido de la orientación y una relación complicada con los pozos. Pero si tanto les inquieta mi identidad… —añadí bajando el tono con cierto misterio—, digamos que no soy alguien que los guardias del barrio noble les gustaría ver merodeando por aquí.
Me cruzo los brazos, mirándolo con los ojos entrecerrados en sospecha, por la manera en que respondía de manera evasiva y sin ser clara. ¿Qué tramará éste aquí?

—Ya que el pozo y yo hemos roto oficialmente… ¿Alguien va a explicarme qué hacían ustedes mirando jardines ajenos?
Sonrío con ironía.
— Vaya... Señor Don Pozo, lo mismo deberíamos preguntarle lo mismo, que hacía dentro de un pozo en jardines ajenos... a no ser que diga que esta casa es suya, claro, pero viendo como esta actuando, lo dudo mucho... — Lo miro, desafiándole con mi mirada afilada y sonriendo con sorna. — Pero debería saber que, en verdad, nos acercamos al pozo porque escuche un lloriqueo provenir de aquí... mmm... ¿De quien cree que sería?— Lo miro divertida.
Frunzo el ceño, no muy contento con la respuesta del chico. No parecía peligroso pero no iba a quitarle la vista de encima.
— Muchacho... El único motivo que puede haber para ser "alguien que los guardias del barrio noble les gustaría ver merodeando por aquí" es que debes de ser un ratero o un maleante. Y si no quieres darnos tu nombre significa que debes ser conocido al menos.
Miro a las chicas.
— No deberíais fiaros de este. No es trigo limpio. — Lo decía más por Alune, que era la más crédula e inocente de las dos. Ciferia ya me estaba demostrando que sospechaba de él.
El problema ahora era cómo lidiábamos con el chico del pozo. Teníamos que meternos por ese pozo para comprobar si era de los que necesitábamos pero no podíamos decirle nada. Quizá si le ignorábamos nos delataría pero... Él mismo había demostrado su aversión por los guardias y sería muy rastrero delatarnos después de salvarle la vida, pero con esta chusma nunca se sabía.
Por ahora no parecían haber guardias pero seguro que pronto aparecía alguna de las patrullas del barrio rico, no podías estarnos en este jardín toda la vida.
— Chicas, tenemos que movernos, no es seguro seguir aquí plantados por mucho tiempo.
Motivo: Patrullas
Tirada: 1d4
Resultado: 3 [3]
Me giré hacia la gata, dejando que su sonrisa burlona se me clavara un segundo y escuchando lo que tenía que decir.
— Vaya... Señor Don Pozo, lo mismo deberíamos preguntarle lo mismo, que hacía dentro de un pozo en jardines ajenos... a no ser que diga que esta casa es suya, claro, pero viendo como esta actuando, lo dudo mucho... — Lo miro, desafiándole con mi mirada afilada y sonriendo con sorna. — Pero debería saber que, en verdad, nos acercamos al pozo porque escuche un lloriqueo provenir de aquí... mmm... ¿De quien cree que sería?— Lo miro divertida.
—¿“Lloriqueo”, eh? —repetí, tocándome la barbilla—.
La señalé con un gesto perezoso, como quien ya la tiene catalogada.
—Dime, ¿Cómo debería llamarte? ¿Orejas Fisgonas? ¿O prefieres “la gata que oye problemas donde no los hay”?
Di un paso hacia ella, inclinándome apenas lo justo para que nuestras miradas quedaran alineadas.
—Aunque claro… —añadí con una sonrisa pícara— si escuchaste tan rápido que alguien estaba atrapado, debe ser porque estabas más pendiente de mí que del pozo.
Me encogí de hombros.
—No te culpo. Incluso cabeza abajo soy difícil de ignorar.
—Le guiñé un ojo—.
Me giré nuevamente, y me dispuse a oír lo que el viejo tenía que decir.
— Muchacho... El único motivo que puede haber para ser "alguien que los guardias del barrio noble les gustaría ver merodeando por aquí" es que debes de ser un ratero o un maleante. Y si no quieres darnos tu nombre significa que debes ser conocido al menos.
—Vaya, vaya… —murmuré cruzándome de brazos—. Me quedo atrapado una vez y ya me catalogan como criminal profesional. Qué rapidez, viejo.
—Pero no se preocupe, —añadí—, no pienso robarles nada. —Le dediqué una sonrisa burlona—. Las arrugas ya le han quitado bastante.
Le di la espalda un segundo, observando el pozo ensanchado y apoyándome con ambas manos en el.
—Bien —empecé——Mi nombre puede esperar —dije, mirando la oquedad de aquél pozo—. Tenemos dos opciones: o os quedáis aquí discutiendo sobre mi mientras parece ser los guardias nos encuentran, o bajamos al pozo y dejamos esto para más tarde rápido. Elijan.
Miraba alternativamente a Ciferia, al llamado ''Don Pozo'' y a Alfons. Podía sentir la tensión entre mis dos compañeros del gremio, y no sabía si ese chico era peligroso o simplemente extraño. Pero como líder, mi deber era proteger a los míos. Me adelanté, colocándome frente a Alfons y Ciferia. Tenía algo de miedo, lo admito. Temía que me gritara otra vez pero intenté mantenerme firme.
— Don Pozo, no queremos ningún tipo de problema. No nos meteremos en sus asuntos y le pido que tampoco interfiera en el nuestro.
Luego me giré hacia mis compañeros con decisión.
— Chicas, tenemos que movernos, no es seguro seguir aquí plantados por mucho tiempo.
— Tienes razón. Muy bien, Ciferia, Alfons, es hora de entrar al pozo. Tened cuidado y agarraos bien a las escaleras.
Fui la primera en acercarme al borde. Di un pequeño saltito sentándome, luego pasé las piernas por encima con cuidado tocando uno de los escalones con los pies. Di otro pequeño saltito para sujetarme con las manos en la escalera de hierro con fuerza y comencé a bajar poco a poco, mirando hacia abajo para asegurarme de que todo estuviera bien.
Motivo: Alerta
Tirada: 1d20
Resultado: 19(+1)=20 [19]
La tirada es para ir viendo si logro ver algo para no encontrarnos sorpresas en la primera bajada o algo de interés. No sabia como explicarlo
— Chicas, tenemos que movernos, no es seguro seguir aquí plantados por mucho tiempo.
Escucho al viejo, que nos dice de irnos rápidos para no ser vistos por los guardias. Voy avanzando hacia el pozo, cuando el muy sinvergüenza me habla, poniéndome apodos horrendos por haberle apodado "Don Pozo" y pongo una mueca de desagrado por ello.
— Serás hijo de... — Pero al escuchar su siguiente comentario y el giño, me da un escalofrío de repelús.
—Aunque claro… —añadí con una sonrisa pícara— si escuchaste tan rápido que alguien estaba atrapado, debe ser porque estabas más pendiente de mí que del pozo.
Me encogí de hombros.
—No te culpo. Incluso cabeza abajo soy difícil de ignorar.
—Le guiñé un ojo—.
Hago una mueca de asco y camino corriendo hacia Alune que ya estaba caminando hacia el pozo para entrar.
— Tienes razón. Muy bien, Ciferia, Alfons, es hora de entrar al pozo. Tened cuidado y agarraos bien a las escaleras.
— Sí, por favor... Vámonos ya, prefiero mojarme la cola que seguir en presencia de este cretino... — En seguida sigo a Alune para también empezar a entrar en el pozo. Veo a Alune bajando por las escaleras de la pared, y voy justo tras ella.
— ¿Ves algo, Alune? Espero que esta sí sea la buena...
—Pero no se preocupe, —añadí—, no pienso robarles nada. —Le dediqué una sonrisa burlona—. Las arrugas ya le han quitado bastante.
Este joven era un descarado y un maleducado. No puedo evitar poner cara de enfado pero cuando voy a hablar Alune se adelanta.
— Don Pozo, no queremos ningún tipo de problema. No nos meteremos en sus asuntos y le pido que tampoco interfiera en el nuestro.
La Estrellita era demasiado buena con aquel despojo, pero tenía que aceptar su decisión, era la líder de nuestro gremio.
— Más te vale hacerle caso a ella, chaval. — Dije sin añadir mucho más. Podía ver que la gatita también estaba de uñas con él.
Alune se acerca al pozo seguida de Ciferia y le hago un gesto a "Pozo" para advertirle de que voy a tenerle vigilado.
Por suerte para nosotros el pozo tenía unas escaleras de hierro firme y como Alune había ensanchado el pozo no teníamos problemas para bajar.