El grupo entero se mueve por el suministro de agua hacia el sur, donde Alune ha informado que Espacio vio otra entrada de pozo. Al llegar allí comprobaron que el pozo era lo bastante ancho, que no se escuchaban sonidos extraños y que había unas escaleras de hierro incrustadas a la pared. Al subir a la superficie comprobaron que estaban en la zona alta de la ciudad, muchas casas lujosas y bien arregladas se alzaban a su alrededor, pero el pozo se encontraba en el fondo de un callejón medio oculto. Lo más probable era que ese pozo se hubiese estado usando durante bastante tiempo hasta que los ricos se asentaron en el barrio, y cada uno tendría su propio pozo, por lo que este no estaba demasiado concurrido y nadie vio al grupo salir del pozo.

El cuanto todos están fuera Alfons se queja un poco, sacándose una de las botas que chorrea agua.
— Tengo los pies fríos y arrugados. No pienso meterme en el agua durante un tiempo.
Auren también nota que su túnica está empapada, sobre todo porque acabó de rodillas en el agua, pero ninguno se salvaba. Todos llevaban mojado desde el muslo hasta los pies. Es un poco incómodo y van dejando rastro de agua cuando esta gotea en el suelo.
— Quizá no deberíamos pasearnos demasiado con estas pintas. Si los guardias nos ven es posible que sepan quienes somos...— Murmura Auren por lo bajo recordando el soldado muerto.
Los hombres se miran entre sí y luego miran a las chicas.
— ¿Qué decís, nos vamos? Lo más prudente será vender todo esto en alguna otra ciudad.
Por suerte, la salida que mencioné era bastante espaciosa para que Alfons pudiera pasar con la armadura. Cuando salimos, el pozo no pertenecía a ninguna casa. Suspiré aliviada al ver que no nos había visto nadie.
— Creo que la mejor opción es irnos. Me habría encantado pasar a ver a la señora Pepi pero... creo que no es un buen momento, y no quiero tener más peleas.
Caminé un poco y les sonreí.
— Vámonos de la ciudad antes de que nos vean, y vendamos lo que hemos conseguido en otra ciudad, como dijo Alfons.
Alfons asintió a las palabras de Alune.
— Es cierto, esa mujer se portó bien con nosotros. Quizá cuando todo esto se calme un poco podríamos volver y agradecerle como es debido.
El grupo aprovechó que el pozo por el que habían salido estaba en la parte alta para escapar cerca de la muralla. La zona estaba fuertemente vigilada pero gracias a las indicaciones de Ciferia consiguieron burlar la seguridad y escapar. El camino de vuelta fue algo tenso ya que debían vigilar que ningún bandido se diese cuenta del botín que llevaban y protegerlo no era sencillo. El botín no ocupaba demasiado en las bolsas. Auren estuvo más callado que de costumbre durante el viaje aunque al cabo de unos días volvió a recuperar su carácter sinvergüenza y juguetón.
El grupo consiguió vender las joyas pero Ciferia decidió quedarse una de las joyas y todos estuvieron de acuerdo, sería para recordar una de sus aventuras más provechosas y difíciles hasta el momento. Alune consiguió fondos suficientes para crear su gremio pero, por el momento, no crearía un lugar físico, pues su siguiente misión estaba más que clara. Ahora debían ayudar a Auren a librarse del mago, o buscar una solución para controlarlo, y era posible que debiesen viajar bastante hasta encontrar cómo solucionarlo.
Lo que estaba claro es que el gremio "Estela Fium" tenía futuro y un objetivo claro. Con el tiempo Alune compraría un establecimiento donde asentar su gremio en una buena ciudad y, gracias a su buena ubicación, les llegarían encargos provechosos con pagas generosas, lo que haría crecer el gremio hasta ser uno de los más conocidos. Pero esa es una historia para otro rol...