Caer, prefieres llevarte un ataque de oportunidad y llegar hasta Morelen o evitarlo y quedarte a un par de casillas de él?
No estamos para ataques de oportunidad, creo yo. Me quedo con el primero de ese grupo. Total hay que abrirse paso....
Caern corrió en dirección a Su-Zhaira a quien ya no podía ver. El montaraz movió la espada y trabándose con uno de aquellos malencarados malandrines. Morelen atinó al ladrón más cercano en el pecho, pero su arenga sonaba más a insulto desesperado que a otra cosa. Mientras Thalira se curaba apelando a Morri y trataba de defenderse, Chumber se reveló atacando desde debajo del carro a uno de sus enemigos. Pero el maldito se movía demasiado y el gnomo falló el golpe.
Dubout observaba la escena con una sonrisa siniestra.
—¡Han degollado a Kharim! ¡Todos somos el Raluy! ¡Acabad con esos asesinos! —arengó.
Otros circenses salían de la carpa. La pareja de elfos vestidos de estrellas y algunos enanos malabaristas más vestidos de payaso. Todos parecían dispuestos a ayudar a repeler la amenaza extranjera. La unidad era la vieja ley del circo, todos contra el mundo si hacía falta.
Los ladrones sacaron otras dagas y les rodearon a todos dispuestos a terminar el trabajo. ¿Quizá era el fin? Los enanos malabaristas empuñaron su dagas dagas y se sumaron al combate. La lluvia de estocadas se sucedió a su alrededor, pero nuestros héroes consiguieron esquivar casi todas, Valion mediante. Thalira, sin embargo fue herida gravemente de nuevo, de no haber recurrido a Morri ahora estaría muerta. Chumber también probó superficialmente la daga de uno de los bribones.
Bajo la lona del carromato, junto a Thalira sobre Chumber, las fuertes patas negras de un felino enorme aparecieron para atacar al ladrón que trataba de pinchar a Chumber. A Thalira y Chumber les salvó su corta estatura, pero el ladrón fue traído junto a la lona y devorado entre horribles alaridos. Pelear junto al carro ya no era seguro para nadie.
Debout torció el gesto, contrariado.
Motivo: PG S1
Tirada: 2d6
Resultado: 5 [4, 1]
Motivo: S1 a Morelen (nueva daga))
Tirada: 1d20
Dificultad: 17+
Resultado: 1 (Fracaso) [1]
Motivo: S3 a Morelen (nueva daga y flanqueo)
Tirada: 1d20
Dificultad: 17+
Resultado: 3(+1)=4 (Fracaso) [3]
Motivo: S2 a Caern (nueva daga)
Tirada: 1d20
Dificultad: 15+
Resultado: 5 (Fracaso) [5]
Motivo: S4 a Caern (nueva daga y flanqueo)
Tirada: 1d20
Dificultad: 15+
Resultado: 3(+1)=4 (Fracaso) [3]
Motivo: M1 a Caern (flanqueo)
Tirada: 1d20
Dificultad: 15+
Resultado: 2(+2)=4 (Fracaso) [2]
Motivo: S5 a Thalira
Tirada: 1d20
Dificultad: 13+
Resultado: 18(+2)=20 (Exito) [18]
Motivo: S5 Dñ a Thalira
Tirada: 1d4
Resultado: 4 [4]
Motivo: M2 a Thalira (flanqueo))
Tirada: 1d20
Dificultad: 13+
Resultado: 9(+2)=11 (Fracaso) [9]
Motivo: S6 a Chumber
Tirada: 1d20
Dificultad: 13+
Resultado: 14(+2)=16 (Exito) [14]
Motivo: S6 Dñ Chumber
Tirada: 1d4
Resultado: 1 [1]
Morelen tiene arma de proyectiles así que debe cambiar a una de melé y es es un -2 en el primer ataque.
Su-Zhahira ha hecho caso de Caern y ha salido corriendo hacia el bosque.
La bestia felina esta junto sobre Chumber, dentro del carro.
---
Con Morelen
S1: PG 1/5, CA12
S3: CA12
Con Caern:
S2: CA12
S4: CA 12
M1: CA 12
Con Thalira y Chumber
S5 : CA 12
S6: Dead
M2: CA 12
D: CA15
Caern: CA 15, PG 13/18
Thalira: CA 13, PG 2/12
Morelen: CA 17, PG 3/16
Chumber: CA 10, PG 12/13
Bendición de Morri: +1 en las tiradas de ataque y daño y un +1 a las TS contra miedo (CAR). Duración: 17 asaltos.

Caern bullía de rabia. Si tuviera una boca que sirviera para hacerse escuchar la utilizaría, pero su boca no era así, su boca era traicionera. Rugió con rabia
- Asesinos.... La-la-ladrones. No querer matar..... solo a jefe.... jefe..... malo..... ciudad.....no duerme....enfermos......
Era la verdad, su verdad, una que nadie escucharía. Solo le quedaba abrirse paso. Su-Zahira había huido ¿Lloraría cuando muriera? ¿Se acordaría de él? No lo creía, era una mujer que podría enloquecer a cualquier hombre. Le olvidaría. Ni siquiera pensaba que hubiera pensado en él de aquella manera. Era zafio, no demasiado apuesto y no era listo, ni buen conversador. Sonrió, iba a morir por una mujer, pero, puestos a morir, ella era la mujer más hermosa que había visto nunca. Levantó la espada y trató de descargar un golpe, pero lo rodeaban, todos estaban demasiado cerca, y falló.
Motivo: Carisma
Tirada: 1d20
Resultado: 11(+1)=12 [11]
Motivo: ataque
Tirada: 1d20
Resultado: 6(+4)=10 [6]
Mis heridas no paraban de sangrar y una nueva puñalada acabó con la daga del truhán alojada en mi costado. Gruñí de rabia y dolor, apretando la mandíbula fuertemente. Me dolía la cabeza y estaba mareada por la perdida de sangre, pero seguía en pie. Seguí rezando a Morri, mientras intentaba esquivar las estocadas de mis adversarios, que eran muchos.
Motivo: Curar heridas leves
Tirada: 1d8
Resultado: 4 [4]
+4 PV
Sintió un pinchazo que le hizo retroceder.
—¡El señor Caern dice la verdad! Solo estamos aquí para detener a los infiltrados en el circo! ¡Hay traidores entre ustedes y no somos nosotros! —Gritó desde debajo del carromato mientras se sobaba la herida, primero en común y luego en un chapucero germanio. Quizás si podía poner a unos en contra de otros.*
Entonces vio a Thalira, herida, rengueante.
Tragó saliva mientras gateaba y se ponía a golpear a diestro y siniestro con su cachiporra para darle algo de tiempo**
—Señora Thalira. ¡Acá abajo! ¡Venga conmigo!
Motivo: Cachiporrazo
Tirada: 1d20
Dificultad: 12+
Resultado: 8(+1)=9 (Fracaso) [8]
* debería tirar para sembrar la discordia?
**Si se puede, ocupo mi turno para jalar a Thalira bajo el carromato. Si no pues hago valer el ataque.
Edit: -_-... Si no, pues nada abanico el aire enfrente de Thalia. No vayan a tener calor los pobres.
Morelen se veía rodeado junto a la rueda del carro, pero allí era un blanco difícil para sus enemigos. Aunque las contusiones y los pisotones de los olifantes le dolían y hacían menos ágiles sus movimientos, el mediano se crecía en los momentos difíciles, y aquel era uno de ellos. Tratando de atinar en el tipo al que había apedreado, ensayó un par de tajos moviéndose con agilidad en aquellas estrechuras. Su espada corta amagó, trabando la hoja del rival, y la daga le fue a parar a la pierna, desgarrándosela y provocando una sangría que no tardaría en dejarlo fuera de combate.
- ¡Por las Frondas! ¡No envenenaréis la mente de los medianos, malditos cultistas ladrones maldecidores! ¡Muerteee!
Y en verdad la muerte se cebaba con el lugar, pues uno de aquellos malhadados matones cayó a los pies del mediano, que combatiendo en aquel agujero era difícil de alcanzar.
Motivo: Cuchillazo 1 - Por las frondas! > Herido
Tirada: 1d20
Resultado: 9(-1)=8 [9]
Motivo: Cuchillazo 2 - Por las frondas! > Herido
Tirada: 1d20
Dificultad: 12+
Resultado: 20(-4)=16 (Exito) [20]
Motivo: Daño de sobra
Tirada: 2d4
Resultado: 6(+2)=8 [3, 3]
Ataco con dos armas, usando DES en vez de FUE (tal y como ya comentó el máster que se podía).
Ataque 1: +1 (base) +3 (DES) -2 (desenvainado) -3 (doble arma, primaria) = -1
Ataque 2: +1 (base) +3 (DES) -2 (desenvainado) -6 (doble arma, secundaria) = -4
Pues nada, si hubiese entrado el primero habría sido un turno apoteósico xD. Una pena, porque ese 20 es un poco despilfarro, pero dadas las circunstancias, mejor que sobre.
Armas: espada corta y daga.
Motivo: Agarrón de Chumber
Tirada: 1d20
Dificultad: 18+
Resultado: 7(-3)=4 (Fracaso) [7]
Chumber, Morlen se encargó de sacar un 1 antes así que mientras no cambien los vientos cualquier intento de CAR queda eclipsado. Debout tiene demasiada ascendencia.
Otra cosa, si atacas no puedes en el mismo asalto empujar o tirar de alguien.
De todas formas no tienes a nadie adyacente a quien atacar, así que puedes cambiar tu declaración para hacer una tirada de FUE para arrastrar a Thalira a una casilla bajo el carro.
Tiro yo por ti, por agilizar --> Nada, el muscle no es lo tuyo.
Las indignadas palabras de Caern se perdieron en el mar de ruidos de la pelea. El montaraz peleaba com valor, pero eran demasiados. Thalira volvió a cerrar alguna de sus heridas rezando a Morri. Chumber podía oler perfectamente el aroma a tierra húmeda y humo de incienso tan familiares, incluso por encima del hedor a hez de fiera y el ferroso olor de la sangre. El gnomo trató con urgencia de atraer a la enana bajo el carro pero esta pesaba demasiado.
Debout, que había estado observando a Caern, sacó una fina daga y se unió a la reyerta.
—¿Vas a morir por una mujer? ¿Por ella? Debes ser más estúpido de lo que pareces —escupió mientras esgrimía su estilete. ¡Lo sabía! ¿Cómo era posible? Caern se sorprendió al oír sus pensamientos en la boca de aquel malvado de mirada penetrante y extraña.
Morelen acababa de abatir a uno de los ladrones y esquivado los lances de otros dos cuando uno de los elfos equilibristas brincó ágilmente a su lado y le golpeó certeramente en la sien con el bastón de equilibrista. El aguerrido y maltratado héroe de Frondas cayó redondo, inconsciente.
Los malvados con Thalira tampoco se quedaron atrás y encajaron sendas estocadas que fueron demasiado castigo para la robusta clériga, que también quedó tendida en el suelo, inconsciente.
No se habían percatado, pero hacia tiempo que la orquesta ya no tocaba. Willem el bufón, que acababa de salir junto a otros músicos, gritó horrorizado ante tanta violencia, llevándose las manos a la boca. Incluso gente del público empezaba a asomar la nariz a ver qué pasaba.
—¡¿Qué, pero qué?! ¡Por Las Frondas, primo! —gritó alarmada Zadia Brandigamo asomando tras Willem al ver caer redondo a Morelen—. ¡Alto alto deteneos en nombre de la Guardia de las Arboledas!
No parecía que aquellos rufianes fueran a hacerlo.
Motivo: S3 a Morelen
Tirada: 1d20
Dificultad: 17+
Resultado: 11(+2)=13 (Fracaso) [11]
Motivo: M1 a Morelen (flanqueo)
Tirada: 1d20
Dificultad: 17+
Resultado: 11(+3)=14 (Fracaso) [11]
Motivo: E1 a Morelen (flanqueo)
Tirada: 1d20
Dificultad: 17+
Resultado: 17(+2)=19 (Exito) [17]
Motivo: E1 Dñ Morelen
Tirada: 1d6
Resultado: 5 [5]
Motivo: S2 a Caern
Tirada: 1d20
Dificultad: 15+
Resultado: 14(+2)=16 (Exito) [14]
Motivo: S2 Dñ Caern
Tirada: 1d4
Resultado: 1 [1]
Motivo: S4 Caern (flanqueo)
Tirada: 1d20
Dificultad: 15+
Resultado: 4(+3)=7 (Fracaso) [4]
Motivo: D a Caern (flanqueo y defensiva)
Tirada: 1d20
Dificultad: 15+
Resultado: 10(+1)=11 (Fracaso) [10]
Motivo: S5 a Thalira
Tirada: 1d20
Dificultad: 13+
Resultado: 12(+2)=14 (Exito) [12]
Motivo: S5 Dñ Thalira
Tirada: 1d4
Resultado: 2 [2]
Motivo: M2 a Thalira
Tirada: 1d20
Dificultad: 13+
Resultado: 18(+2)=20 (Exito) [18]
Motivo: M2 Dñ Thalira
Tirada: 1d4
Resultado: 4 [4]
Morelen y Thalira están out. Depende de los demás ahora.
Ahora sí han cambiado los vientos como para que Caern o Chumber pueda hacer una tirada de elocuencia CAR. Pensad bien qué decir y como. Y qué acciones acompañan vuestras palabras. Primero argumentad y después tiráis.
---
Con Morelen
S1: Dead
S3: CA12
M1: CA 12
E1: CA 13
Con Caern:
S2: CA12
S4: CA 12
D: CA15+2
Con Thalira y Chumber
S5 : CA 12
S6: Dead
M2: CA 12
E2: CA 13
Caern: CA 15, PG 12/18
Thalira: CA 13, PG 0/12
Morelen: CA 17, PG -2/16
Chumber: CA 10, PG 12/13

Todos caían, todos morían. Era ley de vida. Cuando uno iba a la batalla con medios hombres no podía esperar mejor resultado. El bajito de las frondas, héroe en sus fantasías, la bajita del gesto gruñón y la maza inofensiva, el pequeñajo que se escondía. Allí estaba él, rodeado de enemigos, con la esperanza ya no de vencer, sino de aguantar. Tal vez un minuto, tal vez solo unos segundos, tiempo suficiente para que Su-Zahira y sus olifantes pudieran huir.
Era un hombre zafio, y pocos recordarían de él, pero tal vez ella sí. Tal vez ella cantaría con tristeza a sus elefantes la canción del caballero elefante, del extraño que la había liberado. Tal vez, pero no era algo por lo que sufrir en aquel momento, no cuando el jefe de los bandidos, sabedor de su victoria iba hacia él. No se iría solo, si solo podía hacer que ese mal nacido lo acompañara al infierno le estaría bien empleado.
Lanzó su golpe, por pura costumbre, pero en su brazo apenas quedaba fe. Tal vez toda la fuerza la había gastado para vencer al bigotes, un oponente colosal. Tal vez. Caern sonrió, apretó los dientes y espero la muerte ¿Quién sabía? Tal vez todavía se produciría algún milagro y saldría de esa con vida.
En el público.... ¿Habían familiares de Morelen? Tal vez....
Motivo: ataque
Tirada: 1d20
Resultado: 1(+4)=5 [1]
Las palabras que Chumber soltó cayeron sobre oídos sordos mientras trataba de arrastrar a Thalira debajo del carro para ponerla a salvo de aquellos que buscaban acabar con su vida, pero era demasiado pesada para sus pequeños brazos.
Solo le quedaba salir adelante y hacer frente a los que quedaban —Con sus pequeños brazos— para tratar de mantenerla a salvo. Quizás Morri intercediera por ella en algún momento y la trajera de vuelta. Aunque no contaba mucho con ello, Chumber no era especialmente religioso.
Afuera tanto el publico como la banda habían salido a observar la reyerta. Chumber sintió una punzada de alivio, puede que sus palabras no hubieran podido sembrar la discordia entre los maleantes, pero ¿Qué pasaba con el resto? ¿Podría llegar a los corazones de los demás?
Lo suyo no era hablar en público. Lo suyo era esconderse detrás de la flauta. Aún así alzó la voz mientras salía de debajo del carromato y se plantaba al lado del cuerpo de Thalira dispuesto a evitar que siguieran golpeándola.
—¡Gente del Raluy! ¡Verdaderos artistas! Ladrones y Piratas se han entrometido en vuestra familia, ¡pervirtiéndola! ente de la Madriguera de Trillo, ¡estos hombres se han infiltrado en el Raluy para engañaros y luego asaltar su pueblo! ¡¿De-dejareís que esto suceda?! Esté es el momento de defender su pueblo, de purgar vuestra familia. ¿Dónde están los verdaderos artistas del Ralu...
Tuvo que callar para frenar un golpe mientras se encomendaba a Morri y a quién le escuchar. No, Chumber no era especialmente religioso, pero siempre se podía comenzar a serlo ¿No?
Motivo: Carisma
Tirada: 1d20
Dificultad: 18+
Resultado: 14(+3)=17 (Fracaso) [14]
Pues se intentó, de mis etiquetas no se me ocurre ninguna con la que sumar ese +1 que faltó al discurso. ¿Quizás el propio discurso sirva para eso?
Chumber se mueve a la derecha de thalira y pelea en modo defensivo para portegerse él y el cuerpo de Thalira.
¿Se puede atacar en modo defensivo? ¿Se puede dar un discurso y atacar el mismo turno? Si la respuesta es sí a ambas cosas, ataca al que está arriba de Thalira.
Morelen había intentado luchar, pero eran demasiados. ¡Si esos novatos le hubiesen hecho caso! En vez de confiar en el héroe experimentado del grupo, habían optado por ir cada uno por su cuenta, y así habían terminado. El mediano luchaba con denuedo, había logrado derribar a un malhechor, y aún repelió varias estocadas antes de que uno de esos elfos flojuchos le atizase con un palo en la cabeza. Si el novato no le hubiese tirado encima una manada de elefantes enloquecidos, Morelen habría podido aguantar, pero estaba demasiado cansado y magullado.
- ¡Por las Frond... aaaah!
Morelen retrocedió, nublándosele la vista. Él, que estaba hecho de la pasta de leyenda, que estaba llamado a grandes historias, a las peras en dulce de Zoraida, o Zaida, como se llamase su prima, iba a perecer apaleado como un perro a manos de un puñado de circenses mugrosos.
- Malditos... - murmuró ya en el suelo, con la sien ensangrentada - No me arrepiento de nada, bastardos.
A lo lejos oía una voz dulce. Sin duda deliraba, pero podía entregarse a ese delirio. Su prima Zoraida, que gran elección para perpetuar el linaje de los Brandigamo...
Ciao bambino :').
Chumber pasa la tirada, tiene un +1 por la Guarda de la Arboledas presente. Consigue que los del circo duden y no atacan. Los ladrones solo se detendrían 1 asalto porque el discurso no les interpela, pero hay alguien entre el público que detendrá el combate igualmente ahora que es de notorio dominio público.
Mórelen perdía 1 por asalto peor no llega a -10 así que su prima le asiste. Thalira que se quedó justo en 0 y se depertará por si sola en 1d6h, a tiempo para ver como os encierran a todos en la fortaleza del barón de Entresauces hasta aclarar lo sucedido.
Pero necesito tiempo para escribir y este fin de semana viajo. No se si podré.
Morri me daba en los morris por su falta de energía mágica. Insuflaba en mi su poder, pero no todo el que necesitaba. Con un último golpe de los ladrones, caí muy malherida al suelo. Atisbé, antes de perder la consciencia, la silueta de Chumber debajo del carromato. Estábamos rodeados de malhechores y acabarían con todos nosotros en cuestión de segundos. Mi último recuerdo fue quedarme viendo la cara del gnomo.
-"Huyeeeeee...." Logré decir, en apenas un susurro.
Chumber terminó su discurso, sin saber si había podido tocar en el alma a alguno de aquellas buenas gentes que les rodeaban. Cómo pudo se puso por encima de Thalira y siguió tratando de defender su cuerpo de cualquier ataque que viniera.
Había escuchado su orden, pero no podía dejarla sola.
Podía oírla respirar, no estaba muerta aún.
"Morri... " pensó "La señora Thalira siempre le ha sido fiel, una ayudadita no estaría mal... si usted le ayuda... "
Las valientes palabras del pequeño Chumber hicieron dudar a más de uno, al menos de los circenses interpelados. Al fin y al cabo la Guardia de al Arboleda parecía de su lado. Sin embargo, los ladrones no parecía impresionados y tenía prisa por acabar el trabajito. Y quizá lo habría hecho si no hubiera salido de la gran carpa un petimetre engalanado con un jubón de tule y unas caras botas de caña alta.
—¡Alto en nombre del Barón de Entresauces! ¿Qué pasa aquí? —dijo con aires de grandeza tratando de agradar a sus dos acompañantes femeninas.
El escudo del sauce de plata sobre campo de sinople lucía altivo sobre su pecho. Aquel alfeñique era un auténtico noble y eso cambiaba las cosas, nadie quería enemistarse con el Barón de Entresauces. Zoraida corrió a asistir a su primo Morelen. Debout hizo un rápido gesto a los ladrones y estos hicieron desaparecer las dagas de sus manos. Acto seguido, se deshizo en agasajos con el noble de turno, que resultó ser Sir Wine, el hermano menor del Barón de Entresauces, un conocido vividor. Sea como fuere en menos de lo que canta un gallo la guardia personal de Sir Wine se llevó presos a nuestros héroes, tras tomar someras declaraciones de lo ocurrido y contar los cadáveres. Quizá ayudara a decantar la balanza la bolsa de monedas que Debout discretamente depositó en manos de Sir Wine por las molestias.
La fortaleza de Entresauces resultó no estar sino a unas horas de camino. El imponente castillo de piedra estaba situado a orillas del río Saucedo, en el lugar en el que éste surge de las Frondas de los Medianos y comienza a regar Mantoverde. Los penachos esmeraldinos hondeaban orgullosos en la cúspide de sus torres con las primeras luces del alba. Alrededor de la fortaleza se arracimaba un pueblo que servía de mercado de intercambio de bienes entre los medianos y los hombres de Mantoverde.

Thalira alcanzó a salir de la inconsciencia solo para ver como todos eran arrojados a las mazmorras sin ningún miramiento. Morelen aun seguía inconsciente y tardaría unas horas más en volver a castigar Caern con su lengua insufrible. Caern y Chumber habían tenido que despojar a todos de sus armas y pertenencias y cooperar por obligación. Ahora eran reos peligrosos a la espera de que el Barón Colquius, el señor de Entresauces, tuviera a bien dictar justicia sobre su caso. No pintaba bien. Aquella mazmorra era húmeda y fría, con una cerradura de los más sólida, y quizá era lo último que verían. Qué destino cruel para héroes tan valientes y descerebrados.
Los días pasaron uno tras otro, todos iguales a base de pan mojado en agua y penalidades. Nadie parecía echar cuenta de ellos. En la amplia celda había un esqueleto y un poco de paja sucia bajo una aspillera con barrotes a tres metros de altura que era su única medida del paso del tiempo.
Llevaban cinco días de privaciones cuando, a la luz de la luna, un cuervo grazno desde los barrotes de la aspillera. Era un cuervo grande y lustroso que les miraba con inteligencia, un cuervo que les resultaba familiar. ¿Era una cuerda eso que había atado a las rejas? El animal graznó una vez más y salió volando. Casi a la vez las rejas de las aspillera crujieron, chirriaron penosamente y se doblaron sobre si mismas hasta desaparecer disparadas fuera de la fortaleza junto con parte de la mampostería. Su-Zahira y Knut se asomaron por el agujero y les lanzaron una cuerda con nudos que pronto les sacó de allí. Fuera, los olifantes, a los que habían salvado de un horrible final, arrastraban lo que la reja de su celda. En las almenas los guardias del Baron daban la alarma, pero era tarde para echarles el guante. Cabalgar bajo la luna a lomos de olifantes en dirección a los profundo de Las Frondas era casi un suelo épico para Morelen. ¡Ahora eran proscritos! Shu-Zaira apretaba su cuerpo menudo sobre Caern, su Faris al'Afyal, a quien aquella libertad y compañía le sabían a victoria de la buena. Chumber se aferraba a Knut para no caer, quien le sonreía paternalmente como el mentor que nunca tuvo. Thalira se aferraba a su dignidad para no caer y daba las gracias a Morri por haberles sacado de aquel moridero.
...
Ya en lo profundo de Las Frondas, a salvo ya de la garra de Barón, Knut les contó que habían logrado curar la maldición de Los Cuervos, pero que les había llevado más de lo esperado. Por lo visto, era obra de una artefacto extraño y poderoso, según le dijo su experto el lides arcanas: un Orbe de Fascinación. Mientras estuvieron presos, el Raluy llegó a Marvalar y se lío una buena. Debout debía tener en su poder uno de los tres Orbes de Fascinación que existen documentados. En poco tiempo la capital fue presa de los mismos síntomas que Los Cuervos, cosa que aprovecharon los Corsarios Rojos para saquearla. Lo cual no cree que sea ninguna casualidad. Por lo visto fue una lucha sangrienta. Con la ayuda de Valion y la marina de Puerto Oeste al fin pudieron repelerlos, pero a un elevado coste para la Corona y la ciudad. También les contó como, siguiendo los pasos del circo, dio con Su-Zhaira y sus olifantes, que ya pensaba en rescatarles y quien le dijo donde encontrarles.
A estas alturas se estarían cursando ordenes de detención por todo el Camino del Comercio con sus descripciones, pero Las Frondas les esconderían el tiempo que hiciera falta. Ademas, pronto llegaría el verano y viendo como habían ido las cosas un poco de sidra, vino de pera y pasteles no era mal plan.


Pues eso que un placer.
Podéis poner un post más a modo de epílogo y cierro la partida.
+1000PX para cada uno.
Caern agitaba su espada con desesperación mientras veía como sus compañeros caían uno tras otro. Luchaba como un león, porque cada segundo que aguantaba era un segundo en el que Su-Zahira se alejaba, era un segundo más en el que su seguridad no corría peligro. Escuchó al bajito que se escondía decir algo, pero no supo lo que dijo, porqué él estaba ocupado a lo suyo, los mamporros. No supo lo que dijo, pero pareció ser algo importante, o muy estúpido porque algunos se detuvieron, no los ladrones, que esos querían despacharlos.
Cuando salió un hombrecillo pomposo todos se detuvieron. Miró como una bajita iba a asistir al bajito bocazas y le dijo
- ¡NOOOOO! ¡DÉJALO DORMIR! - Pero no le hizo mucho caso. Suspiró. Había tenido la esperanza de salir de aquella sin tener que aguantar las bravatas del bajito de la boca grande, pero la bajita parecía decidida a salvarle. Mientras Debout empezó a agasajar al hombrecillo pomposo y como él tenía más labia que Caern pronto dieron con sus huesos en una celda húmeda donde su condena sería no solo la prisión, sino estar encerrado con una bajita taciturna, un enanito bocazas y otro que no tenía más sitios donde esconderse.
Los días se fueron sucediendo uno tras otro, y Caern cayó sumido en un silencio melancólico, que ni las bravatas ni historias del enanito bocazas parecía rescatarle. Comía cuando tenía que comer y dormía mucho. Echaba de menos sus bosques, el viento en su rostro, la espada en su mano. Los días y las noches se le mezclaban, pero le daba igual, lo único que podía pensar en si ella estaría viva, si habría conseguido escapar a la ira del circo, si sus queridos oflipantes seguirían vivos.
A los cinco días un cuervo les despertó y entonces Caern abrió mucho los ojos ¿Aquello era una cuerda? ¿El cuervo había atado una cuerda a los barrotes? No tuvo tiempo de pensar, hubiera necesitado una hora entera para hacerlo, así que cuanto las rejas se doblaron como si fueran de tela se asomó. Al ver a Su-Zahira su corazón dio un vuelco. Estaba allí, los olifantes habían arrancado las rejas, y ahora, tenían que irse. Bajó por la cuerda de nudos sin mirar atrás. Aquella era una situación de tonto el que espere, y él era tonto, pero no iba a esperar. Las alarmas en el castillo empezaban a sonar, pero daba igual, a lomos de los olifantes pronto abrieron distancia. Su-Zahira, su amada, apretaba el cuerpo contra él. La abrazó y besó su cabeza, un beso tierno, de los que agradecen y prometen. Su corazón era de Su-Zahira, si la domadora lo quería.
Ya en las frondas les contaron lo que había pasado y lo del orbe de molonidad. Había hecho eso, y habían atacado también la capital, pero finalmente los habían vencido, al menos temporalmente. Ahora eran criminales, bandidos, nada de héroes, y su descripción seguramente ya iría de boca en boca, ¿Y la recompensa por sus cabezas? Probablemente irrisoria, lo que merecían unos villanos de pacotilla.
Sin armas, sin dinero, el futuro no se presentaba muy halagüeño. Cogió a Su-Zahira por la cintura y la besó, con timidez, con el vértigo de saber si sería rechazado o no. La miró a los ojos y simplemente le dijo
- Tú... e..e...res...mi...ho...gar....
Fueron las primeras palabras que dijo Caern desde que había escapado. Palabras sencillas de amor para una mujer de una belleza excepcional.
Había alcanzado a detener un par de golpes que iban hacía Thalira, pero uno finalmente logró acertarle y le dejo algo mareado mientras veía como alguien se asomaba de una tienda y comenzaba a decir cosas que, por alguna razón, detuvieron la paliza. ¿Era esa la manera de Morri de enviarles ayuda?
El tiempo después pasó rápido. Les quitaron sus cosas, los arrojaron a una celda. Chumber trató de esconder su flauta entre sus ropas, pero las ropas tambieron se marcharon y tuvo que despedirse de su amado instrumento.
Claro, podría haberlo escondido en otra parte, pero no... tampoco era tanto el valor sentimental.
Así pasó con apenas un saco por vestidura sentado en una esquina de la celda, grabando en su memoria las lineas de aquella nueva gesta. No parecía mayormente abatido, pese a las circunstancias. No era la primera vez que estaba encerrado, pero a diferencia de otras ocasiones, esta vez estaba con amigos.
Estaba de pie mirando la ventana, evaluando si podría salir por los barrotes si lo impulsaban cuando un cuervo se paró entre las barras.
—Oh, hola amiguito, ¿Te conozco?... Es eso un...
No alcanzó a decir nada más. El estruendo le hizo encogerse y entonces, entre el polvo, sintió unas manos que lo agarraban, lo pasaban a otras y de pronto estaba sentado encima del lomo de un Oflipante marchando hacía el atardecer mientras los gritos de los guardias se perdían en la lejanía.
—¡Señor Knut! —Exclamó cuando reconoció a aquel que tenía por delante. Miró a alrededor y pudo notar que los demás también estaban ahí, sonrió, pero su sonrisa se ensanchó aún más cuando vio a Su-Zahira abrazar a Caern.
Chumber se aferró a la túnica de Knut mientras el balanceo del olifante le recordaba que, contra todo pronóstico, seguían vivos. Miró hacia atrás, viendo cómo las torres de Entresauces se hacían pequeñas y desaparecían finalmente bajo la línea de árboles.
No tenían armas, ni monedas, ni siquiera pantalones decentes, pero tenían una historia que contar al mundo.
Al llegar al refugio en Las Frondas, mientras Knut les explicaba lo del Orbe de Fascinación y el caos en Marvalar, Chumber ya estaba buscando una caña de madera adecuada junto al río. Necesitaba tallar una flauta nueva; La canción que tenía en la cabeza necesitaba música que la acompañara.
—Proscritos... —susurró Chumber para sí mismo levantando la caña y evaluándola.
Se sentó cerca del fuego, observando a Caern y Su-Zahira con una sonrisa de complicidad mientras empezaba a silbar.
Experiencia aplicada. La canción queda pendiente.
Encerrado en aquella húmeda celda, Morelen pareció parecer gran parte de la jovialidad que le caracterizaba. Estaba un poco avergonzado. Él era un héroe avezado, un mediano sin parangón en las Frondas, temor de tumularios, amigo de caballeresas, donde ponía el ojo, ponía la bala. Vale que no le habían hecho mucho caso los novatos. Quedarse sin Tordilla al inicio lo hacía todo más difícil, la experiencia era un grado y aquellos compañeros, aunque le caían bastante bien, claramente no la tenían. La habían pifiado a lo grande. Pero él no había sabido guiarles, y ahora estaban todos pudriéndose en una fría celda. Se sentía responsable por ellos, y también un poco abrumado por el hecho de que su nombre hubiese quedado manchado. Las promesas de un cálido lecho, una mesa caliente y muchos niños para recibirle cuando volviese de sus aventuras se enfriaban. Su prima Zoraida le había visto postrado, según se decía. No era forma de ver a un héroe, salvo que hubiese caído derrotando a los malos.
Así se pasó varios días, mohino, sin apenas quejarse del indigno menú al que les sometían. Si aquello era comida, ni que fuese para un reo, que bajaran los dioses y los fulminasen a todos. Pero no dijo nada, tragó sus gachas junto con sus palabras, a la espera de que algo sucediese.
Cuando al fin ocurrió, no pudo menos que sorprenderse. ¡La mujer de los olifantes había vuelto! Al final, aunque el novato casi hubiese hecho que le aplastasen cada hueso del cuerpo, había valido la pena salvarlos. Salieron, y el mediano pudo oler aire fresco por primera vez en bastante tiempo. Se alegró de ello, e incluso se alegró de que el novato pareciese ir a mojar el churro.
No he podido ser un maestro para él en las aventuras, pero quizá se le haya pegado algo de mis dotes seductivas. - se dijo a sí mismo, atribuyéndose una vez más el mérito ajeno, de un modo en que sólo él podía hacerlo.
- Está bien, muchachos, estamos libres. Habrá que ocultarse algún tiempo. Los Brandigamo no abandonarán a uno de los suyos, y menos cuando sepan la verdadera historia sobre nuestra heroica lucha. - dijo a sus amigos.
Y así fue como marcharon a las Frondas, y allí les llegaron más tarde las nuevas sobre el fin de aquel maléfico circo, al que ellos no habían logrado desenmascarar. Una espina clavada en el orgullo del pequeño héroe, que tendría que resarcirse en futuras aventuras.
Pues nada chicos, cierro por aquí aprovechando un hueco. Ha sido un placer, nos vemos en la siguiente ^^.