Partida Rol por web

Escuela para jóvenes especiales de Miss Holmwood

CAPÍTULO 2. Grabado en piedra

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19/06/2025, 15:49
Oliver Fall

Hice descender la navaja, buscando alcanzar ambos brazos, pero aquella mujerzuela de extendidas extremidades no me lo estaba poniendo fácil. El caos en el carruaje aumentaba por segundos, pero no podía, ni quería, estar a todo. Lo primero era que soltasen a Kitty, y si para conseguirlo tenía que destrozarme el brazo... bueno, luego lo pagaría la asaltante. Comencé a cortarme una y otra vez, haciendo tajos profundos mientras apretaba los dientes por el dolor y centraba mi atención en el brazo de ella. Seguiría hasta que comenzase a ver las heridas que yo mismo me producía trasladarse desde mi cuerpo al de aquella joven... Solo esperaba no llegar demasiado lejos, pues no quería lisiar de por vida a una muchacha, por muy enemiga que fuese de mi en ese momento.

- Tiradas (1)

Notas de juego

Con 7 asumo que no le gano, pero aún así Oliver se corta el mismo, tratando de transmitir sus heridas al brazo de la chica. 

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20/06/2025, 07:45
Ember Winter

Ember se esforzaba en mantener la tela tapando la cara de Kitty, lo que no era nada fácil, sobre todo teniendo en cuenta la que se había liado dentro del carruaje. La princesa mordiendo como un perro rabioso mientras que el ratón puso voz de pito y empezó a rezar y a decir sandeces. Ya sabía que estaba mal de la cabeza pero aquel arrebato de demencia venía en el peor momento. Pero él no era el único loco ahí metido. Oliver, al que había apodado como 'cara pepino' por lo inexpresivo de su rostro, estaba mucho peor. Le dijo dónde guardaba uno de sus cuchillos y va y empieza a cortarse a él en vez de a la tipa con brazos extensibles que los estaba incordiando.

Y luego su anfitriona, que sale del compartimento dejándola a ella con esos locos para hacer quién sabe qué. Seguramente huir, eso era lo más sensato, aunque tirarse de un carro en marcha seguro que no era sencillo. Estuvo tentada de sacar las alas e irse volando, pero la verían en el exterior y la querrían dar caza. No, se había quedado atrapada en aquel manicomio móvil.

En cuanto tuvieron un nuevo invitado, que apareció de la nada, Ember decidió que eso ya era suficiente: -¡A tomar por saco!- Con esas palabras tan contundentes, despojó a Kitti de la tela con la que la estaba tapando e, inspirada por alguna idea extraña que se había colado en su cerebro, sujetó la cabeza de la chica para forzarla a mirar al hombre que acababa de asaltarles. -¡Toma esto fantoche!-

Notas de juego

Sí, sí, hace como el de los Boyz he intenta usar la cabeza de Kitty como arma (ella poniéndose a su espalda, claro)

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24/06/2025, 12:59
Madelyn Drake

No conseguía morder tan fuerte como realmente quería. Sentía que contenía la fuerza de forma inconsciente, haciendo que nuestra enemiga apenas sintiera el ataque. ¿Por qué me pasaba eso? Quería morder, de verdad que sí... Pero en el momento de la verdad apenas era capaz de presionar como debía para hacer daño.

Por su parte, el resto estaban haciendo cosas que era incapaz de procesar, para eso tendría que estar observándolos perpleja e intentar analizar qué y por qué hacían ciertas cosas. Pero, en su lugar, se quedaron en un segundo plano. Tenía suficiente intentando pensar qué podía hacer para liberar a Kitty de la joven elástica.

Alcé la mirada hacia la joven, buscando con mi mirada sus ojos.

- ¿Por qué haces esto?, ¿no ves que ya ha sufrido suficiente? Ahora necesita un lugar donde poder estar tranquila y en paz... Y tú también, si quieres- uno de los brazos continuaban sujetando a Kitty, el otro lo extendió hacia la muchacha, quizás era enemiga porque no había tenido otra opción.

- Tiradas (1)

Notas de juego

No sé si "confianza" funcionaría como método persuasivo, pero se intenta xD

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25/06/2025, 19:42
DIRECTORA

De repente, la voz de Ned cambió radicalmente. Aunque seguía siendo la suya, había un matiz bien diferente, que hacía que quien lo oyese, tuviese la sensación de que se trataba de una mujer, o de alguien afeminado, al menos.

Pero más extraño resultaba escuchar lo que estaba diciendo, aquellas palabras que eran más propias de un religioso que de alguien como él.

Todos, incluido el invitado sorpresa, se quedaron mirándole, sin entender muy bien lo que estaba sucediendo.

Ned empezó a examinarse a sí mismo, como si estuviese comprobando algo, quizás si tenía algo oculto, o si era realmente él. Su comportamiento parecía extraordinariamente raro.

Pero no duró más que unos segundos, quizás diez a lo sumo, porque después, vio el brazo, se fijó en la chica que gritaba, y después, en el hombre que apareció delante de él. Y con sus palabras, que parecían invocar al todopoderoso, le acompañaron unas heridas en la espalda de aquel hombre que aparecieron como por arte de magia, ocasionándole gritos sin igual

Casi al mismo tiempo, Oliver utilizó la navaja que había cogido de Ember para cortarse a sí mismo y, al tocar el brazo elongado, generar las mismas heridas. El grito, casi coincidente con el del hombre que estaba con todos vosotros, provocó que el brazo soltase a Kitty y desapareciese.

Ember tampoco se quedó quieta, sino que destapó a Kitty y obligó a esta a dirigir su mirada en dirección al hombre. Este abrió los ojos de par en par y poco a poco todos visteis como su piel pareció ir perdiendo el color y adoptando una coloración grisacea.

De no ser por la intervención de Madelyn, quizás lo hubiera hecho completamente, pero su intervención fue suficiente para que perdiese la concentración y el hombre recuperase la que necesitaba y se trasladase fuera del carruaje.

En esos momentos, volvíais a estar solos.

Helen, mientras tanto, logró mantener el control del carruaje, pero muy a duras penas. Las calles eran estrechas y los caballos estaban prácticamente desbocados. Sin embargo, el otro carruaje, quizás a causa de los ataques que habían recibido, había quedado algo atrás.

-¡Estamos llegando a la estación! ¡Aguantad! -gritó Helen, a través de la ventanilla que comunicaba con el conductor.

Cuando cogieron la última curva, la estación podía verse ya con facilidad, pero una figura estaba justo delante de ella, de pie, inmóvil. A Helen no le costó trabajo distinguir a August, lo que le hizo darse cuenta de que no iba a ser tan sencillo como creía.

Efectivamente, Sir August de Wynter no podía permitir que escaparan. Sabía que debían regresar a la estación y se había encargado de hacerlo antes, para recibirles tal y como se merecían.  Tenía un bastón en la mano y lo alzó en dirección al cielo. Automáticamente, un rayo atravesó el aire, golpeando el bastón. Sir August lo inclinó hacia el carruaje y el rayo se prolongó como si estuviese disparando alguna clase de arma eléctrica. 

Helen lo supo.

No podían evitar el impacto.

Aun así, intentó hacer girar a los caballos, pero no eran tan rápidos. Era imposible vencer a la velocidad del rayo.

La descarga eléctrica impactó directamente contra todo el carruaje, haciendo que el tiro se rompiese y perdiese el equilibrio. El carruaje volcó, Helen salió despedida y todos cuantos estabáis dentro, visteis como el mundo daba vueltas. 

- Tiradas (1)

Notas de juego

Todos, una tirada de FUE. Aquellos que superen 7 (8 o más), aguantan. Los que no, inconscientes. La diferencia, se pierde de Salud (es decir, se podrían perder como máximo 5 puntos de salud) e indica la gravedad.

Kitty queda inconsciente automáticamente.

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26/06/2025, 07:59
Ember Winter

El interior del carruaje era puro caos. Ember ya no distinguía a penas lo que pasaba y lo único que intentaba era mantenerse alejada a ella y a sus supuestos aliados de la trayectoria de los ojos de Kitty.

Y de pronto pareció que iban ganando, pero solo fue un segundo lo que tuvo para saborear la victoria pues, instantes después, el mundo entero pareció estallar en mil pedazos.

No pudo reaccionar, ni sujetarse a nada porque había tenido las manos ocupadas con la cabeza de la chica, así que el golpe fue brutal. Su menudo y ligero cuerpo fue propulsado hacia el techo del vehículo donde dio de lleno con la cabeza y, a parte de abrirse una buena brecha, la dejó inconsciente al instante. Después, su cuerpo inerte fue dando tumbos sin control mientras el carruaje volcaba y terminaba por frenarse.
 

- Tiradas (1)

Notas de juego

Pierde 4 de 5 puntos de vida ^_^"

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26/06/2025, 10:40
Madelyn Drake

Impotencia, rabia, temor, nerviosismo, en algunos puntos incluso incomprensión. Sentía un remolino de fuertes emociones que me nublaban el juicio. Apenas pude dirigirle unas palabras a la muchacha y comenzó a gritar de dolor por unas heridas... ¿que tenía Oliver? No, de alguna forma se estaban reflejando de un brazo al otro... Sin embargo, no oí a Oliver emitir sonido alguno, ¿acaso no le dolía?

Apenas fui capaz de respirar cuando parecía que habíamos dado esquinazo al carro enemigo, intentaba ordenar todos los acontecimientos y actuaciones, pero no hubo mucho tiempo de calma antes de la nueva tempestad. Esta vez de mano del propio Sir August de Wynter. Instintivamente me eché sobre Kitty, sin pensar en el peligro de convertirme en piedra. Solo quería proteger su menudo cuerpo con mi menudo cuerpo, intentar evitar que se hiciera daño. Un impacto, un ruido sordo, mi cuerpo comenzó a moverse como si fuera un muñeco de trapo sin fuerza, ya no sabía si seguía sujetando a Kitty (lo dudaba, mis brazos se movían como si no tuvieran voluntad propia mientras la gravedad parecía haber dejado de existir), luego oscuridad.

- Tiradas (1)

Notas de juego

Estado: Inconsciente

Pierde 3 puntos de vida

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27/06/2025, 19:58
Edward (Ned) Walker

Por un momento, pensó que el hombre frente a ella estaba sufriendo algún tipo de maldición, una peste bíblica. Su piel se volvía grisácea, coriácea. El joven de aspecto enfermizo parecía tener algún tipo de don divino, o del maligno, quien sabe. No era capaz de provocar los estigmas en su propio cuerpo, y se fustigaba en su lugar. La niña de aspecto frágil y lengua de viejo pirata se movía demasiado deprisa, con tanta decisión que casi hacía parecer que colgarle prendas de ropa a alguien en la cabeza o de repente obligarle a mirar a alguien fuera algo normal. 

El diablo que se sentaba frente a ella desapareció, huyó desmaterializado igual que había llegado. De vuelta al infierno, era de suponer. 

Más enviados de Satán: por la ventana pudo ver a un caballero de pelo cano convocar al rayo y lanzarlo sobre ellos.

Sintió como el impacto rompía el vínculo, y flotó brevemente en el aire mientras el carro volcaba, para inmediatamente terminar

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rebotando contra las paredes del carruaje, contra el techo, contra el suelo, contra los cuerpos de los demás ocupantes.

¿Por qué seria que con ella siempre terminaba escaldado? ¿Y qué demonios había pasado?

Ned no tuvo mucho tiempo de planteárselo, porque un golpe en la sien sumió todo su mundo en la oscuridad.

- Tiradas (1)

Notas de juego

Ala, todos a dormir xD

Y dos puntos de daño pa mí.

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28/06/2025, 02:58
Oliver Fall

Me costaba saber quién era quien y quién hacia qué dentro de aquel maldito vehículo, pero una cosa la tenia clara; a partir de ahora iba a ir andando a todos lados. Lo que hacía Ned, o Nadine, o quien fuese en ese momento era ya la gota que colmaba el vaso así que centrándome en no morir, confíe en que el tipo o tipa no nos matase a los buenos y continué con mi tarea de trincharme el brazo. Gritos, sangre. Había hecho un guiñapo de la manga del abrigo, me iba a tocar coser. Quizás si conseguía que la mal bicho que tenía a Kitty agarrada la soltase, Helen me compraba uno nuevo. Finalmente las heridas que le estaba transmitiendo fueron demasiado para ella, y la soltó. Mire a Kitty, y me quedé un par de segundos en shock al ver a Ember agarrarle la cabeza y dirigirla hacia el maldito asaltante... eso de “los buenos” ya no se nos aplicaba tanto a nosotros, si tratabamos a la chica así. Aún me sangraba el brazo, las punzadas de dolor me lo recordaron, y estuve tentado de pasárselas a la ladronzuela para que soltase la cabeza de Kitty, pero me centré en el tipo calvo, que desapareció de inmediato.

Habíamos ganado, de momento. Me asomé para asegurarme, mientras las heridas de mi brazo continuaban desapareciendo, a buen seguro terminando de abrirse en el de la asaltante de antes. Pobre. Y entonces ví a August. Si tenía tiempo suficiente, podía cortarme el cuello y ver como se abría el suyo. Era un riesgo, algo podía salir mal, pero... Tardé un segundo más de la cuenta en ver el rayo estrellarse contra nosotros. Tiré el cuchillo fuera del carruaje en cuanto aquello comenzó a tambalearse, por miedo de que alguna sacudida lo clavase en el pecho de cualquiera de los que estaba ahí. Iba a sobrevivir a aquello, pero, ¿a costa de quien? Estando aún junto a la puerta, me agarré y pegué a esta, haciendo lo posible por que mi cabeza no se llevase ningún golpe fuerte.

- Tiradas (1)

Notas de juego

Oliver queda consciente. 

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28/06/2025, 20:20
Helen Holmwood

Helen sabía que no iban a poder luchar contra aquello y sintió rabia e impotencia a partes iguales, pero aquel sentimiento desapareció muy pronto, en cuanto todo el carruaje saltó por los aires, con ella volando sin poder evitarlo.

Mientras caía, sabía que el dolor iba a ser terrible, pero no tanto como la preocupación por no saber lo que ocurriría con sus chicos, ni lo que les harían a todos, ahora que por fin parecían haber superado su resistencia. Aquel hombre, que una vez había sido un amigo, estaba ahora en otro lugar, en el polo opuesto al que ella se encontraba, y era un problema real, para ella y para todos.

Cuando su cuerpo chocó contra el suelo, el dolor fue intenso pero poco duradero. Enseguida todo se volvió oscuro y dejó de tener sentido para ella.

Lo último que oyó antes de perder la consciencia fue gritos lejanos, que no sabía si pertenecían a alguno de sus chicos o a los testigos de aquel brutal suceso. 

¿Qué sería de ellos?, se preguntó, antes de desaparecer.

- Tiradas (1)
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28/06/2025, 20:25
Sir August de Wynter

Sir August avanzó con parsimonia hacia el carruaje, observando los cuerpos que se encontraban en el carruaje y también el de Helen, que había salido despedido varios metros más lejos.

Sabía que no podía entretenerse demasiado, pero tampoco temía hacerlo porque por fin tenía la situación bajo control. Ahora tendría un arma importante en sus manos, una que le permitiría dominar a su antojo a todo el mundo, con la elegancia de un caballero, y no con la rudeza de un herrero.

La chica "elástica" y el "muchacho que se trasladaba" llegaron en el otro carruaje y bajaron, observando el desastre que había en la plaza.

-Coged a la niña -les ordenó August -. Y también a esa.

August señaló a Ember, que tenía bastante sangre y que mostraba parte de sus alas a través de los desgarrones de la ropa. 

-Dejad al resto -ordenó.

A continuación, se acercó a Helen y se agachó a su lado.

-Tenías que haberte unido a mí, Helen. La humanidad no merece el esfuerzo.

Notas de juego

Oliver, puedes actuar o hacerte el inconsciente. También puedes seguirles, en el segundo caso, o quedarte a ayudar a los demás. Tú eliges. Con lo que me digas, actualizo en otro capítulo.

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01/07/2025, 16:13
Oliver Fall

Hice lo posible por contener los gruñidos de dolor del golpe. No quería llamar la atención, y podía aguantarlo... había sido rápido agarrándome a la puerta y pegándome a esta para no dar vueltas dentro del carruaje, y ahora estaba allí, con medio cuerpo dentro del carruaje y medio sobre los adoquines del suelo, deseando no haber dejado caer la navaja de Ember. Sería tan fácil cortarme el cuello y ver como mi herida desaparecía para abrirse en el cuello de De Wynter... Por supuesto, no podría hacerlo con los otros dos villanos, pero sin su líder, los demás no importaban, ¿no? Ahí estaba el viejo, dando ordenes a sus lacayos, mientras susurraba algo a Helen... habiéndose olvidado de mi. Y que así fuese. Me mantuve en silencio, los ojos abiertos solo una pequeña rendija, viéndolos moverse a través del mis pestañas. En cuanto se pusiesen en marcha, intentaría seguirlos a una distancia prudente. Descubrir su escondite, como había hecho con Toby. No iba a dejar que se llevasen a Kitty... ni, bueno, ni a Ember, supongo, no es que hiciese falta elegir entre una y la otra....

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03/08/2025, 20:22
Lady Flecher

Reí ante las palabras de Robert. 

- Ingenuo. ¿Realmente crees que te temo? Soy yo quien puede hacerte daño a ti, no tú a mí. - Sonreí con malicia. - Y sabiendo que tu sufrimiento sería algo que Elenka no soportaría, máxime sabiendo de donde ha venido, se me hace realmente tentadora la idea. Pero... me diviertes, hombrecillo. Lo suficiente al menos como para no excederme contigo. - Añadí como si le estuviese perdonando la vida en aquel momento.

- ¡Oh! ¡Qué sorpresa! ¿De verdad has deducido tú solito que yo soy la parte mala de Elenka y ella la buena o te lo dije con anterioridad? - Solté con ironía al hombre. Aún me resultaba interesante y divertido.

La idea de acompañarme salió de él, así como sus palabras sobre solo mirar, salvo en caso de peligro. Eso me hizo reír nuevamente. - ¿Realmente crees que necesito que alguien me proteja? Creo que la oveja que necesita protección eres tú, dado que vas a ir de paseo con una loba sedienta de sangre y carne fresca. Y si este cuerpo se daña, como dices, no debes preocuparte por él. Ya me encargo yo de cerrar sus heridas, como hice antes con la convaleciente y muerta Elenka.

Muerta, sí. Sabía que habíamos  muerto tras el golpe que recibí por parte de la perra maleducada. Nunca había tenido contacto con Elenka de manera directa hasta ese momento, pero aún quedaba algo en mí que nos sacó de ese estado. Y no, no era inmortal, pero con algo de consciencia aún y sangre en mi cuerpo suficiente, podía volver a respirar y levantarme... o eso parecía. La verdad es que jamás había llegado tan lejos como en aquel momento.

- Vaya... así que esa delicia era tú sangre... Pero yo no te debo nada, hombrecillo. En todo caso eres tú quien me debe a mí que Elenka aún viva, pues me hubiese servido la sangre de un cerdo para curarme. De hecho, solo con despertar, ya hubiese buscado yo esa sangre por puro instinto de supervivencia. ¿Ves? Eso sí lo probaron conmigo y soy letal si despierto con demasiada sed. Así que...  le debes tu vida a Elenka, pues de no beber tu sangre y apaciguarme lo suficiente, al despertar, estarías muerto. No lo olvides nunca, hombrecillo.

Cansada de tanta palabrería y tras decirle donde vernos en el bosque, salté por la ventana y me dejé caer desde aquella gran altura hasta el suelo. De salto en salto, fui abandonado el lugar para correr hacia el bosque con una velocidad antinatura. Robert tardó en llegar y tuve que salir a su encuentro. Mis ojos brillaban rojos y  vivaces, preparados para ver con claridad en medio de aquella oscuridad.

- Vamos, casi te pierdes la fiesta... ¿sabías que a parte de mezclarme con la sangre de un vampiro, usaron también la de un hombre-lobo? Soy una criatura única... quizás es por eso que Elenka no sufra con el sol... quizás a ella le afecte más la parte de loba. Pero... - Le hice un gesto para que no hablase. - Escucha... no hagas ruido... voy a darte lo que has venido a buscar... 

Y me esfumé de golpe ante sus ojos. Había localizado a un ciervo no muy lejos, uno que espanté y guié hacia donde estaba Robert. Quería que lo viese, que supiese que podía hacer... no solo yo, sino ella también. El animal, asustado por mi presencia, corrió hacia donde le guiaba y casi cuando iba a golpearse con el amado de Elenka, salté sobre él. Ya no llevaba los guantes puestos y se veían mis garras con claridad, así como mis colmillos brillaron bajo la luz de la luna hasta que se clavaron en el cuello de la bestia. Un chorro de sangre color carmesí, salió disparado cuando mordí y desgarré la yugular. El ciervo gritó de dolor y se derrumbó enseguida por la fatal pérdida de sangre, esa que bebía con ansia por necesidad.

- Las estúpidas normas de Helen no me permiten hacer esto con humanos... beber de ellos. Pero la sangre es sangre y es más deliciosa cuando mi presa siente terror. - Sonreí a Robert con el rostro manchado de sangre. Saciada mi sed, usando una de mis garras, abrí el abdomen del animal y metí la mano bajo su torax, para sacar su corazón. Me senté en el suelo y se lo ofrecí a Robert. - ¿Gustas? Me da que crudo no... - Y sin pudor, sin vergüenza, sin esa timidez que Elenka mostraba siempre a la hora de comer, clavé mis colmillos en el corazón aún caliente y le arranqué un pedazo.

- Como dije, no solo de sangre vivo. También necesito carne. Elenka la necesita. Debería probarla cruda... es una delicia. - Reí para continuar degustando mi cena, bien merecida. - No te alejes mucho, hombrecillo. El olor de la sangre pronto atraerá a los lobos y comadrejas... no me gustaría tener que salvarte de ellos en nuestra primera cita. - Le dijo con ironía, divertida por todo aquello.

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04/08/2025, 12:49
Robert Cutter

Así que le divertía. En realidad, seguía pensando que aquella diversión era fingida, que se trataba sobre todo de una forma de autodefensa, porque los tres estábamos destinados a convivir, Elenka y Fletcher por compartir el mismo cuerpo y yo, por estar enamorado.

El daño de uno era extensible a los demás, razón por la cual ignoraba sus bravuconadas, y simplemente le permitía que desfogase aquel sentimiento de frustración que tanto parecía amargarle.

Cuando más me atacaba, más pena sentía por ella.

-No, en absoluto. En realidad, no se trata solo del bien y del mal. En este caso, lo que observo en vos es que sois la manifestación de su control sin control, eso es todo. Pero vuestros gestos y acciones no hacen sino ocasionar que sienta más lástima por el estado en el cual os halláis. Si aceptarais mejor vuestra posición, podríais vivir vuestra vida a la vez que Elenka la suya. Ella no os detendrá, no pondrá reparos, no lo sentirá, si ambas os respetáis. Pero supongo que el respeto es como debilidad para vuestro espíritu, así que también deduzco que cuanto digo no significaba nada en vuestro corazón.

Acompañarla no era solamente un acto de bondad o protección, era también conocer esa parte de Elenka que luchaba por salir y que todos teníamos. En verdad constituía el mejor espejo para el alma, pues cuantas veces habíamos pensado en mirar en el pozo sin fondo de nuestros corazones pero nos habíamos negado a hacerlo por miedo a lo que fuésemos a descubrir.

-No, no necesitáis protección, menos aún de mí. Pero no estaría de más que os vieran con un hombre y pensaran que sois más de lo que aparentáis.

Todo cuanto decía era vuelto del revés, y ella siempre aparecía como fuerte, llena de odio, y desprecio por la vida.

Pero era fingido.

Sabía que lo que sentía no era odio, sino lástima de sí misma.

-Le debo la vida a Elenka, sí, pero no porque con mi sangre saciara su sed, sino porque con su amor ha colmado mi corazón. Sin embargo, si crees que puedes acabar conmigo… adelante, hazlo. ¿O es que un poco de mi sangre es suficiente para saciar tu odio? Mátame ahora si te atreves, si no temes la venganza de Elenka, por supuesto, que no dudaría en acabar con su vida y, a la postre con la vuestra, si viese que yo no estoy. Así que dejad de amenazarme. Vuestra vida me la debéis a mí también, no lo olvidéis, y si me ocurriese algo… ¿qué sería de la vuestra? Nada. Mejor la prisión en la que os encontráis que el olvido absoluto.

Me había puesto tenso y acercado a Fletcher hasta encontrarme  a escasos centímetros de ella. No tenía miedo, ni sentía odio, pero sí rabia por encontrar a una criatura tan poco dispuesta a pensar con lógica.

­-Así que… adelante, vámonos. Veamos esos… terribles instintos que tenéis, y que no acabarán con la estima que siento por Elenka, sino con la vuestra propia, pues con cada golpe de pecado que deis, obtendréis una gota más de insatisfacción y frustración en vuestro negro corazón. Sería más sencillo amoldaros a un trato y con él, hacer lo que quisierais, el tiempo que necesitarais.

¿Sería posible algo así?

No, nunca, pero sí que sabía que Fletcher no mancillaría el cuerpo de Elenka tanto como aseguraba estar dispuesta a hacer? Tenía límites, y ese límite era ella misma y su propio temor a ser nada.

Finalmente, Fletcher se dio la vuelta y saltó hacia el bosque. Mientras veía como se alejaba, con gestos más de animal salvaje que de ser humano, me apoyé un instante en el mueble que tenía al lado... y lloré. No lloraba desde hacía mucho tiempo, pero la tensión a la cual me había visto sometido, me había pasado factura. Necesitaba desfogar aquella frustración porque la batalla no había hecho más que comenzar.

Unos minutos más tarde, recuperaba la compostura. Busqué  un arma de mano y me aseguré que estaba preparada. Después, agarré mi bastón... y la seguí hacia el bosque, impulsado por la curiosidad morbosa, pero no por el miedo ni tampoco por el desprecio. Porque a cada minuto que pasaba más cerca de ella, más me convencía de que, en realidad, debía sentir lástima por Fletcher, no miedo.

Encontré a Fletcher con aquella demostración de salvajismo de nuevo, pero al mismo tiempo, actuando. Sí, actuando, porque no tenía ninguna necesidad de mostrármelo salvo la de querer escandalizarme o hacerme flaquear.

No hice ninguna de las dos cosas. Me apoyé en un árbol cercano, observando con disgusto pero también con curiosidad científica, tanto su comportamiento como su mirada.

-No diré que es algo fuera de lo común cuando nosotros también comemos carne, así que si lo que queréis es que piense que estás fuera de control, no lo hago. Solamente me parece que tenéis hambre... y que pensáis que todo lo que haces y eres podrá hacerme flaquear. Pero por el momento no he visto nada aparte de una muestra más de vuestra naturaleza, que por otro lado, es tan animal como esperaba.

Me puse en pie y empecé a pasear a su alrededor.

-Hay numerosos estudios sobre tribus de otros lugares, africanas y sudamericanas, que muestran comportamientos similares al vuestro, Lady Fletcher. Como científico, reconozco la existencia de casos así y, por tanto, como digo, no me parece excepcionalmente llamativo el vuestro.

Al ver que se lanzaba de nuevo al bosque, sedienta de sangre y de carne, negué con la cabeza. No podía ignorar la fascinación que sentía al observar todo aquel comportamiento, pero sobre todo, estaba satisfecho de ser plenamente consciente de que no se trataba de Elenka ni muchísimo menos.

Ella ya no estaba allí.

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10/08/2025, 17:43
Robert Cutter

Cuando terminé de guardarlo, salí de la habitación y me encontré cara a cara con Eliza.

-Veo que te marchas. También lo ha hecho la fiera salvaje, ¿verdad?

Aquella forma de hablar de ella me irritó tanto, que tuve que contenerme para no perder la compostura.

-Fletcher se ha ido, sí. Y yo me voy con ella. Irá a Londres y necesito controlarla. 

Eliza sonrió con amargura.

-No se puede controlar, lo he dicho siempre, pero ahora es problema tuyo. Si necesitas algo, ya sabes en dónde estoy, Robert. Y Helen está en Londres así que llegado el caso, también puedes pedirle ayuda a ella.

Asentí con la cabeza, agradecido. Ambos bajamos las escaleras y justo antes de abrir la puerta, llamaron al timbre. Ambos nos miramos, confundidos.

Eliza abrió y delante de nosotros apareció un muchacho.

-Telegrama para la señorita Midwinter.

Eliza se adelantó, cogió el telegrama y le dio unas monedas al muchacho. Cuando desplegó el telegrama, sus ojos se movieron con avidez.

-Es de Helen. Se va a quedar esta noche y quiere que mañana vaya a primera hora. Supongo que tendremos que irnos todos.

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11/08/2025, 02:36
Lady Flecher

Reí ante las palabras de Robert. Sin duda alguna estaba completamente perdido conmigo.

- Yo ya vivo mi vida sin que nadie me lo impida y menos ella. ¿O acaso la ves por aquí? ¿Sabes donde está ahora? Arrinconada, asustada. Sabe que estoy aquí, sabe que estás a mi lado y teme lo que pueda hacerte. Que no pueda comunicarme con ella no quiere decir que no perciba sus emociones. - Le aclaré al maestro del humo. - Y no, hombrecillo. No tengo corazón. En el reparto se lo dejaron a ella. - Le dejé claro a Robert, esperando que lo entendiese de una vez. Yo era todo lo que ella había reprimido, libre de su control. Le gustase o no, ahí tenía a la verdadera Elenka, pero no lo aceptaría jamás porque solo veía lo que realmente quería.

- No te preocupes, cuando llegue a mi destino, estaré acompañada por multitud de hombres, Robert. Y no me molesta lo que piensen de mí ni lo que digan... a quien le afecta es a Elenka, cuando despierta y la señalan con el dedo o la reconocen por donde se mueva... pero tendré un pequeño gesto de bondad para con ella. Esta noche no iré a los pueblos cercanos... iré a Londres después de alimentarme. Allí saciaré el resto de mis necesidades como mujer...

Robert, estaba demasiado seguro de sí mismo y de Elenka. Debía recibir una dosis de realidad.

- Ella jamás se hará daño a sí misma y de hacerlo, sanaré las heridas de su cuerpo. No se dañó cuando le robé a su primer amor ni cuando perdió a los siguientes. Es demasiado cobarde. Y sí, la verdad es que tu muerte creo que me resultaría beneficiosa... hundiéndose de nuevo, volvería a dormir más y yo cobraría fuerzas y estaría más tiempo fuera, como cuando vivíamos en el hospital. Así que no te creas tan especial, pues no lo eres hombrecillo. Además, ni Hellen ni su perra la dejarán hacerse daño nunca, así que no tientes más a tu suerte, pues mi paciencia se acaba y yo no tendré remordimientos con tu muerte. En cambio ella... los tendrá cuando despierte con sus manos hundidas en el interior de tu cuerpo, llenas de sangre y tocando tus vísceras. ¿Realmente quieres que te recuerde así, Robert? - Le sonreí de manera sádica, imaginándome la escena y disfrutando con ella.

Ya en el bosque me sentía libre y empoderada. Mis instintos más primitivos se habían disparado y necesitaba cazar y alimentarme. Y dejar ver a Robert que podía cuidar de mí misma y de su amada con esa fiereza salvaje, me hizo actuar de manera más desproporcionada.

- No estoy fuera de control. De estarlo, estarías muerto en el dormitorio de Elenka. Sé muy bien lo que hago, hombrecillo. Y sí, esta es mi naturaleza, pero también la de Elenka. No lo olvides. En mí está despierta, es el mismo cuerpo... algún día despertará en ella si es que no lo hizo al beber tu sangre. - Que los médicos hubiesen doblado un desdoblamiento de personalidad era pausible, pero el vampirismo, la sangre del lobo... ambas corrían por mis venas, las misma que tenía Elenka, solo que siempre ha sido muy cobarde como para mira en su interior y ver hasta donde es un demonio que se quiere ver como un ángel.

- Así que el profesor es un tipo duro que con solo leer cosas de otras culturas tiene suficiente estómago como para ver al fiel reflejo de tu amada con semejante carnicería. Me pregunto cuanto llorarás cuando te quedes a solas y más cuando descubras que todo esto, también es ella.

Le dejé allí solo, regresando al interior del bosque con el aviso sobre los lobos. El arroyo no estaba lejos y debía limpiarme la sangre. No podía ir así a ningún sitio y menos aún a aquel que pretendía: Londres.

Lobos que antes aullaban en la lejanía, sonaban cada vez más cercanos y de nuevo salí de la nada ante Robert.

- Ya he pensado en nuestro siguiente destino. - Sonreí con malicia recordando que se negaba a ir conmigo allí. - Londres. Lo más rápido es el tren, asegúrate de llegar pronto a la estación hombrecillo o me iré sin ti.

Mis risas se perdieron en la oscuridad el bosque mientras que me adentraba en él para luego usar mis habilidades antinatura para llegar a la estación y esperar allí a Robert. Era pronto, la noche joven y Londres era mi mejor baza para hacerle sentirse peor de lo que le notaba que estaba.