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La mesa de la sangre

La mesa de sangre

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29/04/2010, 11:53
Blaise Sanford

Blaise pareció sacudido por un golpe. Pasó dos segundos parpadeando, sin terminar de entender la situación...

- ¿Príncipe? No tiene ningún sentido... Esta lucha la viví hace ya cien años... Y ganó Roosevelt. Claro que entonces yo era el segundo de Hearst... Si él pudiera ver este momento... Un siglo después, la historia se repite, pero cambia el resultado. Sin democracia, sin contar con el voto del pueblo, sin necesidad de manipulación mediática... esto es lo que hubiera pasado entonces.

 Se levantó con solemnidad.

- Gracias, señorita Allister. Aunque, como ya he dicho, este cargo está por encima de mis deseos, acepto el poder que me otorga como una responsabilidad para con la Camarilla, y procuraré no cejar en mi labor hacia nuestra sociedad. Espero recibir el apoyo de todos vosotros, porque lo buscaré activamente.

Otra vez, mi mirada viajó hacia el techo, pensando en las consecuencias de la decisión tomada.

- Esto empieza una nueva era para nosotros... Leonar era despótico y caprichoso, no pensaba en el bien común. Debo aprender de sus errores y, si el principado está en mi poder sólo durante un breve plazo de tiempo, tendrá que ser para el bien de todos.

- Amigos, salimos de una época marcada por el despotismo y la falta de cuidado de un príncipe que antepuso sus placeres a la responsabilidad del gobierno. Soy consciente de la provisionalidad de mi cargo, pero esto no me va a hacer trabajar con miras en el corto plazo. Muchos son los asuntos que requieren de nuestra atención urgente; nuestra situación es delicada y requiere del esfuerzo de todos para crear un panorama político claro, transparente y limpio, que garantice los derechos y prerrogativas de todos los cainitas de la ciudad.

Me volví hacia Amanda, la víctima trágica de esta ópera.

- Querida, sabes que no te deseo el mal. La arconte sabrá aplicar la justicia en su medida necesaria. De aquí en adelante puedes contar con mi apoyo y lealtad, como yo puedo contar con la tuya. Los demás... Vuestra labor sigue siendo necesaria y vital para el correcto funcionamiento de nuestra sociedad. Tenemos otra labor importante entre manos: hacer justicia. Un príncipe ha sido asesinado, y los perpetradores de este crimen no van a quedar impunes. Traika, Lavenko, Freeds... cuento con vuestra colaboración en este sentido. Todos nosotros hemos sufrido por la pérdida y nos vamos a encargar de que los culpables paguen el precio. Nadie se ríe así de la Camarilla y sobrevive para contarlo.

Dicho esto, volvió a sentarse y acercó la copa a sus labios. Olió por un segundo la sangre que contenía, y volvió a dejarla en la mesa. En su cara, una media sonrisa de satisfacción se dibujo mientras miraba fijamente a la arconte.

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29/04/2010, 12:42
Romanov Trakia

Al fin, el debate habia acabado y los vampiros habían logrado elegir al nuevo principe provisional de la ciudad. A los ojos de Romanov, el pequeño discurso que dió no se alejo un ápice de lo que todos los politicos dicen en sus discursos de investidura..."que si buenas intenciones bla bla bla, que si el bien de todos bla ba bla que si el despotismo bla bla bla bla..." Pero Trakia reconocia que de entre todos los presentes, el unico capaz de cumpliar lo mínimo de lo que prometia era Sanford.

A veces, demasiado moderado y eso en el transcurso de una eventual batalla con el sabbat no era del todo bueno, sin embargo podría tener la voluntad de hacer volver a los grangel y de animar a los malkavian a quedarse tambien. Blaise sería un buen general para los tiempos de paz y la pre-guerra, luego...luego ya llegaría.

Enhorabuena ,Sanford. Me alegro de que hayamos acabado esto ya, el trasero se me había empezado ponerse cuadrado de estar tanto tiempo en la silla. Con permiso me despido hasta mañana-Dijo, levantandose de la silla y preparandose para irse, queria mantener alguna que otra conversación privada con algún miembro de la sala, pero no era el momento de despertar nuevas sospechas entre los presentes, así que decidió no dirigirse a nadie salvo a Sanford-Éspero que cumplas algo de lo que dices, porque se nos viene algo grande encima.

 

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29/04/2010, 13:05
Philip Lavenko

La Arconte había dado el veredicto final, Blaise Resonó en la cabeza del Gangrel mientras le miraba con ojos distintos al nuevo Principe. Una sonrisa de lado se dibujo como un trazo limpio de tinta; allí estaba Lavenko en completo silencio, No tardo mucho en levantarse y colocarse frente a frente con Stanford.

Los ojos del Gangrel le miraban fijo y fue allí cuando su mano se extendió….. el que respetaba las normas del Eliseo hoy las rompería…. – Mis respetos ante ti Blaise – Fue lo único que dijo mientras esperaba el contacto, una vez estrechadas las manos Lavenko se aparto uno metros….

Recuerda, soy el único Gangrel que camina por las calles de esta ciudad, Los demás se han ido… Ya que nadie hacia nada por sus cabezas

Dicho esto Lavenko espero por los demas y que se de el aviso de que ese conclave habia terminado.

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29/04/2010, 20:34
Galvan Freeds

   Bueno, será para otra ocasión, quizás unos 30 a 40 años más? Que más da. Podré volver a descansar por un tiempo. Mientras, te buscaré y por fin estaremos juntos. Espero que el nuevo principe sea más flexible.

    -Felicitaciones Blaise, creo que nos depara un buen futuro con esta secta en tus manos, esperemos que sea así. esperemos... Estoy dispuesto a seguir ayudando como lo hice con el antiguo mandatario, esperando una política más transparente esta vez. Espero que cumplas tu palabra hasta tu último segundo de no-vida. Me gustaría esta vez que los míos tengan un trato mejor, aunque no lo aparentemos, todos los vampiros somos iguales y a la vez hermanos. Falta cultivar la hermandad, cualidad que pocos tienen. Respeto la opinión de la Arconte presente, si siente que esta elección es la mejor para la camarilla residente, trataré en entender por igual su idea. Y cuente con que no soy el responsable, no se preocupe por mi.

   La sesión había finalizado y el nuevo príncipe alzó su mano hacia el pueblo.

 

 

 El tablero estaba casi vacío y los jugadores pensaban cada jugada antes de mover sus piezas. El Rey no podía quedar al descubierto y la poca protección era fatal para los dos. Un desliz por parte de los blancos y el negro conseguía obtener una nueva reina, dominante de grandes espacios. Ya estaba resuelto, un movimiento de la reina, una decisión implacable.   Jaque-mate