Partida Rol por web

Por La Corona y el Rey.

Una isla al fondo del Mediterráneo.

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28/09/2025, 11:29
Llewelyn "Llew" Jenkins

Notas de juego

Perfecto... Walther ya me sonaba raro cuando lo dije, que fallo... inglesa una Browning que ya la tengo, correcto.

No he estado más encima porque es que voy con trabajo, niño, etc... de p... culo de hecho ahora mismo estoy con el portátil con cosas de trabajo que durante la semana si no es que no llego... acábame de poner con lo que decía que eso es el equipo y así ya avanzamos si te parece bien.

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28/09/2025, 20:26
Director

Notas de juego

Vale. Dejaremos que cualquier cosa que el ejército tenga, la tendrás. (No me fueras a sacar un tanque ahora).

Además, no preocupes. Esta partida es tuya, nadie nos espera, así que a tu ritmo.

¿Te actualizo o quieres poner algo más?

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29/09/2025, 17:15
Llewelyn "Llew" Jenkins

Notas de juego

Actualiza, que ya con lo que he puesto (no se me ocurre nada más que tenga sentido) tiro, o eso espero.

Así la próxima vez que tenga un rato ya veo actualización que llevo unos días que voy de cráneo y esta semana no pinta que vaya a ser mejor.

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01/10/2025, 00:13
Cronista

Pueblo de Incirle (Sur este de la Isla de Chipre). Almacén superior de la Sacristía (Iglesia Cristiana).
Martes 10 de Marzo de 1937. 09:00 Hora Local.
Cielo encapotado (8 octas). 14º C. Humedad del 89%. Viento del oeste 32.-Km/h. LLoviendo (2L x M2 Hora)

Los primeros días fueron tediosos. Cavar unos cimientos para una pequeña casa que estaría contigua a la iglesia y luego rellenarlos de unos alambres y barras metálicas entrelazadas, luego, rellenarlos de cemento. Había sido una semana de sudar, de hacer fuerza, de mover un legón en una pastera y hacer masa con cemento, arena y grava. Esa primera noche te dolían los brazos, te temblaban los hombros y la espalda te estaba martirizando. Tu entrenamiento como comando te hacía aguantar sin protestar, te impedía rendirte y seguir. Pero lo que más te jodía era que el compañero, el marinerito, sabía lo que se hacía: - Por suerte para ambos. El cura venía de cuando en cuando, pero, si no fuera por el marinero, más que una casa, hubierais construido una cueva. 

Pero hoy era diferente. Había que pasar la mañana escondidos. Habíais dormido en ese "escondite" que tiene el cura sobre la iglesia, y por lo menos, conseguiste una buena tanda de suministros. Lo mejor había sido ser previsores y traer comida. El segundo día de estar allí, como si fuera una donación a la iglesia, vinieron varios camiones, y en tres viajes os trajeron comida y agua para más de un mes, para tres personas. El cura cocinaba y comía con vosotros. Hoy hace un día de perros. Todo el cielo encapotado, bastante viento, y también bastante agua. Por lo menos los cimientos estarían "lavados" y menos mal que el cemento fraguaba bien bajo el agua. También observabais por esas "troneras" en la planta alta, pero ayudados por un visor de 8X30. Eran uno que usaban cazadores y tiradores o francotiradores de la Gran Guerra. Se podía montar en un fusil, pero habría que haberlo calibrado y ajustado, y no os dio tiempo. Un trueno hizo que la tenue bombilla parpadease hasta apagarse. El apagón era generalizado. - Menos mal que el hornillo es de pastillas o de gas. Habían 2 hornillos de emergencia, como los que se usan en los equipos de supervivencia de aviones, y un hornillo de gas, ideal para cocinar.

Las calles desiertas eran vigiladas por vosotros dos en turnos. También era un descanso para tu baqueteado cuerpo. Preferías pasar 12 horas de vigilancia por un agujerito que una bajo el sol, poniendo piedras y haciendo cemento. No protestarías, pero, deseabas que lloviera durante semanas, para no tener que mover una vez más el legón dentro de la pastera, o llevar más masa en un caldero metálico. Pero también pasaba algo: Los terroristas, y en general la gente sin un adiestramiento o una razón de peso, no se exponían a los elementos. Otro sueno resonó más cerca. - Tres kilómetros y medio. Dijo el marinero mirando su reloj de pulsera. - Se acerca. Otra gotera empezaba a mojar el suelo. Ya había un bote de pintura, una bacinilla y una larga jarra que parecía más de adorno que otra cosa. El cura diligentemente bajó las escaleras y trajo otro recipiente para ese nuevo surtidor acuático, con su golpeteos constante, incesante y desquiciante.

Notas de juego

No preocupes. es lo bueno de que tu partida sea tuya. Bueno, esta nuestra. Que nadie más espera, nadie más puede decir o pedir... así que el que marca el ritmo eres tú (Y yo cuando estoy pocho) así que no padezcas.

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03/10/2025, 18:14
Llewelyn "Llew" Jenkins

Llewelyn acomodó el visor en el borde de la tronera, ajustando la distancia con un gesto meticuloso. La lluvia dibujaba surcos oblicuos en el cristal y más de una gota insistía en nublarle la visión, pero aún así prefería este frío húmedo a otro maldito día con el legón y la pastera. Sentía cada tendón de los brazos y los hombros protestar, como si el trabajo de obrero fuera un castigo inventado para que su cuerpo recordara que había nacido para otras cosas.

Un trueno hizo vibrar la vieja madera de la sacristía, y la bombilla terminó de morir con un parpadeo lastimero. El silencio que siguió, roto solo por las gotas y el repiqueteo de los recipientes improvisados contra las goteras, le dio a la vigilancia un aire casi irreal.

—Mal día para un paseo… —murmuró, sin apartar el ojo del visor, siguiendo con desgana el movimiento de unas ramas agitadas por el viento—. De esos que hasta las ratas prefieren quedarse bajo tierra.

Se giró apenas lo justo para clavarle una mirada a George, que mascaba su silencio con la misma obstinación de siempre.

—Dime, de los días que llevamos aquí… ¿tú has visto algo sospechoso? —preguntó con voz baja, cargada más de cansancio que de tensión.

La pregunta no era retórica. Llewelyn había pasado horas detrás del cristal de la mira, observando calles vacías, ventanas cerradas, perros encogidos en portales. Nada que pareciera la clase de hombres con los que debían ajustarle las cuentas a la Corona. Pero George… George tenía una extraña forma de notar cosas, incluso en medio de su aparente indiferencia.

Llewelyn volvió al visor, como si el reflejo de unas ventanas pudiera darle una respuesta distinta esta vez. Al menos estaban a cubierto, aunque con goteras sobre la cabeza. Entre eso y el hormigón, la balanza estaba clara.

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05/10/2025, 02:21
George Douglas

El Viejo Marino se levanta para turnarte y que puedas descansar. Cuando está a tu lado te contesta: - Si, a nosotros. Lo había dicho con asco. Estaba claro que no le gustaba una mierda este trabajo. La misión que les tocaba, esperaba que saliese bien, porque sufrir esto, para nada... sería una gran putada; y un puntapié para el ego de más de uno.

La cabeza del cura asomó por la escalera. - Se ha ido la luz otra vez. Y por lo menos luego dio una buena noticia. - En un rato os hago el desayuno, que amasé pan dulce y podremos tomar algo agradable en un día de perros. En pocos minutos subió con una bandeja. Habían 4 bollos de pan de leche con azúcar molida por encima. También traía café y leche calientes, azúcar y miel. Y como no, uno bollo ácimo, que sería para él.

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13/10/2025, 17:11
Llewelyn "Llew" Jenkins

Llewelyn aceptó el bollo con un gesto medido, dejando que el humo del café caliente le entibiase las manos mientras observaba al cura con la calma de quien evalúa un terreno. No quería asustarlo ni alardear de curiosidad; necesitaba información, y la iba a conseguir con tacto.

Se inclinó un poco hacia adelante, bajando la voz hasta convertirla en algo entre confidencia y conversación de vecindario.

—Gracias, padre. Es usted muy amable —dijo, con una sonrisa ligera—. Si no le importa… ¿podría hacerme un favor? Hay cosas en este pueblo que no conozco bien aún. Usted vive y trabaja aquí; ve a la gente, habla con ella. ¿Podría indicarnos —a mí y a mi compañero, señalo con un gesto— en qué fijarnos? ¿Quiénes son los hombres que vienen por aquí habitualmente? ¿Hay alguno que visite la sacristía con frecuencia, o algún capataz que organice a los obreros?

No formuló la pregunta como una investigación oficial: la envolvió en halagos a la hospitalidad del cura y en la necesidad de integrarse para "hacer bien el trabajo", para que el sacerdote no sospechara intenciones bélicas.

Mientras hablaba, dejó caer con naturalidad un par de gestos prácticos: señaló la ventana hacia la calle principal, mordisqueó el bollo y trazó con el dedo, sobre la madera de la mesa, un rectángulo imaginario donde podrían observar la plaza sin llamar la atención.

—Por ejemplo —continuó en voz baja—, ¿hay horarios en los que la gente suele reunirse, algún rezo o pregón en el que se juntan los de cierta facción? ¿Quién paga las labores, quién organiza a los jornaleros? Una cosa útil es saber quién aparece y desaparece con regularidad. Si un hombre tiene guardaespaldas o siempre trae alguien con él, suele ser signo de importancia.

Después, para ayudar al cura a recordar detalles concretos, añadió algunos puntos prácticos que no sonaban a interrogatorio, sino a simple conversación de albañil:

—Piense en la ropa y en las manías: quién evita el sol, quién se cubre el pecho, quién no come con los demás; quién no entra en tabernas o evita ciertas calles. Las ausencias son tan reveladoras como las presencias: si alguien no aparece nunca cuando deberían hacerlo, quizá tenga una vida aparte. Y los vehículos o motos —si alguno viene con frecuencia o llegan provisiones en un horario irregular— también son pistas.

Mientras hablaba se permitía sonreír y tomar otro sorbo de café, buscando en el cura una reacción. No quería órdenes; quería claves. Si el cura ya los había identificado, perfecto; si no, al menos esperaba abrir una puerta.

Finalmente bajó aún más la voz y remató con el pragmatismo que le caracterizaba:

—Si usted tiene algún nombre que le suene raro o alguna cara que le dé mala espina, anúncemelo en voz baja a cualquiera de nosotros. Y, si le parece bien, podemos echarnos unas manos con lo que haga falta: cargar con materiales, limpiar, lo que sea. Será buena coartada y nos permitirá movernos sin levantar sospechas.

Dejó la frase en el aire como quien ofrece un trato: trabajo de peón a cambio de información. Miró al cura con respeto, a la espera de que el hombre, confiando o no, devolviese el gesto con algún dato —un horario, una costumbre, un nombre— que les facilitase distinguir al culpable entre el pueblo.

 

Notas de juego

Ahora mismo estoy un poco perdido XD

Porque si llueve y no hay nadie no puedo hacer gran cosa más que preguntarle al cura por si tiene fichado a alguien sospechoso, pero entiendo que hoy no trabaja ni Dios (nunca mejor dicho) con la lluvia. Si no ya me aclaras...

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13/10/2025, 18:15
Cronista

El cura sabía vuestras intenciones, misión y métodos. No era ajeno a que sois agente del Real Ejército, y que estáis aquí para liquidar insurgentes que asesinan y perturban la paz. - Los mismos que visteis. Ya los teníais controlados. - Y por aquí solo vienen lasa beatillas a confesarse y las que limpian el menaje litúrgico. La sacristía era un lugar vetado para ajenos, y al igual que los musulmanes no querían que infieles entrasen en sus templos, ellos tampoco lo hacían en otros. 

- Los musulmanes tienen sus 5 rezos según sus normas, que son antes del amanecer, a medio día, a media tarde, al atardecer, y cuando finaliza el crepúsculo. Se van adaptando según el sol se va orientando y moviendo, según pasan las semanas. Además, los viernes para ellos es un día sagrado, y el fin de su semana. Te mira. - Como para nosotros el domingo. Pero ellos se juntan solo los hombres en la mezquita, como en la oración del medio día, pero la prolongan muchas veces, hasta juntarse con las de media tarde. En ella el Imán los adoctrina y leen partes de la Palabra de su Profeta, para terminar con las súplicas después de ese rezo de media tarde. En ese momento también se reúnen para discutir, negociar y cerrar tratos, pero no presentan documentos ni entregan mercancías hasta el sábado.

Luego te contó lo de la "Gente Acompañada". - El Imán es uno de los pocos que es acompañado siempre, pero es porque está con su sobrino, que desea que siga sus pasos. Es como que lo tiene de monaguillo y le enseña, ayuda y guía en la filosofía, cultura y su Libro Sagrado. Tomó un sorbito de la infusión caliente. - Luego también están los dos Terratenientes, y luego están los dos Capataces. Esos, a pesar de no ser nada en si, son líderes que remueven las masas. Ya sabías quienes eran. Los tenías en las fotografías. Pero tanto esos dos, como el Imán estaban en el "ajo". Y te comentó: - Precisamente todo los contrario. Son gente que se rodean de cuantos más mejor. Así aumenta el número de seguidores. No son segregacionistas, no desdeñan a nadie. Aceptan a cualquier "creyente" que se les acerque, y organizan a la gente en el pueblo para que se consiga comida, alojamiento o un trabajo. Lo que no se es de donde sacan el dinero. Ya tenías claro quienes eran, pero, además, ahora sabías su forma de proceder con la gente. De donde venía su "poder", menos el dinero.

Notas de juego

He modificado lo de sobrina a sobrino. Fallo mio.

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18/10/2025, 18:41
Llewelyn "Llew" Jenkins

Notas de juego

A ver... estoy un poco perdido sobre qué deberíamos hacer a continuación, por eso tardo en escribir. Si sé quienes son todos los potenciales objetivos, está claro que tendríamos identificados a los que tendríamos que liquidar... ¿correcto? Pero más importante que eso sería saber de donde viene el dinero porque quizás ese sería el objetivo real, o por lo menos el principal, o por lo menos saber quién hay detrás de los atentados aunque ya sepamos quienes son los que los ejecutan... ¿es así?

Con la información que tenemos del QUIEN podríamos trazar un plan para cargárnoslos... pero es que antes de eso igual sería más importante saber de donde viene el dinero, quien los financia. No se si antes de ponernos a matar gente tendríamos que volver al comandante a exponerle todo esto y explicarle que más valdría saber de donde viene el dinero... o averiguarlo nosotros introduciéndonos en su organización... en plan... ¿¿¿convertirnos al islam???

Perdón que no se si es que no estoy siguiendo algo o he olvidado algo...

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19/10/2025, 01:08
Director

Notas de juego

A ver... estoy un poco perdido sobre qué deberíamos hacer a continuación, por eso tardo en escribir. Si sé quienes son todos los potenciales objetivos, está claro que tendríamos identificados a los que tendríamos que liquidar... ¿correcto?

Si hasta cierto punto. Faltaría saber sus rutinas, lo que hace y cuando lo hacen, para intentar organizar e idear los atentados contra ellos.

Pero más importante que eso sería saber de donde viene el dinero porque quizás ese sería el objetivo real, o por lo menos el principal, o por lo menos saber quién hay detrás de los atentados aunque ya sepamos quienes son los que los ejecutan... ¿es así?

Averiguar lo máximo posible es la forma de no solo destruir a los terroristas de aquí, si no que además es interesante averiguar todo, para desarticular todo el entramado terrorista para erradicarlo.

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20/10/2025, 15:11
Llewelyn "Llew" Jenkins

Notas de juego

Vale, pero entonces lo suyo sería "cambiar de escena" ahora en una que pueda ver más de todas estas cosas porque al cura si no ya no se qué decirle. Tenemos que ganarnos su confianza y que nos dejen ver o nos hablen de según que cosas.

Esto:

Pero ellos se juntan solo los hombres en la mezquita, como en la oración del medio día, pero la prolongan muchas veces, hasta juntarse con las de media tarde. En ella el Imán los adoctrina y leen partes de la Palabra de su Profeta, para terminar con las súplicas después de ese rezo de media tarde. En ese momento también se reúnen para discutir, negociar y cerrar tratos

Es que estoy por decirle a George que les vaya con el cuento de que se quiere convertir al islam o que nos dejen ir un día en plan de prueba a ver en qué consiste XD

Parece Hitman esto jajaja

¿Eso cuela? 

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21/10/2025, 18:30
Director

Notas de juego

No he jugado nunca a ese juego. :(

 

Vale, pero entonces lo suyo sería "cambiar de escena" ahora en una que pueda ver más de todas estas cosas porque al cura si no ya no se qué decirle. Tenemos que ganarnos su confianza y que nos dejen ver o nos hablen de según que cosas.

Rolea. Eso es cosa tuya.

 

Es que estoy por decirle a George que les vaya con el cuento de que se quiere convertir al islam o que nos dejen ir un día en plan de prueba a ver en qué consiste XD

Parece Hitman esto jajaja

¿Eso cuela? 

Inténtalo. Es cosa de rolearlo.

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05/11/2025, 20:08
Llewelyn "Llew" Jenkins

Llewelyn se inclinó sobre la mesa húmeda de la sacristía. Afuera la lluvia marcaba un ritmo sordo; adentro, la voz debía ser más filosa que un cuchillo. Miró a George de frente, bajó la voz y habló como quien llama a un viejo cómplice a un trabajo delicado:

—Mira, George —dijo—. Ya sabemos quiénes son. Lo siguiente es saber cómo funcionan. No quiero voces en la plaza ni tiros al tuntún; quiero pruebas que no puedan rebatir en Londres.

Llewelyn le dio un sorbo al café y continuó, ya en modo plan:

—Tú vas a ser el que entre en la obra como el jornalero de siempre. Te ganas al capataz, repartes bromas, cargas sacos, ayudas en lo visible. Hazte ver lo justo; que crean en ti. Ganas confianza —guiñó— y ellos te sueltan nombres y horarios. Yo me encargo de la observación. Desde las troneras, desde el tejado, desde donde me tenga que quedar medio congelado. Apunto los horarios de camiones, los rostros que vienen y van, cualquier entrega extra, y saco fotos de lo que pueda ser relevante: recibos, matrículas, listas, cajas con marcas. Todo lo que no sea “simple charla” pero que hable de dinero y logística.

Bajó aún más la voz, poniendo en claro la parte esencial:

—No hacemos nada público. Nada de acusaciones en voz alta. Recolectamos patrones: quién paga, cuándo, cómo entran los suministros. Cuando tengamos un hilo firme —documentos, repetición, nombres— llevamos todo al comandante. Y tú y yo seguimos siendo jornaleros hasta que nos digan lo contrario.

George masculló algo entre dientes; no le entusiasmaría la espera, pero la idea de pillar al enemigo por la pata y dejar que lo sacaran con papeles le gustaba.

Llewelyn cerró la mano sobre la foto del imán y la depositó sobre la mesa.

—Resumen rápido: tú te enterrizas entre ellos, sacas conversaciones, apuntas caras; yo vigilo y fotografío lo que huele a dinero. Si algo se pone raro, nos retiramos y avisamos. Si conseguimos pruebas, pedimos acción legal. ¿Te metes?

Llewelyn sonrió de medio lado, se puso el abrigo y alzó la voz lo justo para que nadie en la sacristía les oíse:

—Bien. Esta noche repartimos turnos y definimos códigos. Mañana al alba, tú al patio y yo a la vigilia. Y recuerda: pruebas, no provocaciones. Cuando lo tengamos claro, llamo al comandante y le entrego el dossier con lo que hayamos averiguado.

Se echaron a la puerta con el plan en la cabeza: jornaleros a la vista, detectives a la sombra, papeles listos para la ley.

 

Notas de juego

Pues a ver que te parece...

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10/11/2025, 03:15
George Douglas

El marino te mira un poco extrañado. No odiaba poco el trabajo de albañil, pero, eras un oficial así que no le quedó otra que asentir. 

- ¿Pero no cree Capitán que se notará que esté uno solo trabajando?

Un trueno suena en el exterior. Era especialmente exagerado, sin eco... El cura puso cara rara.

Notas de juego

—Tú vas a ser el que entre en la obra como el jornalero de siempre. Te ganas al capataz, repartes bromas, cargas sacos, ayudas en lo visible. Hazte ver lo justo; que crean en ti. Ganas confianza —guiñó— y ellos te sueltan nombres y horarios. Yo me encargo de la observación. Desde las troneras, desde el tejado, desde donde me tenga que quedar medio congelado. Apunto los horarios de camiones, los rostros que vienen y van, cualquier entrega extra, y saco fotos de lo que pueda ser relevante: recibos, matrículas, listas, cajas con marcas. Todo lo que no sea “simple charla” pero que hable de dinero y logística.

Ya habéis estado unos días en la obra. Ambos, como peones/oficial (George) ya que era el que sabía amontonar los ladrillos. Y el propio Cura, el que os hacía el encargo.