¿Marina? Qué nombre más raro... Dice simplemente.
Erik. Dice él presentandose. La ciudad no es para perderse ni un detalle. Todo era muy raro. Los semáforos iban al revés, solo cuando la luz se ponía roja, las personas y coches avanzaban. Los coches eran algo también peculiar. Parecían del futuro. No iban con ruedas, flotaban unos centímetros por encima del pavimento. A medida que váis avanzando, se nota que dejáis atrás los barrios pobres de la ciudad, y delante de ti, se puede ver un enorme palacio. Como el de los cuentos. Parece que os dirigís ahí.
¿¡Qué tiene de raro mi nombre!? -preguntaba frunciendo el ceño, mirándolo enojada.
Resopló, ni que su nombre fuera tan normal... Bueno, en realidad sí lo era... Pero eso no quitaba que le pareciera mal que dijera que su nombre era raro... Era un mal educado.
En todo caso, el enfado se le iba al ver que allí todo funcionaba al revés, sorprendida, sobre todo por los coches, los miraba incluso de cerca cuando se cruzaban con alguno que estuviera aparcado. En realidad, por su cara, ya parecía una chica de otro mundo... Pero todavía se notó más cuando dejó escapar un chillido al ver el Palacio.
¡¡¡Parece un Palacio de cuento de hadas!!! ♥
Erik se lleva una mano a la frente. Sin duda habías destacado y todos se te habían quedado mirando.
Venga... aquí no hay nada que ver... circulen... Dice Erik interponiendose entre tú y las miradas de los curiosos.
Realmente parecía un palacio. Cuando estáis ya delante, puedes apreciarlo mejor, incluso sus guardias en la puerta. Ese mundo era una especie de mezcla del pasado y del futuro del mundo del que tú veías.

Cuando intentáis entrar, los guardias os hacen detener. Pero Eric no parece tenerles miedo y con un semblante completamente serio les habla.
Dejádnos pasar. Traigo a la que llevamos tanto tiempo esperando. Los guardias parecen dudar, pero se asoman para mirarte de arriba a abajo. Finalmente os dejan pasar.
Al ver a los guardias, se sorprendió un poco y se quedó quieta... Más aún cuando notó que la estaban observando, no sabía cómo debía comportarse, ¿hacer una reverencia? ¿Saludar? Al final optó por quedarse tiesa y un poco por detrás de Erik, que parecía que sabía manejar la situación.
Pero sonrió gloriosa al ver que los dejaban pasar por ser "la que llevaban tiempo esperando", y no pudo evitar sentirse importante, alzando la barbilla y pasando con media sonrisa por delante de los guardias.
Al ponerse de nuevo al lado de Erik, lo miró sonriendo todavía más emocionada.
¿Soy un tipo de princesa? ¿De heroína? ¿Eh? ¿Por qué me esperáis?
Erik sonríe de lado.
Eres "la que va a salvarnos". Dice con misterio en su voz. Luego ríe, al ver tu expresión de confusión. Eso mejor que te lo explique Su Majestad. Dice guiándote al interior del palacio, que no era menos maravilloso que lo era por fuera.
Sirvientes caminando de un lado para el otro, guardias por todas partes y finalmente llegáis a una sala enorme. En ella, una especie de escenario o altar, con una gran silla vacía. Erik se detiene a unos pasos de frente y espera. Un hombre, situado al lado de dicha silla, anunca la llegada de Su Majestad. Erik adopta una pose agachada y arodillada, con la mano cruzando su pecho. Igual que en las películas.
Marina estaba tan enfrescada mirando todo que ni se percató que habían llegado a aquella especie de sala, vio la butaca, sí, pero no lo relacionó con "Su Majestad", no fue hasta que miró con una ceja alzada a Erik que no cayó en la cuenta y ella adoptó la misma postura. No sabía si era la correcta, pero a un Su Majestad se le tenía que mostrar siempre respeto, y siempre le habían enseñado que si no se sabía comportar... Que siguiera a los demás que sí supieran hacerlo.
Aún así, su cabeza se iba alzando para mirar qué sucedía... Estaba impaciente.
O_O ¡Pero si posteé hace 2 meses!
Un hombre, con un gran porte, hace acto de presencia. Sus andares son elegantes, pero para nada se lo tiene creído. Parece bastante humilde. Camina hasta sentarse en su trono. Sin duda por su manera de ser y su ropaje, era Su Majestad.

Adelante, Erik. Le dice con familiaridad al chico.
Él immediatamente levanta la cabeza y simplemente dice: La he encontrado, señor. Y notas algunas respiraciones aguantadas y varios ojos fijos en ti.
Yo creo que no xDDDDD
¿¡Este es el Rey!? ¡¡¡Qué bombón!!! ¿Estará casado? Aunque tampoco es que me importe... ¡¡¡Qué guapo!!! ♥
Sus mejillas se ruborizaron levemente, mirándolo ya apenas sin disimular, más que emocionada por estar ante un Rey, emocionada porque fuera tan guapo. En parte se alegraba de haber vuelto diez años más tarde, de haber vuelto antes seguramente no habría sido consciente de su... varonilidad. Y automáticamente su mirada se dirigió al resto de su cuerpo.
¡Compórtate!
Bajó la mirada, notando aquel silencio que se iba haciendo incómodo...
En serio, posteé después de Navidades. Estoy segura.
La cara de Su Majestad parece cambiar durante unos momentos de total calma a algo de sorpresa.
Acercáos por favor. Te ordena. Mi nombre es Leo de Montalvo, bienvenida a mi reino. Dice con amabilidad extendiendo el brazo, como si con eso pudiese abastar todas sus tierras, que por lo que predecías, eran muchas.
Da igual.
Se pone bien, se estira la camiseta cómo puede y se acerca a él haciendo pasos bastante inseguros, mirándolo a los ojos y tragando saliva nerviosa, notando como el corazón le palpita en la cabeza, a punto de rebentarle la sien o algo así.
Una vez estuvo delante, lo miró, esperando lo siguiente... Mirando a todos lados.
En una de esas ojeadas, ves a Erik poniendo los ojos en blanco por tu reacción.
Leo sonríe al verte de más cerca.
¿De verdad venís de otro mundo? Pregunta aún sonriendo. No parecía un Rey muy severo, más bien amable y buena persona. Tanto que parecía hasta casi tonto.
Notas como Erik sigue de pie detrás de ti con los brazos cruzados.
¿En serio le puse Leo de Montalvo? ¡Qué frikaza de Aguila Roja estoy hecha! xDDDDDDDDDD
Marina asintió lentamente con la cabeza.
Sí, llegué aquí a través de un libro -respondió sin apartar la mirada de él... No importaba que pareciera un buenazo y un tonto, bueno, sí importaba, pero para mejor... Marina ya se estaba imaginando siendo la Reina de aquel país raro que no sabía ni si era un sueño o era real, pero oye... Sea un sueño o sea real, la simple idea de ser Reina mola.
No se dio cuenta de Erik, ahora mismo estaba 100% centrada en el Rey.
xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD
El Rey no deja de mirarte, aunque serio, con amabilidad. Parecía meditar algo.
Bueno... la profecía no especificaba el portal que te haría venir aquí... Dice intentando convencerse. Se había sorprendido mucho cuando le habías dicho lo del libro. Quizá se esperaba algo más fantástico. Se encoge de hombros finalmente satisfecho. Te creía.
Entonces debes ser tú, la elegida, nuestra diosa del fuego... Dice con palabras esperanzadoras y con una mirada que las acompaña, se levanta y se acerca a ti, mirandote a los ojos. Quizá te ponía a prueba o quizá habías llamado realmente su atención.
¡¡¡Diosa!!! ¡¡¡DIOSA!!! ¡¡¡Ser Diosa era todavía más fantástico que ser Reina!!! Todos la venerarían, ¿y harían sacrificios? Aunque esperaba que no fuesen vírgenes, las chicas no eran su tipo. Sonrió, intentando que fuera una sonrisa mucho más gentil de lo que en realidad sentía.
¿Diosa del fuego? -preguntó bastante sorprendida, ahora sí, miró a Erik y volvió a mirar al Rey. Si esto era un sueño prefería no despertar- ¿Elegida para qué? -preguntó de nuevo.
Esperaba que no fueran de aquellos Dioses que se sacrificaban para un bien para el pueblo... Como pasaba en Piratas del Caribe o en Ice Age... Eso sería un problema...