Alice intenta disimular su inexperiencia en este tipo de situaciones. El ambiente hace que se sienta sobrecogida y quiera hacerse pequeña pequeña hasta desaparecer. Sobretodo porque todas las miradas se posan en ellos al entrar. Aunque al fijarse más, se da cuenta de que todas esas miradas se posan en Drew y ella pasa más desapercibida de lo que en un principio pensaba...
Pues... tampoco me hace sentir mejor, no...
No lograba entender porqué. Por un lado quería pasar inadvertida, pero el hecho de que Drew acaparara todas las miradas, la irritaba.
Con una sonrisa nerviosa, forzándose a olvidar todo aquel asunto y a reaccionar de la forma más natural posible dadas las circunstancias, inclina la cabeza hacia el camarero cuando se aleja.
Vaya... qué decepción... -Murmura con una media sonrisa mientras levanta la barbilla imitando la pose de alguna de las elegantes damas que había en el local y con un tono de voz divertido- Yo que pensaba que traías aquí a todas tus conquistas y que iba a verte en una situación embarazosa...
Sin esperar respuesta, aunque mirando de reojo el rostro de Drew para observar su reacción, coge la carta y la abre.
Mmmmmm... mmmmmmmmmmm... -Murmura todavía imitando la distinguida postuda de alguna que otra clienta- Es todo muy sofisticado... tanto que me es difícil elegir una cosa, pero... creo que me pediré lo más elegante de todo. Unos espaguettis. A la carbonara.
Se muerde la punta de la lengua, bromeando mientras cierra la carta y la deja sobre la mesa. No había entendido ni papa de lo que había escrito, pero los espaguettis le encantaban... y, sintiéndolo mucho, la salsa carbonara de Will dejaba mucho que desear...
Drew se pasa todo el rato sonriendo a tus palabras. Luego llega su turno de responder.
Pues no. Dice sin abrir la carta pues a él no le hacía falta. No traigo aquí a todas mis conquistas. Dice con una elegante sonrisa. Luego mientras miras la carta, te mira de forma seria pero seductora en silencio, y con una leve sonrisa en la boca.
Cuando por fin decides, llega el camarero.
Vaya... señorito Davis. Esta vez viene acompañado. Y qué acompañante... empezábamos a pensar que era... ya sabe... Dice el camarero perdiendo su compostura.
Apunta los pedidos y piérdete, Tom. Le dice entre algo mosqueado y divertido. El camarero así lo hace, con una sonrisa, y apunta lo tuyo y nada para él.
Vale, eso sí la había pillado de sorpresa. ¿Drew no había llevado a nadie a aquel restaurante nunca? ¿Porqué haría algo así? A no ser que...
Oye, Drew... -Empieza a hablar bajando el tono de voz e inclinándose sobre la mesa... De pronto, Alice ha dejado de sonreir y mira fijamente al mayor de los Davis- Tú... Nunca... Es decir... ¿Nunca habías hablado de... eso... con nadie?
Intenta usar un tono confidente de voz, aunque le ha quedado más bien infantil... Como cuando eres pequeño y murmuras palabras como "culo" o "pis" para hacer reír a tus compañeros en el colegio.
Sin embargo, esa pregunta va más allá de lo que parece significar... Alice acaba de comprender que, quizá, ser un vampiro no tenía tantas cosas buenas. Ser diferente ya es un problema para relacionarte con los demás... Así que ser de otra especie debe ser mucho peor.
Drew sonríe, de forma tierna pero a la vez seductora. Parecía que no lo hacía a posta.
Se acerca a ti, para seguir con el rollo del secretismo. Parece tomarse unos segundos para responder. Segundos en los que cierra los ojos, aspira tu aroma y los vuelve a abrir, más tranquilo.
Así es... Dice con cierta expresión de falso misterio. Y se separa y ríe, por la escenita que acababáis de tener. No lo sabe nadie más que tú en el pueblo. Y así debe seguir siendo. Dice como haciendotelo prometer.
Alice parece nerviosa ahora. No había caído en la responsabilidad que tenía en ese mismo momento...
Ah... sí, claro. Soy una tumba. Se me da bien eso de guardar secretos y mentir para incubrir y eso. -Mentira, todo mentira. Nunca había guardado ningún secreto a Abel. Y nunca había sabido mentir. Incluso ahora se nota que está mintiendo.
Abel... -Sus pensamientos se dirigen por un momento hacia su mejor amigo. Si Drew era un vampiro... Abel sería un hombre lobo. Se hacía raro, pero... explicaba porqué no soportaban a los Davis y su extraño comportamiento de estos días. En cuanto llegara a la reserva hablaría con él. Quizá se riera de ella en su cara, pero... tenía la extraña sensación de que iba bien encaminada. Esta vez no tenía tantas dudas.
Su mirada enfoca el rostro de Drew de nuevo y se da cuenta de que ha estado ausente durante un momento. Sacude la cabeza y aunque intenta sonreír, acaba de comprender la soledad por la que ha debido de pasar Drew, así que su sonrisa es más triste que otra cosa.
Ahora podré encubrirte cuando lo necesites. Y no te atrevas a dudar en pedirme ayuda si la necesitas. No debe ser fácil...
Cuando le cuentas lo de la mentira él sonríe, dando por echo que mentías fatal y descubriendo que ahora lo estabas haciendo. Luego, Drew parece notar tu tristeza y su mirada se vuelve aún más triste también y se acerca a ti, cogiendote la barbilla con la mano.
No pongas esa cara... no sé por qué, siento la necesidad de protegerte yo a ti... Dice con un susurro.
En ese momento llega el camarero con lo que has pedido y la magia se rompe. El camarero aparece con una gran sonrisa divertida, sabía que estaba molestando.
Extrañamente, Alice no se da cuenta de lo fría que es la piel de Drew cuando toca su barbilla. Se da cuenta de ello después de un rato, justo cuando él aparta la mano tras la llegada del camarero. Nunca nadie la había tratado así. Ni siquiera Abel la había cogido de la barbilla de aquel modo tan suave y delicado... como si fuera a romperse. Así que tampoco sabía muy bien como interpretar ese gesto. Ni el gesto ni sus palabras o su tono de voz...
Por suerte, antes de llegar a ponerse nerviosa, llega el camarero y se lleva la atención de Drew. Totalmente agradecida, muestra una sonrisa enorme al chico que le ha dado un respiro en aquel momento tan intenso.
- ¡Gracias!
Responde cuando tiene su plato "sofisticado" de espaguettis delante y espera impaciente a ver qué trae para Drew.
El camarero desaparece con mayor velocidad esta vez y Drew, al ver que te quedas mirándole, te mira confundido y finalmente lo comprende, sonriendo.
No, no... yo no ceno nada. Adelante come. Le dice sonriendo y se queda mirándote, seguramente para verte comer. Empezaba a oscurecer. ¿Te riñe el viejo Will si llegas tarde? Pregunta interesado. No quería que te dijesen algo por su culpa.
Alice lo mira sorprendida.
¿En serio que no comes nada? -Se inclina de nuevo hacia delante, con el tenedor ya en la mano- ¿Y el personal de aquí no sospecha nada? -Susurra en voz muy baja para que nadie los pudiera escuchar.
Después empieza a comer, enrollando los spaguettis en el tenedor, haciendo una gran bola y metiéndosela entera en la boca, para masticar a carillo lleno. Deja escapar un leve gemido de placer, la mar de inocente, y cuando parte del alimento ya está en su garganta, aunque todavía tiene la boca llena, vuelve a hablar.
No sabes lo que te pierdes.
Cuando traga, al menos sí tiene la decencia de coger una servilleta y limpiarse la boca con ella.
Pues... supongo que Will se preocupará, sí. Pero no creo que se enfade por eso cuando lo primero que haga sea buscar a Abel.
Drew parece disfrutar con tan solo verte comer. Apoya la cara en su mano, sonriendo en todo momento y sin quitarte la vista de encima. Niega con la cabeza a lo de sospechar, feliciano.
Bueno, me conformo con mirar... Dice encogiendose de hombros.
Luego parece salir de su ensimismamiento cuando mencionas a Abel, y adopta de nuevo una pose recta, aunque despreocupada.
¿Ya has pensado qué decirle y cómo? Pregunta interesado, aunque intenta no parecerlo.
Alice sigue comiendo, aunque en un par de ocasiones levanta la vista del plato para encontrarse con Drew mirándola fijamente. Intenta ignorar aquella sensación de ser observada pero no puede y finalmente, el rubor estalla en sus mejillas y se ve obligada a decirle algo.
- Oye, me pones nerviosa si me miras así. -Una mirada divertida delata el tono de broma del comentario que viene a continuación- Es como si me estuvieras viendo engordar para comerme después... -Se echa a reír enseguida, divertida por su comentario que va claramente en broma.
Su risa se corta cuando el nombre de Abel es mencionado.
- Pues... la verdad es que no lo he pensado. Con Abel nunca me ha hecho falta pensar lo que voy a decir, siempre sale solo. Nos conocemos desde que éramos bebés, casi. -Nostálgica y con una sonrisa dulce y triste a la vez, recordando los días en los que su hermano vivía y se dedicaba a cuidar de ella, baja la mirada hasta el plato mientras enrolla los últimos spaguettis en el tenedor.
- Pero si de verdad es lo que creo que es, debe estar pasándolo mal... y quiero estar con él para apoyarle cuando haga falta. -Añade después, levantando la mirada de nuevo y sonriendo ampliamente como si nada hubiera pasado. Como si su hermano no hubiera muerto nunca. Como si nunca se hubiera quedado sola. Finalmente, introduce el tenedor en su boca y se pone a masticar.
Drew sigue en la misma posición, como si te adorase mientras comes.
No descarto esa opción... Dice sin ofenderse por tu comentario y con una sonrisa abierta y encantadora.
Cuando empiezas a hablar de Abel, deja esa postura y se deja sentar en la silla, con el brazo doblado en el respaldo, mirándote de lado.
Sí, supongo... dice secamente. Pero observa tu última sonrisa y suspira.
Venga, acaba... que deben estar esperándote... Dice sin remedio, no como una orden ni de forma seca.
Sin percatarse del cambio de humor de Drew, Alice termina de masticar, se limpia los labios con la servilleta y bebe un trago de agua, todo eso en no más que un par de segundos.
- ¡Lista! -Se pone en pie y luego recuerda algo- Oye, ¿pago aquí o al salir?
Pregunta, rebuscando entre los bolsillos de su pantalón tejano desgastado.
- Devika debe estar impaciente, no le gusta estar fuera de casa de noche. Son sus instintos de presa, así que será mejor que vuelva cuanto antes, sí. Se me ha pasado el tiempo volando. -Termina, sonriendo de nuevo ampliamente.
Drew sonríe, aunque algo menos sinceramente que antes, aunque así tiene una sonrisa preciosa. Se lleva las manos a los bolsillos y se encoge de hombros.
Ya he pagado. Dice con una sonrisa inocente, mientras extiende un brazo para dejarte pasar. Suponías que lo que consumía lo apuntaban en alguna cuenta porque no le habías visto darle nada al camarero. Al pasar por al lado del camarero de antes se despide sin mucho ahinco. Llegáis hasta la puerta y te la abre dejandote pasar tratándote como a una princesa. Hace lo mismo con la puerta del coche.
Conduce deprisa, pero prudentemente y así llegáis hasta su casa. Ya había oscurecido, pero pudiste ver a Devika comiendo algo apartada de la casa comiendo un poco. Las luces de la casa estaban encendidas, por lo que habría alguien dentro. Drew aparca el coche en el garage y te acompaña hasta dónde está Devika. No se acerca mucho, pues la yegua empezaba a ponerse nerviosa.
Aunque más nervioso parecía estar él, que con las manos en los bolsillos no sabía donde mirar. No sabía cómo despedirse.
¡Oye! -Exclama falsamente enfurruñada y dándole un golpe en el brazo. Un golpe que pretendía ser fuerte y que podría haberlo sido si Drew se tratara de un chico normal.- A la próxima te invito yo...
Demasiado tarde. Se da cuenta demasiado tarde de que nunca podrá invitarle a comer porque no comerá nunca. Drew puede verlo en su cara, que es como un poema en este instante. Al menos justo antes de volver a sonreír añadiendo algo más a la frase.
... Me vas a salir barato... -Enseña la punta de la lengua, divertida, y da un par de zancadas rápidas hasta llegar al coche, antes que Drew... O eso pensaba ella, pues él ya está abriéndole la puerta cuando quiere darse cuenta.
Vuelve a enfurruñarse y se le escapa un "no se vale" entre dientes. Pero es justo al subir al coche cuando se da cuenta de lo a gusto que se encuentra cuando la tratan así. Sobretodo si es Drew quien lo hace. El rubor acude a sus mejillas al descubrirse pensando que podría acostumbrarse a ello. Pero al ver a Devika vuelve a la realidad. A la realidad de la reserva y de lo que puede encontrarse en ella.
Se acerca a la yegua lentamente, pero se da media vuelta al percatarse de que Drew no la sigue. Claro, Devika saldría corriendo... Se da la vuelta y lo mira, sonriendo ampliamente.
- Gracias por todo, Drew. ¿Nos vemos mañana? -Hace una pausa, examinándolo a él y a su nerviosismo. Normalmente no se da cuenta de las reacciones de nadie, pero aquel lado de Drew era completamente nuevo para ella. Siempre tan confiado y seguro...- ¿Pasa algo? ¿Estás bien?