Partida Rol por web

Snowpiercer 2: Ice Breaker

Dead End Railway [Final y epilogo]

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10/12/2018, 23:40
El revisor Paco

El frio.

Era agradable e intenso a la vez. Siempre habíais sentido frio, pero era uno constante y estábais mas o menos acostumbrados a él. Los sistemas de calefacción del tren funcionaban mejor en primera, pero en tercera, daba igual que fuera verano o invierno, siempre hacía el mismo frio.

Sin embargo, ahora, a través de las compuertas que daban al exterior, se colaba un frio distinto. Incluso la brisa cargada de motas de nieve se adentraban tímidamente al interior del IceBreaker. Algo distinto. Nuevo. Y ala vez tan conocido por todos a través de los cristales de un tren que nunca paraba.

Alan, se cansó. Sopesó las ideas de quedarse o volver de nuevo. Al final, pulsó el botón, y un chirrido os indicó que la maquinaria estaba lista para continuar su trayecto. Las luces empezaron a tintinear a la par que el tren, crujía con cada vuelta de las bielas, ye empezaba a ponerse en marcha.

Roger estaba muy alejado del tren. Pero oyó el chirriar de la maquina y se giró para miraros desde un montículo. No hizo ademán ninguno. Solo sonrió y levantó la mano en señal de despedida. Si tenía que morir, estaba listo. Tenia frio, si. Pero Sabía que tenía razón. La razón de los tontos que solo satisface al que va a morir.

John también había bajado. Le daba igual el tren o no. No quería vivir allí mas tiempo, rodeado por los malos recuerdos que le había dado el tren. Cantaba su requiem de forma silenciosa, dispuesto a vivir, o morir, según le saliera de sus santos cojones. Y punto. Nunca nadie mas le diría lo que tenía que hace. Era libre, pese que su corazón estaba roto. Mas que el resto de su rostro, casi mutilado por la reyerta en el interior del tren.

-John!- Gritó Cj desde la puerta del tren.- Vamos! Aún puedes volver!- Insistió la médico alzando la mano al exterior en señal de que la cogiera. La pequeña Sarah se asomó también para animar al guarda, como si su linda vocecita le fuera a dar alas al gigante

En vano.

John quiso dar un par de zancadas largas para llegar al tren. Para llegar a Cj. Puede que fuera capullo con el corazón roto. Pero un capullo que aún la quería, y que aún no estaba dispuesto a separarse de ella. El tren cogía velocidad y el antiguo guarda solo levantaba nieve en polvo a su alrededor, mas no llegaba a coger nunca la mano de Cj, hasta que ya le fue imposible llegar hasta ella. Apretando los dientes, John estaba apunto de maldecir su suerte, su soledad.

Pero el destino es cruel. Mas para unos que para otros.

Rhazes se arrastró hasta la puerta, en un decidido esfuerzo por mantenerse vivo, y pulso el botón de cierre del mecanismo automático de la puerta. Estaba demasiado mal para pelear con nadie, y sabía que si se quedaba, tal y como Alan había sugerido, lo lincharían públicamente. Miró hacia atrás mientras las puertas se cerraban y con su ácida sonrisa, miró hacia el interior del vagón.

- Tenías que haberme matado cuando pudiste, Alan. Ahora... es tarde...- Cogió a Sarah por la muñeca, que aún miraba al exterior, a John detenerse en su carrera, y la empujó del tren. Tras ella saltó Rhazes y ambos cayeron rodando sobre la nieve sin hacerse demasiado daño.

-No!- gritó Cj que era la que mas cerca estaba. Miró hacia atrás, con el rostro compungido y decidió lo que sería mejor. -Alan...- No podía dejar que Sarah acabara tan cerca de Rhazes. Sin dejar mucho tiempo, ella también saltó a la nieve.

Pese a muchos, la puerta del tren se cerró nuevamente. Los sistemas se conectaron y la ventilación volvió a funcionar como siempre lo había hecho. Las luces de emergencia se apagaron. El cierre de seguridad se cerró a cal y canto mostrando un "locked" en el panel luminoso de color rojo. El tren cogió la velocidad de siempre, continuando su camino eterno.

Si lo intentaban parar ahora, el tren descarrilaría.

 

 

Notas de juego

Post 1/2

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12/12/2018, 01:07
Director

¿Alguna vez habéis soñado?

No, me refiero a soñar de verdad. Ese tipo de sueños que hacen que al despertar te duelan tanto la cabeza que parece que te va a estallar. Un sueño tan profundo que temes que sea tan real que no puedas despertar. Un sueño en el que te das cuenta que realmente estás dormido y entonces, justo entonces, puedes hacer lo que quieras dentro de el.

Eso lo cambia todo. El saber que nada es real y puedes hacer lo que quieras.

Puedes volar, pedirle a esa persona que te gusta una cita, besar al aire y que te traiga unos labios nuevos con sabor a fresa y cuerpo de escándalo. Puedes matar a ese al que odias, conducir a gran velocidad, navegar en un mar de olas tan inmensas como el mismo cielo, o simplemente mirar al horizonte y disfrutar del Sol.

¿Pero que pasa cuando lo que que quieres es parar un Tren y no puedes?

Alan se dio cuenta de que no era un sueño mientras golpeaba sin cesar las puertas metálicas del tren. No oía a nadie, no razonaba. No le dolía ni el brazo, ni la pierna, ni los puños que empezaban a sangras con cada impacto sobre el mamparo... nada. Le dolía el corazón. Su hija Sarah... la había perdido! Nada lo iba a consolar.

Hizó falta que lo cogieran entre varios para calmarlo. Incluso no se podía creer que nadie quisiera detener el tren!

Jake ello vio mas claro. Si detenían el tren ahora, descarrilaría. No podían iniciar una contramarcha, ni frenarlo. El tren no se había diseñado para frenar. Solo para seguir. Seguir y seguir. El tren se había parado por falta de suministro eléctrico y el generador había empezado ya dar de nuevo la energía que necesitaban. Cortar ahora de nuevo el flujo eléctrico sería como cortar las esperanzas de la gente en cambiar las cosas.

Como por ejemplo... salvar la vida de Elaine.

Kaidan se aferró a Olya, como si fueran hermanos. Olya empezó a sangrar. La cosa no pintaba bien. Has heridas, la sangre, el estrés, el frio... una pequeña masa gelatinosa se desplazaba entre las piernas de Olya, posiblemente amenazando con tener un abrupto aborto allí mismo. Su flaqueza la hizo casi desfallecer, mareada. No vio nada hasta que un rostro desconocido para ella se presentó a si mismo como el Doctor de 1ª, Golberg Simons.

El padre de Megan.

Afortunadamente para todos, no era un desalmado como muchos de 1ª. Buscó contra viento y marea a su hija hasta que la encontró en la maquina. Pero se retrasó por el camino mientras ayudaba a los heridos. Tanto de 1 como de 3ª. Entre algunos se llevaron a Olya a la enfermería hasta que el doctor la estabilizó. Había faltado poco. El embarazo de Olya seguiría adelante gracias al nuevo doctor del Tren.

Megan, por su parte, estaba muy contenta de encontrarse de nuevo con su padre. Incluso llevó al Doctor a ver a Elaine para comenzar con la transfusión. Algo que le salvaría la vida... posiblemente. El procedimiento era lento.. muy lento. Solo con el tiempo se vería si el veneno había remitido lo suficiente para proceder a una descongelación total.

Roland... Oh, Roland.

Se pasó días, semanas enteras frente al ataúd de hielo de su amada. Su mente trabajaba cuando estaba allí como una persona que no puede descansar. Pensaba en ella, en lo mucho que la había querido, en lo que la amaba... ¿ la amaba? Ese era el punto, porque Elaine estaba embarazada y no era de él. Ese Rob, un exnovio, hizo en solo unas horas lo que el no pudo en mucho tiempo. Y eso.. duele.

Y eso...odia.

Después de esa revolución, el corazón de Rolan se había enfriado. Odiaba muchas cosas. A Rhazes, a Rob, A John... Ellos estaban ya lejos y fuera del tren. Pero sobre todo lo que mas odiaba estaba en su interior. ¿Que haría si Elaine despertaba? ¿Que haría con el tren? El fin y al cabo, si Alan era el próximo regente del tren, Roland era sin duda, el partido opositor.

Si todo esto era un sueño, ¿porque no podía haber mas vestidos bonitos?¿Música agradable y velas en la cena? Si, porque, si fuera un sueño, al final, las cosas mejoran.¿No? Siempre mejoran. Briss se preguntaba cuando iba a tener ese sueño. Uno en el que todo volviera a ser como antes. No este nuevo medio orden de mierda en el que ella, por caridad, aún estaba viva. 1º y 3º juntos y revueltos. Comida natural. Turnos rotativos en la guardia de la maquinaria... Bah!

La comida era mala. Pero sin duda, la compañía no podía ser peor. Relegada a vestir harapos y compartir cama con...

Spoiler (marca el texto para leerlo):

Quizá no sea un buen sueño.

Quizá todo esté perdido y terminemos así, sin sueños que cumplir. Solo tirando hacia adelante como un tren. Como el Icebreaker. Es entonces es cuanto necesitamos de alguien a nuestro alrededor que nos despierte y nos diga si realmente estamos dormidos. Es necesario. Y cuantos mas estemos despiertos, mayor será la esperanza que es, sin lugar a duda, la antítesis del sueño en la vida real. Al fin y al cabo, siempre queda la esperanza.

La luz del tren se iluminó, con tonos rojizos y parpadeantes una última vez, durante unos segundos. Mientras tanto, la voz metálica de la megafonía se activó:

Faliz Navidad a todos, Pasajeros.

 

Fin

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18/12/2018, 22:11
Director

El viento soplaba tan fuerte que casi hacía daño.

Roger se había alejado lo suficiente del tren como para no enterarse demasiado de lo que estaba ocurriendo allí atrás. Se estaba afanando en subir una duna de nieve para poder mirar mas allá, enfrentarse al vacío y helado páramo. A duras penas consiguió llegar hasta allí y mirar al infinito.

A medio kilómetro estaban los restos de los que antiguamente se conocía como ciudad. Restos de una civilización antigua, ahora extinta. Muerta. Helada.

- Hemos vuelto, Ha.- Dijo para si mismo. O puede que invocando el nombre de su mujer ahora fallecida en el IceBreaker.- Yo tenia razón... La tenía! Jajajaj.- Acabó diciendo a grito pelado mientras miraba hacia atrás.

Lo que se encontró fue con algo que no esperaba. No le importaba lo mas mínimo el resto, pero era cómico ver al gigante de John correr tras el tren que de nuevo se había puesto en marcha.- Cobardes...- Masculló al aire. Para Roger, un superviviente del siglo 21, vivir en un tren no era lo suyo. Di por supuesto que el hecho de que le tren se pusiera en marcha era una demostración de que el hombre, es un ser de viejas costumbres. Con miedo. Y aquellos pasajeros le estaban demostrando que preferían seguir encerrados en su ataúd de metal que aventurarse a lo desconocido.

Lo que no se esperó fue ver caer del tren a Cj, Rhazes y a la pequeña Sarah.

Los gritos de Sarah aullaron entre el viento mientras llamaba a su padre y el tren desaparecía tras un recodo para jamás volver. Su sollozos débilmente fueron callados por el abrazo de Cj y las amenazas de muerte de John sobre Rhazes. Rhazes reía de cara al cielo, ajeno a las maldiciones sobre él, apenas se movía, y la nieve se teñía de sangre por las heridas de todos los heridos.

- Joder...- Maldijo Roger. No por que le importara  estar con más gente, si no porque tenía que volver donde estaban ellos para ayudarlos, pese el esfuerzo que había hecho al subir la duna nevada.

Un día entero tardaron en llegar a las ruinas.

Necesitaban un cobijo del frío. Sabían que sin comida morirían, pero con frio en los huesos, morirían antes de que echaran de menos las barritas de proteínas del Icebreaker. Roger ayudo a Rhazes. Pensó que el peor de los casos podrían comérselo. ¿Que? ¿Tan malo era? Apenas estaba consciente y duraría menos que el resto.

John hizo una pequeña hogera y abrazó a Cj y Sarah para que mantuvieran el calor ante el fuego. Sarah ya no lloraba, pero mantenía un semblante triste y con la vista perdida entre las llamas. El viento silbaba entre las paredes de hierro y piedra helada,  y ni el sonido del aire era roto por nadie, hasta que Cj habló.

-John. - Dijo alzado su vista hacia el antiguo guardia.- ¿John? -Volvió a repetir mientras alzaba una mano para acariciar el rostro del hombre que igualmente miraba, como buen guardia, a la abertura de un muro por el que se habían colado. -Lo siento. - Dijo sinceramente.- Yo...

- No importa. Ya nada importa.- Masculló él como un truene débil entre dientes bajando la vista para verla. Podía odiarla por lo que había hecho, Pero tampoco podía vivir sin ella. Aunque no lo mostraría tan abiertamente.- Mañana estaremos muertos. - Suspiró - Al menos lo haremos libres.- Intentó sonreir mirándola, aunque le salio una mueca algo extraña.

Roger estaba en la entrada de donde se habían cobijado justo al amanecer cuando John abrió los ojos. Cj y Sarah aún dormían, unidas la una a la otra, cerca del guarda. El fuego hacía tiempo se había extinguido. Y al parecer, la vida de Rhazes también. Sus ojos abiertos, blanquecinos por la escarcha, miraban al techo, sin vida, y por su boca abierta, no salía vaho ninguno.

John se incorporó como pudo. Le dolía la cabeza. Puede que la herida que le había borrado la mitad de la cara se hubiera infectado. Puede que se le hubiera congelado. Solo sabía que le dolía horrores y que justo cuando se quejaba, Roger le hizo un gesto para que se callara. Se puso tenso. Algo Pasaba. Y su primera intención fué despertar a las chicas mientras Roger seguía mirando hacia fuera.

Alguien los vigilaba desde el exterior.

-Llevan ahí desde hace un rato.- Susurró el científico. - Creo... que esperan que salgamos.

John sonrió mientras las chicas despertaban y miró de reojo a Roger.

- Puede que al final consigamos vivir un día mas...-

 

FIN

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20/01/2019, 20:23
El Ingeniero

Epilogo!

 

-¿Cuéntame como era, tia Olya?-

La voz de una niña de 5 años preguntaba, interesada. Cinco años que parecían mas. Si, era algo mas alta que el resto de críos, pero destacaba mas por lo que tenía dentro de la cabeza. Era como si siempre supiera las cosas antes que los demás. Mas lista. ¿Es posible?

-Era...- Olya dudaba mientras peinaba a la niña. ¿Que iba a decirla sobre su madre?-... luchadora. - Finalizó con una sonrisa algo forzada.- Se preocupaba por los demás, incluso cuando lo tenía todo en contra.

La niña se revolvía orgullosa cuando su tia le decía esas palabras. Olya notaba como sonreía a través de la mata de pelo.

- ¿Como murió? ¿Fue luchando con el resto en la gran pelea?-

Esa pregunta hizo que Olya se detuviera momentáneamente. Temía la verdad. O lo que los rumores decían. No sabía que decirle. Quizá la versión oficial fuera mejor que otra cosa.

- La envenenaron estando embarazada de ti y... bueno, no sobrevivió al parto.- Eso fue lo que dijo Roland, cuando le encontraron con el cuerpo de Elaine entre sus brazos.

El padre de Megan certificó su muerte tras examinarla. En su informe diría que el tratamiento, las transfusiones de la sangre de Megan, no habían funcionado. No haría mención ninguna a las marcas de unos dedos fuertes sobre el cuello de la muchacha. Por miedo. Como todos los que no pertenecían a ese bando del tren.

-Papa!- Gritó la niña cuando la entrada se abrió. Ella corrió hasta los brazos de su padre para terminar fundiéndose en un abrazo al cual él correspondió. - La tia Olya me contaba cosas sobre mamá. ¿Sabes que fue muy valiente?

Roland, con la niña en brazos,deslizó su mirada, sin dejar de sonreir hacia la profesora. Era una de esas sonrisas y mirada algo irónicas, cargadas de mucho significado, sin poco que decir. Una mirada dura -Ah!¿Si?- Profesó él de sus labios cuarteados por el frio. -Si, cielo. Mama siempre fue muy...valiente. - Roland dejó a la niña en el suelo y le acarició el rostro.- Te pareces tanto a ella... Escucha ¿Por qué no vas a jugar con tus amigos fuera mientras yo hablo con la tía?¿Si? Buena chica!

La niña salía fuera tras un Vale risueño y un saludo en el aire hacia su tia, a al cual ella correspondió levantando una mano también. Cuando ella salio, Roland modificó sus gestos y su rostro se endureció. Las cicatrices de su cara, heredadas de una lucha anterior estaban aún presentes. Esas no las borraría el tiempo. Pero las mas profundas las llevaba en el corazón.

-¿Y Bien?- Comenzó ella.

-¿Y bien, qué?-

-¿Cuando vas a soltarlo? A Alan. Prometiste hacerlo.- replicó en base a una promesa hecha hace mucho tiempo.-Ya ha sufrido bastante.

El rodeó a la profesora mirándola de arriba abajo y después se sentó frente a ella en una de las sillas-pupitre.

-Sabes que no estás con él, entre rejas, por un par de razones ¿verdad?- Ella torció la mirada con un gesto mientras él volvía a la carga. - La primera es simple humanidad. Perdiste a tu hijo. Y la segunda es pura necesidad y por ello te dejo al cuidado a Ellen.-

-Eres un cerdo.- Escupió entre dientes la mujer.

- Puede ser, pero no soy idiota. Si libero a Alan, volveréis a las vuestras. Jake querrá hacer lo que diga Alan, y Kaidan... bueno, seguimos buscándole, pero los respiraderos son muy estrechos y hay muchos sitios donde esconderse. - Suspiró alzando las cejas, molesto sobre todo con lo último.-Querréis parar el tren y eso, no me conviene. He comprendido que es mejor estar arriba, que abajo. Y esta claro que las cosas nos van mejor ahora que hace cinco años.- Dijo él orgulloso.

- Va bien a los que te siguen, Roland. Esto terminara convirtiéndose en una dictadura, como lo fue al principio. debemos parar el tren, aunque sea solo una vez... Por favor, Roland.- Olya se arrodilló infructuosamente ante Roland que orgulloso se levantó para proceder a marcharse, o esa era su intención.- Alan quiere morir, ir con su hija! Le debes eso!

- No le debo nada a nadie!- dijo con asco.- He sido traicionado, golpeado y ninguneado, sobre todo cuando queríamos todos lo mismo. Pero todos preferísteis ignorarme. Y por si fuera poco ella...ella...- Ahogo sis palabras con un profundo suspiro.- Se fue en cuanto pudo con otro, cuando yo habría dado mi vida por ella!

- Estaba enamorada, Roland...-

- Estaba fingiendo!- Gritó el hombre fuera de si. Cuando se dio cuenta que alguien más había entrado en ese vagón recuperó la compostura. Miro de reojo por encima de su hombro e hizo un gesto. El que había entrado le dio una nota a Roland que leyó rápidamente. Después la arrugó y la tiro a un rincón.- No volveremos a hablar de esto, Olya. No sea que me arrepienta de algo con respecto a Ellen...

Roland cabreado se largó del vagón, cerró la puerta, y empezó a dar órdenes. Gritos que no podía oir con claridad la profesora.

Ella seguidamente, corrió hasta la bolita de papel, la enderezó y leyó lo que ponía. Ella sonrió y antes de volver a dejarla caer al suelo, se arrinconó cerca de un asidero y se agarró fuerte. Cerró los ojos mientras las palabras del papel aún estaban grabadas en sus retinas.

 

Prepárate, Pierdeniños!

 

 

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20/01/2019, 21:27
El Ingeniero

Tosíais.

El humo y el fuego se extendían por todos los sitios, abrumando vuestro dolorido cuerpo. Por sonidos haba muchas cosas, desde las alarmas  de peligro de colisión del tren hasta los gritos de la gente. Disparos. Mas gritos. Olor a sangre y plástico quemado.

Alan estaba mas contusionado de lo que parecía. Se había golpeado con los barrotes en la cara y su visión no era del todo perfecta. Apenas pequeños borrones. También la falta de comida, una solo al día, hacían que estuviera débil. En las muñecas tenía las marcas de los grilletes, que con el tirón del accidente, habían hecho mella en ellas.

Oia voces cerca, algo incongruente. Pero lo primero era incorporarse. Mientras lo hacía se llevó las manos a la cabeza. La larga mata de pelo de su cabeza estaba ensangrentada, y su espesa barba enredada tenía pegotes secos de sangre también. El golpe le dejaría una pequeña brecha pero nada mas. Era mas el dolor que la herida en si.

-Vamos!!- Apremiaba Jake a una persona agachada que trataba de manipular la cerradura de la jaula.-Tranquilo, Alan, te sacaremos!- dijo mirando a su amigo encerrado.

-Lo intento, maldita sea!- Dijo un sucio Kaidan manipulando la cerradura con un par de palitos metálicos.- Pero la grasa... no me...deja... joder!- maldijo cuando uno de ellos se rompió, frustrando así los planes de Sacar a Alan de allí.

En ese momento, una voz femenina se alzó sobre vosotros, irrumpiendo en el vagón y dejando la puerta abierta. - No hay tiempo. Apartáos!- Notásteis que hacía mas frio incluso algo de corriente. Los gritos se alzaron ruidosos al estar ahora abierta la compuerta del vagón.

Ella se acercó hasta la jaula con paso decidido. No mediría mas de 1,45 y estaba completamente cubierta, de arriba abajo. Botas militares , pantalones de una tela de abrigo clara y un abrigo con capucha ancha igualmente de confortable. Llevaba sobre el rostro una mascara de gas que impedía verla nada mas que unos ojillos jóvenes azules.

De entre las pieles de los ropajes sacó una pistola. Ante aquello todos se apartaron alarmados, y más aún cuando la detonación retumbó en el habitáculo. La cerradura saltó ante la impresionante puntería de la muchacha. Guardó de nuevo el arma y se acercó a la puerta, abrió la jaula y tiró de las manos de Alan para sacarlo del interior.

- Buscad a Olya y a Ellen. Nos vamos ya!- Ordenó con voz firme a la par que Jake y Kaidan corrían al interior del tren para ejecutar dicha orden.

La muchacha ayudo, cargando por un brazo a un dolorido a Alan a la par que él la miraba de forma extraña. Ella se dio cuenta, paró un segundo y se subió la máscara para sonreir al mecánico.

- Hola papá! Tenia tantas ganas de verte...- Dijo casi sin poder contener las lágrimas. Un pequeño abrazo hizo que padre he hija se reencontraran de nuevo. Pero había poco tiempo, por lo que ella se separó rápidamente para continuar con su camino al exterior. Un hombre, de la guardia de Roland apareció de nuevo. Sarah se giró y antes que el otro levantara su arma, ella desenfundó y disparó, para dejarlo seco en el sitio.

- S-Sarah?- Preguntó dubitatibamente empezando a sonreir, sin hacer caso al moribundo hombre que acababa de matar su hija sin dudar.

Si, papa. Sobrevivimos!- Dijo ayudándolo a bajar al exterior por un boquete bien grande y humeante ene l vagón siguiente.- Ya habrá explicaciones después. Tenemos que irnos... Ellos están a punto de llegar. Y Cj necesita nuestra ayuda. La capturaron esos dementes de Wonderland . Tenemos que salvarla.

-P-pero y el resto...- replicó Alan parándose un momento sobre la nieve.

Sarah, tiró de nuevo de él, sin decir mucho mas, hasta que cubrieron un trecho grande y se encontraron con otra persona. Grande. Muy grande. Era como un gigante, y su rostro al aire emitía columnas de vaho que bien podría pensarse que cuando respiraba quemaba carbón. Y pese a todo eso, llevaba igualmente una mascara, lo cual no impedía que se reconociera su voz.

- Ya era hora- dijo el gigante, replicando a la chica.- Jake y Kaidan ya han traído a la Pierdeniños, a la retrasada y a Ellen. Tenemos que irnos antes de que...

El tren explotó haciéndoos encogeros a todos inconscientemente. El humo se elevaba formando una gran columna de humo y muchos de los supervivientes gritaron aliviados, otros vitoreando. Otros se lamentaban. Tampoco es que hubieran mucho, pero las reacciones fueron aliviadas.

- Lo verán desde lejos y vendrán.- Gruñó en exguardia. Miró un poco mas, colina abajo y maldijo en silencio, pese su cara hacía el gesto.- Pero yo no pienso cargar con esa.- Señalo con su dedo enguantado al frente.

- Oh, vamos John!- Dijo Sarah tirando de Alan para llevarlo lejos de allí. - Solo es Briss. No es tan mala...

- Ya... Díselo a Jake. - Dijo girándose y empezando a caminar a través de la nieve.

 

 

¿FIN?