Partida Rol por web

Tierra sin Fé

Heraldos de la Oscuridad

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14/11/2009, 12:15
Cultista de Maglubiyet

El tipo del barril bajó y echó a correr, seguido del otro y del tumulto enfadado.

Al ver a Iolaeden, en un primer momento pensaron en ignorarla o apartarla, pero al ver que parecía querer ayudarles, no se lo pensaron dos veces y la acompañaron, dandole esquinazo al gentío en un callejón... la gente podría estar enfadada con los predicadores, pero no tanto como para enfrentar a tres soldados armados hasta los dientes.

Buf... Alabado sea... gracias, mujer Dijo quitándose la capucha ¿Quien sois?

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18/11/2009, 10:05
Iolaeden Raldimar

Soy una seguidora del Señor de las Profundidades y la Oscuridad, como vosotros mintió la Cicatriz Verdadera, mientras echaba una mirada por encima de los hombros de los dos cultistas. Parecía preocupada por si en cualquier momento fuera a aparecer una turba enfurecida a molerlos a palos. Creemos que nuestros enemigos se están moviendo. Como ese hombre que os increpó y movió a las masas en contra de nuestro mensaje, pero nada podrá detener el ascenso de Maglubiyet. Seguidme, os guiaré a uno de los pisos francos de los nuestros. Allí discutiremos nuestro plan de acción.

- Tiradas (1)

Notas de juego

Ñe, vaya 2 que me ha salido >__<.

Lo mejor de todo es que es peor para ellos si no me creen xDDD.

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19/11/2009, 21:33
Director

Tras llevarles al "lugar seguro" y alejar a los guardias debidamente disfrazados de sectarios, Iolaeden interrogó a esos pobres diablos, que hablaron tanto, tan claro y tan rápido que apenas tuvo tiempo de comenzar con ellos.

Entre otras cosas, habian hecho un plano del palacio. Estaba defendido en un ala del alcázar, pero una vez dentro, uno podia ir donde quisiera fácilmente, otra cosa es que no les viera ningún guardia... que haberlos los habían, bastantes y bastante bien pagados, pero... a pesar del miedo que les inspiraba el trasgo, muchos eran aún mas leales a la ciudad y al Emperador que a ese tapón marrón y bastardo.

Hay unos cuarenta cultistas en total, menos de los que se pensaban las autoridades, y normalmente hay muy pocos en el palacio, pues están dejándose ver por las calles para aparentar ser más de los que son.
Ha transformado uno de los salones en una capilla, y duerme en la habitación del Señor, pasa la mayor parte del dia en la biblioteca, leyendo sobre prácticamente todo, o bien en la capilla instruyendo a los cultistas cuando se reúnen.

Sobre él, dicen que es callado y gruñón, parece un amargado tremendamente listo, y siempre va acompañado por una rata, que hace las veces de sus ojos y oídos, y merodea por el castillo espiando para él.

 

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24/11/2009, 03:00
Barahir Leithian

Barahir dejó a su compañera decidir el destino de uno de los cultistas, o hacerle unas cuantas preguntas más - probablemente por el placer de provocarle sufrimiento, más que por interés en las respuestas - mientras él se concentraba en el otro. El mago se acercó hasta que su rostro estuvo a unas pulgadas del otro, y habló con voz sinuosa y suave.

Sé que crees que todo ha acabado para ti, que morirás ahora. Tus errores de juicio te han llevado a una mala situación, tú ya sabías que nada bueno podía venir de tener a un trasgo maloliente como líder.

Encogió los hombros mientras sonreía, quizá disfrutando un poco del terror de ese hombre antes de infundirle calma.

Tu fallo ha podido costarte caro, pero tienes otra oportunidad. Mâskhara enseña que solo la astucia vale; la voluntad de aprovecharse de una situación y triunfar sobre el destino y los demás. Mâskhara ha salvado tu vida hoy, porque me ha dicho que aún eres valioso... eres valioso... repitió, enfatizando cada una de las palabras, analizando el goce que producían en el desdichado cultista en una situación así.

Puedes ser de gran utilidad, hacer algo grande y ocupar, aún ahora, un lugar de honor en los tiempos que están por venir. ¿No es una magnífica perspectiva para un condenado a muerte?

Sonrió tétricamente, para continuar hablando sin parar.

Entra en ese palacio en el que aún eres bien recibido y tráeme un presente. Llévame a la posada de las Seis Puertas algo que forme parte de ese trasgo... un mechón de pelo, un trozo de uña o un escupitajo salido de su inmunda boca... como mínimo una prenda de ropa o un objeto que haya usado.

Alejó la cara del cultista para darle oportunidad de digerir las palabras oidas.

Haz esto pronto y en secreto. Procura complacerme y te verás recompensado.

Notas de juego

Por si no hubiera sido suficientemente convincente, remato con un Sugestión.

Elijo al que parezca más inteligente de los dos (si alguno de los dos parece levemente avispado).