Dante sintió su móvil vibrar mientras, desde su posición, vigilaba todo lo que estaba pasando.
El militar le daba un poco de recelo, su actitud podría volverse peligrosa luego. En tanto oía lo que Martín iba diciendo, a Camila intentando explicar lo que creía saber, y al sujeto ese, tipo profesor, que tenía una cuestión que contestarle a Martín.
Su atención estaba enfocada pero también alerta al entorno. Era una situación tan delicada que un solo exabrupto podría mandar todo al demonio.
Dante, pero todos. Si algo es solo para alguien va en privado.
El mensaje del Inspector Soriano era contundente:
Mantenga a la gente adentro. Comprometido todo el conurbano bonaerense y la ciudad de Buenos Aires. La niebla parece concentrada solamente en ese lugar de la Argentina. El más leve contacto es fatal.
Deje este canal abierto.
Martín se dirigió a los dos catedráticos y, el que estaba viendo la ventana, giró su cabeza, puso las manos en los bolsillos, resopló un aire contenido y habló:
-Los mesopotámicos usaban un signo cuneiforme llamado (KI) que significaba tierra - mundo inferior - lugar. Sobre las ruinas de Shetep-Kha estaba dibujado.
Aunque estaba asustado, conservaba una especie de serenidad fatídica.
-la reliquia de Khor-Va, en esta piedra está el símbolo. Uno que significa el humo muerto que devora al mundo.
Su compañero de mesa, aún sentado, se restregaba la cabeza.
-La cagamos, Edmundo. La cagamos...
Edmundo sonrió, era una sonrisa triste.
-Sólo quería que la vieras, no pensé que esto podía ser real.
-Tenemos la piedra encima.
Cuando el colega dijo aquello, todo el café enmudeció. Ya Lore, su mamá, además de Sergio, Raúl e Iván no se encontraban ahí. Estaban viendo lo del aire, y la madre de la chica la había llevado al baño.
Pero Roberto sí estaba y... el quilombo comenzó.
-Hijo de p... te voy a matar!!!
-Lore... vamos al baño a refrescarnos la cara, mami, vení.
Raquel, entendía que las cosas se habían ido a un punto díficil de presenciar. Ella sacó a Lore, acompañada por la camarera, buscando que la chica no se desmaye o peor.
Siglo "XXI" problemático y febril; el que no llora no mama y el que no afana es un gil...
Ciudad de Buenos Aires
Barrio de Monserrat
8:50 de la mañana - sábado.
La situación se había descontrolado. Mientras Tobías intentaba cubrir parte del ventanal con sus pinturas, Roberto atacaba sin piedad. Raquel se llevó a Lorena y Sam al baño. Sergio, Raúl e Iván no estaban en esa sección de la cafetería. Melanie y Dante recibieron llamadas en sus móviles, y Martín y Camila observaban cómo se desataba el caos.
Las palabras de Edmundo cayeron en el aire del café con el peso incómodo de algo que nadie quería escuchar pero que, una vez dicho, no podía deshacerse. Martín lo observó durante un largo segundo, con esa atención concentrada de alguien que intenta separar el pánico de la información útil, porque lo que el hombre acababa de decir (el símbolo antiguo, la reliquia, el “humo muerto que devora al mundo) sonaba demasiado específico como para ser una improvisación nacida del miedo.
Y entonces Arturo soltó aquello: Tenemos la piedra encima.
El silencio que siguió fue denso. Tan denso que, cuando Roberto explotó, lo hizo como una botella agitada demasiado tiempo. Martín reaccionó antes de pensarlo, girándose hacia el hombre con un movimiento rápido mientras levantaba una mano entre él y los profesores, no con gesto agresivo sino con la firmeza de alguien que ya había visto suficientes situaciones descontrolarse como para saber cómo empiezan.
—¡Eh, pará, flaco! —dijo, con la voz lo bastante firme como para cortar el impulso—. ¿Te pensás que reventar a golpes al primero que habla va a arreglar algo?
Sus ojos fueron un instante hacia el ventanal, donde las dos figuras seguían apoyadas contra el vidrio como testigos mudos del caos humano que se estaba gestando dentro.
—Porque si lo que dijo este tipo es cierto, entonces no tenemos un culpable… tenemos un problema.
Volvió a mirar a Edmundo y Arturo, sin perder de vista a Roberto por el rabillo del ojo.
—Y si realmente trajeron algo que tiene que ver con esa niebla —continuó, ahora con una calma tensa— entonces más nos vale que expliquen exactamente qué es esa piedra, de dónde salió y por qué creen que tiene algo que ver con lo que está pasando ahí afuera.
Mientras hablaba, su mirada volvió un instante hacia Camila, que seguía grabando todo con ese brillo peligroso de periodista en medio de una catástrofe. Y Martín, sintiendo cómo el café entero estaba a un paso de estallar, añadió finalmente, sin levantar la voz pero con una claridad que buscaba atravesar el ruido del miedo:
—Así que respiremos todos un segundo… y hablemos como gente que quiere salir viva de acá.
Tobías volvió a tropezar con un muro, más o menos.
Así que por esto, decidió pasar, por tanto, de ser el Sombrío... al Sin Sombra, así tal cual.
Modo Chill, temporalmente activado.
...
¡Ah, todavía no! Primero debía hacer algo, pensó en soltarle el liderazgo al señor líder, pero estaba muy lejos y anhelaba calma, así que tomó el rol temporal, como Shinobi Sombrío copiando entre humo y tretas, más o menos, algo así. Metáforas apiladas y cosas locas. Se puso a pintar más apurado a costo de mientras le decía a todos en su mejor voz alta.
- ¡Tapemos las ventanas, todas, ya! ¡Estas cosas parecen incitar a que salgamos a por ellas por contacto visual o algo! ¡Sin importar qué!
Qué bueno que la señora justo largó con la niña, y él terminaría de tapar lo que quedaba de mural. Por instantes miró a las cosas. Se tentó de intentar usar su pura voluntad y artes marciales para resistir o ver si podía hacerlo (algo que hiciera, joder) pero no, al final la razón venció, de nuevo. Suspiró y tapó todo más o menos en este lado, ya las partes que faltaban podrían ser cubiertas por trozos de papel pegajosos o lo que fuese. Ah, él mismo podía hacer eso. Sí.
Listo, y ahora sí, mientras que otros hicieran esto u aquello por sus partes con los otros ventanales, él...
!~( ̄▽ ̄)/!
No podía dejarlo sin brazos, que el original era así {( ̄▽ ̄)} sin más, le daría pena. Pero vamos, que entraba en Modo Chill. Se acercó a Mel terminando su trabajo y le chupeteó el cuello por detrás/el lado, y por el mismo lado le pegó un nalguetón a sus caderas-costado-culo, ya que ella estaba sentada con su gordísimo y rico trasero contra la suertuda madera. Se le pegó por encima suspirando.
- Vale, pues nada, pausemos. ¿Tenés hambre o algo? -Más mini-lamidas a cuello y ponderar. Pausar, cerrar los ojos. Pensar.-
"¿Hay algo que me falte? ¿Algo que estoy ignorando?"
O no, qué va. Shrug cósmico.
"mantener a los civiles a salvo", tampoco había mucho por hacer, que nadie salga y esas cosas no entren, de momento fácil, lo que dijeron los estudiosos de que ellos invocaron esa niebla lo veía poco probable, que dos boludos en un café se hayan mandado tal cagada, de todos modos los iban a comer crudos ahí adentro si no hacían algo y era entendible el miedo de la gente.
-Si supieron invocar la niebla, saben como mandarla a casa, no?- Increpó a los dos "estudiosos", era como en las pelis, un boludo queriendo jugar con cosas ajenas a su conocimiento y después se iba todo a la mierda. -Y en caso de no saber, mejor que piensen en algo rápido porque acá los van a querer reventar y no los culpo- Vamos, chop chop, que busquen la forma de volver las cosas a la normalidad, o capaz no, tendría mucho trabajo seguramente después de eso.
Las palabras calaron profundo en todos los presentes. Sí, en otras circunstancias, la mención de un jeroglífico que hablara de un humo sagrado no se asociaría de inmediato con este vendaval de cosas siniestras que andaban aconteciendo. Pero, ¿ahora? Era demasiado justo, sobre todo con esos seres como buscando alguna cosa dentro de sus límites.
Si en todos tuvo un efecto de realización, en Roberto se convirtió en deseos de venganza.
—¡Eh, pará, flaco! —dijo, con la voz lo bastante firme como para cortar el impulso—. ¿Te pensás que reventar a golpes al primero que habla va a arreglar algo?
El profesor retrocedió, asustado.
Roberto miró a Martín, luego a Edmundo de vuelta.
-¡Pero es un hijo de puta! Este Hijo de P... nos metió en esta mierda!! Te voy a matar!!
Roberto tenía los puños apretados, respiraba agitado y apretaba los labios en evidente tensión. Cami se giró un momento a filmar esto también (luego entendería que quizás ese giro le había salvado la vida).
—Y si realmente trajeron algo que tiene que ver con esa niebla —continuó, ahora con una calma tensa— entonces más nos vale que expliquen exactamente qué es esa piedra, de dónde salió y por qué creen que tiene algo que ver con lo que está pasando ahí afuera.
Algo caló en el tipo. Un poco de inteligencia moraba en él, al menos para ver que matar al profesor a golpes era acabar, muy probablemente, con la única pista sobre el origen de este mal. Por las dudas, igual el militar Ríos, también quiso ser convincente:
-Quedate tranquilito o te tranquilizo yo.
Cami también filmaba este conflicto en el interior del café. No sabía lo agradecida que iba a estar por haber desviado la vista de la noticia que tanto quería contar.
—Así que respiremos todos un segundo… y hablemos como gente que quiere salir viva de acá.
Beatrice, la enfermera, se acercó a Roberto intentando que se calmara. Su presencia consiguió un poco de serenidad, sumado a las palabras persuasivas de Martín y a la posibilidad de ser baleado por el milico*.
Un par de cabezas asintieron, la pareja de chinos y alguno más. Todos querían salir con vida, eso era seguro, pero estaban confundidos. Martín sabía que el miedo, la confusión y la ansiedad podrían hacer mella demasiado pronto y ponerlos a todos en riesgo.
Cami le puso una mano en el hombro, ella lo iba a apoyar en lo que decidiera. Era una chica fuerte, podía hacerlo.
Milico = forma despectiva de llamar a un militar (desprecio de Roberto hacia las Fuerzas Armadas)
Todos, ya casi que todo post es para todos excepto que lo ponga privado.
Tobías se puso a pintar con más fervor, pero él solo no podía cubrir la suficiente superficie en un tiempo corto. Lo que tenían que hacer los demás era ayudar a tapar los ventanales y, por sobre todas las cosas, evitar ver aquellas figuras. Por eso había sido una suerte que Camila se hubiera girado para observar el conflicto con Roberto.
- ¡Tapemos las ventanas, todas, ya! ¡Estas cosas parecen incitar a que salgamos a por ellas por contacto visual o algo! ¡Sin importar qué!
No todos tuvieron tanta suerte. La mujer que hablaba poco (Solange), esa chica que había intentado calmar al gil de Roberto ya estaba caminando, despacio hacia la puerta. El efecto que la niebla tenía como algo hipnótico no era inmediato, pero iba cargándose con el tiempo. Sin saberlo, Camila estuvo a punto de perder el control, al estar obsesionada con filmarla le estaba dando demasiada de su atención. En el caso de esta muchacha, todo el tiempo había estado mirando a los vidrios sin casi detenerse y ahora esas figuras la empezaban a llamar.
El mangaka (Tobías) dejó una belleza en su sector: muy artístico a pesar de lo rápido que lo había completado. Había usado la mayoría de sus pinturas para cubrir esa ventana, dejando en su lugar un mural colorido. Algo que era mucho más gustoso de ver que esas cosas de ahí afuera. Había hecho un trabajo genial, lo mejor que podía en un lapso tan acotado.
Lleno de energía, le dio un chupetón a Mel por uno de sus costados, palmeándole del mismo lado, una de sus muy bien formadas nalgas.
- Vale, pues nada, pausemos. ¿Tenés hambre o algo?
La morocha le susurró su respuesta al oído.
Luego de sus palabras, Tobías tuvo que enfriar la cabeza para pensar, primero, si había algo que le estaba faltando. Recalculando la cantidad de materiales de arte que le habían quedado, estaba seguro de que no llegaría a pintar otro ventanal completo (apenas si llegaría a cubrir un poco menos de la mitad). En cambio, sí tenía cosas que podrían servir para pegar diarios o papeles sobre los cristales, si los demás ayudaban con el resto de la faena.
Eso era algo.
La ventana que tenía la raja (ahora sellada) ha sido totalmente pintada por Tobías. Sería, desde la pared vertical de la derecha, la de arriba. Las demás siguen normales, sin cubrir.
Tobías: no te queda suficiente pintura para otro ventanal. Habrá que ver cómo los cubren, o si deciden simplemente no mirar, usando su voluntad.
Al principio no notaron que Solange se paró, porque pararse no es algo anormal. Pero ahora sí pueden ir viendo que arrastra los pies, que parece ida, y que va hacia la puerta. Esta igual lejos de ella y camina lento.
-Tengo hambre de vos -le respondió la morocha, con su suave aliento acariciándole la oreja.
Melanie era muy seductora, y caliente, en línea pero estaban cara a cara, lo que acrecentaba mucho el efecto (y posiblemente otras cosas).
-Podríamos ir al baño... oh cierto que está Lore - reculó ella. Su suspiro era una señal clara de que desearía poder estar a solas con Tobías y sin esa niebla. Claro que eso, de sin la niebla, lo deseaban seguro todos en el café.
Dos cosas, jajaja.
Obvio puedes hacer lo que desees y rolear lo que desees, o pasar a fondo negro si quieres que pase algo "candente" y no rolearlo.
Todo a gusto del jugador.
Qué dire aplicada.
(*ᴗ͈ˬᴗ͈)ꕤ*.゚
Dante había recibido una indicación. Parecía una tarea fácil, que iba a cumplir sin inconvenientes, después de todo nadie estaba tan loco para querer salir, ¿no es cierto?
-
Si supieron invocar la niebla, saben como mandarla a casa, no?-
La pregunta de la joven era lógica. Edmundo la empezó a responder, justo cuando ella ve andar a Solange, despacio, como si alguien la estuviera llamando. No era estúpida y se dio cuenta pronto de que no era normal. Parecía drogada. Dante sabía lo suficiente de drogas para notar que ese no era un andar normal. Tampoco conocía sustancias que te ponían así... era lo que decía Tobías. Estaba pasando, ahora mismo.
-No, ni sabía que era verdad. Solo sé que... hay una inscripción en la reliquia. La leí en donde el anticuario.
-Y en caso de no saber, mejor que piensen en algo rápido porque acá los van a querer reventar y no los culpo-
-Y la volviste a leer acá, delante de mí para que te ayudara a traducirla -le recordó Arturo, el historiador.
Edmundo asintió, hecho un trapo de piso. Buscó su móvil.
-Tengo que decirle que la robé. Él puede que sepa algo, ¿no? Alcides... Alcides tiene que saber algo de esto, tiene que saberlo.
Ciudad de Buenos Aires
Barrio de Monserrat
9:10 de la mañana - sábado.
"No llores, volvamos a empezar."
El tango de la radio lloraba Volver a Empezar e, irónicamente, es lo que debían hacer ellos en el café. Tendrían que encarar esta amenaza de otra forma. Debían evitar verla directo, debían atrincherarse, prepararse para aguantar hasta dar con la respuesta. Si es que había una, algo que hacer excepto esperar la muerte.
El murmullo del tango que salía de la radio (ese “no llores, volvamos a empezar” que parecía una ironía cruel en medio de la situación) apenas lograba sostener una ilusión de normalidad dentro del café, pero Martín sabía que lo que se estaba jugando allí ya no tenía nada que ver con rutinas ni con lógica cotidiana: el miedo, la confusión y esa presión invisible que ejercía la niebla desde los ventanales estaban empezando a desordenar la mente de la gente de formas mucho más peligrosas que cualquier discusión.
Fue entonces cuando lo notó.
No fue inmediato, porque levantarse de una silla no era algo extraño en medio del caos, pero el modo en que Solange avanzaba: ese arrastrar leve de los pies, esa ausencia en la mirada como si estuviera siguiendo una voz que nadie más podía oír, le produjo un mal presentimiento instantáneo, uno de esos que aparecen antes de que la razón termine de armar la explicación.
—Pará… —murmuró primero, más para sí que para los demás, pero al segundo siguiente su voz cambió—. ¡Eh, Solange!
Avanzó un paso, sin correr todavía, porque sabía que los movimientos bruscos podían precipitar algo peor si aquella especie de trance era realmente lo que parecía. Entonces entendió.
—No la miren —dijo con rapidez, señalando los cristales—. ¡Nadie mire directo!
Su mirada fue hacia los demás, buscando que reaccionaran.
—Tobías tiene razón… hay que cubrir todo eso cuanto antes. Diario, manteles, lo que sea… pero que nadie se quede mirando esas cosas como si fueran un espectáculo, porque parece que cuanto más tiempo les prestás atención… más te agarran la cabeza.
Mientras hablaba, avanzó con cuidado hacia Solange, manteniendo la voz firme pero baja, como si tratara de traerla de vuelta desde un sueño demasiado profundo.
—Solange… escuchame un segundo... —no intentó tocarla todavía, primero necesitaba que lo oyera—. No hay nada ahí afuera que necesites ver… quedate acá con nosotros, ¿sí?
Luego, sin apartar del todo la atención de ella, habló hacia el resto del café.
—Y ustedes —dijo, mirando a los profesores—. Esa piedra, la inscripción, lo que hayan leído… si hay una mínima posibilidad de que eso explique qué carajo está pasando, ahora es el momento de decirlo todo —sus ojos volvieron a los ventanales—. Porque si esas cosas no están tratando de entrar… entonces están tratando de sacar a alguien.
Agarró un sifón de soda y se puso a tirarle agua a los ventanales que todavía no estaban cubiertos, para después pegarle servilletas, era lo mejor? No, pero antes que nada.
Viendo como se comportaba el pajero ese con la minita, probablemente tenga que darle una puntada después con su navaja, no era el momento ni el lugar de hacer eso.
-Lo de la piedra, es un dios, un demonio, qué era?- Le preguntó a los letrados mientras tapaba los cristales faltantes.
Tobías sonrió notablemente ante la calentura de Melanie, era obvio, si eras un humano legítimo y decente, en sintonía con el Camino del Iluminado (o sea, el único tipo de humano decente), te sentirías más super caliente en el jodido rostro del Apocalipsis, por supuesto. Ante esta impecable y sublime lógica él se desliza estando pegoteado por encima cual babosa gigante de humano y desliza una de sus manos sobre uno de los amplios, generosos pechos de Mel y se lo soba suavemente por sobre la ropa.
- Jejeje, cuando salga la nena vamos y le damos un rapidito aunque sea, o varios, que somos héroes. Plam plam plof plof ploc~
Efectos onomatopéyicos de sonido muy necesarios, le da unos lamibesitos por el lado y luego se des-arrima volviendo a ser humano como corresponde. Mentando brevemente en su mente observa a la otra joven y, por supuesto, es ser este tipo de 'protagonista'. Suspira prolongadamente y se concentra en su postura, en su proyección.
Mira hacia atrás un segundo al 'mural' colorido que hizo, aún en apuro. ¿Hay algo que no sabe sobre sí mismo? ¿Sobre su habilidad? Algo hay, claramente. Pero el Buda dicta.
- No te enojes por esto que viene, bebé, debo... debo ser el que actúe, ante todo.
Y así, se arroja.
¡¡¡!!!
=>
Tobías se enfocó. No tenía tiempo para distracciones irrelevantes ni petulancias estúpidas. El ego (minúsculo, claramente) estaba por debajo de él. Se arrojó rápidamente e hizo la misma que antes, frente a la puerta con ventaja de posición, pero además, asumió una postura de...
Manos abiertas casi completamente, cuerpo inclinado ligeramente. ¿Sumisión? Pero potencial, no ejecutada todavía. Miró a Martín, el obvio líder todo chad de este lugar y asintió, mientras él intentaba control mental convencerla y disuadirla, Tobías preparaba su 'movimiento resorte' como antes, cosa que si la chica insistía en ir a su nueva reencarnación (o más bien posesión), plac, pararla con un sujetar suficiente, hasta nuevo aviso.
Tenía que ser el protagonista ese chada, el de hacer y poco reconocer. Necesario era.
~Fin de Escena 2~
Empezamos nueva escena!!