Partida Rol por web

Venatrix

ACTO III: EL HOGAR DE LAS FLAVIAS

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05/07/2012, 11:47
Quinto Casio Dánico

Una mujer francamente inteligente y observadora. No desaprovecha la menor oportunidad para colocarme una daga en el cuello esperando a que dé un paso en falso. Y si lo está haciendo constantemente es porque algo no debe ir de acuerdo a sus planes. Son comentarios casuales, sí, pero al otro invitado no le está acosando con preguntas ciertamente certeras, sin mencionar el hecho de que apenas habla excepto para dirigirme la palabra a mí. ¿Sentirá añoranza, tal vez?

“¡Silio y sus banquetes!” canto de forma jocosa “Tantos banquetes y tanto vino…” hago una negación con la cabeza y de paso vuelvo a probar el vino, como si la mención me hubiese recordado que llevo rato sin beber mientras que mi compañero el poeta me lleva mucho de ventaja. “Pero sí, es cierto. ¿Quién lo diría?”

Dejo la pregunta en el aire unos segundos, dirigiendo la mirada a los tertulianos de enfrente como si la estuviese lanzando hacia ellos.

“A veces preferiría haberme quedado un poco más atrás y tener menos responsabilidades” admito con franqueza. “Pero tampoco me puedo quejar.”

Las cosas para mí han cambiado mucho, desde luego. Y parecen ir a cambiar mucho más.

Notas de juego

Ya estoy libre. Continuemos pues con el espectáculo.

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06/07/2012, 00:11
Iniciador

Tras escuchar tu respuesta, Juliana sonríe con satisfacción. A saber por qué. Lo extraño es que, durante el resto de la velada, no vuelve a dirigirse a ti directamente, incluso intenta pasar a un segundo plano.

El ágape continúa y se suceden las conversaciones banales; Lúluco aprovecha la mínima ocasión para recitar sus poesías, y no te queda más remedio que agradecerle tácitamente la advertencia a Sejano, pues nunca habías escuchado un recital más petulante y pretencioso: Erato* debe estar tapándose los oídos al escuchar semejante sucesión de referencias cultas y mitológicas, cuyo origen y explicación solo su autor conoce. Se hartarían de reír los que dicen que Propercio es demasiado alejandrino** si escucharan a este tipo. He aquí la demostración de que no por ser docto se es un buen poeta: Lúculo demuestra tener un extenso conocimiento de la mitología greco-romana, pero recarga tanto sus poemas de ella que resultan ininteligibles. Tu querido Helvio es mucho más poeta que este presuntuoso.

Sejano, a intervalos, habla de su trabajo como procurador en asuntos de herencias, y cuenta algunas anécdotas divertidas, como la vez en la que se le presentaron casi al mismo tiempo una viuda y la amante de su marido, con copias idénticas del mismo testamento, por el que ambas debían recibir exactamente la misma herencia; las dos llegaron a las manos y hubo que separarlas, aunque para entonces la viuda ya se había llevado como trofeo buena parte de la cabellera de su rival. "Ah, estas mujeres, si fueran tan apasionadas con sus esposos como lo son con las herencias...", dice, dejando caer una indirecta a su propia mujer, que se limita a ignorarlo.

Después, mientras recogen la mesa y traen los segundos platos, Sejano le pide a su cuñada Flavia Maior que os deleite con una canción, ya que según él posee una voz dulce y melodiosa. Esta elige la popular tonadilla del vendedor de laserpicio, y más de uno se queda con la boca abierta escuchando la prodigiosa y dulce voz que resuena por todo el atrio; incluso algún esclavo se detiene a escondidas para escucharla. Lucetia la acompaña a la lira, por la que desliza sus finos dedos con gran habilidad, formando acordes que completan a la perfección cada nota que sale de la garganta de Flavia, demostrando que hay entre ellas un entendimiento y una conexión fuera de lo común. Además, hacen gala de una cultura que ya quisieran tener muchos hombres que se consideran eruditos, pues ningún tema literario, histórico o astrológico les es extraño y ambas añaden apuntes a las tediosas explicaciones de Lúculo acerca de los personajes históricos y mitológicos incluidos en sus poemas. No hace falta ser muy avispado para darse cuenta de que esas dos féminas son muy especiales. Tu masculina libido empieza a crearte fantasías y esperanzas de que Flavia Maior esté realmente interesada en ti, y casi deseas que fuera ella la que te brindó su amor en aquella ocasión que aún no recuerdas.

Pero eso viniste a averiguar, y aún no has acado nada en claro.

Notas de juego

Enhorabuena por tu libertad ;)

Te dejo que escribas por si estás interesada en hablar con algún personaje en concreto antes de que la cena concluya.

* Erato es la musa de la poesía amorosa. Lúculo pretende emular a Propercio.

** Demasiado alejandrino, quiere decir demasiado recargado, muy "barroco"; hace referencia a la poesía griega alejandrina.

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06/07/2012, 18:26
Quinto Casio Dánico

Después de esa intervención tan molesta, y quedándome con la duda de lo que estará pasando por su maliciosa cabeza, trato de disfrutar del resto de la velada. Encuentro a Lúculo bastante gracioso, aunque lo disimulo y disimuladamente alimento su alocada inspiración para los poemas. Donde esté mi querido Helvio y su elocuencia... Pero el mérito de sus conocimientos no se lo puedo negar. Escucho, respondo, agrego alguna historia curiosa para familiarizarme con ellos y hasta cierto punto olvido el propósito verdadero de mi visita. No recuerdo haber sido tan sociable en otras ocasiones, pero la necesidad me impulsa a ello.

Cuando Lutecia y Flavia Maior salen a escena, cierro los ojos unos momentos con deleite. ¿Y si la razón de sus miradas es, en realidad, que sabe más de lo que parece? Todo es misterioso y nebuloso, un intrincado puzzle del que sólo encuentro más piezas antes de saber dónde colocarlas. Abro los ojos de nuevo y ahí siguen, embelleciendo el aire con su talento. Al terminar deseo poder aplaudirles con ganas, pero la falta de una mano me lo impide, de modo que les dedico a ambas una galante aprobación de sus aptitudes.

Notas de juego

Sí tengo algo de interés pero tampoco se me ocurre una manera de encauzarlo ahora. De modo que lo dejaré pasar. Ya son las cosas bastante raras.

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08/07/2012, 16:56
Iniciador

Aparte del incidente de Lucetia con Juliana, la cena transcurre con tranquilidad. Al celebrarse en casa de una matrona, no hay bufones haciendo payasadas, ni sensuales bailarinas, ni pantomimas de temas eróticos, como las que suele haber en los banquetes, puesto que una mujer decente no debe presenciar espectáculos obscenos, y mucho menos ofrecerlos ella misma en su casa.

Todo sigue más o menos igual hasta la llegada del vino y los postres: Sejano y Lúculo son los más habladores, y las mujeres se limitan a hacer comentarios al hilo de los temas que ellos tocan, a tu juicio bastante más atinados que los de los hombres. Scylas solo habla en voz baja con Lucetia, que aunque está en otro diván, la tiene justo al lado, y lo hace en griego, el cual la muchacha habla con una pasmosa fluidez. Flavia Maior también habla con ellos dos, de vez en cuando, pero siempre en voz baja, sin compartirlo con los demás comensales. Aunque tú sabes un poco de griego, al principio, cuando consigues prestar atención a su conversación, no entiendes nada de lo que dicen. Primero piensas que debe ser un dialecto que desconoces, pero luego comienzas a reconocer algunas palabras. Una que repiten mucho es Vulso, el nombre de una persona. También reconoces otras palabras que repiten, como mistagogo, que es como un preceptor en materia de religión, y numen, que es la palabra que se usa para referirse a la voluntad de los dioses.

Concluida la cena, mientras los esclavos personales recogen toda la comida que pueden1, se procede al sorteo de los regalos2. Tras retirar las mesas, un esclavo de la casa va pasando una urna que contiene unas papeletas. Solo los hombres participan en el sorteo, incluido el yerno de Juliana y su liberto, puesto que las mujeres son de la familia. Juliana ha anunciado en varias ocasiones durante el banquete que habría regalos apropiados para cinco hombres. Más tarde, al recibir los obsequios, comprobáis que hacía referencia a los magistrados llamados quinqueviros3, ya que los regalos están relacionados con las funciones que han desempeñado estos a lo largo de la historia. Primero escoge Scylas, luego tú, Lúculo, Sejano, y por último, Abgar.

- Tiradas (1)

Notas de juego

1 En las cenas romanas se ofrecía muchísima más comida de la que se podía comer; por eso, los invitados acudían con un esclavo personal y una gran servilleta con la que recogían parte de la comida que habia sobrado, para llevársela a su casa.

2 En las cenas romanas, los anfitriones sorteaban unos regalos entre los invitados llamados apophoreta, como recuerdo de la velada. Entre ellos había algunos premios muy buenos y otros bastante malos.

3 Se trata de un juego de palabras. En latín, "cinco hobres" se dice "quinque viri", lo cual coincide con el nombre del cargo de quinqueviro.

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08/07/2012, 17:05
Scylas

Scylas saca una papeleta de la urna y dice: "Redil"

Un esclavo le trae un perro ovejero y se lo entrega a su esclavo personal. El regalo hace referencia a los quinqueviros encargados de conducir a las colonias, haciendo un símil con un rebaño de ovejas. El tracio se limita a sonreír y agradece el regalo.

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08/07/2012, 17:06
Iniciador

Es tu turno. Rebuscas en el fondo de la urna que te ofrece el esclavo y sacas una papeleta, que reza noctámbulo. Lo anuncias en voz alta, y el esclavo te trae un farol encendido, como los que usan los quinqueviros que desempeñan las funciones en representación de los magistrados al caer la noche. Significativo regalo, ya que intentas arrojar luz en medio de la oscuridad de tus recuerdos.

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08/07/2012, 17:06
Lúculo Micón

Lúculo parece disfrutar bastante del juego. Mete la mano y da varias vueltas, hasta que por fin saca una papeleta y la lee: "Banquete"

El esclavo le trae el que sin duda es el mejor premio de la noche: un tarro de auténtica y genuina miel ática, la mejor del mundo. El regalo alude a los quinqueviros encargados de presidir los banquetes sagrados. Es un obsequio también muy acorde con su meloso dueño.

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08/07/2012, 17:07
Fulvio Sejano

El siguiente es Sejano. Este, sin mucho interés, saca la primera papeleta que encuentra y lee: "Usura"

El regalo que le corresponde es el peor: un pequeño cofre con monedas de latón, totalmente inservibles, en referencia al oficio de los quinqueviros que vigilan las operaciones financieras, persiguiendo a los usureros; apropiado para una persona que se dedica a regular los testamentos.

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08/07/2012, 17:08
Abgar

La papeleta que resta es para el liberto, Abgar. Este la saca y la lee: "Muerte"

Su cara es un poema, sobre todo cuando el esclavo acude a él con una daga. Pero esta vez no es objeto de las bromas pesadas que se suelen gastar a los libertos: se trata de una daga ceremonial, como las que se usan en los sacrificios para degollar a las víctimas, en recuerdo de los quinqueviros encargados de hacer sacrificios por los difuntos.

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08/07/2012, 17:08
Flavia Juliana

Concluido el juego, os levantáis y os despedís de Juliana.

"Volveremos a vernos pronto", dice esta. "En los juegos que prepara Casio para el emperador, supongo. Que las Musas te guíen", te dice a modo de despedida.

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08/07/2012, 17:09
Iniciador

En el camino de vuelta a casa piensas en lo ocurrido durante el banquete. Ha sido decepcionante: no solo no has conseguido sacar nada en claro, sino que además ahora tienes aún más dudas que antes. Pero tienes que aplaudir el atino de Espurino: efectivamente, parece que hay varias mujeres implicadas; aunque todavía no sabes en qué. Si bien Lucetia es demasiado joven como para que tenga nada que ver en algo que ocurrió hace catorce años.

Entonces, cuando queda poco para que llegues a tu casa y ya estás pensando en hojear el magnífico libro que regalaste a algún miembro de esa peculiar familia, tu esclavo alumbra con el farol que te ha regalado Juliana a un hombre que te cierra el paso. Lo reconoces: es el esclavo personal de Flavia Maior. Este te entrega una nota y se va corriendo antes de que puedas hacer nada.

Toda la verdad
Mañana al alba en los jardines de Salustio

- Tiradas (1)

Notas de juego

En Roma había varias áreas de recreo parecidas a nuestros parques. Una de ellas eran los jardines. Los de Salustio fueron los segundos que se hicieron en la ciudad, y el responsable fue el escritor Salustio (autor de "La conjuración de Catilina" y "La guerra de Yugurta"), ya a finales de la República.

Haz una tirada a la que añadiremos tu Gravitas (3) para ver si caes en la tentación del opio hoy. Yo he sacado 16, más 2 por los puntos que tienes en esa cualidad, hacen 18, lo que significa que en tu tirada deberás sacar al menos un 15 (al que sumaremos tu Gravitas, 3) para resistirte al consumo de opio hoy.

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09/07/2012, 23:02
Quinto Casio Dánico

Toda la verdad, repito incesantemente mientras sostengo el papel tenuemente iluminado. La velada me había dejado un sabor de amargo, un vacío en el estómago y pesadez de estómago. Sumado a la fatiga presentía una noche de malos sueños y agitación, pero ahora veo avecinarse el insomnio, incapaz de dejarme mecer por Morfeo. Sabía que las miradas de esa mujer ocultaban mucho más; esos bellos ojos... La pregunta que me asalta es qué tiene que ver en todo eso ella siendo tan joven. Y también Lutecia y Scylas; todos ellos parecen tener algo que ocultar.

Guardo el papel tratando de que nada de ello se refleje en mi rostro y le hago una señal al criado para continuar hasta el hogar. Me apresuro a acostarme en el lecho, temiendo de verdad por mi incapacidad para conciliar el sueño. Son días largos y duros, no puedo permitirme sacrificar horas de sueño por algo así, pero no puedo evitarlo. Hay tanto que saber, tanto que descubrir...

- Tiradas (1)