Partida Rol por web

[Zork]04 -Bajo las sombras de Montnoir

Capítulo 2 (desvío): La hora del té

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12/12/2017, 00:32
Tancredo de Bergerac

Lo último que Tancredo habría esperado en aquel momento era amabilidad. Parecía que la Inquisición no le gustaba a nadie, ni siquiera al clero. Se despidió con un efusivo apretón de manos y se marchó corriendo a las criptas, con intención de llegar a la Universidad.

Notas de juego

¿Pasa algo de camino, es necesario interpretar algo más o abrimos una elipse y vamos directos a la universidad? 

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12/12/2017, 02:25
El Director de Juego

Notas de juego

Te abro mañana en la universidad, narrándote todo el viaje y qué te encuentras al llegar.

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12/12/2017, 14:59
Tancredo de Bergerac

Notas de juego

Posteé como Hécate xDDDDD

[Director]: lo vi, pero ayer estaba tan cansado que me dio pereza cambiártelo. Ya está arreglado. Te actualizo este post en unas horillas.

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12/12/2017, 21:40
Golyav "el matacaballos"

—¡Eh, Tancredo! ¡Creo que he encontrado algo! —exclamó Golyav cuando el brujo entró finalmente en la cripta.

Tal y como cabía esperar, se trataba de un lugar frío y ligeramente más húmedo que la planta superior. Había lápidas en el suelo, y la mayoría de las paredes estaban cubiertas de nichos. De uno de ellos, inusualmente ancho, sobresalía la cabeza del rhusiyano.

—Hay un pasadizo aquí dentro. Este nicho parecía vacío y pensé que sería un buen escondrijo… No es que no me fiase de ti, pero nunca se sabe con los Inquisidores. Pero resulta que da a una sala más grande, ven a ver. Creo que se trata de las catacumbas.

Tancredo accedió y se introdujo con cuidado dentro del nicho. Efectivamente, la apertura daba a una sala mucho más amplia. Lucía un estilo arquitectónico mucho más antiguo que la propia cripta, y estaba cubierto de inscripciones talladas directamente sobre la piedra:

"Cernis qua vivis, qua moriere latet"; "Vanitas vanitatum et omnia vanitas", etc.

—Te resultará extraño, Tancredo…, pero juraría que yo he estado aquí antes.

El brujo sacó el pergamino que le había dado Fray Martinus. Tal y como indicaba el dibujo, había una gran puerta al fondo que daba a un pasadizo. Tal y como había sospechado, se encontraban en las Catacumbas de Montnoir. Si las indicaciones eran correctas, solo debían continuar el pasillo hasta llegar a una bifurcación.

…Y luego, todo a la derecha, pensó.

Notas de juego

Continuas en Capítulo 2 (desvío): Veritas lux mea.

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24/01/2018, 14:33
El Narrador


¡Ah! El agradable olor a pasteles, panecillos y galletas recién hechos. El Rincón de Tía Myrtle era un salón de té bastante acogedor al que, pese a estar cerca de una de las plazas más importantes de la ciudad —Comandante Fablet—, había que acceder tomando rutas y pasadizos extraños[1].

Estaba regentado por tres agradables ancianitas que no paraban de ofrecer infusiones y magdalenas a sus escasos clientes. Orrghk accedió a devorar media docena de pasteles glaseados, dos con yema tostada y medio brazo de gitano; se moría de hambre, y a falta de costillas de uro… También probó un té de hierbas muy a regañadientes. Era demasiado dulzón para su gusto, pero le hizo las mismas cosquillas en la garganta que un buen licor y le curó las pequeñas quemaduras.

Antes de poder preguntarle a su acompañante, con la boca todavía llena de glaseado, de qué conocía aquel lugar, otro par de figuras apareció desde la cocina: Tancredo iba acompañado de un mendigo que le habría sacado un par de cabezas al brujo de no estar exageradamente encogido y encorvado. Ambos tenían un aspecto bastante deplorable, cansados y llenos de polvo.

Notas de juego

Se considera que ambos os tomáis un descanso: podéis subir de nivel si queréis.

 

[1]: Orrghk ya puede acceder al apartado El salón de té El rincón de Tía Myrtle en [Trasfondo] Guía de Montnoir. Damos por hecho que hemos tenido una elipsis y habéis estado conversando. Te recomiendo que lo leas, @Mako ;)

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24/01/2018, 15:37
Murcha

Una de las hermanas, una señora mayor de amplia sonrisa y sonrisa afable, se dirigió a Tancredo y a Orrghk:

—Por favor, sentaos y poneos cómodos. Seguro que tendréis mucho de qué hablar. Ahora mismo os atendemos.

Ambos se fijaron en que su bonito delantal con estampado de flores estaba demasiado limpio para haber estado trabajando en la cocina.

Antes siquiera de que tomasen asiento junto al semi-orco y su acompañante, un hombre maduro vestido con el antiguo uniforme de los azores, Murcha les sirvió una nueva ronda de copas humeantes y croissants recién horneados.

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24/01/2018, 16:28
Tancredo de Bergerac

El peregrino y su acompañante tomaron asiento, frente a frente de los otros dos invitados. Tancredo no quería perder de vista al hombre de la guardia, era algo raro que estuviera allí.

—Eh.... buen día... Hermano ¿Orrrjjjk? Perdone mi torpeza, es que es... todo un nombre. ¿Qué le trae por aquí, y en semejante compañía? —dijo señalando a su acompañante uniformado. —Por cierto, este es Golyav, un viejo amigo que la Buena Madre[1] —miró discretamente al gran tapiz que mostraba a tres mujeres que portaban antorchas y ruecas con cierta reverencia y prosiguió, —tuvo a bien volver a poner en mi camino. Disculpad nuestro aspecto, es que tuvimos algunos problemas con... alguna gente muy inoportuna, y nos ha costado cierto esfuerzo llegar hasta aquí.

- Tiradas (1)

Motivo: examinar al hombre uniformado

Tirada: 2d6

Resultado: 3(+2)=5

Notas de juego

1. La Buena Madre, Lineras por supuesto, ¿quien si no podría tener un corazón tan amable y emanar tanta paz y majestad?

https://www.youtube.com/watch?v=0XpL0LwYC0s

Examino de carallo, solo un 5.

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30/01/2018, 15:13
Orrghk'Grooghk

El semiorco tardó en responderle. No porque no le interesara la conversación. No por parecer arisco. Simplemente, estaba demasiado ocupado tragando dulces y ese extraño pero agradable te. Eso si, si alguien espera que Orrghk diga una sola palabra buena sobre una bebida no alcoholica, está muy equivocado.

- Sin problemas, tío - respondió mientras le daba una fuerte palmada en el hombro a Tancredo -. Como si nos conociéramos de toda la vida. Encantao -, continuó mientras le daba la mano al tal Golyav -. Este es Painavec, un colega. Está muy loco. ¿Sabes por qué se que está muy loco? Porque hasta ahora me ha hecho caso a todo lo que he propuesto, y cuando quemé aquella sede oculta de la inquisición en lugar de gritarme se echó a reír. ¡Me cae bien! Aunque eso se merece una explicación más profunda. Mira, me fui a la taberna de un colega a ver qué se cocía por los bajos barrios, y antes de que diera tiempo a decir cyka blyat, estaba con el tabernero, Mac, y el amigo aquí presente, investigando una iglesia secreta de la inquisición, o algo así. ¡Hasta encontré unos documentos! Luego le prendí fuego a todo, y no preguntes si fue un accidente, porque lo negaré. Salimos corriendo y nos ocultamos en la casa de un zapatero de blanco bigote que tenía un muñeco de madera muy sospechoso... pero bueno, tampoco era de nuestra incumbencia, así que salimos por patas y llegamos hasta aquí. Ah, y perdí mi maza. Creo que me la dejé en la cabeza de alguien, jojojo.

El semiorco volvió a engullir pastelillos como un poseso.

- Venga, no feaf tan tétrico. Efcúpelo todo. No literalmente, claro. Eftamof en un fitio de confianfa, o efo he oído decir. Habría preferido la taberna de Mac, pero efto ef lo que hay. ¿Como habéif acabado aquí?

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30/01/2018, 15:36
El Director de Juego

No necesitas una tirada de Discernir la realidad para ver que Orrghk habla totalmente en serio. No solo ha prendido fuego a una sede de la Inquisición, sino que ha dejado pruebas. El hecho de que esté en el Salón de té no hace más que confirmar que ambos sois un par de prófugos.

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30/01/2018, 21:11
Tancredo de Bergerac

Tancredo algo sabía de un incendio gracias a su búho embrujado, que le permitía ver y oír por sus ojos, pero nunca se hubiera imaginado quien fue su causante.

Un pensamiento extraño se cruzó por la mente de Tancredo. No tenía mucho sentido, porque sencillamente no podía ser sencillamente tan fácil, pero tal vez estos fuesen los gemelos que debía reunir.

—¿Paivenec, eh? ¿Golyav, lo conoces? —dijo, girándose hacia su camarada.

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30/01/2018, 21:36
Painavec Cancoillotte

El veterano se atusó el bigote mientras enarcaba una ceja, examinando detenidamente a Golyav.

—Por sus rasgos, yo diría que tu amigo es rhusiyano… y que posiblemente ha visto días mejores. Estoy al tanto de una redada que hubo hará un año.
»¿Sabes, Golyav? Tienes aspecto de haber escapado de las garras de la Inquisición. Eso es algo impresionante, de verdad —comentó Cancoillote[1] mientras asentía respetuosamente con la cabeza —. Pero no tienes nada que temer, hace años que me retiré. Desde que fue elegido el pomposo de Laforet, concretamente.

Notas de juego

[1]: Cancoillote es un tipo de queso francés de untar (así que sí: es un guardia de Montnoir retirado).

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30/01/2018, 21:46
El Director de Juego

Notas de juego

Te recuerdo que puedes subir de nivel…

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30/01/2018, 22:12
El Director de Juego

Son las IX de la tarde:

Por toda la ciudad comienzan a sonar las campanas del toque de queda, indicando a los ciudadanos que deben refugiarse y no salir de sus hogares. Nadie debe salir a la calla a excepción de las patrullas de Azores.

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07/02/2018, 00:01
El Narrador

Antes de que Tancredo pudiese contestar, un escalofriante aullido acompañó las campanadas.

Había algo extraño en aquel quejido, mucho más distorsionado que el de Tarannis. Aquel no era un lobo corriente. De hecho, que se supiera, no había lobos de ninguna clase en Montnoir. Aquello solo podía significar una cosa.

—La Peste de Medianoche aúlla más temprano esta noche.

—Eso me temo, Murcha —le respondió otra de las brujas, mucho más alta y con el cabello recogido en un pañuelo.

—Quizá haya encontrado a otro compañero de caza —añadió una tercera voz, mucho más juvenil pero con un tono ominoso que helaba los huesos.

Una niña salió de la cocina. Llevaba un hermoso cabello plateado y un traje gris con estampado de crisantemos. Después de que sus hermanas la saludasen con respeto y asintiesen a su comentario, Tancredo se inclinó levemente. Orrghk no pudo evitar, para su vergüenza, sentir un escalofrío. Acababa de entrar Myrtle, la tercera de las hermanas y regente del Salón de té.