Partida Rol por web

Nieve Carmesí IV

La Mansión

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29/04/2009, 21:24
Hans

Notas de juego

master apunté a la cabecita de esa cosa...

Cita:

apuntó con el derecho entre los ojos del descarnado.

Me espero para ver si esto cambia o no la situación y ya posteo luego ;)

PD:Ahora si tengo clara ya la situacion

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29/04/2009, 23:02
Director

Notas de juego

Tenéis razón, menos mal que la ambientación se está acabando porque el cansancio se empieza a notar en estos deslices.

He corregido el post anterior y ahora estamos en un nuevo turno. Van primero Hans, luego Octavius y por último esa cosa

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30/04/2009, 00:27
Hans

Hans se quedó atónito al ver como aquella cosa caminaba con la cabeza reventada... eso ya era demasiado.

¡Octavius meteté en la biblioteca! ¡Voy a volar esa cosa!! Le gritó Hans a su compañero mientras abría la puerta de la estancia de una patada y se metía dentro -no sin antes dejar caer a los pies de aquella cosa la granada que le quedaba- y lanzarse adentro, arrastrándose hacia el rincón de la habitación donde -en caso de que la puerta estallara en astillas- la metralla no pudiera alcanzarle.

Notas de juego

Como el bicho camina lento pues no creo que haga falta hacer tirada, Hans simplemente se pone en el rincón de la habitación más alejado de la explosión y de la posible metralla... y bueno, si muere -y para los dias de ambietnación que quedan- al menos que de espectáculo xD

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30/04/2009, 01:37
Octavius

Octavus hizo caso sin pensar demasiado a su compañero. Parecía dispuesto a lanzar la granada, así que era mejor no ponerse a discutir e aquella situación. Miles de trocitos de engendro andante era lo que esperaba que sucediera tras la detonación, así que se introdujo en la biblioteca y se tapó los oídos con las manos mientras se parapetaba con alguna mesa. Buscó algún tipo de mobiliario que tumbar y ponerse tras de él.

-¡Listo! -dijo cuando se sentía lo suficientemente seguro para poder soportar la onda expansiva de la granada. No quería ni imaginar, que cada trocito de aquel ser cobrara vida propia y siguiera su inexorable camino hacia ellos. Diferentes y diversas imágenes y situaciones posibles dibujaba su imaginación, pero solo una se quedó en su mente, la total destrucción de aquel hombre sin piel. Aquella piel que limpiaba el suelo por donde arrastraba. Aquella piel que había sido arrancada a tirones hasta dejarle poco más que los pies.

¿Qué podría provocar aquello?

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30/04/2009, 09:43
Alexeva

Cuando la pareja de rusos se encontraba por fin al pie de las escaleras, Alexeva sintió cómo sus ojos comenzaban a lagrimear por su cuenta. El olor les golpeó de repente, como si jamás la puerta de acceso hubiera sido abierta y durante siglos se hubiera acumulado más y más densamente a la espera de unos incautos como ellos. Qué podría producir semejante atentado contra el olfato era algo que no deseaba descubrir, si bien lo tuvo claro cuando llegaron a atisbar el contenido de los macabros barriles.

Alexeva procuró no vomitar. Aunque conocía de primera mano los horrores que la guerra podía desatar, aquello era simplemente demasiado.

¿Qué...? ¿qué demonios pasó en esta casa...? preguntó al aire, sin esperar realmente una respuesta.

Justo cuando parecía que los nervios le permitirían tranquilzarse, sonaron dos disparos, lo que de nuevo puso a la mujer en tensión, haciéndo apuntar por instinto su propio rifle hacia la entrada al sótano. Paso a paso , Alexeva avanzó hasta situarse de nuevo al pie de las escaleras, atisbando hacia el pasillo por si podía distinguir alguna fuente de luz.

Grirori, salgamos de aquí dijo cuando se hubo cerciorado de que nadie venía hacia ellos. Creo que nuestros "amigos" alemanes se han topado con algo que no queremos ver...

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30/04/2009, 14:52
Director

La explosión sacudió los cimientos de la casa y la esquina de la habitación más cercana al lugar de la explosión voló por los aires haciendo caer una lluvia de escombros sobre los alemanes. La onda expansiva abrió violentamente la puerta y arrancó una de las hojas que fue a estrellarse con el piano causando un horrible sonido discordante. Una lámpara de lágrimas de cristal que colgaba del techo de la estancia se estrelló contra el suelo con un estruendo de cristales rotos y los todos los libros se cayeron de los estantes. Todos salvo uno. Se escuchó el sonido de mil cristales al hacerse añicos cuando las vidrieras saltaron por los aires.

Cuando todo se calmó y una fría brisa hubo ayudado a limpiar el polvo del aire Octavius y Hans atisbaron por la oquedad para ver en qué estado estaba su enemigo. La bomba había hecho su trabajo y había destrozado al engendro esparciéndolo por el recibidor y por las estancias adyacentes. Tal y como había pronosticado algún trozo continuaba en su empeño de dirigirse hacia los soldados. Vieron una mano seccionada del brazo emplear los tres dedos que le quedaban para arrastrarse hacia ellos, y media pierna había conseguido de alguna forma alcanzar la verticalidad e intentaba acercarse a ellos a saltos.

La explosión había hecho desaparecer buena parte del tabique que separaba el recibidor del distribuidor y había hecho saltar la puerta de entrada por los aires, dejando el paso libre a los elementos. Además, las ventanas del recibidor y las altas vidrieras del distribuidor se habían hecho añicos y el gélido viento barría aquella parte de la casa. La pared exterior de la casa más cercana a la explosión mantenía su integridad, aunque se habían abierto unas grandes grietas del techo al suelo.

Notas de juego

Que vivan las tracas finales!!!

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30/04/2009, 15:10
Director

Los rusos ascendían por las escaleras para escapar de aquel inmundo lugar cuando una explosión sacudió los cimientos de la casa. Alexeva la identificó como la que provocaría una granada de mano dentro de la casa. Se sujetaron a las asquerosas paredes para mantener el equilibrio y esperaron a que el polvo de decenas de años que había levantado la vibración se posara antes de seguir adelante.

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30/04/2009, 15:49
Alexeva

La joven rusa sonrió para sus adentros.

Sea lo que sea lo que se han encontrado, está asustándolos de verdad. Quizá aún tengamos una oportunidad... pensó mientras apremiaba a Grigori para que la siguiera deprisa

Notas de juego

Es decir, que seguimos  :P

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30/04/2009, 21:18
Grigori

Cansado, sin fuerzas para seguir... De momento, pasa día tras día sin más setido de su final para el nuevo comienzo de otro igual de decadenete. Sentimientos desgarrados, soledad infinita que aborda cada pensamiento interrupiéndolo como si de unas interfrencias se tratasen. Entre la oscuridad, observando el vacío que se apodera de cada rincón consumiendo la luz, sus deseos se consumen lo mismo que la luz ahora. ¿Qué nos queda si no tenemos luz ni a donde ir?. Ni siquiera recordaba si había dormido la noche anterior. Después de sentir el frío recorrer sus pulmones y calarle hasta los huesos, un incesante calor se desprendía de este suelo.

El lugar, estba lleno de cadáveres apilados dentro de un viejo barril. -Dios mio, no quiero ni saberlo Alexeva-

Siguieron por donde vinieron, pero al subir las escaleras algo inesperado ocurrió. La casa tremoló al instante de escucharse una sonora explosión, similar a los campos de batalla. Continuaron subiendo después de cobrar algo de visión, e intentaron salir de la casa justo cuando se anunciaba el nuevo día.

La intención del campesino no era otra que volver a recostruir su vida y escapar de esos soldados alemanes, pero para eso necesitaba a alguien con carisma y sutileza con armas. Y a decir verdad, Alexeva era su compañera perfecta.

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01/05/2009, 14:22
Alexeva

Grigori y Alexeva permanecieron juntos a toda costa. Ambos sabían bien que en ello iba su supervivencia, pero ya no se trataba sólo de eso. Todo lo que habían pasado juntos les había unido, probablemente emás que a nadie que Alexeva recordara a excepción de su padre. La mujer quería sacar de allí al campesino, que, sin formación militar alguna, se había comportado tan admirablemente..

Si logramos regresar, lo propondré para una mención.

 

La pareja ascendió las escaleras del macabro sótano y pasó un tiempo buscando las escaleras a la planta noble. Tardaron más de media hora, pero por fin las encontraron y ascendieron, acercándose hasta el lugar en que la Mansión deseaba que estuvieran. Ninguno de los dos estaba seguro de qué harían cuando llegaran, pero estaba claro que si queirían salir vivos, debían ayudar a que los angustiados espíritus descansaran al fin.

En ningún momento se toparon con los solados alemanes. Nunca más supieron qué fue de ellos, aunque la visión del cuerpo del teniente en la verja exterior, y del soldado decapitado por el ventanal daban buena idea de su posible destino.

 

Al amanecer de la mañana siguiente, unos extenuados Grigori y Alexeva surgieron por fin de la puerta principal. La ventisca había cesado. La noche se marchó, y la luz del nuevo día hacía que lo vivido aquella aterradora velada paareciera fruto de una pesadilla. Los dos rusos se encararon, compartiendo una mirada cómplice. No contarían a nadie nunca lo que habían tenido que hacer, lo que hubieron de resolver.

Pero estaban vivos.

Cogidos de la mano, Alexeva y Grigori se encaminaron hacia el frente ruso. El deber les reclamaba en otro lugar. Pero esa sería otra historia...

Notas de juego

Por supuesto, es dificil que ésto acabase así, pero... ¿quién sabe?   :)

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03/05/2009, 20:53
Hans

Hans se levantó con los oidos zumbándole y un agudo pitido perforándole la cabeza.
Apenas se tenía en pié y la sensación de que el mundo danzaba a sus pies le revolvía el estómago.

Como en medio de una pesadilla aplastó aquella mano seccionada como si fuera una enorme araña y lanzó la pierta saltarina a un rincón de una patada.
Todo era tan ireal que Hans nisiquiera se planteó entender o comprender nada, solo sabía que quería salir de allí.

Estaba tan mareado -y seguramente asustado- por la explosión que casi se olvida de Octavius, se dirigió hacia él con intención de ayudarle a levantarle. No sabía que pensaba hacer Octavius pero él lo tenía claro.

Octavius yo me marcho de aquí, este lugar en apenas un rato ha matado a más gente que la maldita tormenta. No se si moriré allí fuera, solo se que no voy a hacerlo aquí dentro.

Notas de juego

Hans sale de la mansión -venga o no venga Octavius- y se interna en el bosque y la tormenta de nieve, a menos que lo mates de alguna rocambolesca manera antes xD

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03/05/2009, 23:07
Octavius

Octavius recibió parte de la onda expansiva sobre sus órganos internos. Sintió como la presión del aire atravesaba sus pulmones como un martillo invisible, sacudiéndolo. El enorme estruendo retumbó en sus oídos durante un rato, aunque escuchó vagamente a Hans decir que se iba de aquel lugar. Lo vio pisar los restos del engendro y patear una de sus piernas antes de salir.

El soldado mientras tanto se quedó sentado allí donde estaba. Miró alrededor viendo el desastre y la destrucción que aquella simple granada, había provocado. Paredes y techo se habían derrumbado en diferentes zonas de la casa y esta amenazaba con no ver el año nuevo allí en pie.

Se levantó con cuidado una vez que Hans desapareció entre la ventisca y caminó entre los escombros con los pies desnudos buscando sus calcetines y sus botas. Cuando desistió miró a las escaleras y luego a la puerta. Sabía que Hans moriría allí afuera y aunque morir de frío podía ser una buena opción, Octavius decidió que aquella casa no podía contener más mal que el que él mismo deseara, así que subió lentamente las escaleras, sin rifle, sin zapatos.

Se colocó delante del papel de la pared que debía haber tapado una vieja puerta, ahora en desuso y con los dedos desnudos comenzó a arrancar el papel para dejar al descubierto lo que fuera que había detrás. Quizás si encontraba los secretos de la casa, comprendería la manera de ser aceptado por ella y poder sobrevivir allí hasta que vinieran a buscarlo o muriera de frío o de hambre.

Pasase lo que pasase, ya estaba en el infierno.

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04/05/2009, 15:22
Director

EPILOGO

Unos ojos invisibles contemplaron como Hans se adentraba en la tormenta. Se alegraban por él a pesar de que sabían que moriría en pocas horas, pero por lo menos su alma sería libre. Era lo menos que el teniente Diederick, Dieter, Grüber y Karl podían hacer por su compañero de armas, alegrarse porque el hombre no compartiría su cruel destino. Pero su alegría duró poco cuando vieron que Octavius no seguía su ejemplo. Asistieron impotentes a como, tras descubrir que tras aquel muro no había más que decenas de cuerpos emparedados, se volvía casi loco y al igual que Grüber caía directamente en las garras de la bruja que dio origen a toda aquella pesadilla.

El alma de Octavius no tardó en sumarse a las decenas de espíritus que estaban atrapadas dentro de la casa esperando su liberación o a ser consumidos por el demonio en un apocalíptico ritual que le permitiría adoptar forma física en el mundo.

Se unió a los esfuerzos de los demás por guiar a los rusos hasta la habitación de los niños, por mostrarles el ritual contenido en la partitura que permitiría abrir el acceso hasta la mismísima cripta del mal, por apoyarles en la batalla final que supondría la libertad o la destrucción de sus almas y con ella la nada y el olvido total...