Partida Rol por web

Al mal tiempo

...2 - Y nos dieron las diez

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19/12/2018, 22:26
Sandra Arango

Todo a su alrededor pareció detenerse pendiente como estaba de descubrir la cara del demonio que se escondía tras la máscara. Con mano temblorosa, sin estar aún convencida de que aquel asesino despiadado de verdad estuviera muerto, Sandra apartó la máscara con cierta expectación y, sobre todo, con miedo, sin saber cuál sería su reacción cuando descubriera por fin el rostro de la muerte.

En esos pocos minutos en los que estuvo dudando en acercarse o no al asesino, por la cabeza de Sandra pasaron miles de imágenes a toda velocidad que representaban a todos los demonios del infierno, pero con lo que la joven no contaba fue con que se iba a encontrar el rostro de un hombre. Un hombre normal y corriente, como cualquiera con se pudiera tropezar por la calle, como cualquiera que hubiera compartido con ella aquel horrible e inquietante viaje, como cualquier hombre cuya vida cotidiana consistiera en trabajar y cuidar de su familia. Aquel no era el rostro que ella esperaba encontrar.

Y de nuevo no supo cómo reaccionar pues ni tan siquiera sabía qué debía sentir ante ese descubrimiento, lo único que su cabeza parecía gritar era ¿por qué?

Justo en ese momento escuchó la voz del sacerdote preguntando por tabaco, sacándola del trance. Negó con la cabeza sin saber si el hombre la estaría mirando, recordando que tal había sido su pánico hasta el momento que ni squiera se había acordado del tabaco que no le quedaba y fue en ese instante en que pensó que lo que más le apetecía era echar un cigarro.

Miró a su alrededor y empezó a ser consciente de los cuerpos en el suelo, de la desesperación ante el cuerpo de aquella joven, el miedo a que aquello no hubiera terminado y, cuando sus ojos se posaron en el cuerpo del conductor, una estúpida pregunta arraigó en su cabeza, ¿alguien sabría conducir un autocar?

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23/12/2018, 20:41
Director

Sandra contempla a Esteban, el conductor, muerto en el suelo. Es la primera en llegar a la reflexión de que, quizás, algo aún peor pueda suceder todavía. Y así es. 

Ninguno de vosotros contempla esta vez el exterior. Solo tenéis la sangre. Los cuerpos sin vida, dispersos por el suelo del comedor. Habéis matado a ese hombre. Pero no es el final.

Porque... ¿Qué es el final sino el principio?

Notas de juego

Carlos no hace falta tirar.

Marina está "bien". El personaje que está herido es Esperanza. Digo "bien" porque hace semanas que no se conecta, desde noviembre. A ver si vuelve.