Partida Rol por web

Al mal tiempo

...1 - Entre dos tierras

Cargando editor
23/08/2018, 23:54
Director

Desde las escaleras observáis al hombre disparar hacia uno de los lados del pasillo, un grito y nada más. No veis a las personas abajo. Alfonso está paralizado. Contempla al hombre sin comprender. 

Notas de juego

Recordar que aunque la escena sea comun, desde el descansillo NO veis al resto. Solo al hombre enorme y al cadáver de Felipe unos diez escalones por debajo.

Cargando editor
23/08/2018, 23:56
Director

El psicópata en vez de volverse hacia vosotros dispara al chico, que estaba junto a la puerta del comedor. Le alcanza, aunque no sois capaces a atinar la gravedad, porque el impacto propulsa al muchacho hacia el interior de la sala, y al dejar de sujetar la puerta que él mismo había abierto, esta se cierra tras él.

Y nada más hacer eso parece volverse hacia la gente de las escaleras. Ahora mismo tenéis vía libre para huir.

Notas de juego

Un inciso importante. Aunque he descrito a la gente de las escaleras, NO les veis. Consideradlo un lujo narrativo, pero ni ellos os ven a vosotros ni vosotros a ellos. Obviamente suponéis por como mira el tio hacia allá que hay gente ahí, pero quien en concreto no lo sabéis :).

Cargando editor
24/08/2018, 00:00
Enmascarado

Ah - dice, observando a los que se encuentran por encima de él. Su voz es suave, dulce, extrañamente opuesta a su aspecto y sus actos-. No queda casi tiempo. La próxima vez tendré que venir antes... Y habrá que arreglarlo. Yo no quería hacer esto. De verdad. Lo siento. Pero sabía que ocurriría. Lo que es será, y lo que será fue, y lo que fue es. No hay más.

Luego comienza a caminar hacia las escaleras, hacia Gero, Alfonso y el sacerdote.

Quizás me de tiempo a matar a uno - comenta con tristeza. Tira la escopeta al suelo y sujeta solo el machete mientras avanza hacia ellos.

Cargando editor
24/08/2018, 15:39
Gerardo "Gero" Escudero

-Su puta madre... - se quedó blanco al ver la escena. La situación acababa de pasar de terrible a terrorífica. Acababa de ver al tio aquel morir, y ese enmascarado acababa de dispararle a otra persona.¿Que demonios estaba pasando allí? ¿Quien era aquel hombre? ¿Que era eso que el chico había dicho antes de que saliese al pasillo? Dio un paso hacia atrás al ver enmascarado acercarse a ellos - Tios... vamonos cagando leches... - y de inmediato echó a correr de vuelta a la sala donde se habían quedado Esperanza y los demás. 

- Tiradas (1)
Cargando editor
24/08/2018, 20:56
Alejandro Navarro

Al ver como el desconocido va a por los que están en la planta alta pone la mirada en Carlos y le dice -Es nuestra oportunidad, salgamos por la ventana del baño.- Alejandro echa a correr hacia el interior del cuarto de baño.

Cargando editor
24/08/2018, 21:10
Carlos Balboa Loia
Sólo para el director
- Tiradas (1)

Notas de juego

Espero tu aprobación( o no) de la tirada y posteo :) 

Cargando editor
24/08/2018, 22:13
Director

Notas de juego

Narra que saltas y ya decido yo.

Puse justo ayer que las pifias y los criticos hay que tirar otra vez, siempre.

Cargando editor
25/08/2018, 00:40
José Antonio Esteban

Cuando veo la terrible escena de semejante desprecio por la vida, me llevo las manos a la boca, con los ojos muy abiertos y el rostro desfigurado por el terror. Mantengo la respiración, no me acuerdo ni de santiguarme.

He visto cosas horribles antes, de misionero, pero ésto es distinto. Aquí no hay una razón entendible, ni siquiera un impulso animal. Parece algo más profundo. Sin apenas terminar de asimilar lo ocurrido, el tipo se gira hacia nosotros y nos persigue fríamente con un cuchillo. Gero me saca del estupor con su grito de aviso. Menos mal. Lo sigo, corriendo, intento no quedarme atrás, pero el sobreesfuerzo hace mella en mis pulmones.

-Coff, coff, coff!... Coff!! -Toso de nuevo. 

-Ha matado a dos personas por lo menos, y ahora nos persigue. Nos está persiguiendo!. Qué razón puede tener dios para ésto?  No... Es como si estuviera en contra de dios. Debe ser una causalidad, está loco y nos ha pillado aquí encerrados. No parece que pueda razonar si quiera.

-Grito para que me oigan los demás: -Hay un loco! Coff, coff... Nos... Coff, persigue con un cuchillo!

 

 

Cargando editor
25/08/2018, 01:20
Carlos Balboa Loia

Carlos seguía a Alejandro horrorizado. Cuando llegaron al cuarto de baño, le dejó paso a su compañero para que saltase primero.

Vamos, no debe estar tan alto...

A decir verdad, la altura no era lo que le preocupaba, sino ... la ventisca.

Salta el primero, intentaré cubrirte.

Cargando editor
25/08/2018, 10:00
Miguel “Michael” Argüelles

El chico sintió el fuerte impacto que lo lanzo hacia atrás en el pecho, y después del calor inicial del fogonazo empezó a sentir frio, micho frio. Michael no sabía que había pasado, su cerebro no era capaz de aceptar la realidad de que iba a morir. ¿Qué había pasado? El protagonista nuca muere en una película de acción. Y él, era el protagonista de esta película.

Solo le vinieron a la cabeza las palabras de John Rambo. No, no siento las piernas. Pero hasta en eso el chico se equivocaba, Rambo nunca pronuncio dicha frase, y esto no era una película de acción, era la vida real y él estaba muriéndose. No habría un equipo de maquilladoras que le quitaran la sangre de mentira ni un batido de chocolate caliente para recuperarse de a la actuación y continuar con otra escena. Se moría de verdad. Finalmente solo alcanzo a decir un par de palabras. Mama, mama quiero irme a casa…. Perdóname.

Cargando editor
25/08/2018, 11:31
Marina Llamedo

No. No. No. No. Han disparado a Miguel. Mierda. Han matado al pobre crío...¿Qué clase de psicópata...? Vamos a morir todos, joder.

Marina es incapaz de dar crédito a lo que ven sus ojos. Totalmente atemorizada queda en tal estado de shock que es incapaz de gritar siquiera. Se obliga a sí misma a no fijar la mirada en el pobre Michael, su pecho herido ofrece una visión demasiado espantosa para ser capaz de soportarla. Casi tiene náuseas.

La joven da un tirón del brazo de Sandra instándola a salir corriendo en dirección contraria.

-Corre. -Susurra.

Cargando editor
26/08/2018, 13:00
Sandra Arango

Sandra no entendía cómo el crío había podido conseguir un arma, pero ahí estaba intentando sujetarla como podía aunque, ante la escena que apareció nada más abrir la puerta, de poco serviría esa pistola en manos inexpertas. Porque lo que los ojos incrédulos de Sandra estaban contemplando no podía ser real, seguramente se había quedado dormida durante el viaje y estaba teniendo una pesadilla. Tenía que ser eso.

Pero no lo era... Vio morir al hombre a manos de un monstruo sin corazón al que no se le veía el rostro, pero lo peor vino cuando de nuevo oyó un disparo y vio el pecho de Miguel abrirse como una ventana al más allá, al que seguramente partiría en breve. No, el crío no, pensó mientras su mirada se paseaba, sin ser consciente del todo aún de lo que estaba viendo, del cuerpo destrozado de Miguel al hombre que había disparado. No podía ser verdad, aquel mychacho tenía mucha vida por delante para acabr de aquella forma.

Sandra quedó paralizada por el terror, ni siquiera su garganta era capaz de moverse para gritar y sólo consiguió reaccionar al sentir que alguien la tocaba. Se giró asustada y vio a Marina que le susurraba algo, no la entendió pero se imaginó lo que podía haberle dicho. Correr estaba bien pero ¿hacia dónde? La puerta por la que habían salido estaba ahora cerrada, ¿hacia dónde correr? Era igual, seguro que fuera hacia donde fuera aquel monstruo la alcanzaría.

Miró una última vez a Miguel y vio el arma que llevaba. Nunca había cigido una pistola, de hecho era la primera vez en su vida que veía una sin ser en una película, ¿sería buena idea intentar cogerla? Era un pensamiento estúpido pero tenía que intentarlo así que, sin pararse a pensarlo dos veces se lanzó a coger el arma que Miguel había sacado de su mochila.

Cargando editor
26/08/2018, 15:28
Director

Saltáis hacia la ventisca, hacia el frío. La ventana está a poca altura, y la nieve al otro lado amortigua la pequeña caída. Nadie os sigue, y cualquier sonido que surja del interior queda amortiguado por el vendaval, que os golpea con la violencia de un huracán. Estáis en un pequeño sendero que bordea el parador desde la entrada principal, tupido de nieve y marcado por los pasos del hombre que acaba de entrar.

Os miráis un instante, tomando aire antes de elegir bordear el parador o dar la vuelta hacia la entrada, y entonces lo veis. Con vuestros propios ojos, lo veis. Y os detenéis. 

Surge como un rayo perdido de nada, del horizonte entre el viento y las montañas. Como un hilo de inexistencia, de vacío, de pura y absurda oscuridad perdida en ningún sitio y procedente de todas partes. Trepa. O crece. O se extiende. Es la pata de una araña cósmica, el roto en el cosido del todo, el hilo que desmadeja la galaxia. Es algo que no es. Y lo devora todo al hacer que todo sea él. Lo veis.

Veis el final. No. No el final. Veis el Final.

El Final de todo. De esta historia, de este mundo, de vuestra vida, del universo. Lo "veis", aunque de cierta manera, sois consciente de que no es ese el verbo que deberíais usar. No puede percibirse lo que no "es". Simplemente inexiste ante vosotros y ante todo, y os desborda el mero hecho de concebirlo. 

El segundo se prolonga como una pesadilla durante milenios y os paraliza mientras al fondo, tras las montañas, amanece la oscuridad que presenciáis. Y como una burbuja de un mal sueño... 

Se deshace cuando despertáis. Aunque nunca hayáis dormido.

Cargando editor
26/08/2018, 15:42
Enmascarado

Corréis. 

Alfonso tras dudar unos momentos corre tras vuestra, y rápidamente alcanza a Jose Antonio, que tose, y trata de mantener el ritmo de los más jóvenes. Pero el hombre no distingue entre jovenes y ancianos, así que salta en tres enormes zancadas los escalones que os separan y cuando llegáis a lo alto de las escaleras, agarra al anciano del tobillo y lo derriba de bruces contra el suelo.

Ni Gero ni Alfonso tienen tiempo de reaccionar, varios metros por delante, huyendo despavoridos. Al fondo del pasillo observáis a Esperanza, que contempla la escena con las manos cubriendo su rostro, aterrorizada. 

- Tiradas (2)
Cargando editor
26/08/2018, 15:46
Director

Escupes sangre, notas como al chocar contra el suelo de cabeza te han roto tres dientes que caen rodando por el parqué. El tirón en la pierna te propulsa escaleras abajo, y te deja tendido en el suelo en medio de los escalones. Algo te voltea. Apenas tienes tiempo a reaccionar cuando ves a ese mastodonte detenido sobre ti, el cuchillo sostenido en alto.

Cargando editor
26/08/2018, 15:48
Enmascarado

Va a descargar el machete sobre el cuello del anciano se detiene. 

- Demasiado tarde - suspira. Nada mata a nadie en tan poco tiempo. Ni siquiera la decapitación-. Lo siento - afirma, y notas que es sincero. Hay verdadera lástima en sus palabras -. La próxima vez acabaré antes.

No tienes tiempo a responder. Clavas la vista en los ojos inyectados en sangre del conejo, que se zarandea pendiendo del cuello del enmascarado en un estertor continuado e imparable. Los ojos de la criatura gotean sangre sobre ti, y se clavan en tus pupilas. Y todo tu mundo se viene abajo.

Tus ideales estallan como una burbuja al mismo tiempo que ese mundo, y ese instante, se deshace como un suspiro y todo desaparece en la nada.

Cargando editor
26/08/2018, 15:52
Esperanza

No tienes tiempo de detenerte, solo oyes un golpe detrás tuya, y ves al fondo a Esperanza. Tras ella, el cristal que da a la ventana principal del parador se oscurece de pronto, como si un eclipse, o la misma noche, o más aún, como si el vacío mismo del cosmos se cerrase sobre vosotros. Esperanza, de espaldas a esa negrura, es incapaz de percibir el terror de tu mirada. Así que simplemente grita.

- ¡Gero, corre! - ruega.

Y corres.

Y corriendo todo explota, la realidad misma, como una pompa de jabón, o un mal sueño.

Cargando editor
26/08/2018, 16:01
Director

Inmóvil, los estertores del pequeño cuerpo sacuden al chico. Pronto, la vista desaparece. Como un zumbido, como un flash, tus ojos deciden desconectarse del resto del cuerpo.

Te quedas en la oscuridad. Vivo. Aún. En ese pequeño instante en que tu cuerpo se apaga, y todo lo que es tu vida se va convirtiendo en nada. Te notas desaparecer. Quieres gritar, pero ya no hay voz en tu garganta. Quieres huir, pero no hay ningún lugar donde ocultarse. Quieres pensar, pero poco a poco, ni siquiera esa posibilidad se te concede. Cada milésima de segundo te arrebata un sentido, una idea, un concepto.

Todos menos el horror que te devora.

Y entonces... Lo ves.

Allí, en el horizonte, arrastrándote, llamándote, hay algo que viene a por ti, surgiendo desde la lejanía, como un amanecer imposible. Te reclama.

Es una extensión infinita de nada que quiere que seas suyo. O lo quiera o no, te toma, te arrastra. Es hermoso. Es bello. Tu horror se convierte en puro éxtasis, en felicidad de incomprensión, al saber que incluso tu minúscula muerte ha servido para algo, en esa mota de polvo cósmico que ha sido la misma realidad.

Y así desapareces casi por completo excepto un hálito que se agarra todo lo que puede para contemplar esa oscuridad. Solo queda el remanente de horror y de placer atado al final que es tu vida.

Y es eso lo que te mantiene... Vivo. Cuando todo, la realidad misma, rompe como una burbuja, te trae de vuelta al mundo de los vivos. 

Cargando editor
26/08/2018, 16:13
Director

El chico se queda inmóvil. Excepto los temblores de su cuerpo, leves, y sus ojos vidriosos, que observan el infinito con lágrimas corriendo por sus mejillas.

Sandra se abalanza a su lado unos segundos, y coge la pistola. Luego retrocede. Apunta a la puerta. Marina junto a ella. No tenéis donde correr. No hay salida de esa habitación sin cruzar la puerta cerrada tras la que espera el enmascarado. 

Buscáis donde esconderos. El único sitio parece la cocina, pero...

Os detenéis. Con un escalofrío. Y observáis a Miguel.

Sonríe. Y se ríe. No sabéis muy bien como, ni porque, pero la risa regurgitada de su garganta y su sonrisa de pura felicidad os detienen en el sitio.

Y así, la realidad explota como una pompa de jabón.