Partida Rol por web

Implicaciones de los arcanos

La noche: Akito Maeda

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29/10/2014, 22:07
Director

Al terminar la compra sales del super cargado con dos bolsas. Te sientes afortunado, porque algunos de los ingredientes estaban en oferta. Un ahorro imprevisto siempre viene bien.

https://www.youtube.com/watch?v=matt6xROo88

Pero al cerrarse tras de ti las puertas del super parece que algo no va bien. Es totalmente de noche. Unos enormes focos iluminan intermitentemente el camino hacia tu casa. Un foco a la derecha, luego uno a la izquierda, luego otro a la derecha, y así sucesivamente, quedando la calle completamente iluminada.

Otra cosa extraña es que desde dentro del super ya no se oye ni un ruido. Parece además que tenga las luces completamente apagadas.

Sin comprender demasiado la naturaleza de esta situación, decides avanzar poco a poco hacia tu casa. Está todo desierto. Ni una de las decenas de personas que acababan de abandonar el super, ni coches... era algo realmente extraño.

Después de unos minutos caminando, alcanzas a ver una figura a lo lejos. Cuando te acercas lo suficiente resulta ser la Miko.

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29/10/2014, 22:19
Mei Mizushima

- Hola de nuevo. Te avisé de que se estaba haciendo de noche. ¿Estás bien?

Al contrario que hace un rato, la Miko habla ahora de forma bastante seria y áspera. Sus zapatos de madera resuenan en el silencio de esta extraña noche. Sigue vestida con el vestido habitual de las Miko.

Respecto a sus palabras, no parece realmente molesta por el supuesto descuido de Akito, pero si parece actuar con mucha precaución, pues a cada paso que da mira a derecha e izquierda, como si buscara algo.

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29/10/2014, 22:27
Akito Maeda

La aparente calma de la Miko aumenta mi malestar y un escalofrío recorre mi espina dorsal. ¿Qué demonios está pasando? 

- ¿Sí? -  respondo dudando, ¿acaso no debería estarlo?

Miro en las direcciones que mira ella, tratando de ver que busca, no comprendo nada. Y estoy empezando a asustarme.

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29/10/2014, 23:00
Mei Mizushima

- Si no lo estuvieras significaría que no hago bien mi trabajo - llega hasta ti, se queda a dos pasos, frente a frente, y dice -. Y siempre hago bien mi trabajo.

Te da el tiempo suficiente a tragar saliva, y entonces ella dice:

- Es posible que no tengamos mucho tiempo.

Y en ese mismo momento comienza a oírse el suelo retumbar. Hasta los focos que iluminan el camino ya recorrido y el camino por recorrer vibran, y la luz que proyectan vibra con ellos. El suelo tiembla, y a lo largo del camino por el que ha venido Akito se oye el gruñido de algún tipo de animal.

- Vamos. ¡Vamos! Corre, ¡sígueme!

Sin esperar a que el mismo Akito corra, ella le agarra de la muñeca y estira de él con una fuerza inesperada. Akito tampoco se resiste, aunque aún mira atrás con curiosidad.

Instantes antes de empezar a correr lo ve. Más allá de donde están los focos encendidos, una figura aparece, quedando bañada por la luz instantes después.

https://www.youtube.com/watch?v=OCYxgXFUw4s

Un jabalí de la altura de una farola, y gruñendo como si estuviera poseído corre destrozando los edificios a su paso. Y corre en dirección a Akito y la Miko.

A medida que corren, los focos de atrás van parándose, y delante se iluminan más, marcando un camino seguro hasta la casa de Akito.

Llegado un punto, la Miko se detiene y grita:

- Sigue, ahora te alcanzo.

Y comienza a recitar unas palabras incomprensibles mientras saca del bolsillo un pequeño saquito.

A lo lejos, el jabalí corre y corre, acercándose más y más a la posición de la Miko.

- ¡CORRE!

Akito no tiene otra opción que seguir corriendo, siguiendo los focos. Está cansado. No sabe donde, ha perdido la mitad del contenido de una de las bolsas que llevaba consigo. Está rota por debajo. Aunque eso ahora daba igual.

Hace unos minutos que no oye al jabalí y no sabe nada de la Miko, y finalmente Akito llega a su calle.

- Has tenido suerte por hoy - dice la Miko, que ha aparecido detrás suyo de golpe -. Pero debes tener cuidado. Puedes huir de Los Arcanos un día. Dos días. Tres días. Pero no podrás huir de ellos para siempre. Siempre encuentran una manera de llegar a ti. Y desde hoy, eres su objetivo.

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29/10/2014, 23:23
Akito Maeda

Estiro el brazo para tocar a la miko y asegurarme de que es real. Lo es. Luego me pellizco la mejilla para asegurarme de que estoy despierto. Duele, al igual que mis piernas de tanto correr. Esto es real.

- Esto ha sido real - murmuro mirando al suelo y confundido.

- ¿Qué era eso? - Sin esperar a que me conteste - ¿Quién eres tú? ¿Qué eres tú? ¿Qué son los arcanos? ¿Cómo que su objetivo? - cada pregunta me sale más fuerte que la anterior hasta que termino gritándole a la pobre miko. - Perdona, estoy confuso, por favor, respóndeme. 

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29/10/2014, 23:35
Mei Mizushima

- Tranquilo, tu actitud es normal - dice la Miko, manteniendo la calma. Entonces comienza a levantar dedos de su mano a medida que responde a tus preguntas -. Uno: Era un Arcano. Dos: Soy Mei Mizushima Tres: Soy la Miko del templo. Cuatro: Son seres que no se rigen por las leyes de la física. Hay quien dice que son crciaturas que solo están para complicarnos la vida. Cinco: Esperaba que tú mismo me contestaras. ¿Has hecho algo que pueda molestar a una criatura que desconoces?

Un instante después, ella misma responde:

- Claro, ¿cómo ibas a saberlo?

Te mira fíjamente a los ojos. Son ojos profundos. No parecen los ojos de aquella tarde.

- Yo tampoco sé muy bien por qué eres su objetivo, pero no eres el único. Hay quien se encuentra en tu misma situación.

Mete la mano en el bolsillo, la saca, y te tiende un amuleto que parece hecho de tela.

- Ten. Llévalo siempre contigo. No serás inmune a ellos ni mucho menos, pero te ayudará. - se gira, y comienza a correr - VE CON CUIDADO. Y POR HOY NO SALGAS DE CASA. - grita sin girarse.

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29/10/2014, 23:47
Akito Maeda

Cojo el amuleto, lo que queda de mis bolsas y mi mochila y entro en casa. Cierro la puerta tras de mí y tras comprobar que no hay nadie, me dejo arrastrar por la pared y comienzo a convulsionar abrazándome las rodillas. Trato de calmarme y de organizarme un poco. 

Aceptemos que lo que Mizushima-san ha dicho es verdad. ¿Debería llevar un cuchillo? ¿Algún tipo de arma? ¿Entrenar para correr más deprisa? Mientras pienso esto voy encendiendo todas las luces de la casa y comprobando que las ventanas están cerradas. En ocasiones así me gustaría vivir en un edificio de apartamentos... Me pongo a cocinar casi en automático al princpio. Ni de lejos me da tiempo a preparar todo lo que pretendía hacer originalmente, pero igualmente trato de hacer algo que me ayude a relajarme. Mis manos aún tiemblan y no puedo sujetar bien el cuchillo. ¿ Y si mi padre nota algo? ¿ Y si me pregunta?... ¿Y si no lo hace? Esas dudas me hacen sentir aún peor. ¿De qué tengo más miedo? 

Lo cierto es que no lo sé. Dejo preparada la comida y escribo una nota diciéndole que me encuentro un poco mal y me voy a dormir temprano.

Decido darme un baño, para tratar de relajarme un poco y ver si le encuentro algún sentido a todo esto. Aprovecho y además me tomo un somnífero que sé que guarda mi padre en su cuarto. 

Mientras me baño me fijo en mi cuerpo. Tengo arañazos y rozaduras de la carrera. REALMENTE he huido de algo. Y esos focos... ¿Debería ir mañana al templo ese? Si me levanto lo bastante pronto a lo mejor me da tiempo antes de que Kyoya o mi padre sospechen nada. ¿Estará ella tan temprano? ¿Y si no voy a clase?... Pero si no voy Kyoya se preocupará... ¿Y si me pregunta algo? ¿ Debería mentirle? ¿Lo entenderá si se lo explico?

- AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARRGH - le doy un puñetazo a la pared del baño con absoluta desesperación. Y decido que ya lo pensaré mañana. La miko dijo que tuviera cuidado con la noche, así que durante el día estoy a salvo, se supone ¿no? No quiero poner a mi padre y a Kyoya en peligro... Suspiro mientras recuerdo la clase de economía doméstica de hoy y lo bien que me sentía. Me hundo un poco en la bañera y finalmente decido salir. 

Cuando estoy terminando de secarme oigo la puerta cerrarse. Me pongo en tensión hasta que me doy cuenta de que probablemente un jabalí gigante haría otro ruido al entrar en mi casa.

- Ya estoy en casa - oigo la voz de mi padre desde la cocina, debe de acabar de ver la nota. Me visto y cuando salgo del baño hacia mi cuarto me lo encuentro. - ¿Qué tienes? ¿Necesitas ir al médico? Realmente tienes muy mala cara...

Lo ha notado... Una sensación de alivio recorre todo mi cuerpo, mi padre realmente me presta algo de atención. Suspiro pesadamente. 

- Solo es que estoy un poco cansado, probablemente mañana estaré bien - pone cara de que no me cree del todo, supongo que la cara que llevo no es la de "un poco cansado" - Seguro que mañana estaré bien.

- Bueno hijo - dice mientras me pone la mano en el hombro, ya casi somos de la misma estatura - si tú lo crees así, sé que eres lo bastante mayor como para hacerte cargo. Trata de no cansarte demasiado por favor. - Asiento y él me aprieta el hombro antes de darse la vuelta para volver a la cocina. Espero que me haya quedado bien la cena...

Mi padre siempre ha sido muy exigente con los estudios. Pero a la vez siempre se ha preocupado mucho por mi salud. Supongo que es por lo que le pasó a mamá. Quizá debería contarle lo sucedido... y me metería en un psiquiátrico al momento. ¿Acaso no lo necesito realmente? Mañana hablaré con Mizushima y le exigiré que se expliqué mejor. Y tal vez debería contárselo a Kyoya. O tal vez sería mejor esperar a hablar con la miko... 

Me meto en la cama sin parar de darle vueltas a esas dos ideas. Pongo el despertador y decido que lo mejor será decirle mañana por la mañana a Kyoya que necesito ir al templo. Si quiere venir conmigo ya decidiré qué le cuento y que no. Por ahora debería dejar al somnífero hacer efecto y tratar de descansar.