Partida Rol por web

La llave del Destino

Capítulo III: El camino hacía Hurim

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03/12/2018, 13:13
Asmara La mistica Kiku

La anciana agita lentamente la mano y lanza los huesos sobre un plato plano de madera que le ha acercado la muchacha. Con ojos cansados inspecciona los huesos, deteniéndose en un grupo de tres tabas que habían quedado juntas. Los muertos son incansables. Los espíritus, impulsados por antiguas envidias y conflictos, luchan en un cementerio por el alma de una que se creía perdido para siempre...

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03/12/2018, 19:18
Anubis

 - ¿Podemos preguntar de quien se trata?. - Pregunté, lleno de curiosidad, pero manteniendo un tono y actitud de máximo respeto, como se esperaba que debía de tratarse a una persona venerable con semejantes actitudes de adivinación.

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03/12/2018, 19:41
Anna Marie D'Ancanto

Anna se mantuvo a un lado de la puerta, con los brazos cruzados. Asmara era venerable, es verdad, y sabia. Pero no iba a decirnos nada que los caminantes Mikku no nos hubieran explicado ya, o que otros caminantes de Hurim hubieran explicado. El fuego de lobo blanco y las luces de Anubis, eso sí era magia de verdad... tal vez tuvieran alguna oportunidad de entrar y salir de aquellas ruinas.

Observó a la vidente, buscando las respuestas del pasado en los huesos tallados.

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03/12/2018, 20:18
Okodar

- " Por los Dioses ( muevo la cabeza hacia los dos lados con energía, centro la mirada de nuevo, intento pensar ) pero que ( nada, no recuerdo que era, me doy una palmada en la frente y vuelvo a mover la cabeza enérgicamente ) pussy gebeur met my, skielik het dit vir my gelyk dat hy iets gesê het, kak… " - Miro a mi alrededor y me doy cuenta que estoy hablando en alto - " Humm.. nada, no pasa nada, creí que..., no nada, salgo fuera necesito respirar " - Me doy la vuelta y al salir aspiro con fuerza.
 

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04/12/2018, 18:17
Asmara La mistica Kiku

Los huesudos dedos de la anciana se mueven por encima de los huesos. Una figura de fuego y condenación, forjada a partir de la sangre de un dragón pero con apariencia abismal, protege un arma de luz que se creía perdida mucho tiempo atrás...

Coge con las manos un puñado de huesos y los acerca a los ojos. …y  uno se impondrá a lomos de los constructores de la naturaleza, caminará por un suelo viviente y hablará a una voz que es una por encima de muchas. Tras pronunciar las últimas palabras con voz sílbate, la anciana apoya la cabeza en los cojines y cierra los ojos.  

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04/12/2018, 18:21
Alakar el Silencioso

Rápidamente la joven se acerca al lecho de la anciana, retira los huesecillos y arropa a la anciana.  Tenéis suerte amigos. Normalmente Asmara solo pronuncia un par de palabras antes de volverse a dormir. Mientras con la mano indica que podéis ir saliendo de la tienda, siguiendo el camino que había recorrido el semiogro. En cuanto al significado de las palabras…. No me preguntéis. Cada cual ha de interpretar las profecías por sí mismo.

Notas de juego

Indicarme si queréis hacer algo más en el campamento de los Miku, o si no, despediros de Alakar y continuamos el viaje.  

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04/12/2018, 18:23
Okodar

Con esto lo digo todo - " Oko " - y hago una señal para marcharnos del poblado.

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04/12/2018, 19:03
Lobo Blanco

Un arma... constructores de la naturaleza...

Las palabras de aquella anciana se clavaron en el centro de mi alma, haciéndome sufrir un fuerte vértigo. ¿En qué nos habíamos metido? No comprendía del todo de qué iba todo aquello, pero parecía ser algo demasiado grande. Una criatura antinatural guardando un arma perdida, divina o mágica, seguramente de gran poder. Un arma... ¿para combatir qué? Lo demás parecían algún tipo de premonición, o profecía, y de algún modo me recordó a antiguas historias que se contaban entre los míos. Historias de dioses y hombres, de guerras por el destino de todo Ansalon, de batallas de dragones... y de lanzas sagradas.

¿Qué eran esos "constructores de la naturaleza"? ¿Tenían acaso alguna relación con los dragones?

¿Nos habíamos convertido en soldados de una guerra entre dioses? ¿Servía yo con ello a los propósitos de Chislev? Participar en todo aquello a ciegas, sin saber qué causa estábamos defendiendo, me causaba un gran desasosiego. Uno que me acompañó mientras me despedía de Alakar en silencio, meditando acerca de cuanto nos había sucedido y cuanto habíamos oído.

- Tiradas (1)

Tirada oculta

Motivo: Saber Naturaleza (posibles referencias a "constructores de la naturaleza")

Tirada: 1d20

Resultado: 15(+5)=20

Notas de juego

Por mi parte, podemos irnos

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05/12/2018, 18:29
Anubis

Permanezco en silencio, mientras Asmara habla, prestando atención a las palabras de la anciana y tratando de descifrar algo de las palabras extrañas que decía. Para ello apelé a todos mis conocimientos, esperando que algo de ello me resultar familiar...

- Tiradas (2)

Tirada oculta

Motivo: Saber (Arcano)

Tirada: 1d20

Resultado: 8(+9)=17

Tirada oculta

Motivo: Saber (Historia)

Tirada: 1d20

Resultado: 19(+9)=28

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07/12/2018, 21:09
Kairi Moonlight

Alakar no sabía qué era el fragmento de luz, pero no tardó en llevarnos hasta Asmara quien esperaba que pudiera contarnos algo más sobre todo aquello que estaba sucediendo. Fuimos guiados hasta una tienda por la que había pasado mucho tiempo, al igual que la mujer que descansaba en su interior, haciendo que me preguntara cuánto tiempo llevarían juntas.

La anciana, que no tenía demasiado buen aspecto, tuvo un momento de lucidez durante el cual tuvo a bien responder a nuestras inquietudes, las cuales fueron formuladas por el druida. Por mi parte, saludé brevemente, en silencio, y dejé a la mujer hacer; quien con uso de una tabas parecía ser capaz de leer lo que estaba por llegar.

Permanecí en silencio y prestando suma atención en todo momento, sintiéndome por unos instantes como aquella pequeña que acudía al bosque y permanecía observando el entorno con gran expectación, descubriendo lo imposible; o cuando al internarme en la biblioteca casi podía sentir el conocimiento queriendo abordarme.

Anubis preguntó sobre las primeras palabras de la anciana, mientras que Anna y Okodar habían decidido mantenerse al margen. Sopesaba las crípticas declaraciones de la mujer cuando esta volvió a caer rendida, sin que tuviera la oportunidad de preguntar por lo que había relatado, aunque puede que ni siquiera ella supiera interpretar lo que nos había dicho, habiéndose limitado a leer lo que los dioses tenían a bien transmitirle a través de aquellos huesecillos.

Apreté mis labios, pensativa, tratando de interpretar lo que Asmara nos había dicho y tratando de recordar si tenía relación con algo que pudiera haber escuchado o leído antes.

- Tiradas (3)

Tirada oculta

Motivo: Saber historia

Tirada: 1d20

Resultado: 20(+6)=26

Tirada oculta

Motivo: Saber religión

Tirada: 1d20

Resultado: 20(+6)=26

Tirada oculta

Motivo: Saber arcano

Tirada: 1d20

Resultado: 7(+5)=12

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08/12/2018, 16:20
Dungeon master

Al pensar en constructores de la naturaleza piensas en animales que construyen sus nidos como por ejemplo: el pájaro carpintero, las golondrinas o puede que los castores. Aunque la palabras “los” denotaba que se trataba de varios, puede que de una comunidad de animales, como las termitas, las abejas o las hormigas.

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08/12/2018, 16:20
Dungeon master

Una figura de fuego y condenación, forjada a partir de la sangre de un dragón pero con apariencia abismal…..

Podria referirse a los Dracs. Unas creaciones retorcidas de los dragones supremos. Estos seres reptilianos, creados mediante un proceso horrible que transforma a los humanoides en criaturas semejantes a draconianos fundiendo la mente y el alma de su víctima con un fragmento de draconiano, se convierten en sirvientes leales del dragón supremo que los crea.

protege un arma de luz que se creía perdida mucho tiempo atrás...

Podría tratarse de una de las auténticas Drangonlance perdidas

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08/12/2018, 16:27
Dungeon master

protege un arma de luz que se creía perdida mucho tiempo atrás...

Podría tratarse de la lanza de Huma, la primera en ser forjada dragonlance. Que fue el arma que Huma usó para derrotar a Takhisis durante la Era de los sueños.

Entonces recuerdas una de las canciones que de niña te cantaban sobre la Leyenda de Huma y la Dragonlance

 

De uno de los pueblos de los numerosos condados,
surgido de la tumba y de la tierra, de la tierra y de la tumba,
dónde esgrimió su espada por vez primera en las danzas crueles de la niñez,
al descubrir la eterna retirada de su pueblo,
su grandeza germinó en una ciénaga en llamas,
con el vuelo raso del martín pescador acompañándolo en el cielo,
Huma caminó sobre rosas, guiado por la fúlgida luz de la Rosa.
Acosado por los Dragones, se retiró al confín de la tierra,
al límite de sus emociones, de su ser,
hacia la espesura
donde Paladine lo enviaba.
Y allí, rodeado del fragor de los cuchillos,
creció entre la violencia, anhelante,
abatido por un ensordecedor coro de voces.

Allí fue donde el ciervo blanco lo encontró,
al final de un viaje planeado en los albores de la Creación,
trotando en el linde del bosque donde Huma,
desfallecido y hambriento, tensó su arco,
agradeciendo a los dioses la presa y el alimento.
Entonces vio en el frondoso bosque, en el silencio primero,
el símbolo del corazón turbado, la resplandeciente cornamenta.
Bajó el arco y la vida se reanudó.
Huma siguió al ciervo, su maraña de sus astas fundiéndose en la espesura,
como el recuerdo de una luz joven,
cual garras de aves remontando vuelo.
La montaña se agazapaba ante ellos.
Ahora todo era inmutable. Las tres lunas se detuvieron en el cielo,
y la larga noche se precipitó entre las sombras.

Era de día cuando llegaron a la arboleda, a la ladera de la montaña,
desde donde el ciervo partió. Huma no lo siguió,
pues sabía que el final de este viaje era sólo verde
y la promesa verde que perduraba en los ojos de la mujer ante él.
Y benditos los días que se acercó a ella, bendito el aire que transportó
sus amorosas palabras, sus canciones olvidadas,
y las lunas absortas arrodilladas sobre la Gran Montaña.
Aún así ella lo eludía, luminosa y escurridiza como una ciénaga,
encantadora y sin nombre,
más encantadora aún por no tener nombre.
Descubrieron que el mundo, las deslumbrantes capas de aire,
la propia espesura se reducían
a nada ante la frondosidad del corazón.
Al final de los días, ella le reveló su secreto.

Pues no era mujer, ni siquiera era mortal;
sino hija y heredera de un linaje de dragones.
A Huma el cielo se le torno indiferente, colmado por las lunas.
La corta vida de la hierba se burló de él, se burló de sus padres.
La hiriente luz se encrespó sobre la resbaladiza montaña.
La mujer sin nombre ofrecía una esperanza
que no estaba en sus manos, pues sólo Paladine podía saber
que, a través de su eterna sabiduría ella podría surgir de las eternidades,
y allí, en sus plateados brazos, florecería la promesa de la arboleda.
Huma rezó por esa sabiduría, y el ciervo regresó.
Y hacia el este, a través de los desolado campos, sobre brasas,
cenizas y sangre, cosecha de los dragones,
viajó Huma, mecido por los sueños del Dragón Plateado
con el ciervo perpetuo como guía.

Al final llegaron al último puerto, un templo que quedaba tan al este
Que yacía donde el este acababa.
Allí apareció Paladine, en un estanque de estrellas y gloria,
Anunciando que de todas las alternativas,
La más terrible había caído sobre Huma.
Pues Paladine sabia que el corazón es un nido de anhelos,
Que podemos viajar hasta la luz eternamente,
convirtiéndonos en lo que nunca podremos ser.
Pues la novia de Huma podía caminar bajo el sol devorador,
Y juntos regresar a los techados condados,
Dejando atrás el secreto de la lanza y el mundo deshabitado
En la oscuridad, desposado con los dragones.
O Huma podía tomar la DragonLance purificando todo Krynn
De la muerte y la invasión, de los verdes senderos de su amor.

La más ardua de las elecciones, y Huma recordaba
cómo la espesura había protegido y bautizado sus primeros pensamientos
bajo el cobijante sol; y ahora, mientras la luna negra
giraba sobre sí misma absorbiendo el aire y la substancia de Krynn,
de todas las cosas de Krynn, de la arboleda, de la montaña,
de los abandonados condados... Él dormiría, se olvidaría de todo.
Pues lo que mas dolía era la elección, y las alternativas
queman la mano cuando el brazo ha sido cercenado.
Pero ella fue hacia él, sollozante y luminosa,
n un paisaje de sueños,
donde él vio al mundo derrumbarse
y renacer bajo el destello de la lanza.
En su despedida había muerte y vida.
A través de sus condenadas venas, el horizonte explotó.

Alzó la Dragonlance, retornó a la historia.
El pálido ardor fluyó por su brazo elevado, y el sol y las tres lunas,
aguardando prodigios, pendían unidos en el cielo.
Huma se dirigió al oeste,
a la torre de el Sumo Sacerdote, sobre la espalda del Dragón Plateado.
Y en el camino atravesó un país desolado donde sólo los muertos
caminaban, murmurando los nombres de los dragones,
por el lamento de los agonizantes,
el rugido en el aire hambriento, aguardaban al silencio indecible.
Esperaban, aún peor, temerosos de que el estallido de los sentidos
deviniera en un momento de vacío en que la mente
descansa con sus pérdidas y oscuridades.

Pues el sonido del cuerno de Huma en la lejanía
danzó en los campos de batalla.
Toda Solamnia elevó su rostro hacia el cielo del este,
y los dragones volaron hacia firmamentos más elevados,
creyendo que había sobrevenido algún terrible cambio.
Del tumulto de sus alas, del caos de los dragones,
del corazón de la nada; la madre de la noche,
arremolinada en lo incoloro de los colores,
se precipitó hacia el este, dentro de la mirada del sol,
y el cielo se deshizo en plata y en vacío de colores.
Huma yacía en el suelo, a su lado una mujer, rota su plateada piel,
la promesa de verde liberada del don de sus ojos.
Ella susurró su nombre en el instante en que la Reina de la Oscuridad se inclinaba sobre Huma.

La madre de la noche descendió.
Y desde lo alto de las murallas,
los hombres vieron sombras bullir
en el incoloro batir de sus alas: un cobertizo
cubierto de junco, el corazón de una espesura,
una olvidada luz plateada, explotaron en un terrorífico rojo.
Y del centro de las sombras surgió una profundidad
en la que la propia oscuridad resplandecía,
negando todo aire, toda, luz toda sombra.
Y arrojando su lanza al vacío, Huma cayó en la dulzura
de la muerte, en la redentora luz del sol.
Con la lanza, con su fuerte poder y la fraternidad
de aquellos que deben caminar hacia el límite del aliento
y de los sentidos, desterró a los dragones
al corazón de las nada, y las extensas tierras
florecieron en equilibrio y armonía.

Aturdido por la nueva libertad, aturdidos por la luminosidad
y los colores, por la insistente bendición de los santos vientos,
los caballeros llevaron a Huma, llevaron la Dragonlance,
a la arboleda de la ladera de la montaña.
Cuando regresaron a la arboleda en peregrinación y homenaje,
la lanza, la armadura, el propio Exterminador de Dragones,
habían desaparecido de la vista del mundo.
Pero la noche de las dos lunas llenas brilla en las colinas
sobre la silueta de un hombre y una mujer,
destellando acero y plata, plata y acero, sobre el pueblo,
sobre los techados y cuidados condados.

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09/12/2018, 13:00
Alakar el Silencioso

A pesar de las muchas protestas Alakar insiste en guiaros hasta la entrada del valle, argumentado que sois enviados de los dioses. Nunca antes la venerada anciana había hablado tanto de forma seguida, vuestra misión ha de ser muy importante. Solo os acompaña Alakar y un par de jinetes más, para el camino también os proporcionan caballos.

Después de viajar a través de las colinas yermas cercanas a las montañas Harikas, Alakar viran hacia un valle angosto y de paredes verticales. Podéis ver restos de numerosas avalanchas, incluyendo la que aparentemente selló el valle hace mucho tiempo. Aunque una segunda avalancha a esparcido los restos del primer derrumbe, abriendo un camino escarpado entre los escombros.

Cuando os encontráis a más o menos una milla de la entrada del valle, Alakar frena a su caballo y levanta una mano para detener al grupo.

Tras esos desprendimientos se encuentra Hurim. Os dice Alakar levantando un brazo para señalar el camino que sigue. No podemos ir más lejos, ya que nuestros dioses nos prohíben entrar en este lugar. Os aconsejaría igualmente que evitarais el valle, pero habéis sido marcados por los dioses... vuestro destino os espera.

Os da una palmada en la espalda a cada uno mientras los otros dos jinetes de la tribu Miku se acercan llevando algunos odres, paquetes de suministros y comida adicionales. Alakar también indica que entierren los suministros en un pequeño saliente antes de volver a girarse hacia vosotros y señalar hacia el norte.

Acamparemos a un día de viaje hacia el norte. Allí hay un oasis con una arboleda de frutales. Por favor, amigos... cuando hayáis terminado lo que debéis hacer en el valle, venid a buscamos.

Alakar hace un gesto con la cabeza en dirección a donde están enterrando los suministros.

Encontraréis una reserva de comida, agua y otros suministros para cuando volváis. También hemos incluido un pequeño mapa indicando dónde acamparemos. Que los dioses os guíen, amigos... espero que volvamos a encontrarnos pronto.

Notas de juego

Fin de escena.