Partida Rol por web

La llave del Destino

Capitulo VI: El viaje por arena y mar

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20/06/2020, 13:09
Lobo Blanco

En aquellos instantes de bajo ánimo, fue la voz de la sacerdotisa de Mishakal la que se alzó para infundirme ánimos. Tal vez se debía, precisamente, a la diferente forma en que vivíamos nuestra fe. Donde las religiones de los hombres se basaban más en la devoción y dedicación a mandamientos y normas, aquellos que nos retirábamos del mundo civilizado para adentrarnos en el natural vivíamos nuestra fe más que la profesábamos, no tanto como un código de conducta como a modo de estilo de vida. Así lo veía yo, al menos. Mi fe en Chislev no estaba basado en mandamientos ni normas, sino en la observación y la réplica, en la asimilación de instintos que tiempo ha habíamos perdido los hombres. Nos dejábamos llevar, más que buscar nuestro camino. Así que, para mí, carecía de importancia si debía o no seguir los presagios, pues igual que el lobo no pensaba en lo que debía hacer sino que se limitaba a hacerlo por puro instinto, de igual forma estaba convencido de que nosotros lo haríamos. La naturaleza proveería.

Aún así, aquella última petición por su parte me arrancó una cansada sonrisa, asintiendo con solemnidad. En efecto, no la dejaría sola, eso era algo inevitable. Desde que aquel éxodo había dado comienzo, la sacerdotisa se había erigido en todo momento en mi mayor pilar dentro de la manada, y en mi mundo existía una norma no escrita, la de la colaboración, la sinergia, aquello que conformaba los ecosistemas. Seres distintos que se complementaban, ayudándose mutuamente. Si uno dejaba de hacerlo, el ecosistema se resentía. El equilibrio venía de eso, de la unidad y del trabajo complementario. Y yo había dedicado mi vida al equilibrio.

Entre historias de antiguos héroes, nos alzamos hasta lo alto de una loma desde donde pudimos divisar las ruinas de Kendermore, seguros ya de nuestro deber de explorarlas, ya fuera por descubrir qué mal la habitaba y había hecho desaparecer a los anteriores exploradores, ya fuera de camino al nido de la dragona roja.

No es un lugar en que seamos bien recibidos. -Advertí a la manada con una seria mirada clavada en aquellas sombras ruinosas- Aprestad vuestras armas antes de adentrarnos en esas sombras. No me da buena espina. -Apreté mi mano en torno a la lanza que portaba, pero antes de dar un paso, mi cuerpo se inclinó hacia delante y me dejé caer. Mis manos no alcanzaron a tocar el suelo, sino que fueron zarpas de lobo almohadilladas las que tocaron la tierra debajo de mí. El pelaje de mi lomo se erizó, y mi morro mostró sus afilados colmillos. No me gustaba aquel lugar, y no formaba parte de mi esencia disimular.

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22/06/2020, 17:21
Anubis

 Miré a Kairi, enarcando una ceja:

 - ¿Comparas a Huma con Mina?. Pues vaya comparación... ¿Sabes que a quien ella rendía culto era a La Reina de La Oscuridad, la que nos había quitado a los demás dioses, para ser la única en ser adorada y fue la causante de los grandes conflictos de nuestra historia?. Vamos, una joyita de diosa, como aquellos que la adoraban.

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23/06/2020, 12:39
Kairi Moonlight

El druida no se pronunció ante aquellas últimas palabras que le había dedicado, mas no era necesario. Aquel asentimiento de cabeza y la cansada sonrisa que lo acompañaban eran suficientes para mí. Ya iba conociendo un poco a Lobo Blanco después de tanto tiempo de viaje, y sabía que un gesto por su parte podía significar tanto como un largo discurso lleno de contundentes palabras.

Volví a sonreírle, feliz por ver que su ánimo al menos parecía remontar un poco, y con aquel mismo gesto de alegría escuché a Plaga hablar sobre otros héroes del pasado. Sin embargo, aquel pequeño momento de paz espiritual no duró demasiado, teniendo que emprender la marcha nuevamente por aquellas hostiles tierras hacia las ruinas de Kendermore; una de las señales del gran mal que había desatado la Dragona Roja.

Observar aquel lugar desde el alto que terminamos alcanzado resultaba más que desolador, casi podían palparse el dolor y la desgracia. Sin dejar de mirar aquel horror, escuché la recomendación del druida, terminando por girar mi rostro hacia él a tiempo de ver cómo tomaba su forma de lobo otra vez.

Mientras me pertrechaba con el escudo y la maza, escuché al mago pronunciarse. Se dirigía a mi, y al mirarle me di cuenta de que mantenía una ceja arqueada, lo que junto a sus palabras parecía significar que estaba molesto por aquello que había dicho sobre Huma y Mina. Le miré con extrañeza un instante, preguntándome el por qué de aquello. Comprendía que pudiera no haber entendido lo que había querido decir, pero no que me juzgara y se dirigiera a mi de ese modo.

Cada vez estaba más convencida de que nunca llegaríamos a un verdadero entendimiento entre los miembros de aquel grupo, y con resignación, volví a centrarme en prepararme adecuadamente para lo que pudiera acontecer.

- Tened cuidado. - pedí a todos los presentes con preocupación, esperando que así fuera, retomando tras ello la marcha en dirección a las ruinas.