Partida Rol por web

La llave del Destino

Capitulo VIII: El pico de Malystryx

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15/11/2020, 20:52
Anna Marie D'Ancanto

Anna no fue capaz de esquivar el aliento flamígero de Sindra. La picara noto como su piel y el cuero de su armadura se quemaban, y el olor a carne quemada y pelo chamuscado inundo el ambiente con su desagradable hedor.

El siguiente golpe de Anna volvió a quedar corto sin ni siquiera rozar a Sindra. Puede que fuera el cansancio acumulado tras luchar contra el ogro titán o las nuevas heridas recibidas, pero Anna ya no era tan ágil como al comienzo del enfrentamiento. La engendro de dragón estaba demostrando ser un rival extraordinario. 

- Tiradas (2)

Motivo: TS ref

Tirada: 1d20

Dificultad: 16+

Resultado: 5(+6)=11 (Fracaso) [5]

Motivo: Ataque

Tirada: 1d20

Dificultad: 23+

Resultado: 9(+10)=19 (Fracaso) [9]

Notas de juego

PNJotizado

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15/11/2020, 21:10
Sindra

Sindra sonreía satisfecha tras comprobar que su devastador aliento y su poderoso látigo habían mermado las fuerzas de los aventureros igualando la contienda. Anna volvía a estar a un paso de la muerte, cada vez que respiraba la picara emitía un sonido agónico y silbante y la práctica totalidad de su piel estaba quemada. Oko yacía en el suelo inmóvil, su piel verduzca ahora era prácticamente una costra negra que solo mostraba una profunda herida en el centro de su pecho. El gran ogro no respiraba, sus ojos estaban vidriosos e inmóviles, estaba muerto.

La engendro de dragón rojo, la drac, la creación de Malystryx sonreía saboreando la victoria. ¡MI REINA VOLVER A SURCAR LOS CIELOS DE KRYNN! ¡SU PODER SUPERARA A TAKHISIS…! Entonces la frase de Sindra fue cortada, tres pequeños proyectiles mágicos descendieron desde el techo de la caverna atravesando el cuerpo de Sindra. Sus ojos ahora permanecían blancos, sin vida, y sus brazos cayeron inertes a ambos lados de su cuerpo soltando el látigo que rodo por el suelo. Su piel empezó a brillar con un tono rojizo y de ella se levantaban pequeñas nubes de humo, como si su cuerpo empezara a arder. Habíais oído hablar de “la agonía mortal” de los draconianos en las leyendas de los héroes de la Dragonlance. Cuando un draconiano moría la magia contenida en su interior era liberada con consecuencias variadas. Este podía transformarse en piedra y aprisionar el arma del héroe, o trasformase en burbujeante ácido disolviendo el arma del atacante, o por ejemplo los huesos de los bozak explotan en astillas. El cuerpo de Sindra continuo humeando hasta que estallo en una gran bola de fuego, la deflagración inundo la sala con una ola de calor.   

- Tiradas (1)

Motivo: Agonía mortal

Tirada: 2d10

Resultado: 16 [7, 9]

Notas de juego

Lobo Banco: 31/48 (Piel Robliza 50 min) 

oso negro: 7/19 (CA: 13)

Kairi: 34/45 Plegaria (5/5 turnos)

Oko: 25/42 Muerto

Anna: 1/35 

Anubis: 9/18 Escudo, (5/5 turnos)

 

"Zombis": -27 DG

Grigolthan: RC: 19 CA: 21 (Toque: 11)

Sindra: (Fatalidad 5 minutos) (Furia) (CA: 25-2=23) -67pg

 

Agonía mortal (Sb): radio de 10’, 16pg de daño por fuego, Reflejos CD 16 mitad de daño. Afecta a todos menos a Anubis.

 

10 Turno de combate

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16/11/2020, 10:00
Anubis

 Finalmente habíamos vencido al demonio rojo, pero a un alto precio. Entonces pude ver como su cuerpo mostraba los síntomas de la llamada Agonía Mortal y traté de avisar al resto de supervivientes del grupo:

 - ¡Cui...!

 Sin embargo, antes de que pudiera terminar la frase, su cuerpo estalló en una bola de fuego, que cubrió toda la estancia. Yo pude ponerme a resguardo, pero no sabía cual había sido el destino de los demás.

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18/11/2020, 12:17
Kairi Moonlight

La llamarada de fuego terminó alcanzando a otros de los miembros del grupo, durándome poco la alegría de ver cómo el poder de mi diosa permitía al druida recuperarse en gran parte. El ataque de la mujer dragón afectó mucho más al resto de lo que cabía esperar, pareciendo además que gozaban de bastante buena salud.

Una inmensa angustia me invadió al ver a Okodar, pues permanecía en el suelo sin moverse lo más mínimo, inquietándome aún más al ver las consecuencias de aquella llamarada sobre Anna.

Por un segundo pensé que tendría que escoger a quién ayudar, algo que odiaba hacer y que hizo que me remontara a aquel momento en el que empecé a vagar de un lugar a otro, cuando descubrí quién era realmente mi padre y mi mundo se tambaleó por completo.

Pero no, no podía tambalearme en aquellos momentos, y tras un examen rápido pero más exhaustivo; pude darme cuenta de que nada podía hacer ya por el semiogro. Con una muda plegaria por su alma me giré hacia la exploradora, escuchando entonces los gritos de aquel infernal y malvado ser, a quien no debíamos permitir resucitar a Malystryx.

Las palabras de Sindra no llegaron al fin que ella pretendía, siendo ella misma quien llegaba entonces al final de su camino. La magia de Anubis supuso el último golpe de una serie de ataques realizados por todos los demás miembros del grupo, logrando entre todos abatir definitivamente a aquel ser, al menos a primera vista.

Sin embargo, pronto me di cuenta de que algo sucedía, y recordé aquello que se decía sobre los draconianos tras su muerte. El mago pareció ir a decir algo, pero terminó por no ser así, o quizás es que no pude escuchar bien qué era lo que decía; pues de inmediato me lancé a sanar a Anna con la esperanza de que no alcanzara el mismo final que Okodar.

Me agaché en el suelo, tratando de que aquella bola de fuego me afectara lo menos posible, y estiré mis manos hacia la quemada piel de la mujer. Imploré a mi diosa algo más de ayuda, y comencé a recitar su nombre para mis adentros, en busca de su poder sanador; apretando los dientes al sentir ya como aquel último ataque de la mujer dragón abrasaba mi espalda.

- Tiradas (2)

Motivo: TS Reflejos

Tirada: 1d20

Dificultad: 16+

Resultado: 19(+1)=20 (Exito) [19]

Motivo: Curar heridas moderadas (Curación sagrada)

Tirada: 2d8

Resultado: 15(+10)=25 [8, 7]

Notas de juego

Acción rápida: Uso "Expulsar muertos vivientes" para activar la Dote Curación sagrada.
Acción estándar: Uso "Curar heridas moderadas" sobre Anna.

2d8pg (15pg) + 6pg (1pg por nivel de lanzador, +1 al nivel por Dominio de Curación) + 4pg (por Dote Curación sagrada) + 4pg (por Dote de Curación aumentada) = 29 PG que curo a Anna.

PG: 26/45

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19/11/2020, 11:49
Lobo Blanco

No alcancé a saborear la piel y la carne de Sindra, lo que más anhelaba desde lo más profundo de mi ser. Era el instinto, situado a flor de piel justo por debajo de mi raciocinio y el conocimiento de los deseos de mi diosa. Sin embargo, poco importó que yo no lograse causar a aquella mujer dragón el daño que le deseaba, pues lo padeció igualmente. Era el poder de la magia de nuestro compañero mago lo que la hizo sucumbir, aunque a pesar de ello aún tenía mucho mal que compartir con nosotros.

No tuve tiempo para reaccionar. Lo pensé, cruzó mi mente la idea de girarme y saltar a toda velocidad para escapar de aquella llamarada, pero tan sólo fue una idea en mi cabeza. Las llamas me envolvieron, me arrojaron lejos en un impacto fulgurante, y aterricé rodando por el suelo, envuelto en mi propia piel chamuscada. Agotado, me di cuenta de que volvía a adoptar mi forma de hombre, permaneciendo unos largos instantes con la mirada perdida en el techo de la caverna.

Traté de incorporarme, pero la piel, más aún que el cuerpo, me dolía con cada movimiento. Apenas pude ver a Kairi tratando de socorrer a Anna, tendida en el suelo. Y más allá, pude ver al semiogro Okodar tirado en el suelo, inmóvil. Volví a mirar a Kairi, anhelando que la sacerdotisa de Mishakal pudiera aún hacer algo por él. Sin embargo, viéndole en aquel estado, escasa era la esperanza.

La reina dragón había caído, pero habíamos pagado un alto precio. Volví a tumbarme, mirando al techo, y elevé un silenciosa plegaria a Chislev por el alma de Okodar, para que su ser se reuniera con la energía de la creación en el gran ciclo. Y deseé tener unos segundos más para respirar y recuperar el aliento y las fuerzas.

- Tiradas (1)

Motivo: TS Reflejos

Tirada: 1d20

Dificultad: 16+

Resultado: 12(+3)=15 (Fracaso) [12]

Notas de juego

PG: 15/48
Conjuro activo: Piel Robliza
Conjuros disponibles: 0 (5/5); 1 (3/3); 2 (0/2); 3 (0/1)

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19/11/2020, 19:43
Anna Marie D'Ancanto

El hechizo curativo de Kairi recupero las fuerzas de Anna en el momento apropiado. Si la plegaria hubiera llegado un poco más tarde Anna estaría acompañando a Oko.

Con las fuerzas renovadas, Anna consiguió esquivar la explosión sin excesiva dificultad, aun así, parte de su pelo fue alcanzado por la explosión de fuego.

- Tiradas (1)

Motivo: TS Reflejos

Tirada: 1d20

Dificultad: 16+

Resultado: 17(+6)=23 (Exito) [17]

Notas de juego

PNJotizada

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19/11/2020, 20:54
Dungeon master

El combate había llegado a su fin. El cuerpo muerto del ogro titan descansaba en el altar que se alzaba en mitad del pozo de sangre. Sindra también había muerto, su cuerpo se había estallado en pedazos y solo quedaban parte de sus permanencias disgregadas por la sala. Lo más triste de todo era Oko. El semiogro permanecía inmóvil con el cuerpo totalmente calcinado.

Mientras limpiáis la sangre de vuestras armas advertís un resplandor procedente del pasadizo opuesto al que habéis entrado.

Notas de juego

Lobo Banco: 15/48 (Piel Robliza 50 min) 

oso negro: 7/19 (CA: 13)

Kairi: 26/45Plegaria (5/5 turnos)

Oko: 25/42 Muerto

Anna: 22/35 

Anubis: 9/18 Escudo, (5/5 turnos)

 

"Zombis": -27 DG

Grigolthan: RC: 19 CA: 21 (Toque: 11)

Sindra: (Fatalidad 5 minutos) (Furia) (CA: 25-2=23) -67pg

  

11 Turno de combate. Fin del combate

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19/11/2020, 21:13
Anubis

 Miré entristecido el cuerpo de nuestro difunto compañero, antes de mirar con precaución el resplandor de la otra estancia. Entonces comenté:

 - Alguien debería de revisar los cuerpos de nuestros enemigos, por si alguno tiene alguna llave o algo que podamos necesitar más adelante. También, aunque me pese decir esto, necesitaremos el equipo de Okodar, principalmente provisiones y cualquier cosa que podamos necesitar.

Notas de juego

 ¡A saquear, a saquear!  ;P

 Okodar llevaba equipo mágico, ¿no?.

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22/11/2020, 13:40
Lobo Blanco

Precisé hacer acopio de fuerzas para lograr incorporarme y ponerme en pie, una tarea tremendamente dolorosa ya que, con cada pequeño movimiento, sentía mil agujas clavándose en mi piel quemada por el fuego corrupto de la reina dragón. Había padecido infinidad de mordiscos y heridas en mi vida, pero sin duda eran las quemaduras lo que más doloroso era de soportar.

Ante mis primeros pasos, no pude evitar mirar con pesar el cuerpo sin vida de Okodar. Saber que pronto ocuparía su lugar en el gran ciclo debía suponer un consuelo, pero al fin y al cabo seguía siendo humano, y lamentaba perder la compañía de un compañero que abandonaba el estado de la vida.

Quizás desees bajar ahí en busca de su martillo, Anubis. -Indiqué señalando el estanque de sangre, con escaso humor, ya que ni yo estaba seguro de hasta donde alcanzaba la ironía. En efecto, por más que pesase era cierto que podíamos necesitar todo cuanto pudiéramos aprovisionar, especialmente provisiones, y no era menos cierto que nuestros enemigos caídos podían poseer algo que nos hiciera falta para salir de allí- Después puedes decir que eres un túnica roja. -Bromeé sin ganas, sabiendo que en caso de meterse en aquel líquido el color de su túnica de mago se tornaría del color de aquellos magos que abogaban, como yo, por el equilibrio- No podemos entretenernos demasiado. Recordad que la reina dragón tenía soldados, y no sabemos cuándo podrían venir. Hemos venido a hacerla caer, y a recuperar algo de las entrañas de la montaña, así que démonos prisa. -Sugerí acercándome al cuerpo del nigromante ogro, para comprobar rápidamente si disponía entre sus ropas de algo de utilidad. No había tiempo que perder, debíamos seguir aquel camino, cruzar la puerta y buscar aquello para lo que habíamos sido elegidos.

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22/11/2020, 20:47
Kairi Moonlight

Todo parecía haber terminado, al menos por el momento, cuando agotada y dolorida logré ponerme nuevamente en pie. Sentí cómo me temblaban las rodillas junto a un gran sentimiento de devastación, acercándome a Okodar brevemente y volviendo a dedicarle una muda oración.

Me quedé mirando a un punto indeterminado del suelo, no tardando en escuchar cómo Anubis hablaba sobre recoger aquello que pudiéramos necesitar, algo ante lo que Lobo Blanco pareció bromear. Yo no era capaz aún de reaccionar, pero pronto tendría que hacerlo.

El druida en seguida nos recordó que aún había una amenaza en aquel lugar y que nuestra misión no había terminado, instándonos a darnos prisa. Al alzar la mirada observé de nuevo el estado de todos los presentes. Todos nos encontrábamos heridos, aunque unos más que otros.

De unas pocas zancadas, me acerqué hasta Lobo Blanco y posé una de mis manos en su hombro, encontrándose el druida buscando algo que pudiera sernos de utilidad.

- Disculpa… - le dije con apenas un hilo de voz, no queriendo molestarle en su labor, tras lo que cerré brevemente mis ojos y recité en un susurro los distintos nombres de mi diosa.

No teníamos mucho tiempo, y no sabía si mi capacidad de canalizar el poder sanador de Mishakal sería necesario más adelante, pero aun así quise sanar al menos en parte a quien más perjudicado se encontraba; y es que no sabíamos qué podríamos encontrarnos a continuación.

- Tiradas (1)

Motivo: Curar heridas leves

Tirada: 1d8

Resultado: 8(+8)=16 [8]

Notas de juego

Uso "Curar heridas leves" sobre Lobo Blanco.

1d8pg (8pg) + 6pg (1pg por nivel de lanzador, +1 al nivel por Dominio de Curación) + 2pg (por Dote de Curación aumentada) = 16 PG que curo a Lobo Blanco.

PG: 26/45

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22/11/2020, 21:51
Anna Marie D'Ancanto

Anna, con el cuerpo medio quemado, consiguió incorporarse y tuvo las fuerzas necesarias para reírse del comentario de Lobo Blanco. Si Anubis, el rojo no te quedaría mal. Recuerda que el saqueo no es algo que Solinari vea con buenos ojos. Dicho esto, Anna se acerco cojeando al cuerpo de Sindra y comenzó a rebuscar con manos hábiles.  

Notas de juego

PNJotizado.

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23/11/2020, 20:48
Dungeon master

Mientras registráis los cuerpos la cueva comienza a temblar y algunos cascotes comienzan a caer del techo. Puede que la destrucción del Ogro titán o de Sindra hayan afectado a la magia que sustentaba las cuevas, o puede que sea otra cosa, puede que el volcán haya entrado en erupción debido a la magia usada durante el combate.

Mientras continuáis con el registro de los cuerpos, el resplandor procedente del pasadizo opuesto al que habéis entrado va decreciendo en intensidad.

Notas de juego

 

Sindra. Registrada por Anna. Anna va a recoger todo el equipo supuestamente mágico.  

Látigo, supuestamente mágico

Anillo grande aparentemente mágico, llevado como una tobillera

2 piedras de color amarillo con la figura de un rayo grabadas

El resto del equipo se ha quemado

Grígolthan, registra Lobo Blanco. Indícame que coges ahora, aunque el reparto lo hagáis más adelante.  

Camisote de mallas Grande de gran calidad

Dos anillos supuestamente mágicos

Un bastón de huesos

Una piedra esférica rosa y verde

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23/11/2020, 22:02
Lobo Blanco

Me encontraba afanado en la tarea de rebuscar en el cuerpo del odioso nigromante, meditando si mi forma de obrar durante la contienda había sido la idónea. Si hubiera reservado el poder de la tormenta para Sindra, en lugar de malgastarlo con el ogro titán que podía protegerse de él... Era consciente de que no tenía sentido lamentar lo inalterable, y que no contaba con la información necesaria para tomar la decisión que, a la postre, habría sido más acertada. Pero aún así, me pesaba.

El ogro poseía un camisote de mallas de generosas proporciones, algo que ocupaba demasiado espacio y nadie de los presentes podía aprovechar en primera persona. Decidí que era demasiado peso y escasa utilidad, de modo que lo deseché. Entonces una voz me sorprendió a mi espalda, la de Kairi, que se disculpaba al acudir a sanar mi maltrecha piel.

No tienes de qué disculparte... -Le respondí con una media sonrisa cargada de tristeza. No era para menos, tras el inmenso precio que habíamos pagado en aquella batalla.

Pero la dejé hacer, dedicándome a seguir buscando entre las cosas del ogro. Un par de anillos, un bastón confeccionado con huesos, una curiosa piedra... todo parecía propio de las artes arcanas del nigromante, tal vez cosas a las que se podía dar un mejor uso, o al menos obtener un buen precio por ello para adquirir sustento para nuestros viajes. Kairi terminó con su saber hacer, y lo cierto es que al girarme descubrí que el dolor en mi piel se había mitigado bastante. No así nuestra situación, ya que la caverna amenazaba con venirse abajo, enterrándonos en roca o sumergiéndonos en lava fundida.

Será mejor que avancemos rápidamente y hagamos lo que habíamos venido a hacer antes de que la montaña se nos trague...

Notas de juego

PGs: 31/48

Me anoto en el equipo:
- Dos anillos supuestamente mágicos
- Un bastón de huesos
- Una piedra esférica rosa y verde

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26/11/2020, 15:07
Kairi Moonlight

Escuché la respuesta de Lobo Blanco a mi casi murmullo, pudiendo ver la triste media sonrisa que mostró antes de cerrar mis ojos, dedicándome entonces a tratar de sanarle sirviendo de canal para el poder de Mishakal. No pude responderle con otra sonrisa. Nuestra misión parecía continuar por donde los dioses habían dispuesto, pero no de la mejor de las maneras, y como clérigo de La Sanadora; no podía evitar sentir cierta responsabilidad ante la pérdida que había sufrido el grupo.

Cuando terminé de sanar al druida me alejé de él en silencio, dejándole proseguir con tranquilidad con la labor que se encontraba desempeñando. Fue entonces cuando me percaté de aquel resplandor que parecía provenir del pasadizo que no conocíamos.

Casi de inmediato, el lugar comenzó a temblar. Caían cascotes de la parte superior, y me di cuenta de que aquel resplandor comenzaba a atenuarse. Antes de poder reaccionar siquiera, escuché a Lobo Banco instándonos a continuar para encontrar lo que habíamos ido a buscar y poder salir de allí cuanto antes.

- Démonos prisa. – concordé con él, poniendo rumbo hacia aquel pasadizo.

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26/11/2020, 20:22
Anubis

 Sin decir nada más, seguí a Kairi por el corredor, corriendo mientras evitaba los escombros, en dirección al misterioso resplandor que parecía que nos llamaba. De todas maneras, dada nuestra situación actual, con todo derrumbándose a nuestro alrededor, no teníamos muchas opciones a lo que se refiera a donde podíamos ir en ese momento.

 - ¡Vamos, ella tiene razón, debemos irnos!.

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26/11/2020, 21:56
Dungeon master

Bajáis por el pasadizo, con el resonar de vuestras pisadas y el crujido de las rocas contrayéndose. Después de unos cuantos metros, el pasadizo gira de golpe hacia la izquierda, donde una gran puerta de acero os bloquea el camino.

Anna fuerza la puerta con sus ganzúas. Cuando la puerta se abre revela una habitación pequeña y pulcra. Parece algún tipo de armería, si hay que hacer caso a los estantes para armas y armaduras que contiene, aunque la mayoría están vacíos y llenos de telarañas.

Pero lo que atrae vuestra atención de inmediato no es ninguno de estos estantes, sino el repentino estallido de luz brillante procedente del fragmento de luz, la espada corta que portan Anna, que se extiende hacia delante como un rayo del sol, golpeando la pared del otro lado y desterrando a las sombras.

Allí, colgando de la pared, hay una bella lanza de la plata pulida más pura, todavía brillante a pesar de la cantidad de polvo que la cubre. El mango de la lanza está modelado con destreza para asemejarse a la cabeza de un dragón rugiendo, con los detalles cincelados en oro puro de tal modo que parecen atrapar y refractar el resplandeciente rayo del fragmento de luz. Todos reconocéis el arma de las leyendas, es una de las míticas dragonlance.

Ante la lanza flota un halo de luz azul, atrapado entre ella y la espada brillante. Este halo empieza extenderse lentamente con zarcillos nebulosos que se retuercen hasta formar la imagen espectral de una bella mujer elfa, cuyos rasgos serenos dibujan una pequeña sonrisa. Va vestida con una túnica blanca y holgada, y extiende los brazos para bendeciros, hablando con una voz que tiene el tono de una campana de cristal puro.

¡Finalmente habéis superado las grandes dificultades para liberarnos de la oscuridad! Venid, héroes... ¡coged la lanza y abrazad vuestros destinos!

Mientras sus palabras aún resuenen, la imagen espectral se desvanece, igual que la luz del fragmento, en unos pocos latidos del corazón volvéis a estar entre sombras.

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26/11/2020, 22:15
Lobo Blanco

Con el temor a ser sepultados por la montaña, avanzamos raudos siguiendo aquel camino hasta dar con una puerta que tan sólo se mantuvo cerrada hasta que las mañosas artes de Anna decretaron lo contrario. Mientras aguardaba a que nuestra guía emplease aquellos pequeños trozos de metal para forzar la cerradura, sólo podía mirar al techo con miedo a que aquellos temblores hicieran caer las rocas sobre nosotros. Por fortuna, no fue así, sino que la puerta se abrió y pudimos acceder a lo que parecía una antiquísima armería.

Este lugar parece... -Comencé a decir, pero una repentina luz me disuadió de seguir ofreciendo lo que no era más que una opinión, sin importancia además. Desde la espada que portaba Anna, un haz de luz señalaba una lanza apoyada en la pared, haciéndola destacar sobremanera- ¿E-es eso?

La voz me tembló al ver aquella lanza, un arma enorme, llena de polvo pero impresionante igualmente. Yo no era un gran aficionado a las armas, pero debía reconocer su magnífica factura, especialmente con aquel dragón rugiente en su empuñadura. La descripción coincidía con las viejas historias de los hombres, tan famosas que hasta yo era conocedor de ellas. Una Dragonlance, el arma que los dioses ofrecieron  los hombres para combatir a los dragones, y que muchos de éstos emplearon a lomos de otros dragones en épicas batallas en los cielos. En la luz que unió brevemente ambas armas, espada y lanza, se reveló la imagen de una mujer, una doncella élfica, que se congratuló de nuestra llegada a aquel lugar, y lo que representaba.

En un atisbo de premura, una vez la luz y la doncella desaparecieron, me acerqué a aquella lanza, descolgándola de la pared. Mi intención era portarla, cargar con ella hasta salir de la montaña. Sin embargo, pronto me quedé petrificado, contemplando aquel arma entre mis manos. No me sentí bien cargando con un objeto tan sagrado, obra de dioses que me eran completamente ajenos. Por ello, me acerqué a Kairi y se la tendí.

Es un arma de los dioses del Bien. -Indiqué, ofreciéndosela- Lo justo es que seas tú quien ostente el privilegio de portarla.

Debíamos salir de allí cuanto antes. Por mi parte, mi deber sagrado había obtenido cumplimiento, pues la dragona roja ya no se alzaría de nuevo. Aquello que Chislev requería de mí ya estaba hecho. Ahora sólo restaba cumplir con el sagrado instinto de supervivencia, y escapar con vida de la montaña.

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29/11/2020, 21:09
Kairi Moonlight

Nos dispusimos raudos a salir de aquel lugar, rumbo al pasadizo que nos conduciría a la meta que los dioses habían dispuesto para nosotros. Al menos así parecía que sería, pues nuestros pasos habían ido encontrando aquellos vaticinios que se nos habían ido anunciando.

Fue Anna quien nos permitió acceder a la habitación a la que parecíamos tener que acudir, siendo también ella quien, portando el fragmento de luz; nos permitió vislumbrar lo que parecía oculto en aquel sitio.

Entonces pudimos verla, una de aquellas majestuosas armas legendarias. Boquiabierta y casi sin pestañear, admiré durante unos instantes la belleza que aún mantenía aquella lanza a pesar de no haber sufrido el mejor de los cuidados, así como todo el bien que habría hecho y podría hacer.

Ni siquiera fui consciente de las palabras formuladas por Lobo Blanco, retirando mi mirada del arma ante la aparición de aquella elfa, quien con expresión serena terminó anunciando lo que ya todos debíamos sospechar; ante nosotros teníamos aquello que nos habían enviado a buscar.

A punto estuve de hablar cuando aquella figura se esfumó junto a la luz que emitía la espada, viendo entonces cómo el druida se dirigía a tomar el arma. El momento de retirarnos parecía haber llegado, habiendo cumplido ya con nuestro objetivo, pero entonces Lobo Blanco se detuvo; observando la gran lanza unos instantes antes de tendérmela.

Volví a quedarme petrificada cuando me ofreció portarla. ¿Era aquello así? ¿Lo justo era que yo la portara? No estaba del todo convencida de aquello, pero debíamos salir de allí cuanto antes, y aquella encomienda era todo un honor.

- No sé si soy quien más merece ese privilegio, pero te lo agradezco. – respondí finalmente al druida, ligeramente sonrojada, y tomando con cuidado el arma. – Salgamos de aquí, este lugar sigue sin parecer seguro. – insté a los demás a marcharnos.

Habíamos completado nuestra misión, pero no estaría del todo tranquila hasta vernos a todos a salvo. No podíamos perder a nadie más.

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30/11/2020, 18:59
Anubis

 Asentí antes de responder, mostrando mi conformidad con que debemos de irnos de este lugar cuanto antes:

 - Vayámonos. Busquemos una salida y tratemos de regresar a la civilización, pero propongo que cubramos ese artefacto con algo, por si nos encontramos con algún destacamento de caballeros negros.

 Lo último que me apetece es encontrarnos con esos tipos y que quieran requisar el arma sagrada que tanto nos a costado conseguir. La vida de nuestro compañero no debía de haberse perdido en vano, y sería el colmo si era malgastada por culpa de no saber comportarnos con discreción.

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03/12/2020, 18:35
Dungeon master

La armería comenzó a temblar mas violentamente y grandes porciones del techo comenzaron a caer aplastando los estantes vacíos levantando grandes cortinas de polvo que dificultaban la visión y la respiración. El grupo, tras recoger la legendaria arma, se dispuso a correr hacia la salida. A medida que el grupo avanzaba a todo correr el volcán temblaba como mas fuerza y Lobo Blanco identifico rápidamente que estaba pasando. La energía mágica acumulada durante años en el interior del volcán se estaba liberando en forma de erupción.

Al pasar cerca del pozo de sangre, donde se había producido el encuentro con Sindra y el ogro, la sangre estaba hirviendo debido al creciente calor. Más trozos de techo se desprendieron cuando alcanzasteis el túnel de las hormigas. El polvo levantado, la oscuridad y los diferentes túneles, todos iguales y formado un intricado laberinto, hicieron que el grupo se dividiera en su desesperada huida. Los gritos llamados unos a los otros eran apagados por el estruendo de la erupción y en la desesperada huida era imposible conjurar cualquier hechizo. Solo la suerte y el seguir una oportuna corriente de aire hizo pudierais alcanzar la salida.