Partida Rol por web

Lego D&D - La aventura del Dragón Rojo

2. Aventura en la espesura

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11/06/2025, 23:24
Krusk Harbriques

Krusk, rascándose la cabeza tras haber comprobado que la puerta estaba cerrada, por un momento miró extrañado a Sialegol hasta que...finalmente, levantó las cejas sorprendido, dándose cuenta de que estaba sujetando la elfa en las manos con la velocidad que solo un guerrero de la noche podría tener...si ese guerrero de la niche no fuera muy avispado, o al menos con mala memoria. 

-Ehm...sí, supongo, dale un intento y eso. Total, no perdemos nada.- Después de que Sialegol se diera la vuelta, Krusk se acercó al resto, esperando unos segundos para finalmente susurrarles:¿Os acordabais que teníamos eso? Vamos, a mí se me ha olvidado por completo, tíos. De verdad, os lo juro...¿Creéis que la magia del mago ese me hace olvidar cosas?

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12/06/2025, 03:46
Thorbrick Martilloardiente

Thorbrick los miro sorprendidos.

Por todos los Dioses con este arbol lento y estos compañeros mios que son mas lentos que el arbol a donde vamos a llegar, piensa mientras mira a sus compañeros con una sonrisa.

-Muy bien pensado, a nadie se le hubiera ocurrido Sia-, le dice animandola

Luego con su arma lista empieza a mirar a todos lados para ver que no hubiera ningun enemigo y previendo que no salga nada. Se alista por si sale un enemigo golpearlo.

Notas de juego

Prparo acción: Golpear si sale un enemigo.

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12/06/2025, 17:08
Nissa Tresbloques

Nissa fue a abrir la puerta con toda confianza y decisión. Empujó fuerte. La puerta no se abrió. Pero ella ya había iniciado el movimiento para entrar. No pudo para a tiempo. Estampó su nariz Gnoma contra la puerta y se quedó allí llena de vergüenza parada unos segundos. Sía, la maga vino en su ayuda.

Sí, claro, la llave.

Y se apartó para que pudieran abrir.

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13/06/2025, 17:13
El Amo de los Bloques

Unos tentáculos brotaron del agua para sorpresa de todos, pero no pasó nada. Escucharon al árbol decir que no se preocuparan, había llamado al calamar gigante para que luego pusiera la roca en su sitio cuando hubieran entrado. Seguros de que no había peligro los aventureros siguieron a lo suyo ignorando el hecho de que el venerable vegetal tenía intención de encerrarlos. En fin seguro que encontrarían una salida.

Entonces, con una gran sonrisa llena de orgullo por la idea que había tenido (y que pretendía vender como una genialidad y no como algo obvio), Sialegol sacó la llave y fue a introducirla en la cerradura. Nadie sabía muy bien por qué pero todos contuvieron el aliento. Como si fuera a ocurrir algo increíble. Cuando simplemente... la puerta se abrió.

Con la puerta abierta, la elfa se apartó para dejar a sus compañeros que pasaran.


El grupo continúa aquí.