Partida Rol por web

Santiago, Dios y el Rey

III - De rumores, et otras cuitas

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Fernando de Rojas Cargando pj
20662/11024304
25/04/2014, 09:50
Fernando de Rojas

La noticia traída por el virueloso cogióme completamente desprevenido. Tuve incluso que apoyarme contra el muro de la calleja pues una terrible punzada oprimióme el corazón. Habíamos metido las nuestras cabezas en la boca del lobo et aquesta estaba apunto de cerrarse. -Habemos de ocultarnos hasta la anochecida. Non credo que nuestras casas sean lugar seguro. ¿Conocedes de algún otro lugar?.

Nos están cercando buen Mauricio, et nosotros debemos ser los siguientes. -apoyé mi mano sobre el hombro del mediero -siento lo de vuestro señor. Lo siento enormemente.

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Mauricio de Alconétar Cargando pj
20662/11026403
25/04/2014, 18:24
Mauricio de Alconétar

¿QUÉEE? ¡Mientes! ¡Puto bellaco! -saqué el bracamante en alto mientras alzaba de ésta manera la voz, aunque enseguida me contuve cuando vile al tipo y pensé que bien poca pasión y validez tendría por su vida si venía a soltar, de aquella guisa y dando nombres, tal noticia. Tal vez fuera verdad, et que además non parecíame a mi don Íñigo mala persona, que más bien al contrario, pues secretos confesóme cuando no había de porqué.

Tragué saliva, guardé el bracamante y miré a Fernando. Tras suspirar, intentéme recomponer, pensar con claridad dentro de la turba amenaza que se nos cernía sobre la mollera.

Ci...cierto -parecía que non sabía hablar, como si nunca hubiera podido pronunciar palabra, et como si fuera imposible el haberme dedicado a hacerle creer a las gentes que necesitaban de aquesto o lo otro producto cuando no era así-. Quizá en casa de la posadera, Fernando... Si la mujer del posadero ve que hemos indagado para aclarar el embrollo del su marido y la ontatxú o como diantres se llame, velará y nos guardará... estoy seguro. ¿Vamos?

Quedéme mirando al mensajero, pensando en que a punto había estado de intentar coserle a puñadas de desesperación.

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Fernando de Rojas Cargando pj
20662/11028695
26/04/2014, 10:09
Fernando de Rojas

Bien pensado Mauricio. Apresurémonos pues. -torné entonces a tal dirección. Los pasos pesados y tristes que dábamos reflejaban la pesada carga que había recaído sobre nuestros hombros. La caminata fue silenciosa, cada uno sumido una interna reflexión...

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Director Cargando pj
20662/11034165
27/04/2014, 23:28
Director

Echose para atrás el criado, aterrado por un momento al ver la reacción del mediero ante las malas nuevas. Empero, aqueste se contuvo, et nada hubo que lamentar. Al ver calmarse al de Garrovillas el mozo, et a ambos planificar su ocultación, añadió, pues quedaba en el aire el asunto.

- ¿He de confirmar a mi señor entonces que vos reuniréis con él a las horas convenidas? - díxoles - Sería pasado el oficio de Maitines...

Miroles con fijeza, et claro estaba que deseaba resolver aqueste asunto con presteza, et marchar de ahí, que ya caía el sol casi por completo.

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Mauricio de Alconétar Cargando pj
20662/11036790
28/04/2014, 16:14
Mauricio de Alconétar

Miré al tipo y asentí con la cabeza. No obstante, mi cabeza girose hacia el alguacil, pues pensaba que él debía tener la última palabra en aqueste asunto.

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Fernando de Rojas Cargando pj
20662/11037121
28/04/2014, 17:36
Fernando de Rojas

Pasado el oficio de Maitines. -asentí.

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Director Cargando pj
20662/11049208
01/05/2014, 13:54
Director

Confirmado que asistirían a la reunión convenida, diose por finalizado aqueste improvisado encuentro, et salieron cada uno por su lado, el criado de vuelta al castillo, et los otros dos en dirección a la taberna. Habíaseles echado ya la noche encima, aunque aún habían de quedar non pocas horas para que dieren Maitines, et en estas más les valdría permanecer ocultos.

Non les costó en absoluto esfuerzo convencer a la tabernera de que les acogiere, pues aquesta, privada del marido, sentíase sola et desprotegida ante las gentes del pueblo, et sin duda mejor sería para ella tener quienes defendieran el lugar en caso de que armárase la gorda. Así pues, abrioles la puerta, et ofrecioles una habitación de la que disponía en el segundo piso. Non era aquesta muy cómoda, pues era usada a modo de despensa, por falta de espacio, pero entre los sacos de grano podrían dormir a la anochecida, et incluso ocultarse, si fuere necesario.

Entre tanto dejaban allí los bártulos, la mujer dioles un candil, et fue a cocinar algo en el fogón con lo que calentarse el estómago.

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Director Cargando pj
20662/11049210
01/05/2014, 13:59
Director

Notas de juego

Cambiamos de escena.