Partida Rol por web

Siempre fueron cuatro

Doce cristales rotos

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29/12/2025, 14:20
Director

La ciudad comenzó a moverse como si alguien hubiera cambiado el ritmo interno de las cosas, como si la maquinaría oculta que movilizaba toda las fuerzas del universo hubiese recordado qué debía hacer.

En distintos puntos de Asheville, casi al mismo tiempo, la sensación fue la misma: una presión sutil, una urgencia sin nombre, la certeza de que quedarse quieto ya no era una opción.

Pulse fue la primera en sentirlo de forma concreta. Su departamento, que siempre había sido refugio y centro de control, dejó de ser seguro. La presencia policial no llegó con golpes en la puerta ni sirenas a todo volumen, sino como una certeza anticipada, una vibración en la red, un patrón que no cerraba. No esperó confirmaciones. Salió antes de que la buscaran. Con las coordenadas aún frescas y una imagen persistente en la cabeza, fue tras la muchacha, a quien había encontrado horas antes en los restos de una fiesta que había terminado mal. Intoxicada, desbordada, fuera de lugar incluso para ese exceso, apenas podía sostenerse por sí misma. El destino se impuso solo: el hospital infantil. No como refugio (por más que lo fuese), sino como punto de cruce.

Axel ya estaba allí.

Había llegado como tantas otras veces, con historias, objetos pequeños y una presencia que no exigía nada a cambio. En los pasillos suaves del hospital, entre dibujos en las paredes y sonidos amortiguados, había encontrado algo distinto. Un niño. Alexander. Despierto de una forma que no encajaba en ninguna categoría cómoda. Su magia se manifestaba como juego: reglas que cambiaban sin avisar, dibujos que parecían moverse solos. Axel no lo interpretó como peligro. Tampoco como milagro. Solo como alguien que necesitaba ser visto antes de perderse del todo.

Nish avanzaba por otro camino, pero hacia el mismo lugar.

Después de los eventos recientes, la ciudad se le había vuelto opaca, falsa en sus bordes. Su investigación lo había llevado a aceptar compañía. Alexis. Un hombre atento, servicial, de abrazos cálidos y un excelente uso de las palabras. Un buen samaritano, junto a una anciana que buscaba a su nieto y una adolescente pasando los 18. Alexis tenía un buen corazón, lo suficiente como para ofrecer transporte, información y una narrativa tranquilizadora. Juntos se dirigían al hospital infantil, siguiendo una lógica que parecía compartida, aunque sus motivaciones no fueran las mismas. Nish percibía el peso de la Rueda en cada kilómetro recorrido, aun sin comprender del todo su alcance. Alexis, en cambio, parecía moverse con una comodidad inquietante, como alguien que desconocía por completo en lo que se metía. 

Así, por razones distintas y decisiones que no parecían conectadas, todos se acercaban al mismo punto.

El hospital infantil se alzaba como un nodo improbable: lugar de cuidado, de fragilidad, de historias que todavía no habían terminado de escribirse. Allí convergían una Adepta en fuga y una joven intoxicada que no debía existir, un Cuentasueños y un niño demasiado despierto, un Chakravanti y un grupo aliado que no pintaba nada.

No fue una alarma ni un grito. Fue una ausencia súbita de ruido, como si alguien hubiera bajado el volumen del mundo solo un par de grados. Los pasos dejaron de resonar como debían, las luces parecieron parpadear fuera de ritmo, y durante un instante demasiado largo, el aire mismo pareció olvidar cómo circular.

Las presencias comenzaron a superponerse.

Personas que no deberían estar juntas compartieron el mismo espacio, el mismo pasillo, la misma fracción de segundo. Miradas que aún no se cruzaban ya estaban alineadas. Algo tiraba de todos hacia el centro de ese instante, como si una mano invisible hubiera decidido que ya era suficiente dispersión.

Entonces ocurrió.

El mundo no se apagó. Se desincronizó.

Las paredes del hospital perdieron profundidad. Los colores se deslavaron primero, luego regresaron con una saturación incorrecta. El suelo pareció inclinarse sin moverse. Durante una respiración, quizás dos, todo se volvió demasiado nítido, como si la realidad hubiera sido renderizada con un nivel de detalle innecesario.

Y en medio de esa sobreclaridad, una voz.

No venía de ningún punto físico. No resonaba en el aire. Se filtró directamente en la percepción, limpia, profesional, controlada… y levemente apurada. El estanque de cada uno notó las mismas vibraciones, quizás un eco, quizás algo mucho más oculto en el bosque. 

-¡Reinicien la computadora, los perdemos!

Una pausa mínima. Cálculo.

-¡Mantengan estables sus niveles de oxígeno! 

Algo falló ahí, ese sonido de línea muerta tan marcado en la TV se hizo presente. La voz continuó, pero ya no sonaba igual. Había interferencia. Microcortes. Como si el sistema estuviera hablando mientras alguien más tironeaba de los cables.

-Advertencia… -Antes de escuchar algo más hubo otro apagón, los espíritus dejaron de hablar y solo quedó estática sobre el estanque de lotos. 

El mundo se plegó sobre sí mismo. No fue un salto. No fue un desmayo. Fue más parecido a cuando uno parpadea y el lugar ya no es el mismo.

El olor llegó primero.

Aceite viejo, harina, queso seco. Polvo acumulado durante años. El sonido de un neón moribundo zumbando en algún lugar del techo. El frío filtrándose por grietas mal selladas.

La pizzería abandonada, ese punto de reunión. La "Capilla", tan solo por llamarla de alguna forma.

Las mesas estaban donde siempre, pero no exactamente. Una silla de más. Un cartel torcido que antes no lo estaba. Una grieta nueva en la pared del fondo, como si el lugar hubiera sido reconstruido a partir de un recuerdo incompleto.

Estaban todos allí.

De pie, sentados o apoyados donde el cuerpo había decidido detenerse tras el reinicio. Ninguno había llegado caminando. Ninguno recordaba el trayecto exacto. Pero todos sabían, con una certeza incómoda, que algo o alguien los movió. 

Por un instante fugaz, antes de que el mundo volviera a asentarse del todo, la voz regresó. Esta vez más baja. Más cercana. Casi humana.

-Esto no debería estar pasando.
-…doctora Weaver, registre el incidente…
-…no, espere…

Silencio.

Después, solo el zumbido del neón y la certeza compartida de que algo había cambiado.

Sus acompañantes estaban allí, también. Alexander acostado sobre la barra de la recepción, la joven intoxicada sentada en la mesa de la esquina con su cabeza contra la misma como si tuviese la peor resaca de su vida. Alexis, en cambio, estaba tirado en el suelo como si lo hubiesen pateado una media docena de skinheads. 

El celular de Pulse recibió ciento cuarenta y siete mensajes distintos, gente preguntándole dónde estaba. Ese séquito de personas que se preocupaba por ella hacía acto de presencia luego de haber desaparecido. Axel sintió que un espíritu tocó su cuerpo, le era familiar, casi como un abrazo. Nish... Bueno, Nish tenía que pagar cuentas. Estaba ahí con él, no sabía qué había cambiado pero estaba ahí con él. Estaban, mejor dicho. Un ruido en la cocina llamó la atención de todos hasta que un mapache fue revoleado de la oscuridad hasta la mesa de "la reunión" mientras detrás se acercaba un adolescente con una herida de bala en el costado y una gorra. 

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12/01/2026, 13:51
Pulse

Pulse, la efervescente Adepta que creía manejar toda la red de información en la ciudad, se encontraba ahora frente a una incógnita que merecía toda su atención después de meses de solo modificar registros de parejas. Tras los segundos de confusión se levantó con una energía enorme, demasiada para su pequeño cuerpo, las notificaciones tapándose sin cesar. 

-Niños, ¿quién de ustedes hizo esto? Crecieron mucho desde la última vez. -Su voz, a diferencia de lo que el contexto dictaba, era jovial. -Tengo que atender unas llamadas pero me cuentan todo en unos minutos. 

Al acercarse a la puerta, celular en la oreja pegó un saltó y un pequeño grito al escuchar cómo el mapache caía en la mesa, sin lastimarse, y sus patas arañaban el plástico viejo. -Chaito. -Se escurrió tras la puerta a la calle. 

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23/01/2026, 08:23
Axel Bennett

Lo que aconteció habría dejado perplejo a cualquiera. Pero Axel no era cualquiera. Cuando la tormenta pasó soló murmuro „interesante“ para sí mismo y espero un par de segundos para ver si las paredes, el suelo y la gravedad estaban como tenían que estar antes de moverse. Si bien cada día era especial y único, había días que eran más especiales e interesantes. El mago supo que hoy era uno de esos días especiales desde que se puso en camino al hospital, pero no había imaginado que iba a serlo tanto

„Reinicien la computadora“ había dicho la voz de la doctora Weaver antes de que todo a su alrededor se reiniciara. ¿Estaban encerrados en una especie de simulación por ordenador? Miró en dirección a Pulse, que era la más adecuada para saber de esas cosas. Pero Pulse se alejaba llevando consigo su móvil, o lo contrario. Mientras la veía alejarse, sintió algo familiar. Era como si un amigo invisible le diese un abrazo. Una calided reconfortante y extrañamente familiar de origen desconocido.

—Yo también te quiero—murmuró.
No sabía el origen de aquel sentimiento, pero el afecto solo podía responderse con afecto.

Entonces vio al chico con gorra y una herida al costado ¿Era un balazo? Saltó de inmediato en su dirección.
—¿Estás bien? ¡Nish, ayuda!¡Este chico está sangrando!

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23/01/2026, 16:55
Nish

La mente de Nish demoraba en acostumbrarse a lo que sea que estaba sucediendo. Miró alrededor, a las personas, el lugar; percibió los olores, que tan familiares le resultaron; desconocía cómo había sucedido aquello pero... allí estaban. Allí estaban las personas que conocía de allí, Pulse, Axel, incluso Scout.

-¡Scout! -exclamó sin gritar. Su voz no revelaba ninguna inquietud, ni tampoco su expresión facial, siempre tan equilibrado. Cuando vio que el mapache había aterrizado bien sin hacerse daño, miró a cada uno de los demás, los conocidos Despertados y también a los nuevos conocidos y a los que ni sabía quiénes eran.

Y entonces vio al niño herido. Axel pedía ayuda, pero aquel no la necesitaba realmente. No ese tipo de ayuda.

-No hay forma de curar esa herida, Axel. Pero no te preocupes por eso. -Tampoco su voz ni su rostro decían nada sobre el torbellino de emociones que Nish tenía dentro al verlo de forma tan palpable y con testigos. Con testigos... ¿Dónde estaban, qué era eso, quién era la tal Doctora Weaver? Miró un punto en una dirección casi azarosa y tiró de un hilo que sólo él veía. -Los demás, en cambio, quizá sí necesiten ayuda. -Se encaminó hacia Alexis para revisar su estado y, si lo necesitaba, ayudarlo.

- Tiradas (1)

Motivo: Areté

Dificultad: 5

Tirada (3 dados): 1, 8, 1

Éxitos: -1 Fallo

Notas de juego

Extiendo mis sentidos trazando un mandala imaginario con centro en el punto de donde más sensación tengo que haya provenido la conversación, y busco resonancias para identificar/entender qué está sucediendo. Las Esferas implicadas son Mente (sentir pensamientos superficiales y seguir rastro mental), Correspondencia (identificar los límites espaciales del lugar, si hay grietas y la posición de los pensamientos asociados a las palabras) y Cardinal (detectar posibles alteraciones en las hebras místicas a.k.a. Magia).

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29/01/2026, 13:58
Director

El joven de la gorra sonrió de costado con sorna.

-¿Otra vez no te preocupas por mi bienestar, hermano? ¿Por qué no le dices que el peluche es más importante? -Axel podía sentir varias cosas viniendo del supuesto hermano de Nish que era inmune a las heridas sangrantes: primero que no estaba vivo y segundo que estaba conectado de forma "equivocada" a su persona. Recordaba que algunos Magos ataban espíritus para utilizarlos pero el vínculo parecía no ser de ese estilo. 

Scout, el mapache, estaba olfateando a los distintos caídos sin prestarle mucha más atención al asunto casi como si fuese costumbre. Sus manitas escarbaban entre la ropa de Alexis cuando un pequeño movimiento de su cuerpo lo asustó, así que comenzó a tantear el suelo como si estuviese buscando algo para llevarse a la boca. Algunos quejidos salieron de su boca pero no abrió los ojos. Tanto Alexia como Alexander parecían más dormidos que golpeados, al menos sus cuerpos se movían como si todavía respirasen. Afuera de la puerta la voz algo aguda de Pulse parecía dar indicaciones varias, algo sobre mantener abierto hasta que llegue la DJ y que necesitaría un envío de bebidas energéticas para ayer. 

El Euthanatos intentaba mantener su mente centrada pero las palabras de su hermano parecieron hacer mella en su habilidad para disipar el velo, lo único que pudo rescatar de una maraña de impresiones fue un fuerte dolor de cabeza silencioso. Las líneas cuidadosamente trazadas se transformaron en un niño con un hacha de juguete. Alexander parecía ser un calco, quizás unos años mayor que la foto. Y luego una caja negra, presente por su ausencia. Scout llegó hasta sus piernas y, en un adorable intento de ayudarlo, le estaba acercando un spray limpiador de mesas. 

-Niño, que no es momento para estar en babia. Despabila. -En contraste a su apariencia la voz era la de un camionero fumador de cincuenta y tres años, cansado ya de su trabajo. -Que tu hermano esté así no es normal. Pero hay una primera vez para todo, ¿no?- Se subió a la mesa y le extendió la manito a Axel. -Un gusto, ¿tendrás un cigarillo y un encendedor? 

- Tiradas (2)

Motivo: Percepción + Consciencia (Especialidad)

Dificultad: 7

Tirada (7 dados): 2, 1, 10, 3, 2, 9, 9

Éxitos: 2

Motivo: Percepción + Consciencia

Dificultad: 7

Tirada (1 dados): 4

Éxitos: 0 Fallo

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29/01/2026, 14:20
Pulse

El portazo de Pulse cambió la energía del ambiente, golpeando ambas manos para prender las luces. No sucedió y lanzó un quejido mientras tanteaba la pared. La luz mortecina murió al encenderse luces LED de colores, rojo los laterales y verde la que servía como separador a la cocina. 

-Oh, diantres, no las cambié desde Navidad. Hacía mucho que no nos juntábamos. -Dejó una bolsa con varias latas sobre la mesa y abrió una, el ruido de la efervescencia desapareció cuando hizo fondo blanco con lo que sería probablemente su quinta Monster (sin azúcar) de la media tarde. Se frotó los ojos, era rara verla sin su apariencia más pública. -Tuve un día de locos, me desperté con unos datos y nadie en sus puestos. La policía por alguna razón fue a mi casa luego de encontrar un video de la chica esa. -Señaló en dirección a Alexia. -Alexia, no me suena de nada. No está en mis bases... Y ella me habló en la grabación, así que tuve que buscarla. Intenté contactarme con ustedes pero silencio de radio. ¿Tan pobres son que perdieron sus celulares? -Hizo un puchero mientras se acercaba a agarrar otra lata. -No importa, luego del apagón ese ahora todo el mundo me escribe. Uh, eso es raro. -Nadie sabía en qué momento había abierto un chat en su celular. -Parece que mis mensajes no existen. 

- Tiradas (1)

Motivo: Astucia + Alerta

Dificultad: 6

Tirada (4 dados): 9, 5, 4, 3

Éxitos: 1

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01/02/2026, 13:40
Nish

Era evidente que la mente de Nish estaba un tanto aturdida, al menos para quienes lo conocían más. Su mirada iba de una cosa a otra y no respondía, lo cual no era habitual. Sus gestos, empero, seguían neutros como siempre. El peluche. Recapituló en un instante la situación. ¿Cómo habían llegado allí?

-¿Cómo llegamos aquí? Lo último que recuerdo es estar llegando al hospital con... -señaló a Alexis, delante de él, mientras verificaba que no estaba herido y parecía solo estar dormido o similar.

Scout lo sacó de allí al ofrecerle el spray. ¿Quería que lo usara con Alexis? Nish estaba confundido, y eso no era común.

Notó entonces que Pulse mencionaba a la chica que estaba también allí y la llamaba Alexia. Alexia, Alexa... pero también, Alexis, Axel... dioses, esto es caótico, necesito poner orden aquí.

El otro también llamó su atención. Se veía como el niño de la foto, el que buscaba la señora Yolanda. ¿Dónde estaban ella y la otra chica, Lore? ¿Y por qué estaban algunos allí, Alexis entre ellos? ¿Sería que solo los Despertados...?

-Pulse, Axel, ¿saben algo de todo esto? ¿Scout? -No le agradaba que el mapache fumara, pero mientras no impregnara su ropa de nicotina, podía aceptarlo. No es que fuera un animal regular.

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03/02/2026, 15:18
Axel Bennett

El cuentasueños estrechó la zarpita del mapache sin mostrar incredulidad o sorpresa. —Mucho gusto. Yo soy Axel. No. Por desgracia no fumo, pero quizá quede alguna cajetilla en la vieja máquina expendedora de la pizzería. Si no, no te preocupes, sé donde hay un estanco.

—Él es Alexander —señaló al niño —Estaba hablando conmigo en el hospital cuando nos teletransportaron aquí. Tiene un talento para la pintura y creo que es capaz de hacer magia con su arte. Al menos tiene una sensibilidad increíble y el don del arcano. Los otros niños apenan si pueden verle.

—Oye hermano de Nish, no seas tan cruel. Seguro que para Nish se preocupa por tí. Y en el caso de que sea un imbécil contigo no puedes echarle tu frustración al pobre Scout. No creo que le guste que le llamen peluche. ¿Por qué no nos sentamos todos y buscamos equilibrio y paz mental y espiritual? Parece que ahora somos un equipo. Me alegra que estemos juntos y podamos aprender los unos de los otros.

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07/02/2026, 19:00
Director

Scout murmuró algo por lo bajo, algo similar a "uno pensaría que los hippies siempre fuman". Se bajó con agilidad y volvió a acercarse a los desmayados, olfateando y metiendo sus patitas en sus bolsillos. Mientras tanto el hermano de Nish no podía creer que su aparición no tuviese el efecto que deseaba, al parecer en su entender era un hecho muy importante en su relación. Regresó a la cocina mientras arrastraba los pies y se escuchó el sonido de un plato roto antes del silencio. 

Alexia se quejó un poco pero no se movió, Alexander parecía roncar muy por lo bajo y Alexis no emitía ni el más mínimo movimiento ni sonido. ¿Por qué con ellos y no con los otros? 

-Ey, muchachos. -Levantó su pata izquierda el mapache. -Ignoren al muerto, ya volverá. Más importante, ¿creen poder investigar qué está ocurriendo? La situación no es normal, como si algo así existiera. -Se subió a la mesa y metió hocico y garras en la bolsa antes de meter casi todo su cuerpo revolviendo su interior. Al salir parecía decepcionado. -¿No hay cerveza? 

Pulse agarró la bolsa con sus bebidas energéticas y las trajo hacia si como si fuera un dragón cuidando su tesoro. -¿Para qué? Necesitamos estar despiertos, no borrachos. Pero sí, puedo trazar unos mapas factoriales con mi computadora aunque no voy a poder acceder a muchos datos sola. -Buscó la mirada de Axel y luego la de Nish. -¿Ustedes qué tipo de día tuvieron? ¿Algo tranquilo? -La ceja levantada indicaba que si le respondían eso intentaría golpearlos mentalmente. -Pero me preocupa que el niño sea un Despertado, creo lo mismo de la chica. O un programa súper avanzado, no lo sé. 

Una notificación llegó a su celular y lo revisó. El espíritu del adolescente baleado estaba de pie junto a Nish. 

-Es la primera vez que puedo hacer esto, ¿no te importa? -No parecía muy consciente de su capacidad física porque comenzó a empujarle la mejilla izquierda. -¿Hiciste algo? 

Pulse emitió un sonido más parecido a un chillido que a un grito. 

-¿Qué creen? Todo lo que hice durante el día no está en mis bases de datos. -Se acarició el pelo, aquello la preocupaba. -O me estoy volviendo loca o algo o alguien está alterando los registros. Tendré que hacer un backup pronto, les recomiendo que también lo hagan cuando puedan. Quiero saberlo pero para ayer, ¿qué planean hacer? Creo que puedo pasar la noche arreglando mi ausencia y luego cruzar la información, pero lo mío no es precisamente nada esotérico como lo que hacen ustedes dos. 

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08/02/2026, 11:27
Nish

-Fue el día más particular de este último tiempo -comenzó a decir Nish, ignorando los vicios de su Familiar. -Casi tengo un altercado con la policía. Y había algo extraño en un perro... no estaba... ¿vivo? -Hizo memoria. Ya desde esa primera expedición al exterior que las cosas no estaban en orden. "Deje eso, señor Clemaine", había dicho una voz en su interior, ¿o no era en su interior? -La sensación que tuve fue de estar viviendo en una ilusión, Maia dentro de Maia.

Dejó que su hermano intentara tocarlo, aún sin poder. No quería ni por asomo demostrarle lo irritado que estaba, sobre todo por estar enojado con él, considerando todo lo que había ocurrido. Cómo puedo enojarme después de... Y sin embargo, estaba enfadado. ¿No podía ya madurar y...? No, claro, no podía. Estaba muerto.

Entonces comprendió lo que le había dicho. Lo miró a los ojos.

-¿Apareciste aquí por voluntad? ¿O volviste de forma espontánea? Digo, aquí, a mi lado, ahora, regresando de la cocina... -No había urgencia en su tono ni en su gesto, solo la curiosidad científica de querer recabar información.