Partida Rol por web

Siempre fueron cuatro

Par de unos, ojos de serpiente

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19/08/2025, 13:27
Director

Parecía haber actuado en el instante justo, el momento preciso donde las posibilidades dejaban de ser los pétalos del loto y se volvían la flor completa. Las vibraciones en el espejo de agua eran claras, intencionadas, cumplirían con su objetivo. La joven fue su primer objetivo porque la respuesta fue rápida, se había mantenido en pie tras el empujón y antes de que su rostro pudiese transformarse en un ataque las ondas llegaron a su orilla. 

-¿Quién? -Su voz era de sincera duda, al parecer la palabra no la llevaba a ninguna conexión importante. Sus cabellos marrones se movieron un poco y se los acomodó, dejando notar unos aretes amplios pero simples. De todas formas, Nish logró detectar algo en la devolución en el estanque: era demasiado perfecto pero apestaba a óxido. Alguien había trabajado con su forma.

En cambio la anciana abrió los ojos al escuchar el nombre. Ya no podía moverse sin pisar las imágenes, pero algo en su ser mutó para revelar un verdad olvidada: sentía esperanza. 

-La enfermera de mi nieto. ¿La conoces? ¿Lo conoces? -Parecía estar al borde del llanto. A diferencia de la adolescente se notaba que había sufrido, aprendido y continuado en la búsqueda de su destino. -Muchacho, ella trabaja en el hospital infantil. Ahí estaba mi Alex. ¿Podría ser? -Su última pregunta era para ella misma, se la notaba al borde de su capacidad pero no daba el brazo a torcer, quería ganar esa lucha. 

-Soy Lore. -Se presentó la adolescente. -Formo parte de un grupo que se dedica a ayudar gente, le estaba diciendo eso a la señora. Llamo a mi novio y los llevamos al hospital si quieren. -Sacó su celular de la cartera mientras intentaba gestionar eso. -Será un momento, estaremos encantados. -Sonrió con sinceridad y se alejó unos pasos para conversar. 

La anciana volvió a hablarle a Nish, su investigación parecía estar movilizándose gracias a su intervención. 

-Yolanda, ¿dónde están mis modales, querido? -Intentó agacharse para juntar los panfletos y se quebró en silencio, no pudo contener las lágrimas que su alma derramaba ante ese pequeño regalo que algunos consideraban demasiado cruel para entregar. 

Notas de juego

Bueno, por utilizar Entropía evitaste que la cosa se volviese un malentendido. Ambas parecen mucho más "vivas" que las otras interacciones con Mente que tuvo Nish. 

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24/08/2025, 11:57
Nish

Lore, Yolanda. Las ideas que Nish había visto abrirse como flores de loto, se habían cerrado como si la noche hubiese llegado antes de tiempo, o acaso no es esa la línea que he de seguir. De cualquier manera, tenía una punta del hilo del telar que se conectaba con la rueda, y no iba a soltarla.

-La conozco... bueno, no realmente, conozco su nombre. Me recomendaron buscarla. Es buena enfermera, ¿verdad? Pensé que... -miró a Lore- que ella era Alexa -dijo en susurros. No, no había pensado eso, pero le servía.

Escuchó a la anciana mientras intentaba, a la vez, prestar atención a la conversación que Lore tenía por teléfono con "su novio". No estaba dispuesto a perder la superioridad numérica si la cosa se ponía difícil, y acudir a un hospital era peligroso, pero era la primera pista sólida que tenía sobre la tal Alexa. Tomó unas respiraciones para serenar su mente y aplacar cualquier rastro que pudiera despertar sospechas en personas entendidas.

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26/09/2025, 13:12
Director

Nish escuchó las palabras de Lore, nada que pareciese un código secreto o similar, simplemente que él llegaría en unos minutos. La conexión superficial que había realizado antes pudo asegurarle que ella sí deseaba poder darles una mano. Yolanda pudo recomponerse y se enderezó con los panfletos, buscando un pañuelo en su bolsillo enorme para secarse los restos del llanto silencioso. La joven se acercó y la abrazó nuevamente, para separarse y ofrecerle un caramelo. 

El Chakravanti había moderado sus respiraciones, buscando eliminar sus rastros. Porque el que observa el lago influye en el lago. La anciana recuperó un poco su estado anterior luego de probar el azúcar coloreado y las palabras dulces de la adolescente. 

No habían pasado dos minutos, dos minutos algo incómodos, que llegó un auto verde oscuro, no último modelo ni nada similar. Estacionó en diagonal frente al cordón vacío y bajó un hombre de unos treinta años, levemente más bajo que Nish y una sonrisa encantadora. La adolescente se acercó y lo besó a penas en los labios, para luego abrazar su brazo y llevarlo hasta los desconocidos. 

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26/09/2025, 13:24
Alexis

-Soy Alexis, es un gusto conocerlos. -Le dio un beso en la mejilla a Yolanda y, tras un paso, le extendió la mano a Nish. Sin dejar de sonreír nunca. Todo parecía cálido a su alrededor. -Me dijo Lore que necesitaban un pequeño viaje hasta el hospital infantil. Sería mi placer ayudarlos, ojalá podamos encontrar al chico. ¿Alex, el de los carteles? 

La abuela asintió, parecía obnubilada por la presencia del recién llegado. Lore, por su parte, radiaba tanta energía en ese abrazo que cualquiera diría que pronto empezaría a flotar. 

-Vamos juntos, ¿no? -Alexis miró a Nish de arriba a abajo y en su rostro se notó una sombra de reconocimiento. -Conocí a varios como vos, exterior triste pero con un deseo de ayudar. ¿O me estoy equivocando? -Algo había tocado a Nish que sintió un escalofrío por su espalda, "tocado" más allá de Maya en realidad. Sus técnicas matutinas demostraron ser de ayuda. Alexis levantó una ceja ante el segundo que pasó y soltó una pequeña risa junto a un guiño. -Mala mía, es la costumbre, no lo tomes personal. A veces algunos necesitan un pequeño empujón para hacer el bien. 

Notas de juego

Sabés que intentó influirte pero sin una tirada no estás seguro de si fue algo sobrenatural o simplemente un buen orador. Hacer esas preguntas que casi obligan a contestar que si frente a otras personas funciona con la mayoría al parecer. 

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08/11/2025, 09:48
Nish

Todo había sucedido tan de repente que Nish tuvo que recurrir a la fuerza de su preparación cotidiana para no dejarse arrastrar. Era como una corriente que arrasaba, pero lo extraño era su energía radiante y... ¿positiva? El Eutanato no gustaba de usar esos términos, pero el recién llegado tenía una polaridad muy clara. Se encontró reflexionando, por el tiempo de dos o tres latidos de corazón, sobre cómo el tal Alexis compensaría aquella positividad en su balanza interior.

Su respuesta exterior fue asentir. No era su estilo dejarse arrastrar, y lo evitaría en la medida de sus posibilidades, pero era cierto que quería que fueran juntos, que quería involucrarse en aquel hilo que ahora se tensaba, sin necesidad de ninguna influencia externa. ¿De verdad necesitas tanto esfuerzo para agradar y lograr que te sigan?, pensó, y dedicó tres respiraciones a reforzar las murallas que impedían a otros ver su interior. ¿De verdad necesito tanto esfuerzo para evitar que otros vean mi interior?

El interior del auto no estaba tan limpio como le hubiese gustado. Había un aroma... humano, que no era habitual para él. Cierto es que Nish no frecuentaba mucha gente, y el olor que tenía más asociado a los humanos era el de la pólvira y la sangre. Y allí, no era que estuviese sucio, pero tenía la vara muy alta.

-Hacer el bien. -Habían pasado ya varios segundos, incluso minutos, cuando Nish pronunció esas palabras, quizá como una respuesta, quizá como un pensamiento en voz alta. No estaba mirando a Alexis, pero su atención estaba enfocada en él, en sus reacciones, en el tono muscular, la dirección de su mirada y las expresiones de su rostro. Nada en el lenguaje corporal del Eutanato denotaba aquel estado de alerta, incluso sus ojos "solo eran esquivos por timidez", esa que Alexis había identificado en él. Tímido pero mayormente inocente, aquel era el estilo que Nish esgrimía en aquella ocasión. Claro que su puñal estaba muy cerca de su mano y podría utilizarlo sin más que un movimiento, en caso que las cosas se pusieran difíciles...

...pero había decidido creer. La experiencia con la policía, un rato atrás, el sueño de la noche pasada, y algo más. Aquel olor humano se condecía con las expresiones y reacciones de aquellas personas. Desesperación, duelo, entrega, candidez, esperanza... no eran los policías de antes, eran seres humanos, vivos, sintientes, y aquello le generaba sensaciones mucho más benévolas. Esperaba, deseaba sinceramente no tener que usar el puñal.