Partida Rol por web

Siempre fueron cuatro

La décima fiesta

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15/01/2025, 13:48
Director

El sonido de un teclado resonaba en el pequeño cubículo donde Maya estaba sentada, sus uñas golpeando las teclas con un ritmo constante, casi mecánico. A su alrededor, el resto de la oficina se encontraba inmersa en la misma rutina monótona: un mar de cubículos idénticos, el zumbido de las computadoras, teléfonos sonando y voces apagadas que parecían susurrar más que hablar. El aburrimiento podía respirarse como si fuese parte de la composición del aire.

Maya miró la pantalla de su computadora, un monolito gris y anticuado, donde los nombres y las fechas se deslizaban en interminables listas. Era su trabajo organizarlos, clasificarlos, archivarlos. Todo parecía un ejercicio sin fin, sin propósito más allá de mantener las cosas en marcha. Nadie le había explicado por qué hacía lo que hacía, pero eso no importaba. Siempre había algo más que revisar, algo más que registrar.

Su reflejo en la pantalla la distrajo un momento. Se quedó mirando su rostro, pálido bajo la luz artificial, con mechones de cabello cayendo en desorden sobre sus ojos. Algo en esa imagen la inquietó, pero no supo qué era. Desvió la mirada hacia el reloj de pared al fondo de la sala. Las manecillas se movían con una lentitud exasperante, como si el tiempo en ese lugar se arrastrara.

Un correo apareció en su pantalla, marcado con un ícono rojo de “urgente”. Lo abrió. Las palabras eran concisas y carentes de emoción, como todo en ese lugar.

"Pulse, el Sr. Warwick necesita el informe actualizado de los nuevos contactos. Debe estar en su escritorio en 15 minutos. No tardes."

La orden era clara, pero el nombre “Warwick” resonó en su mente de una manera extraña, como si estuviera fuera de lugar. No podía recordar haberlo visto, aunque sabía exactamente dónde estaba su oficina y qué debía hacer.

Sacudió la cabeza y se levantó, llevando consigo un maletín repleto de papeles y memorias USB. Caminó por el estrecho pasillo entre los cubículos, sus tacones golpeando el suelo de linóleo con un eco metálico. Las otras personas en la oficina no levantaron la vista; sus caras estaban enterradas en sus pantallas, inmóviles salvo por el movimiento de sus manos sobre los teclados. Nadie hablaba, excepto por los murmullos ocasionales que parecían provenir de ninguna parte en particular.

El pasillo hacia la oficina objetivo era largo, demasiado largo. Las paredes de cristal que lo flanqueaban reflejaban su figura mientras caminaba, pero había algo extraño en los reflejos. Por el rabillo del ojo, pensó ver una combinación de luces que no correspondía a ninguna fuente, pero cuando se giró no había nada. Solo su propio reflejo, deformado levemente por la curvatura del vidrio.

Finalmente llegó a la puerta de Warwick. Era una estructura pesada de madera oscura, completamente lisa salvo por una placa metálica con su nombre grabado. Tocó suavemente antes de entrar, como era debido.

El despacho era tan opresivo como el resto del edificio, pero de una manera más sutil. Estaba impecablemente organizado, con muebles minimalistas y una iluminación tenue que parecía diseñada para que cualquiera que entrara se sintiera pequeño. Warwick estaba sentado detrás de su escritorio, un hombre alto y delgado con un traje perfectamente planchado y una expresión que no dejaba entrever ni aprobación ni desagrado.

—Llegas justo a tiempo, Rivers —dijo, sin levantar la vista del documento que estaba leyendo.

Ella colocó el maletín sobre el escritorio y comenzó a sacar los papeles y dispositivos, colocándolos en una fila ordenada. Mientras lo hacía, sintió el peso de su mirada sobre ella. Levantó los ojos por un momento y lo encontró mirándola fijamente, como si estuviera evaluándola.

—¿Todo en orden? —preguntó él, finalmente.

—Sí, señor. Todo está aquí —respondió, con una voz que sonó más plana de lo que esperaba. Su tono la incomodó, como si no fuera del todo suyo.

Warwick asintió y comenzó a revisar los papeles, pero sus ojos volvieron a alzar la vista hacia ella.

—Pulse, ¿alguna vez te has preguntado por qué hacemos lo que hacemos aquí? —dijo, casi como si hablara consigo mismo. Su tono era calmado, pero había algo en él que hizo que un escalofrío recorriera su espalda.

Ella abrió la boca para responder, pero no salió ningún sonido. Una sensación de vacío la envolvió, como si le hubieran arrancado las palabras antes de que pudiera pronunciarlas. Warwick sonrió ligeramente, aunque sus ojos permanecieron fríos.

—No importa. Solo haz tu trabajo, como siempre. —Concluyó, devolviendo su atención a los documentos.

Maya asintió en silencio y salió de la oficina. Mientras cerraba la puerta detrás de ella, sintió un leve mareo, como si el aire a su alrededor fuera más denso de lo normal. Apoyó una mano en la pared para estabilizarse, y por un instante, creyó escuchar algo detrás de ella. Una fiesta, estaba segura. 

Como si estuviese hecha de agua la pared cedió ante su peso, hundiéndola en un mar de cristal que pronto se transformó en un pasillo negro, muros cubiertos por líneas de código y cuadros con "avatares" diversos, de personas que sentía debía conocer. No pudo contra su curiosidad y tras resolver un pequeño bloqueo matemático descubrió una tecla materializada al momento de posar su mirada sobre ella, como si existiese por su comprensión de que existía. Al tocarla todo se apagó, dejando solo unas palabras en rojo y un sonido extraño, como si una computadora estuviese llorando.

-¿Buscás los datos o a Alex? No es acá.


Pulse se despertó del trance que los normies necesitaban para seguir con sus tristes vidas y sintió que su cuerpo se quejaba, al parecer lo mejor no era hacerlo doblada sobre el escritorio. Mientras ponía en orden sus ideas, las mañanas definitivamente no eran para gente genial como ella, descubrió una nota abierta en su pantalla todavía encendida. Solo unas coordenadas, que al parecer tenían unos números perdidos pero nada que no podría solucionar si decidía hacerlo. Abajo también había un recordatorio: a las nueve de la noche se juntarían en esa pizzería desierta que hacían llamar Capilla. 

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23/01/2025, 09:55
Pulse

-¡Ahhhhh!

Estiró sus extremidades tanto como fue capaz, para caer en un pesado golpe de sus puños contra el escritorio. Mientras su adolorido cuerpo despertaba del sopor, su mente estaba trabajando a toda velocidad, repasando el sueño una y otra vez, fijándolo en su memoria antes de que este desapareciera como el humo de la discoteca. Apoyando el teclado inalámbrico contra su regazo y aún en una contorsión poco cómoda, dejó que sus dedos teclearan a toda velocidad en una nota. Su rostro solo reflejaba la somnolencia y el malestar físico, pero por dentro su psiquis estaba molesta y frustrada.

¿Maya Rivers, Pulse? ¿¡Pero qué carajos significa este puto sueño!? ¿Quién está queriendo meterse en mi cabeza? Sr. Warwick, Alex... ¿Los datos? ¿Qué datos? -Tecleó hasta asegurarse de escribir todo lo relevante, confiaba plenamente en su memoria para recordar todos los detalles, pero escribirlos le permitía revisarlos desde distintos ángulos cuando tuviera más información. 

Miró su reflejo en la pantalla. Estaba despeinada, aún torcida sobre si misma y pudo ver un rastro de baba seca en sus labios. Esbozó una fugaz sonrisa antes de gritar - ¡Miaaaaa! ¡El monstruo del café está despierto y necesita un café.... o dos! También un peine, una ducha y algo de enjuague bucal, ja. Pero primero...

Las coordenadas, las había visto desde el principio y, a pesar de dedicarse primero a teclear su sueño, sus ojos no paraban de mirar esas coordenadas con desconfianza. ¿Por qué estaban allí? Estaba segura de que ella no las había escrito, entonces ¿Quién? ¿Y cómo se relacionaban con su sueño? Debía descubrir no solo qué estaba pasando ni quién estaba detrás de todo, sino cómo lo estaba haciendo y para qué.

Estiró la camiseta hasta el límite que permitía la tela, cubriendo la mayor parte de su cuerpo al tiempo que volvía a estirar los brazos en un vago intento de relajar los hombros y el cuello. Había dormido fatal pero despertar con un misterio frente a sus ojos era el estímulo que necesitaba. Debía encontrar una conexión entre todas las pistas. 

Notas de juego

Avisame si hace falta que tire algo para descifrar las coordenadas. También avisame si queres que escriba las interacciones con los aliados y criados o si eso te lo dejo a vos, a mi me da mas o menos igual.

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24/02/2025, 20:13
Director

El sonido del teclado no transmitía para nada la sensación del sueño, aquí en su realidad eran el recordatorio de que ella estaba en control y no siendo el juguete de algún superior, pero sí coincidían en algo que no terminaba de formar en su mente. Tras dejar constancia de los detalles en una bitácora improvisada Pulse se enfocó en lo que realmente quería resolver, aquella violación de su seguridad no podía pasar desapercibida. Pasaron solo dos minutos con treinta y dos segundos hasta que dio con la dirección correcta, los números faltantes los había intercambiado por un vistazo a la zona general de las coordenadas y elección a dedo. Sí, en otra circunstancia hubiese sido necesario un esfuerzo mayor pero la verdad la zona estaba desierta, lo único destacable era el nuevo observatorio de Asheville al que Ry cualquier día de estos le diría de ir juntos. 

El bajón de haber resuelto la primer parte del acertijo permitió que reconociese un error en la Matrix diría alguno de sus compañeros Adeptos o, como dirían el resto de aburridos, algo estaba mal. El silencio de su teclado transmitía un vacío tangible al igual que el silencio de Mia, nunca había tardado tanto y estaba segura que no le había dado el día libre. ¿Qué debía hacer al respecto? 

La vista del mapa cambió a la habitual Streetview mostrando los restos de una fiesta en el observatorio, cadáveres de latas y plantas aplastadas que transmitían el olor a resaca casi de forma real. La cámara se movió un poco como si estuviese flotando por la escena hasta que enfocó a una figura pixelada, con algo de esfuerzo parecía una linyera en un buen día por los pelos y la ropa. Estaba de pie en medio del abandonado bacanal hasta que giró sobre si misma y pareció fijarse en Pulse, parecía que levantaría su mano como saludo pero un movimiento desde su interior le dictó otro curso de acción, no llegó a sostenerse el pelo y se arrodilló doblada sobre su estómago, evidentemente había comenzado a vomitar. 

La imagen se volvió estática en la joven intoxicada.

Había demasiadas preguntas para ser una mañana común.  

Notas de juego

Por el momento no van a aparecer los personajes de Pulse pero tengo una razón para eso, lo juro. Con Informática 5 no tenías ni que tirar, voy a tratar de que no haya tiradas por cosas que podría resolver con su capacidad en un buen día y sin mucho esfuerzo. (Salvo que quieras que tiremos seguido, sé que a los de nuestra especie tirar dados nos da dopamina jaja). 

Sentite libre de describir si hace algo mientras observa, con esos niveles mentales no me parece exagerado pensar que tomaría acción mientras sucede. 

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07/03/2025, 12:23
Pulse

¡Miaaaaaaa! – El grito rompió el silencio con la energía de una estrella del pop pidiendo atención. – Me desperté con muchas preguntas raras y sin café. ¿Qué es esto, el fin del mundo, un castigo divino? ¡Es peor que un remix mal hecho! – Se cruzó de brazos, esperando la respuesta de su fiel asistente… pero nada.

Frunció el ceño molesta al no escuchar ningún tipo de respuesta. Giró en la silla para inspeccionar la habitación rápidamente, nada parecía fuera de lo normal más allá de la inexpicable ausencia de su asistente personal, pero algo le hacía mucho ruido en la cabeza. Todo su espacio estaba hecho a su medida y ahora había un error en la Matrix. Algo no le cuadraba y cuando algo no le cerraba, quería respuestas y las quería YA. 

¿Qué clase de mañana de mierda es esta? No me gusta nada esto. – Murmuró, inflando los cachetes como una niña fastidiada antes de soltar un suspiro dramático y volver la vista a la pantalla.

Prioridades, prioridades Pulse. Primero el misterio en la pantalla, luego el misterio en el carneespacio. -Se dijo a si misma para centrarse, lo que sea que estuviera pasando con Mía no era tan intrigante como el sueño, las coordenadas, el observatorio y la chica en la pantalla.

Deslizó los dedos sobre el teclado con la facilidad de quien respira, sacando los datos de las coordenadas y abriendo varias pestañas al mismo tiempo. - El observatorio. ¿En serio? ¿Por qué justo ese lugar? - Pulse tenía el cerebro acomodando piezas a la velocidad de la luz.

¡Riley, Claro! - Se dió un golpe en la frente, como reprendiéndose por no haberse dado cuenta antes. El nene bueno había mencionado que quería llevarla al observatorio algún día. "¡Ry! Si querías que fuera, bastaba con invitarme con un café y torta. No hacía falta armar un quilombo de coordenadas, sueños raros y homeless poseídas.", pensó, con una sonrisa medio divertida, medio intrigada.

Sonaba romántico, si, pero también sonaba demasiada casualidad ¿O debería decir causalidad? ¿Alguien además de Ry y ella sabían que querían ir a ese observatorio? ¿Alguien estaba espiándola a ella, la reina de los chismes y secretos de Asheville? Existía una minúscula posibilidad de que esto estuviera vinculado con Riley, pero mucho más de que fuera alguien más queriendo captar la atención de Pulse... y lo estaba logrando. 

Era el turno del acontecimiento más raro en esta extraña ensalada de acontecimientos sin sentidos: La chica en la imagen. Pulse se inclinó sobre la pantalla, entrecerrando los ojos concentrada. Algo no encajaba. Vomitar no era raro, había visto demasiadas fiestas y afters para saber que era casi una tradición de la noche. No, lo verdaderamente raro era toda la sencuencia. Como CASI levantó la mano para saludar y después volvió sobre si misma. Era como si en el último segundo su cuerpo hubiera cambiado de opinión. 

Ok, Nenita... ¿Qué te pasó? - Chasqueó la lengua mientras hacía una captura de la secuencia en la pantalla para guardarla y volver a estudiarla después. Sus dedos se movián a la velocidad del pensamiento sobre el teclado, abriendo varias pestañas a la vez y realizando múltiples búsquedas. ¿Hubo una fiesta, algo en las noticias? ¿Una denuncia policial? Cualquier pista podía dar más contexto al misterio, estaba claro que aún no tenía todas las piezas del rompecabezas. 

Casi sin prestar mucho atención, abrió una terminal para realizar una búsqueda más: El teléfono celular de Mía. Como su asistente personal tenía un smartphone de ultima generación y, por supuesto, GPS. Porque sí, el café era importante, pero Mía DEBÍA estar en su orbita. Si algo había aprendido con el tiempo era que los detalles pequeños podían volverse gigantescos si se ignoraban por demasiado tiempo. Pulse no podía dejar nada librado al azar, por mucho que le gustase hacer ver que todo era un juego en su vida. 

Demasiadas preguntas, demasiadas piezas sueltas, demsiado temprano y demasiada ausencia de cafeína en su cuerpo. Pulse necesitaba ordenar el panorama de forma urgente. 

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05/06/2025, 12:25
Director

Pulse no esperaba encontrar algo, o al menos esperaba no encontrar nada fuera de lo normal porque caso contrario significaría que quizás no había realizado tan buen trabajo borrándose de su vida anterior. Al menos, no en ese estado. El observatorio había sido una grieta breve en la superficie de las cosas, no un lugar simbólico para ella, sino un gesto mal realizado y podía asegurarse de que Riley no tenía esas habilidades. No, si alguien se había metido con ella de esa forma habían varias opciones, ninguna segura para la Adepta Virtual: trampas o pedidos de ayuda. Sin embargo, desde que comenzó a trabajar en el misterio, algo la empujaba. No era solo la curiosidad, que estaba más que presente, si no más bien una arruga persistente en el tejido de su atención.

Las noticias no hablaban de ninguna fiesta que fuese a realizarse y menos en el observatorio, revisar su red de contactos más joviales había permitido quitar esa opción del tablero. Pero ¿qué podía significar? ¿Había otra persona organizando este tipo de actividades y había podido ocultárselo a ella? No, antes los cerdos volarían. Y estaba segura que ese Eterita terminó haciéndose vegano tras quedar cubierto de sangre tantas veces. 

La parte central de su trabajo se centró en buscar puntos de conexión con la zona, si bien era un lugar "importante" por los estudios el área se encontraba bastante lejos de cámaras, conexiones de cable y demás puntos de acceso comunes. De todas formas había hecho ingresos difíciles y aquello no calificaba como uno, tras dar con las cámaras de estudio de la fauna local se pudo hacer una imagen más completa.

Durante horas revisó archivos. Sabía que el metraje no mostraría la fiesta; ya lo había intentado. Sin embargo sí había algo extraño debido a una pérdida de datos. Al filtrar los fragmentos de datos dañados, encontró una secuencia que el sistema marcaba como "error de compresión". No lo era.

Un solo fotograma mostraba a una figura desplazándose al borde del encuadre. Vestía ropa informal, colores cálidos. El rostro, borroso, vibraba fuera del espectro visible. Pulse ralentizó la imagen, aplicó filtros térmicos, aisló firmas sonoras inaudibles. El contorno de una sonrisa aparecía entre los residuos, demasiado humano para ser falso. 

No debería estar allí.

El siguiente paso fue casi involuntario. Un análisis de metadatos reveló algo que no era dirección ni ruta ni clave. Una firma viva, hecha de repeticiones fractales y pequeños silencios. Al intentar abrirla, la pantalla se crispó. No colapsó: se reorganizó.

El entorno desapareció por un instante. El monitor dejó de mostrar texto, y en su lugar brotó una imagen improbable: una sala sin ventanas, delineada por motas de polvo. El aire era denso, pero no opresivo. Y en el centro, alguien.

Era la chica que había impulsado todo aquello, la que estaba vomitando unas horas antes.

Estaba allí solo a ratos. A cada intento de Pulse por fijar la vista, la imagen se deshacía y volvía a formarse con otra luz, otra edad, otro vestigio. La chaqueta que llevaba mutaba a un uniforme escolar, luego a una prenda ceremonial, después a una especie de bata médica con manchas imposibles. Pero el ritmo de su cuerpo, la forma en que torcía el cuello al hablar, no cambiaba.

-Te pedí que me miraras.-dijo varias veces, con una voz que venía de múltiples bocas pero sonaban igual.

El temblor creció. La imagen comenzó a distorsionarse, pero no se cortó. En su lugar, un archivo emergió en el centro de la pantalla, como si siempre hubiese estado ahí: Proyecto ███████ - Registro I.V.. Su estado: en proceso. Último acceso: por "Maya", en línea.

Un mensaje cruzó la parte inferior del sistema, casi con resignación.

Memoria inconsistente.
Fragmentos activos en zonas desconocidas: 

El espacio de los fragmentos activos se encontraba vacío.

Y luego desapareció.

No como un glitch. Ni como un sueño. Simplemente dejó de estar.

Pulse se quedó quieta un largo rato. La consola había vuelto a su forma habitual, aunque algo era distinto. La sensación de haber tocado una capa subyacente, algo que no debía haberse abierto. El archivo del proyecto ya no estaba. Buscó con frenética necesidad de tener la información pero le fue imposible, aún cuando sus programas más avanzados no pudieron atravesar una barrera que nunca tuvo que atravesar antes: el tiempo. ¿Qué loco destruye la información y no la atesora como lo hacía ella?

Por primera vez en meses o años algo se sentía por completo equivocado, distinto, quizás incluso un desafío. 

El cuerpo se sintió nuevamente en el espacio de la carne, luchando por recordarle que debía comer algo. La ausencia de su gente era un incordio, pero quizás una búsqueda por su departamento le daría las pistas necesarias. Su celular le quitó la atención a esa esfera mediocre de la realidad, le llegó una notificación dirigida a Jared Malone.

Tienen permiso de ingresar a su departamento. No tarden.