Partida Rol por web

Siempre fueron cuatro

Los primeros regalos

Cargando editor
15/01/2025, 14:14
Director

El reloj digital sobre el escritorio marcaba las 6:57 AM, pero Axel ya llevaba al menos una hora en su oficina. La luz azulada de la pantalla de su computadora iluminaba su rostro, mientras sus dedos repasaban un documento extenso lleno de cifras y gráficas. A un lado del monitor, una taza de café negro se enfriaba, olvidada. Había trabajado hasta tarde la noche anterior, como siempre, y aunque su cuerpo se sentía agotado, su mente seguía funcionando, empujada por una fuerza que no lograba identificar.

Afuera, la ciudad despertaba lentamente. Las ventanas de su oficina ofrecían una vista panorámica de los edificios cercanos, altos y grises, con las luces parpadeando en sus interiores. Desde aquella altura, la ciudad parecía interminable, una masa de concreto y acero que se extendía hacia el horizonte. El cielo estaba encapotado, teñido de un gris sucio que prometía lluvia.

Un leve golpe en la puerta interrumpió sus pensamientos.

—Adelante —dijo, sin apartar la vista del documento.

La puerta se abrió con un chirrido y una mujer joven entró, sosteniendo una carpeta. Su expresión era neutral, casi fría, y sus movimientos estaban medidos, como si temiera romper algo al más mínimo descuido.

—Sr. Bennett, aquí está el informe de desempeño del último trimestre. —Dijo, dejando la carpeta sobre su escritorio. Sus ojos no lo miraron directamente.

Axel asintió sin mirar, abriendo la carpeta y repasando rápidamente las páginas. Había nombres y números, pequeñas historias reducidas a métricas y porcentajes. Desempeño. Eficiencia. Rentabilidad. Palabras que eran su pan de cada día.

—Gracias, Karen. Eso será todo por ahora. —Respondió.

Ella asintió y salió de la oficina sin decir nada más, cerrando la puerta tras de sí. El silencio volvió a llenar el espacio, solo interrumpido por el zumbido de la computadora y el sonido lejano de los teléfonos que sonaban en los otros pisos.

Axel se recostó en su silla, frotándose las sienes. Había algo en esa carpeta que le resultaba profundamente incómodo, aunque no sabía exactamente qué. Volvió a abrirla y miró los nombres en la lista. Uno de ellos le llamó la atención: un empleado de nivel medio con un desempeño apenas aceptable. El informe sugería que debía ser despedido para "optimizar recursos".

Sintió un peso en el pecho. ¿Cuántas veces había tomado decisiones como esa? Despedir a alguien con un clic, sin pensar en las vidas que destruía. Sabía que era su trabajo, que alguien debía hacerlo, pero ahora esa lógica le parecía hueca, como si algo dentro de él estuviera empezando a rebelarse contra ella.

Dejó caer la carpeta sobre el escritorio y se levantó, caminando hacia la ventana. Desde allí podía ver a la gente en la calle, pequeñas figuras moviéndose apresuradamente bajo los primeros trazos de lluvia. Parecían tan ajenos, tan distantes. Por un momento, deseó estar entre ellos, perderse en la multitud y escapar de esa prisión de cristal.

Un sonido familiar lo sacó de su ensimismamiento: el tono de notificación de su computadora. Regresó al escritorio y vio un correo nuevo en su bandeja de entrada, marcado como urgente.

"Axel, el comité espera tu aprobación sobre la lista de despidos antes de las 10 AM. Adjunta comentarios si es necesario."

El mensaje era breve, directo. Cerró los ojos y exhaló lentamente. Sus dedos se movieron hacia el teclado, pero se detuvieron a mitad de camino. Había algo extraño en el correo. No en el contenido, sino en la forma en que las palabras parecían resonar en su mente, como si estuvieran dichas en una voz que no reconocía.

Se obligó a responder. Redactó una respuesta rápida, aprobando los despidos sin agregar ningún comentario, y envió el mensaje. Pero mientras lo hacía, una sensación de vacío lo invadió, como si algo dentro de él se desmoronara lentamente. Cerró la carpeta y la empujó al otro lado del escritorio, intentando ignorar el peso invisible que parecía haber llenado la habitación.

Más tarde, mientras caminaba por el pasillo hacia la sala de reuniones, la sensación de incomodidad creció. Los rostros de sus colegas parecían extrañamente apagados, sus expresiones demasiado neutras. Las palabras que intercambiaban eran triviales, carentes de emoción. Era como si todos estuvieran leyendo un guion, siguiendo un patrón preestablecido.

Llegó a la sala de reuniones, una habitación amplia con una mesa de madera oscura y sillas perfectamente alineadas. Los otros miembros del comité ya estaban allí, esperando en silencio. Axel tomó asiento, sintiendo las miradas de todos sobre él. Alguien comenzó a hablar, presentando los resultados del trimestre, pero las palabras le llegaban como un murmullo distante, irrelevante.

Miró sus manos apoyadas sobre la mesa. Parecían cansadas, ajenas, como si pertenecieran a alguien más. Un destello de algo cruzó por su mente: una imagen fugaz de un lugar desconocido, una sensación de libertad que no podía identificar. Sacudió la cabeza, intentando enfocarse en la reunión, pero el eco de esa imagen persistía, escondido en algún rincón de su mente.

De regreso en su oficina, Axel se dejó caer en su silla, sintiéndose más agotado que nunca. Miró el reloj: las manecillas se movían con precisión mecánica, pero el tiempo parecía arrastrarse. Cerró los ojos por un momento, intentando encontrar algún consuelo en el silencio, pero lo único que encontró fue un vacío inquietante hasta que el sonido de un vidrio roto lo sobresaltó. Al abrir los ojos pudo ver el asfalto de la calle acercarse con vertiginosa velocidad hasta que impactó de lleno contra él, cediendo con una delicadeza imposible y mostrándole un mundo de colores y árboles deconocidos al otro lado de su superficie atravesada como agua. 

-Recuerda, Alex... -Dijo una voz extraña, casi infantil, que fue callada por otra, la suya propia. -O Roy.


El astro rey logró que Axel abriese sus ojos arriba del techo del vehículo que servía como su hogar, pequeños quejidos por el descanso incómodo despertaron momentos después. Recordaba haberse subido para observar un rato las estrellas. En lo que tardó su mente en completarse recordó que tenía que reunirse a las veintiún horas en la pizzería abandonada que servía como su Capilla. Pasó un auto atravesando la pequeña comunidad, con un equipo de audio que repetía un slogan: "Hoy el hospital infantil te necesita". La señora Ester lo observó por su ventana y luego a Axel, negando con la cabeza y cerrando sus cortinas.

Cargando editor
27/01/2025, 21:27
Axel Bennett

Cuando despertó, su cuerpo protestó por la noche a la intemperie sobre la plancha de metal. Sobre todo las articulaciones. Las articulaciones siempre protestaban las primeras. Abrió y cerró los puños y movió los deditos de los pies. Todos los dedos estaban en su sitio y funcionaban. No había motivo de alarma.

Cerró los ojos y se estiró, como si quisiese aumentar todo lo posible la área de su cuerpo expuesta al sol. El calorcito se sentía muy agradable. Con los ojos aún cerrados regresó mentalmente a su oficina. Trató de imaginarlo todo tal como lo había vivido en el sueño y se sentó ante el ordenador.

"La única persona que debe ser despedida soy yo. Comentario: esta empresa está podrida" escribió en su voluntaria ensoñación.

Los sueños eran muy importantes, no podía dejar uno a medio terminar. Pero tampoco quería dedicarle más tiempo a su pasado. Las cosas habían acontecido así y esperaba que, de alguna manera, sus faltas fuesen perdonadas y sirviesen para que todos, incluido él mismo, aprendiesen. Y que a Karen le fuese bien con su nuevo jefe. Pobre Karen.  

Saludó con la mano a Esther y le dedico una sonrisa. La foto de aquella mujer salía en la Wikipedia, bajo el término arpía. Ser amable con ella era una mezcla entre placer culpable y trabajo alquímico. Tomar sus miradas de condescendencia y transmutarlas en alegría. Como si pudiese contagiarle algo de buen rollo. Como si, con aquella transformación, pudiese equilibrar un poquito una especie de gran balanza mundial.

¿Roy? Pensó aún algo desubicado. Pero antes de centrarse en el nombre, le llego su nuevo destino. Ya tenía algo que hacer para el día de hoy hasta que fuesen las nueve. Se adecentó un poco el pelo y se encaminó al hospital infantil. Esta vez el universo le había dado el mensaje de manera muy clara y directa, no iba a hacerlo esperar.

Cargando editor
17/02/2025, 15:49
Director

La caminata había sido simple, al menos en teoría. Sí, quedaba a una distancia más que respetable pero el sol era tan agradable sobre la piel que debería haber sido un delito abandonar su bendición. De todas formas el camino siempre servía para pensar, para recorrerlo y para vivir. El centro de Asheville brillaba por la falta de vegetación y vida animal, como toda gran ciudad... pero sabía que a pesar de eso mucha gente vivía y disfrutaba, muchos formaban vínculos y los cuidaba, algunos incluso escuchaban el llamado de los espíritus y tomaban acciones para solucionar problemas mucho más grandes que la ciudad.

Mientras más se acercaba a la zona del hospital más y más nubes cubrían el cielo, podría ser que fuese a llover pero la sensación era distinta, no era la liberación de la lluvia era... Axel sufrió un escalofrío, como si estuviese siendo observado más allá del cielo. A unas cuadras del hospital infantil comenzaron a aparecer carteles indicando que hoy sería la jornada de "Regalos por un día más". Extrañamente depresivo el título pero quizás fuese lo que necesitaban. En la letra pequeña indicaba que al ingresar les entregarían un paquete de regalos a los voluntarios y podrían recorrer el hospital buscando a alguien a quien entregárselo. Pueden traer los suyos propios, previa inspección. 

Las calles se vaciaron con velocidad, todavía no había comenzado a llover pero no parecía que fuese a faltar mucho más. Solo autos individuales recorrían las venas de asfalto, mundos aislados recorriendo la inmensidad de todo desde su propia burbuja de "seguridad". Quizás a Asheville le faltase un proyecto de transporte comunitario o, bueno, muchas cosas mejores que seguramente tuviesen un millar de respuestas distintas según a qué Tradición se le pregunte. 

¿Compraría o entregaría algo suyo como regalo? Todavía tenía tiempo para tomar la decisión definitiva.

Notas de juego

Haceme una tirada de PER + Alerta de forma oculta. 

(Yo a las mayoría de tiradas de PER las voy a pedir de esa forma para no guiarse por el resultado de la tirada si no en la descripción). 

Cargando editor
24/02/2025, 09:49
Axel Bennett

Axel alzó la vista al cielo y contempló las nubes negras. Inspiro con fuerza, pero no sintió el olor con el que la naturaleza anuncia a sus hijos que busquen refugio contra la humedad (o que se desnuden para danzar bajo las gotas). No. Olía a angustia y contención. Una espera terrible en la que cada minuto es doloroso, pero alcanzar un resultado que la termine da miedo. Podía sentirlo en la cantidad de aire que sus pulmones aceptaban antes de decir basta.

El mago miró las nubes sin intimidarse. No era un mago orgulloso e imparable, no era Gandalf al mando de la caballería y a la carga para salvar el "hospital de Helm". Simplemente, era un tipo que no se dejaba intimidar fácilmente y que, si su aprendizaje pasaba por el hospital del mal rollo, para allá que iría.

Sacó su navaja y tomó una rama del suelo. —Gracias árbol —susurró al que, por proximidad, debía de haber sido su dueño. Empezó a tallarla con su navaja multiusos.

—Eres Sagax el zorro. Eres rápido y astuto. Sabes esconderte y buscar el momento adecuado para atacar. Has aullado con el viento y bebido las lágrimas de la luna. Tu historia...

"Mi historia es que una bruja rapto a mis cachorros...
(Sagax había tomado el control de la historia y los pensamientos se adecuaron a la primera persona. Era Axel quien escuchaba a la figura y no al revés. O todo esquizofrenia, quien sabe)  
...Regresé al atardecer a mi guarida con una presa en la boca. Recuerdo que aún estaba caliente y la sangre empapaba mis dientes. Creo que era un conejo. Pero mis crías no estaban allí. El lugar apestaba a un humano. Un humano corrompido por la oscuridad. Mi guarida apestaba a humedad, a hiedra putrefacta y grasa rancia. Seguí el rastro hasta encontrar su cabaña hedionda. Pude escuchar a mis retoños, asustados, suplicando por salir.

Axel asintió y trato de hacerle unas orejas con buen oído, capaces de alertarle del peligro.

No me costó mucho improvisar el plan. Busqué alrededor de la casa y vi que la bruja tenía su ropa tendida. Gruñí fuerte hasta que miró por la ventana. Creo que los humanos la encontrariais muy hermosa a la vista, pero su olor a maldad era terrible. Entonces agarre sus enaguas y salí por patas, dirección al río. En la persecución me lanzo maldiciones, una de ellas me alcanzo en la pata trasera izquierda.

Eso explicaba porque a Axel le había quedado aquella pata un poco más fea.

Pero aun cojeando soy sigiloso, Mientras la gorda malvada trataba de sacar su ropa interior de una rama en mitad del río, yo camine en silencio de regreso a su cabaña. Y liberé a los pequeños. Con ellos sobre mi espalda corrimos durante días, hasta la extenuación. No podíamos evitar que la bruja nos siguiera. Encontraba nuestro rastro a través de ríos y tierra quemada. No había escapatoria.

Finalmente, caí dormido por agotamiento y la luna me hablo. Me mostró un reino en el que la bruja no podría encontrarlos, ya que el acceso esta reservado para las crías y prohibido para los adultos, en especial viejas hechiceras malvadas. Cuando desperté, lleve a los pequeños a un estanque tranquilo que reflejaba la luna llena. Cuando los deje caer en el agua dejaron de ser físicos, ahora solo eran un reflejo que corría sobre el reflejo de la luna. Cuando la bruja me alcanzó y me mató yo ya había ganado, mis hijos estaban a salvo. Por desgracia no puedo ir con ellos, hasta como espíritu está vetada mi entrada en ese reino, pero sé que mis hijos están a salvo y puedo ayudar a otros a proteger sus crías. Es lo que necesitas, ¿no?

—Sí, necesitaba alguien como tú, alguien que sepa fingir que es un juguete o solo un trozo de madera, pero que se preocupe por los niños y que pueda guiarme con su olfato si estos se pierden. Es un placer conocerte Sagax. Ahora pongámonos en marcha.

Axel se encaminó al hospital con su nuevo aliado en el bolsillo.

- Tiradas (1)

Tirada oculta

Motivo: Per+Alerta

Dificultad: 6

Tirada (5 dados): 6, 4, 6, 5, 10

Éxitos: 3

Notas de juego

Si quieres, esas tiradas ocultas puedes hacerlas tú directamente. No tengo problema con que sea otro quien haga el clic.

Axel emplea su herramienta mágica “historias” sobre una rama que encuentra en un parque a la que da forma de animal con sus pericias. Así, pasa de ser un trozo de madera normal a un pequeño espíritu de nombre Sagax que Axel “encuentra” al abrir su mente. La idea es tener un aliado en el mundo espiritual que pueda darle pistas o que, si el niño al que se lo regala está en peligro, corra a avisarle. Imagino que eso se puede hacer con espíritu 1 o 2 y que es magia casual, ya que solo es un trastornado hablando con un trozo de madera, nada que desafíe las leyes de la física.

Cargando editor
22/05/2025, 16:31
Director

La comunión con esa parte que la gran mayoría ignoraba era un acto que podía llenarlo de orgullo si quisiese, no en el sentido de los hombres de negocios (como lo había sido) o como esos magos de biblioteca que juegan con fuerzas que les quedan grandes (que nunca sería). No, un orgullo de compartir el todo con otro habitante. Los sueños, las historias tenían poder y Axel era el ejemplo perfecto de aquello. 

-Has sabido escuchar mi historia, te lo agradezco. -Dijo el zorro que había salido de las raíces del árbol. La señora que paseaba su bulldog no entendió porqué su mascota había comenzado a ladrar pero al ver que Axel tenía una navaja apuró su paso, ahorcando al animal hasta la sumisión y abandonando la zona. -Me has traído a un lugar horrible, esto está equivocado, Mago. -Miró con sus ojos al cuerpo del Cuentasueños con una intensidad que parecía haber llegado a su alma. -No tienes el poder de encerrarme en ese objeto pero acepto brindarte mi ayuda por un tiempo, no voy a poder durar mucho en esta mentira. 

El espíritu había comenzado a caminar a unos pasos al costado de Axel, negándose a ser guiado por su invocador. 

-Sabes que no somos todos iguales. Me has nombrado y eso me ha separado, pero solo porque yo dejé que lo hicieras. -Le hablaba sin emitir sonidos, directo a su mente. Sonaba como si tuviese deseo de aprovechar el tiempo. -Cualquiera que se preocupa por otros en la situación en la que te encuentras debe ser... -Levantó su cabeza buscando sus ojos. -Más despacio, recuerda mi pata, humano. 

Axel ya sabía que los espíritus tomaban ciertas características según su forma (o al revés, dependiendo de a quién se le pregunte) y sabía muchas historias sobre zorros artistas del engaño. Sagax parecía deseoso de conversar pero no le parecía estar dispuesto a ser el primero en tratar el tema de sus mensajes crípticos. La atención se había desviado unos segundos hacia el este porque dos patrullas atravesaron la calle a toda velocidad y las sirenas taparon el suave ulular de las palomas. Volvió a tener la misma sensación que había tenido al mirar el cielo antes de tratar con su regalo. 

Ese ulular que le había llamado la atención por el pasar de los autos había comenzado nuevamente, de forma exacta y precisa como si hubiese sido una grabación. Sagax levantó levemente sus labios para mostrarles los dientes pero no reaccionaron de forma alguna, tras lo cual les gruñó y pasó lo mismo. para Axel era obvio que le resultaba algo extraño al espíritu. 

- Tiradas (1)

Motivo: Areté

Dificultad: 9

Tirada (3 dados): 3, 9, 3

Éxitos: 1

Notas de juego

Con Espíritu 2 podés hablar con espíritus y tratar con ellos, yo también permito algunas "invocaciones" menores con este nivel (nada de traer a Asmodeus pero un diablillo sí). Claro que no tienen porqué hacerte caso, eso requiere interacción entre ambas partes. La magia de Espíritu generalmente depende del grosor de la Celosía, que tiende a tener un valor de 6-7, en lugares más afines a los espíritus puede llegar hasta 3. Con Espíritu 2 también podes modificar el grosor de la Celosía, bajarla o subirla más de dos puntos de golpe es Vulgar porque "algo se siente distinto" para el común de la gente.

Sagax te dijo que no tenés el poder de atarlo al objeto porque eso requiere Espíritu 4 para hacerlo un Fetiche (un objeto que tiene un espíritu anexado y puede acceder a sus poderes) o Materia 2, Correspondencia 2, Cardinal 2 y Espíritu 3 para vincularlo sin transformarlo en su cárcel, de forma que pueda sentir sus entornos o actuar sobre él. (Sí, Mago jode mucho con las combinaciones). 

Por cierto, voy a brindarte dos éxitos adicionales en la tirada de Areté así asumimos que te tomaste el tiempo contando la historia y demás, así Sagax puede durar toda la escena. 

Cargando editor
17/06/2025, 15:16
Axel Bennett

Guardó la navaja en su bolsillo. A más gente le viese, más posibilidades de que alguien llamase a la policía o se le encarase a pedir explicaciones.

—Lo sé. 
Evidentemente, no pretendía traer a nadie contra su voluntad, solo busco entre las infinitas posibilidades alguien que pudiese tener motivación para ayudarle. Aun así era un alivio saber que el espíritu no quería quedarse en el mundo material. Los espíritus con interés en quedarse solían ser una fuente de problemas (Posesiones, consumo de carne humana, poltergeists,...) 

—Sí, algo está mal aquí —le corroboró al espíritu.
¿Eran aquellas palomas o el zorro lo que había asustado al perrito de la señora? Podría perder algo de tiempo atrapando a una de ellas o estudiándolas en busca de algún residuo mágico. Pero tenía la sensación de que solo eran una señal más de lo que estaba ocurriendo. Posiblemente un minuto en el epicentro de aquella sensación le daría más información que una hora estudiando unas palomas afectadas. Ya había invertido tiempo en llamar a Sagax. Si le pasaba algo a los niños del hospital por llegar demasiado tarde se sentiría muy mal.

Retomó el camino hacia el centro de salud con todos sus sentidos en alerta.

Cargando editor
27/06/2025, 14:18
Director

El hospital infantil quedaba en lo alto de una colina corta, entre edificios administrativos y un jardín de juegos medio abandonado, cuyas hamacas se movían aún con la más leve brisa. La entrada principal estaba decorada con murales hechos por los propios pacientes: soles desproporcionados, arcoíris que nacían de casas cuadradas, figuras humanas con más corazones que extremidades. El letrero sobre la puerta decía "hospital de los pequeños sueños", y aunque era un nombre no oficial, siempre le había parecido un presagio más que una marca. Más del lado que clasificaba a los sueños infantiles de algo sin mucha importancia que con el valor real que tenían. 

Dentro, el aire olía a desinfectante y crayones. La iluminación era suave, cálida, sin los blancos clínicos de otros hospitales. En vez de música de espera, un hilo de sonidos infantiles: risas grabadas, campanillas, notas de xilofón, flotaba desde los pasillos. Una enfermera de uniforme turquesa lo saludó con una sonrisa profesional que no alcanzó a sus ojos agotados y lo dirigió sin demora al ala de cuidados prolongados, donde los niños pasaban semanas o meses, algunos incluso años. Sí había sentido una chispa de emoción de su parte, al parecer la iniciativa no captó a mucha gente.

Mientras caminaban, Axel notó que algunas puertas tenían dibujos colgados por fuera: dragones hechos con papel celofán, unicornios de plastilina, mapas de islas imposibles. Pasó junto a una sala de juegos vacía, donde un tren de juguete circulaba solo sobre una pista armada entre colchonetas. Lo siguió con la vista apenas unos segundos... pero cuando retomó la marcha, encontró que Sagax se había detenido.

El zorro observaba algo al fondo del pasillo. Allí, una hilera de huellas diminutas dibujadas con tiza colorida directamente sobre el piso se deslizaba en curva hacia una puerta cerrada. No estaban antes. Ni podían haber sido hechas tan rápido. Las huellas parecían de un niño descalzo hasta que comenzaron a mutar en distintos animales, patas de aves, reptiles, mamíferos pequeños... una serpiente para el último trayecto. 

Sagax lo miró, y en ese gesto sin palabras quedó claro: no era una ilusión. Ni tampoco una trampa.

En la puerta estaba dibujada una figura con una corona torcida, montada sobre un pez volador. En su mano llevaba una cuerda que terminaba en una estrella. La calidad era infantil, los trazos decididos como quien aprieta demasiado el crayón. 

Cargando editor
10/08/2025, 09:26
Axel Bennett

Se ofreció a invitar a aquella pobre mujer a un café de la máquina. En general la gente que quemaba su vida por el trabajo le inspiraban una mezcla de compasión y repulsión, como una cucaracha a medio morir. No ignoraba que su yo pasado había sido así. Pero médicos, bomberos, profesores,... cuando sus horas extras no eran por el afán de ascender en una jerarquía o ganar más dinero sino fruto de la pasión, la vocación o la compasión con quienes dependían de ellos. Entonces no podía menos que admirarlos.

Se detuvo al encontrarse con aquel evento sobrenatural. Asintió a Sagax y observó el dibujo con atención: Un pequeño rey que volaba sobre un pez a la pesca (o a remolque) de una estrella.
—Me gustaría entregarle el juguete a este niño —informó a la enfermera. No esperó su permiso antes de llamar a la puerta.
—Hola. ¿Puedo pasar?

Cargando editor
12/08/2025, 13:23
Alexander

La mujer declinó la oferta con una pequeña risa.

-Si bebo más terminaré internada. Y claro, pasa. Yo buscaré al niño de la habitación. 

Y se fue, recorriendo los pasillos ignorando por completo lo que había sucedido. 

Cuando Axel abrió la puerta se encontró con una habitación por completo banal, nada de las películas baratas de los hospitales malvados ni un millar de niños cantando. Todo era tan... seco, que hasta dolía. Sobre la cama había un niño vestido como si fuese a la iglesia más cercana, con un aire de vida que contrastaba mucho con el entorno. Parecía estar dibujando dentro de un libro, concentrado en su tarea tardó en darse cuenta de la interrupción de su espacio. 

-¿Puedes verme? -Tardó un segundo y su gesto de duda se transformó en una sonrisa radiante, bajando de la cama de un salto y abandonando el libro sobre ella para acercarse a Axel. -Mi hermana me dijo que no tardaría pero ya pasó un día, creo. Pero no me quejo, puedo robar todos los postres que quiero. Claro, no soy malo, dejo para el resto de los chicos pero ellos sí lo son, no quieren jugar conmigo. Me ignoran. Pensé que era invisible. -El niño hablaba con una velocidad asombrosa, como si el adulto fuese su padre que se fue de viaje de negocios y quiere contar todo lo que hizo durante las vacaciones. -Me llamo Alexander, mi abuela me dice Alexito igual... no me gusta pero la perdono porque cocina muy rico. 

Su atención pasó del Cuentasueños a Sagax, abriendo los ojos como platos y corriendo a arrodillarse a su lado. El espíritu no supo cómo reaccionar así que se dejó acariciar. 

-¡Qué lindo perrito! No sabía que podían entrar. Extraño al mío... Pero lo veré pronto, seguro, cuando llegue mi hermana. ¿Quieren jugar a algo? -Su mirada transmitía ilusión. 

 

Cargando editor
18/08/2025, 15:34
Axel Bennett

—Entonces te llamaré Alexander; No querría molestarte. Y no sé cocinar especialmente bien para ganarme tu perdón. Los otros niños no son malvados. Es que realmente no pueden verte.

Sonrió al ver la reacción del pobre zorro. Le recordó un gato que no quiere ser acariciado, pero que es demasiado amable para morder la mano. Se sentó en la cama y se preparó para una charla difícil.

—Alexander. No tenemos mucho tiempo para hablar. Ahora vendrá una adulta que tampoco puede verte y, si me ve hablando solo, me encerrarán en psiquiatría. Dime,... ¿en qué año estamos? Te prometo que, si luego tenemos tiempo, podemos jugar a las cartas o lo que quieras.  

Tenía que determinar si aquel muchacho era el fantasma de alguien que murió en el hospital esperando una visita de su hermana, el hermano imaginario de una antigua paciente, un dibujo que cobró vida, o cualquier otra posibilidad. Además, no se olvidaba de la mala sensación que había tenido de camino. No se terminaba de fiar de que Alexito no tuviese un lado oscuro o que su hermana fuese alguien mucho menos agradable de tener cerca.

Cargando editor
19/08/2025, 13:53
Director

Como todo niño estaba demasiado enfocado en tratar con el animal espiritual delante suyo como para responder algo sobre la no maldad de los otros niños del hospital. Su atención finalmente se fijó en Axel cuando este se sentó cerca del libro en el que había estado dibujando, el Cuentasueños había podido detectar que era el mismo dibujo que lo había guiado. 

-Trato. -Dijo con una sonrisa despreocupada y luego revisó el reloj que tenía en su muñeca derecha. Era de esos modelos "digitales" que no hacían más que mostrar la hora y algunos datos no muy necesarios para nadie fuera de una oficina. Tardó unos segundos. -2010. ¿Te gusta el reloj? Fue un regalo. No me acostumbro a usarlo todavía, pero hace feliz a mi mamá. Mamá dice que en unos años podremos comprar una computadora, pero no quiero. Me gustan más los libros. 

Sagax ladeó su cabeza unos segundos durante el intercambio, miró a los ojos de Axel y se dirigió a la puerta, sentándose mientras vigilaba el regreso de la enfermera. 

Notas de juego

Podés hacer una tirada de Percepción + Consciencia si querés, dif 6.

O podés hacer una tirada de Areté con las Esferas que consideres, Vida 1 para saber si está vivo, Espíritu 1 para detectar si es una clase de espíritu y saber, en caso de que sea, de dónde vino, Mente 1 puede leerle el aura. Podes combinarlas, quizás sumarle Cardinal 1 para leer su "resonancia" o Entropía 1 para ver si está mintiendo en algún momento. 

Continuar conversando, lo que gustes. 

Podes pegarle, que la violencia infantil creo que no la vetó nadie xD

Cargando editor
05/09/2025, 11:21
Axel Bennett

—Muy bonito —comentó.
Era encantador que el chico estuviese más interesado en presumir de reloj que en descubrir por qué era invisible para otros críos.

—Los libros tienen algo que los ordenadores no tienen. Abren puertas a otros mundos. Los ordenadores... -hizo una pausa- ...bueno, también abren puertas, pero la gente que los controlan está en una guerra por determinar si puedes viajar por esos mundos libremente o si, por el contrario, estarás limitado al adoctrinamiento que ellos decidan. No es que los libros no sean peligrosos si vienen de un autor manipulador, pero son más difíciles de controlar. Yo antes trabajaba con ordenadores y la verdad que no estoy orgulloso de esa época.

—Pero estamos aquí para hablar de ti y descubrir porque nadie, excepto mi amigo peludo y yo, puede verte. Cuéntame todo lo que se te ocurra. ¿Cuándo fue la última vez que hablaste con alguien? ¿cuándo viniste aquí? ¿qué enfermedad tienes? ¿Has visto alguna cosa rara en el hospital? ¿Que sueles dibujar y por qué? ... Cualquier cosa que pueda ayudarnos es bienvenida

- Tiradas (1)

Motivo: Per+Cons

Dificultad: 6

Tirada (7 dados): 5, 9, 9, 2, 5, 6, 6

Éxitos: 4

Notas de juego

quita quita, que igual el niño tiene fuerza al 20 y me desmonta de una torta XD

Cargando editor
26/09/2025, 12:37
Alexander

Alexander no podía sonreír más sin lastimarse, encontrar un espíritu afín en Axel lo llenaba de una dicha que parecía casi perturbadora. No porque fuese falsa si no por sus implicancias; era muy probable que el niño no tuviese un buen vínculo con otros chavales de su edad. Y aún así seguía presente, quizás más que la mayoría de personas que nuestro Cuentasueños encontró en Asheville en estos años. 

-Parece que conoce muchos libros, señor. ¿Después podría traerme alguno para leer? -Agachó su cabeza ante el comentario de no estar orgulloso, como si lo compartiera. -Yo, bueno, me gustaría poder conocer más que lo que me dan en la escuela. Es todo aburrido. 

Antes de poder responder se escucharon pasos por el pasillo, el mismo traqueteo que la enfermera realizó al llevarlos hasta ese encuentro. Sagax miró a los ojos de Axel mientras hablaba en su mente. 

-Yo me encargo de ella, cuida del niño. -Tras eso llenó sus pulmones y comenzó a producir sombra sobre el suelo, estirando su cuerpo por unos segundos y viendo las marcas que dejaba tras levantar el polvo. Se había "encarnado", era un esfuerzo grande para la mayoría de espíritus así que no era un esfuerzo comprender que Sagax estaba agradecido con ser llamado. Su perfil rompía con la monotonía del marco de la puerta, su pelaje parecía brillar con una intensidad que desafiaba la lógica. 

El ruido era más fuerte, estaba cerca, así que Sagax comenzó a caminar en su encuentro, soltando un pequeño quejido de dolor al apoyar la pata con la vieja herida y pareció sonreír. Segundos después se escuchó la voz de la mujer y las pequeñas pisadas del zorro contra el cerámico. 

-¡No! ¡Vuelve! -De nuevo el traqueteo parecía alejarse. 

-Espero que el perrito esté bien. -La voz demostraba una pequeña decepción pero regresó a responder las preguntas. -Antes de ayer a la noche, con mi mamá. Me dejó aquí y me dijo que buscaría a las enfermeras para ayudarme. Yo... -se abrazó el codo y bajó la voz- no me siento enfermo. Mamá me dijo que hay algo mal en mí. La abuela dice que soy especial. Puedo mostrarte qué dibujo.

Abrió el libro con energía frente a Axel, pasando las páginas y viendo sus reacciones a cada una. La gran mayoría eran escenas de fantasía en entornos cotidianos, hadas bailando sobre un televisor, una iglesia con gárgolas sobre las azoteas, "amigos imaginarios" de formas de lo más diversas. Hasta que llegó a los últimos cuatro o cinco dibujos, había abandonado el color que llenaba las otras imágenes y estaban solo en carbonilla. Un hueco insondable en el sillón, líquido saliendo de la nevera, una escalera que se deformaba en protuberancias de espinas que perforaban los cuadros en la pared. La actitud del niño había cambiado, como si estuviese avergonzado. Al regresar al último dibujo, el que lo había guiado a Axel, algo del color había regresado. 

-Los últimos son por los que mamá me dejó aquí. Mi hermana debe estar en camino... ella no me dejaría. 

Axel sintió los retazos flotantes en los dibujos, esas marcas que algunos Magos se esforzaban por tapar con rituales extensos. Aquellas ilustraciones negras parecían tener algo mezclado en ellas, ajenas al niño. ¿Podría ser que Alexander había Despertado? Explicaría muchas cosas. 

Cargando editor
03/11/2025, 18:17
Axel Bennett

—¿Libros? Claro, puedo traerte muchos. La gente se deshace de ellos para hacer hueco a nuevas televisiones gigantes. No es difícil encontrar cajas donde los regalan o los venden por una miseria. Mi favorito es Momo, es de un autor alemán. También deberías ojear El principito. Y, ya que pareces un chico maduro para tu edad, quizá estés preparado para Rebelión en la granja o El señor de los anillos.

Asintió al zorro; el espíritu estaba siendo una gran ayuda. Axel esperaba que la situación no se saliera de madre. No quería llamar más atención de la necesaria.

—Muy bien, veamos la obra del artista. —Se tomó su tiempo en contemplar cada pintura, aunque se escuchasen los pasos apresurados de la enfermera.

¿Le había robado Sagax las llaves y ahora la pobre mujer corría detrás del animal, preguntándose cómo había entrado un zorro en el hospital y, sobre todo, por qué se llevaba sus llaves?

Él, personalmente, no perseguiría a un zorro para sacarle algo de la boca; era apostarse cuatro dedos contra una mandíbula de depredador, pero hay gente que no tiene las prioridades muy bien ordenadas.

—Ah, a esas las conozco —dijo señalando a las hadas de la televisión—. Bailan como locas en los anuncios, pero durante la película miran con interés y se ríen o lloran según sea una comedia o un drama. A veces les he dejado palomitas como ofrenda. Aunque ahora no tengo televisión; Mi casa es muy pequeña para algo tan inútil. Pero las veo en el cine, a veces.

Pasó las páginas, obligándose a mirar los cuadros oscuros con igual interés. El lado oscuro era una realidad, y por mucho rechazo que nos provocase, estaba en todo, incluido en nosotros mismos.

—No existe eso. No existen personas defectuosas. Hay personas con problemas emocionales, pasados turbios o traumas que trabajar Pero nadie tiene una pieza rota en su interior como un reloj roto. Y mucho menos en tu caso. Solo eres diferente.
Y eso, a veces, significa ver cosas que otros no ven. Puedes ver la magia; en eso somos iguales. Dime, Alexander, ¿crees en la magia? Mejor que me digas que sí, porque la magia es real, quieras o no.

Por ejemplo, mi perrito, como tú lo llamas, es invisible; no deberías haber podido verlo hasta hace un momento, cuando se materializó... y en este dibujo has plasmado magia ritual. Mira.

Axel tomó sin pedir permiso el lapicero de color dorado y remarcó algunos trazos sobre el dibujo gris, revelando una de las señales mágicas.

—Esto es un símbolo de poder. ¿Puedes encontrar los otros seis?

Esperaba que el chico superase la prueba mejor que él mismo. Estaba convencido de haber encontrado a otro despertado.

Notas de juego

Antes de preguntarle donde ha visto eso. ¿Puede Alexander tirar para ver que clase de runas o simbolos de magia hay ocultos en la pintura? Si quieres puedes tirar por mi.