Esta partida está en revisión. Si el director no da señales de vida o es aprobada por un cuervo será borrada esta noche
En el momento en el que te diste cuenta que estabas soñando, el lugar cambió por completo, te viste en el medio de una ciudad destruida, con tu ropa y cuerpo sucio y transpirado.
En las cercanías se escuchaban disparos y bombardeos y delante de ti veías una ciudad completamente en ruinas, autos prendidos fuego, edificios desmoronados unos contra el otro, el sol en el medio del cielo pero todo se veía sumamente gris por el humo de las explosiones.
Tus manos dolían y estaban a carne viva, algo que habías agarrado estaba sumamente caliente, pero tuviste que hacerlo para levantar escombros y liberar a un niño que creíste que era tu hijo, el mismo no lo era y ya había muerto por el golpe pero no podías evitar actuar de esa manera.
Además algo en tu interior te decía que tenías que seguir, que en algún lugar todavía había esperanza, todavía podían estar vivos y bien...delante de ti viste la enorme fuente de agua del centro de la ciudad y por alguna razón tu corazón se aceleró.
El sueño se transformó en pesadilla, de esas que no puedes huir, sabiendo que eso no era real, pero queriendo cambiarlo. Sus manos se rompieron en su frenesí, tratando de sacar al chico. ¿Era ese un recuerdo? Quizás, las primeras horas fueron un caos y apenas recuerda que pasó. Él sabia que eso era inútil, podía ver la sangre alrededor de los escombros, el esfuerzo que le llevaba levantar cada trozo de pared… pero siguió. Sacó al joven, le miró, le abrazó y lloró por alguien que no conocía.
Se levantó y caminó, puede que la pesadilla se moviera y él solo estaba ahí parado, terminado en el centro de la ciudad, donde varias veces llevó a sus hijos… Donde la conoció. La fuente seguía allí, casi desafiante al caos a su alrededor. Viktor sintió como su corazón se agitaba, como si estuviera viendo algo que le devolviera las esperanzas.
Despertó agitado, cubierto de sudor, casi cayéndose de la silla. Se levantó y empezó a recorrer la casa. Buscando…
Te levantaste y como si tuvieras un sexto sentido agradeciste en hacerlo, pues apenas comenzaste a caminar y atravesaste un cuarto viste linternas en las afueras, era fácil notarlas debido a las grietas de la casa y te dabas cuenta que estaban buscando por los laterales de la vivienda, si daban la vuelta podrían llegar a entrar a tu refugio a través de una de las fisuras en las paredes.
Parecían ser dos, iban hablando en voz baja entre ellos y por lo que reconocías, parecían estar asustados, como si fuera la primera vez que hacían esto.
Se movió con lentitud, intentando que la madera no crujiera bajo su peso. No sabía si eran sobrevivientes buscando un sitio seguro, oportunistas o gente como él... buscando sobrevivir. Solo por si acaso, tomó la palanca*, sabiendo que era la mejor forma de defenderse contra dos personas. Supuso que intentarían entrar y solo había un sitio por el que podrían hacerlo. Se adelantó a ellos, llegando hasta la pared contigua a la grieta y esperó.
No quería golpear a alguien de la nada, así que usaría la oscuridad a su favor. La palanca era metálica, si la colocaba contra su hombro y usaba la sorpresa, podía hacerle parecer que tenía un arma. Apenas uno se asomara, apoyaría el metal contra su nuca o espalda... Guardó silencio y esperó.
*creo que quedó en el refugio.