Partida Rol por web

Vigilancia, victoria, sacrificio

1. En la paz, vigilancia

Cargando editor
09/10/2015, 18:09
Jarlath

Jarlath frunció el ceño. No entendía por qué había de verse con extrañeza o con desdén que opinase acerca del asunto que tenían entre manos. Era cierto, como casi todos los presentes en aquella sala, él solo era un guarda gris recién destetado, pero su afirmación había sido completamente lógica y no se salía del reino de lo probable. El pensamiento era libre, y la palabra también. A eso se le llamaba implicación. No obstante, llegó a la conclusión de que entre aquellas paredes se profesaba mayor devoción por la acción que por la razón. Jarlath creía que era conveniente elaborar cualquier posibilidad, para prevenir posibles imprevistos. Tal vez solo conocieran la verdad al encuentro con sus objetivos, pero podría darse el caso de que, por ejemplo, todo hubiera sido una maniobra de distracción para desviar la atención de los Guardas Grises. Ni siquiera eso era descabellado. Y sin embargo, Jarlath se guardó sus pensamientos. Si para aquel cometido solo se requerían brazos fuertes y espadas ejecutoras que no se hicieran más preguntas que las evidentes, o que no hicieran hipótesis sustentadas por nada menos tangible que los hechos, no sabía por qué lo habían elegido a él, para empezar. Él no era un combatiente; solo alguien a quien la vida y las circunstancias habían obligado a luchar para sobrevivir. Y con todo, no había que olvidar que, por algún motivo, había sobrevivido a la Iniciación, cuando tantos otros habían perecido. Eso tenía que significar algo. Jarlath sonrió. Para él, la aprobación del destino era más que suficiente.

Miró a Selene, una efímera y bella amapola escondida bajo un capuz de temor, cuando esta expresó en voz alta su opinión acerca de a qué escolta tomar. Solo le hizo falta un breve vistazo para comprender exactamente cómo se sentía.

Coincido —dijo, parco. No tenía por qué dar más explicaciones, pues sus motivos ya habían quedado bastante claros en su anterior elocución.

Cargando editor
09/10/2015, 23:42
Lynariel

- Ciertamente.- se limitó a decir ante el último comentario de Enansal.

Plasmar en papel todo el conocimiento y toda la cultura de una raza ayudaba a que ésta permaneciese eterna y perdurase más en el tiempo, siempre y cuando no fuese destruida. No obstante, la tradición oral aventajaba a la escrita en el hecho de que mantenía unidos a los diferentes clanes, creaba vínculos entre todos los miembros del clan. Además, si habían secretos, éstos permanecían ocultos dentro de una propia persona. Experiencia, tradiciones… todo aquello que los ancestros quisieron conservar generación tras generación. El silencio o la muerte privaba al resto de mortales de poder escuchar tales historias.

El guarda Comandante apremió a los presentes para que se pusiesen en marcha y no meditasen sobre los motivos por los que los fugitivos habían robado importantes documentos. Directo al grano. Lynariel no dijo nada cuando Dernheim no supo decir con exactitud qué habían robado, simplemente asintió. Fuese lo que fuese lo que hubiesen robado o visto, les tocaba descubrirlo.

- Opino igual que vosotros.- dijo, sumándose a las palabras de Selene y Jarlath en favor del augur avvarita.