Partida Rol por web

Vigilancia, victoria, sacrificio

2. La Tumba de la Novia Roja

Cargando editor
 Narrador Cargando pj
25546/12973674
10/10/2015, 16:31
Narrador

La decisión estaba tomada: El propio Guarda Comandante en persona sería quien enviase el cuervo mensajero que le comunicaría a Hroldar que él sería el Guarda Senior que os acompañaría en la misión.

Tras pertrecharos apropiadamente, abandonásteis la fortaleza de Weisshaupt de camino a los vastos páramos que la rodeaban. Un par de días os separaban de vuestro destino pero os habían entregado un mapa detallando la ruta a seguir de modo que no corríais peligro de perderos; a todas luces, el ave mensajera sería mucho más rápida que vosotros y os estarían esperando para cuando llegáseis.

Si por algo eran conocidas las Anderfels, era por la dureza de su clima. La tierra era árida y experimentaba unas temperaturas abrasadoras durante el verano mientras que, en los meses fríos, colosales tormentas de polvo barrían los páramos haciendo imposible que ni la más diminuta brizna de hierba pudiese brotar. Los habitantes de aquellas tierras eran personas duras, acostumbradas a convivir con tan estrictas inclemencias.

Salvo las constantes preocupaciones de Paexter porque el sol evaporase el aguardiente de su odre, no tuvisteis percances por el camino. A la mañana del segundo día, tras un par de horas de viaje, pudisteis divisar finalmente a lo lejos la inmensa formación rocosa en la que se encontraba excavado el serpenteante entramado de cuevas naturales que era vuestro destino; la entrada era visible como una boca en penumbra desde donde estábais con varias estalactitas que asemajaban colmillos de piedra.

También localizasteis una figura humanoide cerca de la gruta, sentada en un pequeño afloramiento rocoso a  la sombra que proyectaba la propia montaña.

Cargando editor
Hroldar Torvaksen Cargando pj
25546/12973758
10/10/2015, 17:22
Hroldar Torvaksen

Se trataba de un hombre corpulento con una máscara de metal y una capa de piel sobre los hombros. Estaba sentado con las piernas cruzadas y los brazos alzados al aire. A su alrededor danzaban unos jirones fantasmales de color rojizo y aspecto vagamente humanoide. Una cabra pacía hierbas raquíticas a su lado, como si estuviera acostumbrada a la presencia de aquellos entes fantasmagóricos. Aquél hombre debería ser Hroldar Torvaksen, Guarda Senior y el augur avvarita del que os había hablado Dernheim.

El augur os vio acercaros mirando por encima del hombro y los espectros desaparecieron con un siseo. Hroldar se levantó apoyándose en un fémur de gigante tallado con runas.

—Andaran atish’an, ir Ruathar —saludó a Enansal con una inclinación de cabeza antes de dirigirse a los demás:—. Vosotros debéis ser los guardas de los que me habló el Comandante. He preguntado a los Dioses, y me han asegurado que los reclutas que buscamos se hayan en el interior de esa caverna y... mucho más.

Cargando editor
 Narrador Cargando pj
25546/12973760
10/10/2015, 17:39
Narrador

Ruathar es un título que se le da a un shemlem que ha hecho un gran bien a un clan dalishano. Es la manera que tiene ese "amigo de los dalishanos" de que sus gestas sean reconocidas por otros clanes. 

Cargando editor
Elietta Cargando pj
25546/12975760
11/10/2015, 15:39
Elietta

El camino fue duro. No es que esperara menos, pero Elietta jamás había visto una tierra tan árida como lo era aquella. No estaba acostumbrada a que la arena alcanzara el horizonte, a aquel calor abrasador ni a la sensación de que a cada paso tragaba un puñado de arena.

Finalmente, tras un par de días de camino agotadores, el grupo se encontró con aquel hombre estoico, haciendo... lo que fuera que estaba haciendo que producía que pequeñas volutas de colores revolotearan a su alrededor.

Genial... ahora me tocará preguntar a qué se refiere con... Mucho más...

-¿Mucho más? ¿Te han dicho los dioses algo concreto que debiéramos esperarnos en el interior de la gruta?-Suspiró. La elfa empezó a temerse lo peor, dado que se le había informado que los reclutas podrían haber utilizado magia de sangre. Si algo había aprendido de ella en su vida es que solía venir cogidita de la mano de demonios y abominaciones. Esperaba que aquella vez no fuera así.

-Soy Elietta. Es un placer-Digo inclinando un poco la cabeza y espero a que el resto se presente si lo ve conveniente.

Cargando editor
Selene Cargando pj
25546/12976299
11/10/2015, 19:01
Selene

A pesar de su apariencia frágil, Selene aguantó la travesía con bastante entereza. Si bien el clima era mucho más inclemente y por todos lados lo que se veía era una tierra desolada, el viaje que tuvo que hacer para dejar Tevinter, aunque ya hicieran varios años de ellos, había sido un buen entrenamiento.

Nada llamativo ocurrió durante la travesía hasta el encuentro con el Guarda Gris. Más bien, él era lo llamativo. La tevinterana nunca había coincidido con un avvarita, y su aspecto le resultó realmente imponente. Afortunadamente, su carácter no parecía colérico, sino más bien... respetuoso, aunque resultaba difícil decirlo. La joven maga desconocía la lengua dalishana como para saber cómo se había dirigido a su compañera, y su trato con los espíritus era cuanto menos peculiar... si es que eran espíritus; a pesar de sus estudios, ella no era capaz de decirlo con seguridad. Jamás había visto nada semejante, ni siquiera en su tierra natal, donde la magia era algo cotidiano.

-Selene, de la cas...- comenzó a presentarse, pero como solía ocurrirle, se detuvo en seco. Todavía no se acostumbraba a prescindir de su apellido. -Selene.- rectificó, haciendo una breve reverencia, para continuar con educación. -Nos sentimos honrados de contar con su ayuda.

Al escuchar sus palabras, no pudo por menos que preguntar, con una mezcla de sorpresa y curiosidad: -¿Los Dioses? ¿Se refiere a...- iba a pronunciar la palabra "espíritu", pero no quería resultar irrespetuosa, así que se vio obligada a cambiar sobre la marcha -... los seres que le acompañaban hace unos momentos?

Cargando editor
Yadda Cargando pj
25546/12976476
11/10/2015, 20:05
Yadda

La cabra alzó repentinamente la cabeza de los míseros brotes de hierba raquíticos que estaba paciendo de entre las grietas de la roca y miró directamente a Selene.

—¿Esos? ¡Oh, no, qué va!—soltó con voz nasal, en perfecta lengua del rey—. Esos eran sólo espíritus normales. Es lo que hacen los augures, ¿no? hablar con seres supraterrenales.

Hroldar giró parsimoniosamente la cabeza hacia el animal.

—¿Qué?—respondió este apañándolas para encogerse de hombros pese a ser cuadrúpedo—. Se iban a acabar enterando. Mejor ahora que terminar lamentando.

Y sin más, continuó mordisqueando un parche de briznas pajizas.

Cargando editor
Jarlath Cargando pj
25546/12979034
12/10/2015, 19:05
Jarlath

El áspero paisaje de las Anderfels fue el purgatorio del grupo de guardas durante dos largos días. Era una tierra árida de rocas desnudas, afiladas como cuchillas, y de arena roja. El cielo presentaba a menudo el color negruzco y amarillento de un hematoma en proceso de curación, y el inclemente sol traspasaba densas nubes de arena que se cernían sobre los viajeros como mortajas. El erial se veía azotado frecuentemente por fuertes vientos que castigaban sus cuerpos y ponían a prueba su resolución.

Y sin embargo, en cierto modo, era hermoso.

La casi insoportable temperatura, que hacía ondular el paisaje que tenían ante ellos como si una suerte de velo transparente lo arropase, separándolos de algún mundo extraño y lejano, hacía sudar a Jarlath. El hombre se tiznaba frecuentemente los ojos con ceniza y polvo de carbón para evitar que la intensa luz del sol los dañase, haciendo que parecieran estar rodeados por dos cercos negros. De alguna manera, aquella era una experiencia purificadora. Era como si fuesen peregrinos en mitad de un viaje de convicción de espíritu. Todo ello hacía que, durante los dos días de travesía, Jarlath se mostrase de un curioso buen humor. Aprovechó las noches y las guardias para confraternizar con sus compañeros de viaje, narrando historias y cantando canciones de campamento antes de que la fría noche diese paso a una nueva y agotadora jornada.

Y allí estaba, al fin. El enorme peñasco rocoso que indicaba la posición de la Tumba de la Novia Roja. No tuvieron que acercarse mucho para avistar una figura que aguardaba estoicamente en la lejanía. Jarlath encogió los ojos, cubriéndolos de la luz del sol, para ver al que sin duda tenía que ser Hroldar, el avvarita. Se hallaba en comunión con unas sombras rojas, seguramente espíritus de más allá de la barrera que separaba el mundo en el que ahora mismo se hallaban del de más allá. El mundo de los sueños y la magia, conocido como el Velo.

El grupo se acercó a Hroldar, y Jarlath lo examinó en silencio. Era un hombre de aspecto imponente y con una cualidad mística, que intrigó al trovador de inmediato. Junto a él había una cabra escuálida, de aspecto tan curtido como el de su propietario. Elietta y Selene fueron las dos primeras en saludar al extraño, y Jarlath hizo una ligera reverencia en señal de respeto. La tevinterana quiso saber qué eran las sombras espectrales que rodeaban a Hroldar hacía unos momentos. Y entonces, sucedió algo totalmente inesperado: ¡la cabra empezó a hablar! Jarlath no pudo evitar quedársela mirando, sonriendo.

Vaya, vaya... He visto muchas cosas en mi vida, pero nunca una cabra parlante. —Hizo una inclinación a modo de saludo al animal, que evidentemente era mucho más que eso; ¿quizás un espíritu del Velo en el cuerpo de una cabra?—. Mi nombre es Jarlath. ¿Quién podríais ser vos?

Cargando editor
Lynariel Cargando pj
25546/12979493
12/10/2015, 21:18
Lynariel

Viajar de un lado a otro era parte de la vida de un clan dalishano. Nunca se permanecía en un mismo lugar durante mucho tiempo y eran frecuentes los constantes movimientos. Era esos momentos en los que Lynariel se sentía libre, aunque fuese una ilusión, pues bien cierto era que la Custodia no la dejaba marchar con facilidad. Nunca se alejaba demasiado del clan, por temor a una represalia. Pero ahora todo era diferente.

La elfa estaba agradecida de haberse puesto en marcha y de haber perdido de vista las murallas de Weisshaupt. Haber estado encerrada en cuatro paredes había sido una experiencia desagradable, vacía y artificial. Apenas sentía el vínculo con la tierra y los escasos árboles entristecían a la dalishana. Era como haber estado aislada del mundo. En los asentamientos de su clan sucedía lo contrario.

Por otro lado, se le hacía extraño andar con otros compañeros que no fuesen los de su propia tribu, pero de lo que era fácil acostumbrarse.

No le supuso impedimento alguno la alta temperatura, aunque hubiese deseado encontrar más sombra por el largo camino. Para ella, no había nada mejor que atravesar un bosque lleno de vida, cuyos árboles brindaban reposo y protección, frente a aquel paisaje árido. La tierra permanecía en silencio y el polvo se elevaba por cada pisada.

Pasó el tiempo y pronto alcanzaron su destino. Allí esperaba quien se suponía que iba a ser el augur avvarita, cuyo aspecto era peculiar. Con la primera presentación, Lyna miró a Enansal. El augur la saludó con el saludo tradicional entre dalishanos, pero sin haberla incluido a ella. ¿Acaso no tener el Vallaslin dificultaba saber que era dalishana? Probablemente. La sorpresa llegó con la cabra parlante.

- Curioso, no todos los días se ve hablar a los animales.- dijo mirando fijamente a la cabra. Luego miró al augur.- Soy Lynariel, encantada.

Cargando editor
Selene Cargando pj
25546/12979583
12/10/2015, 21:24
Selene

La sorpresa de Selene cuando obtuvo su respuesta fue mayúscula. Y no era por haber descubierto que el augur se comunicaba con los espíritus con total naturalidad, sin preocuparse de caer en la trampa de un demonio. Más bien era porque su respuesta había venido de la boca... bueno, más bien, de los morros de una cabra. Y además, nada menos que en verso. Desde luego, nadie en Tevinter le había enseñado la forma apropiada de dirigirse a uno de esos seres... si es que había alguna, claro.

A la pelirroja no le quedó más remedio que optar por mantenerse callada y dejar que sus compañeros se dirigieran al cuadrúpedo de la forma que consideraran conveniente. Aun así, cuando se hubo recuperado de la sorpresa, volvió a dirigirse a Hroldar. -Entonces, y si no es descortesía preguntar, ¿cómo se ha comunicado con los Dioses?

Se abstuvo de preguntarle, además, que Dioses eran esos a los que se refería. A no ser que se tratara de los Dioses Élficos, Selene no conocía otra creencia que en el Hacedor y en Andraste.

Cargando editor
Elietta Cargando pj
25546/12980368
13/10/2015, 00:53
Elietta

Selene parecía muy curiosa con respecto a los dioses del Avvarita. Lo que no parecía muy relacionado con la misión que les habían encomendado. Bueno... la curiosidad en estas circunstancias tan... extrañas son bastante comunes. Sin embargo, a Elietta le pareció que esa línea de conversación se le antojaría eterna a ambos, y muy posiblemente, difícil de entender. Decidió que perder más tiempo no era la mejor opción.

-Bueno. No parece algo sencillo. Pero si podemos creer en lo que nos dice. Que... ¿por qué no?... Parece que nos esperan graves problemas en el interior-Suspiro. ¡Claro que no podía ser tan fácil, Elietta! ¡Si es que parece que no aprendes!-Supongo que podemos hablar de ello luego. Cuando todo se haya calmado un poco.

No es que estuviera acostumbrada a ver cabras hablando, pero no compartía el interés de su grupo de mostrar su sorpresa ante el evento. Si algo había aprendido es que mostrar los sentimientos en demasía sólo causaba problemas. Fingió una cara inexpresiva y siguió hablando.

-Sólo espero que no sean demonios...-Suspiro-Cualquier asunto en el que se mezcla un demonio... sale mal.

Cargando editor
Paexter RockHead Cargando pj
25546/12985891
14/10/2015, 13:42
Paexter RockHead

Embutido en una pesada armadura completa, y con tal vez demasiado pertrecho en su equipo, en el que destacaba un enorme hacha de doble hoja pulida hasta lo indecible, y con unas extrañas runas grabadas en su superficie, el enano estuvo, extrañamente puntual aquella mañana, cuando se disponían a partir.

Aunque algo enfadado por no poder compartir camino con un parangon como su compatriota heroe de la Quinta Ruina, decidió no probar ni gota de aguardiente la noche anterior, aunque se encargó de que le rellenaran hasta los topes, uno de sus odres, con el refinado licor, dispuesto a brindar y celebrar en cuanto atrapasen a esos traidores a los que iban a buscar.

El camino, como siempre que le pasaba al ir con el cielo sobre su cabeza, se el hizo tedioso, aunque no por el peso de su equipo, a eso estaba acostumbrado, ni por el polvo en la boca, si no por ese maligno disco de fuego que flotaba sobre su cabeza, haciéndole resoplar por el calor, y sobre todo, porque si no se caia sobre sus cabezas, como temia que cualquier dia pasaría, a buen seguro que sí evaporaría su atesorado aguardiente, cosa que chequeaba varias veces al día, desde que salieron.

Por fin, al amanecer del segundo día, pudieron contemplar su destino, el complejo de cuevas conocido como La Tumba de la Novia Roja- Se les ha olvidado comentarnos de donde viene el nombre..., pensaba, con sorna, acompañado de una resonante risotada, que levantó miradas de extrañeza de sus compañeros, pues había seguido a un simple pensamiento. En una roca, a la entrada del entramado de cuevas, estaba sentado un humano, pastor al parecer, vestido de... Raro, decidió el enano, tras sopesarlo durante un segundo. Una cabra pastaba lo poco que podía a su lado.

- Así que tu eres el Augur, signifique lo que signifique eso, verdad??, dijo el enano, soltando su petate, con el hacha descansando con la doble cabeza sobre el suelo, y ambas manos, en la parte contraria, sobre el mango. Paexter, dijo, reforzando el nombre con un golpe de su pulgar contra el peto de su armadura...

... Entonces, habló la cabra: - Si no hubiese permanecido sobrio los ultimos dos dias, juro por "La Roca" que dejaría de beber, tal es el destrozo que estaría liando en mi cerebro el licor!!!, pensó Paexter, mientras enarbolaba el hacha, preparado para enfrentarse a ese demonio... Pero nadie se movió!!?? Todo el mundo parecía dar por bueno el que un animal como aquel hablara??!!

- Joder, estais peor que la puñetera cabra!!! Que coño significa esto??, dijo, soltando otra risotada, y colocando de nuevo el hacha en posición de descanso, desechando interaccionar con la cabra por mas tiempo. Después, se giró hacia el Augur, y le preguntó:

- Bueno, entonces, que es eso que te han dicho tus Dioses?? Que es ese "mucho mas..." al que te refieres?? Por supuesto, las clases de diplomacia impartidas en su Iniciación no habían interesado mucho al rudo enano, que, de nuevo, se saltó el protocolo al hablar con un superior, como era este Guarda Senior tan peculiar.

 

Cargando editor
Enansal Cargando pj
25546/12986515
14/10/2015, 17:33
Enansal

Enansal había conocido los páramos de Anderfells en su camino hacia la fortaleza, durante las largas jornadas en las que los había recorrido junto con Jonas. Nunca antes había puesto los pies en tierras como aquellas, donde las diferentes formas de vida no competían entre sí por establecer su lugar en la gran rueda, sino que luchaban contra un suelo que era presa de una sed imposible de satisfacer, tostado por un sol desprovisto de la menor clemencia, y un viento salvaje que se agitaba y retorcía como una zorra enferma.

La tierra agrietada y el viento ululante le hablaban con un vocabulario diferente al de los bosques y los marjales que poblaban sus recuerdos, pero la lengua era la misma, una que podía comprender si se molestaba en escucharla con atención. Uno que asimilar, para domar la tierra, devorarla y hacerla suya.

No eran el calor y el viento lo que hacían incómodo el viaje, sino el paso de sus compañeros, que la mantenía pegada al suelo, caminando sobre dos piernas. Envidiaba el aletear del cuervo que el guarda comandante había liberado desde la pajarería de la fortaleza, portando un mensaje atado a una de sus patas.

Aún no se había elevado por completo el sol en el cielo cuando alcanzaron su destino. Allí les aguardaba ya el guarda veterano que habría de acompañarles en su tránsito por los caminos subterráneos. Un hombre voluminoso, que cubría su rostro con una máscara de metal. Diminutas figuras luminosas parecían ejecutar una danza circular en torno a su cuerpo hasta que percibió la llegada del grupo y abandonó su meditación.

Fue a ella a quien primero se dirigió, usando la lengua élfica. Habló de sí mismo como ruathar, un honorífico que los dalishianos otorgaban raramente.

Saludos, ruathar, respondió en la lengua del rey. Pero aquí todos somos guardas grises. Enansal es mi nombre.

La sorpresa cuando la cabra habló fue solo momentánea. Desconocía la naturaleza de aquella criatura, y de dónde provenía tal capacidad. Los animales no eran capaces de hablar de forma natural, como había comprobado años atrás, al adoptar por primera vez la forma de uno de ellos.

¿Qué eres tú? preguntó directamente a la cabra. Sus compañeros ya habían dirigido sus preguntas al augur. No era necesario formular nuevas cuestiones.

Cargando editor
Yadda Cargando pj
25546/12989722
15/10/2015, 13:00
Yadda

¿Nunca habías visto una cabra parlante?—preguntó el animal a Jarlath con la boca llena de hierbajos. Acto seguido añadió con sorpresa:—. ¡Y lo primero que haces es inclinarte!

Rió jovialmente entre balidos como si le hubiese hecho gracia su propia chorrada.

Cargando editor
Hroldar Torvaksen Cargando pj
25546/12989756
15/10/2015, 13:07
Hroldar Torvaksen

Hroldar lanzó exactamente tres carcajadas al aire, lentas y deliberadas, como si estuviera riéndose de memoria. 

—Yadda es un espíritu de la inspiración —explicó el augur—, y como todos los espíritus, nunca da respuestas directas. 

El avvarita depositó las manazas en el extremo del hueso de gigante que usaba como bastón.

—No he sentido la presencia de ningún engendro tenebroso en las proximidades. Pero los Dioses me han advertido de la presencia de algo antiguo y peligroso. No estoy seguro de si será un demonio u otra cosa completamente distinta. Pero sea lo que fuere, debemos tener cuidado. 

Señaló la entrada de la caverna con la cabeza.

—Si tenéis algún preparativo antes de entrar, éste es el momento.

Cargando editor
Jarlath Cargando pj
25546/12993726
16/10/2015, 12:54
Jarlath

Como respuesta a las carcajadas del animal, Jarlath rio a su vez, más por empatía que porque realmente le hubiesen hecho gracia sus palabras. Sacudiendo la cabeza, se volvió hacia el enigmático Hroldar. Este estaba dando algunas explicaciones al grupo, de las cuales le llamó especialmente la atención el hecho de que no hubiera engendros tenebrosos en las cavernas. ¿Tal vez hubiese algo aún más peligroso que los hubiese expulsado? Sus preguntas no tardaron en verse respondidas por el avvarita. Sean quienes fueran los dioses que hablaban con él, su información no debía de estar desencaminada, pues coincidía con los rumores que el propio Jarlath había oído aquí y allí acerca del lugar. El trovador dio unos cuantos pasos hacia el montañés, utilizando una de sus manos para proteger sus ojos tiznados del brillo del sol, mientras la otra sujetaba la correa de su laúd.

Yo también he oído algo parecido, Hroldar, si bien de fuentes más terrenales —empezó a hablar—. Según se cuenta, hay un mal que pesa sobre este lugar, que reclama las almas de quienes se adentran en él buscando los tesoros de los bandidos que han morado en él durante generaciones... Sea lo que sea, es lo bastante preocupante como para haber evitado que los engendros tenebrosos se hayan apoderado de las cavernas. Andémonos con cuidado.

Dicho esto, Jarlath echó a caminar trabajosamente por las ásperas rocas, en dirección a la entrada a las cuevas. Aunque sentía un temor natural, también había en él una poderosa curiosidad... por no hablar del imperioso deseo de buscar un poco de sombra que lo refugiase del ardiente sol.

Cargando editor
Paexter RockHead Cargando pj
25546/12993984
16/10/2015, 14:21
Paexter RockHead

- Igual es a ese "algo antiguo y peligroso" al que los traidores quieren vender los secretos de la Orden. Hemos de darnos prisa!! Ya estamos preparados, no??, espetó el enano, ansioso como estaba de entrar bajo tierra, para huir de ese taladrante (y asfixiante) disco de fuego que surcaba los cielos.

- Si no has andado por la entrada, puedo acercarme a ver si hay huellas, y de que tipo son..., dijo, seguidamente, mirando al Guarda Senior de la mascara de hierro, haciendo visera con su mano, para mirar hacia la entrada, sin la dolorosa claridad que había traido el claro dia. - Cubridme, prosiguió, acercándose a 20' de la entrada, para agacharse entonces, por si podía discernir alguna huella interesante...

- Tiradas (2)

Notas de juego

Tengo Supervivencia +5. Se que para rastrear como tal (seguir huellas), tienes que tener la Dote (que solo tienen los exploradores), pero... se pude usar para ver huellas puntualmente, como pueda ser este caso?? Si no, igual sería un Buscar +2, no??

Hago una tirada, y vosotros, DMs, decidis si es válida, y con qué habilidad, ok?? Así aceleramos, si os parece. ;)

Cargando editor
Selene Cargando pj
25546/12994302
16/10/2015, 15:52
Selene

Un espíritu de la inspiración en una cabra... bueno, podía parecer extraño, pero Selene no se consideraba la más adecuada para juzgar. Todo lo que envolviera la magia o el Velo era complicado por su propia naturaleza, y con la cantidad de prejuicios que existían en Thedas no hacía más que dificultar las cosas. Así que solo le quedaba confiar en que el Guarda Gris supiera lo que hacía y que el animal acabara teniendo alguna utilidad... aparte de hacer ripios, claro esta.

Por el contrario, la presencia de "algo antiguo y peligroso" morando en la gruta resultaba mucho más preocupante, especialmente por la falta de conocimiento que tenían al respecto de su identidad. Lanzarse a ciegas careciendo de la información apropiada podía ser tan letal como una daga envenenada clavada en la espalda. Por ello, mientras el enano buscaba huellas, la tevinterana se volvió nuevamente hacia los otros dos hombres.

-¿Un mal que reclama las almas?- preguntó a su compañero, pensativa -¿Eso es una leyenda popular o realmente hace referencia a la forma que la criatura tiene de acabar con sus víctimas? Sí realmente hay un ser tan peligroso como indicáis hay dentro y los reclutas- se resistía a denominarlos "traidores" sin tener pruebas -lo encuentran, es posible que mueran antes de que hayamos podido interrogarles acerca de sus motivos. A no ser que Paexter esté en lo cierto.- Añadió con un poco de pesar, consciente de que tampoco era sensato rechazar esa posibilidad. -En cualquier caso, ambas razones nos impiden demorarnos mucho tiempo.

- Tiradas (1)

Notas de juego

Es la primera vez que juego a D&D así que no estoy muy segura de si la tirada está permitida o no, pero en principio querría tirar Conocimiento [el Velo] para ver si conozco algún demonio o criatura que pueda encajar con la (escasa) descripción que tenemos.

Cargando editor
Lynariel Cargando pj
25546/12995955
17/10/2015, 00:33
Lynariel

"Antiguo y peligroso, ¿eh?"

La última vez que se topo con algo así la aventura no terminó demasiado bien y  de alguna forma algo confusa, logró salir con vida. En ocasiones, podía ser temeraria y se aventuraba por su propia cuenta, pero esta vez no estaba sola.

Resuelto el misterio de por qué había una cabra parlante junto al amigo de los dalishanos, Lynariel respiró profundamente. El mundo estaba lleno de peligros como así se lo hizo saber su madre. Ante todo riesgo era menester conservar la calma y mentalizarse para cualquier cosa. Lo que postulaba Paexter no era nada descabellado, aunque también podría tratarse de una mera coincidencia. Quizá los fugitivos pensaban que nadie buscaría en una cueva que se creía maldita.

- En todas las leyendas siempre hay algo de verdad.- manifestó en voz baja un pensamiento que se le pasó por la cabeza tras oír hablar a Selene, mientras se acariciaba el mentón con los dedos.- Si los fugitivos están deambulando por ahí sin saber lo que alberga la cueva, no debemos dilatar la espera. El tiempo apremia.

Después siguió a Jarlath, para desviarse poco después y acercarse al enano. Se paró justo al quedarse a escasos metros de él.

- Estoy justo detrás de ti.- le susurró. La mirada de la elfa se quedó fija en la cueva. Por unos instantes se olvidó de que el enano estaba rastreando y los demás se acercaban. La dalishana dudaba que hubiese algún peligro justo en la propia entrada o incluso que los desertores se encontrasen en el primer recoveco rezando para no ser encontrados. De hecho, de haber habido algo sospechoso el avvarita lo habría advertido mucho antes. No obstante, a partir del momento, en el que entrarían a la cueva, debería mantenerse en alerta en todo momento.- ¿Habéis encontrado algún indicio de movimiento ajeno al nuestro?

Cargando editor
Enansal Cargando pj
25546/12996055
17/10/2015, 01:09
Enansal

Enansal conocía a los demonios que atravesaban el Velo para tomar los cuerpos de los magos y hacerlos suyos. Había hablado con ellos en sueños, los había tocado con sus manos, mas nunca uno de ellos había sido capaz de tocarla a su vez. El miedo que algunos experimentaban por la tentación le era ajeno.

¿Era aquella cabra una maga? Ni Flidais ni la Custodio habían mencionado nunca una posibilidad semejante. Quizás porque los elfos habían olvidado lo que supieron cuando eran un gran pueblo, y la mujerona no sabía tanto como pretendía; quizás porque Enansal no comprendía lo que estaba viendo.

El avvarita habló de una entidad antigua y peligrosa en el interior del complejo de cavernas, de naturaleza desconocida. El trovador confirmó que el lugar era conocido por albergar un mal desconocido que devoraba almas. Que todo aquello guardara relación con los desertores, estaba por ver. Ni siquiera la presencia del cuarteto en la cueva era algo seguro.

Hemos caminado sobre sus huellas desde que abandonamos la fortaleza, confirmó ella, avanzando tras la dalishiana sin el vallaslin. No puedo decir si entraron en la cueva. La roca es demasiado dura para conservar rastro de su paso, y no he aprendido a hablar con ella.

Cargando editor
 Narrador Cargando pj
25546/13004790
19/10/2015, 19:33
Narrador

El suelo es demasiado sólido  en esta parte como para que dejar huellas. No encuentras ninguna.