Partida Rol por web

A sangre y fuego

Capítulo 2: En la oscuridad

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30/09/2011, 17:02
Albrek

El equipo revisa cada sala sin dejar hueco alguno, y finalmente no encuentran nada. Aprovechando una parada tras la última revisión, Albrek se gira hacia sus compañeros y se apoya en una de las paredes.

- Bien, espero que esto os satisfaga, aqui no queda nada. Lo único extraño que hemos encontrado ha sido la piedra esa que zumbaba, pero la destruimos. Solo queda Rata...- comenta el sacerdote.

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30/09/2011, 17:11
Christoph

Todavía seguía pensando que se les pasaba algo. Quizá mi obsesión con la misión, o tal vez tantos horrores vistos ahí abajo, habían trastocado mi juicio creyendo que el caos todavía dormitaba bajo cada palmo de terreno de aquella mina.

- Ese rata será difícil de encontrar - comentó descontento - pero hemos de intentar localizarlo y arrastrarlo fuera.

Me resignaba a creer que el área había sido purgada de herejía, pero no podía mantener al resto de acólitos junto a mí si ellos querían abandonar ya el lugar de una vez por todas. ¿Sería este el final de la misión? Hasta que no viera la superficie y regresara a informar a su Inquisidor, al menos para mí no lo era.

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30/09/2011, 17:36
Rata

El aludido sigue en la misma habitación donde lo encontrasteis: Rata bueno, Rata esperar...

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03/10/2011, 09:50
Atellus

Permanezco impasible mirando por el pasillo de la mina, mientras mis compañeros deciden quehacer sobre Rata, por si apareciera otra criatura y no nos pillara por sorpresa. Cosa que había sucedido ya varias veces en este puto aguejro inmundo. Viendo que esto tenía menos futuro que un colegio en mi planeta natal... ¿Nos lo llevamos o nos vamos sin el?

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03/10/2011, 10:01
Rata

- Rata bueno, rata obediente...no dejar Rata aquí, dice el aludido con el miedo en los ojos.

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03/10/2011, 10:03
Zaddion

¿Llevarnoslo o dejarlo? Qué más da. Si lo llevamos lo peor que puede pasar es que los arbitres se lo lleven preso. Y si fuera un demonio que te cagas que estuviera engañandonos para salir, seguramente podría salir de todas formas y acabar con todo el planeta con solo pensarlo. Así que tanto da.

Sinceramente: yo lo que quiero es salir de esta maloliente agujero. Aquí ya no hay nada más que se pueda hacer.

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03/10/2011, 11:09
Christoph

Haciendo uso de mis grilletes, agarro al paria y se los coloco con las manos cruzadas a la espalda.

- Se viene con nosotros - digo sin dar demasiado lugar a réplicas - Salgamos de esta inmunda mina.

Dicho eso me dispongo a seguir al resto de acólitos mientras me hago cargo de la custodia de Rata.

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03/10/2011, 11:35
Director

Regresáis a la entrada de la mina sin percances reseñables. Avisáis por el comunicador y tras una espera de aproximadamente 1 hora, el sello se abre y volvéis a ver la luz del día. Allí os espera el comisario Nihilius.

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03/10/2011, 11:37
Comisario Nihilius

- ¿Ha ocurrido algo?, dice extrañado, apenas un día y ya están de regreso. Echa un vistazo a Rata, no me dirán que ese pobre desgraciado tiene algo que ver con la desaparición de mis hombres ¿verdad?

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03/10/2011, 13:23
Albrek

Albrek asiente a las palabras de Cristoph poco convencido, de este modo el pelotón sale de la mina con la rata tras ellos. EL sacerdote espera ansioso la apertura del sello de la mina y cuando éste cede no puede evitar una prfunda inhalación llendando sus pulmones de aire.

Apenas han salido de la mina, cuando el comisario les recibe extrañado.

- Hemos revisado la mina y hemos acabado con los mutantes y un engendro del caos que había en una de las salas Comisario.- responde - Este desgraciado estaba escondido en una de las salas- dice señalando a Rata.

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03/10/2011, 14:15
Comisario Nihilius

- Bien, supongo que ese engendro era el causante de las mutaciones...responde a Albrek...¿Han hallado rastro de mis hombres?

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03/10/2011, 14:21
Albrek

Albrek torna su gesto a uno mas serio y sombrio antes de responder al comisario al recordar los restos que habían encontrado en una de las habitaciones.

- Me temo que lo único que hemos encontrado son cadáveres Comisario, ni un alma con vida ahi dentro.- responde.

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03/10/2011, 15:34
Comisario Nihilius

El comisario asiente serio, la pérdida de todos sus hombres es un duro golpe e intenta mantener su rostro ajeno a la decepción.

- Bueno entonces podemos dar la misión por concluida. Daré parte favorable de ustedes a su inquisidor, se da la vuelta y comienza a dirigirse al campamento: Una lanzadera les recogerá mañana.

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03/10/2011, 15:41
Zaddion

Menos mal, a tomar por culo esta mierda de planeta.

Preferia guardarme para mi los pensamientos, puesto que aquel comisario podria sentirse ofendido y no tenía ganas de más pelea. Ya había tenido suficiente y quería salir de alli, sin complicaciones. Unos días de respiro me sentarían bien.

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03/10/2011, 16:01
Caín

Realmente sí que encontramos a algunos de sus hombres, pero ya no eran sus hombres. malditos mutantes.

Caín dudaba sobre si informar al Comisario del suceso, lo haría, pero en otro momento.

Pronto tendrá un informe de lo ocurrido

Caín no sabía escribir, pero el clérigo sabría y él redactaría el documento.

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03/10/2011, 19:01
Atellus

Cuando el comisario menciona el estado de sus hombres, le entrego las chapas  que encontre por los cadáveres, lo siento señor solo esto quedaba de ellos. Dicho esto me alejo y doy una patada a una pieda, con la frustación de no haber podido ayudarles....  Listo para irme de aquí este planeta es un asco. pienso cuando se menciona la llegada de mañana e la aeronave

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03/10/2011, 20:27
Comisario Nihilius

Cuando Atellus le entrega las placas el comisario os mira detenidamente y parece que de alguna forma su mirada cambia: Gracias, es todo lo que dice.

 

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03/10/2011, 20:28
Director

A la mañana siguiente estáis descansando en una tienda que os han cedido cuando el soldado Jurtz os informa que la lanzadera ha llegado. Cogéis vuestras pertenencias y salís hacia la plataforma de aterrizaje donde parece que un grupo de soldados charlan casi en susurros.

Cuando llegáis el sargento Raynard grita: ¡Atención!, todos los soldados forman y guardan silencio. ¡Presenten armas!, al unísono y con un golpe seco los rifles de láser de la guardia de honor se muestran limpios y relucientes. El propio Sargento os saluda marcialmente con la mano estirada apoyada levemente en la frente.

Asombrados pasáis entre los soldados de la guardia imperial y entráis en vuestro transporte camino de otro destino