Partida Rol por web

Desembarco en Al-Yazirat

Un encargo especial

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17/05/2016, 05:52
Malik

Estába malherido, la verdad que nunca antes había recibido la ayuda de otros con tanto aprecio por mi parte, pues pensaba que no lo contaba. Viendo como se revolvía la esposa del gran Garur entre los soldados, y las heridas de mi cuerpo me hizo ver al Dhiin de lejos y con otros ojos. Cogí a la hija del gran Garur como me ordenó y ví el cambio en los ojos de su esposa.¿Qué ocurría?¿Se había esfumado el Djiin?

En el puerto, le devolví al gran Garur a su hija como me pidió. Una vez en su palacio asentí al tema de los médicos, nunca antes me había encontrado en tan mal estado. Dudé ante su pregunta, pues no sabía muy bien cómo responderle. Bajé la mirada mientras hablaba-Sayyid, fué todo muy extraño. Cuando subí a la embarcación todos menos uno estában muertos. Vuestra hija lloraba en un camarote y vuestra mujer...Levanté la mirada, de echo me quedé mirándole fijamente con los ojos desencajados sabiendo que si no fuese por lo que habían visto no me creerían.¡Intenté razonar con ella sayyid,lo juro,pero tenía un Djiin dentro!-lo expliqué mientras le cogía fuertemente de los hombros y le zarandeé ligeramente casi sin darme cuenta. Entónces me dí cuenta de lo que hacía y le solté de pronto, volví a bajar la mirada y en tono bajo dije-dí a vuestra esposa por perdida y temí por la vida de vuestra hija¿qué podía hacer?Me defendí, ataqué...por suerte para vuestra esposa ella el djiin que la poseía era rápido y esquivava mis golpes. Y cuando os vió pareció esfumarse. Como si no pudiese con vuestro amor.-Lo dije entre emocionado y arrepentido, pues poco faltó para que muriese a las manos de la mujer a la que había jurado proteger e intentado herir. Ya no tenía más que decir, tragué saliva y esperé la sentencia del gran Garur.

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17/05/2016, 09:27
Garur ibn-al Tarjel

Lo que estabas contando parecía no sorprender demasiado a Garur. No hizo gesto alguno cuando le zarandeaste un poco (ni siquiera un gesto de sorpresa). Se limitó a mojarse los labios con la lengua y a hacerte entrar en razón.

Nada le ocurría -evidentemente, mentía, o trataba de hacerlo-. ¿Me has entendido? Nada. Si alguien vos pregunta, no volváis a contar nada de aquesto, ¿me oyes? Es algo que vos pido como favor, et no como hombre. Y os agradezco que estuviérais vos allí y no otros. Ahora habla con mis criados, ellos te llevarán con el cirujano. ¡Ve!

Tras asentirte un instante, desapareció entre los muros de la alcazar. Tu señor era un hombre ocupado, y aparte de comandar la resistencia de Al-Yazirat, debía aguardar un rato con su esposa e hija. Tú también te metiste en el interior de la fortaleza y cumpliste su mandato.

Ambos.

FIN

 

Notas de juego

Fin de la partida.

En breves un pequeño prólogo.