Partida Rol por web

Expedición a la Tierra Hueca

5. ¡NAZIS! ¡LOS ODIO!

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21/06/2022, 20:47
Marion Rosenwood

Que nos registrasen entraba dentro de lo normal. Era lógico porque a pesar de todo, no podían arriesgarse. Además estaba el tema de la guerra, porque aunque no estuviesen todavía con los Estados Unidos eso no significaba que no los odiásemos. Ya había oído lo que ese Hitler o como se llamara decía y no me gustaba.

Era imposible que aceptase a alguien así.

Pero no estaba en disposición de decir nada, así que dejé que me manoseasen... más de la cuenta, y me agarré a Harry, intentando tranquilizarle y al mismo tiempo, también a mí misma.

-Tranquilo, Harry. No te preocupes por eso ahora -le dije, apretándole el brazo.

Dejé de lado toda la confusión acerca del tiempo y procuré pensar positivamente. Habíamos estado en una tierra maravillosa y albergaba la esperanza de regresar a ella algún día, más preparada, pero al mismo tiempo, agradecía haber salido con vida y eso era algo que debía tener presente continuamente.

-Sí, por favor. ¿Podrían curarles las heridas... en las manos y los ojos? Le duele mucho -les pedí, con gesto y tono suplicante, y es que después de todo, también había encontrado algo más aparte de iluminación. 

Amor.

Harry se abrazaba a mí y sabía que no era únicamente porque no viese, sino también porque sentía algo por mí. Eso esperaba, por supuesto, pero lo creía firmemente. 

Y tuvimos suerte, porque nos atendieron; Sarah nos ayudó mucho, tal y como había hecho durante todo el viaje, porque por mucho que los demás no tragasen a los militares, lo cierto era que estábamos en una misión en las que gracias a ellos habíamos llegado hasta allí. Aún recordaba a Colton salvándonos de una muerte segura (¿dónde estaría, por cierto?) y después dando su vida por su familia. ¿Y Rick? Siempre intentó ayudarnos, aun yendo detrás de Sarah, algo que comprendía perfectamente porque la amaba más que a nada en el mundo. Sarah, en cambio, tendría el corazón dividido, y no solo por ese insufrible e insoportable de Bennet, sino porque era la oficial al mando y tenía muchas responsabilidades.

Así que en cuanto hube untado la crema a Harry, me acerqué a ella.

-Mayor, yo... sé que ha pasado por mucho, y que ha sido muy duro, pero he de decir que creo que lo ha hecho bien. Nos ha traído de vuelta y hemos conseguido lo que nos proponíamos. Eso no es algo que haga cualquiera, y menos... una mujer. Gracias por todo.

Miré entonces de reojo a Rick y sonreí. Él nunca la dejaría, y ella a él tampoco, a pesar de Bennet y de lo que fuese que ocurriese a su alrededor.

Después me retiré para ducharme y comer algo junto a Harry... y hablar unas cuantas cosas con él, como por ejemplo, si viviríamos en su casa o en la mía.

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21/06/2022, 21:11
Jack Colton

Ya que había aprendido a hacerme invisible, tenía que aprovecharme de ello siempre que pudiera. Además, podía desplazarme a través del aire como si fuese una pluma si me concentraba lo suficiente, por lo que en cuanto apareció el submarino, como que planeé con elegancia hasta aterrizar sobre el puente, viendo como salían un alemán tras otro para recoger a los míos... y se preparaban por si eran peligrosos.

-Eh, tranquilos, gente, que venimos en son de paz -dije, obviamente sabiendo que no me podían escuchar.

Afortunadamente los subieron sin problemas y el capitán se portó como debía. A mí no me afectaba y eso me molestó durante unos instantes, pero me sentí agradecido por ello. Habían padecido mucho y se merecían un buen descanso. 

Pero ahora debía empezar a pensar lo que hacía yo; estaba dándole vueltas al tema cuando vi como Bob salía de Astrid y se metía dentro de uno de los oficiales. Eso era algo que yo todavía no controlaba bien pero podía planteármelo, claro que meterme en el cuerpo de alguien significaba que esa persona dejaba de estar bajo su propio control y eso... bueno, no estaba seguro de que me pareciese bien.

Sabía que me tocaba conformarme con vivir en esa petaca y salir siempre que pudiera, pero la idea no me terminaba de hacer demasiada gracia.

Tengo que madurar todavía lo que voy a hacer, pensé, dirigiéndome detrás de Rick a donde quiera que fuese. Seguro que antes o después había una oportunidad para mí y solo la encontraría con los míos, los militares. Aunque no había empezado aquella particular aventura de su lado, me sentía apegado a ellos, y no solo desde el punto de vista espectral. El ejército se había convertido en algo así como mi segunda casa, incluso cuando no la había buscado.

No había nada de malo en ello, esperaba, porque total, ya estaba muerto y no había mucho más que me pudiera pasar.

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22/06/2022, 21:21
Gareth Jenkins

Finalmente aquel oficial fue bastante mas amistoso que el resto de nazis que nos habíamos encontrado durante el viaje, lo que era fácil teniendo en cuenta que todos los demás habían intentado matarnos, pero cuando nos dijo la fecha en la que estábamos me descuadró totalmente. Al principio pensé que podía ser algún tipo de truco para descentrarnos, pero no parecía ser le caso y tras todo lo vivido en aquel lugar, ya nos podíamos esperar casi cualquier cosa.

Tras ayudar a subir a Astrid al submarino, procedí a entregar mi pistola como todos los demás, también abrí mi mochila y dejé que echaran un vistazo para comprobar que no tenia mas armas, aunque en el último momento recordé la dinamita y advertí a nuestros anfitriones de que estaba allí.

El próximo viaje casi mejor que sea a algún sitio más turístico, con bares, restaurantes y esas cosas—. Respondí con tono sarcástico a las palabras a Astrid.

Entonces me acerqué hasta donde estaba el detective con Marion saludando a ambos con una inclinación de cabeza, la mayoría estábamos hechos polvo, pero en su caso eso era quedarse bastante corto.

Señor Blackhorn, lamento mucho lo ocurrido con su padre y sobre todo con su madre, y de verdad le doy las gracias por lo que ha hecho, si necesita algo durante el viaje dígalo.

Después miré hacia donde se encontraba la mayor, no me apetecía nada tener que hablar con ella y además sabía cuales eran sus prioridades a la hora de ejercer de médico. Tampoco mi orgullo quería que me acercase a pedirle ningún favor a aquella mujer, pero aun así me acerqué hasta ella.

Mayor—. Dije simplemente para llamar su atención y continuar hablando cuando se giró hacia mí. —Se que han pasado muchas, la mayoría estamos heridos y realmente hemos sobrevivido de milagro, yo preferiría disfrutar de este momento de descanso y no discutir con nadie, y como supongo que pensarán lo mismo no pienso molestarles durante el resto del viaje, pero si le voy a pedir que le eche un vistazo a la pierna de Corvin. No sé cómo conseguimos que no se desangrara tras el accidente, pero tiene la pierna destrozada y estoy seguro de que va a tener secuelas, así que le suplico que le atienda, nos ha salvado la vida a todos en más de una ocasión y creo que se lo merece.

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23/06/2022, 20:23
Rick "Jester" Heatherly

Bueno, la situación parecía estar bajo control y el capitán Hoffman actuó de buena fé, lo que me permitió respirar aliviado. Por un momento me temí que terminásemos en alguna prisión, si no fusilados, así que al menos podríamos regresar a nuestro país, vivos.

Sin poder evitarlo, sonreí, feliz de volver a casa... y dejar aquel uniforme.

Sin embargo, saber que habían transcurrido años, y no días, me dejó con más preguntas que respuestas. La ciencia no era mi fuerte y a pesar de que mi mente comprendía que evidentemente, el tiempo había pasado más despacio, mucho más, abajo que arriba, no sabía como todo eso nos afectaría. Seguramente nos habrían dado por muertos. Puede que hasta ya tuviésemos la baja obligada.

Miré a Sarah, que también estaba haciendo sus cábalas. Cuatro años significaba muchas cosas sin hacer y hechas por otros en nuestro nombre.

Obviamente, no dije nada, sino que me mantuve en un discreto segundo plano, y me retiré con Sarah, Bennet, Harry y Marion a una parte del submarino en el que podríamos curarnos y descansar, aunque no antes de que Jenkins se dirigiese a ella. 

Desde luego, tenía narices la cosa. Sabía que Sarah no diría que no... pero parecía que no le importábamos en absoluto, pues no se había dirigido ni a mí ni a Marion, y solo a ella... para algo que le convenía a su amigo. Lo dejaba en sus manos, aunque ignoraba si finalmente se encargaría de Corvin o dejaría que lo hiciesen los alemanes.

Cuando por fin estuvimos a solas, me volví hacia los demás y hablé en voz baja.

-Parece increíble. ¡Cuatro años! Vamos a tener que hacer papeleo hasta el día del juicio final y mi hermana me dará una buena tundra cuando me vea -comenté, negando con la cabeza -. Y puede hasta que ya tengamos la baja del ejército. Quizás no haga falta pedirla.

Después ayudamos a Harry y a Sarah a curarse, porque de Bennet ya se encargaría Sarah. Ahí sí que no pensaba tocar. Así que mientras se encargaba de él, me retiré a darme una ducha.

La necesitaba para poder pensar tranquilamente en lo que estaba por venir.

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23/06/2022, 20:39
Mayor McDuncan

No me esperaba la reacción de Marion para nada, pues las demás eran demasiado presivibles todas, salvo una... una que dejaría para el final, pues antes debía responder a aquella mujer con quien tantos percances tuve por meterse donde no la llamaban. Y lo peor es que seguiría haciéndolo, pero al menos esperaba que fuese lejos de mí. Aunque saliendo con Harry, me daba que la iba a ver más a menudo de lo que me gustaría.

Por fortuna contaba con mi anti-Marion personal y si este no se escabullía, Bennet sería el mejor disuasorio contra ella. - No tiene que darme las gracias a mí. Realmente fracasé. - Respondí a la mujer. - La misión era de los civiles y tuve que tomar las riendas pues nadie parecía querer responsabilizarse de nada de esto. Y en lugar de tratarles como lo que son, civiles, les traté como lo que debían ser, soldados. No mis amigos, sino simplemente lo que eran: un grupo elegido para una misión y a saber si volveríamos a vernos de nuevo. Mi misión real era haberles hecho funcionar como equipo, pero ya ve... Dios los cría... y eso va también por nosotros, pero a todos los de... este lado, nos une lo mismo: el respeto a los militares. - Y miré a Bennet. - Ni se te ocurra abrir la boca. - Le dije antes de seguir con Marion.

- Por eso el grupo que quedó bajo mi mando, salvo usted, funcionó tan bien. Usted no encajaba porque era imposible que lo hiciese por mucho que Harry lo intentase. Pero no fueron mis decisiones reales las que nos trajeron aquí. ¿Quienes iniciaron la huída de la tribu caníbal? Harry y Bennet junto con usted. Rick y yo llegamos con la fiesta empezada. El azar nos llevó a esa cascada y, ¿quién ganó tiempo para nosotros a pesar de que rogué y le supliqué que no lo hiciese? Bennet, corriendo hacia los caníbales y alejándoles de nuestro rastro.

» Al despertar y ser capturados por los nazis, fue Harry quien trató de dejar K.O. a los que pudo y darnos una oportunidad de huir, pero ni él ni yo estábamos en condiciones de hacerlo. No sin descanso. Ni tan siquiera Nikolai hubiese llegado muy lejos y mi media verdad no coló frente al coronel. Simplemente tuvimos suerte. El puente de camino al templo, se rompió él solo por la mitad... de hecho solo la querían a usted viva, ¿recuerda? Yo no pude más que seguir el paso que me marcaban Rick y Bennet, porque aquel golpe fue debastador para mí. Eso y cuidar de Harry y de mí... aunque de lo segundo también se encargaron Rick y Aloy. - Y miré a ambos con dulzura. - Pero es Rick quien siempre ha cuidado de mí desde que nos conocimos, aún estando herido. - Y le sonreí orgullosa de él.

- Yo no estoy entrenada para pelear, ni para disparar un arma. Yo estoy entrenada para ser médica y tomar decisiones en los momentos más complicados. Lo siento por su medallón, pero debe darle las gracias a la puntería de Corvin que logró volarlo en mil pedazos y que siguiese mi orden, de no ser por ello hubieran activado el arma. Y a quien realmente le debemos todos la vida, es a Harry, quien se enfrentó a su propio padre canalizando así la energía. De no ser por él hubiésemos muerto todos allí... a él y a la suerte de que aquella plataforma se generase bajo nuestros pies y nos sacase de allí. Pero para mí sin duda, el verdadero héroe de todo esto es Harry y me encargaré de que conste en mi informe, el cual será clasificado y dudo que le den ninguna medalla al sargento, que desde ahora deja de serlo y hasta donde yo sé, nunca lo fue... de hecho está jubilado ya desde hace unos años y el gobierno le debe unos cuantos sueldos. - Y sonreí a Harry y le guiñé un ojo.

Luego Jenkins se acercó a mí detrás de hablar con Harry. - No se preocupe, no tengo intención alguna de hablar con nadie y discutir, menos. Salvo que alguien decida meterse en mi vida y mis elecciones. - Dejé claro, porque todas las discursiones se iniciaban por lo mismo. ¿Qué les importaba a los demás mi vida y para que me daban consejos cuando yo no los pedía? - En cuanto a Corvin, le veo muy bien para el estado que dice en el que está, pero ante todo soy médica y no he dejado nunca a nadie tirado. Ni si quiera a Nikolai con el zarpazo que le cruzaba toda la espalda, del que saqué adelante gracias al material nazi proporcionado en su campamento y siguió con vida. Así que si está tan mal como dicen le veré, pero ellos serán mis manos. - Dije señalando a Rick y Aloy, pues mi mano diestra estaba completamente inútil y solo servían mis ojos. - Y con un botiquín no esperen milagros, aunque sea de 1941. - Añadí al final dando por finalizada mi charla con Jenkinsy eso de que nos habías salvado Corvin la vida muchas veces... yo solo recordaba dos... pero válida real solamente una, la otra fue que llegó a tiempo para cargarse al último nazi.

- Pero hay algo que sí quisiera saber... - Hice un gesto a Marion para que me siguiese y hablarlo a solas. - ... puesto que sus amigos ni se han molestado en preguntar por él... - Dije mientras bajaba la voz a posta y me alejaba de todos antes de comenzar a separarnos de verdad y comenzar incluso mis curas, con mis dos enfermeros favoritos... y mientras nos quedábamos en un rincón, lejos de oídos ajenos, formulé mis preguntas a Marion.

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23/06/2022, 20:41
Mayor McDuncan

Una vez alejada de ellos, pues si querían saber algo que le preguntasen a Marion y ella vería que les contestaba o no, la conversación fue tranquila o eso pretendí. - ¿Qué ocurrió cuando nos separamos? Yo poco más puedo contar sobre nuestro viaje hasta el templo. - Y es que no iba a decirle lo ocurrido entre Rick y yo... el desplante de Aloy y mi chico dejándome a solas con mi calentón, la corrida de Bennet solo con un beso... - ¿Sabía algo sobre su medallón? - Pregunté a continuación para formular mi última pregunta.

- ¿Qué fue del ruso? Porque estoy segura de que no lo consiguió y me pedirán explicaciones sobre ello... si es que Eaton sigue vivo y logro dar con él, porque está claro que su amiga no nos va a ayudar en su país a pesar de que le debe su vida a Harry. - Le dejé bien claro a Marion, para que se diese cuenta de como valoraba aquella mujer el sentido de la amistad.

Si te hablabas con quien ella no se hablaba, ya no eras su amiga, sino todo lo contrario. Pero ya era cosa suya seguir tratando o no con ella. Por desgracia yo tendría que comerme a Marion durante el tiempo que la amistad que tenía con Harry durase y estaba segura que con Rick a mi lado, esa sería muy larga.

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23/06/2022, 20:43
Marion Rosenwood

Me había unido a aquella expedición porque me interesaba encontrar aquel lugar, descubrir un nuevo mundo prácticamente inexplorado y ver cosas que nadie, o casi nadie, había visto antes, y no solo por patriotismo, aunque eso también había tenido que ver, por supuesto.

Además, entendía perfectamente la situación en la cual se encontraba la Mayor, con una obligación dura y difícil, una misión prácticamente sin ayuda y enemigos por doquier, y no solo fuera, sino también dentro del equipo, porque me constaba la falta de confianza y que había existido entre Jenkins, Corvin y Astrid, y ella y el Teniente. Mis tres compañeros no habían disfrutado de una aventura como aquella pero yo sí, en parte por lo que había encontrado en ella, a mi Harry, pero sabía que Sarah lo había pasado muy mal. Quizás los demás habían considerado que los militares estaban de más pero de qué otra manera íbamos a poder disponer de los recursos para llegar hasta la Tierra Hueca.

Para mí, había sido un éxito, aunque no para Sarah. Habíamos impedido que los alemanes consiguiesen algo que podía ser muy perjudicial para todos, aunque al final, habían aparecido muchas más cosas, como el padre de Harry sus pretensiones de ser... un súper ser o algo así.

-Sé que fue así, Mayor. El capitán Bennet es... muy especial, pero no me quejaré por ello. Solo diré que he disfrutado del viaje, a pesar de los sufrimientos y el peligro formaba parte de esta aventura.

También veía cuánto se querían aquellos dos, aunque la presencia del Capitán de la Aurora suponía una disrupción... como poco, curiosa. Pero no era cuestión mía hablar sobre ellaPero tras hablar ambas, se acercó a mí para que nadie más nos oyese. Sin duda no quería que el resto del grupo, aún cerca de nosotros, nos oyese, así que guardé silencio y esperé a ver de qué se trataba.

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23/06/2022, 20:57
Marion Rosenwood

Cuando Sarah y yo nos apartamos, empezó a hablarme en voz baja. Quería saber qué me había sucedido desde que nos separamos en el puente.

-Pues... la verdad es que no sucedió mucho. El Coronel pareció contentarse conmigo, repitiendo una y otra vez que tenía lo que necesitaba. Ahora sé que se refería al medallón, pero nunca lo explicó, aunque cuando llegamos, ya vimos que tenía una gran importancia. Estoy convencida de que activaba alguna clase de artilugio o dispositivo que no solo podía servirle al padre de Harry, sino también a la ciudad. Pero sin él... jamás lo sabremos.

Y después

Entonces me preguntó por Nikolai.

-No pudimos... hacer nada. El golpe del puente al romperse fue demasiado para él... y cayó.

Recordar a Nikolai me hizo sentir la tristeza de perder a uno de nosotros. Me caía bien aquel ruso tan estrafalario, pero al final, perder a uno solo no había sido, mirándolo fríamente, una pérdida excesiva, teniendo en cuenta todo lo que nos había ocurrido.

Mientras tanto, Sarah argumentó que no se podía contar con Astrid. Era una pena que fuese así... y mucho me temía que llevase toda la razón.

-Lo único que sé es que quiero volver a casa y cuidar de Harry. Mis investigaciones podrán esperar un poco porque tengo mucho que decir... y a pesar de todo, quiero regresar. Me niego a dejar que la Tierra Hueca permanezca con todos sus secretos sin desentrañar. Cuando termine la guerra, prepararé un equipo para bajar. No se preocupe, Mayor, no le pediré que venga. Creo que se ha ganado un merecido descanso.

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23/06/2022, 21:06
Capitán Bennett

Lo último que me apetecía era que me metieran mano un grupo de barbudos que no hablaban inglés, pero afortunadamente, al ver mis partes impúdicas, pasaron de largo. Eso estaba bien. Me permitió enderezarme con aspecto militar, a pesar de tener todo lo mío colgando, y caminar con dignidad. Además, ellos podían reírse lo que quisieran pero aquí mi pequeña amiga había estado en lugares que todos envidiarían, así que a ver si iba a tener que demostrarle que aquello era un objeto de idolatración.

Cuando llegamos abajo, me di cuenta de que el maldito submarino era más estrecho que la primera mujer con la que estuve. Desde luego, era una penetración forzada la que tuvimos que hacer, y mucho más cuando vimos el camarote.

-¿No pretenderán que nos quedemos aquí? ¿Seguro que esto no es solo para la ropa? -protesté en voz alta, sin importarme quién podía entenderme y quién no, y recordando la escena del camarote de Una noche en la ópera*. De haber estado yo en esa película, la joven que aparecía en el interior no se habría ido vestida, aun disponiendo de poco tiempo -. Hey, traiga dos huevos duros, y uno de oca.

Los míos aún no lo estaban del todo, pero ya habría tiempo de recuperarlos.

Cuando por fin me trajeron la ropa, ni siquiera tuve valor para ponérmela. Me había quemado el culo y un vistazo rápido me dejó claro que lo tenía en carne viva.

-Fatal -le dije a Sarah, cuando me preguntó -. Está como mi amiguita después de toda una noche de trabajo sin descanso. Claro que ella se recupera más rápido. Lo mejor será que me tumbe encima de ti y me des friegas con cremita, ¿qué te parece?

En cuanto hube hecho la sugerencia, mi amiguita efectuó un movimiento de ascenso. Ella también estaba de acuerdo con el plan. Pero Sarah parecía estar decidida a dejarme de lado.

-Está bien. Puedo esperar. No me importa ir en segundo lugar. Sé cual es mi sitio y me adaptaré sin problemas -le dije, pero en voz alta, que me oyesen todos. Si pezones rosados decía que tenía que esperar... esperaría, aunque no demasiado, claro.

Y es que Sarah me tenía también comiendo de su mano, pero mientras me comiese otras cosas después, tampoco es como si fuese a importarme mucho. El precio a pagar no era demasiado elevado y desde luego, a mí no me importaba absolutamente nada que el teniente de mantequilla estuviese cerca. De hecho, podía mirar si quería, o participar, si se animaba.

En un momento dado estuvimos él y yo a solas y me decidí a hablar en serio... o todo lo que podía hablar en serio.

-Oiga, teniente. No se lo tome a mal, pero yo creo que podemos encontrar una solución satisfactoria entre todos. Sarah me necesita y le quiere. Bueno, pues el amor para usted y el resto para mí. No soy celoso, puede venir cuando tenga un momento libre. Y si quiere que le enseñe un par de trucos, también puede venir cuando no esté. De hecho, podemos hasta hacer un doble a ver quien acaba antes, ¿qué le parece? Hasta ahora nadie ha podido vencerme -le dije, guiñándole un ojo.

El teniente no era un mal tipo y estaba convencido de que dentro de poco, los tres tendríamos nuestro arreglo. Todo iba a salir estupendamente y pensar en lo que me esperaba, hacía que mi amiguita se animase de nuevo.

Tranquila, dentro de poco estarás en casa y podrás entrar y salir siempre que quieras, te lo prometo.

Lástima que no me diese cuenta de que me estaba tumbando boca arriba y lanzase un aullido de dolor al tocar mi trasero la cama. Tendría que cuidar esa parte si no quería evacuar de pie, que era algo tremendamente molesto.

Notas de juego

*Por si alguien tiene ganas de ver la escena, aquí.

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25/06/2022, 01:47
Mayor McDuncan

Estar a solas con Bennet, habiéndole visto como se le ponía morcillona pensando en mí o hablando de lo que podía hacerme... ni él ni Rick sabían el efecto que causaba en mí ver como el miembro se alzaba solo. Pero la realidad era que quería estar con mi amado y darle la oportunidad para que cogiese confianza de nuevo en sí mismo después del fallo en la Tierra Hueca, donde no fue culpa suya... donde se rindió queriéndome dejar en manos de Aloy.

Y ahí estábamos los dos. Él con su trasero quemado y pelado. Nada que unos días con crema y cuidados no se solucionase.

- Túmbate bocabajo en la cama, anda, que te de la crema. - Le dije para no tener que ver la erección cuando le tocase el culo, porque seguro que la tendría y yo no podría resistirme más. Que una cosa era decir que le tocaba esperar en frío y otra muy distinta tener que decirlo en caliente... y dudaba que me resistiese a él y al sexo.

Aún estando como estaba, si Rick quisiera nos juntaríamos los tres y ya se vería que se podría hacer. Y solo de pensar en ello y verle el trasero a Bennet me encendí. - Notarás alivio y trataré de no presionar mucho para que no te duela. Eso sí, nada de sentarte ni vestirte en un rato... te tocará estar así algo de tiempo. - Le dije a Bennet. - O de pie, como más te guste.

Dicho esto, le apliqué la crema con suavidad sobre la zona quemada, dejando una parte generosa en la peor zona y siguiendo por el resto me dejé llevar por mi excitación y terminé acariciando la zona sana de su trasero. - Lo siento, yo... me he distraído pensando en otras cosas... - Dije al darme cuenta de mi error.

En el botiquín tenían alcohol de romero, al menos eso parecía por el olor, porque por la etiqueta "Rosmarinalkohol" cualquiera se enteraba. - Ni te muevas. - Le dije y me senté un poco más arriba en la cama a su lado. Me di alcohol en mis manos y comencé a masajearle la espalda.

Había aprendido estando de enfermera y con Rick acabé practicando mucho durante estos años cuando le dolía la espalda, al igual que él hizo con mis pies en su momento. Mi mano se deslizó por su vieja pero sana piel y su cuerpo aún musculado a pesar de esa edad que se negaba a decir. Suspiraba por él. - Yesli by ya mog, ya by tozhe zhenilsya na tebe, a ne tol'ko na Rike.1 Mi mano se movía por su columna, por sus costados con cuidado y mimo, al tiempo que buscaba alguna lesión que ayudar a curar con aquel masaje y en ese momento recordé lo que le ponía el ruso.

- No lo estoy haciendo a posta. - Le aseguré levantándome de la cama rápidamente. Se me escapó la frase sin querer. Miré la puerta y me acerqué a ella, la cerré pero no le eché el cerrojo. No quería que Rick nos pillase, pero tampoco le iba a dejar fuera esperando y es que no podía aguantar mis ganas más.

Volví junto a Aloyssius, quien se había puesto de pie y le abracé y le besé como si no hubiese un mañana. Mi mano acarició su espalda mientras que pegaba mi pecho al suyo, mostrándole mi respiración agitada. Con mi mano zurda, la única útil y torpe, le retiré las pieles que le terminaban de cubrir el torso y parte de la espalda dejando su bonito y cuidado cuerpo desnudo delante de mí al tiempo que mis labios se perdían por su cuello. - Tú eres el experto... ¿cómo lo hacemos?

Mi pregunta iba acompañada del gesto de mi mano, masturbando a Bennet. - Me vas a tener que desnudar... y creo que tenías razón, lo mejor será que al final estés encima mío... o puedo intentar ponerme a cuatro patas... - Le susurré cada vez más excitada al tocar su endurecido miembro y oír y pensar en mis propias palabras. - Lo que sea, pero hazme tuya, Aloy... no sabes cuanto deseo que me poseas y mi necesidad de alcanzar al menos un orgasmo contigo me puede ante todo... - Empezaba a jadear y eso que él aún no me había tocado a penas.

- Soy toda tuya. - Le dije tras volver a besarle, llevando yo la iniciativa en aquel momento, sabiendo que mis palabras pronto le harían entrar en acción. Sabía como le ponía aquello. - Mi cuerpo es tuyo ahora mismo. Mi pecho tiene ganas de ti a igual que mi sexo te desea tanto como que me hagas tuya una vez más... Vamos mi fiero semental, ¿a qué estás esperando para desnudarme y poseerme como estás deseando hacer lo tú también?

Notas de juego

1 Si pudiese me casaría también contigo, no solo con Rick.

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25/06/2022, 10:27
Astrid Strindberg

Tras la ducha, me senté en mi litera y me puse a escribir. No era la entrada que había pensado escribir, pero sí la que exigían las circunstancias. Me reservé el grueso de lo ocurrido en la Tierra Hueca para la crónica que escribiría una vez en tierra en firme, en casa. Una crónica que me aseguraría de hacer llegar a las primeras páginas. Con un poco de suerte, tendría incluso fotos. Tendría que aplicar agua destilada para limpiar la sal de los carretes, y cortar en el cuarto oscuro para manejarlas una por una e intentar salvarlas, pero con un poco de oficio era factible. 

Cuando terminé de escribir, busqué a las personas con las que todavía tenía que hablar. Busqué a Marion, y la encontré junto a Harry, obviamente. Llamé su atención dando un par de golpecitos en el marco de la puerta, antes de pasar.

-Hola. Me gustaría hablar un momento con vosotros. No os entretendré mucho, palabra. 

Me dirigí a Marion, con una pequeña sonrisa.

-Marion... Solo quiero decirte que, aunque las circunstancias nos hayan separado durante estos últimos días, has sido una gran amiga para mí, y sin duda conocerte es lo mejor que me llevo de todo este viaje. No sé cuales son tus... vuestros... planes a partir de ahora, pero quiero que sepas que en mi siempre tendrás a una amiga. Siempre que estéis en Suecia, mi puerta estará abierta para vosotros.

Luego me volví hacia él.

-Harry... Lamento muchísimo tus pérdidas, de todo corazón. Y tu enorme sacrificio no me ha pasado desapercibido. No siempre hemos estado de acuerdo, pero muchas gracias por todo. Incluso por seguirme el rollo ahí fuera. Aunque fueras el único...

Dibujé una leve sonrisa encogiéndome de hombros, antes de que mi rostro recobrara la seriedad.

-También quiero que sepas que Bob... cuando se destruyó su calavera, se metió en mi interior. Me resistí, me sentí invadida y luché con todas mis fuerzas contra su posesión, pero ahora comprendo que necesitaba aferrarse a alguien para no desaparecer, y me alegro de que le sirviera para encontrar una mejor ancla que yo. Si vuelves a hablar con ese viejo fantasma, dile que no me lo tenga en cuenta.

Luego pasé mi mirada a Marion.

-Y cuídala mucho, por favor. Ella es el verdadero tesoro. 

Hice una pausa, y estuve a punto de marcharme sin más, casi temerosa de que pudieran responderme con animadversión. Pero en vez de eso, añadí algo más:

-No sé si es algo que sigue estando en tu poder, pero me gustaría hablar una última vez con Jack. Me gustaría despedirme también de él.

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26/06/2022, 09:28
Marion Rosenwood

Me preocupaba Harry, sobre todo porque aquella ceguera podía ser permanente, aunque también por todo cuanto había sucedido respecto a su padre... y a su madre.

Su padre había resultado ser un auténtico cerdo y su madre, en cambio, se había sacrificado por él. ¡Cuán diferentes podían ser nuestros progenitores cuando se trataba nosotros!

Me coloqué a su lado y cogí una de sus manos.

-¿Cómo estás, Harry? Sé que es una pregunta tonta pero... ¿cómo llevas lo de tu padre... y tu madre? -le pregunté, sin saber que él todavía no era consciente del sacrificio de su madre.

En ese momento, llamaron a la puerta y Astrid entró.

-Ah, hola Astrid, pasa, pasa. Estábamos... hablando. ¿Cómo te encuentras? Supongo que aún tardaremos un tiempo en recuperarnos -Astrid había venido para hablar con nosotros y sabiendo que seguramente querríamos estar solos, resaltó que no nos entretendría mucho -. No te preocupes.

Después me miró con una sonrisa y empezó a hablarme. 

-Muchas gracias, Astrid, de verdad. Ahora mismo... solo quiero cuidar de Harry hasta que se recupere. Tengo unas cuantas ideas sobre lo que me gustaría hacer a partir de ahora, pero supongo que tendrán que esperar, y mucho más estando en guerra. Pero bueno, ya veremos -le respondí, soltando a Harry para coger las manos de Astrid -. Tú también tendrás en mí una amiga. Sé que ha sido un viaje difícil pero... no olvidaré nunca el tiempo que hemos pasado juntas... juntos. Y cuando llegue el momento, intentaré volver para hacerte una visita, prometido.

Después se dirigió a Harry para disculparse y agradecerle su esfuerzo, aunque respecto a su sacrificio... lamentaba que hubiera sido necesario. Quién podía saber si se recuperaría o no. Incluso se mostró comprensiva con Bob, aquel fantasmón salido, que siempre se había ocupado de Harry. Me alegraba... por los dos.

También tuvo unas últimas palabras hacia mí, lo que me hizo sonrojarme. No creía que fuese para tanto... pero sabía que para Harry sí que lo valía y con eso era suficiente para mí.

-Y tú, cuídate también, Astrid. No olvides que esos nazis están por todas partes y seguro que cuando cuentes todo lo que nos ha pasado no te dejarán en paz -le dije, antes de que se marchara, aunque al final, se volvió para decir algo más.

Colton.

-Eh... la verdad es que no le he visto desde que subimos al submarino pero como está atado a la petaca de Rick, supongo que no andará lejos. Pero si lo veo, me despediré en tu nombre, no te preocupes.

Astrid iba a ser famosa, seguro, y nuestro viaje formaría parte de la historia de la humanidad para siempre. El pensamiento de regresar allí se hizo más fuerte, así como la sensación de que había mucho que descubrir todavía. Pero Harry iba en primer lugar.

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26/06/2022, 17:13
Sgto. Harry Blackhorn

Las palabras que me dedicó Jenkins, sobre todo sobre mi madre, me dejaron de nuevo descolocado. Ya intenté que Marion me dijese donde estaba y no pudo. - Yo lamento mucho lo que hizo mi padre. Casi nos mata a todos por volver a la vida usando la magia negra y el artefacto que allí se ocultaba. - Iba a preguntar por mi madre cuando la voz de Astrid me hizo guardar silencio y tratar de mirar hacia ella, aunque con mi ceguera no la viese, que al menos supiera que la prestaba atención.

- ¿Mis pérdidas? ¿Cómo llevo lo de mi padre y mi madre? ¿Alguien puede decirme que pasó con mi madre? - Pregunté ya preocupado sin saber que había pasado con mi madre. Mi padre estaba muerto y mi madre también, pero aquellas preguntas... - Ya sé que está muerta y es un espíritu... eso no me va a afectar. - Aclaré por si acaso alguno no se había dado cuenta y esperé la respuesta.

Las primeras palabras de Astrid fueron para despedirse de Marion y no me metí en su conversación. Eran amigas y así debía ser. Luego se dirigió a mí y comencé a contestarla con calma y amabilidad en mi voz, junto con algo de dolor por mis quemaduras.

- Señorita, nunca se puede estar de acuerdo en todo. Cada uno tiene su punto de vista y lo mejor para saber cual es, simplemente hay que guardar silencio y observar y a eso me limité yo casi todo el tiempo. Por eso no he tenido problemas con la mayor, pero sí con el teniente... y más de uno. Claro que... bueno, da igual. - Mi intención era entrarle a la mayor con el tiempo sin saber que estaban liados y el teniente marcó su territorio más de una vez conmigo hasta que descubrí que Marion no era la mujer que entró en el despacho y vi por primera vez... esa que aborrecí nada más verla. Era todo fachada y al final resultó ser un amor de mujer.

Mi dulce amor del cual dudaba que me separase jamás.

- No era mal plan. Éramos demasiados para ser tus ayudantes, así que entiendo que la mayor optase por descubrirse ella sola y al ver que nadie confirmaba tu historia no iba a dejarte con el culo al aire ahí fuera y menos cuando sabía que Marion tampoco lo haría. - Respondí a Astrid para dejarla más tranquila.

- Por ahora me temo que será ella quien cuide de mí. Entre la ceguera y las quemaduras... Solo espero que lleguemos a tierra pronto y nos atiendan en un hospital, pues Mac ha hecho todo lo posible por todos los que hemos acudido a ella y sin acudir... yo llegué muerto al suelo de la Tierra Hueca y ella me reanimó. Desde entonces ha cuidado de mí todo lo que ha podido y delegado a Marion lo que sabía que ella podía hacer, pues Mac no está mucho mejor que yo... aunque al menos ella ve. - Dije con algo de humor pegándome más a Marion.

Entonces Astrid preguntó por Colton y Marion le dijo donde estaba. - Así es. La petaca la conserva Rick. De hecho habrá que preguntarle con quien quiere quedarse... me refiero a Colton. En cuanto a Bob... si tuviese unas velas y algo suyo podría atarle a ese objeto y que dejas de saltar de cuerpo en cuerpo, pero le sentí salir de ti y entrar en un soldado alemán. Algo me dice que quiere disfrutar de esa libertad, porque tuve la sensación de que se despedía de mí... Quizás algún día le vuelva a ver o puede que jamás nos volvamos a cruzar... quien sabe.

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27/06/2022, 11:39
Marion Rosenwood

Era fácil sentir el dolor de Harry por todo lo que había sucedido, el comportamiento de su padre y la sorpresa de haberse encontrado con él y también con su madre. Se sentía culpable, lo cual era también fácil de comprender.

-Todos nos arriesgamos, Harry, ya sea por un motivo o por otro. Tu padre... estoy seguro de que alguna vez pensó en ti como en un hijo, pero está claro que hacía mucho tiempo que dejó de preocuparse por alguien que no fuese él -le dije, siendo quizás más dura de la cuenta, pero es que lo último que deseaba era ver a Harry sufrir por quien no se lo merecía.

Claro que cuando Astrid se refirió a su madre... me di cuenta de que él no lo sabía, que aún no era consciente de lo que había ocurrido.

-Esto... perdóname, Harry, no me había dado cuenta de que.... al ver que estabas a punto de morir, tu madre absorbió toda la energía... y explotó. Te salvó la vida, Harry; y a todos, creo yo. Lo... siento mucho...

La conversación siguió desarrollándose y quedó claro que iba a cuidar de él todo el tiempo que fuese necesario.

En cuanto a Colton y a Bob... era mejor esperar a ver qué hacían. Después de todo, eran libres y necesitaban vivir su propia vida.

-Seguro que volverás a verle, Harry. Una parte de él depende de ti, porque te quiere. Pero es lógico que quiera ser libre -le aseguré a Harry, agarrándome más fuerte a su brazo. 

Ahora todo lo que quería era estar con él y olvidarme de lo que habíamos padecido, aunque algo me decía que iba a ser difícil y que la guerra no tardaría en alcanzarnos de lleno.

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28/06/2022, 22:24
Alex Corvin
Sólo para el director

Vigilo mientras hablamos de que no haya ningún nazi escuchando, es preferible que no sepan ni conozcan nada de lo que ha pasado. Aunque pensaran que es una locura podrían anotarlo o comentarlo con sus superiores y eso podría ser peligroso, muy peligroso si hay más cosas abajo que contengan poder.

Luego comenta sobre nuestro Nikolai el minero galés. Le doy una palmada en la espalda al minero. Con una media sonriso les comento en voz baja:

- Le echó huevos... si alguno de vosotros sabe si tiene familia me gustaría escribirle una carta a los suyos. Se lo debo...  

Si no fuera por Nikolai habría fallecido, el tiranosaurio estaba a punto de tragarme y mi Colt no era suficiente para abatirlo. Lo conocía hace poco tiempo pero me cayó bien, y creo que fue recíproco. Lo malo que no le pregunté acerca de los suyos, tenían otras cosas en la cabeza. Todos eran a la vez desconocidos y conocidos, ya que les unía algo que pocos había vivido y a la vez apenas sabían de los otros. Formamos un grupo peculiar, sin duda. En general no había nadie que me disgustase del todo, salvo acaso Bennet por su trato hacia las mujeres. Incluso la Mayor o Rick no eran de lo peor que me había encontrado entre los mandos. Al menos no los veía golpeando a nativos ni dándoles alcohol y pidiéndoles que bailaran por unas monedas, así era como muchos de caballería pasaban los inviernos "protegiendo" las reservas. 

Me acomodé en donde pude estirar un poco las piernas. Esperaba que el viaje sea corto, aunque con las ganas que hay de estar libres en Suecia seguramente se haga largo. Luego vendrá lo de intentar volver a alistarme si estalla la guerra, puede que al final luche contra los alemanes como no pude hacer en la Gran Guerra. 

Notas de juego

-- Lo oculto hasta que jenkins postee

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01/07/2022, 20:28
Capitán Bennett

La volvía loquita y eso era precisamente lo que más me ponía. Saber que la tenía a mis pies, suspirando por mi hermanita pequeña y todo lo que podía hacer con ella, empujándola hacia un placer sin fin., me ponía más cachondo que ver un grupo de monjas agachadas limpiando el suelo.

Lástima de mi trasero, que necesitaría mucho tiempo para recuperarse, pero con quedarme siempre arriba o hacerlo de pie se arreglaba todo. Siempre había una solución para Bennet "el Semental".

Pero para mi decepción, Sarah me dijo que me pusiera boca abajo.

-Ooooh -dije, demostrándolo con un gesto de llorina falso, mientras me daba la vuelta, lo que me iba a resultar complicado -. Pues como no haga un agujero en el camastro no sé como voy a conseguirlo. A lo mejor si me pongo de lado y con la pequeña hacia fuera lo consigo, porque si no...

Pero su voz actuaba como un pequeño calmante, al menos durante un momento, hasta que la cremita fría tocó mi piel. Entonces, aparte de un aaaaaah de alivio por sentir que desaparecía el dolor, experimenté una nueva erección, incrementada con las caricias de Sarah.

-Lo que es por mí puedes seguir pensando en otras cosas, princesa -le aseguré con la voz medio dormida, como el ronroneo de un gato.

Entonces dijo algo en ruso, al mismo tiempo que su mano continuaba avanzando, me parecía que sin ningún objetivo concreto.

-Oooh, sigue diciéndome cosas y no tardaré en olvidarme del dolor de atrás para centrarme en el que empiezo a sentir delante -le dije, a punto de babear. 

Era evidente que empezaba a perder el control, al igual que yo, y cuando oí que cerraba la puerta... sonreí. Lo había vuelto a hacer. Me puse de pie sin pensármelo dos veces, y sin poder acercarme mucho a causa de la erección y entonces se abalanzó sobre mí, estando a punto de tirarme contra la cama. Era una gata salvaje, la misma que había conocido en la Aurora, y había vuelto a mí casi suplicando, no con palabras pero sí con gestos y acciones, para que la llevase al séptimo cielo. 

-Pues deprisa, desde luego, tú contra la pared y yo aupándote y dale que te pego -le respondí, sufriendo espasmos con los movimientos de su mano, que estaban bastante cerca de conseguir su objetivo. Así que empecé a desvestirla solo por abajo, con una rapidez que hasta a mí me dejó sorprendido.

-Déjate de cuatro patas. Mis brazos pueden sostenerte lo suficiente como para llevarnos donde queremos -le dije, mientras la empujaba contra la pared e introducía una mano entre sus piernas, acariciando su sexo y sintiendo su humedad, mientras su aroma llegaba hasta mí con rapidez, incrementando el deseo que ya sentía de penetrarla y hacerla mía.

Así que haciendo un alarde de fuerza sobrehumana, la elevé y sostuve contra la pared, mientras la colocaba en la posición correcta y dejaba que su mano hiciese el resto.

No tardó en entrar, sintiendo al instante el calor y la humedad que hacían que el sexo fuese precisamente el néctar de los dioses, no solo para beber, pues solo con pensar en la delicias de saborear su sabor casi me corría sin esfuerzo, sino para deleitarme con un placer que no podía igualarse a nada más.

Y empecé a moverme, estableciendo un ritmo regular pero casi desesperado, sabiendo que los golpes en la pared tendrían que ser oídos por medio submarino y que nuestros gemidos no tardarían en acompañarlos. ¿Pero a quién coño le importaba eso en estos momentos? No había otra opción que desahogarse y dejarnos llevar, y solo esperaba que no viniese el capitán a fastidiarnos. Joder, solo faltaría eso, quedarse a la mitad por culpa de un nazi frustrado.

-Venga, nena. Hay que darse prisa -le dije, besando su cuello, inclinando la cabeza para mordisquear ligeramente su pecho hasta donde llegaba, que afortunadamente era también su pezón, y aumentando el ritmo para conseguir llegar frenéticamente al orgasmo.

No tuvimos que esperar mucho hasta que sentir hincharse al miembro y lanzar toda la descarga, que rápidamente había vuelto a acumular y preparar para su salida. Fue como un chorreón casi infinito que se sintió intenso y profundo, haciendo que gritara sin poder evitarlo.

A la mierda los demás. No había una buena corrida sin un buen grito, y desde luego, aquella lo había sido, por lo que actué instintivamente en consecuencia.

Y mientras terminaba de lanzarlo todo, sentí que ella también se corría sin esperar a más, porque estaba tanto o más desesperada que yo, y muy necesitada.

Eso me hizo rebuznar, porque a veces lo hacía cuando estaba tan feliz y satisfecho conmigo mismo que no podía evitarlo, creando una mezcla extraña de sonidos en aquella cabina.

Sin duda el principito, es decir, el Teniente Mantequilla, iba a estar pero que muy molesto, pero ya se le pasaría. Cuando SArah le dedicase unas cuantas caricias, se calmaría tanto como lo había hecho yo.

Finalmente, cuando ambos hubimos terminado, la bajé y me separé de ella, dejando que mi miembro gotease en el suelo. Había más de donde había salido el resto, como si fuese una fuente inagotable de líquido vital.

-Bueno, este ha sido para el viaje. Supongo que tu principito merecerá otro. El pobre se lo ha ganado con su paciencia y yo no soy acaparador -le dije, mirándola a los ojos.

Aquello iba a funcionar.

Desde luego que lo iba a hacer.

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01/07/2022, 21:16
Rick "Jester" Heatherly

Sarah se fue a hablar con Marion. No me extrañó en absoluto, porque era la única con la cual, aparte de Harry, había existido alguna clase de conexión positiva. Los demás parecían estar siempre enfadados con Sarah y conmigo. Aún recordaba el fastidio de Astrid al decirle que no podía ir con ella, que tenía mis prioridades, y eso seguramente había sido algo que no me había perdonado.

Pero es que una parte de mí era militar y la otra, solo pensaba en Sarah, y la segunda siempre había sido más poderosa que la primera, para bien... o para mal.

Sin embargo, Marion era distinta. Ella había aceptado el riesgo de aquella aventura que la había fascinado desde el principio y daba la sensación de haber comprendido las dificultades intrínsecas de la misión, la gran dificultad que le había supuesto a Sarah mostrarse como oficial superior y lo duro que había sido en general, todo, más de lo que el resto suponía.

Sin embargo, cuando fue a ver a Bennet y ví aquel trasero enrojecido... supe bien lo que iba a suceder. No había que ser muy inteligente para deducir que ella estaba necesitada, sobre todo después de haberme desahogado con ella y dejarla con muchas más ganas que antes.

Una decepción.

Y ella se merecía un premio, algo a lo que por otra parte tendría que acostumbrarme.

No necesité esperar a que cerrasen la puerta, escuchar los golpeteos rítmicos, los gemidos de placer ni tampoco aquel grito de Bennet cuando por fin acabó. Estaba muy claro desde el comienzo. No me gustaba... pero hacía ya tiempo que era capaz de darle un sentido lo suficientemente fuerte como para llevarlo medianamente bien.

Esperé tranquilamente en una cabina vecina, evitando mirar los rostros de los marineros, que disfrutaban entre risas y gestos lo que estaban haciendo, y cuando terminaron, y después de esperar unos segundos, llamé a la puerta y entré.

-Bueno, Bennet. Espero que haya dejado algo para mí. Siempre le he tenido por alguien al que le gusta compartir, así que... ¿qué les parece si empezamos ahora? Sarah, ¿tienes sitio para mí o ya estás llena? -le dije, lanzando una sonrisa. Si ella podía jugar... ¿por qué yo no?

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02/07/2022, 01:47
Mayor McDuncan

- No la tienes pequeña Aloy, solo es más pequeña que la de Rick, pero cualquiera lo es. Y lo más importante es que me gusta mucho, el tamaño que tiene, la forma, su curvatura y como sabes usarla en cada postura. Sabes que solo he estado con... bueno, por desgracia alguno más de los que me hubiese gustado estar y eres el segundo que más grande la tiene de todos... te sigue por poco el difunto Coverley y de los que permití sin entrar en violaciones, mi marido queda el último... de hecho los violadores quedarían igualmente en el medio, entre Arthur y mi marido... así que no te quejes tanto, que tienes un buen bate y ya sabes que no solo estoy loca por ti, sino por él. - Le confesé a Bennet antes de darle la crema y el masaje en la espalda.

Se lo daba por evitar hacerle algo más, pero el hambre y saber que no me va a decir que no... sino que lo estaba deseando a pesar de haberse corrido hacía nada. Sabía que había algo especial por su parte hacia mí, pero se negaba a confesarlo o a verlo y sus verdades venían a medias cuando sus acciones me demostraban que había mucho más detrás de sus palabras.

Y no pude evitar cerrar la puerta y rogarle que me hiciese suya. Necesitaba sentirme deseada, necesitaba esos besos, esa excitación que me invadía desde hacía rato al tenerle desnudo en la cama, apagar el calor que mi cuerpo sentía y sin Rick cerca yo no aguantaba más. Así pues me entregué a él sorprendiéndome como me alzaba con en sus brazos y  me sostenía a él con cuidado con mis piernas. Aunque dudaba que tal y como estábamos, ninguno de los dos sintiese una pizca de dolor.

Y su mano jugó lo suficiente no solo para ver que le esperaba mucho antes incluso de levantarme de aquella cama, sino para excitarme aún más. Mi excitación era tal, mi deseo tan grande, que mi voz le susurró al oído. - Métemela ya... o me correré en tu mano... - Mi voz era jadeante y mi gemido al sentirle entrar fue alto y claro, haciéndome agarrarme a él con más fuerza.

- Sigue así, Aloyssius... no pares... - Le pedía, casi rogaba excitada, lanzando un fuerte gemido cada vez que le sentía por completo dentro de mí. Y si había alguien que conocía a la perfección el cuerpo de una mujer y que sabía que no fallaría era él. Así que sus besos en mi cuello y que lograse alcanzar mis pechos logró llevarme a otro nivel donde mi sexo palpitaba con fuerza pidiendo más al tiempo que sentía que perdía la cabeza y que me volvía loca de placer.

Sus embestidas finales, saber que terminaba y pensar en su miembro palpitante en mi interior, dejando su semilla dentro de mí, a pesar de que le había dicho que no lo hiciese, fueron suficientes estímulos para que alcanzase el orgasmo segundos después que él. Aunque sabía que si no lo hacía, no pararía hasta que lo lograse. Pero es que su grito final y verle disfrutar de aquel orgasmo, fueron la gota que colmaron el vaso. - Dios Aloyssius....- Le susurré antes alcazar el orgasmo que me hizo gritar de placer. - No salgas... espera que termine... - Le susurré sintiéndole en cada palpitación de mi sexo, oprimiendo el suyo con fuerza.

Junto con aquellas palabras acaricié su rostro y le besé, disfrutando de mi momento, con él aún dentro y sintiendo como sus fluidos salían de mi cuerpo mezclados con los míos.

Con cuidado me bajó y le sonreí ante sus palabras. - Lo sé, la que tiene más recelo en compartirte a ti o a Rick soy yo... y él pues... debo respetar lo que quiera. - De dije sin soltarme de sus brazos. Le quería y ese momento tras disfrutar uno de otro siempre era especial, porque era como si te unieses más a esa persona. Pegué mi cabeza a su pecho, escuchando el latido de su corazón. - Necesito más. - Le confesé. - Creo que... nos faltó algo... - Le miré a los ojos. - O eso o lo mío no tiene solución y de golpe me he vuelto insaciable.

Y en ese momento, con Bennet desnudo abrazado a mí y yo pidiendo más, la puerta se abrió y asomó Rick. Ni me había dado cuenta de que había llamado. - Yo... - Fue lo poco que llegué a decir antes de que Rick hablase. Y al decir aquello, no me quedó claro si estaba invitando a Bennet a entrar de nuevo en el juego, por primera vez entre los tres o si le estaba invitando a marcharse. Pero solo había una manera de saberlo.

- ¿Qué tal si cierras y atrancas la puerta, Rick? Para ti siempre tendré el hueco que quieras, pero no para los que parecen acumularse detrás tuyo. - Le dije con voz seductora y cogí una sábana para limpiarme los restos de Bennet hasta donde pude. Allí no había grifos como en la Aurora, así que solo tenía esa opción o la otra. - Si prefieres que me de una ducha antes... aunque después de los gritos no sé si será seguro para mí salir ahí fuera.

A Bennet le aplaudirían seguro y le darían palmadas en la espalda. Conmigo, lo fácil era que quisieran lo mismo. Pero no invité a Bennet a salir... - Y si por te lo preguntas, sí, tengo más hambre, necesito más... y me apetece mucho comerte de arriba a abajo... -Le dije con voz sugerente a Rick, deseando que se decidiese que hacer, pues al final quien pondría el cierre de la puerta sería yo y dejaría a ambos hombres en el interior. Y conociendo a Bennet, no tardaría en meterse en el partido aunque a su amigo le quedasen unos minutos para poder entrar en juego con él.