Partida Rol por web

Hilos invisibles

Capítulo 1: Tú ya no eres sólo tú (Hyun)

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01/02/2017, 00:33
Rena Hiyane

Sentada, - ¿o realmente no lo estaba en verdad? -, al lado de aquella desesperante criatura me lleve una de las manos de dedos delgados y gráciles al puente de la nariz el cual comencé a masajear en un clarísimo gesto de cansancio.

Estoy perdiendo el tiempo, pensaba, tengo cosas más importantes que hacer, alguien que realmente amo me necesita.

Y sin embargo, como parte de aquel lazo invisible pero patente, todas las dudas y preocupaciones de este desconocido, las sentía como mías, yo, era el, de algún modo.

Marca mi número de teléfono, le dije sin mirarle, necesito poder mostrarte que esto es, de alguna forma que tampoco yo entiendo, real.

Por favor, le suplique odiándome a mí misma por esa muestra de debilidad mientras torcía mi ojos hacia él, por favor – volví a decirlo -, no tengo tiempo para perder…

Notas de juego

Agradece que no puedo ahorcarte jajaja.

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01/02/2017, 03:15
Narrador

El conductor del Uber que se detiene frente a Hyun unos minutos después es un hombre de mediana edad y aspecto ominosamente inglés. Dedica un breve saludo al joven y en cuanto tiene un destino al que dirigirse sube un poco el volumen de la radio, que tiene sintonizada en la cadena de música clásica.

Después, se dedica a conducir sin prestar aparentemente atención a su pasajero. Sus dedos tamborilean sobre el borde del volante al ritmo de la marcha eslava de Tchaikovsky interpretada por la Filarmónica de Nueva York, e incluso en algún que otro momento sus labios se mueven tarareando en voz baja la melodía que parece tenerlo encandilado.

Notas de juego

Tenéis al menos un par de turnos hasta que lleguemos al destino, pero si necesitáis alguno más, pedidlo :).

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02/02/2017, 17:57
Park Hyun-jin

La insistencia de mi persistente alucinación continúa aún en el coche. Pero no puedo simplemente hablar con ella, y sin embargo, ignorarla también me deja una desagradable sensación de agravio. Hay una cercanía innegable, un vínculo con aquella porción de mi mente que no puedo negar, pero que no puedo aceptar en público. Bajo la mirada, avergonzado, sin el valor suficiente para resolver rápidamente este predicamento. Observo mi móvil y la idea viene a mí. Miro a Rena, y luego, doy algunos toques al azar en la pantalla del aparato, y lo llevo a mi oído, mientras intento ver como se comporta el conductor a través del reflejo del retrovisor.

-Eh... hola- digo, mirándola a ella, para indicarle que me dirijo a ella realmente -soy... es Hyun- me corrijo con rapidez, algo nervioso. Me siento ridículo pretendiendo que no estoy hablando solo cuando sí lo estoy. -Lamento... lamento haberte ignorado... no... es... lo siento- digo atropelladamente, mientras la miro fijamente con aire triste. No sé si debería sentirme algo patético, pero mi vergüenza es sincera, como si de verdad aquella mujer existiese.

-Ehm... yo creo que podré llamar desde casa. Voy camino a otra parte... puedes... volver hasta entonces- digo sin estar seguro de si aquello sentido. ¿Qué tanto control tendría sobre los episodios? me pesa un poco no haberle hecho la pregunta a la doctora. Quizás ella habría podido recomendarle algún ejercicio de respiración o relajación para calmar su mente. -Por favor- suplico.

Notas de juego

xD Eso sería una malísima idea.

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02/02/2017, 18:48
Rena Hiyane

¿En serio?, ¿en, S-E-R-I-O?.

Le mire, intentando poner lo mejor de mí para controlarme aunque ya sentía una perturbadora pulsación tras los ojos.

Basta, detente…

¡Hyun!, ese era su nombre, comenzó a fingir que hablaba por teléfono mientras me miraba directamente a los ojos, el solo escuchar sus dudas, los repetitivos tartamudeos al hablar, hasta el maldito tono de su voz, ¡todo!, todo me estaba crispando. Mucho y aquello hacia que mi control comenzara a escaparse por todas las grietas del escudo de paciencia que había levantado para tratar con ese hombre.

Basta, cállate…

La gota que rebalso el vaso llego cuando menciono “lo de volver luego”. ¡Ok! Hasta aquí llego mi versión de Rena paciente, me dije mirándole con una cara que decía de todo menos “bonito como te quiero”. Y aunque lo estaba suplicando y en cierta forma le entendía, estaba realmente harta de todo esto.

¡BASTA!, le grite autoritaria mientras le apuntaba con un dedo indicándole que se callara de una vez.

Escúchame una cosa, ¡ chikushou!, blasfeme, yo no he pedido venir aquí a perder mi preciado tiempo mientras te escucho desvariar ante una loquera. Tengo cosas que hacer, ¡alguien que REALMENTE ME IMPORTA!, me necesita justo en este condenado instante le grite con frustración.

¡ASÍ QUE TOMA ESE CONDENADO MÓVIL, MARCA +81 0120326352 Y COMUNÍCATE POR VÍDEO-LLAMADA AHORA Y DEJEMOS DE UNA JODIDA VEZ DE DAR TANTO MALDITOS RODEOS!

Le di el número al cual llamar y sin dejar de mirarle con una ceja levantada y con la vena del cuello marcada claramente por la ira de la que ahora estaba siendo presa.

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02/02/2017, 19:31
Park Hyun-jin

Estoy petrificado. Como si, de repente, los nervios se transformaran en brotes de incertidumbre, en la incómoda certeza de que algo anda mal. La música ayuda a relajar un poco el momento, pero su rostro, su rostro deformado mientras grita, el sonido de su voz alzándose y desentonando, ahoga la poca tranquilidad que pueda existir en mi mente. Los pocos efectos positivos de la terapia se esfuman mientras una oscura bruma nubla mi mente. Siento su frustración corriendo a través de mí, siento su desesperación, y siento como avivan grandemente mi miedo. No puedo distinguir quién siente quien o por qué razón, pero sé que me quedo con los ojos muy abiertos mirándola, mientras trato de luchar los dejos de lástima, al tiempo que lentamente me contagio de la misma urgencia. Hay alguien en peligro, puedo sentirlo a través de ella, y mi cerebro inevitablemente me lleva a ese lugar. Me siento en peligro. Estoy en peligro.

Tengo que tomar aire, miro hacia la ventana, luego a Rena, luego al conductor, luego a la calle, luego a Rena, mi pecho se infla y se desinfla lentamente. Cierro los ojos un instante tratando de poner las cosas en perspectiva.

-Lo más importante es que recuerde que esas personas sólo están en su imaginación.

Me aferro a las palabras de la doctora. Abro los ojos y trato de modular mi voz inútilmente. Temo, temo por que esto marque un deterioro y la idea de llamar a la psicóloga, aún tras haber estado en consulta hace unos minutos, pasa por mi cabeza. -Lo... lo siento...- digo con dificultad, tratando de disimular que intento hacer un esfuerzo para recomponerme y alejar la horrible impresión de urgencia, como si algo malo fuese a pasar -Lo haré a... a mi modo- digo y bajo el teléfono. Mis sentidos están alerta, pero trato de respirar, alejando la ansiedad de la mejor manera que puedo, alejando la idea de que algo malo podría pasarme.

-Por favor, conduzca con cuidado... no.. eh... gracias- digo alzando la voz al conductor, nervioso sin saber por qué. Respiro rápidamente mientras evado la mirada de Rena e intento concentrarme en la musica de fondo.

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03/02/2017, 23:31
Conductor Uber

Cuando Hyun alza la voz para llamar la atención del conductor, éste primero desvía su mirada de la carretera para mirarlo por el retrovisor. Entonces el hombre extiende la mano para bajar un poco el volumen de la radio y vuelve a mirar hacia delante antes de echar un nuevo vistazo a Hyun, dedicándole una sonrisa cortés.

—Disculpe, ¿me decía algo? —pregunta, como si no estuviera seguro del todo de si se había dirigido a él o se trataba de la llamada telefónica que creía que Hyun estaba manteniendo.

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05/02/2017, 19:28
Narrador

Mientras aquel hombre habla una sensación imprevista empieza a crecer en ti. Parte de tu vientre, calentándolo a fuego lento, y poco a poco se va extendiendo con un ritmo pulsante. Es como si con cada uno de tus latidos creciera un poco hasta llegar a tus hombros, tus manos y tus piernas. Es un sentimiento agradable y lánguido, pero también firme y ligeramente salvaje. Se trata de un cosquilleo placentero que envía señales por tu cuerpo, uno que poco a poco se va volviendo más y más sexual hasta que tu respiración empieza a verse afectada, haciéndose más densa y pesada. Incluso puedes recrear con total precisión un aliento entrecortado jadeando en un contrapunto perfecto con el tuyo.

Estás caliente, vaya si lo estás. No recuerdas cuándo fue la última vez que estuviste tan excitado como ahora y no necesitas tocarte para saber que la tienes dura como una piedra. Sientes tus ánimos inflamados y una fina capa de sudor cubriendo todo tu cuerpo. Y la cosa no se detiene. De repente sientes algo más, un creciente y frío camino que eriza tu piel, como si alguien estuviera recorriendo con un hielo tu pecho y tu ombligo hasta acercarse a tu sexo. Y es tan extraño estar notando esas cosas como el hecho de sentir que no hay nada malo en ello. Tu mente parece dispuesta a apagarse durante algunos segundos, inundándose poco a poco de ese placer del que ni siquiera eres dueño.

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05/02/2017, 19:35
Narrador
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Mientras aquel hombre habla una sensación imprevista empieza a crecer en ti. Parte de tu vientre, calentándolo a fuego lento, y poco a poco se va extendiendo con un ritmo pulsante. Es como si con cada uno de tus latidos creciera un poco hasta llegar a tus hombros, tus manos y tus piernas. Es un sentimiento agradable y lánguido, pero también firme y ligeramente salvaje. Se trata de un cosquilleo placentero que envía señales por tu cuerpo, uno que poco a poco se va volviendo más y más sexual hasta que tu respiración empieza a verse afectada, haciéndose más densa y pesada. Incluso puedes recrear con total precisión un aliento entrecortado jadeando en un contrapunto perfecto con el tuyo.

Estás caliente, vaya si lo estás. No necesitas tocarte para saber que la humedad ha empezado a extenderse por tu ropa interior. Aún con todo lo que tienes encima sientes tus ánimos inflamados y probablemente si hablases tu voz sonaría incluso aún más grave de lo habitual.

Y la cosa no se detiene. De repente sientes algo más, un creciente y frío camino que eriza tu piel, como si alguien estuviera recorriendo con un hielo tu pecho y tu ombligo hasta acercarse a tu sexo. Y es tan extraño estar notando esas cosas como el hecho de sentir que no hay nada malo en ello. Tu mente parece dispuesta a apagarse durante algunos segundos, inundándose poco a poco de ese placer del que ni siquiera eres dueña.

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06/02/2017, 17:33
Rena Hiyane
Sólo para el director

¡POR MIS ANCESTROS!, pensé cuando aquella nueva sensación me asalto sin previo aviso.

Impotente e indiferente a todo lo demás me sumergí profundamente en aquel mar de placer cerrando los ojos con fuerza mientras me mordía los labios.

De alguna forma supe que aquella sensación no era mía y a la vez si lo era pues había aprendido en este corto tiempo que podía canalizar en mi ser lo que le pasaba a aquellos a los que, aparentemente, estaba yo ligada.

¿Quién estaría ahora amando?, ¿le conocería ya?, ¿o esta dulce agonía era la línea de partida hacia un nuevo viaje?.

No lo sabía y no me importaba, solo quería abandonarme, por un momento al menos, a aquella sensación que se me obsequiaba sin yo pedirlo.

Pero entonces, muy, muy adentro de mi mente, mi lado analítico y frio, mi YO consciente me susurro con la intensidad suficiente para que le prestase, al menos en ese instante, un poco de atención.

Si tu puedes sentir esto, dijo mi Rena mental, quizás puedas también hacer que otros sientan lo que a ti te pasa.

Y quizás así fuese, me dije mientras giraba mis ojos hacia el mentalmente débil hombre al cual acompañaba y que ahora parecía ignorarme.

Siente, le dije en silencio, ¡siente como yo siento! volví a suplicar y entonces le toque con suavidad el antebrazo.

Notas de juego

XD a ver que sucede.

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06/02/2017, 23:21
Park Hyun-jin

Me dispongo a repetirle, pero soy invadido por una sensación de excitación. Siento el color de mis mejillas aparecer de repente, siento la incomodidad dentro de mi pantalón y la agitación de mi respiración. Mi mente salta automáticamente a aquellos instantes con Marcus, dejando de lado máscaras y falsas fachadas, siendo yo, sin temores, por algunas horas, mientras podía disfrutar de las melodías placenteras de nuestras respiraciones jadeando, entrecortándose. ¿Por qué estoy sintiendo eso? No podía ser la presencia de Rena, cortante y preocupada. Y tampoco podía racionalizar -en medio de mi estado- que el conductor fuese tan atractivo. Mi mente trata de aferrarse al control, pero lentamente siento como se aleja deliciosamente de mí.

Pero este no es uno de esos momentos. Estoy en un coche y debo esforzarme por comportarme como se espera de mí. La paranoia, el temor queda en un segundo plano, y aunque entiendo la anomalía, en este instante debo tratar de equilibrar el lado instintivo de mi cabeza que me implora dejarme llevar por esta inusitada oleada de placer, y el lado racional que entiende la necesidad de buscar más privacidad. Estar en medio de un coche, por la calle, y dar rienda suelta a mi calentura no sólo podría acarrearme problemas, podría ser peligroso.

Rena ha desaparecido, mientras sonrío y trato de fingir, de ser educado, como me es natural, y respondo con una sonrisa cortés al conductor. -Estoy cambiando el destino, recordé... que tengo que hacer una parada adicional- miento, mientras mi mano, temblorosa aún, pero por una razón diferente, rápidamente marca el nuevo punto de llegada de la ruta del Uber en la filarmónica. Con algo de suerte podría entrar a mi camerino, o al menos a uno de los baños del lugar. Escribo en una nota un recordatorio de consultar lo que me sucede, mientras intento aplanar la tela del pantalón y miro por la ventana nerviosamente. Es difícil concentrarme en nada mientras mi cuerpo parece decidir que sentir por mí.

- Tiradas (1)
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07/02/2017, 15:22
Rena Hiyane

¡POR MIS ANCESTROS!, pensé cuando aquella nueva sensación me asalto sin previo aviso.

Impotente e indiferente a todo lo demás me sumergí profundamente en aquel mar de placer cerrando los ojos con fuerza mientras me mordía los labios.

De alguna forma supe que aquella sensación no era mía y a la vez si lo era pues había aprendido en este corto tiempo que podía canalizar en mi ser lo que le pasaba a aquellos a los que, aparentemente, estaba yo ligada.

¿Quién estaría ahora amando?, ¿le conocería ya?, ¿o esta dulce agonía era la línea de partida hacia un nuevo viaje?.

No lo sabía y no me importaba, solo quería abandonarme, por un momento al menos, a aquella sensación que se me obsequiaba sin yo pedirlo.

Pero entonces, muy, muy adentro de mi mente, mi lado analítico y frio, mi YO consciente me susurro con la intensidad suficiente para que le prestase, al menos en ese instante, un poco de atención.

Si tu puedes sentir esto, dijo mi Rena mental, quizás puedas también hacer que otros sientan lo que a ti te pasa.

Y quizás así fuese, me dije mientras giraba mis ojos hacia el mentalmente débil hombre al cual acompañaba y que ahora parecía ignorarme.

Siente, le dije en silencio, ¡siente como yo siento! volví a suplicar y entonces le toque con suavidad el antebrazo.

No puedo evitar sonreír divertida mientras noto la “incomodidad” que Hyun siente ahora.

El rubor de su rostro, sus sutiles movimientos, incluso aquella "pequeña montañita" que se forma en su entrepierna.

Me regodeo en ello, un poco porque es mi forma de vengarme y otro por que yo también estoy disfrutando de aquello.

Y mucho.

Sin embargo todo pasa, y con el tiempo tras remitir las sensaciones mi juicio vuelve a ser efectivo y lógico.

No tengo tiempo, “no lo tienes”, me reprende mi YO.

Debo irme, le digo, he intentando abrirte los ojos pero no hay peor ciego que el que no quiere ver, te he mostrado, has sentido, tengo pruebas y tú te cierras como una concha en tu capullo de dudas y confusiones.

Estas perdido, por qué quieres estarlo, porque te gusta estarlo, pareces necesitar que te digan lo que debes hacer y desestimas lo que EN VERDAD es NECESARIO que hagas, puntualizo.

Me voy, pero no sin dejarte un aviso y un regalo.

El regalo es el número que te he dado, no lo olvides, vas a necesitarlo.

El aviso es, dudo por un instante, una advertencia colmada de desconocidos peligros, Hyun, índico seria.

No estamos solos, ninguno de “nosotros”, y nos buscan, afanosamente, con los suficientes recursos para encontrarnos, el peligro nos rodea, “a todos nosotros”,  y debemos hacernos fuertes si queremos tener una oportunidad.

Solo, estás perdido, concluyo y luego cierro los ojos.

Quiero irme.

Aquí ya he hecho cuanto podía hacer.

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07/02/2017, 23:07
Narrador

Conforme pasan los segundos esa sensación, lejos de menguar, crece, elevándote a un estado que nunca antes has conocido. Puedes sentir la excitación inflamándote, pero hay mucho más. Esos detalles antes tan claros, como el del hielo recorriendo tu vientre, empiezan a difuminarse alrededor de todo tu cuerpo y es como si alguien acariciase cada pliegue de tu piel y de tu cerebro. Notas esos hilos indefinidos e invisibles que te han unido con aquellos desconocidos vibrar en sintonía, llamándote, y de alguna forma sabes que todos estáis sonando con la misma melodía.

No es sexo, o no es sólo sexo. Es una forma de sentir liviana, intensa y cargada de significado. Por más que recurras a tus recuerdos no has vivido nunca nada igual, y no es necesario que alguien te toque para que todo tu cuerpo vibre y sienta como lo haría aún más de lo que sería capaz en un sueño o en una sinfonía.

Tus ojos se cierran solos, sin que les des conscientemente la orden de hacerlo. Mientras en tu cuerpo todo es calor tú te sientes como si estuvieras suspendido sobre él, como si flotaras en una densa nube de profundo deseo hacia algo del todo indefinido. Algunas imágenes cruzan por delante de tus ojos.

Ves a un hombre joven y apuesto en la ducha, y sientes entre vosotros la misma conexión que con los demás. Su mano le ayuda a encontrarse y a inflamarse mientras el agua desdibuja todo tipo de formas sobre su piel. También ves a un chico al que conoces, Devendra, rozando con sus labios el cuello de una a la que también te sientes unido. Y en ese mismo momento sientes una chispa de electricidad entre sus pieles como si saltase también a la tuya.

Y por último... Aquella chica a la que habías visitado la noche anterior, Ruth. La observas sobre la cama de un elegante hotel a media luz. Está desnuda y sentada sobre un hombre también sin ropa. Sus movimientos son rítmicos, como si escuchase el latido de la canción del sexo. Con cada uno de los vaivenes de ella te notas cada vez más excitado y al mismo tiempo te sientes cada vez más cerca, hasta que llega un punto en que tienes la sensación de que sólo tendrías que extender una mano para tocarla.

Notas de juego

Seguimos en Capítulo 1: Tú ya no eres sólo tú (Ruth).

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07/02/2017, 23:08
Narrador
Cargando pj

Conforme pasan los segundos esa sensación, lejos de menguar, crece, elevándote a un estado que nunca antes has conocido. Puedes sentir la excitación inflamándote, pero hay mucho más. Esos detalles antes tan claros, como el del hielo recorriendo tu vientre, empiezan a difuminarse alrededor de todo tu cuerpo y es como si alguien acariciase cada pliegue de tu piel y de tu cerebro. Notas esos hilos indefinidos e invisibles que te han unido con aquellos desconocidos vibrar en sintonía, llamándote, y de alguna forma sabes que todos estáis sonando con la misma melodía.

No es sexo, o no es sólo sexo. Es una forma de sentir liviana, intensa y cargada de significado. Por más que recurras a tus recuerdos no has vivido nunca nada igual, y no es necesario que alguien te toque para que todo tu cuerpo vibre y sienta como lo haría aún más de lo que sería capaz en un sueño o en una película.

Tus ojos se cierran solos, sin que les des conscientemente la orden de hacerlo. Mientras en tu cuerpo todo es calor tú te sientes como si estuvieras suspendida sobre él, como si flotaras en una densa nube de profundo deseo hacia algo del todo indefinido. Algunas imágenes cruzan por delante de tus ojos.

Ves a un hombre joven y apuesto en la ducha, y sientes entre vosotros la misma conexión que con los demás. Su mano le ayuda a encontrarse y a inflamarse mientras el agua desdibuja todo tipo de formas sobre su piel. También ves a un chico al que conoces, Devendra, rozando con sus labios el cuello de una a la que también te sientes unido. Y en ese mismo momento sientes una chispa de electricidad entre sus pieles como si saltase también a la tuya.

Y por último... Una chica rubia y de formas definidas que también entiendes como una más de vosotros. La observas sobre la cama de un elegante hotel a media luz. Está desnuda y sentada sobre un hombre también sin ropa. Sus movimientos son rítmicos, como si escuchase el latido de la canción del sexo. Con cada uno de los vaivenes de ella te notas cada vez más excitada y al mismo tiempo te sientes cada vez más cerca, hasta que llega un punto en que tienes la sensación de que sólo tendrías que extender una mano para tocarla.

Notas de juego

Seguimos en Capítulo 1: Tú ya no eres sólo tú (Ruth).