Partida Rol por web

Los Monjes de la Nada

8 - Malos Augurios

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05/02/2008, 20:22
Melegat Ansey

Sin importarle ser escuchado por el sacerdote, Mélegat también se para y se dirige a su amiga.

-Déjalo Illianna, su cabeza es más dura que una roca, y no hay pico que le haga entrar en razón. Yo no me quedaré a compartir el destino de esos que hay allí atrás, como no lleguemos a Conira antes de que caiga la noche...entonces si que tendrás que dar el santo entierro...pero a todos nosotros.

A la vez que termina su frase vuelve a intentar hacer girar su caballo para seguir el paso de DeValin y dejar atrás a quien parece importarle más realizar sus rituales que evitar tener que realizar más en el futuro.

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06/02/2008, 09:32
Ónemar

-Las almas de los que yacen siguen ancladas a sus cuerpos mientras no se les muestre el camino hacia la Yánida. Es mi deber, mi obligación, atender sus almas con el último ritual y permitirles así liberarse de esta existencia que no les correponde. De no hacerse así, vagarían por toda la eternidad por un mundo que no es el suyo, perdiendo su identidad y su ser. No existe nada más doloroso, no existe castigo mayor, que el de un alma que no encuentra el camino hacia los Siete Dioses - el sacerdote intentó explicar sus motivaciones y razonar su decisión -. Nada de lo que digáis podrá hacerme cambiar de opinión. No obstante marchad, no me esperéis, pues comprendo vuestra preocupación por las personas que se encuentran en peligro.

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06/02/2008, 11:21
Illianna Sondrent

-Pero...

Illianna suspira. Y claudica. Está claro que nada hará cambiar la intención del Sacerdote, y no tiene argumoentos para ello que puedan con lo que él cree con firmeza que es su deber.

Así que con mirada preocupada rehace su camino poniendo a Áraen de nuevo junto a Brúnil, dispuesta a seguir a DeValin hacia Conira cuanto antes.

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06/02/2008, 23:16
Dammeryn

Dammeryn ha visto otras cosas a lo largo de su vida. Piras encendidas con cuerpos putrefactos cubiertos de metal y sangre. Fosas donde arracimar cadáveres, pantanos rellenos con los cuerpos de los caídos. No había un guía espiritual en esos lugares, y la vida, para el que vivía, claro, seguía sin más. Hasta que le tocase a ellos.

Unos años antes, el soldado prometió que no maldeciría a nadie que decidiera dejar su cuerpo tirado en cualquier lugar, si con ello ayudaba a los vivos a seguir. Quizá incluso se lo mereciera. Habían abandonado tantos cuerpos ya, que sin duda no estaría solo si eso ocurriera. Quizá muriese abandonado de todos y se encontrara con un ejército de hoscos hombres de armas, tan perdidos como él, con toda la eternidad para castigarles por haber dejado su cuerpo al escarnio y las alimañas.

Y sin embargo, no se le ocurría qué otra cosa pudiera haber hecho.

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07/02/2008, 09:37
Nhadia Demialt

Aquí la gente parece no comprender... Ante semejantes barbaries y aún siguen separándose y dispersándose por el bosque, y todo gracias a De Valin, si fuese como los dioses mandan, le obligaría a continuar a nuestro lado. El fuego servirá para purificar sus almas... Nosotros... siempre lo hacíamos así.

Nhadia ni siquiera mira hacía atrás, como si lo que estaba sucediendo no le importase, ella estaba acostumbrada a dejar los cuerpos donde fuese... y salir huyendo del lugar... Ningún sacerdote había viajado con ella hasta ahora, y por su forma de actuar, sabía que no lo iba a hacer por mucho tiempo más.

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08/02/2008, 11:03
Melton DeValin

-¡Adelante! – la orden del capitán puso fin a cualquier posible discusión o argumento. El grupo avanzó dejando atrás a tres de sus miembros.

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08/02/2008, 11:04
Henry Deliambert

- Es curioso, pero en cierto modo creo me gusta ese Ónemar. Parece honesto, es fiel a sus ideas y bastante valiente, como ha quedado fehacientemente demostrado – Henry Deliambert continuaba mirando hacia atrás mientras su caballo avanzaba junto al resto -. La mayoría de sacerdotes que he conocido habrían optado por continuar en la seguridad del grupo, anteponiendo su propia vida a las almas de los caídos. Es triste, pero es así, aunque espero que este comentario no me traiga problemas.

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19/02/2008, 17:57
Director

Avanzaron sin pausa, sin volver a detenerse, sin mirar atrás. La lluvia intensificó su castigo y la tormenta ganó fuerza. Un rayo, seguido de un fuerte retumbar, asustó a algunos de los caballos. Un segundo fogonazo y el trueno que le acechaba de cerca. No distaban mucho de Conira, pero el camino prometía ser duro y no dar tregua.

Perdieron la noción del tiempo, tan sólo existía el camino y el rítmico y repetitivo avanzar de sus monturas. Aquella tormenta parecía no querer ceder y aquella calzada parecía no querer morir en su certero final ante la empalizada de una población cualquiera.

Según sus cálculos debía faltar ya muy poco para llegar hasta el pueblo. De hecho, Mélegat, Brúnil e Illianna reconocían ya este tramo del camino, que les era tan familiar. Tan sólo unos recodos, un par de pequeños valles y llegarían a su destino.

-Allí, mirad allí arriba – un grito anónimo, quizás uno de los soldados, puso en alerta a todo el grupo.

Las cabezas se elevaron hacia el cielo, temiendo quien más quien menos que el demonio hubiera vuelto a acecharles, decidido esta vez a acabar con sus vidas. Sin embargo no hallaron tal criatura y no les fue necesario seguir con la mirada la dirección hacia la que señalaba el brazo apuntando al cielo, pues pudieron ver con total claridad como una flecha prendida en llamas emergía desde lo alto de una de las colinas que bordeaba el camino. La flecha surcó el aire como una solitaria estela de luz que pretendía herir las mismas nubes y penetrar en su negrura. Alcanzó su cenit y descendió luego en una caída arqueada hacia la espesura.

Tras morir el proyectil, por encima del estruendo de la tormenta llegó hasta el grupo el eco de un cuerno de batalla. La cadencia del sonido alternaba una letanía de aullidos y tonos que recordaban vagamente al toque de retirada. Parecía surgir de la misma loma desde la que apareció la flecha ígnea.

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19/02/2008, 18:05
Melton DeValin

- ¡Agrupaos! ¡En formación! - la reacción del Capitán DeValin fue instintiva, inmediata -. Todo aquel que no empuñe un arma al centro, el resto formad un círculo.

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19/02/2008, 18:14
Dammeryn

Dammeryn se preparó y el metal siseó al salir de la vaina con un brillo cómplice que saludaba como un amigo fiel en momentos difíciles. El escudo en la otra mano, listo para recibir lo que fuera. El ánimo templado y las piernas firmes conteniendo los nervios de su corcel.

- Protégete tras nosotros, Illiana. Deja que lo que sea que venga impacte antes contra nosotros y reza lo que sepas. Quizá tus oraciones hagan más contra estos demonios de lo que puedan dañarle los aceros.

Encendió su mirada fija en la loma y apretó los dientes, dejando que el caballo sintiera la presteza del momento, pero sin mostrar miedo alguno, sólo el ansia y el nervio del soldado curtido. Pensó que una nueva cicatriz no sería mal regalo si a cambio salían con vida.

Las cicatrices son la prueba de que estás vivo.

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19/02/2008, 18:13
Illianna Sondrent

Casi adormilada por la monotonía de la marcha, de la lluvia, por el cansancio y un punto por la sensación de impotencia, Illianna se mecía en el vaivén del paso de su caballo.

Esa sensación se truncó de pronto, con el grito de alerta que surgió de atrás, y que los llevó a escudriñar el cielo. Y, en un segundo, la realidad cruda de la lucha volvió a hacerse patente, calando en su alma como un dardo de angustia.

DeValin pronto organizó, y Brúnil le lanzó a ella una clara orden sin palabras, sólo con una mirada, mientras empuñaba su espada y se colocaba en posición junto al Capitán. Lo mismo hizo Dammeryn, hablándole al moverse:

- Protégete tras nosotros, Illiana. Deja que lo que sea que venga impacte antes contra nosotros y reza lo que sepas. Quizá tus oraciones hagan más contra estos demonios de lo que puedan dañarle los aceros.

Ella asintió con firmeza. Tiró de las riendas e hizo recular a Áraen hasta situarse en el centro del círculo que se formaba rápidamente. El animal piafaba inquieto, y mientras trataba de calmarle acariciando su cuello, afilaba la mirada para intentar captar qué era lo que se avecinaba...

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19/02/2008, 20:08
Melegat Ansey

Por un momento fue algo bello...una luz en mitad de la oscuridad y el frío, de la humedad y los rayos...pero luego, tras alcanzar su punto álgido, comenzó a descender, hasta perderse entre la espesura.

El grito del capitán sacudió su corazón como un pico rompe una roca en las oscuras grutas subterráneas.

El nerviosismo comenzó a adueñarse de Mélegat y de su montura, mientras observaba como todo el mundo comenzaba a desenvainar sus armas y a posicionarse en formación cerrada.

-¡¿Qué está pasando?!, ¡¿Quién nos ataca?!.

A la vez que lograba que su montura se tranquilizase a la derecha del grupo, el hombretón deslizó su brazo sobre la cabeza, haciendo aparecer el enorme martillo de guerra que habría de emplear con una sóla mano en caso de que llegasen al combate.

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21/02/2008, 20:57
Nhadia Demialt

La muchacha se quedo mirando la flecha como si se tratase de una estrella fugaz en medio de un cielo despejado, hasta que se mezclo con las nubes perdiéndose entre la negrura. No se puso en formación con el resto, pero si preparo su daga, pues siempre estaba dispuesta para la pelea.

Dándole la orden al caballo se adelanta unos metros al resto, observando el cielo, intentando ver que era lo que sucedia… aunque difícilmente puede ver algo debido a la tormenta, mira también hacia el lugar de donde podría haber venido… buscando respuestas…

Ignora las ordenes de De Valin una vez más, pues ella pensaba que poco podía enseñarle, tampoco se queda al descubierto, sino que se protege bajo las ramas de un árbol que crecia alto y fuerte al lado del camino, lo último que pasaría por su cabeza era quedarse en medio del camino, a la vista de cualquier posible enemigo.

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22/02/2008, 18:06
Director

Tras la sorpresa inicial y la alarma que se extendió por todos los miembros del grupo, poco a poco cada uno fue tomando el control de la situación. Cerraron filas y permanecieron expectantes ante cualquier posible peligro.

Muchos ojos escrutaban la espesura, rasgaban la oscuridad, mas ninguna nueva señal llegó hasta ellos. Sondearon las cumbres en busca del punto de origen de aquella flecha ígnea, hasta que finalmente lo hallaron. Sobre la cima de una colina podía observarse un pequeño refugio, pequeño incluso para ser nombrado como cabaña. Pero no fue aquella construcción la que atrajo su atención, sino una criatura de piel negra y grandes alas que alzó el vuelo desde sus alrededores para elevarse en el cielo y perderse entre las nubes.

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24/02/2008, 20:45
Melegat Ansey

-¡Otro de esos demonios! ¡Y huyó del lugar desde el que fue lanzada la flecha!

Mélegat permaneció a la espera, rastreando los rostros del resto del grupo en busca de que alguno plantease lo que él no se atrevía a decir, que no era otra cosa que el ascenso de la colina para examinar el pequeño refugio desde el que emprendió el vuelo la malévola criatura.

Parecía como si de la noche a la mañana el mundo se hubiese plagado de seres horripilantes y las matanzas se hubiesen iniciado simultáneamente en infinidad de territorios...

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24/02/2008, 23:45
Illianna Sondrent

Aunque estoy rodeada por los hombres de DeValin y mis compañeros, lo que estoy viendo no queda escondido por ellos, sino que se eleva en la noche, cruzando el cielo.

Primero la flecha de fuego, incluso bella.

Y a continuación... la sangre se hiela en mis venas, y mi corazón deja pasar un segundo detenido. ¡Otra de esas criaturas!

Melegat lanza un grito de alerta, pero yo ya la estoy siguiendo. Desvío mi mirada, y miro al bueno y gigantesco minero. Me doy cuenta de que quiere ir hasta el refugio...

...espero en silencio la decisión de DeValin.

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26/02/2008, 11:59
Nhadia Demialt

La muchacha que permanecía bajo un árbol sin mirar si quiera a sus acompañantes que permanecían quietos con voz baja les dice…

- ¡¿QUÉ?! Pretendéis quedaros ahí quietos en medio del camino siendo el blanco perfecto para cualquier tipo de enemigo… acaricia lentamente las crines del caballo y mirando al grupo continúa hablando tranquilamente, intentando así calmar un poco el ambiente.

- Quizás fuese una flecha pidiendo ayuda, o avisándonos de cualquier tipo de peligro, cuanto más tardemos en movernos peor será…

No tenía demasiado claro para que sería el aviso, si para avisar de un peligro o pedir ayuda, pero de todas formas sabía que quedarse ahí sin hacer nada, sería mucho peor aún.

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26/02/2008, 17:36
Dammeryn

El soldado miró a la muchacha con expresión neutral.

- Si sales de la formación, serás un blanco aún más fácil. Nunca es una buena idea lanzarse a lo loco hacia un lugar, y menos si está en altura. Podríamos encontrarnos cualquier cosa, y por sorpresa. Escucha al capitán y movámonos juntos. Si no aseguramos cada uno de nuestros pasos desde ahora podrían ser los últimos.

Habló bajo, pero se aseguró de que la oía. Mantenía el escudo alto en la dirección en que había visto la flecha. Cada uno por separado sería más débil, aún no sabían a qué se estaban enfrentando. Pero una cosa era cierta. Mantener una posición estática demasiado tiempo, si el enemigo la conocía, no ayudaría en su situación. Pero DeValin era capitán viejo y sabía eso tan bien como cualquiera. Pronto ordenaría una acción... Dammeryn esperaba que fuera un rodeo por la zona lisa, buscando ganar altura sin acercarse demasiado a esa cabaña...

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26/02/2008, 18:30
Melton DeValin

-¡Nadie va a abandonar la formación hasta que yo lo diga! - la voz de mando del capitán DeValin paralizó incluso a los inquietos caballos que se debatían bajo la lluvia. Los animales interpretaron la amenaza que se escondía tras el vozarrón del hombre y decidieron no poner a prueba su voluntad. A continuación Melton DeValin miró a Nhadia -. En cuanto a ti, ya estoy harto de que andes desafiando mi autoridad a la menor oportunidad. No se por qué motivo te encuentras aquí o quien decidió que formaras parte de este grupo, pero por lo que a mí respecta, ¡ya puedes dar media vuelta a tu caballo y perderte para siempre en la espesura! Ahora mismo no tengo tiempo que perder contigo y me trae sin cuidado si te vas o te quedas, pero una cosa si te advierto: en caso de seguir con nosotros mantendrás la boca cerrada y harás cuanto se te diga sin rechistar o por lo más sagrado que yo mismo te bajaré de ese caballo y te haré tragar con guarnición de fango la siguiente protesta que salga de tus labios.

Todas las cabezas al unísono se volvieron hacia el capitán al escuchar sus palabras e incluso sus propios hombres mostraban gestos de incredulidad.

A renglón seguido el oficial se dirigió a los soldados y mandó a dos de ellos a explorar el trecho de camino que aún les quedaba por delante hasta Conira.

-El Caballero Ayron Derkbald tenía claras instrucciones de alertarnos en caso de peligro. Si no lo ha hecho así es por uno de dos motivos: o se encuentra a salvo en Conira, o se ha visto imposibilitado para enviar aviso alguno. En éste caso quizás haya sido capturado, o incluso puede que haya caído. Hasta estar seguros avanzaremos en formación a cierta distancia de la avanzadilla...

Las palabras del capitán fueron interrumpidas, casi de forma premeditada, por dos jinetes que aparecieron de entre la espesura. Uno de ellos era Sir Derkbald, que agitaba los brazos al aire y gritaba su nombre mientras avanzaba hacia ellos al galope.

Notas de juego

Nota para la jugadora: No es nada personal, ¿eh?. Se trata tan sólo de la reacción natural de un PNJ en función de su caracter.

Cargando editor
26/02/2008, 18:32
Director

Notas de juego

A partir de aquí continuamos todos juntos en la escena "Cuando la Oscuridad Acecha".