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Lost: Untold

Episodio 2: Tabula rasa

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04/01/2026, 19:23
- Director -

James llegó de madrugada, con el sol ya alzado.
Cuando llegó a entrar en la tienda, se cruzó con Fred, que había madrugado para ver si estaban todos bien.

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04/01/2026, 19:23
- Director -

Astrid llegó por la mañana a la playa, extenuada de apenas dormir, pero con una sensación agradable tras pasar la noche con James.

Caminaba por la arena, separada a distancia de su amante para que nadie es viese llegar juntos, cuando vio una sombra. Alguien salía de la playa para internarse en la espesura de la selva. No vio quien era, solo una serie de sombras, llevando un saco pesado. Apenas un atisbo... Astrid tuvo un mal presentimiento.

Sin embargo, al desaparecer pudo percibir una figura entre los árboles que emergía donde las figuras habían desaparecido. 

Delilah estaba ahí, entre los árboles, con su cabello mecido por el viento. Aunque estaba lejos, y no podía escucharse nada, Delilah hizo una serie de gestos, que aunque escuetos y lentos, eran muy claros. Se llevó un dedo a los labios (signo de silencio) y luego se llevó el mismo dedo al cuello, deslizándolo como si hiciese un corte.

Su mensaje estaba claro: Guarda silencio sobre lo que has visto, o habrá consecuencias.

Astrid comenzó a correr hacia el campamento con más fuerza, ignorando completamente el agotamiento. Cuando llegó, todavía estaban todos dormidos.

Notas de juego

Post para Astrid

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04/01/2026, 19:24
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Andreas dormitaba en la arena húmeda, acurrucado junto a un par de mantas improvisadas. La brisa de la mañana le rozaba el rostro, pero no conseguía despertarlo del todo; el cansancio de dos días sin descanso pesaba como una losa sobre sus párpados. En sus sueños, la isla se transformó en un laberinto oscuro y húmedo, donde cada árbol parecía susurrar su nombre y la luz del sol apenas lograba atravesar la densa vegetación.

Caminaba con su hijo de la mano, su risa llenando un aire que se volvía cada vez más denso. Pero entonces, en un instante que pareció eterno, la risa se apagó. Vio un enorme buho de plumaje blanco, posado en una rama y mirándoles vigilante. Una gota de sangre se deslizó desde el ojo derecho del ave.

Andreas se giró, y su hijo había desaparecido. Solo quedaban las huellas de sus pies en la arena, que parecían arrastrarse hacia el bosque como si algo invisible lo hubiera reclamado.

Andreas corrió entre los árboles, gritando, llamando a Gabriel, mientras sombras largas se movían a su alrededor. Cada crujido de la hoja seca bajo sus pies le helaba la sangre; cada rama que crujía parecía replicar el sonido de un llanto lejano. Sintió un frío profundo en el pecho, un vacío que lo paralizaba, mientras el susurro de su nombre se transformaba en un murmullo siniestro que venía de todas partes y de ninguna al mismo tiempo.

Despertó con un sobresalto, sudor frío pegado a la piel y el corazón latiéndole con fuerza. Su mirada recorrió la playa, buscando la figura de su hijo entre los demás supervivientes, pero solo encontró cuerpos dormidos y rostros tensos. El presentimiento lo golpeó con crudeza: algo estaba mal. Su pequeño Andreas no estaba donde debería, y un miedo primitivo, ancestral, le dijo que pronto lo descubriría.

El sol apenas se asomaba por el horizonte, pero para Andreas la luz no traía consuelo; solo resaltaba la certeza de que la isla había empezado a cobrar sus secretos, y que él estaba a punto de enfrentarse a uno de los peores.

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04/01/2026, 19:24
- Director -

M.K. descansaba en un rincón de la playa, envuelto en su chaqueta mojada, los ojos cerrados pero tensos. Su respiración era lenta, medida, intentando calmar el torbellino que lo consumía. En su sueño, la isla se volvió una selva impenetrable, un laberinto de troncos retorcidos, hojas enormes y lianas que se balanceaban como brazos oscuros. Cada paso que daba sobre la tierra húmeda le hundía los pies en un barro tibio que parecía susurrarle secretos.

Caminaba solo, con la desesperación apretándole el pecho, llamando a Belle una y otra vez. Entre las sombras de los árboles, vio brillar unos ojos dorados: un tigre, majestuoso y silencioso, que lo observaba desde la distancia. El animal no atacó; simplemente se giró, con un movimiento elegante y letal, y su mirada parecía penetrar la mente de M.K.

“Tu hija está viva, pero no donde la buscas”, parecía decir el brillo de esos ojos. “El camino que temes es el que debes tomar… y no estás solo, aunque lo creas. Hay elecciones que te llevaran a la muerte... o a la suya.” al girarse completamente, M.K. vio que el tigre tenía la mitad de su cuerpo muerto y putrefacto.

M.K. intentó hablar, pero su voz se perdió entre el murmullo de la selva. La criatura desapareció entre los arbustos, y en su lugar quedó un sendero marcado por hojas pisoteadas y ramas quebradas, como si la propia naturaleza le indicara la dirección. Cada paso que daba hacia adelante estaba lleno de miedo, pero también de certeza: tenía que encontrarla. En una de las pisadas, había una cadena, un colgante, con una llave.

Despertó sobresaltado, sudor pegado a la piel y la mandíbula apretada. La brisa de la mañana traía olor a sal y a fuego apagado, pero en su corazón M.K. llevaba la llama de la esperanza.

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04/01/2026, 19:25
- Director -

 

TABULA RASA

Imágenes de Amanecer playa - Descarga gratuita en Freepik

 

El sol apenas se alzaba sobre el horizonte cuando el campamento comenzó a despertar. El murmullo de la selva se mezclaba con el crujir de las ramas y el romper de las olas.

Algunos de los supervivientes comenzaron a levantarse, comenzaron a recoger ramas secas y volvían a encender los pequeños fuegos que habían muerto durante la noches; mientras otros se dirigían a la orilla a acicalarse y enjuagarse la arena pegajosa del mar. El olor a sal y madera quemada flotaba en el aire, mezclándose con la tensión que nadie se atrevía a nombrar.

Sayid estaba arrodillado junto al transmisor, sus dedos finos y seguros moviéndose con rapidez entre cables y perillas. Cada ajuste, cada giro, era una promesa silenciosa de que podrían comunicarse con el mundo exterior. A unos metros de distancia, Jack recorría el campamento con un botiquín en las manos, cambiando vendajes, limpiando cortes y verificando el estado de cada herido. Su rostro mostraba concentración, pero también preocupación, como si intuyera que el verdadero desafío apenas comenzaba. Fred ayudaba en la enfermería a mover los heridos inconscientes.

Algunos supervivientes comenzaron a discutir en voz baja. La cueva con agua dulce parecía un recurso vital y muchos sugerían que deberían irse hasta la cueva de la que habían hablado Andreas y los demás, pero la playa ofrecía seguridad y visibilidad ante posibles rescatadores. Las discusiones entre los supervivientes parecieron ir aumentando. Surgieron voces que sugerían convocar a todos para una asamblea, para que el grupo decidiera su rumbo antes de que la incertidumbre creciera demasiado.

Fue entonces cuando alguien preguntó con voz temblorosa: - ¿Alguien ha visto a Walt?
El silencio que siguió fue inmediato y pesado. Walt, el chico del perro, no estaba en ningún lado. Michael se levantó de inmediato, arrancado del sueño con una inquietud notable.

- Tampoco está Mary, la azafata... estaba durmiendo aquí mismo anoche. - dijo otra persona confusa

Poco a poco, se hicieron evidentes más ausencias: dos mujeres más no habían aparecido. Cuatro desaparecidos en total.

Nadie había oído gritos, nadie había visto sombras moverse entre los árboles… pero allí estaban los surcos en la arena, frescos y profundos, como si alguien hubiera arrastrado bultos hacia el bosque. Las huellas eran demasiadas para ignorarlas, y demasiado recientes. Un escalofrío recorrió a los supervivientes, un recordatorio brutal de que la isla guardaba secretos que ninguno de ellos estaba preparado para enfrentar.

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05/01/2026, 00:02
James Van Horn

Hola Fred... Buenos días. - dijo James al llegar a la tienda. Estaba completamente agotado, no había podido dormir apenas. Las cosas en su cabeza ya no eran tan seguras como hacía 48 horas.

Lanzó un suspiro y le dio unas palmaditas en el hombro.

Escucha, necesito un favor. Creo que en esta isla hay demasiados peligros, y temo por Astrid, Astrid Hale. Se siente muy sola y es una persona muy sensible.

¿Podrías ser su apoyo? Eres un tío legal. Y ella se sentirá bien con alguien fuerte a su lado.

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06/01/2026, 15:05
Astrid Hale

Algo cansada, Astrid buscó alguna fruta para comer y tomó algo de agua. La noticia de que había desaparecidos le heló la sangre y bajó la mirada hacia la arena. Existía una posibilidad de que esas personas, las mismas que vio ayer, sean las que se encargan de los secuestros. 

O tal vez... Esa cosa oscura que se llevó a Iker. No lo supo, aunque tuvo un ligero escalofrío en el cuerpo y miró a los alrededores, buscando a Fred. Al menos se sentía muy segura hablando con él. Luego dirigió la mirada a Sayid que estaba concentrado con la radio. Estar en la playa era bastante seguro, Astrid creyó que meterse más en el interior de esta isla, sería condenarse a seres que habitan hace rato y son los dueños del lugar. 

Suspiró. Quería hacer algo porque el pasado volvía a perturbar su presente, eran señales que debía tener en cuenta.