Partida Rol por web

Manhattan

— The Hamptons

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14/06/2023, 19:03
León de la Rosa

Al verla levantarse de la silla yo también doy dos pasos hacia ella para acercarme, aunque manteniendo aún una distancia prudente. Suponía que lo primero que iba a preguntarme es "¿Por qué no me lo dijiste?", pues esa pregunta la he escuchado mucho a lo largo de mi vida, y siempre ha sido para mal. Pero le he dado la oportunidad a Clem, y de momento quiero seguir dándosela. Si ya es tarde, al menos no me voy a quedar con esto dentro que ya me estaba quemando el alma.

Pues podría hacerte una larga lista sobre por qué no te lo dije, pero supongo que puedo empezar por lo básico y es...que tenía mucho miedo de perderte. Aún lo tengo. Me ha pasado más veces, desde que...bueno, desde que la testosterona me ha hecho tener esta apariencia: cada vez que una chica ha estado interesada en mi, ha dejado de estarlo cuando se lo he dicho. Y no es nada justo – le cuento – Igual que no es justo tener que aclarar lo que soy, he sido o he dejado de ser. La sociedad parece que ha determinado que los transexuales tenemos que ir diciéndolo, porque si no sería como faltar el respeto a las personas con las que estás pero... ¿De qué sirve entonces todo lo que pasamos? ¿Para tener que seguir dando explicaciones? Es una mierda. Y nos arrastra. A mi me arrastra normalmente hacia un sitio no muy agradable – aprieto los labios – Y si lo pasaba mal con chicas que no me importaban tanto, contigo... – trago saliva – Lo siento – repito – Por todo lo mal que has podido sentirte pensando que era tu culpa – me acerco un poco más a ella, despacio, porque veo el brillo de sus ojos anunciar lágrimas – No imaginas lo mucho que me gustaría que todo fuera fácil y ser un chico normal. Un chico, a secas. Sin tener que especificar que soy un chico trans – "como Aaron", pienso, pero no quiero mencionarlo porque me duele incluso esa tontería – No llores...

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14/06/2023, 20:32

Pero me perdiste de igual manera, León. — Le recrimina, siente las lágrimas subir desde lo más profundo de su ser, desde la entraña. Intenta ser fuerte y contenerlas, sin mucho éxito. — No tienes ni idea sobre lo mucho que te lloré, y lo mucho que te odié. — La dualidad se apoderaba de ella, mientras su corazón se debatía entre abrazar a León y perdonarlo o empujarlo lejos de su vida y desatar aquella furia que ardía en su interior, pero en cambio se queda en el mismo lugar, sin saber qué hacer. Se abraza a sí misma, cruzándose de brazos.

Ni siquiera está segura de qué significa todo aquello, porque León ha presupuesto su respuesta ante una pregunta que ni siquiera tuvo la oportunidad de formular. Le dolía la falta de confianza de León en ella y en su capacidad de comprenderle. — No es justo, Leon. No es justo que vengas con esto cuando ves por fin estoy siguiendo adelante con mi vida. Y si, he hecho todo mal, mi mejor amiga me odia, soy un desastre, y posiblemente me lo merezco. Pero te alejaste de mí presuponiendo que yo sería igual al resto y jamás me diste una oportunidad. — Ya es imposible contenerlo, el llanto comienza empapar sus mejillas. Intenta retirar sus lágrimas con el dorso de su mano, tarea que resultaba en vano.

Clementine sentía cómo todo se desmoronaba una vez más. Había seguido adelante con su vida, tratando de recomponer aquellos pedazos rotos de su corazón, y ahora León llegaba con una revelación que parecía contradecir todo lo que había logrado construir. — No es justo...

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14/06/2023, 20:59
León de la Rosa

"Pero me perdiste de igual manera, León", es el primer puñetazo directo al estómago. Duele. Era una posibilidad muy plausible, claro, pero igualmente hace que dé un paso atrás de nuevo. Me gustaría, claro, que Clem viera en mis palabras otras cosas más profundas, más delicadas, que simplemente creer que no confié en ella porque di por hecho que sería igual al resto. Me gustaría que pudiera imaginar lo que siente un transexual al ser rechazado por su cuerpo, o por su condición, o porque el destino travieso decidió que no debíamos ser bendecidos con el cuerpo deseado, que debíamos sufrir para conseguirlo y llevarnos palos y decepciones.
Pero le pido demasiado, y de eso soy plenamente consciente.

Es más complicado que eso, Clem. No es que no confiara en ti o te creyera igual al resto – intento – Es que no tienes ni idea de lo que supone para mi que se alejen de mi por ser...quien soy, al fin y al cabo. Es duro pasar de un "me gustas" a un "mira, he pensado que mejor como amigos" o "no estoy preparada para salir con un transexual", como si eso tuviera alguna especie de sentido... – cierro los ojos, porque me estoy liando – Es muchísimo más complicado como para resumirlo en que te consideré igual al resto. Precisamente tenía aún más miedo porque nunca has sido para mi como el resto, pero en ese sentido la disforia es...una puta – hago una mueca, y una pausa que necesito porque detesto verla llorar pero no me atrevo a acercarme a ella por si termina decidiendo que me odia y vuelca todo su odio y rencor sobre mi. No estoy preparado para eso – Quería contártelo, te lo juro. Pero si me rechazabas por eso iba a ser...horrible. Trabajo mucho para mantener mi mente sana, Clem, y en sintonía con mi cuerpo. No imaginas cuánto me cuesta sentirme bien conmigo mismo. Sé que no lo parece por cómo actúo pero...joder, es todo fachada. Los tatuajes, el sarcasmo... Es una coraza para que las cosas me hagan menos daño, porque ya he sufrido suficiente. Y al parecer seguir sufriendo es parte de lo que me ha tocado en la vida. Está bien, puedo asumirlo, pero no me pidas no tener miedo a desnudarme, a volverme vulnerable, frente a alguien.

Por otro lado, me gustaría tirar mierda sobre Aaron cuando me dice lo que seguir con su vida. ¿En serio? ¿Con un tío que suelta el mismo discurso a todas? Que no le conozco pero por lo que Mena me contó en el coche, lo puedo suponer. Pero no, eso la cabreará, y no quiero que se cabree. Aunque tampoco quiero que siga llorando.

Y si es cierto que te he perdido... Bueno, me tocará llorarte yo a ti ahora – trago saliva de nuevo, ahora el que tiene ganas de llorar soy yo. Y mis ojos verdes no ayudan demasiado a esconderlo. Los ojos claro siempre se delatan antes – No soy bueno expresando sentimientos, ya lo sabes, pero también sabes que se me da bien aconsejarte así que... Sólo céntrate en recuperar la amistad de tu mejor amiga. Y no dejes que te vendan la moto, Clem; eres más lista que eso – ahora sí que se me caen las lágrimas, pero porque sé que en cuanto me vaya de aquí todo será diferente. En cuanto salga por esa puerta entonces sí que la habré perdido – Y bueno... – dudo, pero ya puestos a abrirse – No he dejado de pensar en ti en todo el verano. Te he echado muchísimo de menos. Me he pasado días escribiéndote mensajes por el móvil para después borrarlos y no enviarlos. Tienes razón, no es justo que me alejara para ahora volver a removerlo todo pero supongo... Y hablo sin saber lo que el amor, y yo sí que no voy a venderte ninguna moto, Clem, pero después de todo, visto desde donde ahora lo veo, sé que lo que siento por ti no lo he sentido antes. Si fueras una cualquiera, ni siquiera habría aguantado el año pasado lo que ambos aguantamos para estar juntos, aunque al final lo echara todo a perder. 

Y aquí tengo que frenarme, porque sé que hablar de amor va a sonar muy a la desesperada, y porque realmente a mi edad no tengo ni idea de lo que es el amor. Pero si no es lo que siento con ella, tiene que estar muy cerca. 

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14/06/2023, 21:31
Cassie Ocean

Las otras dos niñas del grupo se estaban poniendo muy mal. Clementine estaba cerca del estupor, y Shirin... esa ya estaba en otra nota...

Por eso no me gusta tomar. —  su madre o se ponía melosa o se ponía dramática. Alana era de hecho muy cariñosa la mayor parte del tiempo, pero cuando los desastres fueron escalando y las negligencias y gritos siendo más aterradores, se le acabó el amor por ella, o eso se decía a sí misma.

Pero en el fondo, la tenía en la mente todo el tiempo, a todas horas. Muchas veces que se quedaba sola en el remolque alguien dejaba a Alana en la puerta, o peor, abrían y entraban con ella. Había cosas que deseaba francamente nunca haber visto.

¡Y otra razón por la que no podía beber! Porque si veía a otros también alcoholizados, le llegaban todos los recuerdos que años de lujo no podían borrar.

¿Me prestas una pluma, por favor? — le preguntó al bartender que le había ofrecido agua y soportado su rápido algo allí. Le regresó la pluma, con una buena propina y media sonrisa que no le llegaba a los ojos. — Gracias. 

Se acercó a Shirin, con la intención de ver también donde estaba Clementine, pero ella ya se le había desaparecido. Momento, ¿dónde estaba Aaron? Los buscó con la vista, pero ya no estaban allí.

Nunca, jamás, le gustaba la idea de dejar que una mujer o adolescente embriagada se fuera sola con alguien, porque precisamente los traumas que su mamá y sus “novios” la dejaron con la mentalidad de que detrás de todos hay un monstruo dispuesto a hacer daño.

— Te acompaño. — puso su brazo bajo sus hombros, y la ayudó a que se apoyara en ella. Su padre era un seguidor fanático de Mañanas Milagrosas (aunque no hubiera siquiera dormido la noche anterior), y por levantarse a las cinco de la mañana a hacer ejercicio todos los días Cassie estaba en buena forma física como para casi cargarla.

— Ojalá tú te diviertas más. — se despidió de Alex. — ¡Di no al drama y las drogas!

Notas de juego

Out we go!

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14/06/2023, 22:25
Aaron Jesus Carballar

Como parecía que no iban a mover a Shirin, Aaron le había propuesto ir a bailar a Clem y era algo que quería desde hace buen rato, así liberaba tensiones y frustraciones: pasándola bien con la chica que le gusta y que... pues tiene su corazón.

No vio necesario despedirse de los demás por que no se suponía que se irían tan pronto pero cuando comenzó a ver a Clem mal, entonces no lo pensó y pidió un coche para que venga por ellos. Apenas pudo buscó el instagram de Cassie y/o Alex que eran los más sanos después de él, para escribirles que iba a dejar a Clem a casa.

Hola, soy Aaron de la fiesta. Por si acaso me estoy llevando a Clem a su casa. Espero la sigan pasando bien.

Aunque entre sus contactos ve el de alguien más y aunque se tienta a escribirle para interceder, no lo hace. Simplemente es incapaz de tener idea de que decir, quizá cuando lo piense mejor.

Notas de juego

Salgo de escena con Clem.

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14/06/2023, 22:54
Aaron Jesus Carballar

En la pista de baile, entre otros cuerpos moviéndose se podían abstraer un poco de todo su entorno y gozarse al sacudir las formas que marcaban los potentes bajos de la música. Clementine ya sabía cuanto Aaron disfrutaba de mover el cuerpo pero quizá este baile era algo que sentía que necesitaba, por eso se lo gozó particularmente bien, y es que aún habían dudas y remordimientos pero el latino al menos podía jurar que hubieron prolongados ratos mientras se movían juntos en que se deslindaron de preocupaciones, culpas y pesares, solo siendo ellos como cuando estuvieron en las fiestas de su verano que compartieron; Aaron era llevarse ese paraíso con él y arrastrar a Clem a él, quizá perdida en esos recuerdos se descuidó más y por eso trastabilló alguna vez, entonces Aaron la sostiene. El chico era correcto no se aprovecharía nunca de alguien bebido pero Clem era preciosa y estando en esa cercanía forzada por la prisa de haberla atrapado en sus fornidos brazos, pues las cosas se dieron naturalmente y se besaron más de una vez, pues la química entre ellos seguía por ahí flotando entre ellos movían el cuerpo.

Pasó una y otra vez hasta que ya no pudo ser sostenible, Clem debía descansar y Aaron no iba a pretender más que llevarla a casa; pero definitivamente lo haría. Fueron a por su chaqueta y se puso la camisa que ya estaba algo seca. Una vez salieron, con la ventaja de tener una pareja cachas que le abrió paso entre la gente, afuera dejaría caer su chaqueta sobre los hombros de Clem, para luego abrazarla de lado dejando que se apoye en él.

El coche llega y recién ahí, Aaron escribe a la gente con la que estuvieron para informar que se iba con Clem. Llegando a su edificio le pasa la voz a Clem y tras asegurarse de que puede andar por su propio pie camina con ella hacia la entrada, podría corresponder un beso de despedida si no estuviera tan tomadita, por eso solo la abraza con cariño -Luego me devuelves mi chaqueta...- Se despide quizá con un beso en la mejilla de Clem como mucho y la ve alejarse, asegurándose de que entre.

Quizá no era como soñó este reencuentro, pero fue muy significativo para él, que al menos hubieran ratos idóneos entre ellos. Se sentía contento por dentro y estaba al tanto de como pasarían las cosas luego. Tras que Clem se suba al ascensor, Aaron se gira y comienza a caminar, despidiendo al chofer, decide caminar de vuelta a casa.

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15/06/2023, 05:35

Ver a León desarmarse de tal manera le provoca sentir emociones que no sabía que sentía. Jamás le había visto de esa manera, brutalmente honesto y sin aquella armadura insolente que solía envolverlo. Oye su voz quebrarse, las palabras saliendo a borbotones de su boca, inundando la estancia y llevándose a Clementine con sí. La revelación de León había zarandeado los cimientos de su realidad, dejándola desorientada y sin un punto de referencia al que aferrarse.

León le exige que lo entienda, que pueda entender por lo que está pasando, pero la vista de Clementine está demasiada obnubilada por sus propias lágrimas, por su propio dolor. Puede entender las razones detrás de los actos y silencios de León, pero no por eso deja de dolerle. Le ha roto su corazón y tendrá que vivir con las consecuencias de aquello.

Y para que no te lastime, preferiste lastimarme a mí, y joder todo lo que teníamos en el camino. — Sentencia Clementine, luchando por mantener la firmeza en su voz. Su tono está teñido por el dolor que siente. Se limpia las lágrimas una vez más con el dorso de su mano y toma una bocanada de aire, intentando mantener la compostura. — No puedo saber con certeza todo lo que estás pasando, ni siquiera estoy segura de entenderlo del todo. Todo es muy… nuevo y diferente. — Sus palabras se entrecortaban, fragmentadas entre lo que está sintiendo. Clementine intenta encontrar algo de sentido, de ser coherente, sin mucho éxito. Se enreda en sus palabras y no acaba las ideas, su mente está acelerada. — Pero sé que me hiciste mucho daño en su momento, León. Me jodiste.

Y luego sigue con aquellos consejos que no quiere ni necesita oír. La noche anterior es una maraña aún más confusa, apenas destellos etílicos que aún hacen eco en su cabeza, y León está ahí diciéndole lo que tiene que hacer. Le habla como si supiera lo que más le conviene, como si supiera algo de Aaron más que la versión distorsionada de lo que una Mena totalmente resentida le pudo haber contado. Clementine cierra los ojos, intentando procesarlo todo, intentando trasladarse a una época en donde todo era más sencillo. 

Pero las palabras de León le traen de regreso a la realidad. Una última bocanada de honestidad, y es lo que necesita Clementine para derrumbarse. Oír que él también pasó su verano echándole de menos, pensando en escribirse mutuamente. Pero otra vez su jodida cobardía se antepuso.  

No es justo que me lo digas ahora, León. No es justo que vengas a mi casa, me sueltes todo esto e intentes decirme qué es lo que tengo que hacer, cómo debo sentirme. Necesito mi tiempo, y necesito mi espacio para procesarlo todo. — Clementine se pone firme. Está un poco harta de ser arrastrada de un lado a otro, de acuerdo a las voluntades e intereses ajenos, ¿no es lo que ha estado haciendo todo este último tiempo? — No es justo que te tardaras tanto y luego vengas a pedirme que te entienda, porque pude haberlo entendido tres meses antes, pude haberlo entendido luego de esa noche del hotel, pero fuiste un cobarde. 

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15/06/2023, 07:17
León de la Rosa

Aprieto los ojos. Sí, soy plenamente consciente de que la jodí, y que no, no tengo derecho a venir, soltarle todo eso y como ella dice "decirle lo que tiene que hacer". No es tanto decirle lo que tiene que hacer como tratar de que obre con cabeza, pero es normal que ella lo vea como tal. Ella lo ha estado repitiendo mucho durante la conversación: no es justo. 

No, no es justo, tienes razón – le concedo – Pero hay tantas cosas injustas que... – me encojo un poco de hombros. Me he rendido ya un poco a eso de llorar. Cae alguna lágrima solitaria a la que ya sólo corto el paso cuando me hace cosquillas en la mejilla. Ya me he disculpado varias veces así que no quiero seguir con eso – Tampoco es justo el vivir condicionado por esto que ni yo elegí, aunque muchos crean que sí lo elegí porque si no "haberme quedado con lo que me había tocado". Eso era lo cómodo, ¿no? Vivir a disgusto en un cuerpo que no sentía mío. Pero ¿sabes? A veces sí creo que no merece la pena, porque la realidad es que aunque la sociedad vaya de progre, aún no está preparada para entender ciertas cosas – me freno, porque no quiero ahora darle estos discursos. No es el momento. Ahora estamos hablando de nosotros. O de lo que sea que quede de nosotros – Perdona, no... Este es otro tema.

Cuando me pide tiempo, justo ahí, sé que ya está. Las chicas con las que he intentado abrirme actuaban así: "demasiada información de golpe, León, dame tiempo para procesarlo y después...". Y después nada. Y más si durante ese tiempo va a verse con el Aaron de los cojones, y así se dará cuenta de que un chico normal y de verdad le conviene mucho más. Es una batalla perdida, porque él ahora mismo tiene esa ventaja de no haberle hecho daño como yo. De no haber parecido un...

Soy un cobarde, lo sé. Antes no lo era, créeme, pero me he ido acobardando a base de hostias – tengo que limpiarme de nuevo la cara con las manos. Y ahora sí que me fuerzo por parar de llorar. Necesito coger aire, aunque ahora mismo y en esta habitación es complicado – Está bien, si quieres tiempo y espacio tampoco es como si me quedara otra alternativa que dártelos. No esperaba venir y recuperarte, pero necesitaba que supieras la verdad detrás de...esto – me señalo – Aunque sea doloroso para ambos. Tampoco era justo que te quedaras pensando que no era real lo que sentía por ti. Porque es de las cosas más reales que pasaron en vida últimamente.

Confieso que habría necesitado un abrazo, pero sé que Clem ya ha optado por su pose y su actitud firme así que no cuento con él. Y no soy especialmente cariñoso pero habría sido reconfortante en este momento, la verdad. 

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15/06/2023, 14:13
Z-Alexander "Alex" Westwood

Alex iba viendo como uno a uno todos se iban yendo de la fiesta. Se despidió de ellos y en cuando se fueron de internó de nuevo en la fiesta, esa noche era para olvidar.. pero lo último que le apetecía en aquel momento era volver a su casa en el estado en el que estaba.

Activó el piloto automático de fiesta, se puso a hablar con aquellos que le sonaban de clase, bailar y beber. Esperaba que no aparecieran mas problemas, porque si los había estaba en un momento que se iba a tirar de cabeza a ellos.

Notas de juego

Aquí me quedo! :P

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15/06/2023, 17:28

Disculpe la interrupción, Señorita Clementine. — La escena se ve interrumpida por la voz suave y delicada de Yulia, que atraviesa el espacio como un hilo frágil. La mujer se asoma a medias por el marco de la puerta, su mirada baja y su presencia efímera, consciente de no perturbar demasiado.. — Las pertenencias de su amiga ya están en la puerta. — Es lo último que dice antes de volver a retirarse del comedor sin hacer ruido, entendiendo que debe dejarles a solas.

Clementine asiente en silencio ante las palabras de Yulia, aprovechando tal interrupción para recuperarse un poco. Con un suspiro profundo, se seca las lágrimas y vuelve a posar su mirada en León. — Gracias por ser honesto conmigo, aunque te haya llevado tu tiempo. — Intenta que su voz no se le quiebre, manteniendo su entereza. La cabeza le da vueltas y se siente un lío, León tampoco parece estar pasándosela bien. 

Se detiene por unos momentos, cerrando sus ojos e intentando elegir mejor sus palabras. — Siempre te quise, León, y aunque no lo entienda muy bien y tengo un millón de preguntas, todo esto que me has dicho no habría cambiado nada entre nosotros dos. — O al menos eso supone, porque León no le ha dado la oportunidad para comprobarlo. Quizás es también lo que tenía miedo. Una de sus amigas, Luna, es trans, Clem jamás ha tenido un problema con ello. Aunque entiende que aquello es totalmente diferente. — Las cosas podrían haber sido distintas.

Clementine da unos pasos, insegura. Se debate por unos instantes si abrazar a León o mantener la distancia, hasta que finalmente opta por regresar a su silla, sentándose frente a la mesa donde yace el desayuno abandonado. — Dile a Mena que lo siento, y que cuando quiera hablar, estaré esperando. — Murmura, con la voz teñida de amargura.

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15/06/2023, 20:27
León de la Rosa

Bien, y hasta aquí. Esto es todo, amigos. Me lo dice esa manera en la que ha dicho "te quise". Ya no. Y poco importa si yo aún siento algo por ella. Es lo último que necesitaba mi corazón para terminar de romperse; lo último que necesitaba yo para constatar que da igual el momento en el que eres sincero porque nunca es el momento adecuado. Si es pronto, mal. Y si necesitas un tiempo para fortalecerte y reunir fuerzas, también mal. Y ella dice que mi condición no hubiera cambiado nada entre nosotros, pero precisamente es porque ya no siente nada por mi que lo piensa. Si aún sintiera algo por mi, seguramente el planteamiento sería más costoso, diferente. Ese "necesito tiempo" de antes, no es real. No lo necesita. Ya ha tomado una decisión.

Otra cosa que me habla y me da directamente sobre el pecho es su manera fría de volver a sentarse a la mesa, con esa distancia insalvable que hemos mantenido ambos durante toda la conversación. Sí, desde luego que se ha acabado, y que seguramente le importe más ese rollo de verano suyo que yo. Puedo apuntarlo en mi lista de batallas perdidas, que no son pocas. 

No me queda demasiada dignidad en este momento así que simplemente recogeré los pedazos rotos, invisibles y tan míos, del suelo, junto a las cosas de Mena de la entrada, y me iré. 

Se lo diré – es lo único que le respondo, refiriéndome a lo de Mena, porque eso soy ahora: he sido relegado a ser un mero mensajero para recuperar a su amiga.

Ni siquiera soy capaz de decirle "adiós", porque lo peor de todo es que estoy condenado a verla: en el edificio en el que somos vecinos, en el instituto. Quizás de nuevo cogida de la mano de Aaron. Ese pensamiento hace que me derrumbe de nuevo, pero como he abandonado el comedor, ella ya no puede verlo. Cojo las cosas de Mena y salgo por la puerta. No sé qué le diré a ella, supongo que nada. No quiero tener que relatar en alto esta conversación. Lo abreviaré diciendo que no ha ido bien y luego le daré el mensaje. Fin.

Una vez llego al coche, dejo que el chófer meta en el maletero las cosas de la latina y ocupo el asiento trasero. Tengo el cuerpo frío, se me ha quedado helado, y un nudo en el pecho que impide que respire con normalidad. Tengo que tranquilizarme. Tengo que volver a ponerme mi traje de sarcasmo, mi coraza, y recomponerme. No puedo permitirme sentirme así con lo que ha de venir. Y tampoco puedo pedirles a mis padres mudarnos de nuevo.