El sol de la mañana levantaba destellos dorados en la cresta de las olas. Los tejados color esmeralda brillaban con fuerza y los barcos ejecutaban con precisión su danza con las gaviotas. Los muros de Kyuden Gotei resistían impasibles los envites del mar que desataban columnas de espuma blanca a lo largo de sus murallas, alzándose al cielo como torrentes de perlas y nácar, llenándolo todo con su intenso olor a salitre.
Mi señor, le esperan en la habitación del amanecer.-
Un heimin aguardaba arrodillado al lado de su puerta, a la espera de poder acompañar al cortesano a la importante reunión con Yoritomo Aramasu en persona, un hombre pragmático, directo y aterrador.
Cuando salio la heimin, una mujer entrada en años, emnuda y con el pelo recogido vestida con una sencilla túnica color manzana lo acompañí hasta una de las salas de audiencias más importantes de kyuden gotei. Nunca habías tenido la ocasión de cruzar sus puertas y la visión era realmente impresionante.
Desde sus paneles de Shoji abiertos a la bahía se podían oir las gaviotas y el retumbar de las olas al romper contra el castillo. Todas las paredes reproducían en una delicada pintura el horizonte que se podía otear desde lo alto del castillo, dando la impresión de encontrarse en lo alto observando el cielo y el mar. Una delicada lampara de techo, hecha de seda y jade delicadamente esculpido mostraban un barco surcando los océanos con el símbolo del clan en su mascarón. En la tarima podían verse varios cojines de seda dorada con bordados en verde y varias mesillas de madera laqueada. Dos enormes armaduras, de la cual una se decía la llevó el mismo Yoritomo reposaban en dos atriles presidiendo la sala, flanqueando el lugar vacío donde se sentaría el daimyo.
Una pequeña mesa baja, labrada con motivos marítimos reposaba en mitad de la amplia habitación, con dos cojines de seda verde. Cuando tomaste asiento a la espera del daimyo, el heimin trajo una bandeja de metal oscuro, con sake caliente y te verde. Apenas había dejado la bandeja entró por la puerta un hombre alto, con perilla y el pelo corto y canoso, vestido con armadura ligera y dos grandes camas al cinto. Su aspecto era recio, con la piel curtida por el mar y las manos grandes y callosas.
Yoritomo Akira san, soy Yoritomo Itake y seré su guardaespaldas en esta misión. No creo que haya problemas pero siempre es bueno estar preparado. Además, soy el capitán del navío que nos llevará a Kyuden Suzume.
Antes que pudieras siquiera responder entraron varios samuráis, vestidos con armaduras ligeras de metal verde brillante y ropas pesadas color turquesa. El mon del clan estaba forjado en sus cabutos y sus expresiones eran adustas. Se colocaron formando un pequeño pasillo por el que entró Yoritomo Aramasu. Con un solo gesto suyo el heimin se apresuró a colocar una jarra de porcelana con un licor fuerte y varios platillos en la mesa que tenía en frente, así como varios pergaminos que extendió delante suyo tras hacer contínuamente hondas reverencias.
- Soy Yoritomo Aramasu, de la família Yoritomo de la escuela Yoritomo y campeón del clan de la Mantis. Ha llegado una misiva para vos, terribles noticias. Lamento comunicarle que su pariente, Suzume Haruto sama ha fallecido. Como familiar cercano se le ha convocado para que asista al sepelio, representará al clan de la mantis y a toda la alianza Yoritomo en la corte del clan Suzume. Se le ha asignado a Yoritomo Itake san como guardaespaldas, es uno de los mejores capitanes de nuestra armada. Lo más delicado será el tema del heredero, se realizará la lectura tras los ritos funerarios. Es de vital importancia que el clan Suzume haga honor a su compromiso con la alianza y se mantenga fiel al clan de la mantis. Cualquier duda que podáis tener, o petición que tengáis a bien hacer, la escucharé ahora.
¿Me esperan en Kyuden Gotei? ¿A mi? El asombro del joven shugenja se reflejó en su rostro, por fortuna solo una heimin estaba frente a él. Consciente de que quien lo convocaba era sin duda alguien importante vinculado al daimyo del clan, se dispuso a prepararse apropiadamente y con presura, ni podía presentarse desarreglado ni podía hacerlos esperar. Minutos después salió de su residencia vestido con delicadas ropas verdes, el mom de su familia a sus espaldas, un pequeño contenedor de pergaminos a un lado de su cintura, y del otro portaba su dojo envuelto en cintas verdes.
Caminó hacia el castillo, por fuera su inmensidad rivalizaba con la del mar, Kyueden Gotei era un símbolo de majestuosidad del clan Mantis. Cuando entró comprobó que su interior era aún más extraordinario. Había oído de su padre algunas descripciones de sus pasillos pero su imaginación no logró captar la belleza que ahora contemplaba. Lo guiaron hacia la habitación del amanecer, mientras más se acercaba a su destino, más lo invadía la incertidumbre sobre lo que estaba por ocurrir. En silencio se encomendó al ancestro Yoritomo, pidiendo su guía y protección.
Cuando llegó a la habitación y vió con sus propios ojos la armadura del héroe Yoritomo, sintió que su plegaria había sido escuchada. Estaba frente a las vestimentas del único hombre que había ascendido a Kami entre los mortales, de quién había elevado a los Mantis al estatus de Gran Clan. Sus ojos se pusieron vidriosos, sintió que no era merecedor de un honor como ese, y a la vez disfrutó del privilegio de estar allí. Seguiré vuestros pasos, llevaré a la gloria a nuestro clan.
Comprendió luego que el propio daimyo iba a recibirlo, su corazón palpitaba con fuerza y se sentó sobre el cojín a esperar mientras recuperaba su temple y puso frente a él su dojo encintado, fuera del alcance de su mano. Un samurai imponente entró por la puerta, se inclinó respetuosamente y se puso de pie. ¿Guardaespaldas? ¿Kyuden Suzume? - Yoritomo Itake sama... - sus palabras se perdieron entre las pisadas de más samurai que entraron de inmediato. Su mente no tuvo tiempo siquiera de interpretar lo que había escuchado, pero sí para entender quién estaba a punto de ingresar.
Cuando el Daimyo Yoritomo entró, Akira se puso de rodillas, con su dojo delante y el cojín detrás. La presentación del glorioso Campeón hizo que se llenara de orugullo por pertenecer a esa familia, pero esa emoción se mezcló con la tristeza de la pérdida y con el peso de la responabilidad que le estaban asignando - Yoritomo Aramasu sama, es un honor para mi estar en su presencia y que me haya elegido para representar a nuestro Clan y a la Alianza Yoritomo - dijo con voz fuerte y clara.
El dolor que sentía debía esperar, al menos podía viajar para consolar a su abuela, la hermana del difunto Suzume, que seguramente asistiría al funeral. Ahora primaba la tarea que le había sido asignada que era de suma importancia para el clan, asegurarse que el nuevo daimyo se mantuviera dentro de la Alianza Yoritomo. - Agradezco que me haya asingado al Capitán Yoritomo Itake como guardaespaldas - le pareció pertinenente darle protagonismo a ese samurai, como muestra de respeto a su compañero, y de gratitud al daimyo. - En cuanto al heredero ¿es alguien que haya mostrado disconformidad con la Alianza? Contar con su opinión sobre él será de suma importancia - hace una pausa por si el daimyo prefiere responder de inmediato.
- En cuanto a las peticiones ¿podemos contar con una muestra de buena disposición de parte vuestra en caso de ser necesario un incentivo material como recordatorio para el heredero de la importancia de mantener la alianza con nosotros? - Akira jamás pensaría en algo sin honor como un soborno directo, algo así sería un insulto para un Gorrión, lo que tenía en mente era más bien en un gesto que disipe dudas sobre la conveniencia de estar aliado a los Mantis.
Cuando reconociste y agradeciste al daimyo que destinara al curtido capitán este sonrió, ladeó la cabeza y decidió ponerse un platillo de sake caliente aspirando su dulce aroma. Yoritomo Aramasu sonrió a su vez, compartiendo una complicidad nacida de la batalla.
Esperad a oler su barco antes de agradecérmelo.- Comentó el daimyo al tiempo que tu yojimbo brindaba en su honor levantando el platillo.
Kampai Yoritomo dono. El daimyo sonrió de nuevo y prosiguió con su discurso con seriedad.
Como os he dicho, nadie parece saber quien será realmente su heredero. Kitsune Asuka se encuentra en la corte del gorrión desde inicios de la primavera, al parecer nadie conocía realmente los deseos del daimyo al respecto. Algunos samurais dicen haber visto discutir al sensei del dojo familiar, Suzume Katsu, con él al respecto en varias ocasiones, a lo largo del pasado invierno. El monje familiar guarda sus últimas voluntades como consejero espiritual, que serán desveladas tras el rito funerario con los familiares más allegados, lo que os incluye a vos Yoritomo Akira san.
Yoritomo Aramasu observó el resto de misivas, mientras observaba varios planos dibujados a mano que precían mostrar los límites de las tierras del gorrión.
Por otro lado formar parte de la alianza es vital pata todos los clanes menores. Solo el clan de la mantis puede asegurar su independencia y seguridad. Algo en lo que deberéis insistir con los posibles herederos, y no descartaría que el viejo daimyo dejara su legado en manos de su joven y bella esposa, Suzume Hina. Lo que no vamos a hacer es pagar dos veces por algo que ya se ha acordado, los términos se cerraron de mutuo acuerdo para todos sus meimbros, dar nuevos privilegios podría desestabilizar toda la alianza. Se que és una misión de mucha responsabilidad para alguien tan joven, pero la mitad de mis nobles samuráis no saben comportarse adecuadamente en una corte.
Miró con severidad a Yoritomo Itake quien iva ya por su tercer platillo de sake, este se cuadró tomó una expresión contrita y realizó una leve reverencia de cabeza ante su señor.
Recáe en vuestros hombros el mantener la seguridad de la alianza. Y ganaros la confianza del próximo heredero parece la mejor opción, si luego requerís de métodos más expeditivos recordadle el papel que jugó la alianza Yoritomo durante los tiempos convulsos que precedieron al golpe escorpión. Tened especial cuidado con su viuda, és una samuraiko tan bella como peligrosa, educada en la escuela de cortesanos Doji, un último intento de Suzume Haruto de tener descendencia propia.
Ante un gesto suyo, un heimin se acercó dejando en vuestra mesa la misiva que anunciaba la muerte del daimyo gorrión, así como varios mapas de la región.
Si requerís de algo que pueda seros de utilidad en vuestra misión, Yoritomo Itake os lo proporcionará. No podemos olvidar el papel estratégico del clan del gorrión en las rutas comerciales de todo rokugan. Si tiene mas dudas, preguntas o propuestas os escucho.
Dijo al tiempo que tomava un platillo de saque y brindaba silenciosamente con Yoritomo itake que se apresuró a brindar con el en silencio.
Si tu aliada ha tenido hijos Kitsune quiere decir que el estatus del marido es superior y por tanto ella pierde el apellido por el de kitsune
La risa cómplice entre el Daimyo y el Capitán desorientó a Akira que permanecía aún en una pose formal, la broma sobre el olor de la embarcación y el posterior brindis lograron que el shugenja se relaje un poco, sin por eso desviarse de la buena conducta frente al Campeón del clan.
La mención de su abuela le dió tranquilidad, sería sin duda de gran ayuda en la tarea que le acababan de encomendar. A Suzume Katsu y a Suzume Hina no los recordaba, o tal vez no los había llegado a conocer, pero memorizó sus nombres de inmediato. Le llamó la atención la advertencia de Aramasu sobre la viuda, que la considerara peligrosa decía mucho. Sin duda no se estaba refiriendo a sus dotes de combate, lo que debía preocupar al Daimyo es que fuera capaz de desestabilizar la alianza y perjudicar a los Mantis. ¿Por qué supondría un peligro?
- De ser necesario les recordaré la ayuda que brindó nuestro clan - dijo, tomando la recomendación del Campeón en caso de que tuviese que convencerlos de algo que a Akira le parecía obvio. Él era en gran medida un fruto de la Alianza Yoritomo, su propia vida no existiría si no fuese por ella, sus abuelos unián a los Gorrión y Zorro, sus padres unían los Zorro y Mantis, por sus venas corría la sangre de esos tres clanes, monores hace tiempo, pero gracias a Yoritomo el suyo había dejado de serlo.
- Si su excelencia lo cree apropiado, le pido que ilumine mi razonamiento - dudó si el trato no era demasiado formal para Aramasu, su padre le había enseñado como manejarse frente a samurais de alto estatus, y él era el Daimyo de su familia y también el Campeón del clan, la persona más importante en esas islas y a quién le debía lealtad, pero también era un Mantis, y las formalidades nunca fueron un hábito entre los suyos - Suzume Haruto hizo un acuerdo con los Daimyos de varios clanes, los Gorrión son samurais honorables y romper su palabra mancharía su nombre por generaciones. Además permanecer en la alianza los fortalece, si se separaran volverían a ser tratados como un clan menor y quedarían expuestos... a menos que pudieran aliarse con otro clan mayor - era una conjetura pero intuía que el peligro de Hina nacía de allí - ¿Sabemos si Suzume Hina pertenecía a otra familia antes de casarse con el Daimyo Gorrión? -
Yoritomo Aramasu asintió ante tus palabras, sopesándolas al tiempo que se llevaba un platillo de sake a los labios. Pensativo, observó al capitán en una silenciosa mirada de complicidad.
Creo acertado esgrimir el honor como seguro para evitar que traicionen a la alianza. Mas que el provecho mutuo incluso, aunque si es necesario recordarles quien tiene el dominio real sobre los mares. Pero la deuda de honor es el mejor movimiento de apertura ¿Jugais al go Yoritomo Akira san?
A una palmada suya, uno de los heimins se apresuró a traer una pequeña mesa de piedra cuadrada disponiéndola en el centro de la habitación, frente a la tarima donde se encontraba el daimyo. Ahí dispusieron un tablero de madera laqueada y un par de cuencos de porcelana con fichas blancas y negras.
Ahí donde lo veis Yoritomo Itake san es tan bueno en el noble arte del intercambio de mercancías como en el go. El arte de la guerra, así como el conocimiento del senescal se rigen por los mismos principios. Causar el mayor daño con los mínimos recursos, cortar las líneas de reabastecimiento del enemigo y asegurar tu producción.
El marinero observó dovertido el tablero, escuchando atentamente las lecciones del daimyo de la mantis.
Sin embargo en la corte lo más importante no son las acciones, si no las apariencias. Y el mayor recurso es la confianza y el honor. Si presionáis demasiado, perderéis vuestras armas antes incluso de presentar batalla. Sed especialmente cauto.
Tomó una de las piezas y abrió el primer movimiento, a la espera que lo siguieras en la partida.
Suzume Hina san es la sobrina de Doji Domotai san, educada en la escuela de cortesanos Doji y un intento del clan de la grulla de gobernar el clan del gorrión a través de su heredero a la muerte de su daimyo. Por desgracia el daimyo murió antes de dar un heredero a la dinastía, y aquí es donde nos encontramos. Un montón de herederos lejanos, a la espera de saber cuales fueron las últimas voluntades del viejo samurai obsesionado con dejar descendencia propia. El peor escenario sería que Suzume Hina san sea nombrada heredera del Daimyo, pero es muy improbable. Siento enviarle en una misión tan compleja, pero no dispongo de cortesanos que puedan acudir en vuestra ayuda, tendréis que conformaros con los trucos de un viejo marinero.
Yoritomo Itake tomó otro platillo de sake y brindó a su daimyo y a ti, con una sonrisa en los labios.
- Kampai
El juego de go le era tan ajento como el de las cortes, o más aún pues siempre estar frente al tablero le había parecido una pérdida de tiempo que no lo acercaba al dominio del mar, sin embargo por primera vez se arrepentía de no haberse tomado en serio ese juego. Escuchó con atención los consejos del Daimyo y le dio gusto saber saber que el Capitán era versado en esas estrategias.
- Kampai - dijo tomando un platillo y brindando hacia ambos, luego bebió agradeciendo por dentro que lo hicieran partícipe de ello.
Instantes atrás sospechaba que la reunión estaba a punto de terminar, pero al parecer Aramasu se había tomado a bien su estrategia a seguir respecto al honor o el haber acertado en la relación entre la viuda y un clan mayor, porque su actitud cambió sutimente. Lo aconsejó como si fuese un padre o un maestro, habló con claridad de las estrategias del clan y le otorgó el privilegio de jugar una partida de go con él. Akira era consciente de la magnitud del gesto que el Daimyo estaba teniendo con él, las dos palabras que usó antes definían el momento a los ojos del shugenja. Confianza y honor.
Tomó una ficha y observó el tablero con detenimiento antes de apoyarla, sentía que ese juego iba a impactar en su destino y dejaría huella en él, así que dio todo de sí para hacer un papel respetable para su señor. - La guía de un Capitán de vuestra confianza, que sabe cómo navegar en un mar imprevisible y peligroso, y cómo llevar adelante estrategias ganadoras, me parece más valiosa que la de cualqueir cortesano - apoyó la ficha en un punto que le pareció apropiado - La complejidad de la misión es un desafío que acepto con responsabilidad y gratitud, que confíe en mi para llevarla a cabo es un honor, por favor no se lamente por ello -
Observó la jugada de su señor, se quedó pensativo sobre dónde colocar su pieza, cruzó miradas con Itake por si quería darle algún consejo, y relizó su segunda jugada - Suzume Haruto ha decido el curso que tomará su clan cuando eligió a su heredero antes de morir. ¿Cuánto puede influir un samurai en la voluntad de un Daimyo? - la jugada estaba en manos del Campeón del clan - Pero un Yoritomo puede dónde otros no, nadie hubiese soñado hace décadas que seríamos lo que hoy somos - dijo con orgullo, dispuesto a enfrentar una tarea que podría parecer imposible en tierras Gorrión, como lo hacía en eso momento al hacerle frente al Campeón Mantis en un juego de go.
Motivo: La tirada es por las dudas que haga falta o sume en algo (Go con vacio: 3g2)
Tirada: 3d10
Resultado: 2, 10, 9 (Suma: 21)
Motivo: La exploción del 10 (con el vacio creo que es valida)
Tirada: 1d10
Resultado: 1 [1]
Para Akira se está jugando todo en esa partida, que aún sin posibilidades de ganar, dará lo mejor de sí para hacer un buen papel frente a Aramasu. Va a gastar un punto de vacío para aumentar juego:go de 0 a 1 y poder jugarlo dignamente, quedaría 3g2. Dejo una tirada por si aporta algo a la escena (salio bastante buena XD).
Yoritomo Aramasu tomó otra pìeza de porcelana y la colocó sobre el tablero, ilustrando un ataque escalonado.
- El gran Yoritomo sama tuvo que luchar y vencer en muchos frentes, presentar batalla en la corte, en la tierra y en el mar. Recuerdo como si fuera hoy lo que siempre me decía "Sea cual sea el desafío, cuida tus líneas de subministros"
Yoritomo Itake san sonrió maliciosamente, observando callado como se desarrollaba la partida asintiendo en silencio.
- Confio en que el clan del gorrión tendrá provisiones suficientes para sus invitados Yoritomo sama.
Yoritomo Aramasu observó con seriedad a su capitán y lanzó un hondo suspiro.
- Las líneas de subministros en la corte no se miden en kilos de arroz, si no en confianza y gente dispuesta a compartir sus ... observaciones. Y a diferencia de los samuráis, los ojos de los heimins no son tan caros. Descubrid qué necesitan más que su propia vida y ofrecer un justo intercambio, al fin y al cabo la fuerza de nuestro clan es la ley del comercio.
Las palabras del joven daimyo sonaron ligeras considerando el peso que llevaban implícitas, bordeando los conceptos del honor y la cortesía.
- Y ante todo recordad que la alianza debe prevalecer, una cadena es tan fuerte como el más débil de sus eslavones. Aunque debo reconocer que sabéis plantear una buena estrategia. Seguid así Yoritomo Akira san, el clan confía plenamente en vos.
Yoritomo Itake san tosió por lo bajo, recuperando su postura, poniendo recta la espalda.
- Como sabeis algunos samuráis muestran con demasiada ligereza su falta de etiqueta. Espero no recibir ninguna misiva de Kyuden Suzume que comunique vuestra muerte a manos de algún duelista ofendido. Recordad que la corte puede ser más peligrosa que un campo de batalla y tan imprevisible como el mar en mitad de la tormenta. Teneis los mejores deseos del clan, si no hay nada mas podéis retiraros.
Yoritomo Aramasu sacó su abanico, observando la disposición en que habían quedado las piezas de go, asintiendo en silencio.
La mención de Yoritomo hizo que se le erizara la piel, era su héroe y modelo a seguir, y Aramasu porbablemente era quien mejor lo había conocido. Al principio interpretó las palabras literalmente al igual que Itake, pero tras la aclaración del Daimyo comprendió que estaba hablando de otra cosa, aunque en el fondo no era algo tan lejano, se trataba de intercambio de bienes y suministro de información. Me vendrá bien la asistencia de Hiroshi en este asunto.
Sus pómulos se ruborizaron al escuchar el elogio hacia su estrategia, palabras que recordaría por siempre. Cuando mi padre se entere que el Campeón reconoció mi valía se sentirá orgulloso, pensó. Estuvo a punto de objetar que si un duelo se presentaba el que perdería la vida sería su contrincante, pero no se atrevió a contradecir a su señor. - Tomo vuestros consejos, Yoritomo Sama, le estoy agradecido - dijo y se inclinó en señal de gratitud.
Miró el tablero como si puediese memorizar la posición de las fichas - Terminaremos la partida a mi regreso, si es que me concede ese privilegio - era osado de su parte atreverse a invitarse a sí mismo al palacio, pero sea cual fuera el resultado le daría un informe presencial y seguramente podrían terminar la partida si todo salía bien, o cometer seppuku si las cosas iban mal. - Ha sido un honor estar en vuestra presencia y gozar de vuestra confianza al asignarme esta responsabilidad. Honraré el nombre de nuestra familia y volveré con la alianza asegurada - se inclinó nuevamente, esta vez con un gesto más pronunciado y por mas tiempo, para luego retirarse de la sala.
Se relajó al salir, se sintió más liviano, sus ojos se llenaron de lágrimas que contuvo con esfuerzo. Quería gritar, contarle a su sensei la experiencia que había tenido, compartir con su padre el honor de haber sido recibido con el Campeón Mantis, hacer alarde de su dicha frente a sus amigos shugenja. Pero todo eso tendría que esperar, su prioridad era el viaje y no podía distraerse. Dejaría los preparativos en manos de Hiroshi y se tomaría unas horas para contarle personalmente a su madre sobre la pérdida familiar, luego iba a ir al muelle en busca de Itake y acordar cuando zarpar. Gracias Yoritomo por la oportunidad de dejar una huella en la historia de nuestro clan, no os defraudaré, oró en silencio al ancestro Mantis, una promesa que iba a cumplir a como de lugar.