Partida Rol por web

Un grito de película

Escenario principal: La Fiesta

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14/01/2026, 20:39
La Guardiana

Tras ayudar a la policía a descubrir los trapos sucios de la familia Krause, el verano pasó relativamente tranquilo y sin demasiados sobresaltos. Algunas de las Expertas que habían estado fuera de Brindlewood Bay durante las vacaciones se incorporaron al club e lectura en los primeros días de Septiembre, a tiempo de ver cómo el parque Adler se engalanaba con tonos pardos y anaranjados propios del otoño.

Un día de octubre, las Expertas recibieron en la librería Candlelight —donde solían reunirse para celebrar su club de lectura— una invitación para la fiesta de Halloween anual que el matrimonio Vidal celebraba en su fabulosa mansión. Pese a ser un director de cine retirado, Abner Vidal era toda una celebridad en Brindlewood Bay y sus fiestas de disfraces eran tan famosas como exclusivas. El vicario solía poner proyecciones de sus películas de serie B todos los sábados en la biblioteca pública del pueblo, a pesar de que Abner apenas se pasase por allí o siquiera por la iglesia.

Era la primera vez que las invitaban, pero ahora que ya llevaban unos cuantos casos resueltos, comenzaban a ser la comidilla de todo Brindlewood Bay.

Cuando finalmente llegó el día de la fiesta. La mansión Vidal era una gran mansión neogótica con espaciosas habitaciones, un delicioso jardín inglés y una sala de cine en la que el anfitrión proyectaba clásicos del cine de terror.

Uno de los requisitos que indicaba la entrada era que todos los invitados debían ir disfrazados de monstruos famosos del cine. A su llegada, las Expertas vieron a varios hombres lobo, alguna que otra cosa del pantano y a un joven pintado de morado con un guante amarillo en el que había pegado cuentas de colores.
 

Les recibió la señora White, la criada, que llevaba su uniforme, algo de maquillaje y orejas de gato. Era una mujer de cabello rubio que ya rozaba la mediana edad y miraba con desdén a todos los recién llegados. Contrastando con su agrio semblante, el ambiente de la fiesta era bastante animado.

Todos se reunían en el gran salón. La decoración era impecable, aunque sin llegar a ser demasiado ostentosa. Habían logrado crear un ambiente tan aterrador como divertido con un ingenioso sistema de luces led y una bola de discoteca. Aquellos que no quisieran menear el esqueleto disponían de enormes mesas repletas de canapés, cuencos con ponche rojo como la sangre, copas de cristal y servilletas de tela negra. Junto a ellas, había un par de barriles de agua con manzanas. Sin duda, un guiño al popular juego típico de países anglosajones en el que los participantes debían intentar pescar la fruta solo con la boca.

Notas de juego

PREGUNTAS DE RIGOR:

Todas: ¿Conocías a Abner antes de la fiesta?

Todas: ¿De qué vas disfrazada?

Opcional: Tienes un lío romántico con una de las personas con las que has hablado en la fiesta de esta noche. ¿Con quién? (Podéis inventároslo)


Como recordatorio, la narración se hace en tercera persona, estilo novela, aunque podéis añadir elementos cinematográficos como planos, flashbacks, zooms, etc.

Las preguntas de rigor se responden durante la narración, integradas en la misma de la manera más orgánica posible.

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14/01/2026, 21:22
Abner Vidal

Pese a su disfraz de faraón momia, Abner Vidal resultaba bastante reconocible. Al ver entrar a las Expertas, se desembarazó de un par de invitados disfrazados de marcianos de Mars Attaks, con cabezas hechas con papel maché, para poder acercarse a saludarlas.

¡Bienvenidas a mi humilde morada! Siéntanse como en su casa y dejen algo de la felicidad que traen consigo. Me alegra tenerlas en nuestra fiesta. No podía dejar fuera a las avispadas sabuesas que lograron poner a Alison y David Krause entre rejas. Coco, mi esposa, no para de hablar de ustedes. En cuanto la encuentre os la presento.

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15/01/2026, 02:32
Luna (Widow Moon)

Luna cruzó el umbral de la mansión Vidal con paso lento y ceremonioso, como si estuviera entrando en un templo antiguo más que en una fiesta de Halloween. Iba disfrazada de La Novia de Frankenstein, aunque pasada por su propio filtro: vestido blanco remendado con encajes, sandalias cómodas, el pelo gris recogido en dos mechones levantados con horquillas y una guirnalda de pequeñas amatistas entrelazadas. Al cuello llevaba varios collares de piedras, cuarzos, turmalinas y una malaquita especialmente grande, que tintineaban suavemente al caminar. Sus ojos recorrieron el gran salón con curiosidad tranquila. Las luces, los disfraces, el ponche rojo… todo vibraba con una energía densa pero juguetona.

-Hmm… -murmuró para sí- Esta casa tiene ecos. No malos, pero sí inquietos. Como una película que nunca terminó del todo.

Cuando Abner Vidal se acercó a saludarlas, Luna ladeó la cabeza, observándolo con una sonrisa amable y un brillo pícaro en la mirada.

-Humilde no es la palabra que usarían las piedras del jardín, querido -dijo con suavidad- Pero la casa está viva, y eso siempre es buena señal.

Al oír mencionar a los Krause, Luna alzó una ceja y asintió despacio, como quien acepta que el pasado ya ha encontrado su lugar.

-El mar se llevó lo que tenía que llevarse… y devolvió la verdad. Nosotras solo escuchamos. -Se inclinó un poco hacia él, bajando la voz, conspiradora- Eso sí, Adler… Halloween es una noche fina, como un velo. Las emociones se cuelan por las grietas. Si esta casa guarda secretos, esta noche alguno podría aclararse la garganta. -Luego dio una palmada suave y miró a sus compañeras, animada. -Pero no hemos venido a leer augurios todo el rato. Vamos, chicas. Antes de que el ponche pierda fuerza espiritual.

Mientras se alejaba hacia las mesas de canapés, Luna pasó la mano por uno de los barriles de agua con manzanas, cerró un instante los ojos y sonrió.

-Definitivamente... -susurró- esta noche promete...

Notas de juego

  • ¿Conocía a Abner antes de la fiesta?
    Sí. Luna lo conocía de vista y de un par de charlas breves en la biblioteca y en proyecciones antiguas de cine. Nunca fueron amigos íntimos, pero compartieron más de una conversación sobre simbolismo, monstruos clásicos y “las verdades que solo se dicen en blanco y negro”.

  • ¿De qué va disfrazada?
    De la Novia de Frankenstein, reinterpretada a su manera: vestido blanco remendado, sandalias cómodas, el pelo gris recogido con horquillas levantadas y collares de piedras protectoras. Más mística que terrorífica.

  • Opcional – ¿Tiene un lío romántico esta noche? ¿Con quién?
    Sí, o al menos una chispa suave y tardía. Luna siente una inesperada conexión con Coco Vidal, la esposa de Abner: miradas largas, sonrisas cómplices y una conversación pendiente junto al jardín, donde las energías y los silencios dicen más que las palabras.

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15/01/2026, 15:58
Barbara Warren

Barbara contiene el aliento al cruzar el umbral de la mansión Vidal. En sus sesenta y tres años de vida jamás había estado rodeada de un lujo tan ostentoso; lámparas imposibles, mármoles que devuelven la luz y un silencio expectante que parece observar a los invitados tanto como ellos a la casa.

Viste un disfraz de la hija de Drácula: un vestido largo y fluido, negro como una noche sin luna, de tela liviana que se mueve con cada uno de sus pasos. Una capa a tono descansa sobre sus hombros, y la capucha, llevada con naturalidad, cubre su cabello blanco apenas recogido. Al cuello, una cadena antigua reposa contra su piel, más cercana a una costumbre que a un accesorio.

Se sorprende cuando el propio Abner Vidal se aproxima, visiblemente entusiasmado por recibirlas. Barbara no había estado presente en el arresto de los Krause, pero había escuchado la historia más de una vez, narrada con distintas inflexiones por las Expertas. Aun así, verlo en persona le provoca una curiosa sensación, una mezcla de expectativa y cautela.

Le dedica una sonrisa serena cuando él se presenta.

—Buenas noches, señor Vidal —dice con suavidad— Es un enorme placer conocerlo. He oído hablar mucho de usted, aunque nunca había tenido el agrado de conocerlo en persona.

Hace una breve pausa, dejando que su mirada recorra el salón con atención tranquila.

—Y mucho menos de conocer su… humilde morada.

La palabra humilde se pierde entre una sonrisa amable.

Cuando Luna menciona el ponche, Barbara no pierde tiempo. Se aleja con paso calmo hacia la mesa repleta de canapés. Desde allí, copa en mano, se dispone a observarlo todo: los gestos, las risas forzadas, las sombras que parecen quedarse un poco más de lo debido en ciertos rincones.

Después de todo, las casas grandes siempre guardan secretos.

Y Halloween es una noche propicia para que algunos de ellos decidan salir a la luz.

Notas de juego

Opcional – ¿Tiene un lío romántico esta noche? ¿Con quién?
No por el momento... 

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15/01/2026, 22:18
Roxanne Blaze

Un intenso e inconfundible aroma herbal se propagaba hasta el salón principal donde se desarrollaba la fiesta a través de una de las puertas del servicio. Los asistentes a la fiesta del señor Vidal más cercanos a la susodicha puerta arrugaban sus refinadas narices cada vez que un camarero salía de allí con una bandeja de canapés y el movimiento de las puertas esparcía el aroma. El origen de aquel misterio no es que tuvieran que desentrañarlo las Expertas con gran esfuerzo, cualquiera que conociera a Roxanne Blaze ya podía hacerse una idea de lo que allí estaba sucediendo. Roxy había hecho migas con los camareros, especialmente tras enseñarles una resplandeciente bolsita verde de indica. La vieja rockera se encontraba siempre más cómoda entre la prole y el servicio que con los estirados snobs que acudían a fiestas como aquella, y si ella había ido era solo porque la reunión de aquel jueves del club de lectura se celebraba allí y Roxy tenía la obligación judicial de no perderse ni una cita. 

¿Qué si he visto la serie esa de Cadena Alimenticia? ¡Ah, coño, claro que sí! La de los mutantes esos que son maderos, ¿no? Sí, sí, sí, claro que la veo. Me encantó cuando explicaron el pasado transgresor de la muchachita esa, Eliza. ¡Y, joder, soy la fan número uno del puto John Jackson! ¿Cómo? ¿Qué se llama Jack Johnson? ¿Qué dices flipao? Estoy segura de que es John Jackson.

Roxy perdió el interés en aquel grupo de camareros cuando uno de ellos decidió googlear la serie para ver quién tenía razón en aquella pequeña discusión. Estaba harta de que las discusiones se zanjaran con una búsqueda en Internet y de que cada vez que alguien se tiraba un pedo, enseguida apareciera alguien con un móvil para grabarlo. Aquella manía de grabar y subir a las Redes Sociales cualquier chuminada le había costado un disgusto judicial a la pobre Roxy. En los ochenta le hubieran echado una pequeña bronca y a correr, ahora cualquiera podía grabarte y que aquello contara como prueba. Malditos policías de balcón... 

Roxy cruzó el salón al divisar a sus recientes compañeras en la otra punta dejando tras de sí una estela aromática que provocaba que todos se giraran a su paso. La invitación exigía acudir disfrazada, aunque Roxy no había prestado demasiada atención al mensaje que le habían mandado las chicas. Mucho texto. Con suerte había leído dónde tenía que ir y a qué hora. Llevaba un vestido sencillo de color rojo con un amplio escote y, sobre este, su inseparable chupa de cuero y las cadenas que la adornaban, las cuales tintineaban a su paso. Vamos, que vestía como cualquier otro día. Un estiraducho invitado disfrazado de Pedro Picapiedra que lucía unas gafas de pasta —luego se enterarían de que era un importante crítico de cine— quiso elogiar el disfraz de Roxy.

—Magnífico —le dijo a su paso— un disfraz exquisito y excelente. Una brutal referencia a "El regreso de los muertos vivientes" de 1985, dirigida por Dan O'Bannon ¿Es látex artesanal o maquillaje profesional?.

Roxy miró a aquel gilipollas y le apartó la mano con la que pretendía tocarle la cara. 

Es rimel barato y mala vida, cariño.  

Roxy llegó hasta sus compañeras. Miró en primera instancia a la novia de Frankestein y se dio cuenta de que era Luna. Luego giró la mirada hacia Bárbara, que parecía haber decidido que las capas habían vuelto a la moda. Y por último miró a aquella momia sifilítica que tenían enfrente y no supo si era Mildred u otra persona. Miró a su alrededor y se percató de que todo el mundo estaba disfrazado. 

¿Por qué cojones todos vais con esas pintas? En fin, lo he dicho muchas veces pero el mundo se va a la mierda, muchachas. 

Roxy divisó uno de los asientos y se dejó caer en él colocando los pies sobre la mesa más cercana sin ningún pudor a que su tobillera electrónica quedara al descubierto. Creyó haber escuchado a sus compañeras elogiar la casa y se sumó a la conversación a su manera. 

La choza, cojonuda. Solo me falta algo de priva. ¿Qué mierda es eso que bebes? ¿Ponche? Maldita sea, olvidé mi petaca. 

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16/01/2026, 07:48
Agnes Finch

Agnes no era muy aficionada a las peliculas de terror, según ella era por que luego sus animalitos no dormían bien por las noches, pero lo cierto es que no acababa de empatizar con ellas, que un monstruo de dos metros saliera de un pantano no tenía mucho sentido, si quería ver algo terrorífico de verdad solo tenía que poner las noticias ya que el ser humano era mucho mas aterrador. Aunque tenía que confesar que si que disfrutó de algún que otro libro de Stephen King, eso si se puede llamar "disfrutar" a pasarse la noche en vela pensando en que Annie Wilkes iba a entrar por su puerta.

De todos modos, lo que mantuvo en vela a la anciana fue la elección de disfraz, no podía usar maquillaje por que a MrPickels no reconocía a su mamá y no podía llevar nada aparatoso por que Jeronimo no podría posarse bien, además que combinar tres disfraces con una temática de terror era mucho mas complicado de lo que pensaba y encima tenía que ser clásico... Tenía claro que cuando viera a Abner le iba a cantar las cuarenta.

Finalmente la mujer encontró la solución, que era mas terrorífico que una fiera salvaje intentando devorar a una pequeña criatura en casa de una anciana? Agnes se presentó con un vestido largo clásico incluso para ella, con un adorno al cuello, Mr. Pickles llevaba un pequeño esmoquin y Jeronimo una pajarita amarilla. Que había mas clásico y terrorífico que Sylvestre, piolin y la buelita? Para Agnes claramente nada. 

Al llegar a la fiesta la señora White estaba en la puerta con un monísimo disfraz de gatita. 

-Carmila querida, estas divina, esas orejas te favorecen mucho, deberías llevarlas mas a menudo - Carmila era el nombre de pila de la señora White- Como está el pequeño Mochi? hace días que no lo veo por el parque? También ha venido a la fiesta?- El pequeño Mochi era el Dogo de la familia Vidal, un perro negro de 1,50cm de altura y casi 100kg de peso que la señora White sacaba a pasear todos los días ya que Abner siempre estaba muy ocupado, Agnes empezó a hablar con la señora White a raíz del perro y acabó conociéndola relativamente bien, aunque sin duda conocía mejor al perro ya que le daba chuches y premios desde cachorro.

El anfitrión no tardó en presentarse directamente y Agnes hizo lo propio.

-Gracias por invitarnos señor Agnes, desde que recibí su invitación me ha parecido curioso que nos llamemos igual, sus padres debían ser muy modernos- sin esperar respuesta se giró hacia Roxanne - Roxy querida, creo que el señor Vidal se ha vestido como esos músicos que te gustan, los Hugs* eran? 

Notas de juego

*The Kiss

 

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17/01/2026, 11:43
Angela Channing

Angela llegó a la mansión vestida de bruja, no porque le gustara particularmente ese personaje, de hecho no era muy amante de las películas de terror de serie B, sino porque había sido fácil encontrar un vestido adecuado para el disfraz, debería haber acompañado dicho atuendo con una peluca… pero era demasiado incómoda así que se limitó a ir de negro, coger una escoba vieja y escoger un sombrero antiguo, lo bueno de ser Angela es que ya era medio bruja y la cara de vinagre le venía incorporada, por lo que tampoco fue necesario pintarse de verde, algo que de ninguna manera pensaba hacer.

Asi pues se encaminó en la mansión con paso decidido dándole la escoba que había traído con ella al ama de llaves.

- En el porche no me han dejado dejarla, tiene roto el tubo de escape y echa demasiado humo negro- le dijo soltándole “su vehículo”

Al encontrarse con sus compañeras de lectura Channing se dirigió a ellas tomando algo de bebida, se la tendió directamente a Roci.

- Toma, no es el matarratas que te gusta pero tampoco ponche- le dijo sin mirarla sujetando la degradante bebida garrafónica con dos dedos para evitar que su piel se contaminara con semejante brebaje de segunda.

Cuando la vieja roquera cogió la copa de Champaña Angela se dirigió también a su anfitrión.

- Nunca voy a entender tu curiosa afición por este tipo de cine, pero siempre es un placer verte- le sonrió fugazmente lo que viniendo de ella era todo un elogio.

Notas de juego

¿Conocías a Abner antes de la fiesta? 

En su juventud fue uno de los que la apoyaron en su carrera como actriz. Una especie de manager.Quiso ficharla para que interpretara Vampirella pero los colmillos y las capas no era la forma en que Angela entendía el cine.

¿De qué vas disfrazada? 

De bruja 

Tienes un lío romántico con una de las personas con las que has hablado en la fiesta de esta noche. ¿Con quién? (Podéis inventároslo)

No, con nadie.

 

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19/01/2026, 11:38
Muriel Bennett

Muriel descendió del taxi con una sonrisa que ni el maquillaje más lúgubre podría ocultar. Mientras caminaba hacia la entrada de la mansión, se ajustaba con cuidado las solapas de su chaqueta roja. Se había tomado su disfraz muy en serio, aunque muy muy a su manera, lucía un traje de chaqueta rojo, una peluca rubia con un cardado imposible y un maletín de cuero desgastado. Para el ojo inexperto, era una ejecutiva de los ochenta, para los amantes del género, era la encarnación de la presentadora de "VHS" de terror o, más concretamente, un homenaje a las víctimas con clase de las películas de serie B que tanto le gustaban.

- ¡Oh, mirad este sitio! - exclamó Muriel al entrar - Es como estar dentro de una producción de la Hammer, pero con mejor presupuesto para el catering.

Al ver a la señora White, Muriel no pudo evitar hacerle un pequeño gesto de aprobación con la cabeza - Unas orejas de gato clásicas, impecable, querida. La sencillez es la clave del suspense - le dijo, aunque la criada le devolviera una mirada que habría congelado el ponche.

Muriel localizó rápido al resto de las Expertas. Se acercó al grupo justo cuando Abner Vidal, ataviado como una momia real, les daba la bienvenida.

- ¡Abner! Estás... envolvente - rio Muriel, dándole un par de palmaditas afectuosas en el brazo cubierto de vendas - Sabes que no me pierdo ni uno de tus martes en la biblioteca. Esa copia que pusiste de "El ataque de los tomates asesinos" fue una delicia. Gracias por invitarnos.

Muriel aceptó una de las copas de cristal, pero en lugar de beber, se quedó fascinada observando la bola de discoteca que lanzaba destellos sobre el mármol.

- ¿Conocíais a Abner? - les susurró a sus compañeras, aunque la pregunta iba más dirigida a las nuevas - Es un tesoro local. Siempre dice que el cine de terror es la única forma honesta de lidiar con el miedo a la muerte, aunque yo prefiero pensar que es solo una excusa para comer palomitas y gritar un poco.

De pronto, Muriel se fijó en un hombre que charlaba cerca de los barriles de manzanas. Era Arthur Pendergast, el bibliotecario del pueblo, que iba disfrazado de Nosferatu. Muriel sintió un pequeño vuelco en el corazón y se alisó la falda del traje rojo. Llevaban meses intercambiando notas en los márgenes de libros de misterio y compartiendo cafés cargados de azúcar después de las proyecciones. Aquella noche, bajo el velo de Halloween, Muriel estaba decidida a que su lío romántico intelectual pasara a ser algo más... cinematográfico...

- Si me disculpáis, chicas - dijo con un brillo juguetón en los ojos - creo que he avistado a un vampiro...

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20/01/2026, 19:11
Señora White

A Luna no se le pasó por alto la mirada asesina que le dirigía la señora White desde que se había puesto a hablar con los invitados. Era difícil, pues, allá a donde fuera, veía a la doncella observándola en la distancia. El único momento en que vio que esa mujer relajaba el gesto fue poco después de que las Expertas hubiesen entrado en la mansión, cuando se le acercó Agnes.

Está durmiendo en su caseta* —dijo, en una voz sorprendentemente dulce para su hosco semblante—. Pude sacarlo a pasear unas horas antes de la fiesta, aún me duele el brazo de lo mucho que corre. No creo que cause muchos problemas.

A todas les sorprendió que White no se quejase de los animales que traía consigo Agnes, pese a que probablemente terminarían dándole trabajo extra cuando tuviese que recogerlo todo.

Notas de juego

*La caseta de Mochi, ahora decorada para la ocasión, era tan grande que un especulador inmobiliario comenzaría a salivar nada más verla.

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20/01/2026, 19:23
Coco Vidal

Coco, la esposa de Abner, se acercó a saludar a la Expertas. Ya había conectado previamente con Luna pero ahora al fin se dejaba ver junto a su marido. Iba disfrazada de Cleopatra, con un atuendo de seda fina y adornos dorados y azules. 

¡Oh, Abner! Tienes que salvarnos a Luna y a mí de ese cretino de Thune. No para de hablar de créditos a tipo fijo o algo así.

Señaló a un hombre estirado que iba disfrazado del monstruo de Frankenstein. Era tan descomunal que apenas le hacían falta el maquillaje o los adornos. Se trataba de Gordon Thune, el banquero local y todo un pilar de la comunidad de Brindlewood Bay. 

No sé por qué lo invitaste. ¡Es un cenizo y ni siquiera te cae bien!

 

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20/01/2026, 19:33
Abner Vidal

Ya lo hablamos ayer, cielo. Gordon es un tipo importante y tiene buenos contactos. Además, Marcus insistió en que viniese —al ver las caras confusas de las Expertas, añadió—. Marcus es mi manager, queridas. Si le encuentro, se lo presentaré formalmente. 

Fue en aquel momento en que Muriel desapareció de escena para encontrarse con Pendergast*.

Notas de juego

¿Pendergast es por el agente federal de los libros de Preston y Child? Me chifla el personaje, ^^

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20/01/2026, 19:37
Sam Turlington

Antes de que Abner pudiese retirarse para hablar con el resto de invitados, un muchacho joven disfrazado como el fantasma de la ópera emergió de detrás de las Expertas, rodeando con sus brazos a Roxanne y a Angela.

¡Ey, Abner! ¡Menuda fiesta, macho! ¿Quiénes son tus amigas? Yo soy Sam, el nuevo socio de este sinvergüenza. No se lo digáis a nadie, pero planea su regreso al cine por todo lo alto.

Abner frunció el ceño, pero desechó el enfado con un suspiro y encogiéndose de hombros.

Os presento a Sam Turlington. ¿No crees que ya has bebido bastante? La fiesta acaba de empezar.

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20/01/2026, 19:43
June Willoughby

June Willoughby, conocida vecina chismosa de Brindlewood Bay, se aproximo a Barbara.

Oye, Barbs, ¿vais a acaparar mucho rato a Abner?

Era una mujer de mediana edad, atractiva aunque gran parte de su elegancia resultaba impostada. Para más inri, iba disfrazada más para un guateque estilo años 70 que para una fiesta de Halloween. Si la habían invitado era únicamente porque era muy amiga de los Vidal y parecía compartir su tren de vida.

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20/01/2026, 19:48
Elena Visage

Pendergast le hizo un gesto de silencio a Muriel cuando esta se aproximó a su encuentro. Señaló disimuladamente en dirección de una mujer que iba disfrazada de vampiresa.

¿Te acuerdas de ella? Es Elena Visage, la actriz que salía en Horror en Chesterton Street. Salimos a tomar un café por primera vez después de esa película.

Visage era una antigua actriz. Aún era joven, pero no lo suficiente para los estándares de Hollywood. A pesar de que apenas era capaz de dar dos pasos sin tambalearse y hablaba arrastrando las palabras, aún seguía manteniendo un halo de elegancia propia de una estrella. 

A pesar de ello, el bibliotecario solo parecía tener ojos para Muriel, a la que dedicó una torpe sonrisa*.

Notas de juego

*Colmillos incluidos.

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24/01/2026, 19:28
Roxanne Blaze

¿Cuándo traen la bebida de verdad? Chicas, me dijeron que esto era una fiesta. ¡Eh, Truñinton, ve a comprar algo de birra! —dijo soltándole un par de pavos al tipo de la máscara de fantasma de la ópera sin siquiera detenerse a mirarlo.

Mientras la fiesta seguía su curso entre sonrisas hipócritas y conversaciones vacías entre gente que realmente se caía mal, la vieja rockera se dirigió hacia una mesa donde descansaban las copas de champagne para el brindis que el anfitrión pretendía hacer luego. Un camarero dudó de si debía interceptarla pero se quedó a medio camino, convencido de no meterse en medio al cruzarse con la mirada de Roxy: aquella no era una invitada a la que fuera a detener un gesto cortes. Roxy no pidió permiso. Nunca lo hacía. Cogió una copa y la olió con desconfianza. A juzgar por como arrugó la nariz no debió hacerle ni pizca de gracia, pero la rockera se encogió de hombros y vació la copa de un trago. 

Mieeeerda. ¡Este aguarrás está esbafado! —exclamó con ironía al sentir las burbujas del champagne borboteando hasta su nariz. El morro de Roxy no estaba acostumbrado a bebidas tan finolis.  

El gas hizo su efecto y reptó por la garganta de Roxy hasta salir al aire convertido en un sonoro regoldo que provocó las miradas indiscriminadas de toda la sala. Roxy puso cara compungida, pero no por vergüenza, sino porque estaba preparando otro eructo todavía más potente. 

¿Qué pasa, señores? ¿Animemos esto o qué? 

Roxy se puso a bailar. La música refinada de salón no pegaba con su estilo de baile: caótico, salvaje, puro Rock. Las cadenas tintineaban mientras se movía, la chupa crujió al acompasarse a cada movimiento. Algunos invitados sonrieron incómodos. Otros negaron con la cabeza. Y algún otro comenzó, sin darse cuenta, a seguir el ritmo con el pie. Al menos parecía que había alguien que se estaba divirtiendo de verdad en aquel sitio. Roxy se pegó a la antigua actriz disfrazada de vampiresa, tal vez por que la confundió con alguien con su mismo espíritu gótico, y mientras bailaba a su lado le dio un golpe juguetón con la cadera. 

¡Vamos, nena! ¿Qué pasa, se te ha olvidado cómo se bailaba cuando sonaban The Sisters of Mercy? —La agarró suavemente de la muñeca, la hizo girar con torpeza y volvió a soltarla, riendo entre dientes—. ¡Eso es, suelta los colmillos y muérdelo todo!

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25/01/2026, 02:05
Luna (Widow Moon)

Luna percibía las corrientes invisibles de la mansión Vidal con la misma claridad con la que otros notaban una corriente de aire frío. Nada más cruzar el salón, sintió un cosquilleo incómodo en la nuca, una vibración densa, poco amistosa. No tardó en identificar su origen. La señora White.

No le quitaba el ojo de encima. Allí donde Luna se movía, junto a la mesa de canapés, cerca del ponche, incluso cuando se detenía a observar las luces, la mirada afilada aparecía, fija, evaluadora, como un cuchillo mal disimulado bajo una servilleta. Luna, con su vestido remendado de Novia de Frankenstein y sus collares de piedras, sostuvo aquella energía sin devolver hostilidad alguna; simplemente inclinó la cabeza levemente, como quien reconoce una presencia territorial.

Cuando escuchó a White hablar con Agnes, su tono sorprendentemente dulce al mencionar al animal durmiendo en su caseta, Luna parpadeó despacio. Aquella grieta en la dureza le confirmó su intuición: no era maldad lo que emanaba de la mujer, sino celo. Instinto. Miedo a que el orden se alterase.

-Las personas que aman a los animales suelen tener el corazón anudado -murmuró Luna para sí, deslizando un cuarzo rosa entre los dedos- Y los nudos aprietan cuando hay demasiada gente alrededor.

El ambiente cambió cuando Coco Vidal se acercó. Luna sonrió antes incluso de que la mujer hablase; su energía era cálida, ondulante, como seda al viento. Cleopatra, dorada y luminosa, irradiaba una complicidad que no necesitaba palabras.

-Oh, querida… -respondió Luna con una risa baja cuando Coco se quejó del banquero- Los hombres que hablan de dinero suelen olvidar que también es una ficción. -Alzó la vista hacia Gordon Thune, el coloso disfrazado de Frankenstein, y ladeó la cabeza -Ese monstruo no fue creado en un laboratorio. Se hizo a sí mismo a base de números.

Abner intervino, conciliador, y Luna le dedicó una sonrisa amable. Siempre había visto en él a un hombre dividido entre el arte y la concesión, entre el monstruo y su creador. Cuando mencionó a su manager, Luna asintió despacio. El bullicio aumentó con la aparición de Sam Turlington. Su energía era caótica, juvenil, demasiado expansiva. Luna frunció apenas el ceño cuando el muchacho se colgó de otras invitadas como si el mundo fuese un escenario perpetuo.

-Ese chico vibra demasiado rápido -susurró a Coco- Como una aguja sobre un vinilo antiguo. Puede rayar algo valioso sin darse cuenta.

La aparición de June Willoughby provocó en Luna una leve sonrisa ladeada. Reconocía aquel tipo de energía: curiosa, invasiva, siempre en busca de historias ajenas para tapar silencios propios. No intervino; algunas lecciones no se enseñan, se observan. Al divisar a lo lejos a Elena Visage, tambaleante pero aún envuelta en un aura de vieja gloria, Luna cerró los ojos un segundo.

-Esta casa está llena de fantasmas... -dijo en voz baja- Pero algunos vienen a pedir justicia… y otros solo quieren bailar una última vez...

Volvió a mirar a Coco, tan cercana ahora, y sus dedos rozaron sin querer... o quizá queriendo... uno de los brazaletes dorados de la mujer.

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25/01/2026, 14:45
Barbara Warren

Barbara se gira al oír su nombre y, al encontrarse con June, los recuerdos de los años setenta regresan a su mente sin previo aviso. Sus padres solían vestirse de una forma muy parecida a la de ella: pantalones acampanados, telas sueltas, colores vivos, ropa pensada más para un guateque interminable que para cualquier tipo de formalidad. A Bárbara siempre le habían encantado esos atuendos y, con los años, había aprendido a dejar pequeñas notas de estilo hippie colarse en su propia manera de vestir.

Sin embargo, estaba claro que June no había comprendido del todo la consigna de la fiesta… o, simplemente, le daba igual.

—Oh, querida, el señor Abner es todo tuyo —exclama Bárbara con una sonrisa cortés, haciéndose a un lado con naturalidad.

En ese momento, Roxanne comienza a bailar como si estuviera en un concierto de rock. Bárbara observa la escena con diversión genuina. Percibe algunas miradas de desaprobación entre los invitados, tan habituados al lujo pulido y al estatus elevado, pero a Roxy eso parece no importarle en absoluto.

Bárbara sonríe y acompaña el ritmo con unas palmas suaves, alentando a su compañera Experta mientras se acerca por segunda vez a la mesa para servirse un vaso de ponche.

Alguien debía animar esa fiesta, piensa, antes de dar un pequeño sorbo y dejarse llevar, aunque sea un poco, por la música.

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26/01/2026, 19:31
Angela Channing

¡Ey, Abner! ¡Menuda fiesta, macho! ¿Quiénes son tus amigas? Yo soy Sam, el nuevo socio de este sinvergüenza. No se lo digáis a nadie, pero planea su regreso al cine por todo lo alto.

Abner frunció el ceño, pero desechó el enfado con un suspiro y encogiéndose de hombros.

Os presento a Sam Turlington. ¿No crees que ya has bebido bastante? La fiesta acaba de empezar.

Angela se quedó tiesa como la mojama cuando se vio rodeada por los brazos de aquel niñato vestido de fantasma de la ópera. Con una de las cejas enarcadas y cara vinagre lo miró a los ojos sin ocultar su desagrado, para después mirar hacia su mano esperando que se la quitara de encima el solo y así no tener que hacerlo ella. 
 

- Si… menuda fiesta…- dijo haciéndose a un lado para obtener espacio entre ella y el Fantasma- ¿Tengo que decir que es un placer conocerlo señor Turlintong o me lo puedo ahorrar? Es que voy de bruja, disculpe que sea un poco seca estoy metida en mi papel…- le contestó en su tono mas cortante… odiaba que le invadieran su espacio vital. 

Tras despachar al chaval se dirigió a Abner con curiosidad.

- ¿Es eso cierto Abner? ¿Puedo preguntar que tienes en mente?

Indago mientras le echaba el ojo al baile de Roxanne con desagrado. ¿Dónde demonios se había metido?

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28/01/2026, 17:24
Muriel Bennett

Muriel se encontraba en su propio pequeño oasis cinematográfico. 

- Arthur… - susurró Muriel, dejándose llevar por la atmósfera. Al verle los colmillos de plástico sonrió divertida - Te quedan... extrañamente bien. Casi me convences de que vas a invitarme a dar un paseo por Transilvania en lugar de por la sección de biografías.

Pendergast, con su gesto de silencio, la devolvió a la realidad de la fiesta. Muriel siguió la dirección de su mirada hacia Elena Visage. La actriz, que en pantalla parecía eterna, ahora se balanceaba como un barco a la deriva. Muriel sintió una punzada de melancolía cinéfila, recordaba perfectamente el estreno de Horror en Chesterton Street. Ver a una estrella de ese calibre tambaleándose en una fiesta de pueblo era como algún tipo de presagio...

Se acercó un poco más a Arthur, bajando el volumen de su voz - Pobrecilla. Parece que el papel de vampiresa se le ha quedado pegado a la piel. Hay algo en su mirada, Arthur... no es solo el alcohol. 

Estuvo tentada de ir a hablar con ella cuando de pronto, un estruendo gutural rompió el encanto. Muriel se giró justo a tiempo para ver a Roxy alarmando a los invitados en el salón con un eructo. Vio a Barbara seguirle el ritmo con palmas suaves, a Angela con cara de haber masticado un limón especialmente agrio y al joven Sam Turlington intentando no parecer un intruso en todo aquello.

- Vaya... parece que mi amiga ha decidido que la banda sonora necesitaba algo más de "percusión" - comentó Muriel a Arthur, conteniendo una sonrisa - Será mejor que vaya un rato con ellas. Conozco a ese tipo de "fantasmas" como Turlington, suelen ser los que abren la puerta prohibida en el sótano y desencadenan el desastre.

Muriel se despidió de Arthur con una caricia rápida en la manga de su capa de Nosferatu y un guiño de ojos, y comenzó a serpentear entre los invitados. Su instinto de sabuesa, tan afilado como el de sus compañeras, se activó al ver a la señora White observando a Luna desde las sombras.

Se acercó a la mesa de canapés, no para comer, sino para estar más cerca de Angela y Abner. El comentario de Sam sobre el "regreso al cine" de Vidal había despertado su curiosidad. ¿Vidal volviendo a las andadas? ¿Con un socio tan joven y... ? Muriel sacó una pequeña libreta de su bolso (disfrazada de guion de rodaje) y se preparó para anotar cualquier "verdad incómoda" que pudiese oír...

Notas de juego

Sí ^^ Que guay que lo hayas pillado jeje