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Vampiro: Edad Oscura V20 - Bretaña nocturna [+18]

[Prólogo 0.8] Tenebris Aeternam - Lyssane du Sacré-Coeur

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16/05/2019, 00:39
Clarissa du Sacré-Coeur de Montmarte

Monte de Montmartre , cerca de París, Noche del 23 de Junio de 1255

La noche de San Juan, la hoguera ardía cual columna luminosa pretendiendo llegar al cielo. Durante buena parte de la primera parte de aquella noche tanto tú como Clarissa os habían quedado a esa distancia prudencial que marcaba vuestro instinto. Era un espectáculo hermoso, las llamas, pero absolutamente peligrosas para vosotras. Tu mentora puso su mano sobre el hombro.

Esta noche es especial. Esta noche cambiarán muchas cosas para nosotras —dijo con una convicción absoluta. ¿Cuánto tiempo llevabas como cainita? ¿Treinta? ¿Cuarenta años? Asaltada por los horrores nocturnos, los recuerdos de tu Abrazo, el desamparo y la impotencia. Recuerdos que se habían evaporado como el rocío matutino, pero regresaba cada amanecer.

Los últimos mortales abandonaban la escena, los mortales que no importaban. Ahora quedaban los que realmente eran de interés para Clarissa, pues la toreador empezó a buscar entre los presentes. Cuando pareció reconocer a alguien, se acercó tirando de ti con suavidad.

Sabes que todo cuanto hago es tu bien, ¿verdad, mi pequeño gorrión? —te dijo mientras apretaba suavemente tu mano y te miraba de soslayo.

No sabías qué tenia preparado para ti, solo las enigmáticas palabras de que esta noche habría un cambio importante para ti. Pero las llamas de la hoguera tan cerca te generaban cierta ansiedad. ¿Qué quería decir con cambiar?

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16/05/2019, 01:04
z/Lyssane du Sacré-Coeur de Montmartre

La joven acogida de Clarissa observó a la que durante tanto tiempo había sido su madre, esa persona que la había cuidado y había hecho todo lo posible por ella con la única petición de su lealtad. Desde luego, ella estaba feliz de que alguien así hubiese podido recogerla, en lugar de verse sola en aquel mundo que ya empezaba a reconocer su nombre, al menos en París. Así que era por eso mismo por lo que la idolatraba y trataba siempre de pedirle consejo, y de igual forma, siempre trataba de hacer lo que le pedía, cumpliendo con su cometido lo mejor posible. 

Y aunque confiaba en ella más que en otra cosa, no sabía por qué habían ido allí esa noche. No sabía por que iban directas a las llamas que, aun con toda la distancia, le provocaban angustia y terror. Caminaba hacia allí sin resistirse, claro, ¿cómo podría negarse a hacer algo de lo que ella le sugería? 

- S-Sí.- Contestó a la pregunta. Cuando le dijo eso, sintió seguridad y, notando su mano agarrada a la suya, no pudo hacer otra cosa que sonreír, decidida a seguirla hasta el fin del mundo. Pero, ¿cambiar? ¿Por qué tendría que cambiar algo? Todo había sido perfecto desde que decidió cuidarla, no quería que nada cambiase. Ya había hecho mucho cambiando de aires, intentando volverse alguien que pudiese dominar tanto el mundo mortal como el vampírico, y todo eso lo había hecho por Clarissa, por ella más que por sí misma, porque quería que se sintiese orgullosa de lo que había conseguido, y que pudiese verla en los mejores puestos.- Pero... ¿Qué vamos a hacer?.- Preguntó, en un tono inocente. Solo quería saber un atisbo, una pista que le ayudase a comprender por qué seguían caminando hacia las cálidas llamas que surgían de la hoguera, amenazantes y peligrosas cual puñal. 

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16/05/2019, 01:21
Clarissa du Sacré-Coeur de Montmarte

Monte de Montmartre , cerca de París, Noche del 23 de Junio de 1255

Con la escena alumbrada por el fuego, las sombras que proyectaba sobre vosotras, el suelo y otros presentes parecían tomar formas siniestras. Tú, acostumbrada al dominio de las sombras, pudiste llegar a percibir rostros cornudos, sonrisas retorcidas y hasta figuras humanoides de malévolas proporciones que se arrebujaban alrededor de la hoguera. Pero vuestro destino no eran las llamas, Clarissa te desvió por un sendero que ascendía por el monte.

Serás reconocida para lo que naciste —respondió críptica mientras empezasteis a cruzar hileras de hombres que te contemplaban como lobos hambrientos y mujeres que lo hacían con una sonrisa maligna en los labios.

¿Pero aquellos eran vampiros? No, estabas segura de que no lo eran. La majestad de tu mentora se imponía sobre ellos, ninguno se atrevía a mirarla fijamente. Pero a ti, a ti todas las miradas te pesaban como una losa. Al final de ese ascenso llegasteis a la cima donde pudiste apreciar, acariciada por la luna, una roca que bien podía parecer un altar. Junto a ella había tres mujeres, una joven, una de mediana edad y una anciana. La última se acercó a Clarissa ignorándote.

¿Es virgen? —preguntó la anciana con una voz horrible, Clarissa asintió profundamente causando la satisfacción de las tres mujeres. Entonces tu mentora volvió su mirada hacia ti, te sonrió cálida como siempre hacia y te acarició la mejilla.

Es tu momento, pequeño gorrión. Haz lo que te manden.. te prometo que no te pasará nada malo —te dijo con convicción.

La joven se acercó a ti, tenía tu edad quizá, y te tendió la mano para que la acompañaras.

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16/05/2019, 01:40
z/Lyssane du Sacré-Coeur de Montmartre

Las sombras no solían parecerle tan aterradoras como esa noche, no cuando ella las utilizaba, y no cuando solía observarlas en la noche, en su habitación, o en cualquier callejón oscuro. Le asustaba, incluso, y no llegaba a comprender por qué le hacía pasar por eso. ¿Reconocida para lo que nació? Tal vez podría haber sido algo más... explícita en sus palabras. Eso le habría sido de ayuda, pero no fue así. Simplemente continuaron caminando entre la oscuridad, hasta llegar a las atentas miradas de hombres y mujeres que, con sus miradas, no hacían otra cosa que ponerla incluso más nerviosa de lo que ya estaba. Debería estar acostumbrada, siempre que iba junto a Clarissa les llovían las miradas, pero justo ahí solamente la observaban a ella, y eso era lo más preocupante. 

Cuando por fin llegaron a la cima, no pudo sino observar el altar, ¿qué tenía pensado para ella exactamente? ¿Por qué importaba que fuese virgen...? Nunca había importado que lo fuese en ningún momento de su vida y de su no-vida. Y la anciana... Oh, la anciana procuraba que su miedo no se esfumase. Ni aunque la joven, que parecía de su edad se acercase a ella cesó el temblor en sus manos y en sus piernas ante lo desconocido. 

Cogió la mano de la chica, no sin mirar de reojo a Clarissa varias veces conforme avanzaban. ¿De verdad era lo que ella quería? Tal vez... Hubiese sido mejor alejarse mientras podía. Tal vez estaría mejor en otra parte del país, procurando su supervivencia... Pero ya era tarde. Y conforme avanzaba a la boca del lobo, sin comprender absolutamente nada, sintió el mismo temor que la noche en que fue abrazada. Si hubiese podido llorar, seguramente lo hubiese hecho, quería dejarse caer al suelo, y abrazar sus piernas, pero... No podía. No podía defraudarla. "No te pasará nada", esas palabras se repetían una y otra vez en su cabeza, intentando resonar ante el miedo, sin mucho éxito. Sólo esperaba que de verdad fuese así. 

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20/05/2019, 18:07
Narrador

Monte de Montmartre , cerca de París, Noche del 23 de Junio de 1255

La joven te condujo hasta el altar, allí las otras dos mujeres te desnudaron descubriendo tu floreciente belleza juvenil ahora acunada por la luna. Todos los presentes te contemplaron por un instante, pero pronto las tres féminas se colocaron detrás de ti acompañándote un poco más hacia el altar.

Es noche mágica. El velo entre mundo débil en los lugares de poder. Y ahora tú, Lyssane hija de la muerte, estás presta a ser entregada a algo.. superior —anunció la vieja con voz renqueante, pero de una forma que tu corazón se llenó de temor. De repente Clarissa se sintió muy lejana, las propias mujeres también, así como la misma realidad que te rodeaba. No sabías cuando había empezado, pero a las mujeres habían empezado a cantar algo siniestro, pero tus oídos embotados no eran capaces de entender qué estaban cantando.

Pronto empezaste a sentir un frío sobrenatural como jamás lo hubieras sentido antes, ni siquiera en la agonía de tu muerte previa a tu Abrazo. Un viento helado soplaba con una vehemencia que casi parecía pretender arrancarte la misma piel, pero con él también llegaban los ecos de las voces del trío de mujeres. El altar empezó a cubrirse de escarcha, los alrededores se trasformaron en un páramo helado y pronto te viste en la cima de una colina que presidía un erial de hielo, nieve y muerte blanca. El cielo era rojo, como prendido en llamas, salpicado de seres alados que estaban demasiado lejos de ti para que pudieras apreciar qué eran realmente. A lo lejos podías ver lo que parecían animales o bestias, ¿también humanos, quizá? ¿U otra cosa?

Es una visión magnífica, distinta a lo que suele creerse en este lugar —dijo de repente una voz que sonaba como el resquebrajar del hielo. Luego unos pasos a tus espaldas, pesados, de una cosa enorme que se acercaba hacia ti. Una presencia asfixiante, maligna y ominosa. Pero cuando te diste la espalda solo viste a un hombre que estaba frente a ti, un hombre de aspecto hermoso y porte casi angelical, junto a él el frío desaparecía —. Bienvenida a mi dominio, Lyssane.. me preguntaba cuánto más debería esperarte para que te presentaras ante mi.

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20/05/2019, 20:40
z/Lyssane du Sacré-Coeur de Montmartre

Conforme la iban desvistiendo, Lyssane volvió a echar una vista hacia atrás, buscando a Clarissa con la mirada. Trató de taparse con las manos, en un intento por cubrir sus intimidades a toda la gente que la observaba, sin demasiado éxito. Ante ella, todo estaba confuso, no sabía qué iban a hacerle, pero... debía tener esperanza, ¿no? Pensaba, acompañada hacia el altar, observándolo, tragando saliva. Parecía algo muy malo. Y escuchar la voz de la vieja sólo hizo que el miedo que estaba sintiendo se incrementase, respiraba de forma entrecortada, y el pánico hacía que se sintiese más pequeña que nunca. Se intentó aferrar a la voz de Clarissa, abrazándose a sí misma. Con la vista únicamente fija en el altar, a su alrededor todo estaba oscuro. El miedo mismo hacía que todo lo que la rodeaba se volviese negro, como si las sombras se aferrasen a ella y no quisiesen soltarla. Estaba acostumbrada a las sombras, sí, pero aquellas querían hacerle daño, o al menos, querían horrorizarla. 

Entonces empezó a sentir aquel frío intenso. Los recuerdos de su muerte se agolparon uno tras otro en su cabeza, múltiples imágenes grotescas de sangre, carne y muerte llenaron su mente. Intentaba calentarse, pero lo único que conseguía es pasar todavía más frío. Pensaba que no era posible tener tanto frío, pero así era. A su alrededor todo lo que podía ver era blanco, y aunque el miedo aún llenaba su cuerpo, temblaba por completo a causa del viento. Quiso prestarle atención a las voces de las mujeres, para poder sentir que permanecía junto a ellas, que todo lo que estaba haciendo tenía un propósito, pero aún no entendía por qué Clarissa le hacía pasar del ardiente fuego a un gélido viento. Alzó la vista, y lo que vio allí... Parecía el mismísimo infierno bíblico que le habían enseñado tanto tiempo atrás. ¿Qué eran esas cosas que sobrevolaban el cielo cubierto en llamas? ¿Era aquello su fin? Notó una lágrima deslizarse por su mejilla, no supo si por el miedo, o porque sentía todo su cuerpo dolido por el frío. 

Y justo cuando pensaba que nada podría asustarla más, escuchó aquella voz. Contraria al resto de voces y cánticos que había escuchado, su voz resonaba fuerte en su mente. Era gélida, sí, y por lo que parecía, se trataba de un hombre. ¿Sería uno de los que habían estado observándola? No... ninguno de ellos podría haber tenido tal presencia. No cuando había pasado justo por delante de ellos y nadie la había asustado tanto. Levantó sus manos, sosteniéndolas, y dejó de respirar, como si eso sirviese para no hacer ruido, y con ello pudiese ocultarse. Pero claro, no era así. Un paso hacia ella. Otro, y otro. No pudo aguantar más la respiración, así que, aún sosteniendo sus manos, se giró, solo para darse cuenta de que aquella presencia, por mucho que la asustase, parecía... un hombre. Se quedó paralizada, con la boca abierta. No sabía qué decir, pero el aliento todavía era pesado a su alrededor. Estaba casi segura de que no había visto nadie tan hermoso jamás, ni en sus años de mortal, ni en los de no-vida. Por extraño que pudiese parecerle, quería acercarse. Notaba calidez viniendo de él, y eso era lo único que buscaba en ese momento. Quería dejar de pasar frío. Y su presencia era tan ardiente... 

- ¿Q...Quién eres...?.- Dijo, tartamudeando, cuando por fin se libró un poco de su miedo y pudo pronunciar palabras. Pero su voz sonó muy débil, floja. Diferente a la de siempre. Parecía como si una extraña se hubiese colado en su propio cuerpo. Pero, ¿qué más podía hacer si tenía a alguien así justo delante? 

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25/05/2019, 18:17
Asmodeus

El hombre bien parecido te observó erguido, con un porte señorial propio de la nobleza, inspiraba una retorcida confianza que no podías acabar de comprender sabiendo donde te encontrabas.

Como tantos otros he recibido muchos nombres, pero para ti soy Asmodeus —se presentó tendiendo su mano pulcramente hacia ti con una ligera reverencia —. Ha pasado mucho tiempo, ¿verdad?

Su mirada oscura se clavó en ti, aquel aspecto ensoñador escondía algo maligno que casi podías respirar. Pero a la vez te sentías segura junto a él, era una paradoja que tu cabeza no era capaz de racionalizar. Antes de que pudieras responder, sus ojos ya habían recorrido tu terso y desnudo cuerpo como te degustara solo con la mirada. Sin tocarte sentías su roce cálido y excitante, pero no se acercó a ti.

Pero tú no me recuerdas a mi —añadió —. Tu mente te protegió de lo que viste, ¿verdad, Lyssane? Esa noche.. en tu casa.. con tus padres.. y Él..

Miedo, excitación, deseo y asco. La danza de las sensaciones de las que eras presa era un vendaval que no eras capaz de detener.

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26/05/2019, 13:18
z/Lyssane du Sacré-Coeur de Montmartre

Seguía dándole miedo. Aquel hombre elegante, pulcro y con una etiqueta que denotaba su elegancia le hacía temblar. Por muy hermosa que fuese aquella criatura, no podía negar que bajo su aspecto inspiraba miedo. ¿Por qué la habían mandado a ese lugar? ¿Acaso había sido su ambición? ¿Era por sus pecados? No lo sabía, y no entendía por qué su cuerpo reaccionaba ante él de esa forma, porque pese al miedo, seguía queriendo acercarse, como si le conociese de algo.
- ¿Asmodeus...?.- Preguntó, y antes de que pudiese siquiera darse cuenta, estaba acercando su mano hacia la suya, mirando todavía sus ojos, perpleja ante la situación. Algo en su interior le gritaba que huyese, se sentía como una presa, aunque no había sentido eso desde hacía años, pero su cuerpo no reaccionaba. 
Y entonces juntó las piezas. Asmodeus, Príncipe del Infierno. No sabía mucho más de él, lo poco que conocía era por lo que había aprendido de las historias que contaban en la iglesia, o que había leído por encima. Pero aquello era imposible, ¿no? Aunque había visto muchas cosas en el mundo de la noche, no podían existir los demonios. O eso creía, porque justo delante de ella estaba la prueba de que estaba equivocada... Puesto que no había visto vampiro ni humano más hermoso y letal. 
- ¿Qué quieres de mí? No te conozco...- Negó, cuando él aseguró que se conocían. Tal vez había estado observándola, pero no tenía ningún recuerdo de haberle conocido... Observó aquella mirada, penetrante, y sintió que su cuerpo temblaba, aunque por otros motivos. Nunca nadie la había mirado de esa forma, nunca de forma tan intensa, como si se introdujera en su pálida piel. Profundizaba en ella, como si no le costase nada, como si viese precisamente lo que estaba pensando y actuase en consecuencia para agradarle. Dejó los labios entreabiertos sin darse cuenta, quería sentir su tacto, sentirlo a él. Acercó algo más su mano, buscando esa caricia anhelante que se le presentaba justo delante, hasta que volvió a hablar, y se vio obligada a detenerse de nuevo, y ya nada fue lo mismo. 
- No...- ¿Por qué todo lo que hacía le llevaba hasta esa noche? Cuando pensaba que por fin podría tener unos minutos sin volver a aquel lugar, todos los recuerdos se agolparon de nuevo en su mente. Su memoria no estaba dañada, eso lo sabía, siempre podía ver esa escena sucediendo una y otra vez, entonces, ¿por qué tenía la sensación de que realmente lo que le decía era verdad? Tenía tantas preguntas... Su mente estaba tan confusa... No estaba acostumbrada a tener semejante maraña de sentimientos. Por un lado, era lógico querer obtener respuestas sobre lo sucedido realmente esa oscura noche en su hogar... Pero por otro lado, simplemente quería acercarse a él y dejar que todo se desvaneciese. Dejar que la excitación superase al miedo de descubrir una verdad que no quería repetir, dejar que él la guiase. Pero no podía decidir, simplemente no podía desechar sus recuerdos, y no quería alejarse de él... 
Así que movió su mano hacia la de él, suavemente, mirando tal y como él había hecho con ella, de arriba a abajo, todo su cuerpo, de forma pausada, hasta volver a sus ojos. 
- Qué...- Paró, al escuchar su voz un poco ronca. Cogió aire, sintiéndolo demasiado caliente, igual que todo a su alrededor.-¿Qué pasó? ¿Por qué no te... recuerdo?.- Dijo, de carrerilla, en un intento por no detenerse de nuevo, porque tal vez no volvería a hablar, centrada en el ardiente deseo hacia aquel ser.

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30/05/2019, 01:13
Asmodeus

Con una aparente satisfacción retorcida en la curva de sus labios, Asmodeus posó su mano sobre tu mejilla y tu cuerpo se encendió aun más fundiéndose aun más en el proverbial miedo que te atenazaba.

Claro que no.. los mortales soléis borrar los recuerdos más traumáticos para protegeros.. —habló como si tu condición vampírica fuera para ella irrisoria —. Claro, asesinar a tus propios padres.. trocearlos.. por amor.. para que luego ese amor sea una mentira.. vuelve loco a cualquiera.

La mirada de Asmodeus se clavó en ti, apartó la mano de tu mejilla deslizando sus dedos sobre tu cuerpo desnudo. Recorrió tu cuello prendiendo llamas de deseo, pero las palabras que anidaban en tu mente de sus labios eran de puro horror.

Fue hábil al engañarte, pero tú tenías tanta maldad en tu alma.. tanta..

Las palabras del ser que tenías enfrente espolearon tus recuerdos, abrió en ti una puerta cerrada que habías sellado para conservar tu racionalidad a salvo. Te viste conociendo un apuesto hombre que te engatusó con sonrisas y palabras, como respetaba tu condición y tu virtud, ibas cayendo gradualmente en sus redes. Luego vinieron las sugerencias extrañas al principio, siniestras después, y finalmente desatando en ti una oscuridad que no conocías. La petición final, el veneno vertido en tu mente, que tus padres eran un obstáculo para tu felicidad y libertad, y espoleada por sus palabras acabarías con el horrendo asesinato que siempre habías achacado a su Sire. Y por encima de esos ignominiosos recuerdos, la voz de Asmodeus como un salvavidas en medio de un océano furioso de oscuridad.

.. tanta.. que al final te ha devuelto aquí. Al lugar donde debías haber ido tras morir..

Notas de juego

Vamos a empezar a marcar tiempos para los posts. Así tomamos un ritmo.

Próximo post, 3 de Junio

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02/06/2019, 10:46
z/Lyssane du Sacré-Coeur de Montmartre

No pudo evitar volver a recorrer el cuerpo de Asmodeus con la mirada mientras hablaba. Sintió su tacto, tan simple, sobre su mejilla, y todo lo que pudo notar fue el calor, más asfixiante todavía, inundándola. Y aunque sentía todo eso, no podía evitar el sentimiento de querer escapar de allí, de correr. Pero no podía, por más que hubiese querido hacerlo, no lo haría. 

Y entonces le escuchó. Sus palabras sonaron como cristales rotos en su mente. No sabía muy bien por qué intentaba hacerle daño con eso, por qué repetir todo su pasado, y por qué mentirle. Le miró a los ojos, intentando vislumbrar entre todo el fuego una respuesta, algo que pudiese anclarla a la realidad, para saber qué estaba ocurriendo. Notó sus manos, ardientes en su cuerpo, y en cualquier otro momento, estaba segura de que ella misma intentaría, de forma inocente, llevar su mano a la de él conforme acariciaba su cuello, pero... no en ese momento. No cuando sus palabras eran cuchillos en su memoria. La tragedia de sus padres, lo que había visto, su Sire desapareciendo sin siquiera explicarle lo que había ocurrido... Todo. 

Hasta que pudo ver la realidad. Pudo verle a él, hermoso, acompañándola. Escuchó su voz como si realmente lo tuviese delante, sus palabras. Oh, esas palabras... Tan dulces y tiernas, que nunca imaginó lo que estaba haciéndole realmente. La confianza que había ganado conforme habían pasado tiempo juntos, todo lo que quería poder ser si le tenía a su lado... Notó más lágrimas deslizarse por su mejilla, justo cuando volvió a observar la escena en su memoria. Aunque esa vez, muy diferente. Las imágenes de ella despidiéndose de él, para caminar hacia casa con un único propósito. Cogiendo la daga que él mismo le había proporcionado y entrando en la habitación de sus padres, lentamente, como si el tiempo no pasase para ella, para empezar con su padre, quien era más fuerte de los dos, y sería más difícil. Todo lo tenía preparado, en su mente lo había estado visualizando una y otra vez, o al menos, suponía cómo iban a ocurrir los sucesos. Sin dudarlo, recorrió con el filo de la daga el cuello de su padre, formando una medialuna, viendo por primera vez la sangre saliendo desde su cuello, fluyendo rápidamente, sin detenerse. Esa maravilla carmesí, y en sus ojos el horror, hicieron que no pudiese detenerse, y fue inmediatamente a por su madre. A ella la despertó primero, haciendo que viese a su marido justo a su lado, desangrándose sin poder gritar. Pero su visión no duró mucho, con la daga bañada en la sangre de su padre, realizó un corte en su pecho. Ese corte no sangraba tanto como el producido en su padre, así que realizó otro. Y un tercero. Y después clavó la daga justo donde se suponía que debía estar el corazón, hasta que notó más y más sangre saliendo de su pecho, bañándola a ella, que sostenía la cabeza de su madre en brazos. 

La dejó en la cama, y observó la escena. Era tan maravillosa... Todo lo que ella había imaginado. Pero aún podía ser más perfecta. Le dedicó su tiempo, separó a su madre y a su padre, y empezó con el primero. A él, de quien había heredado su aspecto, no le tocó la cara, se limitó al cuerpo. Pero eso no le restó diversión. Al cabo de un rato, entre cortes y laceraciones, seguramente sería imposible distinguir a su padre de no ser porque había conservado su belleza. Su pecho estaba abierto por completo, la carne de su cuerpo por el suelo, y la sangre cubriendo cada rincón, formando charcos que cubrían a la pequeña Lyssane. Viendo su obra, tan maravillosa, volvió al lugar en el que había dejado a su madre, algo alejada de su padre. Con ella no fue tan indulgente. No había nada que la detuviese, no tenía nada que no pudiese simplemente destrozar. Empezó con la cara, ya que a su padre no le había hecho nada ahí, y sentía curiosidad. Cortó sus labios, suaves, solo para ver cómo la sangre escapaba por su boca, y arrancó los ojos, uno de ellos hecho trizas, el otro sacado con mayor facilidad al haberlo hecho ya antes. Ponía esfuerzo en hacerlo, sí, pero no era algo estético. Era una carnicería. 

Observó todo aquello, sin dar crédito. Eso era lo que el monstruo de su Sire había hecho, no ella. No podía haberlo hecho ella. Las lágrimas siguieron brotando sin cesar, cada vez más amargas. Ella recordaba haberse encontrado a sus padres así y llorar, ¿por qué ahora recordaba su risa? Su propia risa, en su memoria... Y sólo quería gritar.

Y entre todo aquello, la voz de Asmodeus, calmada, suave. Le recordaban a las palabras de su Sire, aunque de una forma diferente. Porque aunque las palabras del Demonio sonaban tranquilas y apaciguadas, no destilaban otra cosa que maldad. Ni siquiera supo qué decir. No supo si quería aferrarse a la salvación que parecía ser él o si simplemente quería dejarse caer. 

Notas de juego

Espero no haberme pasado :( 

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02/06/2019, 21:20
Asmodeus

Mientra revivías con lúcido detalle todo aquel dantesco episodio, Asmodeus te contemplaba con absoluta ausencia de compasión o empatía. El demonio que generaba en ti aquel vergel de emociones contradictorias parecía satisfecho por tus reacciones, pero no se congratulaba riéndose o sonriendo con suficiencia. No, en él no brotaba apenas un ápice de emoción humana.

La vida es tan frágil. Los mortales no llegáis a daros cuenta de que apenas un instante lo cambia todo. Y tú fuiste ese instante para tus padres, y para ti —dijo acariciando tu cuello con suavidad —. Incluso ahora, muerta en vida, condenada, mereces el castigo por tus pecados. Pero tienes otra opción, una huida hacia delante —la caricia se convirtió en un cepo, rodeó tu delicado cuello con la mano.

Te entregarás a mi, Lyssane la Parricida. Y te someterás a mis caprichos y mis deseos. Me servirás en la Tierra como inmortal, a costa de tu alma ya condenada —lamió entonces tus labios, sentiste las llamas de la lujuria derramarse sobre ti como un veneno imparable —. Podrás escapar a tu condenada aquí abajo.. temporalmente.. si aceptas la servidumbre que te ofrezco. Eres mía, parricida. Y ahora.. acepta tu destino..

Notas de juego

Perfecto, si es lo que hizo Lyssane, mejor que quede claro jajaja

Próximo post, el jueves 6.

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05/06/2019, 17:14
z/Lyssane du Sacré-Coeur de Montmartre

Todavía no entendía cómo había podido ser capaz de hacer todo eso. Quería poder decirse a sí misma que fue su Sire quien lo hizo, o incluso que fue él quien le obligó a hacerlo, pero en sus recuerdos no había nada de eso. Era ella, solamente ella, frente a la muerte. Hubiese preferido morir junto a sus padres, pero... justo en ese momento, esa opción estaba muy dispersa. Ahí, y en ese preciso momento, no quería morir. Lloraba, pero sus lágrimas iban cayendo cada vez menos, a pesar de que sentía sus ojos arder y no podía evitar estar triste, enfadada con ella misma. Notó la mano de Asmodeus, una caricia leve, que hizo que devolviese la vista hacia él. No sabía cómo podría escapar de todo aquello, era imposible que él tuviese una solución. Había estudiado los pecados, sabía bien que el que cargaba en sus hombros sería difícilmente borrado, pero... ¿Y si realmente la tenía? Se preguntó aquello, y más cosas, mientras notaba su caricia tornarse un agarre firme en su cuello. Los primeros segundos, pensó que le acariciaría en aquel lugar, pero después de ver que se quedaba ahí, sintió el peligro acechándola. 

Y aunque escuchando sus palabras solo podía desconfiar, incluso cuando todo lo que estaba haciendo parecía forzado, ¿qué más podía hacer? Había conocido a la criatura más hermosa que jamás había visto, y estaba entre sus garras, como si fuese un ratoncito esperando ser cazado por un gato. Sí, esa era la comparación. Él era el depredador, y ella la presa. Y es que aquel deseo eran tan difícil de aguantar... Casi pensó que se derretía cuando notó su lengua recorrer sus labios. 

Se quedó unos segundos que le parecieron eternos callada, reflexionando sobre él, sobre aquel lugar, si de verdad era el infierno, y ese era el sitio en el que debería estar... No, no quería acabar ahí. Quería evitar la condena, tal vez... Si lo hacía, podría remediar sus errores. 

- Tuya.- Habló, antes siquiera de pensar en lo que iba a decir, mirándole directamente a los ojos. Ojos hermosos, y fríos, muy fríos, por mucho deseo que irradiasen. Ahora solo quedaba saber si su condena sería peor a la del mismísimo infierno. 

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05/06/2019, 20:37
Asmodeus

Tu respuesta fue recibida con una gran y satisfecha sonrisa por parte de Asmodeus, el infernal tomó tu mentón y lo alzó para derramar un encendido beso en tus labios.

Mía entonces —fue la sentencia del demonio, pero ni siquiera la frialdad de tu mirada parecía ser capaz de apagar la lujuria que llameaba en el cuerpo de Asmodeus y ahora se contagiaba al tuyo. Te agarró en volandas sosteniéndote por el trasero, tu cuerpo desnudo unido al suyo casi fundiéndose en un carnal abrazo. No supiste apreciar cuando, pero cuando tu piel llegó a tocar la de Asmodeus, él también estaba desnudo ante ti.

Sus besos dejaron de ser comedidos, su voracidad tan absoluta que no dejaba centímetro libre de su paseo triunfal. Labios, cuello, hombros, para cuando llegó a tus senos aquella dominación que ejercía sobre ti. Su fuego lascivo iba envenenándote el instinto, su corrupción de íncubo aflorando en tu mente, y los movimientos rítmicos, aun no sentenciados por ninguna penetración, se iban haciendo insoportablemente placenteros. Su mirada, oscura, maligna y triunfal se unía a la tuya, era como si tu alma se hubiera rendido a aquella oscuridad, y ahora.. solo quedaba aceptarla en tu seno.

Notas de juego

Próximo post, el lunes 10.

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05/06/2019, 21:42
z/Lyssane du Sacré-Coeur de Montmartre

Observó su sonrisa, y se planteó si realmente había hecho bien, pero, antes de que pudiese seguir planteándose las cosas, sintió sus labios sobre los suyos. Nunca le habían besado, y desde luego, no esperaba que su primer beso fuese algo así, lo esperaba muy diferente. Cuando era pequeña, su madre le había dicho que algún día encontraría alguien que le besase con amor, y cariño. Pero aquel beso era diferente. No era cariño, sino pasión, lujuria, deseo, todo aquello en estado puro. Escuchó su sentencia, y aunque debería sentir cierto asco de que se aprovechase de ella de esa forma, era todo lo contrario, le gustaba escuchar eso. 

Se sobresaltó un poco al notar que la levantaba, llevando sus brazos inmediatamente hasta la altura de su cuello, rodeándole con ellos. Sintió su poco pecho contra el suyo, y sus manos en sus nalgas, agarrándola para que no cayese. Y, entreabriendo un poco los ojos para poder verle, se dio cuenta de que frente a ella estaba el ser más apuesto del mundo. Ya lo había pensado, pero viéndole desnudo era... maravilloso. Y en ese momento, ella le pertenecía. Quiso seguir apreciándole, pero volvió a notar sus besos. Si los de antes le habían parecido intensos, aquellos podrían haberla desquiciado. Sentía toda la pasión que rodeaba a Asmodeus en su piel, en sus labios, y en su interior, y todo aquello únicamente con unos besos. Bajó al cuello, a sus hombros, y no pudo evitar echar un poco la cabeza hacia atrás cuando notó sus labios en sus senos. Tragó saliva, agitada por el deseo que sentía por ese ser. Temblaba ligeramente, pero no era incomodez lo que sentía, sino las ganas de continuar aquello, a pesar de que no sabía muy bien cómo. El instinto hizo que elevase una de sus manos hacia su pecho, acariciándolo, mientras sus ojos veían los de él. Quería acariciarle eternamente, satisfacerlo, y complacerlo. 

Intentó moverse un poco, pese a que el cuerpo le temblaba cada vez más, ansiosa. Agarrada todavía por él, sabía que al menos no caería, así que decidió que quería explorar. Aún jadeando, movió su pequeña mano, desde su pecho, recorriendo su cuello, sus hombros, y entonces, apreciando su cálida piel, decidió bajar su mano un poco. No dirigió su mirada hacia abajo, no quería parecer tan inocente, aunque notó inmediatamente cómo se sonrojaba mientras seguía descendiendo la palma, curiosa. Quería sentir su fuego en su propia mano. 

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16/06/2019, 15:46
Asmodeus

Asmodeus te sostenía vigoroso, su presencia exudaba lujuria y deseo que ya te habían envenenado plenamente. El demonio dejó que encontrases lo que estabas buscando, un falo de proporciones perfectas, a conjunto con la presencia divina de aquel ángel caído que era el demonio.

Movió su cuerpo frotando tu torso al tuyo, haciendo saltar cada vez más chispas invisibles que pretendían incendiar el propio infierno. Sus besos inyectaban fantasías oscuras que se mezclaban con los actos más inenarrables de sexo y violencia, una conjunción vil que no sabías dónde acababa una y dónde empezaba la otra. Finalmente te posó sobre el piso, contemplándote como quien contempla una propiedad, su mirada oscura te llenaba.

Sus manos se deslizaron a tu ingle, sus dedos sinuosos hallaron un camino expedito hacia tu flor que empezó a estimular con delicadez y dominio mientras te miraba con arrogancia.

Notas de juego

Perdona, hubiera jurado que te había posteado. Sorry ^^u

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18/06/2019, 21:21
z/Lyssane du Sacré-Coeur de Montmartre

Parpadeó un momento, al notar su miembro bajo su mano, y no pudo evitar dirigir la vista hacia el, tragando saliva, sintiendo aún todos esos besos, llenándola de sensaciones que aún tenían mucho que ofrecerle. Algo tímida en esa situación, fue deslizando su mano, palpando, curiosa, y sobretodo, intentando causar algún tipo de emoción en él, algo que le demostrase que estaba haciéndolo bien, o que al menos estaba actuando debidamente. Siguió haciendo movimientos ascendentes, y descendentes, suavemente, primero, hasta que la posó en el suelo. 

Observó sus ojos, todavía se sentía como su presa, pero en esa situación no podía hacer nada ya. Había accedido a ello, así que prefería simplemente disfrutarlo y dejar que todo fluyese, en lugar de lamentarse internamente. Y, al fin y al cabo, entre tanta lujuria y tanta pasión, ¿qué podía hacer sino disfrutarlo?

Notó sus manos en su piel, en su ingle, y, de haber respirado, seguramente hubiese aguantado la respiración por la tensión del momento. Lo que tardó en utilizar sus dedos para empezar a acariciarla parecieron milenios para ella. Echó la cabeza hacia atrás, mordiéndose el labio, notando que, a pesar de todo, empezaba de forma delicada, cosa que agradecía, pero que contrastaba mucho con la mirada que le dedicaba. Y aunque lo agradecía, todavía quería más. Si había llegado hasta ahí, lo quería todo. Absolutamente todo. 

Notas de juego

No pasa nada :3 Todos tenemos cosas y se nos puede olvidar ^^

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25/06/2019, 14:06
Asmodeus

Lo que había empezado casi como una toma dulce se fue tornando en algo más siniestro y oscuro. La excitación de tu cuerpo latía en cada poro de tu piel, el deseo una droga que alimentaba un desenfreno tan bestial como desconocido para ti. Asmodeus generaba en ti aquel paroxismo de lujuria cuyo límite no se vislumbraba, pero su rostro hermoso, angelical, se fue torciendo en una oscura mueca de pura maldad. Sentiste su miembro con gozo, pero a medida que parecía lograr que tu entrega fuera plena, el demonio abandonó las cortesías por completo.

Un miedo atroz, mezclado con la excitación, se apoderó de tu cuerpo. Asmodeus te colocó frente aquel altar de piedra que parecía tener un vínculo entre las realidades, te golpeó y arañó la espalda. Sentiste su presencia sobre ti con temor reverencial, en su presencia ya no eras una vampiresa con varios años a tus espaldas, tu humanidad tembló, y volviste a ser una niña adolescente presa de los deseos más bajos de alguien cuyo poder era absoluto sobre ti.

Asmodeus te tomó con violencia, una y otra vez, sentiste cada penetración como una cuchillada de placer y dolor. Jamás, y siendo virgen era así, ibas a sentir nada parecido. El demonio te tomó una y otra vez, su cadera encajándose en tu trasero, y con el placer ascendente también aumentaba un horror existencial que no eras capaz de imaginar. Habías aceptado en tu seno su lujuria, su mandato, sus dones.. y todo aquello comportaba un precio.

Sometida a los deseos del demonio, sentías su miembro llegar hasta el fondo de ti dotándote de placer carnal como nunca antes hubiera sentido. Pero a la par, un eco ultraterreno también estaba penetrándote, pero en esta ocasión no te estaba dando nada, te lo estaba arrancando. Dicen que el alma de los vampiros está condenado, algunos que ni siquiera la conservan, pero sentiste como la tuya era arrancada de tu cuerpo y marcada por la mano de Asmodeus mientras su verga hacía lo propio contigo.

En los compases finales de aquel acto de inenarrable lujuria y horror, el demonio eyaculó dentro de ti haciéndote sentir un orgasmo como jamás lo hubo sentido mortal alguna, pero también marcaba tu alma y, a su vez, te hizo sentir un horror más allá de cualquier comprensión. Usada, marcada, sometida y agotada, Asmodeus te agarró del pelo alzando tu cuerpo y te susurró al oído.

Ahora.. siempre estaré contigo.. sirviente..