Partida Rol por web

Firefly: El Vuelo del Orfeo

Chap. 2: Ojos que no ven...

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25/12/2010, 10:58
Director

Notas de juego

Dei cariño, que no se juegan por aquí los interrogatorios xD es que ya ni me lees! se hacen via msn y luego se sube todo junto en un sólo post, en sólo para el director ^^u intenta hablar con Luna, que es ella quien lleva tu interrogatorio, si no te responde hazmelo saber y ya miraria de hacerte yo la escena xD

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27/12/2010, 21:17
Steve Carson
Sólo para el director
- Tiradas (5)

Tirada: 1d6(+4)
Motivo: Interrogatorio
Resultado: 3(+4)=7

Tirada: 1d6(+6)
Motivo: Interrogatorio
Resultado: 1(+6)=7

Tirada: 1d6
Motivo: Interrogatorio Steve
Resultado: 4

Tirada: 1d6
Motivo: Interrogatorio Lorence
Resultado: 5

Tirada: 1d8
Motivo: Interrogatorio Lorence
Resultado: 6

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28/12/2010, 21:03
Steve Carson

INTERROGATORIO

Steve Carson & Coronel Lorence

Master: Dos soldados Feds se situan frente a una Steve, que estaba esperando en una sala aparte. La miran desde arriba con cierto aire de condescendencia.
-Debe acompañarnos a la otra Sala, "Señorita"- dice el más alto de los dos, señalando la misma puerta por donde habían entrado. Un largo pasillo se extiende detrás suyo, repleto de una luz tan blanca como mortecina.
Estaba claro que la manera en la que habian metido a la chica bajita en aquella ante-sala la había precedido y los dos feds están a la que saltan, a pesar de ser una chica...

Steve: Los federales sólo traen problemas, todos lo sabemos, y más si te dedicas al contrabando y a negocios para nada legales que incluyen a un antiguo independentista, a los hijos del rey del mercado negro y un mercenario idiota. Ah, y yo, que ayudaba a los de las gabardinas marrones junto a mi padre. ¡Oh, Steve, pero si a tu padre lo capturaron y tú lograste huir de pura chiripa, de polizonte en el Orpheus! Acabarás encerrada, ya verás.

Esto es culpa de la puta niña de los cojones. Argh, odio a esa mocosa. Y a Cassia por traerla. ¡Y a el maldito capi por ser un calzonazos!

- ¿No debería estar presente mi abogado? -pregunto, cruzándome de brazos y mirándolos desde abajo, con la barbilla ligeramente levantada- Quiero decir, esto es un país democrático, así que exijo mis derechos. ¡Derechos! ¿Sabéis lo que es eso, eh? -el dedo índice se me va y empiezo a señalarlos, llegando al punto de empezar a darle golpecitos a uno de ellos en el pecho. No me contestan, así que dejo el truco del dedo para picarlos y achino los ojos, desconfiada- Al parecer no. Bah.

Master: Uno de los soldados, el más bajito, mira mal a Steve y está a punto de levantar su arma para golpear a Steve y reducirla, hasta estaba ya pensando en una posible justificación a las ostias que le pensaba dar en breves, cuando aparece el Coronel Lorence.
-No está detenida, Srta. Carson, no necesita un abogado, esto es una simple... entrevista. O acaso ha hecho algo malo que quiera confesarnos y que requiera de un abogado?- Lorence sonríe no sin cierto divertimento -Qué le parece si vamos juntos a tomar el té? Le gusta el té?

Steve: Mmm. Té. Me encanta el té. Pero a lo mejor es una trampa. La voz de mi conciencia empieza a decirme que me encanta el té. Toma té Steve, el té es bueno. Muy bueno. Muy...

¡ES UNA TRAMPA!

- ¡Me encanta el té! -termino por soltar. Tsk. Maldición. Eso no era lo que quería decir- Vayamos a tomar el té. Un rico y caliente té con pastas.

Le tiraré el té a la cara y huiré. Y si me encuentro con los dos King Kongs, invocaré a Kratos. Su ataque es siempre súper efectivo.

Cor. Lorence: Sonríe amistosamente y le indica con una mano el camino hacia la Sala de interrogatorios. Los dos feds se situan a los lados, por detrás de Steve, por si se le ocurre escapar, pero se quedan bien calladitos.
-Claro, no hay problema, seguro que alguno de estos gentiles caballeros que nos acompañan puede conseguir algo para acompañar el té...- responde éste. Lorence acompaña, como si fuera un padre llevando a su hija al temible dentista, a través del hondo y estrecho pasillo hasta situarse delante de unas puertas metálicas que se abren automáticamente nada más llegar ambos.
Al abrirse las compuertas, dan acceso a una sala blanca, amplia, cuyos únicos muebles son una mesa de metacrilato y metal y dos sillas, del mismo material. El resto de la habitación está compuesta por plafones blancos brillantes.
En la mesa se puede ver dos cajas negras, una en el centro y otra a un lado, junto a una carpeta cerrada.
-Siéntese por favor- le pide a Steve -Soldado Mercy, vaya a por té y algo de comer. Para los dos- le indica. El otro soldado se situa y se cuadra en un lado de la puerta, justo donde está el sistema de apertura.

Steve: Observo el lugar con atención, porque eso es lo que normalmente hace la gente lista, y de paso busco alguna salida secundaria. Nada. Seguramente hay un conducto de ventilación, pero soy tan enana que ni me lo planteo, pues no podría subir. Joder. Si me hubiera presentado a un concurso de gente bajita me habrían descalificado por profesional.
Termino por sentarme. El Señor Mayor le dice al Soldado Mercy que nos traiga té y pastas y yo alzo la mano con el índice y corazón levantados, indicando un bonito número dos.
- Dos cucharaditas de azúcar, Soldado Mercy, no se le olviden -le pido, con una enorme sonrisa. Ah, cabrones, os jodéis. A servirle a una paleta contrabandista.

Cor. Lorence: Mira a Steve y sonríe por lo bajo, divertido con la reacción de la chica. Le recuerda tanto a sus hijos, descarados y joviales... Se acerca a la caja negra del centro de la mesa y apreta un botón.
-Mientras esperamos que el soldado Mercy traiga el té y las pastas, le parece si le hago unas pocas preguntas?- dice éste -Sólo para pasar el rato...- sonríe con amabilidad.
-Cómo se llama, por cierto?

Steve: - Oh, no, claro. Usted pregunte, pregunte.

Supongo que me hará preguntas normales. Qué edad tengo, qué música escucho, qué tipo de hombre me gusta. Le sonrío y giro la cara ligeramente hacia un lado, alzando medianamente las cejas.

Y entonces, pregunta por mi nombre.

ALERTA, ALERTA. Esto es lo que habíamos estado ensayando, Steve. Respira. Quiero decir, si digo mi nombre lo relacionarán con mi padre. Pero joder, si es que nos llamamos igual. ¿Por qué no podrían haber tenido un poco más de originalidad? Rosie era un buen nombre. Y me pega.

Tú también te lo podrías haber cambiado, idiota, dice la voz de mi conciencia. ARGH.

- Pues mi nombre, gentil caballero, es Steve Car... Car... Carlisle. Un bonito apellido, sin lugar a dudas -alzo el dedo índice y pongo cara de ganadora mientras me acomodo en la silla, mostrándome segura de mí misma.

Cor. Lorence: Se sienta en la silla que tiene el expediente delante y se acomoda.
-Ahá. Y dime, Steve Carlisle, que hace una chica tan joven y adorable como tú, en una nave llena de hombres grasientos y poco educados?- más sonrisa paternal.

Steve: - Ahhh, nooo, si son adorables -le digo, haciendo un ademán con la mano-. El capi es a veces un poco calzonazos y Kratos es un gorila con toxoplasmosis incapaz de decir más de dos frases a la vez, pero me cuidan bien, sir.

Cor. Lorence: Escucha con atención los comentarios de Steve acerca de la tripulación.
-Y qué me dice del co-piloto y la piloto? Y de los pasajeros?- pregunta éste -Parece una nave muy habitada... deben de celebrar unas grandes cenas ahí a bordo, con tanta gente...- bromea.

Steve: - Buena gente, buena gente -asiento-. Todos muy decentes y sin antecedentes penales.

Y sudamos purpurina y vomitamos arcoiris, no te jode. Por no olvidarnos del puto unicornio que guardamos en la sala de cargas de la Orpheus, Señor Mayor.

- Nada fuera de lo normal.

Cor. Lorence: Enarca una ceja levemente, trata de disimular ante lo que dice Steve. Coge el boli electrónico y apunta algunas cosas en la PDA que tiene al lado. Se abre la puerta de nuevo y aparece el soldado Mercy con una bandeja con dos tazas de té, una tetera y un plato con una especie de pastas de arroz y judia roja.
-Ah! justo a tiempo, soldado Mercy!- el soldado deja la bandeja en la mesa y Lorence hace los honores, sirviendo el té en las dos tazas y acercando el plato a Steve para que coga una de las pastas blandengues blanquirojas.
-Están mejor de lo que aparentan...- responde éste -Entonces se lleva bien con el co-piloto, el Sr... Lefay? Un joven algo "impetuoso". Y que me dice del Capitán? A esa edad tan joven a veces se es impetuoso y se toman malas decisiones. Ha tomado alguna últimamente?- le pasa la taza caliente llena de té a Steve.

Steve: Cojo una de las pastas blanquirrojas mientras empeza a preguntarme por Dariel y el capi y la observo minuciosamente. Arrugo un poco la nariz, pero termino por metérmela toda en la boca y empezar a masticar. Uy, espera, ¿y si está envenenada? ¡La trampa! ¡La tram...! Uy, joder, está buena. Al final el Señor Mayor tenía razón. Miro al Soldado Mercy y le enseño el pulgar a modo de "muy bien, Mercy, te has lucido", guiñándole después un ojo.

- ¿El Capi? -digo, volviendo a mirar al Señor Mayor. Niego con la cabeza mientras me paso la lengua por los dientes superiores, quitándome los restos de arroz- Mira, sir, si la edad mental fuera acorde con la edad física, el capi tendría por lo menos setenta años. Y un hombre de setenta años no es impetuoso, sir, no lo es. Quizás el gayer de Dariel a veces se sobrepase con el alcohol y a veces terminemos dándonos de hostias por cualquier tontería, pero el capi es pacifista total -vuelvo a hacer una "v" con el índice y el corazón-. Paz y amor, sir.

Cor. Lorence: Suelta una pequeña risotada por lo bajo, realmente le parece divertida la actitud de la chica. Su amplia experiencia le había guiado por el buen camino. Si hubiera dejado que los dos soldados se liaran a palos con la chica, ahora tendrían un serio problema...
-Gayer? Vaya, debo estar haciéndome viejo, no conozco ese término...- sigue la broma, tratando de mantener el ambiente distendido que ha conseguido crear alrededor de su interrogada.

-Así que el co-piloto es violento y alcohólico, espero que su piloto, la Srta. LeFay sea más centrada o les auguro un mal futuro con su nave...- continua éste -No se lleva bien con él, entonces? Y con los pasajeros? Los conoce?

Steve: En realidad la violenta sería yo, que soy la que le doy primero, pero me callo como una puta y escucho lo que dice. No sé por qué asegura que Dariel es el co-piloto e Ivy la piloto, pero tampoco digo nada, vaya a ser que la líe parda y terminen comiéndome viva por habérles jodido el chiringuito.

- No, si nos llevamos muy bien. Y los pasajeros no les conozco mucho, pero no dan problemas. Hay uno un poco raro, el friki ese que parece una mantis religiosa -hago pincitas con los dedos, intentando imitar a dicho animal-. Cuenta la leyenda que si te acercas a él a media noche, muerde. Aunque bueno, la mayoría de veces no sé cuándo coño es medianoche, así que tengo que estar constantemente alerta. Es una putada.

Me encojo de hombros y alzo las cejas, señal de que no puedo hacer nada por remediarlo y que c'est la vie, aunque haya un pasajero a bordo de tu nave semejante a un mutante, por mucho que el rumor me lo haya inventado yo.

- Pero oiga, ni siquiera sé por qué nos retienen aquí, sir. Sólo transportamos pasajeros de forma segura, haciendo un bien para la comunidad y... -cojo otra de las pastas y me la meto en la boca- joder, qué buena está esta mierda.

Cor. Lorence: Coge su taza de té y bebe un sorbo, mientras escucha a Steve responder sus preguntas.
-Una gran familia, está claro...- dice éste, luego vuelve a beber otro sorbo de té caliente -Como se llama ese pasajero tan raro? Recuerda donde le recogieron y a donde va? Y los demás pasajeros?- vuelve a preguntar Lorence -Por cierto, qué llevan en esas bonitas cajas que hay atadas en la zona de carga?

Steve: - Pues la verdad es que no me acuerdo. Suelo llamarlo bicho, o friki, o nerd, o... a lo mejor se llama Barry. Tiene pinta de Barry -asiento. Imito al Señor Mayor y le doy un sorbo al té. No había tenido mucho sentido esperar para ver si estaba envenenado habiéndome tomado yo antes la pasta (y no una, sino dos), pero el cargo de conciencia no era tan grande-. Los demás tampoco. No me relaciono mucho con ellos. Después me cuesta desperdirme; es un duro golpe para mí -suelto, en tono dramático-. Pero vamos -vuelvo al tono normal, despreocupado-, esas bonitas cajas son de los pasajeros -digo, echándoles el muerto a ellos-. Ni siquiera sabía que había cajas. Quiero decir, yo me meto en mi cubículo motoril lleno de humo y grasa y de ahí no salgo.

Cor. Lorence: Deja la taza aún humeante sobre la superficie de la mesa acristalada.
-Entonces no sabe qué contienen? Cual es su función en la nave, Steve? Puedo llamarla así?- dice éste educadamente. Abre el expediente y saca una foto y la desliza por la mesa para situarle frente a Steve -Sabe si alguna vez han llevado a bordo a esta chica?- en la foto se ve a una adolescente, con el cabello castaño, largo y ondulado, con marcas visibles de cansancio en forma de bolsas, debajo de los ojos.

Steve: - Soy la mecánica.

Cojo la foto cuando la desliza y la observo, dejando de lado mis tareas en la Orpheus. La giro, la regiro, me la acerco y frunzo el ceño. Nada. No me suena. Si lo hiciera tampoco le iba a decir nada, pero mejor no conocerla, porque soy una cafre mintiendo y eso no ayudaría nada a mi fachada de chica enrollada que quiere colaboral con la ley y la justicia.

- Mmm... no, no me suena. Pero no se preocupe, si la veo usted será el primero en saberlo -digo, esbozando una sonrisa y levantándome de la silla-. Ale, que le vaya bien, sir -me despido con la mano. A lo mejor funciona y me puedo ir-. Un gusto haber tomado el té con usted. Espero repetir -le guiño un ojo y sigo caminando hacia atrás.

Cor. Lorence: Los dos soldados se interponen en la salida, no dejando pasar a Steve.
-¿Ya se quiere ir, Srta. Steve? No sea mal educada, acabese el té. El soldado Mercy traerá más pastas si tiene más hambre...- ofrece éste, aunque su mirada esta vez es más autoritaria.
-Y qué me dice de los colonos?- añade, recogiendo la foto de la chica y volviendo a guardarla en el interior de la carpeta.

Steve: Me giro y miro al Señor Mayor con cara de qué coño está pasando.
- Creo que esto está siendo muy hostil por su parte, sir -empiezo, francamente disgustada. Intento hacerme la ofendida-. Yo, que he colaborado con usted... ¿y de qué colonos me habla, sir? ¡Ya le he dicho que yo no sé nada!
Me vuelvo hacia los soldados.
- Mercy, aparta, es una orden -no se mueven-. Oye, que te quites -intento abrirme paso, pero nada-. Argh, ¡argh! ¡malditos cabrones! ¡Odio a los putos feds! ¡Y Mercy, eres un gilipollas integral!

Cor. Lorence: Mira a Steve que parece querer salir de allí por patas. Normal, todos los mentirosos lo primero que hacen es intentar huir como sea...
-Porque no se calma Srta. Car... lisle y vuelve a sentarte. Bébase su té y terminemos nuestra agradable conversación. Luego podrá marcharse sin más, se lo prometo- levanta la mano como si fuera a hacer una promesa sobre la Biblia y lo acompaña de una sonrisa agradable.
-6 familias de colonos desaparecieron hace un mes, nadie los ha visto, nadie ha oído hablar de ellos, pero sus familias esperan saber algo de ellos...- responde éste a la pregunta de Carson -Pero no se ha encontrado nada de ellos. Ni vivos. Ni muertos. Porque cree que pasan estas cosas, Srta. Carlisle?

Steve: Me cruzo de brazos y paseo la mirada de un soldado a otro, intentando encontrar una forma de salir de allí. Al final termino por gruñir, soltar un "joder, vale, vale" y sentarme de nuevo en la silla de mala gana. Eso sí, los buenos modales se han acabado.

- Pues porque la Alianza tiene una puta mierda de gobierno que no sabe hacer su trabajo, sir -espeto. Esta vez el "sir" viene acompañado con cierto retintín.

Cor. Lorence: Enarca una ceja, respira hondo, como tomando paciencia y vuelve a entrecruzar los dedos, para acabar apoyando las manos en la mesa.
-No es de mi incumbencia opinar acerca de los políticos y su trabajo, si nó seguir las órdenes, Srta. Carlisle- responde muy diplomáticamente
-En cambio, sí es mi tarea encontrar la verdad a todo este asunto. Creo que no es consciente de la gravedad de lo que está pasando, jovencita. Familias enteras han desaparecido sin ninguna pista y todo apunta hacia esa chica y su compinche- remarca sus palabras, golpeando con el dedo índice sobre la mesa, acompañando cada sílaba que dice -Son asesinos! Puede seguir cerrando los ojos a eso, Srta?

Steve: Doy un pequeño respingo cuando empieza a hablar sobre la yonki y su compinche. ¿Cómo podrían dos matar a tantas familias, y más de colonos, que esos si que son de armas tomar? Maldición maldición maldición. Pero oye, a mí qué coño me importa, si yo no los tengo en mi chiquitín no tengo por qué alarmarme.

- ¡A la mierda! ¡Yo no sé nada de eso! ¡No los conozco! -grito, levantándome de nuevo- ¡Y me quiero ir de aquí! No tengo nada que ver con este puto tema, así que no sé por qué coño me retienen. ¡Esto es secuestro! ¡SECUESTRO!

Cor. Lorence: Se masajea el puente de la nariz al ver como Steve reacciona de nuevo de forma violenta y gritona.
-No hace falta que grite tanto jovencita, tampoco es que nadie vaya a oirla. Las paredes están insonorizadas...- trata de explicarle a la chica, en un intento por calmarla e impedir que continue gritando como una posesa.
-Cálmese por favor. Sólo estamos haciendo nuestro trabajo, al igual que usted hace el suyo!- añade éste. Está empezando a perder algo de paciencia.
-Estamos trabajando para la Salud Pública, así que respire hondo, relajese y vuelva a sentarse- esta vez sí que su tono de voz no permite réplica alguna.

Steve: - No, no me da la gana sentarme. Lo que quiero es salir de aquí. No, mejor, ¡hablar con su superior! Quiero poner una queja por violencia gratuita y arresto improcedente.

Cor. Lorence: Soltaria una carcajada sonora si pudiera y las circunstancias no fueran las que son, al oir las quejas de Steve.
-Nadie le ha puesto una mano encima, jovencita y desde luego no está arrestada de forma improcedente. La orden viene de mi superior y del superior de mi superior... Sólo queremos La Verdad- se inclina sobre la mesa, algo amenazadoramente.
-Hay cosas ahí fuera mucho peores que esta Sala y podría estar en su nave, entre sus compañeros de tripulación o en alguno de los pasajeros. Acaso no quiere vivir? No quiere que encontremos al portador del virus letal?- su voz suena cada vez más convincente.

Steve: Hago una mueca que muestra que no me estoy enterando de nada. Me acaba de romper todos los esquemas. ¿Un virus entre mis compañeros? A lo mejor es que no he prestado atención a lo que me decía antes, pero no recuerdo la palabra virus en ninguna parte de nuestra conversación.

Algo más calmada me siento. Las manos en el regazo y las piernas en el suelo, porque esto se presenta para largo.

- ¿Un virus? ¿Qué virus? ¿No los había matado la yonki a palos?

Cor. Lorence: Vuelve a echar su espalda hacia atrás, hasta apoyarla en el respaldo, al ver que Steve volvía a sentarse.
-Yo no he dicho que los matara a palos. O acaso sabe algo que yo no sé?- responde a su última pregunta.
-Son portadores de un virus mortal que se extiende de forma lenta y dolorosa, ahí adonde van- añade al ver que ha vuelto a captar toda su atención.
-Son peligrosos, la propia enfermedad les vuelve... agresivos...- insiste éste.

Steve: - Ah no no no no no -empiezo, acompañando la negación moviendo el dedo corazón de derecha a izquierda-. A mí no me endiñes el muerto que yo no tengo nada que ver, ¿eh? Yo en mi nave tranquilita y sin problemas. Que no sé nada, ya se lo he dicho antes, sir.

Un momento de silencio. Me acerco un poco más a la mesa, como si lo que iba a decirle fuera una confidencia.

- Y escuche, sir, ese virus... no lo podrá haber cogido ninguno de los de la tripulación, ¿no?

A lo mejor Kratos. El hijo de puta de Kratos es jodidamente agresivo. Y a lo mejor me lo ha pegado, de ahí que a veces me den esos prontos. POR EL AMOR DE BUDA, HE COGIDO EL VIRUS. Voy a morir, voy a morir.

- He cogido el virus, ¿no? Porque a lo mejor he coincidido con ellos en algún lado y mira, yo sin tomarlo ni beberlo ale, contagiada. Que mire, sir, que a mí de vez en cuando me da la vena, pero eso es porque soy impulsiva y no he cogido el virus, ¿no? Por el amor de todos los dioses, sir, que soy muy joven para morir.

Cor. Lorence: Se queda anonadado e hipnotizado por la escena dramática montada en apenas unos segundos por Steve.
-Tenemos un servicio médico en la skyplex, si quiere puede ir allí a que le hagan un análisis de sangre. Creo que hemos terminado. Por ahora. Puede marcharse.
Lorence coge un pañuelo de tela blanca y se lo pone delante de la cara y con un gesto de la mano indica a los dos soldados que se lleven a la gimoteante Steve afuera.
-Y llamen a los de mantenimiento, que precinten y desinfecten esta sala YA.

Steve: - ¿Cómo? ¿Cómo que precinten y desinfecten? -empiezo a decir, pero los soldados me cogen, cada uno por un brazo, y me levantan sin mucho esfuerzo de la silla- ¡Oiga, sir, no me estaré muriendo! ¡NO ME MIENTA! -intento zafarme de ellos, y lo consigo durante unas milésimas de segundo que me permiten acercarme de nuevo a la mesa. Estoy a punto de saltar sobre ella para pedirle explicaciones, pero los soldados vuelven a retenerme y llevarme hasta la puerta- ¡QUITA, MERCY, QUE TE PASO EL VIRUS, EH! -le echo el aliento encima. Entre todo el rollo consiguen sacarme fuera y cerrar la puerta, pero eso no hace que desista- ¡QUIERO EXPLICACIONES, LORENCE! ¡Y LOS MEJORES MEDICOS DE LA SKYPLEX, ZORRAS!
 

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30/12/2010, 03:12
Ian Green

Tras un buen rato de berrinches y cantinelas de las cuales el  médico de la Orpheus era el culpable, la puerta de la sala de espera se abre, dejando entrar a dos agentes de la Alianza, para después hacerse cada uno a un lado y dar paso a la Capitana Ngui, una mujer de piel oscura y cabello entrenzado recogido en un perfecto moño que la hacía parecer aún más estricta, si es que eso era posible. Tras echarle una mirada de arriba abajo a Ian, enarca una ceja.

- Si es tan amable de acompañarnos… -Dice por fin, haciéndose también a un lado y señalando la puerta, invitando a Ian a que la cruce.
 
Ian: Me callo al abrirse la puerta, observando con disimulada tranquilidad a los dos gorilas. Inclino levemente la cabeza ante la presencia de la Fed, como muestra de respeto y me levanto. Pese a que hago el gesto de permitirle pasar, al fin y al cabo es una mujer "respetable", voy yo primero ya que ése es el protocolo de los Feds. Cuando salgo, me detengo para ir hacia donde éllos me indiquen.
- ¿Puedo saber qué sucede, señorita...? -Lo dejo en el aire. Siempre me es desagradable una presentación formal con una mujer. ¿Cuándo llamarla señorita y cuándo señora si no sabes si está casada o no?-.

Cap. Ngui: Cuando ve salir a Ian, pasa por su lado y se adelanta, dejando a este detrás.
- Capitana Ngui –Contesta secamente ante las preguntas del doctor. Con ella en cabeza, y rodeado por dos agentes, Ian es guiado hasta detenerse ante una gran puerta metálica que se abre casi automáticamente (o eso cree Ian) cuando la Capitana se pone justo en frente de ella.
Ian ve una amplia sala en la que el blanco es el color por excelencia. En ella hay una mesa de cristal, dos sillas también del mismo color y poco más. 

La Capitana se adelanta hasta llegar junto a la mesa y se gira para mirar a Ian.
- Por favor, tome asiento –le indica, para después volver a girarse y dejar sobre la mesa una carpeta y un par de cajas negras.

Ian:
- Doctor Ian Green, mucho gusto capitana -Vuelvo a inclinar la cabeza y, con tranquilidad la sigo hacia una puerta automática que nos regala a la vista una espectacular sala blanca. Suelto un leve resoplido entre dientes. "¿¡Sabes la de porros que se podría fumar ahí y no se vería el humo!? Se podría hacer un buen submarino -con alguien más fumando conmigo, claro- y poca gente se daría cuenta". Mientras me siento, rascándome la barbilla y con la mirada ida, sigo pensando como si estuviera sólo: "Si no fuera una nave, claro". -Puede llamarme Doc, si quiere. Todos mis amigos me llaman así -Miento, con sonrisa profident incluída-.

Cap. Ngui: Parece que hace caso omiso a lo que dice Ian y se dedica a abrir las cajas que había dejado sobre la mesa anteriormente. De una de ellas saca una PDA junto a un bolígrafo electrónico, comenzando a consultarla.
- Bien, Doctor Green, creo que se está tomando esto demasiado poco en serio… -Le mira durante un instante mientras niega con la cabeza. Casi le daba la risa tener que llamar a alguien con ese atuendo “Doctor”, y solo esperaba no tener que estar nunca en sus manos, solo por si acaso. Acerca la mano a la segunda caja y aprieta el botón que hay en ella.
-Capitana Celeste Ngui. Sala de interrogatorios núm. #4, a las...- mira su reloj unos segundos -12:30. Sujeto: Ian Green, tripulante de la nave Orpheus –Alza la mirada tras decir todo esto mientras consultaba la PDA.- Es procedente de alguno de los planetas del Núcleo, ¿verdad?, de ser así, ¿de cuál?

Ian: Me encojo de hombros, sin dejar de sonreir por lo bajo. "Sí, suelen decírmelo. Ian no te tomas en serio las clases, Ian las prácticas, Ian no tengas sexo sin protección... ¡Bah!". Estoy tranquilo. Oh, sí. Sé que no he hecho nada y no me pueden juzgar por ningún tipo de tontería, así que... Casi estoy a punto de rectificarle, no me ha llamado Doc, ni Doctor. "¡Eh! ¡Es una mala educada!". Me planteo en llamarla Celestina, pero éso es jugar con fuego.
- Del planeta Londinum -Respondo, con tranquilidad.

Cap. Ngui: Comienza a apuntar datos en la PDA conforme Ian empieza a hablar.
- ¿Y a dónde se dirige exactamente? –Vuelve a mirarle, clavando sus ojos en los de él.- Porque lógicamente se dirigirá hacia algún lado, ¿no?

Ian: Me quedo un rato en silencio.
- Eeeh... Pues no. De aquí para allá, ofreciendo mi ayuda donde se necesite a un buen doctor. ¿Es éso un delito? -Enarco una ceja, sin dejar de sonreír por lo bajo-. La nave requería de un doctor, yo requería una nave... Y aquí me ve, siendo interrogado en una sala blanca sin siquiera una explicación del por qué, ni un triste vaso de agua... La verdad, no lo entiendo.

Cap. Ngui: Deja escapar un suspiro de resignación ante las quejas de Ian.
- Acaba de decir que requería una nave… si necesitaba una nave era porque quería viajar a algún lugar en específico, no por hacer de médico hippie/altruista, para eso no necesita una nave, hay bastantes lugares donde se precisan médicos y no hace falta salir del planeta para llegar.

Ian: Asiento con la cabeza.
- Así es. Pero ya hay demasiados medicuchos por los planetas -Le informo, haciendo un tranquilo gesto con la mano. Como si me aburriera el tener que explicar oootra vez lo mismo- del núcleo. Quiero ir fuera, con protección, para poder ayudar a los que realmente lo necesiten. Y de altruista nada, que tengo unos honorarios, aunque sean bajos. Al fin y al cabo, la Orpheus ya me concede un sueldo. Ya sabes: moverte de aquí para allá, salvar vidas sin importar quiénes sean... ya sabes: la VERDADERA vocación de doctor. Claro que, éso es incapaz de ser comprendido por aquellos quienes quitan la vida, en vez de salvarla -La miro-, aunque reconozco que a veces es necesario con la de incivilizados que hay fuera. ¿Era necesario ésto? Podríamos hablarlo tomando un café. Yo invito.

Cap. Ngui: Sonríe divertida.
-    Espero que no haya hecho una acusación como la que me pareció escuchar, Doctor Green… -Vuelve a mirar la PDA, anotando en ella alguna que otra cosa- Ha dicho que quería protección… Y siendo como es, de un planeta del Núcleo, y siendo Doctor, carrera a la que pocos pueden aspirar… ¿Qué le ha hecho viajar en la Orpheus? Una nave del tipo firefly poca protección va a proporcionarle… y pudiendo costearse una mejor…

Ian: Niego con la cabeza.
- En absoluto. Simplemente, comparo la diferencia entre mi vocación y la suya. No dudo que usted salva vidas teniendo que quitar otras. Yo, simplemente, salvo todas por igual -Vuelvo a sonreír. Hay que explicárselo todo...-. Por ello, comprendo que no pueda entenderlo y crea que hay un motivo oculto, motivo por el cual están todas éstas preguntas.

Asiento ante la acusación a Firefly de que no me puede proteger. Bueno, si quitamos al capitán...
- Oh, me enamoré a primera vista de la nave. De pequeño, tenía una maqueta de una Firefly, que incluso volaba... me gustaba mucho, sí -Asiento con la cabeza, fingiendo melancolía. Jamás tuve algo similar-. Lástima que mi padre la tirara.

Cap. Ngui: Asiente afirmativamente con la cabeza, seguramente por algún tipo de pensamiento que lleva rondando en su mente durante un buen tiempo.
- Bien, ¿podría hablarme un poco del resto de tripulación?

Ian: Sonrío y me limito a responder con un:
- Apenas les conozco. Llevo muy poco tiempo en la nave. ¿Me podrían dar algo de beber?

Cap. Ngui: Vuelve a suspirar de forma cansada, parece que se le está agotando la paciencia.
- Pues cuénteme lo poco que sepa.

Ian: Entorno los ojos y chasqueo la lengua un par de veces, comenzando a sentirme ligeramente contrariado. La capitana parece pegar palos de ciego al agua y yo estoy perdiendo un tiempo muy valioso, por no hablar de que también estoy perdiendo cualquier síntoma de los estupefacientes. Así no hay quien viva, ¿eh?

- Como usted quiera -Respondo, encogiéndome de hombros-: Ivy es piloto (¿O se diría pilota?), y está muy buena (aunque me dá miedo que Dariel me pegue por tirármela. La verdad es que, entre usted y yo, correría el riesgo). Es realmente sexy -exagero la palabra "realmente". Cómo me divierte ésta mujer-. Luego está la acompañante, una mujer muy refinada y de exquisito gusto. La mecánica, algo marimacho, creo que se llamaba Steve (también está buena); el guardaespaldas, un tío con más pinta de gorila que de hombre; el segundo piloto, Dariel... he bebido un par de cervezas con él (o más)... Y, como en cada nave se necesita un capitán y tiene que haber de todo, está Julian. Es un completo capullo, creo que no tiene mucha experiencia como líder de una nave y una tripulación -Me vuelvo a encoger de hombros. ¿Y ella que sabe si es mentira? Y, bueno, yo aún no sé nada de él.

Cap Ngui: Enarca una ceja al escuchar lo que el médico comienza a decir, sin dejar de anotar datos en la PDA, posiblemente contrarrestando lo dicho por el resto de la tripulación.
- Entiendo –Deja la PDA sobre su regazo y mira a Ian con una sonrisa en el rostro- ¿Y que opina su padre, el prestigioso Doctor Green, de todo esto? Porque si él mismo tiró una mísera maqueta de una firefly… si sabe que no solo es parte de la tripulación de una, si no que para colmo se relaciona con ese tipo de gente… No debe de estar demasiado contento, ¿Me equivoco?

Ian: Me quedo pensando, jugando con un mechón de pelo que me caía por el hombro. "Es realmente pesada". Durante unos segundos sigo así, ganando tiempo y rezando en silencio porque se metiera su venenosa lengua por su negro trasero.
- Oh, yo no se lo he dicho. Hace bastantes días que me fui sin decirle nada. Aunque no dudo de que ya debe tener constancia sobre ello -Sonrío cínicamente. Sí, por supuesto. ¿Quién no haría ese pequeño favor al Doctor Green a cambio de una pequeña operación de cirujía gratis? -. Le mando saludos -Inclino la cabeza, burlón. Ni siquiera el Sargento puede atarme de forma legal-.

Cap. Ngui: Vuelve a sonreírle mientras lleva ambas manos a la carpeta que había dejado sobre la mesa, de ella saca una fotografía que deja sobre la mesa y desliza hasta Ian. En ella aparece una joven de pelo largo y castaño. Parece tener la mirada perdida, como si el cuerpo fuese simplemente un recipiente que no alberga nada.
- ¿La ha visto alguna vez? –Le mira detenidamente- Le prometo que terminaremos en escasos minutos, no se crea que yo estoy aquí por gusto.

Ian: Me quedo observando la foto con tranquilidad, mirando a la chica de la imagen.
- Preciosa -La califico, poniendo la foto de nuevo en la mesa y devolviéndosela de la misma manera que ella me la pasó a mí: deslizándola, pero con un leve gesto de burla-. ¿Quién es? ¿Mi cita a ciegas? -La miro con una sonrisilla, aunque se borra al ver su expresión-. Vale, vale. No, no la he visto nunca. Estoy seguro, jamás olvidaría una expresión así. ¿Debería conocerla?

Cap. Ngui: Coge la foto con tranquilidad y vuelve a guardarla en la carpeta.
- No, por su bien es mejor que no la conozca –Coge la PDA de su regazo y tras estar un par de minutos sin levantar la vista de ella (más de lo que había acostumbrado hasta ahora), se levanta de la silla.- Su cita a ciegas está a punto de llegar, Doctor Green, y hemos sido buenos, tendrá dos candidatos –Mira hacia los dos agentes que custodiaban la puerta-. No dejen que nadie entre ni salga de la sala, se les dará órdenes de quienes están autorizados a hacerlo, los demás, lejos. –Se gira para mirar a Ian- Tanto el Señor Green como un psicólogo de la Alianza le acompañarán en breves. Espero que la compañía sea de su agrado –Esta vez es ella la que le sonríe burlonamente.

Ian: Incluso yo mismo noto cómo se me empalidece el rostro, así como la congelación de mi expresión. Incluso creo que se me taparon los oídos. Mi padre... aquí... El Sargento... Mierda. Me llevo una mano al rostro, frustrado. ¿Por qué a mí? Apoyo el codo en la mesa y hundo la boca en la mano, pensando. "¿Qué coño podría hacer para salir de ésta?".

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02/01/2011, 17:44
Dariel M. Lefay

[Interrogatorio Dariel LeFay]

Las puertas de la sala de espera se abren para dejar pasar a dos agentes y al Teniente Johansson. Este se coloca en medio de la puerta y aprieta ligeramente las cajas que sostiene en las manos. Parece que esta “entrevista” no le va a agradar tanto como la otra.
 -Si es tan amable de acompañarnos… -Indica todo lo educadamente que puede tras intentar recuperar la compostura después del interrogatorio anterior.

Dariel: Miro a banda y banda, revisando cada esquina y rendija de las paredes de los pasillos y de la sala donde se supone que debo esperar. Desarmado. Eso no me gusta. Luego lanzo una mirada a los dos feds que se sitúan a mi alrededor, uno a cada lado. Finalmente me quedo mirando al cantamañanas que da las órdenes a los otros dos.
-Es realmente necesario?

Ten. Johansson: Carraspea ligeramente. No, definitivamente parece ser que este interrogatorio no va a ser tan entretenido como el anterior.
- Si quiere ir caminando hasta la sala del interrogatorio por si mismo… si, es necesario –Contesta, tajante, mientras se gira y comienza a caminar.
Los agentes que se encontraban a ambos lados de Dariel se cierran ligeramente sobre éste y cogiéndole por ambos brazos comienzan a caminar, siguiendo al Teniente.
Finalmente llegan a una sala de paredes blancas que bien podría considerarse un zulo, solo que más amplio y con más clase, claro.

Dariel: Que coño?! gruño mentalmente cuando veo (y siento) que los dos feds no sólo me rodean si no que me ponen las manos encima para cogerme y llevarme a rastras a una sala.
-Que me soltéis, joder!- lanzo codazos y patadas a diestro y siniestro, a los dos feds.

Ten. Johansson: Coloca las cajas sobre la mesa, tranquilamente y todas perfectamente rectas, con la misma separación entre ellas y a la misma distancia todas del borde. Aquello ya era como un ritual para él, cuando cree que todo está en condiciones lleva las manos hacia una de las cajas y tras abrirla saca algo que parece ser una PDA de ella, junto a un bolígrafo electrónico y tras consultar unos datos, mira hacia Dariel.
- Dariel LeFay, ¿verdad? –Vuelve a mirar la PDA durante un instante- No le conviene armar tanto revuelo, o si no lo que podría ser una agradable cita que tengo con cierta jovencita de su tripulación con la que comparte apellido podría convertirse en un calvario –Sonríe cínicamente y tras tomar asiento acerca la mano a otra de las cajas que hay sobre la mesa y aprieta un botón.

Dariel: Entrecierro los ojos levemente, para mirar al tipo que tengo delante, Don Perfeccionista.
-Sé andar solo, gracias, la próxima vez no seré tan comedido...- les respondo a los dos feds que me han llevado a rastras.
-Para que quiere saberlo?- enarco una ceja y pongo una mirada peligrosa ante la mención de una posible cita entre mi hermana y el capullo que tengo delante -Es usted quien va a tener la cita, no yo.

Ten. Johansson: Los dos agentes finalmente sueltan a Dariel y vuelven ambos a su posición, junto a la puerta, uno a cada lado.
- Creo que me he expresado con total claridad, Señor LeFay –Se aclara la garganta y continúa como si nada. - Esta conversación va a ser grabada. Hoy es día 20 del mes glorioso de la victoria de la alianza, del año 2518 de nuestro Señor- empieza éste -Interrogatorio número 1.5.8.4. Lugar: Puesto de Control 1578, en la Skyplex Andromedes. Interrogador: David Wilmer Johansson, teniente del Regimiento 16º -Mira fijamente a Dariel a los ojos- Usted es Dariel LeFay, co-piloto de la Orpheus, ¿verdad?

Dariel: Miro con agresividad a los dos feds que se marchan a custodiar, como perros guardianes, la única puerta de entrada y salida, visible. Miro el interior de la sala, sin prestar demasiada atención, en apariencia, a lo que dice el tipo-del-palo-en-el-culo. Veo la mesa y las sillas pero no me siento, sólo camino dando vueltas, como un perro enjaulado.
-Sí. No- respondo escuetamente.

Ten. Johansson: Mira con detenimiento a Dariel, el cual no se está quieto ni tan siquiera un segundo, haciendo que el Teniente se remueva en su silla, intranquilo y ligeramente alterado.
- ¿Necesita ayuda para sentarse? –Dice, finalmente con una tensa sonrisa en el rostro.- Porque de ser así no tema en hacérnoslo saber… le ayudaremos sin problema alguno.

Dariel: Miro de reojo al tipo que me habla.
-No Gracias. Estoy mejor de pie. Hay alguna norma contra eso?- respondo, escueta y fríamente. No me gusta este sitio, no me gusta este sitio, no me gusta este sitio... Está demasiado cerrado, demasiado en medio del Vacío y especialmente, demasiado desarmado!

Ten. Johansson:
- No hay ninguna norma hasta que se crea, lo cual puede hacerse en cualquier momento… -Toma entre sus manos la PDA junto al bolígrafo electrónico para buscar el perfil de Dariel.
- ¿A qué se refiere con ese “no” que ha respondido? –Levanta un momento la mirada, posándola en Dariel mientras la PDA hace la búsqueda.

Dariel: Me paro unos segundos, en pie, con el semblante muy serio.
-Usted sabrá, es quien ha preguntado- me encojo de hombros -Yo sólo me he limitado a responder a sus dos preguntas.

Ten. Johansson: Asiente con la cabeza mientras mira detenidamente la PDA, leyendo lo que ha aparecido en su pantalla.
- Parece que le gusta llamar la atención, eh… -Deja la PDA sobre la mesa, de forma que quede colocada justo en frente suyo y completamente recta- ¿De dónde es? ¿Y por qué ha decidido formar parte de la tripulación de una firefly? –Dice la clase de la nave con cierto retintín- ¿Huye de algo, quizás?  

Dariel: Sigo mi circuito de pasos en redondo, como un perro acorralado, demasiado inquieto, casi me parece que me falte el aire...
-Nací en Dyton, pero he pasado la mayor parte de mi vida en Persephone- respondo a la primera cuestión. No es que no fuera algo que no me supiera de memoria, así que no era posible que me pillara en falso con "eso".
-Es un negocio como cualquier otro, se me da bien hacer volar "cosas". Le hago un favor a un amigo, no huyo de nada, que yo recuerde...

Ten. Johansson:
Se echa hacia atrás en la silla, apoyando la espalda en el respaldo y dejando una mano sobre la fría mesa.
-Ya… no huye ni por robos, ni escándalos, ni peleas… -Contesta cínicamente- ¿Qué me tiene que decir sobre los miembros de la tripulación? Y no me venga con que casi no les conoce…

Dariel: Enarco una ceja ante su comentario. Me quedo pensativo unos momentos.
-Porque diría que no conozco a la tripulación? Los contraté yo mismo- respondo, con voz de indiferencia total.
-Son buena gente, sólo buscan ganarse la vida en un mundo demasiado duro, especialmente si no eres del núcleo- hago una leve pausa -Sí, es cierto que me he visto envuelto en algunas situaciones "complicadas", pero todo es falso- zanjo el tema.

Ten. Johansson: Este sin duda era el típico listillo que más que interrogarlo apetecía tirarlo por la escotilla, pero ¡eh!, no pasa nada, porque aquí el que mandaba era él mismo, el Teniente Johansson, y ya se encargaría de que acabase detenido, si no era hoy, mañana o quizás pasado, pero algún día acabaría entre rejas.
- No sería el primero que lo diría… -Carraspea- Dice que fue usted quien los contrató… ¿sería tan amable de decirme los motivos por los cuales contrató a cada uno?

Dariel: Bufo exasperado ante semejante pregunta.
-En serio realmente le interesa eso? Ha detenido nuestro vuelo sólo para preguntarme porque he contratado a un tipo y no a otro? Creía que tenía más que ver con cierta alerta biohazard…- acompaño mis últimas palabras con un acercamiento físico, apoyando mis manos en la mesa e inclinándome hacia el teniente que me está interrogando.

Ten. Johansson: Enarca una ceja ante el acercamiento de Dariel. Es cierto que el chaval tiene cara de psicópata, pero si pretende hacer algo está claro que será él quien tenga las de perder, por lo que el Teniente no pierde la compostura.
- ¿En serio hace falta que me repita? Creo que si formulo una pregunta, es porque me interesa su respuesta y aunque ciertamente está bien informado sobre el asunto de la alerta, no todo tiene por qué ir alrededor de ese asunto –Coloca ambas manos sobre la mesa, entrelazando los dedos- ¿Le digo yo a usted cómo pilotar? Entonces no me diga cómo interrogar y simplemente conteste.


Dariel:
Le lanzo una mirada inquisitiva mientras me quedo en silencio unos segundos. Luego sonrío torcidamente antes de empezar a responder, sin cambiar mi postura.
-Es usted agente de inspección de trabajo o algo así? Los elegí a cada uno porque necesitaban trabajo y nosotros una tripulación. Si eso es un delito, ya puede detenerme- me incorporo y levanto los brazos, ofreciendo mis muñecas para ser esposado.

Ten. Johansson: Mira con detenimiento las manos del interrogado. La sugerencia de detenerle en esos instantes hacía que tuviera más ganas aún de llevarlo a cabo. Pero no, aún no podía. Tenía que seguir tratando de sacarle más información antes de llevarlo a ninguna celda.
- Ya veo… así que para trabajar en La Orpheus… -Una leve sonrisa aparece en su rostro- solo hace falta necesitar trabajo… no contratan a nadie por su valía ni nada por el estilo… Claro –Le mira, sonriendo falsamente- ¿A dónde se dirigen y por qué motivo? –Vuelve a coger la PDA entre sus manos- ¿Esta si que le parece una pregunta de interés, no? O tampoco y he de pasar a la siguiente, ¿Sr LeFay?

Dariel: Se ha tirado para atrás, por supuesto, no tiene pruebas, si me detuviera tendría que dar demasiadas explicaciones, eso es algo que aprendí bien de Badger. Bajo las manos y vuelvo a mi posición recta, de pie.
-Por supuesto, acaso está buscando un nuevo trabajo, Teniente?- respondo sonriendo socarronamente. Tras eso, vuelvo a dar un par de pasos, pensando en la respuesta.
-Por mí no hay inconveniente si pasa a la siguiente, pero es usted el interrogador, usted sabrá…- digo finalmente.
–Vamos camino de Whitefall, a realizar un envío de mercancía y pasajeros, nos pagan para hacer eso. Es lo que tiene trabajar en la privada… que vas a donde te mandan y te pagan.


Ten. Johansson:
Se le quita la sonrisa del rostro al ver que el niñato no para de contestarle. ¿Dónde quedó el respeto hacia alguien de mejor posición?
- ¿Sabía usted que no se compagina nada bien el ser piloto con ser preso? –Le fulmina con la mirada, para después carraspear, tratando de mantener la compostura- ¿Y cuál es esa mercancía? ¿Y qué pasajeros han pagado por sus servicios?

Dariel: Me encojo de hombros.
-Como usted diga, Sir- respondo con indiferencia y sin dejarme intimidar en modo alguno, me han amenazado con cosas peores.
-6 cajas de tamaño mediano, no tenemos por norma abrir las mercancías de nuestros envíos, es malo para el negocio- respondo sin más.
-No sé cuantos pasajeros llevamos, no es mi trabajo. Como bien sabe, soy el piloto, no el encargado de los pasajeros, a mí sólo me pasan la hoja de ruta y recojo mi parte de los beneficios por el trabajo hecho. No pregunto- zanjo la cuestión.

Ten. Johansson: A medida que Dariel va respondiendo, el Teniente Johansson comienza a consultar todos los datos y registros a los que puede acceder como agente de la alianza, entre ellos el  registro de la propiedad de naves. Ya empezaba a estar cansado de tantas respuestas esquivas.
- ¿Me está diciendo que le da igual qué pasajeros contraten sus servicios cuando también es uno de los propietarios de la nave, y a sabiendas de que si en la nave se lleva a cabo cualquier tipo de acción ilegal usted también saldría escaldado?

Dariel: Dejo de caminar, vuelvo a la mesa, me apoyo otra vez sobre su superficie y me inclino hasta que mi mirada queda a la atura de sus ojos. Le lanzo una enorme mirada glacial al Teniente.
-No volveré a repetírselo, yo no me ocupo de los pasajeros, sólo piloto la nave. Acaso no entiende el sistema de organización y distribución de tareas? Como ha conseguido ascender tan rápido en el Cuerpo?- mi voz transmite aún más frialdad que mi mirada.
-Porque hay una alerta biohazard, Teniente? O piensa dejarnos en ascuas?- le pregunto, algo intimidatoriamente.

Ten. Johansson: Le mantiene la mirada sin ningún tipo de problema y sin tan siquiera inmutarse.
- ¿Cómo he ascendido? Simple. Pisoteando a inútiles como usted –Sonríe- Oh si, cierto, el aviso por biohazard… Se ha fugado un interno del hospital de Ariel, está infectado y se tiene la sospecha de que está en alguna nave de transporte espacial –Hace una pequeña pausa- Que conste que solo se lo digo porque temo que su… ¿hermana? Pueda estar infectada y luego me lo transmita a mí… Aún no se ha probado si se puede transmitir con las relaciones sexuales…

Dariel: Entrecierro los ojos, sin dejar de clavar la mirada en el fed.
"Así que es eso, un virus descontrolado...".
-Y qué coño hace aquí preguntándome gilipolleces mientras el virus se expande por ahí? No deberían estar poniendo esto en cuarentena o como se llame?!- gruño por lo bajo. Esto es muy raro, realmente... Y encima espera realmente acostarse con mi Ivy?! Definitivamente creo que le partiré las piernas en cuanto se quite el uniforme este pelele.
-Yo quizás sea un inútil, pero mi hermana no sale con pichacortas como usted, así que no se preocupe, no corre el riesgo de contagiarse si es así como se transmite esa "cosa"...- sonrío sarcásticamente.

Ten. Johansson:
Sonríe satisfecho al ver que el interrogado pierde ligeramente el control.
- ¿Acaso no entiende el sistema de organización y distribución de tareas? –Imita con retintín la voz de Dariel- Mi tarea es interrogar, del resto ya se ocuparán los demás. –Acerca la mano a la carpeta que hay sobre la mesa y saca cuidadosamente una foto de una joven de pelo oscuro y largo que muestra a Dariel- ¿La ha visto alguna vez? Es bonita, ¿verdad? Aunque no tanto como cierta pelirroja… que por cierto –Baja el volumen de la voz y se acerca más a Dariel- Sí sale con gente como yo… hemos quedado en un bar de la estación… Adivina cuál.

Dariel: Wong Ba Duhn...
-Chwee Ni Dub...-espeto, algo cabreado. Miro la foto de la chica de reojo y me doy la vuelta.
-Es su novia, fed? Tiene pinta de guarrilla, a qué le da?- me burlo -Porque está claro que debe darle a algo muy fuerte si se la deja meter por alguien como usted- más sonrisa socarrona.

Ten. Johansson: Sonríe de lado mientras deja la PDA sobre la mesa y acto seguido le da al botón de la grabadora.
- Tranquilícese amigo… –Coge la foto y vuelve a guardarla en la carpeta- ¿No querrá acabar detenido, verdad? –Comienza a guardar la PDA en su cajita para después colocar ambas cajas en torre encima de la carpeta. Lo coge todo y se levanta.
- Nos volveremos a ver, “cuñadito” –Susurra entre risas cerca de Dariel justo antes de dirigirse hacia la puerta para salir de la sala.   

Dariel: -Cuñado? Tus muertos!- murmuro por lo bajo. Aunque me siento tremendamente tentado de tirarme encima de él y arrancarle la lengua de un mordisco y patearle los huevos indefinidamente me reprimo. Ya ha acabado el interrogatorio y es lo que importa. No ha sacado nada de mí y eso es lo que realmente vale. "Así que salgamos de aquí ya!" me ordeno a mi mismo mentalmente.

- Tiradas (8)

Tirada: 1d6
Motivo: Interrogatorio Dariel
Resultado: 4

Tirada: 1d8
Motivo: Interrogatorio Dariel
Resultado: 6

Tirada: 1d6
Motivo: Interrogatorio Johansson
Resultado: 2

Tirada: 1d8
Motivo: Interrogatorio Johansson
Resultado: 8

Tirada: 1d6
Motivo: Intimidación al Fed
Resultado: 6

Tirada: 1d8
Motivo: Intimidación al Fed
Resultado: 1

Tirada: 1d6
Motivo: Resistir Johansson
Resultado: 1

Tirada: 1d6
Motivo: Resistir Johansson
Resultado: 6

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05/01/2011, 00:44
Coronel Lorence

|Sala de Interrogatorios|
Julian Crautchin vs Coronel Lorence

Master: Dónde antes Julian no escuchaba absolutamente nada, ahora era capaz de distinguir un sonido de varios pasos acompasados que iba en aumento. De repente, las puertas de la sala donde se encontraba se abren, dejando paso a dos agentes armados y fornidos de la Alianza.
Con las armas cruzadas sobre el pecho, dan un par de pasos hasta quedar a escasos metros de Julian.
- Es hora de su interrogatorio –Tras decirlo, cada uno se hecha a un lado dejando un espacio entre ambos donde tendría que situarse Julian para ser… “escoltado” hasta la sala de interrogatorios.

Julian: Me levanto de la silla donde estaba sentado, esperando sin saber nada de los demás ni de qué coño iba todo esto. Encima, había tenido demasiado tiempo para pensar y con eso solo había logrado rayarme la cabeza.
Finalmente había decidido bloquear todo eso de mi mente para centrarme solo en lo que sea que quieran los Feds de nosotros.

Me coloco entre ambos agentes, algo asqueado por tener que lidiar con la Alianza, dispuesto a seguirles hasta dónde tuvieran que llevarme.

Master: Cuando ven que se coloca entre ambos, como si de un par de robots se tratase, comienzan a andar automáticamente.
Salen de la sala y comienzan a andar por un pasillo recto en el que difícilmente se ve final alguno. Si ya de por si aquel lugar daba una sensación un tanto extraña, la actitud de aquellos agentes que era lo menos humana posible hacía que todo aquello fuese cuanto menos inquietante.
Tras varios giros inesperados por caminos que nunca se veían hasta no estar en frente de ellos, ambos agentes se detienen frente a una gran puerta metálica que se abre de forma automática, dejando ver una amplia aunque minimalista estancia. En el centro de ella se encuentra un hombre de mediana edad, que apoyado ligeramente sobre la mesa, espera a que Julian entre.

Julian: Entro sin mirar a los dos agentes que me acompañaron, observando un poco a aquel tipo que se supone iba a interrogarme. Me cruzo de brazos aún de pie, en medio de la sala, hasta que decido que lo mejor será intentar colaborar para que esto termine lo antes posible y podamos irnos.
- Ya me conocerá sobrádamente pero... Julian Crautchin, Capitán de la Orpheus - le digo con un tono que intenta ser cordial - Me gustaría, si no es mucha molestia, que intente explicarme por qué nos han parado a mi y a mi tripulación sin motivo aparente.

Cor. Lorence: Los dos agentes pasan después de que Julian entre en la sala y tras cerrar la puerta se colocan junto a ella.
El Coronel Lorence, que es el hombre que se encontraba en el centro de la sala, hace un gesto a uno de ellos, el cual se acerca en cuestión de segundos dejando sobre la mesa una carpeta y un mini portátil para después volver a su puesto.
Tras encender el portátil se gira hacia Julian y le hace un gesto para que tome asiento.
- Yo soy el Coronel Lorence, aunque supongo que también me conocerá ya al haberme visto en el comunicador de su… nave –Enarca ligeramente las cejas a la vez que gira sobre si mismo para tomar asiento en la silla más cercana.- ¿Cree que una alerta por peligro de biohazard es un motivo por el que debamos detener a cualquier nave que pase por la zona… o le parece una razón de poco peso?

Julian: Alzo las cejas sorprendido cuando dice aquello. No, no me lo esperaba la verdad. Esperaba cualquier gilipollez o cualquier excusa totalmente fuera de contexto para jodernos, pero en el fondo me alegra que haya sido por algo.
- Desde luego - me apresuro a contestar sentándome cuando me lo ofrece - ¿En que consiste esa alerta? - me aventuro a preguntar - En mi nave no hay nadie que de señas de estar enfermo...

Cor. Lorence: Coloca la carpeta en su regazo y el portátil en frente de él.
- Se ha fugado un interno del hospital Ariel y hay sospechas de que está en alguna nave de transporte espacial… -Hace una pequeña pausa para luego mirar a Julian- Entiendo que confíe en su tripulación e incluso en sus pasajeros, pero como comprenderá yo no puedo arriesgarme a confiar en todas las naves en las que los capitanes pondrían la mano en el fuego por sus ocupantes… E igual que usted se preocupa por ellos, yo también tengo a gente por la que preocuparme y un aviso como este… no debe tomarse a la ligera.

Mantiene durante unos breves instantes la mirada sobre Julian para después bajarla hasta uno de los bolsillos de la chaqueta, donde también se dirige su mano y del cual saca una especie de PDA. La deja sobre la mesa y aprieta un botón.
- Bien, señor… Crautchin, ¿podría decirme hacia dónde se dirigen y por qué?

Julian: Le escucho con atención. La verdad, era cierto que confiaba en mi tripulación pero lo de los pasajeros ya era otro tema. Si realmente había alguien infectado por algún virus en mi nave... Podían llevárselo sin problema, a mi no me importaba siempre y cuando no fuera alguno de mis chicos.
- Whitefall - respondo - Tenemos pasajeros y mercancía que llevar allí; es lo que tiene trabajar de esto... Bueno, es nuestra manera de hacer dinero - le miro esperando la siguiente pregunta.

Cor. Lorence: Asiente, satisfecho con las respuestas que recibe.
- ¿Me podría hablar un poco de su tripulación? El motivo del por qué les contrató, cómo hacen su trabajo… No sé, un poco de todo, incluyendo opiniones personales sobre ellos… -Vuelve a clavar la mirada en Julian- Sí, es necesario.

Julian: Me rasco el cuello con una mano mirando al Coronel y luego suspiro pensando en que realmente me da igual hablarle de mi tripulación. Al fin y al cabo, yo decido lo que decir y lo que no.
- Bien... - digo pensando por quién y cómo empezar - Dariel es mi piloto y mi mejor amigo. Junto a su hermana, Ivy, decidimos comprar a partes iguales la Orpheus y empezar un nuevo proyecto juntos. ¿Opinión personal? No sé qué mas quiere que le diga: mi mejor amigo y su hermana, que es como si fuera la mía propia - carraspeo un poco antes de seguir hablando - A Kratos, sinceramente, le tengo porque necesito a alguien que me ayude un poco si hay problemas en algún momento con alguna entrega, o algún cliente que quiera escaquearse de pagar... Cosas así - me encojo de hombros - No es un tipo muy hablador ni encantador... Ni nada de eso, pero hace bien su trabajo y se ha acomodado muy bien al resto de la tripulación. Luego está Steve que es la mejor mecánica que encontrarán en todo el Verso - sonrío un poco - Tiene un don innato para las máquinas y, además, es buena chica. Respecto a la Acompañante, dudo mucho que tenga que explicarle por qué viaja con nosotros. Ella necesitaba una nave, nosotros sabíamos que nos vendría bien llevarla y aquí está. Seguro que tampoco tiene ninguna queja sobre nosotros, al igual que nosotros no la tenemos de ella. Y el último en ser contratado fue Ian ¿razones? Necesitábamos un médico a bordo. No puedo decirle mas porque no le conozco aún - cojo aire y lo suelto sin dejar de mirar al hombre - ¿Le vale?

Cor. Lorence: Continúa afirmando con la cabeza. Parece que está obteniendo toda la información que necesita. Fácil, rápido y cómodo. Es de agradecer cuando ya llevas unos cuantos interrogatorios y estás que saltarías a la mínima.
- ¿Quiénes son los pasajeros que llevan? Dígame dónde embarcaron, qué objetos de importancia subieron a la nave con ellos, y todo dato que pueda serme de ayuda.

Julian: - Todos ellos embarcaron en Persephone - sigo explicando - La señora Hong y su hija, Henry Miller y Ashton Kaplan. No sabría decirle qué objetos de importancia subieron a la nave pues no acostumbro a meterme en eso - me encojo de hombros - Pero dudo que sea mas que equipaje u objetos caros como podría llevar la señora Hong - suspiro de nuevo y me recuesto sobre mi asiento - Tampoco podría decirle mucho mas de ellos. Mi relación con mis pasajeros casi nunca va mas allá del trabajo a realizar, Coronel - sí, he olvidado convenientemente lo de Eileen. Si me pregunta daré la versión que se supone todos tendríamos que dar.

Cor. Lorence: Se queda un momento mirando con bastante interés a Julian. Está pensando algo, aunque no puedes ni tan siquiera imaginar de qué podría tratarse. Parece que durante un breve instante frunce ligeramente los labios, pero es cuestión de un segundo, quizás solo fuesen imaginaciones.
- Hay algo que no me cuadra… -Comienza mientras coge la carpeta que había dejado momentos antes sobre la mesa y la abre, sacando un par de documentos que ojea durante un instante- ¿Dónde han metido el señor Kaplan? Porque a pesar de nombrarlo como pasajero no ha pisado la skyplex…

Julian: Me quedo con cara de gilipollas cuando le escucho hablar, sin entender absolutamente nada. Frunzo el ceño.
- Shuh Muh? - se me escapa mientras alzo las cejas - No entiendo, Coronel. El señor Kaplan iba en mi nave - remarco con tono seguro - Estaba cuando avisamos de que teníamos que parar... - aparto la mirada de él un momento, pensando - Y luego desapareció... - termino en un murmuro antes de volver a mirar al Coronel - No entiendo nada.

Cor. Lorence: Sonríe de lado y echa hacia atrás la silla para después levantarse.
- Yo tampoco entendía nada, señor Crautchin, hasta ahora… -Deja los documentos en la mesa, encima de la carpeta y se acerca a Julian recorriendo el lateral de la mesa- Pero todo empieza a encajar… -Sonríe- ¿Y qué tiene que decirme sobre una chiquilla… -Se detiene y mira hacia atrás, buscando los documentos con la mirada- llamada Eileen? Porque a ella si que la interrogamos y sin embargo… nadie ha dicho nada sobre ella. Curioso, ¿verdad?

Julian: Trago saliva cuando le escucho. ¿Cómo que todo empieza a encajar ahora? ¿Qué ha querido decir con eso? ¿Y dónde está el gilipollas de Kaplan? Y, lo más importante: ¿Qué ha dicho Eileen y qué se supone que tengo que decir yo sobre ella?
- Ah, la niña... - sonrío un poco - Disculpe, se me había olvidado - carraspeo - Bueno, se nos subió de polizona y una vez en marcha no vi oportuno dar la vuelta - explico - Pero no pasa nada, la devolveremos cuando terminemos nuestro trabajo - aseguro - No sé qué le habrá dicho pero tengo que decirle que no parece - me llevo una mano a la cabeza y me señalo la mente - que esté muy bien de aquí.

Cor. Lorence: Enarca una ceja ante el gesto que realiza el capitán de la Orpheus para acusar a la niña de loca.
- ¿Me está diciendo que esa adorable e inocente niña se coló en su chatarra flotante y que aún dándose cuenta de ello no regresaron? ¿En serio? –Apoya ambas manos en la mesa, visiblemente molesto.

Julian: - ¡Eh! - alzo ambas manos - Yo no le he dicho que no sea adorable e inocente; es una niñita, claro que lo es - me ofendo, porque hemos tenido un buen gesto con aquella niña de la que abusaban y no puedo decírselo a este soplapollas de tres al cuarto - ¿Qué quiere? Cuan... - pero me doy cuenta de algo antes de seguir. ¿Chatarra flotante? ¿Ha llamado a MI Orpheus 'chatarra flotante'? Le señalo - No se meta con mi nave, Coronel; yo he colaborado con usted así que no me gustaría que las cosas terminaran mal entre nosotros - le advierto antes de obligarme a tranquilizarme. Mi Orpheus no es ninguna 'chatarra flotante'. Ai Chr Jze Se Duh Fohn Diang Gho... - Cuando nos dimos cuenta de la presencia de Eileen en la nave ya llevábamos varios días de viaje. ¿Qué quería que hiciera? No están las cosas como para tirar combustible ¿sabe? Y si esa niña huye, será por algo.

Cor. Lorence: Apoyado sobre ambas manos, deja caer parte del peso sobre ellas, inclinándose ligeramente hacia Julian.
- ¿Está tratando de inculpar a una niña cuando es usted el que la ha secuestrado? Por no mencionar la sospechosa desaparición del señor Kaplan… dudo que hubiera podido escapar solo y qué mejor ayuda que la de un Capitán… -Niega con la cabeza, incrédulo- Sinceramente… no creo que esto acabe bien, señor Crautchin… Pensaba que era un buen hombre pero… ¿Qué se podía esperar de alguien al cargo de semejante mierda voladora?

Julian: - ¡Que no hable así de mi nave, Mi Tian Gohn! - exclamo dando un golpe a mano abierta contra la mesa y levantándome de la silla; cosa de la que me arrepiento tan solo un par de segundos después. Pero ahora que ya la he cagado, pues como que me da igual - No he secuestrado a nadie, no he hecho desaparecer a nadie - repito con la mirada fija en él y un aire de pocos amigos - Solo.Estoy.Intentando.Hacer.Mi.Puto.Trabajo ¿Lo entiende ahora o tengo que hacerle un crokis, Coronel?

Cor. Lorence: Sonríe cínicamente y se aparta de la mesa cuando Julian la golpea completamente alterado.
- Sí, claro que lo entiendo, Capitán… y déjeme decirle que está haciendo su trabajo extraordinariamente… Al fin y al cabo para eso son las naves de clase firefly, ¿no? –Vuelve a sonreírle- ¿O me dirá que desconoce los huecos ocultos que la componen y que la hacen la nave preferida de los contrabandistas?

Julian: - No tiene nada que ver con mi nave - respondo - No voy a contarle el por qué de una Firefly porque está usted empezando a caerme realmente pesado, quizás si no me hubiera insultado o si no me acusara de cosas que no he hecho se lo contaría. Pero no así. Repito: no sé ni qué ha hecho, porque parece que ha hecho algo, ni dónde está Kaplan. ¡No lo sé! No tengo absolutamente nada que ver con eso - le miro dudando un poco pero finalmente creo que voy a hacerlo. Suspiro - Podemos buscarle en esos rincones ocultos de la nave de los que habla.

Cor. Lorence: Niega ligeramente con la cabeza lentamente.
- En estos momentos el Doctor Green, médico de su tripulación, está siendo tratado por una psicóloga e incluso ha tenido que venir su padre para tratar de hacerle entrar en razón –Le mira severamente- Sufre del síndrome de Estockholmo… ¿por qué se lo cuento? –Mira hacia los agentes que se encuentran en la puerta y les hace un gesto a ambos- Porque usted no podrá decírselo a nadie. Queda detenido, señor Crautchin –Hace una pequeña pausa- Por el secuestro del Doctor Ian Green, el de Eileen Blackwell y por cómplice de la fuga del señor Ashton Kaplan.

Según termina de hablar, los dos agentes toman por los brazos a Julian, inmovilizándolo y colocándole las esposas.

- Y no se preocupe, nosotros, mis agentes y yo nos ocuparemos de registrar su nave.

Julian: - ¡No! - exclamo revolviéndome aunque no vaya a servir de nada - ¿Qué síndrome de Estockholmo ni qué ocho cuartos? ¡Él quiso entrar en la nave como médico de la tripulación! - grito - ¡No pueden arrestarme! ¡No he hecho nada! ¡Yeh Lu Jwo Duo Luh Jwohn Whei Jian Guay! - amenazo ya en estado de puro cabreo. Estoy arrestado ya ¿qué mas da? Intento mirar al Coronel por última vez - La señorita Ren-Shen lleva ya tiempo en la Orpheus y sabe lo que hay - le digo a sabiendas de que es la única que puede hacer o decir algo - Pregúntele lo que quiera y le dirá la absoluta verdad. ¡No pueden detenerme, Ta Ma Duh!

Cor. Lorence: Se acerca a la mesa tranquilamente y para la grabadora. Recoge los documentos, y las carpetas además del portátil.
- La señorita Ren-Shen ya ha tratado de hacer más de lo que ella misma podía… -Le mira de arriba a abajo, con desprecio- Estaba claro que no estaba en esa nave por la calidad de vida…

Toma todo lo que había recogido anteriormente y lo reparte entre ambas manos.
- Hágale un favor, y déjela ir de ese bodrio. –Concluye a la par que vuelve a hacerle otro gesto a los agentes y estos comienzan a andar saliendo de la estancia.
El Coronel abandona la sala el último, siguiendo a los agentes que llevan detenido a Julian hasta el calabozo.

Notas de juego

Siento si queda cutre, pero no me deja poner el texto centrado ni con html!!! D:

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05/01/2011, 15:42
Julian Crautchin

Dejo de pelearme cuando el Coronel ya no está presente, al fin y al cabo estos dos tios tan solo me sueltan en el calabozo, quitándome las esposas antes de dejarme allí encerrado.

Me quedo de pie un momento y le meto una patada a la puerta con todas las ganas que tengo ahora mismo, haciéndola temblar en el sitio un momento. Luego me giro en mi estancia oscura y me apoyo en la pared para dejarme caer hasta quedarme sentado en el suelo.
Doblo las piernas y apoyo el codo de un brazo en una rodilla, sujetando después mi cabeza con esa misma mano.

Detenido... Para una puta vez que parecía que las cosas iban bien. Vale que de lo de Eileen tengo parte de culpa, porque la tengo por hacerle caso y dejarme liar por la Embajadora.
Pero ¿el mierdas del doctor secuestrado? ¿De qué coño iba eso? ¡Si prácticamente era él el desesperado por escapar de los brazos de su querido papi! Ya sabía yo que no debí haber cedido una vez le eché... Maldita Ivy.
Y luego lo de Kaplan. A ese mas le valía ser el amo del escondite porque iba a matarle en cuando le pillara... Bueno, si es que salgo de aquí, claro.

Yo solo quería hacer mi trabajo, obtener mi dinero y seguir buscando cómo ganarme la vida pero no... Para alguien como yo parecía que aquello, que a mi personalmente me parecía poco, era algo totalmente imposible.

Bufo cerrando un momento los ojos y pensando insconscientemente que espero que Cassia pueda hacer algo antes de que alguno de mis chicos lo intente, porque entonces sí puede liarse y gorda. Y ahí ya me veo en este calabozo toda la puta vida.

La mano que no sujeta mi cabeza baja al suelo encontrándose con el polvillo acumulado y comienza a dibujar con el dedo índice de manera inconsciente.

"...dudo que una mujer de su categoria quiera nada de un buhonero"
"Estaba claro que no estaba en esa nave por la calidad de vida…"
"Hágale un favor, y déjela ir de ese bodrio"

Llevo las manos a frotar mi cara y, cuando las separo, es que veo lo que he escrito con el polvillo. Lo borro con la mano rápidamente antes de volver a levantarme del suelo y pegar la frente en la pared.

Por eso me gusta el lío que hay siempre en mi nave... Porque me impide darle vueltas a la cabeza.

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05/01/2011, 19:04
Director

Notas de juego

Pruesey te traslado este post donde toca, en la escena 2.b. vale? ^^ es ahí donde continuaremos la escena en las celdas

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06/01/2011, 01:34
Julian Crautchin
Sólo para el director

Notas de juego

Sí, perdón, es q no me di cuenta ^^ Gracias