Partida Rol por web

_-_Distopía_-_

1.1.4 La central

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03/03/2009, 18:20

Había sido una noche como cualquiera, el ambiente era el de siempre y Winter estaba deseando salir de una vez por todas, ir a tirarse en la cama y olvidarse un rato de los problemas pero claro, no todo salía siempre como quería, además, tenían una baja de policías últimamente y les llevaban a cualquiera maldita redada. Para colmo, los “negocios” del rubio policía no estaban para nada bien, había tenido una mala semana y ya era jueves. Bufó suavemente mientras bebía algo que parecía café pero nadie sabía a ciencia cierta que era. Una compañera, bastante buena, le estaba echando el ojo pero no era de narcóticos y él prefería posar sus ojos en otros lados. La miró de soslayo y la mujer se fue tan pronto como había aparecido.

A lo lejos vio a Smith, sí, el maldito detective de asuntos internos que le estaba detrás todo el tiempo. Esperaba que algún desafortunado o afortunado en su caso, accidente, le matara uno de estos días pero mientras Winter pensaba aquello, empezó a notar a varios efectivos corriendo de un lado al otro, por los gritos y demás, se dio cuenta que había un atentado. Smith le miró y le apuntó con el dedo en forma de arma, luego sonrió, mostrando que le faltaban ambos colmillos, un asco en realidad. No se iba a levantar de donde estaba echado, con ganas le hubiera hecho una señal a Smith pero otro de los tipos interrumpió.

-Atentado, Winter… Y parece que encontraron drogas en el edificio… ¡Venga!

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04/03/2009, 00:16
Grasp Winter

Había sido un día tranquilo, de mierda, pero tranquilo, lo cual ya es más que suficiente para este jodido lugar, hoy no me habían disparado. Winter uno, yonquis cero, no estaba mal. Un trago más de esta mierda, tía buena a la derecha, el puto Smith al fondo, demasiado tarde para volver a mirarla, ya se había largado, aquel capullo era su única opción para no fijarse en el contenido de la taza.

Alcé la cabeza, apagando el monitor que tenía delante, simulando que trabajaba, pues me costaba demasiado hacerlo. Comisaría once, hijos de perra, aún recuerdo el día en que entre en este sitio, cinco años que parecen quinientos, un jodido niñato de diecinueve, guaperas y listillo, mala combinación, todo contento de que me hubieran mandado a la central. Cuando recibí la dirección y vi donde estaba, pensé que se habían equivocado.

”- Perdón, me han dado esta dirección, pero esta es la comisaría número once, y yo estoy destinado a la central – cigarro en mano mientras me quitaba mis flamantes gafas de sol, mirando con superioridad al gordo uniformado que hacía de recepcionista El tipo, serio, me señaló un mapa que había en la pared, era del distrito, y en medio, un círculo rojo rodeaba el lugar donde estaba enclavado el edificio, y una flecha apuntaba a la palabra “Central”, escrita en el lateral del documento.

-Estas en la central, la llamamos así porque es el centro de toda la puta escoria de la ciudad- rió con una carcajada, y creo que es difícil que vuelva a sentirme tan capullo como aquel día. Puto Sanders. Pero no se equivocaban, ni un puto ápice. Rodeados de toda la basura de la ciudad, mafia rusa, traficantes sudacas, amarillos de mierda, putas, drogatas y bandas, un auténtico paraíso. Si, así era, pero dicen una cosa, que si aguantas una jodida semana, no hay quien te saque de este sitio nunca, bueno, por lo menos sin que sea con los pies por delante, eso si tienes suerte de que te queden pies claro, o de que los encuentren, porque he visto a esos chiflados que comen carne humana diciendo no se qué de la purificación, tragarse trozos de tíos. Manda huevos “

Tras esta entrañable anécdota, el día empeora, un puto atentado, ¿y qué coño son esas prisas?, ¿Desde cuándo la poli se preocupa tanto por llegar deprisa?, joder, que vayan los putos de Arasaka, aunque bueno, seguramente ellos estén implicados de alguna manera, o cualquier otra corporación, son todas iguales. Froto los ojos, bajo los pies de la mesa y por fin me pongo en pie, y de paso levanto el dedo anular de la mano derecha en dirección al jodido Smith, por lo menos aprovecharemos el esfuerzo.

Agarro la chaqueta, de cuero, negra, blindaje parcial, lo normal para salir de casa, compruebo el arma, las dos, joder, que quieren, estar sentado no contribuyen a que se coloquen holgadamente. Desde luego no era un dechado de modales, ni puta falta que hacia, eso pensaba mientras me rascaba la entrepierna y bostezaba a la vez, tareas que realizadas simultáneamente tienen su dificultad, no se crean.

Tranquilo Stevens, te veo con prisas por que te vuelen la cabeza, para eso siempre hay tiempo hablaba como un jodido veterano, bueno, cinco años aquí y seguir vivo, te daban esa distinción.

Allá vamos, a dar la oportunidad a los malos de que empaten el partido.

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04/03/2009, 00:40

Stevens, un hombre corpulento, se paró en seco. Al parecer tenías razón o por lo menos te lo hizo creer pero para él había aldo de importante en aquel lugar. No sólo era el consorcio más grande que guardaba información en computadoras relativas a tiempo pasados mucho mejores, sino que también, guardaba los programas y las drogas más buscadas en ese mundo pero Stevens estaba más que seguro que Winter sabía perfectamente quién era Louise Marmod. Se acomodó la ropa y con aire de superioridad se apartó de Winter, él tenía que estar ya fuera de allí y no iba a llamar a nadie más. Además, sabía perfectamente que este vendría. No le importaba averiguar quién lo había hecho, ni como, sólo asegurarse de dejar todo limpio y en su lugar, sobre todo limpio.

Smith se acercó a Winter, sabía que no estaba limpio pero hasta ahora no había podido agarrarlo en ninguna de las suyas, además, no quería agarrarlo por una nimiedad. Hasta que tuviera algo gordo, sólo entonces le apretaría las bolas. No le gustaba el rubio y él sabía bien por qué, no sólo porque fuera su trabajo. Se encogió de hombros y no dijo ni media palabra, no era el momento pero Winter podía estar seguro de que lo estaba siguiendo de cerca, claro que esto podría no importarle. Nadie más corrió, nadie más hizo gesto de tener prisa por llegar pero ya las patrullas estaban yendo rumbo al edificio de Marmod. Una verdadera sorpresa que fuera justo aquel el edificio atacado, se suponía que tenían los mejores sistemas de seguridad.

Sin duda aquello sería un ebullidero de yonquis, prostitutas, cazarecompensas y vaya uno a saber cuántos bichos más pero primero lo primero, el trabajo de la policía y la buena tajada que esta se llevaría. El comandante en jefe se paró a la puerta de su desvencijada oficina y miró en todas direcciones, al menos los muy cabrones estaban moviendo el culo. A lo lejos miró a Winter o al menos eso creyó, su vista ya no estaba demasiado bien pero un implante no se le hacía algo que pudiera sucedar en su vida. Prefería vivir así.

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04/03/2009, 01:32
Grasp Winter

Jodido capullo, pero que se le va a hacer, no puede ser perfecto, pero bueno, tiene un par de cojones bien puestos cuando empiezan a llover las balas, y eso es lo que realmente importa. Cuando me contó el sitio donde estaba la fiesta, me sorprendí, ¿quién tendría valor para atacar a un tío como Marmod? Un loco o un suicida, o alguien que quiere ocupar su puesto, de una manera u otra, y molestándolo tal vez cometiera algún error.

Esos tipos nunca los cometían, por lo menos no directamente, y con la montaña legal que tienen, es imposible hacerles nada, un buen tiro entre ceja y ceja, pero bueno, también tenía bajo su mando a los mercenarios más competentes, y eso eran palabras mayores. Pero en los momentos de caos, si me andaba con cuidado, podría conseguir algo, las cosas iban cada vez peor.

Y por supuesto de recordármelo se encargaba la exasperante presencia de Smith, el cabrón no tenía de original ni el nombre, ¿Te divierte olerme el culo todo el día? no, no podía callarme, me había criado en un sitio donde si te callabas, lo hacías para siempre, disparar bien es importante, pero aparentar que lo haces cojonudo, es ciertamente mucho más valioso. No tenía tiempo para escuchar una de las “ingeniosas” réplicas de “Capullo Smith”, así que le di la espalda para que le quedara más a mano aquella parte de mi anatomía que parecía anhelar.

Me dirigí a donde me esperaba mi capitán, pasando por el “arsenal”, escopeta automática y casco, por si las cosas se torcían, que siempre lo hacían, preguntándome una vez más que cojones era lo que había pasado en aquel edificio. Averiguarlo tenía su interés, si, pero las cosas estaban jodidas, puta droga, o puta mi hermana por haberse enganchado, JODER. Apreté los dientes y sacudí la cabeza violentamente, golpeando con el casco el quicio de la puerta al pasar.

Me monté en el coche junto al capitán, rascándome la cabeza, ¿Qué ha sucedido? pregunté con calma, respetaba a ese tío, un negro bajito, con espaldas anchas, listo, buen policía, y con las agallas suficientes para dirigir a una panda de corruptos que salían cada día a jugarse el tipo en la calle por cuatro malditos dólares. Si, con el capitán, no todo el mundo pensaba que yo era una mierda, algunos entendían que tenía una familia que mantener.

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04/03/2009, 22:50
Capitán Wayne

Encendió el auto sin contestar aún a Winter, estaba algo molesto porque ya era tarde y pensó que aquella noche se iría a su casa a beber un buen whisky y olvidar un poco ese maldito mundo que les tenía de cabeza pero no, algún hijo de puta había tenido la grandiosa idea de echarlo todo a perder atacando con una bomba al malnacido de Mormad y la noche no parecía tener fin. Empezó a conducir lentamente, total, lo hecho, hecho estaba y por mucho que corriera, los muertos ya estarían muertos.

-Parece ser que Mormad metió las narices donde no debía y le han devuelto el golpe con una bomba en el edificio central... Según los reportes hay unos cuantos muertos pero además, hay información en juego. Los hackers están listos para retirarla si no es que ya lo hicieron y ya sabes, esa nueva droga de la que se oyen sólo rumores, al parecer es de él.

Hizo una mueca como si aquello no le importara pero bien sabía el viejo Wayne que eso era un peligro para sus subalternos, además, no era nada nuevo que iban a por una buena tajada; cansado estaba de ver la corrupción en manos del comandante jefe Drexler. Un hombre demasiado viejo para actuar pero con demasiadas mañas como para no hacerlo, aunque no fuera personalmente. Dio vuelta a la esquina y entonces la lluvia comenzó a caer, maldijo en un idioma distinto al de Winter y continuó conduciendo, cada vez estaban más cerca. Levantó la vista para ver el humo a lo lejos, ya le parecía que era grave el asunto. Poco antes de llegar al edificio, le pareció ver dos camionetas con ventanas tintadas y esperó no tener que decirle a Winter nada acerca de ellos, era un buen policía a pesar de todo y seguro sabría qué buscar, igualmente se los señaló con un movimiento de su cabeza. Pasaron al lado de una motociclista endemoniada al parecer iba en la misma dirección que ellos pero no les preocupaba ahora una mujer en moto, podría ser cualquiera desesperada por encontrar a uno de los suyos en el desastre. Tuvieron que aparcar un par de calles antes, no se podía avanzar más y debían hacerlo a pie.

-Veamos qué se trae esta gente-espetó el capitán.

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05/03/2009, 00:22
Grasp Winter

Puta mierda, esos malditos cabrones no tenían mejores cosas que hacer que seguir inventando nuevas drogas, ni que hicieran falta más, no creo que ni un solo tipo se haya metido ni siquiera un uno por ciento de las que existen.

Deje caer el casco a los pies, recordando que si no llega a ser por ella, seguramente yo estaría en el otro lado, si es que hubiera llegado. Escuché atentamente al capitán, un resumen rápido y eficiente, escatimando palabras, como siempre, ciertamente era de agradecer en circunstancias así. Asentí como respuesta, y más tarde repetí el gesto cuando pasamos junto a las furgonetas, jodidos “privados”, tenían más medios, tenían más gente, y encima les pagaban mejor.

Me hubiera gustado preguntarle a Wayne que ¿Qué coño estábamos haciendo aquí?, en medio de esta mierda, intentando ayudar a gente que nos odia por llevar una placa, pasé la mano por el cabello, algo grasiento, no había agua esta mañana para ducharse, joder, espero que no la hayan cortado, ya dije que pagaría esta semana. Eché un vistazo de reojo a la motorista, una jodida drogata más, maldita sea, deberían aprender a divertirse de otra manera, pero claro, si no se drogan, seguro que se dan cuenta de la mierda de mundo en el que estamos.

El tercer asentimiento en el trayecto cuando bajamos, no me hacía puta gracia bajar, volví a revisar mi arma y ajusté mis gafas, pasaba de pillar el casco, aunque si que agarré la escopeta, en las pelis antiguas, los polis sacaban la placa para que quedara visible en el bolsillo de la chaqueta, aquí el arma era mucho más disuasoria.

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05/03/2009, 21:16

Notas de juego

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