El entrenamiento de hoy transcurre con combates cada vez más duros y en diversas situaciones. Los mercenarios se toman muy en serio vuestra preparación. En algún momento alguien contacta con Razen y éste se ausenta, dejándolo todo en manos de otro de sus hombres.
Por otro lado, Shana progresaba con el entrenamiento con Beltrand.
— ¿El maestro siempre vivió en las montañas? No parecía gustarle demasiado los otros humanos, a veces se enfadaba cuando alguno se acercaba demasiado a la montaña o me cruzaba con ellos. Pero debió de ser importante entre ellos si le pusieron un título. Yo...
—¿Bromeas? Crecimos en Holkia y vivimos allí mucho tiempo, con aspiraciones de lograr algo grande. Y luego bastante tiempo después Faras estuvo en tiempo en Camelot cuando entrenaba a La Bestia Callejera de Avalon. Si se volvió un ermitaño fue por algunas cosas que ocurrieron en Holkia, cuando se ganó la enemistad con parte de la corte de Kelebir. Preferiría no comentar nada más. No sé cómo vestiría al Faras que conociste, pero yo veía a un hombre con un gran plante, siempre con su traje elegante y su peinado impecable.
— Un día yo también tendré un título, como mi maestro o la madre de Levi.
—¿Como la madre de quién? Mira, da igual. Chica, creo que lo mejor para ti es pasar desapercibida. Los personajes famosos nunca tienen una vida tranquila. Faras lo sufrió en su día, todos los días lo retaban o le emboscaban buscando la gloria, o algún noble con malas intenciones pretendía utilizarlo solo por su reputación. Créeme, te conviene que nadie te conozca.
Shana sigue entrenando con Beltrand hasta que finalizáis el mismo. Éste le entrega unas bolas de arroz para comer y se ausenta para recoger la cabaña. En ese instante ve deambulando por allí a un hombre encapuchado, quien parece un poco desorientado. En un principio la semibestia se pone alerta, pero al captar su olor se tranquiliza un poco. Le da buenas vibras por algún motivo, le resulta familiar.
Al hombre le ruge las tripas por el hambre y la semibestia decide compartir con él una bola de arroz. El hombre asiente con la cabeza por agradecimiento y parte la bola por la mitad para darle a ella la mitad, y come en silencio. Una vez acaba se levanta y empieza a marcharse hacia el bosque, pero antes de irse dice una cosa.
—Me tranquiliza comprobar que tu bonsai está creciendo fuerte y sano— dice antes de adentrarse hacia el bosque.
Shana reconoce de inmediato su voz y recuerda el olor. ¡Era Faras! Está totalmente segura, era él. Sale corriendo a buscarle por donde fue pero no lo ve por ninguna parte, y si rastrea su olor el rastro se pierde un poco más adelante. ¿Lo habrá dispersado con el Estilo del Viento? Si de verdad era su maestro entonces él está bien, pero esto le plantea a Shana una infinidad de preguntas sin respuestas.
Mientras tanto el resto del grupo entrena los combates de forma incesante, pese a las quejas de Levi de no tener descansos. Gracias a estas prácticas os estáis coordinando mejor, y Faaland empieza a pillar la dinámica del grupo. Faelan y Feng suelen ir al frente y Levi se encarga de buscar ataques sorpresa mientras que el arquero se dedica a apoyar y abatir oponentes con sus flechas, y para el cuerpo a cuerpo puede defenderse hasta que el grupo le asista.
Entonces regresa Razen, y por su cara parece contrariado.
—Ha surgido un imprevisto con el asunto de infiltrarnos en la academia, y habrá un ligero cambio de planes: yo no me infiltraré como parte del profesorado. En su lugar me haré pasar por Don Pendleton de Stravia, el padre mercader de la "señorita Lia". Feng, a ti te meteré como auxiliar de profesorado, allí tengo infiltrado a un aliado pero no puedo decirte abiertamente quién es por precaución. Y Levi, ten mucho cuidado.
—¿Eh? ¿Por qué?
—Al parecer va a asistir a la academia como estudiante Lady Elaine Pendragon, la princesa heredera de Avalon. Ella en sí no sería un problema, pero sí lo será su escolta si nos llegara a reconocer. Se trata de Sir Percival.
—Ugh... sí, él te reconocería al momento.
Shana se acerca allí para ver qué pasa y Razen la pone al día.
Tirada oculta
Motivo: Olor Shana
Tirada: 2d6
Resultado: 5(+3)=8 [1, 4]
Para Faaland, el entrenamiento fue algo muy caotico. Desde el momento en que inicio este se sintio completamente descoordinado. Pelear contra distintos seres salvajes e impredecibles era mas sencillo para el que pelear contra otros seres inteligentes, y al intentar avanzar temerariamente casi estropea todo, pero fue Levi quien le marco su rol. Al combatir y protegerlos con cobertura con sus ataques, asi como buscando desestabilizar a su equipo lograron sobrevivir gran parte del entrenamiento, aunque Faaland no se sentia muy satisfecho con su trabajo.
De hecho, por lo que he visto nunca has combatido en grupo, ¿verdad?— Razen afila la sonrisa —
Este sonrio de manera timida, asintiendo a la verdad de su maestro. Nunca habia peleado en grupo, o lastimado a algun otro ser que no fuese una bestia o animal, por lo cual se le hace extraño lo que esta haciendo, mas no tardara mucho en adaptarse.
—Buen trabajo, Faaland. Tener un arquero en el equipo será ventajoso.
— Gracias... En verdad que casi lo arruino ahi, pero, espero demostrarles poder demostrarles mas valor con mas entrenamientos, asi como lo dijo el maestro. — fue la respuesta simple pero honesta que le dijo a Weifeng, algo apenado por su desempeño al dia siguiente mientras hablaba junto a su nuevo compañero. — Pero tu si que tienes habilidad, ¿eres un guerrero experimentado, o algo asi? — le pregunto el muchacho con curiosidad, deseoso de saber mas de el.
En el siguiente entrenamiento, tal cual como esperaba, Faaland demostro una adaptabilidad grande y parecia dudar mucho menos al atacar, se miraba mas determinado y concentrado en cumplir su rol dentro del grupo. Cada flecha o cada combate cuerpo a cuerpo se esforzaba en demostrar su fuerza y habilidad, hasta que por algun motivo, todo se detuvo ante la llegada de Razen, con noticias malas y nombres que el no reconoce.
— Ehhh. ¿Quien es ese tal Sir Percival? ¿Es alguien malo?
Me altero mucho cuando por fin me doy cuenta de quién había estado a mi lado hace tan solo unos segundos. Como si fuera un perro que ha reconocido a su amo después de mucho tiempo me pongo a seguir su rastro corriendo, meneando la cola sin control alguno.
— ¡Maestro! ¡Maestro!
Pero el rastro acaba de golpe y no consigo verle. Lo busco por los alrededores, hasta que debo rendirme y volver a la cabaja.
— ¡Eh, Beltrand! ¡Faras está aquí! ¡Ha venido! ¡Está vivo!
Sin esperar respuesta me marcho corriendo a buscar a Feng para decirle la buena noticia. Cuando les veo, cansados después del entrenamiento, me lanzo contra el pecho de Feng.
— ¡Feng, Feng! ¡Faras está aquí, ha venido a verme! ¡Mi maestro está vivo!— Mi cola se seguía agitando como loca.— No le encuentro pero está aquí. ¡Me ha felicitado!
Razen, cuando me calmo un poco, me explica la nueva estrategia a seguir en la academia.
— Gracias... En verdad que casi lo arruino ahi, pero, espero demostrarles poder demostrarles mas valor con mas entrenamientos, asi como lo dijo el maestro. — fue la respuesta simple pero honesta que le dijo a Weifeng, algo apenado por su desempeño al dia siguiente mientras hablaba junto a su nuevo compañero. — Pero tu si que tienes habilidad, ¿eres un guerrero experimentado, o algo asi? — le pregunto el muchacho con curiosidad, deseoso de saber mas de el.
—Has ido adaptándote bien a la dinámica del grupo, así que has demostrado tu capacidad de adaptación —me quedé un momento en silencio antes de continuar—. Soy un reaper espiritual. Me dedico a erradicar espíritus malignos, a enfrentarme a los vivos que intenten alterar el orden de la vida y a purificar espíritus. Digamos que tengo muchos años de experiencia en batalla —expliqué —. Puedo ver que tienes potencial.
Miré de reojo a Levi, quien también lo tenía, pero no se lo diría simplemente porque era un vago. El entrenamiento siguió. Había sido duro y, después de un largo rato, se detuvo. Razen nos contó el nuevo plan y asentí de acuerdo con la nueva estrategia. Siendo un auxiliar de profesor, seguiría teniendo ratos libres para investigar. Aunque esperaba no tener que dar demasiadas clases, no quería aguantar a tantos jóvenes armando escándalo. Faaland hizo una muy buena pregunta.
—Entendido. ¿Se sabe cuándo podremos iniciar la infiltración? —pregunté, después de tantos días entrenando no creía que tardaríamos tanto.
Entonces escuché la voz de Shana. La vi correr hacia mí lanzarse contra mi pecho. Me pilló por sorpresa, pero por instinto coloqué la mano en su espalda para que no cayera. A mí no me iba a tirar, pero no quería que se desequilibrara. Observé cómo su cola se movía feliz y luego miré su rostro.
—¿Cómo que no lo encuentras?
Me parecía muy extraño. «¿Ha venido a verla y se ha ido sin dar explicaciones?» Eso no tenía sentido, y menos aún que Shana no pudiera localizarlo teniendo tan buen olfato. «Si está vivo el contacto espiritual no serviría, aunque quizá debería intentarlo igualmente. Tal vez algún espíritu de la zona lo haya visto.» Me quedé pensando en ello. Sin darme cuenta froté su espalda, primero era mejor que se calmara y contara lo que había pasado.
Una vez Shana se tranquilizó, Razen le explicó el nuevo plan. Me volví a centrar en ella.
—Shana, ¿dónde has visto a tu maestro?
— ¡Eh, Beltrand! ¡Faras está aquí! ¡Ha venido! ¡Está vivo!
—Lo sé, el muy maldito ha dejado una nota en mi choza. Este hombre... podría al menos pararse a saludar, que yo también he estado preocupado por él— se queja Beltrand —Se ve que ha estado observando cómo te entrenaba.
Beltrand le enseña la nota a Shana, que dice lo siguiente.
"Beltrand, gracias por ocuparte de Shana durante mi ausencia. Sé que logrará dominar el Estilo del Viento gracias a tus indicaciones, solo espero que no adopte los mismos vicios que Tauro.
No te preocupes, estoy bien pero tengo unos asuntos importantes que hacer y, muy a mi pesar, no puedo hacerme cargo de Shana. Además parece ser que el destino le ha encargado una tarea muy importante, y quizás lo mejor para ella sea que continúe con su viaje.
Faras."
—Este hombre... al menos te habrá saludado en condiciones. ¿O te soltado alguna cosa escueta y se ha ido sin más? Siempre igual... a mí me da igual pero al menos podría haberte dedicado un poco más de tiempo antes de largarse— Beltrand va a echar mano de su botella de sake para beber pero se detiene y deja la botella —Creo que dejaré de beber por una temporada.
Ya todos reunidos...
— Ehhh. ¿Quien es ese tal Sir Percival? ¿Es alguien malo?
—Es un caballero de Avalon, era un recluta cuando me marché. Es un tipo recto y con altos valores, completamente leal a la corona. No dudo de que en todo momento priorizará la seguridad de Lady Elaine. La cuestión es que a mí me acusaron de un delito muy grave y estoy en busca y captura por el reino, y sería un problema si me reconociese. Y es muy probable que aun disfrazado me reconozca— explica Razen.
—¡Que conste que mi viejo es inocente! ¡No fue él quien asesinó al rey!— protesta Morgana.
—Hija, no quería dar detalles— Razen le arrebata el anillo encantado a Levi —Lo siento Levi, pero lo necesitaré para hacer de Don Pendleton de Stravia. Tendrás que camuflar tu apariencia con tus ilusiones. Y aun sin eso quizás pasarías desapercibido.
—Qué remedio— afirma el pícaro encogiéndose de hombros.
—Entendido. ¿Se sabe cuándo podremos iniciar la infiltración? —pregunté, después de tantos días entrenando no creía que tardaríamos tanto.
—Podemos partir mañana mismo hacia la academia y llegar en una semana y media o dos semanas. Entonces empezará el plan de infiltración. Durante el viaje os daré más detalles del plan y los objetivos a conseguir.
—Shana, ¿dónde has visto a tu maestro?
—En la cabaña, al lado de aquí— contesta Beltrand, quien está sobrio —No me extraña que Shana no logre seguir su rastro pese a su gran olfato, con el Estilo del Viento puede borrarlo por completo— el artista marcial mira serio a Shana —Ahora conoces los fundamentos básicos del Estilo del viento. Sigue trabajando para dominarlo y no descuides los otros estilos, sobre todo el de la Montaña. La única forma de llegar a aprender el Estilo del Dragón es dominando los otros cuatro. Este hombre... cuando tiene algo importante que hacer siempre actúa en solitario y se olvida de los demás.
Las palabras de Beltrand parecen responder las dudas que Feng se planteó para sí y no compartió con los demás*.
—Sin embargo...— Beltrand vuelve a mirar a Shana —Estoy seguro de que te lo volverás a encontrar más adelante. Si eso ocurre dale un buen capón de mi parte y dile a ese zoquete estoico que te preste más atención.
Mientras Beltrand habla con los demás, Razen se acerca discretamente a Faaland.
—Mientras viajemos hacia la academia te enseñaré un par de trucos, como disparar dos flechas a la vez o disparar con alta cadencia. Son cosas que difícilmente pueden aprenderse sin un mentor que te aconseje. ¿Verdad?
*Ahorrémonos quebraderos de cabeza, no hay nada oculto que se deba descifrar con la actuación de Faras.
—¿Cómo que no lo encuentras?
Sin querer, debido a mi excitación, me pongo a hablar por encima del resto.
— Estaba ahí y comía y apareció y le rugían las tripas y le di mi bola de arroz y la partió y me la dio y dijo que mi bonsay crecía fuerte. — Las caricias de Feng en mi espada e calmó un poco.— Pero le reconocí cuando se fue... Aunque intenté seguirlo ya no podía olerlo.
Finalmente de calmo del todo y mi cola vuelve a su posición relajada. Beltrand acaba de explicar cosas que no entiendo y pienso que ojalá tenga razón y me encuentre de nuevo con mi maestro.
— ¡Sí, señor! Entrenaré muy duro y le impresionaré la próxima vez.
Me sentía animada. Además, la carta de Faras parecía expresar que quería que siguiera con mi misión de proteger a la princesa.
Una vez que Shana se calmó tras explicarme todo, me separé. Había estado estos días decaída, así que verla ahora más animada me alegraba. También escuché al hombre que la entrenaba, pero por cómo le hablaba a la loba y al decir que posiblemente la vería más adelante, y sabiendo que Faras actuaba solo, preferí no intervenir. A veces los maestros eran así: impredecibles.
—Entonces partiremos mañana. Deberíamos ir a preparar el carruaje y reponer las provisiones.
No tengo mucho que añadir :3 en nada iniciamos el siguiente viaje!
— ¡Sí, señor! Entrenaré muy duro y le impresionaré la próxima vez.
Beltrand esboza una gran sonrisa.
—Eso suena bien, pero deberías aspirar a sorprender a mi hermano.
Una vez decidisteis partir el día siguiente regresasteis a la aldea para preparar el viaje. Por un rato no visteis a Levi pero cuando fuisteis a buscarle aparece éste nervioso, se acerca a un barril y se oculta dentro.
—Ni me conocéis ni me habéis visto. Sobre todo tú— susurra sobre todo a Faaland antes de cerrar la tapa a cal y canto.
Poco después escucháis a alguien acercándose olisqueando.
—¡Lo noto! ¡Estoy segura, es el olor de mi pinchoncito!—Shana y Feng reconocen esa voz.
Veis cómo se acerca una enorme y horrenda mujer de dos metros de altura, con una nariz absurdamente larga. ¿Acaso es humana?

La mujer se sorprende al veros.
—¡Anda, pero si sois vosotros! Qué exquisita casualidad que nos volvamos a cruzar. ¿Por casualidad habéis visto a mi futuro marido Levian? Creo que he notado su olor hace poco.
La mujer sigue olisqueando y parece acercarse poco a poco al barril, sobre el cual se ha posado Salvia.
—¿Kyuuu?
Faaland se quedo sorprendido ante la explicacion de los poderes de Jun... Se sentia muy atraido a conseguir la conversacion, pero, sucedieron muchas cosas como para poder continuar el tema... Sobretodo por que el ambiente parecia estar emocionado y tenso tambien por lo que sucedera en las misiones. El joven arquero deseaba llegar a conocer mas a su compañero, lleno de ganas de aprender sobre sus poderes de luz.
Cada vez conocia mas, incluso del maestro Razen, que parece cargar con un pecado que no cometio. Cuando este le hablo, Faaland lo miro con mucha determinacion.
—Mientras viajemos hacia la academia te enseñaré un par de trucos, como disparar dos flechas a la vez o disparar con alta cadencia. Son cosas que difícilmente pueden aprenderse sin un mentor que te aconseje. ¿Verdad?
— Me honra que me vuelva a entrenar, maestro Razen. ¡Me esforzare al maximo! — y este se golpeo el pecho con orgullo. — Faaland sabia que conforme pasara mas el tiempo, llegaria a conocer mas sobre todos y cada uno del grupo, y que se daria el tiempo necesario para que el mismo se volviese parte de lo que Levi considera "familia".
En todo los preparativos, al saber que Levi habia desaparecido y con el grupo entero le fueron a buscar, decidio hablar con Shana.
— Hola, Shana. ¿Como estas? — dijo, intentando entablar una conversacion con ella. — Lastima no pudimos competir, ¿te sientes mejor? ¿Como es el tal Faras...? Parece que es muy importante para ti. — le dijo de manera directa, ya que para el, sin ningun contexto de ella, no sabe mucho del por que ese tema parece ser tan delicado, o emitir tantas emociones a tantas personas. En lo que entablaba conversacion, aparecio Levi con una mirada que parecia que queria que lo tragara la tierra, y ni siquiera le dio tiempo al joven arquero de saludarlo...
— Oye, ¿que pasa...? — Volteo a ver a los demas, y para cuando se dio cuenta del por que, se puso palido y se horrorizo.

En toda su vida, Faaland jamas habia observado a una mujer como ella. Es mas, no ha observado a muchas mujeres, y eso le hizo pensar que habian mas, o peor aun, que en realidad ese puede ser un estandar mas comun del que se imagina... Se sintio intimidado ante la idea.
Para Faaland de igual manera, cuando esta menciono "Levian", una chispa de creatividad se encendio en su mente. Este penso que si el grupo la conoce, y que si el picaro esta huyendo de tal manera, algo tuvo que haber pasado entre esos dos. Ahora bien, el solo imaginarse una escena de ellos dos juntos....
Faaland estaba luchando por no morirse a carcajadas de la risa nuevamente.
— ¿Que es lo que sucede con todos aqui...? Pfffttt... — susurro para si mismo. Respiro profundamente, intentando mantener la compostura. Tenia dos opciones: o vengarse del trato que Levi le ha dado desde que llego, o... Demostrarle que no es tan rompebolas, y ayudarle por primera vez en algo que parece que esta desesperado. Se acerco a la INMENSA mujer con una sonrisa gentil mientras se interponia en el camino de ella.
— ¡Hola, mucho gusto! Me llamo Faaland, no nos conocemos, pero soy un nuevo miembro de ellos. — le dijo directamente. — Que buen olfato tienes... ¿Estas buscando a Levian, verdad? ¡Yo lo conozco, es un muy buen amigo mio de hace tiempo! Mira... Me sorprende que detectes su olor, ya que de hecho, si estuvo aqui hace un poco. ¿Lo has estado buscando hace mucho? — pregunto, curioso de saber mas sobre la relacion de Levi y ella y poder reirse despues. — Mira, lo siento, pero el justo se fue hace unos instantes, es mas, parece que iba con mucha prisa hacia el norte a buscar en donde descansar, el olor que sientes es el residuo que ha dejado, ya sabes por entrenar con nosotros hombro con hombro. ¡Pero si le buscas rapido capaz lo encuentras antes que halle un lugar para descansar y asi la pasa contigo, estoy pero MAS QUE SEGURO que le encantara! — dijo con una gran, pero gran sonrisa en su rostro.
Motivo: ¡Carisma!
Tirada: 2d6
Dificultad: 6+
Resultado: 8 (Exito) [3, 5]
Tirada final: 8+2.
— Hola, Shana. ¿Como estas? — dijo, intentando entablar una conversacion con ella. — Lastima no pudimos competir, ¿te sientes mejor? ¿Como es el tal Faras...? Parece que es muy importante para ti. — le dijo de manera directa, ya que para el, sin ningun contexto de ella, no sabe mucho del por que ese tema parece ser tan delicado, o emitir tantas emociones a tantas personas.
— ¡Estoy súper! Faras es mi maestro y es muy genial y muy fuerte.— Mi cola se seguía agitando.— Faras es mega importante para mí, es como un padre. Me entrenó unos años cuando yo era pequeñita y viví con él en la montaña aprendiendo muchas cosas.— Hablava deprisa y mirando a Faaland con un brillo en los ojos.— ¡Y ha venido a verme! Tengo que hacerme mucho más fuerte y competiré con vosotros para mejorar muy rápido y enseñarle a Faras lo genial que me he vuelto.
En eso que aparece Levi y se mete en un barril. Me quedo mirando el barril hasta que aparece la mujer fuerte que habíamos visto durante el viaje.
— ¡Hola! Cuando tiempo. Tu Levian aterciopelado y azabache está aquí.— La saludo alegremente, a mí me gustaba la señora fuerte. Cuando ella pregunta por Levian mi cabeza se gira hacia el barril de inmediato.— Levian está--
Pero entonces me interrumpe el arquero y le suelta tremenda historia que me hace fruncir el ceño muy confusa. Olfateo el aire yo también y estoy completamente segura de que Levi sigue en el barril, aunque la historia de Faaland me hace dudar.
— Pero... Si estaba ahí mismo.— Sin ningun reparo señalo el barril donde había visto meterse a Levi hacía solo unos instantes.— ¿Tan rápido puede correr?
Lo de aterciopelado y azabache es referencia a la primera vez que se cruzaron con la mujer. Shana no sabe lo que significan esas palabras.
Antes de partir íbamos a buscar a Levi, aunque al final fue él quien apareció, para luego esconderse dentro de un barril. Me crucé de brazos, se había vuelto a escaquear con toda la faena que teníamos. Fue entonces cuando escuché una voz que ya había oído antes, la de la enorme mujer que buscaba a Levi. Tenía un olfato impresionante y me hacía dudar si era humana o no. No dije nada al principio, Faaland ya estaba manejando la situación bastante bien hasta que... Shana casi delató a Levi. Suspiré. No quería ahora a cualquiera rebuscando entre nuestras cosas, así que me coloqué delante del barril.
—Seré directo: tu queridísimo ''pinchoncito'' no lo es tanto. Él no está interesado en usted. No será tu futuro marido ni nada parecido. Así que te pido que dejes de buscarlo —no me importó ser tajante para dejar las cosas claras—. Además, ¿no ves que tienes que ir detrás de él siempre, mientras él ni siquiera da la cara? él no la merece. Mejor busca a alguien que sí se quede a tu lado, en vez de tener que ir detrás.
Estos temas apenas los entendía, y tampoco me interesaban.
La mujer parece confusa por Shana y Faaland.
—Ay, ¿pero entonces mi pichoncito está aquí o no?
Sin embargo las palabras de Feng hicieron que la mujer se girara hacia el vidyadhara con cara de pocos amigos.
—¿Cómo te atreves? Aaah, ya entiendo lo que pasa aquí— señala a Feng —Tú quieres a mi Leviancito para ti solo. No pienso ceder, será mío, nos casaremos y seremos felices con nuestros 30 hijos. ¡Ya lo verás! Así que hacia el norte, ¿no? ¡Sebastian, deprisa, nos vamos hacia el norte que presiento que está muy cerca! ¡No, estoy segura de que anda muy cerca! ¡Me adelantaré a este vidyadhara con actitud de lagarta!
La mujer se sube al carruaje y con su séquito de sirvientes y criados se marcha de la aldea.
Levi se asoma con cautela cuando dejó de sentir el jaleo.
—¿Ya se ha ido?— cuando comprueba que está a salvo sale del barril —Bufff... Feng, Faaland, muchas gracias, sois colegas de verdad. Ya habéis comprobado que esa mujer no atiende a razones— acto seguido clava una mirada de desaprobación a Shana —Que sepas que recordaré siempre esta traición. El día menos pensado recibirás tu escarmiento... pero hoy no, que me da pereza.
Razen había observado aquel momento en silencio y con una sonrisa divertida, mientras que Morgana estaba descojonándose de la risa.
Tras aquello Levi empezó a ayudar con el equipaje y ya estáis listos para partir. Razen tuvo el detalle de unir a Siru entre los caballos que tiran del mismo, mientras que vuestro carruaje formaría parte de la "caravana del mercader Pendelton de Stravia". Razen se cambia la ropa llevando un atuendo más apropiado para un mercader, y al colocarse el anillo su aspecto cambia.

—¿Os gusta mi nuevo aspecto? A partir de ahora llamadme "Don Pendlenton" o "Señor Stravia"— mira de reojo a Shana —O "jefe", si os trabáis intentando decirlo. Faaland, tú no creo que necesites anillo, dudo que nadie sospeche de ti porque nadie te conoce.
Una vez estáis todos listos marcháis de la aldea, rumbo hacia la Academia Alas Argénteas.
Al final la mujer hizo caso a Faaland porque fue el único que hizo tirada de Carisma.
Pasamos a la siguiente escena.