— Jefe no creo, pero delincuente seguro. Roba comida para lanzármela a la cabeza.— Pienso un momento recordándo algo que había dicho alguien del grupo.— También roba corazones, pero no mata a la persona, no sé cómo lo hace.
Fiona escucha con atención todo lo que dice Shana sobre Levi y poco a poco va enfureciéndose.
—Eso... eso... ¡ESO ES INTOLERABLE!— dicho eso se dirige hacia la mesa donde están los chicos y señala a Levi —¡Oye, tú! ¡Sé que tramas pegarte la buena vida rompiendo las reglas y montándote tu harén, pero yo no lo permitiré! ¡Soy Fiona, del Comité Disciplinario Estudiantil, y seré tu archienemiga! ¡Detendré tus pretensiones, Sui Sui!
Levi alza la mirada sorprendido, alzando ambas cejas, y con mucha calma mira a su alrededor hasta que ve a las chicas. Frunce el ceño.
—¡Oye Suzu! ¿Qué cosas raras le has estado contando sobre mí?— suelta un suspiro —Genial, ahora tendré al comité disciplinario soplándome la nuca. Qué pereza...
—¡Me ha contado tus fechorías habituales, así que te tengo fichado!— Fiona sigue dándole la chapa y Levi opta por ignorarla y seguir comiendo, despacio. Aún le queda la mitad del plato.
Y así pasó vuestro primer día vuestra vida académica. En los días siguientes llegarían las clases y las acciones encubiertas tratando de localizar el fragmento y al espía del Imperio Tanazar. Quién sabe cómo saldrá el asunto y lo que pasará en el futuro, pero aquí se queda la historia.
Y aquí cortamos la partida.