Partida Rol por web

[D&D 3.5] El Paso del Demonio

Capítulo 3. Carretera a Terhes.

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20/11/2019, 21:36
Alderic

Cuando llegó bajo el truco llamó - Nindra, soy Alderic, necesito que guardeis los estandartes y que os pasaré y que bajes la soga. Os explicaré el plan y nos pondremos en movimiento lo antes posible.

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21/11/2019, 13:11
Nindra

Nindra le dio unas palmaditas a la princesa, intentando no echarse a llorar ella también.

-Están en perfecto estado de salud -aseguró. Y gracias a Guideon, Murron había sobrevivido.

Se sentó frente a Thyga para escucharla con atención.

-No es tu deber solucionar los problemas que otros han creado -le dijo-. Puedes haberte preparado para ello, pero ¿qué hay de lo que tú quieres hacer? Podría... podría enseñarte magia. ¿Nadie te ha propuesto algo así? Serías poderosa. Harías todo lo que tú quisieras. Nadie te obligaría a...

En ese momento, escuchó la voz de Alderic. Nindra puso los ojos en blanco y lanzó un suspiro. Ojalá le quedasen rayos para fulminarlo, tenía el don de la oportunidad.

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21/11/2019, 13:16
Nindra

Nindra lanzó la cuerda.

-¿Qué pasa ahora? ¿Habéis solucionado... lo que sea que estéis solucionando?

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21/11/2019, 13:39
Alderic

Alderic subió los estandartes y trepó detrás - Todo resuelto, los estandartes se quedan aquí hasta que se acabe esta cosa mágica. Nos llevaremos los caballos y las armas y dejaremos sus cosas a un par de horas de viaje hacia Terhes, ellos se quedarán enterrando a los muertos y quemarán a Drain. Con suerte eso nos dará varias horas de ventaja y poderemos salir de Terhes antes de que ellos vuelvan.

Miró a la Infanta - Esmeralda, necesito que vayas hasta donde está Murron con los caballos, da un rodeo para que los hombres que estan prisioneros no te vean. Lurzca debería tenerlos mirando el suelo pero mejor no dejar que te vean la cara. Si es necesario te acompañaré.

- Nindra, sé que esto no te gusta y hablaremos luego, ahora necesito que ayudes a Guideon, está cuidando a los prisioneros. Yo ayudaré a Lurzca a recoger las armas. - apoyó ambas manos en los hombros de la maga y le sonrió - Ánimo, sé que no es fácil cobrarse una vida, pero era él o Guideon y lo sabes.

Dicho esto bajó y esperó a que las mujeres salieran, si Thyga le pedía que lo acompañase hasta donde estaba Murron lo haría, de otro modo iría a yudar a Lurzca.

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21/11/2019, 16:13
Thyga Redfrid

Thyga se abalanzó de nuevo sobre Nindra fundiéndose en un abrazo con ella. Parecía como si por primera vez en su vida, a alguien le importara de verdad lo que ella sentía o lo que ella quería. Nindra notaba como la Infanta masajeaba su espalda en un claro gesto involuntario, mientras todavía sollozaba debido a la tensión vivida.

¡Te lo agradezco tanto! - Exclamó con la voz rota. - ¡Nadie se ha preocupado nunca por mi de esa manera! 

Por fin soltó a la arcana y de alejó unos pasos de ella. Parecía estar haciendo un esfuerzo por controlar sus emociones. Respiró profundamente varias veces y de nuevo se dispuso a hablar.

No caerán cobre mi cabeza las muertes de muchos valientes hombres y mujeres, Nindra. - Dijo con voz solemne. - Sé que es lo que debo hacer. Me guste o no, es más importante que lo que yo pueda querer. Te agradezco mucho tu comprensión, pero no puedo aceptar tu propuesta. ¿Lo entiendes?

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21/11/2019, 16:25
Thyga Redfrid

Bien, creo que podré hacerlo... - Respondió Thyga.

Acto seguido se sacudió la ropa, se rehizo la trenza a una velocidad pasmosa y descendió por la cuerda para cumplir con lo que Alderic le acababa de ordenar.

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21/11/2019, 16:30
Nindra

Nindra asintió.

-Claro que lo entiendo -respondió, un poco triste-. Muchos de vosotros habláis del deber, tenéis convicciones poderosas, una voluntad férrea o fe en vuestras creencias. Ojalá yo tuviera algo así también... -comentó tratando de no llorar ella también. Todos tenían claras las cosas, ella en cambio, se sentía muy perdida en ese momento-. Espero que seas muy feliz, Thyga, y puedas cambiar las cosas. Confío en ti, eres fuerte y muy valiente. Seguro que eres capaz de cualquier cosa.

Le dio un último abrazo.

-Me aseguraré de que llegas a salvo a tu destino. Muchas vidas dependen de ello. Sus muertes no quedarán en nuestras manos.

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21/11/2019, 16:32
Eddrick Bras

- Lo entiendo. - Dijo el caballero. - Lo entiendo perfectamente. - Afirmó rotundamente. - Y si alguno de los presentes no lo entiende... - Lanzó una mirada a sus hombres. - ¡Que lo diga ahora! 

Ni uno solo de los soldados abrió boca. Todos se mantuvieron en silencio y mirando al suelo. Parecía que todos estaban conformes con la resolución del asunto. Al final, de haber seguido luchando posiblemente estarían todos muertos y de no haber sido tan razonables sus captores, también lo estarían. 

Como he dicho, no queda rencor alguno por mi parte hacia vosotros. - Añadió. - Seréis bienvenidos en mi casa en Terhes siempre que paséis por los dominios de mi padre.

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21/11/2019, 16:58
Nindra

-¿Fácil? -miró a Alderic con los labios apretados y los ojos llenos de fuego-. No hables con tanta ligereza sobre arrebatar una vida, he hecho una cosa horrible y soy consciente de que era su vida o la de Guideon. Ahora ya sé que por él o por ti, soy capaz de matar a alguien...

No quería pagar con él algo que era culpa suya. Por su estupidez. Podría haberse despedido de ellos una vez fuera de la torre para continuar con su camino, pero en el fondo los necesitaba, necesitaba su protección, ella sola no podría enfrentarse a su padre si se diera el caso. Ellos, por lo visto, tampoco podían enfrentarse a sus enemigos sin la magia de Nindra. Estaba, irremediablemente, ligada a ellos.

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21/11/2019, 16:59
Alderic

-Ligereza, Nindra... - Alderic meneó la cabeza tristemente-. ¿Debo recordarte que me entrenaron desde pequeño para asesinar? ¿sabes que mi primera muerte fue cuando apenas tenía once años.? ¿Quieres que te cuente cómo me obligaron a matar a la única mujer que amaba? No, Nindra, jamás me oirás hablar de matar con ligereza porque cada muerto antes de conocer a Guideon me acompaña. -Alderic parecía triste y enojado a un tiempo, y sin embargo ninguna de las emociones parecían enfocadas en la maga-. Al menos tu puedes decir que tu primera muerte fue para salvar a quien amas, yo no tengo ese privilegio.

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21/11/2019, 16:59
Nindra

La maga adoptó otra vez esa postura fría y distante que empleaba cuando no quería hablar de algo personal.

-Mi primera muerte... -murmuró, molesta, sacudió la cabeza. Su primera muerte, como si aquello fuese una competición o algo así-. Perdona si no me siento orgullosa de ese nuevo hito en mi vida... Y no, no me lo puedes recordar porque nunca me has contado absolutamente nada sobre ti. Eres un gran guerrero, letal y eficiente, y debería seguir siendo así. No me interesa lo que fuiste, sino lo que eres ahora. Supéralo, igual que yo tendré que superar que he salvado a quién... amo. 

Todo el mundo hablaba de amor, tanto Alderic como Guideon hablaban de ello y Nindra ni siquiera sabía lo que sentía. ¿Qué sabía ella sobre el amor? Bajó de la cuerda sin esperar respuesta y se dirigió hacia donde estaba Guideon.

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21/11/2019, 16:59
Nindra

Nindra apareció caminando muy despacio hacia donde estaba Guideon. No sabía el estado de ánimo en el que estaba, a medida que se aproximaba al sacerdote iba perdiendo fuelle y sus pasos eran más lentos. Sin embargo, llegó a su lado, en completo silencio, envuelta en su abrigo. Al mirar a los prisioneros, le entraron de nuevo ganas de gritarles lo estúpidos que eran. Pero no dijo nada, a pesar de que su abrigo ondeó con la vibración de la magia, o tal vez solo fue el viento.

Abrió la boca para preguntarle a Guideon si necesitaba algo, pero quizá lo malinterpretaría, así que guardó silencio. Había matado a un hombre por él, al seguidor de un dios, al enemigo de la deidad de Guideon. En cuanto tuviera un poco de tiempo le preguntaría si Seyran la perseguiría por ello del mismo modo que lo estaba persiguiendo a él. Tampoco es que quisiera ser perseguida por un dios, bastante tenía con su padre.

Se cruzó de brazos.

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21/11/2019, 17:30
Alderic

Alderic meneó la cabeza, claramente Nindra no terminaba de entender que la vida no giraba alrededor de ella, ni tampoco que el hecho de que acababa de contarle más de si mismo de lo que algúna vez le había contado a nadie y ella había elegido echarle en cara que no se lo había contado antes. Había intentado ayudarla a superar su primera muerte recordándole que había cosas peores, pero aparentemente no estaba lista para entenderlo.

Como fuera le había dejado claro que no le interesaba su pasado,  mientras él siguiera matando por ellos su presente lo era todo. Quizá fuera mejor así, si uno no tenía amigos era más fácil asumir la inevitable pérdida. En eso sus maestros no se habían equivocado, estaría mejor siendo una isla.

Se aseguró de sacar del truco todas las pertenencias del grupo y luego subió la cuerda, los estandartes estarían allí hasta que la magia desapareciera, una hora quizá según lo que había dicho Nindra. Salió por el hueco y se dejó caer, y luego fue a ayudar a Lurzca en la tarea de recoger las armas en una pila. Ya pasarían por ese lugar a recoger sus cosas antes de irse.

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22/11/2019, 10:48
Guideon

—Bien caballero, entonces tenemos un trato. Espero que sepáis hacer honor a vuestro título y lo respetéis —zanjó Guideon.

Guideon vio venir a sus compañeros y abrió la boca para decirles que por allí estaba todo solucionado. Entonces, vio todo caras largas y gestos funestos. No sabía qué había pasado dentro del truco de la cuerda, pero todo apuntaba a una discusión. Frunció levemente el ceño. No era momento de pedir aclaraciones, delante de los guerreros. Ya preguntaría qué había pasado cuando estuvieran en marcha.

—No nos detengamos más aquí —sugirió Guideon—. Recojamos los caballos y pongámonos en marcha en dirección a Terhes.

 

Notas de juego

Por mi podemos tirar millas. Ya os preguntaré más tarde por qué habéis discutido xD.

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22/11/2019, 11:20
Alderic

Alderic asintió y ayudó a Lurzca a atar las armas en atados, separando aquellas que Guideon le señalaba. Los atados fueron repartidos entre los caballos, poniendo el atado especial en uno de los caballos que Murron había separado para llevar carga. Llevó el mismo caballo hasta el truco y cuando volvió estaba cargado con las pertenencias del grupo. Se aseguró de que hubieran cargado provisiones en el otro caballo de carga y luego se acercó a Bras.

- Encontrareis vuestras armas a un par de horas de aquí, no hagáis que me arrepienta de no matarlos. - Esperó a que sus compañeros estuvieron montados y cortó las ataduras del caballero, luego dejó un cuchillo a sus pies. - Esperad a perdernos de vista para desatar a vuestros compañeros. Suerte, quizá nos veamos algún día.

Dicho esto montó y se acercó a sus compañeros - Salgamos de aquí.

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25/11/2019, 12:19
Nindra

El viaje hasta Terhes fue más duro de lo que Nindra esperaba. La marcha, forzada por sus perseguidores, fue dura en las dos primeras jornadas, no solo por el agotamiento físico, sino por todas las cosas que se obligó a dejar atrás, dejando para más adelante cualquier tribulación que pudiera tener. Encerró en una habitación de su palacio mental todo eso que había visto y hecho y se concentró en el viaje, en la huída hacia delante, siempre mirando por encima del hombro. Se había desentendido de las negociaciones que tanto Alderic como Guideon habían llevado a cabo, pero tal vez debería haber intervenido solo para estar más tranquila. La primera noche durmió poco, preocupada y anhelando hablar con Guideon, estar con él a solas, pero no se podían alejar lo suficiente por seguridad; ni siquiera tenían que decirlo, era más que evidente. Es más, si alguien le hubiese dicho algo respecto a eso, si alguno hubiese mencionado siquiera el hecho de que por el bien del grupo, lo mejor fuese que no se separasen para estar en la intimidad, habría prendido fuego a la montaña. ¿Por qué era ella solo la culpable cuando Guideon había estado también con ella? ¿A él no le pedían explicaciones? Su humor empeoró al día siguiente, el camino se volvió más duro y a media tarde comenzó a nevar con tanta fuerza que no podían avanzar. Nindra tuvo que convocar de nuevo el espacio dimensional por seguridad y durante al menos unas horas estuvieron calientes y protegidos, pudieron descansar unas horas a resguardo. Las siguientes jornadas siguieron la misma tónica, cansancio, frío, dolor de espalda, caballos torpes que no sabían sostener a una delgada hechicera sobre el lomo.

En un descanso para comer, cuando apenas faltaba un par de días de viaje hasta Terhes, Nindra se levantó y sus pies parecían derretir la nieve con cada paso. Fue Thyga quién salió a buscarla, en los últimos días, las dos muchachas habían hablado bastante y la Infanta debía ser lo más parecido a una amiga que Nindra tendría jamás. No hablaron de nada, solo estuvieron las dos apartadas y parecía que se daban apoyo mutuo sin palabras, una de esas cosas que hacían las mujeres. Al cabo de un rato, empezaron a reírse y a tirarse bolas de nieve la una a la otra. No tardaron en buscar más víctimas para su juego, Lurzca fue la elegida y comenzaron a arrojarle nieve y a reír. Cuando la poderosa guerrera se enfadó -apenas le habían tirado la segunda-, la mujer se puso en pie y formó una bola de nieve del tamaño de una sandia, arrojándola sobre Nindra. El montón de nieve la sepultó, Thyga llamó la atención de Lurzca por su brusqueda, pero Nindra se puso en pie, se sacudió la nieve y le devolvió otra bola más pequeña que le dio en la cabeza. Lurzca se unió al juego, tratando de hacer bolas que no fuesen piedras rodantes e hicieran daño. La siguiente en ser atacada fue Murron, demasiado seria para tales infantilidades, le costó dejarse arrastrar por las risas de la Infanta y de Nindra, pues Lurzca no se reía, sino que gruñía de tanto en tanto. Al final, decidió unirse en favor de las chicas y aún siendo tres contra la guerrera, no podían vencerla. Nindra decidió hacer más interesante el juego, recogió un puñado de nieve, hizo una bola y la hizo flotar en el aire mágicamente mientras elegía objetivo. Murron esquivó una de las bolas y ésta le dio a Guideon en la cabeza, llenándole el pelo de nieve. Sin decir nada, el sacerdote se levantó, hizo una bola y se la tiró a Nindra. Ella dejó que le impactara en el pecho, luego le arrojó una bola y el sacerdote se unió al juego en un todos contra todos.

El único que no se unía a la fiesta era Alderic. Más sombrío que de costumbre, su compañero parecía estar arropado por esas sombras funestas en las que se envolvía para hacer uso de sus habilidades. Nindra le tiró una bola casual que le dio en el hombro, pero él no reaccionó salvo para sacudirse la nieve de la ropa. Se habían apartado un poco de Alderic, como si todos supieran que golpearle podía ser peligroso, pero la maga siempre había sido de las que corren riesgos. Tras ser perseguida por Guideon durante un rato, lanzó "sin querer" otra bola hacia Alderic, que si falló fue por que él la esquivó. Definitivamente, con más ganas de pelea que nunca, Nindra fue directa hacia su compañero y le estrelló una bola sobre la cabeza.

Él se puso en pie con rapidez, con más rapidez de la debida tal vez, y la maga retrocedió un paso por puro instinto. Pero era Alderic, su compañero, no podía tenerle miedo, aunque de verdad lo sentía en su presencia. Y eso no ayudaba en nada.

-Basta ya, está bien que no me soportes, pero no es justificación para que me ataques. Te estoy dando tu espacio ¿Que mas quieres?

Nindra lo miró sin entender muy bien su reacción. Se encogió de hombros.

-No te estoy atacando, estamos jugando. -Alzó una mano, en sus ojos relumbraba el brillo de la magia, una bola de nieve flotó en el aire junto a ella. Le sacó la lengua y le lanzó la bola con algo de efecto-. Esquiva esto.

Alderic dejó que la bola de nieve le diera en el pecho, con un gesto casi agrio.

-Los guerreros letales y eficientes no juegan -dijo en un tono neutro, la respuesta automática a una lección aprendida.
 
Nindra puso los ojos en blanco, eran las palabras que ella había empleado para referirse a él, pero estaba siendo un exagerado.

-Pero los compañeros sí juegan, ¡vamos!

Le lanzó la bola a la cabeza y Alderic solo tuvo que moverse ligeramente a un lado para esquivarla, sin entusiasmo alguno. Miró la escena, todos seguían jugando y riendo y a Nindra le pareció que era la primera vez que veía algo así. Pero apenas duró un parpadeo.

-Creí haberte escuchado decir que sólo era un guerrero letal y eficiente, y que no debía ser otra cosa -comentó encogiéndose de hombros y sentándose en la nieve.

Ella frunció el ceño, desde luego se había tomado muy a pecho sus palabras, pero no estaba dispuesta a hacer que se sintiera mal por decir lo que pensaba. Movió un dedo para negar.

-Ah, ah, no, no. Lo último te lo has inventado tú solito.

-¿Me lo he inventado? ¿No me has dicho que era un guerrero letal y eficiente, y que siguiera así, y que no te importaba mi pasado? ¿No me dijiste que lo superase? -Formó una bola de nieve mientras hablaba-. Pues lo lamento, no puedo superarlo, no puedo olvidar quien fui, porque sino, corro el peligro de volver a convertirme en ese monstruo. Y si no te interesa conocerme, bien, pero no pretendas que podemos ser amigos si no lo haces, porque no sabes dónde te estas metiendo. -Apretó la bola en el puño y la desmenuzó. El tono había sido desapasionado, pero fue imposible no ver que debajo había una mezcla de furia furia contenida y dolor en cada palabra-. No estoy de humor para juegos, nunca aprendí a jugar para divertirme.

Nindra miró a Alderic con dolor, estaba claro que no sabía expresarse con la claridad suficiente para que la entendieran. Todos malinterpretaban sus palabras.

-No es eso lo que dije -insistió, intentando que no le fallara la voz. De repente no le apetecía nada seguir con la conversación, estaba demasiado desanimada y no tenía fuerzas para seguir adelante con eso-. ¿Es que nadie me escucha cuando hablo? -masculló, alzando la voz un poco más de lo debido. Los demás estaba lejos, tal vez no la escucharon, tal vez sí. En otro momento se habría puesto a gritar, pero no podía, debía mantener esa puerta cerrada hasta que estuviesen en un lugar seguro-. No me importa lo que fuiste, no me importa que hayas hecho. Me importa lo que eres ahora para mí. ¿Qué parte de eso no está clara?

-¿Y que soy para ti? Porque tampoco tengo eso claro -recriminó. Nindra se mordió los labios para no replicar, una vibración arcana sacudió el suelo bajo sus pies. Sí, en ocasiones deseaba fulminar a Alderic cuando se ponía así-. Te conté cosas de mi que no le conté a nadie, ni aún a Guideon, para que entendieses que jamás me escucharías hablar de la muerte con ligereza... y tu me echaste en cara que... -Suspiró y se llevó las manos a la cabeza, volvió a respirar profundamente y levantó la mirada hacia ella-. Por lo que veo, ambos tenemos tapones en los oídos. Sólo pretendía ayudarte a superar la muerte de Drain, no con ligereza, sino para que supieras que puedes hablar conmigo si lo necesitas. No sé qué entendiste de todo lo que te dije, pero tu respuesta me llegó torcida, como un rechazo a mi pasado. -Formó una media sonrisa, un poco siniestra, y se encogió de hombros-. Te pido perdón dos veces.

La maga no respondió de inmediato, resopló por la nariz, se había equivocado de nuevo y estaba harta de recibir lecciones tan duras. Las comprendía, pero eso no las hacía fácil de digerir. Se frotó la frente con los dedos fríos por la nieve.

-Yo nunca he matado a nadie... Y tampoco te había visto hacerlo a ti como hiciste. Eres bueno en lo que haces, es solo que no pensé que fueras tan bueno. Me sorprendió. -A decir verdad, se había asustado y esa sensación persistía. ¿Y si por cualquier razón, Mediocrus enviaba a alguien como Alderic tras ella? ¿Qué opciones tendría? Pensar en eso no ayudaba, envió el pensamiento a la misma habitación donde estaba acumulando toda la mierda de los últimos días. Cuando quisiera abrirla, le caería una montaña encima, pero para entonces esperaba estar en una habitación a solas para dejar salir todo lo que le dolía. Pensó en sus siguientes palabras-. Eres mi amigo, me ayudaste a salir de la torre y eso me dice que no eres en absoluto una mala persona. No rechazo tu pasado, solo quería decir que no me importa lo que hayas hecho para llegar hasta aquí. Eres un buen hombre. Juega con nosotros.

Le tendió la mano y para su sorpresa, Alderic la aceptó y se puso en piel.

-Haces mal en no querer saber, creo que deberíamos conocer más de nuestros pasados. Nos persiguen, literalmente. Drain es sólo uno de los sabuesos detrás de Guideon y yo no se qué esperar de Mediocrus, ni tampoco sé por qué le temes tanto. No se jugar -dijo, y le dio un abrazo. Nindra lo devolvió, un poco sorprendida. Lo que no sabía era que le estaba llenando la capucha con un puñado de nieve que había recogido antes de levantarse-. Pero estoy dispuesto a aprender.

Le puso la capucha de golpe, llenándole la cabeza de nieve, antes de soltarla y salir corriendo.

Nindra lanzó un grito, el frío se le coló por el cuello del abrigo. Mientras intentaba quitarse la capucha y se estremecía de frío, Alderic se había unido al juego con los demás.

-Os vais a enterar.

Comenzó a conjurar, del suelo comenzaron a brotar bolas de nieve, al menos una docena, que soltó sobre todos a la vez. Por supuesto, recibió lo mismo como respuesta.

 

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25/11/2019, 13:09
Alderic

Tras la batalla de la colina.

Alderic había salido del campo de batalla con una nube sobre su cabeza, sentía que todo lo que había avanzado desde que conociera a Guideon se desmoronaba. Poco a poco había ido confiando en otras personas, se había forzado a hablar con otros más allá de lo inmediato y a escuchar. Había comenzado a derribar las paredes construidas tras la muerte de Tasha y ahora, una discusión estúpida con una niña, lo hacía desear no haberse abierto nunca. 

Lo cierto era que Nindra le importaba, como también le importaba Guideon, y saber que para ella, él no era más que un pedazo de músculo, le había dolido sobremanera. Quizá lo mejor sería volver tras su muralla y olvidarse de la gente, buscar un lugar donde sus habilidades fueran útiles y quizá comenzar de nuevo. Algo era seguro, no podía quedarse junto a Nindra en esas condiciones y no iba a hacer que la maga se separase de su amigo, a él lo hacía feliz estar con ella y se merecía un poco de felicidad después de tanto sufrimiento. Para cuando acamparon esa noche lo había decidido, cuando terminaran la misión se separaría de ellos y mientras tanto evitaría incordiar a Nindra con sus cosas.

Primera noche después de la batalla.

Alderic había pasado el día casi en silencio absoluto, sólo había abierto la boca para cumplir con las cortesías del caso, ni siquiera participó en las discusiones acerca de la ruta y se limitó a aceptar lo que decidieran los demás. Mantuvo siempre una distancia prudente con respecto a Nindra y evitó entrar en discusiones con ella y agradeció que ella tampoco lo buscara para discutir.

Por la noche eligió la guardia del medio, después de Guideon y antes que Lurzca, eso le permitiría descansar lo suficiente y evitaría a Murron, que seguramente intentaría darle charla. Cuando Guideon lo despertó le agradeció con un gesto y se sentó frente a la hoguera, preparándose para dejar pasar dos horas de vigilancia, pero se sorprendió cuando su amigo se sentó cerca suyo y le pasó la bota de vino. El silencio de la noche se quebró un rato más tarde, cuando la calidez del vino aflojó la lengua del asesino.

- Cuando dejemos a la Infanta en Umnia le pediré que me contrate como guardaespaldas

Guideon aspiró por la nariz - Es un buen empleo.

El asesino jugó con un palito en el fuego - Adecuado para un guerrero letal y eficiente.

El Saulita tomó un trago de la bota - Porque eso es lo que eres - dijo sin imprimirle un tono de pregunta.

- Eso y nada más - sonrió tristemente - Tenían razón mis maestros, no necesito a nadie más que a mí mismo.

Guideon asintió y largó la mentira sin empachos - Sí, tenían razón en todo.

El guerrero clavó la mirada en el fuego - Está decidido entonces - dijo en un tono incierto

El clérigo le lanzó la bota de vino al pecho - ¿Pero de qué cojones hablas, Alderic?

El asesino tomó la bota y bebió de la misma - De irme, no lo sé Guideon, Nindra dejó claro que no me quiere aquí más que como músculo y si voy a ser sólo eso al menos que sea donde nadie me importe.

Guideon suspiró y se recostó en sus codos antes de hablar - Hay una historia que contaban en el templo, un anciano, sacerdote de Seyran que pedía a un discípulo que se sentía mal consigo mismo que vendiera un anillo - cogió la bota de vino y bebió un trago - "Vende el anillo” le dijo, “pero no por menos de 200 lunas" el discípulo diligente, bajó al pueblo bajo la montaña, pero no encontró a nadie, de entre los humildes artesanos, que quisiera pagarle semejante cifra por un sencillo anillo de madera, de modo que volvió, fracasado a la cima de la montaña. "Ese anillo era mágico" reveló el maestro "y no valía menos de dos mil lunas. De igual modo que no hubo en todo el pueblo nadie que conociera su valía, no vayas tú por ahí pretendiendo que cualquiera que te cruces en tu camino sepas cuánto vales" creo q es adecuado para esta situación - concluyó Guideon, mientras le tendía la bota de vino.

Alderic sonrió, tomó la bota de vino y le dio un trago largo - El problema es que no es un aldeano quien me ha reducido a simple anillo de madera y prefiere que me quede así, sino la mujer de mi mejor amigo. No me soporta y no la culpo, pero tampoco puedo quedarme si es así.

- Hay que elegir aquello que tenga más sentido, amigo mío, no aquello que nos resulte más fácil ni más conveniente. - dijo el sacerdote - Lo que te tienes que preguntar es ¿convertirte en el guardaespaldas de una noble es realmente lo que aporta sentido a tu vida?

Alderic se encogió de hombros - No lo sé, al menos es mejor que asesino a sueldo, quizá eso me permita pensar en que quiero hacer realmente.

- Ser asesino a sueldo te hizo sentir miserable - asiente Guideon - Elige ahora algo de lo que puedas estar orgulloso. Sea lo que sea, yo estaré de tu lado.

Alderic recorrió el campamento con la vista, apreciando las figuras dormidas de sus acompañantes - Me gusta lo que estamos haciendo ahora, ayudar a las personas que lo necesitan, no me gusta tanto la parte de huir ... al menos tu ya no tienes que preocuparte por Drain. - esbozó una sonrisa de lobo - ¡¡Felicitaciones!! - Dijo dándole énfasis a su susurro, y le alcanzó la bota después de darle un trago.

Guideon se encogió de hombros - Sabes que esto no acaba aquí. Ni para mí ni para ti. No podemos escoger nuestros errores, sólo como vivimos con ellos.

El asesino asintió - Lo sé, pero es un perro menos tras nuestros talones. En fin, supongo que esquivaré a Nindra hasta que se le pase el enojo. Recuérdame que no le cuente mi historia, si empiezo estando borracho me callas.

Guideon sonríó y pegó otro trago de vino - Lo haré con mucho gusto, tranquilo.

Guideon se fue a dormir poco después y cuando Alderic despertó a Lurzca para su guardia ya estaba de mejor humor. Durante los siguientes días Alderic parecía un poco más relajado, hablaba más que antes pero seguía evitando hablar con Nindra a menos que fuera necesario. 

Tras la guerra de bolas de nieve.

Para Alderic lo que había comenzado como una pelea más con Nindra había concluido como una reveación acerca de si mismo. De niño, en el monasterio, nunca había tenido compañeros de juego de su misma edad. Todo habían sido lecciones, sus maestros lo habían introducido a la práctica del ajedréz y el go, pero nunca le habían enseñado a divertirse... y después llegaron los Asesinos de Mahan y su vida dejó de ser vida. En el Alcázar todos los juegos eran por necesidad mortales o peligrosos, jugabas para no salir lastimado, ganabas para no morir, incluso en los juegos compartidos con Tasha había existido siempre ese riesgo.

Lo que había visto esa tarde era diferente, nadie intentaba matar a nadie... aunque Lurzca casi lo consigue un par de veces, y hasta Guideon parecía estar disfrutando de lo que parecía un combate sin heridos. Como fuera lo mejor fue la discusión con Nindra, no por la discusión en si sino por el resultado. Quizá era cierto que se tomaba todo demasiado en serio, quizá pudiera aprender a divertirse sin que hubiera peligro después de todo.