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[DM 06/20] Madrid Negro

[Partida] Madrid Negro

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11/07/2020, 20:44
Jaime Friol

Jaime miró un momento a Bravo a los ojos, fíjamente. Después se echó a reír. De forma sincera, sin tapujos, sin ironía. Se estaba riendo porque realmente aquello le hacía gracia. El gallego iba para colocar al otro en su sitio y acaba de ser recolocado a su vez. Se permitió hasta darle una palmada en el hombro a Bravo.

—Joder inspector. Claro que sí: cuente con nosotros. ¡A su servicio! Pero no me joda: cuando alguien de su departamento me llame no se olvide decirle que mi apellido es Friol. Friol. Como 'frío' y una ele al final. No me jodan también con eso.

Y se marchó riendo todavía porque, después de todo, habían ganado los buenos. Luego se acordaría de Angelines y bajaría al bar a beber para olvidar que había muerto por el capricho de otra mujer. Pero sería por la noche.

Al salir tiró a una papelera el puto fajo de tarjetas.

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11/07/2020, 21:29
Marisa Castro

Tsk. Esa lengua —corrigió Marisa con su mejor tono de madre al inspector, cuando se quedaron a solas y empezó con ese «Hijos de puta». 

Luego contempló con indulgencia a los dos hombretones haciéndose amigos. Bravo era un inútil, pero al menos había demostrado ser capaz de recular cuando le ponían las pruebas ante las narices. Dentro de lo malo, no estaba tan mal. Y se haría justicia, que era lo más importante.

Salió de allí satisfecha por cómo había resultado todo. Estaba triste por Angelines, pero Marisa no era mujer que se detuviese a lamentarse más de lo necesario. Prefería apretar los puños y seguir hacia delante. La vida la había enseñado a ser práctica. 

—Mañana pondré un anuncio en el periódico pidiendo una nueva secretaria —comentó mientras veía a Jaime tirar las tarjetas infames—. Malo será que no encontremos una pronto. 

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12/07/2020, 17:13
Narrador

Al final se hizo justicia, o al menos la justicia que cabía esperar: a Pascual lo soltaron, y a los tíos del pequeño Fabián le dejaron hacerse cargo del menor. Sin embargo, el único que fue aplastado por el peso de la ley fue el desgraciado de Isidro. Tras un largo interrogatorio liderado por Bravo, éste negaba una y otra vez que tanto Don Pablo como su mujer tuvieran conocimiento alguno de sus actividades.

Como siempre los ricos se salían con la suya, sin embargo, el consuelo era que el autor material del delito había sido condenado y los inocentes estaban fuera. Los dos Dones tendrían que lidiar con las traiciones que se habían hecho mutuamente, tendría que aceptar el par de gallegos aquella pena.

Una semana después, la nueva secretaria les pasó un llamado de Bravo. Al parecer había un asunto feo con uno de los de arriba... No era un tema baladí como para ser dicho por teléfono.

Sin embargo, esa historia será contada en otro momento.

Notas de juego

FIN