Partida Rol por web

El ganado de los Corony

Intro de Silas

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01/12/2025, 00:08
Narradora

El cielo tenía ese color sucio que precede a las tormentas de arena, aunque aquella vez no cayó una sola gota. Sólo viento. Mucho viento. Viento del Pecos, áspero como una lima, que arrastraba hojas secas, polvo y algún murmullo que parecía venir de muy lejos.

Henry Josua estaba apoyado en la valla del corral, repasando con la vista las monturas, cuando Silas cruzó el patio con un cubo de agua en cada mano.

El gigante avanzaba sin prisa, como si la gravedad le costara menos que a cualquier otro. Al dejar los cubos junto al abrevadero, se detuvo un instante. Sus ojos grises, hundidos bajo el ceño permanente, miraron hacia el camino que llevaba a la carretera.

El viento traía algo.

Un casco. Luego dos. Después un resuello cansado.

Silas entrecerró los ojos.

-Viene alguien -gruñó, sin dirigirse a nadie en particular.

Josua alzó la cabeza, pero no dijo nada. El viento levantó otra bocanada de polvo y entonces lo vieron.

Un caballo flaco, medio cojo del cansancio, avanzando a trompicones. Encima, un muchacho. Delgado, sudado, con la chaqueta hecha jirones. Tenía la espalda hundida, como si el camino hubiera sido demasiado largo para él.

Cuando llegó lo bastante cerca, Silas pudo verle la cara: joven, pero con arrugas prematuras en la frente. Y unos ojos que no cuadraban con su edad. Ojos de quien ya había enterrado demasiadas cosas.

El recién llegado tiró de las riendas. El caballo bufó, agradecido por parar de una vez. El chico bajó con torpeza. Casi se desplomó cuando sus botas tocaron tierra.

Henry se adelantó un paso. Silas no. Silas se quedó donde estaba, brazos colgando, hombros tensos, la expresión dura como la piedra. Observando. Midiendo.

El muchacho levantó la vista hacia los dos hombres del rancho. Intentó sonreír. Una sonrisa torcida, descarada, que en otro lugar habría acabado en una discusión o en la punta de una bota ajena.

-Buenas… tardes -dijo, con la voz algo rota-. Necesito… trabajo. O agua. O las dos cosas si puede ser.

Silas escupió al suelo antes de hablar.

-Agua si pagas. Trabajo si vales. Y si no vales, ni lo uno ni lo otro.

El muchacho lo miró un segundo, sin amedrentarse. Más por costumbre que por valentía, quizá.

-Me llamo Harry Baxter -dijo, y luego añadió con un gesto ladino-. Pero casi nadie me llama así.

Silas no respondió. No le interesaban los nombres. Pero sí vio algo en ese gesto. Algo que conocía. La máscara de quien ha aprendido a sobrevivir mintiendo un poco, sonriendo otro poco y guardándose el resto para cuando lleguen los problemas.

Henry Joshua se acercó despacio, con esa serenidad suya que imponía más que cualquier grito.

-Y qué te ha traído hasta mi rancho, Baxter.

El chico respiró hondo, tragando polvo.

-Mala suerte… y quizás un par de malas decisiones.

Silas soltó una risa corta, seca.

Notas de juego

Os he preparado una entradilla y a partir de aquí dejo que interactueis entre vosotros. Escribiré alguna cosilla con Henry Joshua, pero me gustaría que seáis vosotros los que definais que clase de relación hay entre vuestros PJs.

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01/12/2025, 01:28
Silas Mercer

Por las pocas palabras que había liberado aquel sujeto de su boca, Silas pudo comprender que no era la típica persona de bien que se podía encontrar en lugares donde regía la civilización. No, aquel joven debía de tener un pasado bastante parecido, y colorido, como el suyo, por lo que aquello, ciertamente, le causó algo de gracia.

No obstante, eso no evitó que se descolgará la escopeta y se mantuviera atento a cualquier movimiento que pudiera parecer hostil. Después de todo, de momento, aquella era una de las cosas que se esperaba de él mientras trabajaba en el rancho.

- Ya. - Fue lo único que dijo en respuesta a la toma de “malas decisiones”.

Sin embargo, tan sólo se limitó a observar en silencio en gran parte, esperando a que Joshua tomara una decisión, que decidiera lo que haría con aquel recién llegado que buscaba trabajo.

A Silas le daba igual. Él tan sólo cumpliría con su trabajo, haría lo que era necesario, y cuando la temporada de trabajo llegara a su fin… pues vería lo que haría también.

Permitió que su mirada se enfocara brevemente en Joshua, para luego volver a caer sobre aquel que se había presentado como Harry Baxter. Al menos parecía dispuesto a trabajar, lo que significaba que no le causaría problemas. Poco le importaría si a su jefe le metían una bala en la cabeza cuando él no se encontrara allí, pero, mientras trabajara en ese lugar, haría lo suyo.

Volvió a mirar a Henry, antes de encogerse de hombros.

- Tú dices. - Comentó con calma con aquel tono seco de pocos amigos, sosteniendo su arma entre sus manos. Ya tenía ganas de descansar y disfrutar de un buen trago.