Sweetheart, en un segundo plano, escuchaba la conversación envuelto en su silencio inquietante. Esa mañana estaba siendo confusa, diferente, incómoda. La única alegría había sido conocer a Anne, la doctora de atractivas formas y hábiles manos, y esa ambigua promesa de la indómita Betty. Pero el idiota de Jimmy y el borracho de Tragocorto, reclamaban el uso para el que había sido fabricado su revólver, cuyo poder le quemaba en la cadera.
El pistolero sentía la necesidad de soltar plomo y, en su lugar, se encendía con calculada calma un cigarrillo. Apagó la cerilla, mirando de soslayo a Betty, y dio una corta calada observando a aquellos tres que se les habían colado por la cara en el rancho.
El grandullón de Silas clamaba por oro y no ganado. Quizás no había leído la ira en los ojos de la jefa ni captado la vehemencia visceral del rencor en sus palabras, al describir el peligroso negocio que tanto ella como Jack proponían. Un asunto que Harry, un rato antes, había dado su conformidad a Betty.
-Iniciarás una guerra, Betty. -dijo, sin mirar a nadie.- Habrá muertos.
Ahora sí alzó el frío acero de su mirada hacia Tragocorto. Sweetheart mostraba su tibia sonrisa arrogante característica, la intervención de Betty solo fue una tregua.
El joven pistolero reservaba una bala para el viejo y sucio capullo que tenía frente a él.
Jester se arrodilló en ese momento.
-Resultará divertido -añadió Sweetheart, sin aclarar exactamente a qué se refería.
Recuerdo que estábamos a cierta distancia del rancho, en campo abierto. Imagino que hemos regresado al establo o a algún almacén ;-)
Seguimos en el mismo lugar.
Si alguno tiene otra idea, o propone otra forma de echar a los Corony. El autor del módulo es invitado VIP, seguro que le encantaría ver ideas nuevas y otros enfoques diferentes
¡Llevamos demasiado tiempo en guerra! Si lo hacemos bien, seremos la mecha que inicie el fuego. Esos malnacidos ya nos han apaleado suficiente sin que les devolvamos el golpe. Se apropian de nuestras tierras, nos roban el ganado, humillan a nuestros hombres y mujeres. ¡Yo digo que se acabó!"
"El todopoderoso dijo: amaos como hermanos... Pero estamos siendo unos primos. Ya no me quedan mejillas que poner, para recibir golpes e insultos" - respondió Betty sin cortarse lo más mínimo. Los que la conocían, sabía que era una mujer intrépida, de firmes convicciones y que tenía razón en lo que decía.
"Joshua no tendrá jornal para todos en el invierno. Las cuentas no salen y todo irá a peor, si no hacemos algo. Si se os ocurre algún otro plan brillante... Soy toda oídos "
Vaya si me estáis poniendo complicado empezar la aventura, ¿eh? ^_^
Pit mira al suelo manchado de sangre, se arregla el sombrero mientras echa un vistazo a los cañones de la escopeta de Silas, el cual no ha bajado en ningún momento la escopeta. Se agacha sacando de un bolsillo un pañuelo algo raído, pero limpio.
- Levantate... y comportate. el tono de voz no es inquisitorio, mas como alguien que quisiera ayudar. - Limpiate la cara que pareces los mofletes de un predicador en Tia Lisy (burdel conocido por Pit).
Vuelve a ponerse delante de los cañones de la escopeta de Silas.
- Vamos a intentarlo otra vez. ¿Porque no nos tranquilizamos?. Yo no estoy aquí por ningún rencor o redecilla. Pit mira a Betty guiñándole un ojo. Ni me gustaría vérmelas con el sheriff... Miro a la cara de Silas apartando levemente el cañón de la escopeta. - Por algo que podríamos evitar.
- A mi las redecillas de los Corony me importan tanto que la opinión de un mulo cojo. Miro a los que apunta Silas conforme digo esas palabras.
- A si que vamos a dejar ya las cosas claras, ¿no creen?, no avanzamos, y yo me estoy aburriendo de esta situación se gira en redondo para que lo vieran todos los interlocutores.
- Jack, menos fantasmas, hablemos de números. Démosle un buche de agua al sediento y... giro la cabeza repetidamente como si cada sílaba fuera para cada lado de los interlocutores, mientras ayudo de terminarse de levantar del suelo.
Lo apoya sobre el hombro de Pit, su brazo, antebrazo y parte del hombro, como para cargarlo como un saco de patatas. -Quiero saber si esos "compradores de peso" son de los que hablan en oro...
Miro ahora a Sweetheart - O los que conocemos de algun otro encargo anterior, ¿no?, palmadita en la espalda y... Pit hace el gesto de ahorcado... soga en el cuello.
A ver, para no liarla como antes, como lo ves??
Silas arqueó una ceja al escuchar a Betty decirle que él no hacía las cosas por dinero. No pudo evitar sonreír de manera tenue ante esas palabras, antes de negar con la cabeza lentamente. No parecía que la mujer le conociera demasiado.
- Todo lo contrario. Amo el dinero. – Se encogió de hombros, quitándole importancia a aquel asunto.
Dejó que la fémina hablara todo lo que tenía para decir. Mantuvo el silencio, tan sólo mirándola, o más bien su trasero y, de vez en cuando, a sus ojos.
Resopló ante la mención de lo que hiciera por todo lo que los Corony habían hecho. A él le daba bien igual. Había idiotas y cabrones en todas partes. Incluso él era uno de esos, y ciertamente abrazaba el concepto. Lo único que le importaba era estar bien, nada más.
Sea lo que fuera, mantuvo la mirada en Jester y Tragocorto, afilando la mirada cuando Jester comenzó a hablar y a soltar un par de palabras que le valían muy poco.
- Hay imbéciles en todos lados. Los Corony son sólo unos más del montón. Yo hago las cosas por dinero. No me parece inteligente, este plan… Pero si es lo que quieres hacer… - Volvió a encogerse de hombros, dejando en claro que él seguía trabajando allí, por lo que seguiría las ordenes de sus empleadores. Al menos hasta que ya no trabajara en el rancho.
Asintió al oír a Sweetheart. Tenía razón. Habría una guerra. Eso era inevitable. Robar reces era un negocio terrible. Más problemas que beneficios.
- Para mí sí va de hacerse ricos, mujer. Y si me das tu parte, pues mejor para mí. – No pensaba explicarle demasiado que ya tenía pensado ayudarla con aquel plan. El hecho de que estuviera dispuesta a darle más dinero para que se uniera a semejante plan arriesgado… era algo bueno para él.
Dejó que el silencio gobernara. Él no tenía otro plan. Ni tampoco le importaba demasiado. Si no había más trabajo en el futuro, Silas sabía muy bien lo que debía de hacer. Volvería a su vieja vida.
- Si me das tu parte, cuenta conmigo. – No obstante, a pesar de pronunciar aquellas palabras, no dejó de apuntarle a Jester y a Jack.
Pit mira al suelo manchado de sangre, se arregla el sombrero mientras echa un vistazo a los cañones de la escopeta de Silas, el cual no ha bajado en ningún momento. Se agacha sacando de un bolsillo un pañuelo algo raído, pero limpio.
- Levantate... y comportate. el tono de voz no es inquisitorio, mas como alguien que quisiera ayudar. - Limpiate la cara que pareces los mofletes de un predicador en Tia Lisy (burdel conocido por Pit).
Vuelve a ponerse delante de los cañones de la escopeta de Silas.
- Vamos a intentarlo otra vez. ¿Porque no nos tranquilizamos?. Yo no estoy aquí por ningún rencor o redecilla. Pit mira a Betty guiñándole un ojo. Ni me gustaría vérmelas con el sheriff... Miro a la cara de Silas apartando levemente el cañón de la escopeta. - Por algo que podríamos evitar.
- A mi las redecillas de los Corony me importan tanto que la opinión de un mulo cojo. Miro a los que apunta Silas conforme digo esas palabras.
- A si que vamos a dejar ya las cosas claras, ¿no creen?, no avanzamos, y yo me estoy aburriendo de esta situación se gira en redondo para que lo vieran todos los interlocutores.
- Jack, menos fantasmas, hablemos de números. Démosle un buche de agua al sediento y... giro la cabeza repetidamente como si cada sílaba fuera para cada lado de los interlocutores, mientras ayudo de terminarse de levantar del suelo.
Lo apoya sobre el hombro de Pit, su brazo, antebrazo y parte del hombro, como para cargarlo como un saco de patatas. -Quiero saber si esos "compradores de peso" son de los que hablan en oro...
Miro ahora a Sweetheart - O los que conocemos de algun otro encargo anterior, ¿no?, palmadita en la espalda y... Pit hace el gesto de ahorcado... soga en el cuello.
Desde mi posición, como dijo Betty, había cierta comodidad. Entendía aquel punto de vista casi tanto como el que esgrimían mis compañeros. La violencia se había convertido en su modo de vida desde siempre, y estaban rodeados de idénticos argumentos. Cuando se encontraban con una injusticia, hablar no era una solución factible, y con gente que buscaba enriquecerse, era todavía peor.
Pero eso sí que sucedía más a menudo de lo que me hubiera gustado.
-Entiendo todo lo que comentáis. Odio la injusticia y también los prejuicios, pero sobre todo, odio a aquellos que abusan de su poder para aprovecharse de los más débiles. En lo que a mí respecta, no cogeré un arma, pero os remendaré si lo necesitáis. Contad conmigo para ayudar en eso si lo necesitáis. Esa es mi palabra y compromiso.
Miré a los demás. Cada uno tendría sus propios motivos. El mío siempre era salvar vidas, aunque en aquel lugar resultase más difícil que nunca.
Sin embargo, la tentación de actuar como justiciera, en contra de quienes causaban daño y sufrimiento, robaban y mataban sin sentido, era demasiado fuerte para ignorarla.
Además, estaba allí. Estar en el lugar oportuno en el momento adecuado, lo era todo.
Chic@s, comento una cosa a nivel offrol para ordenar un poco el ritmo.
Esta escena se nos ha alargado más de lo que tenía previsto y ahora mismo está bastante estancada. Para no quedarnos dando vueltas sobre lo mismo, voy a dar un margen para que quienes aún no han podido escribir lo hagan y, después de eso, cerraré la escena y avanzaré la historia.
No es una llamada de atención ni nada parecido, simplemente una forma de evitar que nos quedemos atrapad@s aquí y poder seguir moviendo la partida. Prefiero asumir yo el cierre y empujar hacia delante antes que seguir alargando algo que ya ha dado lo que tenía que dar.
Gracias por la paciencia y por seguir ahí.
Transcurrido el plazo prudencial que comentamos, proseguimos en "El Camino no perdona"