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[ELdG] El crisol de Freya

ÚLTIMO ACTO, FIN DE LA PARTIDA -

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06/10/2017, 17:10
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06/10/2017, 17:10
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06/10/2017, 17:10
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Notas de juego

Resumen de los objetos encontrados en la Torre: 

* Libro de conjuros con 9 conjuros de nivel 1 y 5 conjuros de nivel 2. Conjuros: 

Conjuros de nivel 1 (ARCANOS):

- IMPACTO VERDADERO

- TOQUE GÉLIDO

- CONVOCAR MONSTRUO I

- CAÍDA DE PLUMA

- CONTACTO ELECTRIZANTE

- VENTRILOQUÍA

- HECHIZAR PERSONA

- PROYECTIL MÁGICO

- MONTURA

CONJUROS Nº 2 (ARCANOS)

- OSCURIDAD

- MANO ESPECTRAL

- CEGUERA/SORDERA

- RESISTENCIA DE OSO

- TRAMPA DE LEOMUND

* Libro con conjuro de la 4ª Esfera "Reanimar a los muertos". 

* Bastón de Eralion: Es un bastón +1 que permite lanzar el conjuro "Luz del día" a voluntad (foco el bastón, es decir, el cristal engastado en él), palabra de mando "Eralion". Permite lanzar 1/día el conjuro "Caída de pluma", palabra de mando "Gethrame". Ambos conjuros se lanzan como si el portador fuera un conjurador de nivel 9. 

* 2 Brazaletes de plata: Brazaletes de +2 a la CA (armadura). 

* Gorro de Eralion: Gorro de buena calidad y bella manufactura. Valor del gorro 20 monedas de oro. 

* Daga Ceremonial:  Daga de aspecto ceremonial, pero sin inconvenientes para ser usada como una daga normal. Daga de gran calidad (+1 al ataque por gran calidad, y como todas las armas de gran calidad, se puede encantar).

 

* Pergaminos: Exudan mal a un nivel muy intenso. Proporcionarán 1 nivel negativo a quien los lea, pues por suerte están incompletos, faltando parte del ritual para convertirse en Sombra que se ha perdido, probablemente transmitido directamente por Orcus a Eralion. 

* Dragones (Filacteria): Dos dragones decorativos con un valor de 300 monedas de oro cada uno. 

* 276 Monedas de oro

* 2007 Monedas de plata

* 1567 Monedas de cobre

* Ocho gemas (de 25 monedas de oro cada una)

* Juego de seis joyas - conjunto - (Tiara, Collar, Pendientes (2), Brazalete y Esclava-Pulsera de Dedo (Valor total 150 monedas de oro). (Descripción-foto libre)

* Poción de longevidad: Un solo uso. El que la bebe reduce su edad en 1D10+10 años. Valor de mercado: Incalculable, lo que el vendedor sea capaz de sacar por ella.

* Ungüento de eternidad: Mantiene algo no vivo (cuero, papel, carne muerta) en casi perfecto estado de conservación. Por cada año pasado, para el objeto untado con el ungüento sólo pasa 1 día. Además proporciona +1 a todas las TS. Página del GDM (I) pág. 267 

* Pergamino de "Esfera de Invisibilidad": Igual que el conjuro de su nombre. Página 239 del MdJ (I)

* "Valkyria" - Espada Larga de Shandril:  Espada Larga +1. A primera vista, ésta espada no aparenta ser más que un arma ceremonial o quizá un arma druídica. Su empuñadura de cuerno la hace parecer poco apropiada para el combate y viene acompañada de una vaina rústica de cuero reforzado y sin adornos. Sin embargo, cuando la hoja se desenvaina, resulta evidente que la espada es una obra de una hechura exquisita. Toda la hoja está cubierta por runas de un diseño desconocido finamente grabadas. La espada exuda una especie de condición etérea que aquellos que la contemplan no alcanzan a comprender. Una vez sujeta, la empuñadura de cuerno se adapta a la mano de quien la blande, resultando cómoda y práctica para su uso. En presencia de una sacerdotisa de Freya o en un lugar sagrado para la diosa, despide un brillo cálido y suave que ilumina apenas unos pocos pies alrededor. El cuerno con el que fue tallado el pomo pertenecía a un ciervo sagrado sacrificado a la diosa para tal fin. Realmente, la espada fue forjada en otro plano y usada por una de las Valkyrias de Freya, de ahí su nombre. En el plano material es una espada +1. En cualquier otro plano o contra un ajeno (ya sea en el plano material o no), se convierte en una espada +3. Cualquier personaje de alineamiento bueno que blanda la espada tendrá una visión de la diosa freya, cuya intensidad variará en función de sus puntuaciones de Sabiduría y Carisma. Si el que la empuña tiene una puntuación de 14 o más en ambas habilidades, la visión será increíblemente intensa y será invitado por la propia diosa a unirse a su religión como clérigo (dando acceso a la clase clérigo "de Freya"). La espada proporciona un poder adicional a los/as sacerdotes/isas/clerigos/as de Freya. Una vez a la semana, el dueño de la espada puede contactar con la Valkyria que la poseyó originalmente. Se trata de un conjuro de comunión, pero el portador de la espada sólo puede realizar una pregunta/semana. 

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06/10/2017, 17:22
Director

Con la tormenta, de naturaleza mágica según pudieron constatar entre Kerri y Rash, ya disipada por la desaparición de su autor, Eralion, tuvieron libertad total para moverse a su antojo por aquellas ruinas.

Tras registrar el castillo de arriba a abajo y estremecerse por los horrores en forma de glifos y runas diabólicos, o de restos de sacrificios humanos encontrados en las habitaciones privadas de Eralion, aquel cuarto que no habían podido abrir en un primer momento, el grupo se encontró de nuevo en la capilla, donde amontonaron los famosos tesoros que, finalmente, habían podido reunir de todo éste desaguisado.

Sólo quedaba decidir quién se quedaba qué, cómo lo repartirían y qué harían a partir de ahora.

Arue se mostró nerviosa como nunca hasta entonces había estado, e indudablemente tenía algo que decir, algo que la reconcomía por dentro, pugnando en sus entrañas por ser expresado*. Groland tampoco se mostraba del todo tranquilo, viéndose distraido en varias ocasiones mirando hacia el cielo, pensativo.**

Ahora era el momento de decidir qué iban a hacer, si volver al pueblo y descansar merecidamente, o emprender de nuevo camino a nuevos riesgos, nuevas aventuras....

Notas de juego

*Arue

**Groland

Os dejo libertad para contar (en el caso de Arue) y recordar (en el caso de Groland) algo al resto sobre ciertos asuntos personales (no entre vosotros, que no se me malinterprete) que tenéis pendientes cada uno. También podéis optar por no decir nada e ir en solitario, la decisión es vuestra.

Me gustaría al menos un post de cada uno aquí, por favor. Si son más, mejor, pues se trata de dejar "cerrado" el final de ésta aventura, decidáis lo que decidáis. En pocas palabras, ésta escena es la de..."¿Y ahora qué hacemos?"

Próximo post del DM, y final definitivo de la aventura, MIERCOLES 11/10/17.

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10/10/2017, 03:41
Groland

Mientras rastreaban las habitaciones de aquella ruina, ya (¿casi?) limpia del mal que la había habitado, Groland permitió que toda la tensión que había acumulado durante la última decana fuera abandonando su cuerpo. «Todo ha acabado, al fin», se dijo. «Lo hemos conseguido: el mal que anidaba aquí ha desaparecido». Una sensación de triunfo le inundaba, y hasta tal punto se sentía realizado que en varias ocasiones se sorprendió a si mismo mirando al cielo y pensando con optimismo en su búsqueda. «Ahora la sacerdotisa me dirá lo que necesito saber. Te encontraré, padre. ¡Pronto!». Si no se mostró más alegre durante el registro fue debido al cansancio.

*          *          *

Las sábanas se extendían sudadas y arrugadas entre el colchón de paja y el suelo donde se acumulaba la ropa. Dos cuerpos desnudos yacían sobre el lecho, iluminados por las primeras luces, que entraban por las rendijas de las contraventanas. Groland se dio la vuelta, apartó con cuidado el brazo de Jerinor -dormida, borracha aún quizás, o ya resacosa- y se acomodó mirando al techo. «¿Cómo puede beber tanto?», pensó, mirando de reojo el rostro de la mujer. Una mancha de baba se había formado bajo su mejilla. Sus sonoros ronquidos marcaban el paso del tiempo. «Está decidida a abandonar el pueblo», recordó. «¿A dónde irá. Groland recordó que ayer ella les había preguntado hacia dónde se dirigían ellos. No había un ellos, y no sabía si lo habría, pero Jerinor le gustaba. No en plan amor -estaba demasiado loca-, pero le gustaba. «Quizás esta es la última vez que nos vemos...».

Unos instantes más tarde, unos dientes despertaban a Jerinor mordiendo una de sus nalgas de acero. Una cara barbuda y sonriente miraba a la mujer desde allá abajo.

Uenoh diah, hairhilliana —masculló Groland llevando la mano hacia aquel sexo peludo...

Había que aprovechar el presente.

*          *          *

Hagámoslo de una vez —gruñó Groland tras pegarle un trago a una jarra de cerveza que se había llevado la noche anterior de La Cocatriz Borracha.

Dos elegantes montones de monedas, gemas, joyas y armas ornamentales se disponían sobre la mesa del salón de la casa noble de Fairhill. Sólo Rash -que había ejercido informalmente de tesorero del grupo durante los días precedentes- sabía exactamente cuánto había allí, aunque Groland también había llevado sus cuentas. Había algunas gemas en la mesa que fácilmente sobrepasaban en valor a lo que a cada uno de ellos correspondía. Tal vez tendrían que ir a venderlas a una ciudad, aunque Groland rezaba para que algún comerciante local les pagara y se hiciera cargo: no quería postergar su viaje. Las riquezas de uno de los montones eran de todos los allí reunidos -los seis-, porque habían sido obtenidas en el castillo tras derrotar a la sombra. Del otro montón, Sirya no recibiría nada: era el tesoro de la cueva de las mantícoras. Bastante fue que la dejaran juguetear con el cerrojo aquel día.

Groland se sentía cómodo con todo ese oro encima de la mesa. La vida de mercenario le había familiarizado con este tipo de situaciones.

No me interesa ningún trasto en particular —comentó, con la voz rasposa—, pero quiero mi sexta parte.

Volvió a pegarle un trago a la cerveza. Estaba de buen humor, y no (o no sólo) por el gran recibimiento que les habían brindado, ni por la fiesta de anoche en la posada, ni tampoco por haber amanecido entre unas musculosas piernas de mujer, sino porque recordaba cómo había llegado a Fairhill apenas unos días atrás, cansado de su vida como perro de la guerra, buscando trabajo de escolta o guardia, y el constraste con su boyante situación presente inevitablemente le sacaba una sonrisa. Acabara como acabara el reparto, él era un poco más rico que ayer, y más pobre que mañana.

*          *          *

A media mañana, el guerrero cormyriense consiguió coincidir a solas con Rash y con Arue en el sendero que llevaba a la casa noble.

Tal vez me vaya mañana —dijo mirando a los dos mestizos. Groland estaba apoyado en un vallado con los brazos cruzados.— Esta tarde hablaré con Shandrill. Me dirá lo que sabe del paradero de mi padre.

No habían hablado de ello desde que les reveló la búsqueda. Un soplo de viento arrancó varias hojas rojas de un árbol cercano. Con la tormenta desvanecida, el tiempo se había vuelto más otoñal. A lo lejos, los campesinos trabajan sus campos. Kerri estaba en el templo, según Groland creía. Jerinor, entre su gente. De Sirya no sabía el paradero, aunque ya estaba acostumbrado a ello. ¿Qué habrá sido de Brand? Groland se detuvo a mirar a la gente trabajando. No iba a pedirle a Rash que le acompañara, ni a la drow. ¡No Groland! Esa clase de demostraciones de debilidad no eran propias de él. En cambio, preguntar… Por preguntar no pasaba nada... ¿No?

¿Aún… hm… aún piensas acompañarme? —La pregunta fue para Rash, pero con un ojo puesto en la hembra también.

*          *          *

Groland estaba terminando de ensillar el caballo que había comprado en el mercado cuando vio a Sirya aparecer por una calle. Ambos se saludaron sin decir nada. «Por favor, que no venga, por favor, que no venga, por favor, que no venga...». Groland se concentró en las correas de las guarniciones. «Esa chica sólo trae problemas», rumiaba para sus adentros. «La culpa es de ese mediano, Lannet, que le ha metido en la cabeza todas esas historias de aventureros y trotamundos». Hasta hacía no pocos días, el propio Groland había creído firmemente en el honor en la guerra y en caballeros de brillante armadura, pero eso no le libraba de pensar que los ingenuos eran los otros. «Aunque tiene dedos ágiles y sabe moverse sin llamar la atención». El guerrero tenía que admitir que la muchacha podía tener algún futuro por el mundo adelante. «Lejos de mí», pidió cerrando los ojos. «Oh, dioses: haced que quiera ir en otra dirección...». Cuando abrió los ojos, apartó la vista de su caballo y volvió a mirar hacia el lugar donde debería estar Sirya. Había desaparecido. Al momento, Groland se llevó las manos a los bolsillos, y suspiró aliviado.

*          *          *

Pasaba una hora y pico del mediodía cuando Groland entró en el templo. Venía de rezar por última vez unas oraciones ante las sencillas tumbas de Greinh y Hathol. Un par de sacerdotisas jóvenes atendían a los feligreses que se acercaban esa tarde a hacer sus ofrendas o sus peticiones. Una de ellas le sonrió y le guiñó un ojo. Otra vez. Pero Groland no venía a verla a ella. Se acercó hasta el umbral que separaba las zonas privadas y públicas del templo. Notó la presencia al otro lado. Reunió valor, carraspeó y dijo:

Señora: vengo a cobrar mi recompensa.

Notas de juego

1) TOMAD EPÍLOGO.

2) ME COMPRO UN CABALLO. (Caballo ligero + guarnición + silla + alforjas = 91 po. Me lo resto cuando sume el botín.)

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10/10/2017, 04:29
Rashaniel Lianode´wa

Por primera vez en mucho tiempo, Rashaniel Lianode´wa se había permitido levantarse tarde.

Ya hacía tiempo que la brillante esfera de fuego recorría el cielo cuando él abrió los ojos y dejó la mente en blanco, disfrutando de la placentera sensación de, simplemente, no pensar en nada. Era gratificante. Sin complejas líneas de conjuros y rituales que llenasen su mente y sin preocupaciones más allá de qué iba a desayunar ese día. Por supuesto, tenía cosas que hacer y asuntos que zanjar, pero esa mañana iba a ser un mago perezoso. No habría saludos al cielo ni ejercicios, ni siquiera abriría su grueso libro de hechizos.

Sonriendo ante la idea, se cubrió nuevamente con las sábanas y volvió a dormir.

*          *          *

El último peso equilibró la balanza y la gema se quedó al mismo nivel. Después de haber examinado con sumo cuidado el cristal a la luz del fuego y de haber medido sus distintas caras, lo tomó con sumo cuidado y lo dejó junto al resto.

- Eso harían cientocincuenta dragones en cualquier cambista que se precie - dijo, solemne. El grupo había decidido reunirse para repartir los botines que habían ido acumulando en sus últimas aventuras y él, que se había encargado de administrar todo, estaba muy orgulloso de cómo había recorrido el mercado para sustituir las tan numerosas monedas por gemas y joyas. Cada poco tiempo revisaba que el cerrojo estaba intacto y que el cofre seguía en su sitio, oculto en la Casa Noble. No desconfiaba de sus compañeros, pero la codicia podía acechar en los corazones de los convecinos de Fairhill y había querido extremar preocupaciones. Y también por Sirya, claro - Con todo este dinero, un hombre podría vivir tranquilamente toda su vida sin dar un palo al agua. Qué barbaridad.

Por supuesto, él no iba a ser ese hombre, pero estaba asombrado de cuánto habían conseguido en tan poco tiempo.

Con delicadeza, acarició la superficie del báculo que habían rescatado de las ruinas y disfrutó de la sensación que recorría las yemas de sus dedos, subía por su brazo y se acomodaba en su nuca. Era poder en estado puro. Ninguno de sus compañeros había reclamado los artefactos arcanos - cosa comprensible - y había decidido solicitarlos para él. Quedaban aún por delante muchas y placenteras noches estudiando esas páginas amarillentas. Seguramente copiaría los hechizos en su propio libro y guardaría los otros dos como contingencia.

*          *          *

Disfrutando de la caricia del sol en su pálida piel, Rashaniel había querido hablar a solas con Arue unos momentos. Necesitaba saber por qué se había ido sin decir nada. Necesitaba saber qué era tan importante para ni siquiera despedirse de sus amigos y compañeros. Era Rash, simplemente necesitaba saber. Tampoco esperaba que la mestiza le respondiera, pero considerando los planes que había diseñado, probablemente no tendría la oportunidad de hacerle esas preguntas en mucho tiempo. Quizás nunca.

- Uhm, yo... - la pregunta de Groland, que se había unido a ellos más tarde, le pilló desprevenido. Quería decirle que seguirían juntos, pero hacía tiempo que la actitud del guerrero no le gustaba. Dudaba que se sintiera cómodo viajando con él hasta que esas asperezas no se limaran, y conociendo a Groland, sólo el tiempo podría hacerlo - Me quedaré un tiempo por aquí. Hay... asuntos que me quedan por zanjar. Luego... ¿quién sabe? Quizás regrese a Argluna, a ver a mi madre.

*          *          *

No sabía qué harían Jerinor, ni Sirya, pero quizás se quedaran un tiempo en Fairhill. Estaba convencido de que Kerri vestiría la túnica de Freya, así que se seguirían viendo. Tendrían tiempo de despedirse más adelante. Él tenía asuntos que atender y cuando golpeó con los nudillos la puerta y escuchó los exabruptos, sonrió afablemente.

- Soy yo, maestro Fulbert - dijo, alzando la voz - Traigo pan recién hecho y vino de la cosecha pasada. 

*          *          *

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10/10/2017, 07:18
Sirya

La noche con Lannet había sido dura. Muy dura. En realidad, más que nunca. Estaba claro que el mediano había mantenido sus secretos bien escondidos durante los años que la había estado entrenando, y ahora parecía que había decidido ponerse en serio, demasiado tal vez. Yo lo pedí. No puedo quejarme. Y era mejor que no lo hiciera. Era mejor que no pensara en su magullado cuerpo ni en todos los moratones que la iban a salir. También era mejor que empezara a pasar desapercibida y mantuviera un perfil bajo, o acabarían por hacer preguntas, preguntas que meterían en un lío a su tío. Era un buen maestro, la conocía bien y sabía que hacer para hacerla mejorar. Pero lo más importante de todo era lo más básico: estaba dispuesto a hacerlo. De pocos podía decirse que Sirya confiara en ellos, pero de él si. De él no tenía duda alguna, y debía aprovechar la oportunidad que se le presentaba. Mientras pueda.

Había cosas aún así que no lograba sacarse de la cabeza, pensamientos que la atosigaban y la aturdían mientras caminaba por la calle, de nuevo vestida como la dama que era. Parece que hace un eternidad que no conocía más que esto. Que hacer a continuación era la decisión más difícil que iba a tener que tomar, una que, bajo la nítida luz del sol, se veía más ensombrecida que nunca. Al volver había tenido claro que quería quedarse allí un tiempo, prepararse, y abandonar su hogar solo cuando estuviera lista para hacer lo que tuviera que hacer. Mientras tanto tendría tiempo para mejorar sus habilidades, pasar tiempo con su familia y también descubrir que eran esos pergaminos que había logrado sacar bajo las narices de todo el mundo. Si alguno se había dado cuenta, no lo había demostrado aún. Creo. La idea de que pudieran pillarla no era agradable, pero mucho menos el haber permitido que quemaran aquellos pergaminos. Los secretos que contendrían, su valor, eso si era incalculable, más que las joyas o el oro. Habría querido llevarse algo más, pero había decidido no tentar a la suerte: había sido suficiente con que la dejaran llevarse algo, no era necesario ser avariciosa. Tampoco lo necesitaba. Si se quedaba en Fairhill su vida volvería a ser cómoda, propia de su posición. Tranquila. Excepto por el entrenamiento. Volvió a detenerse y a masajearse la pierna, allí dónde había recibido un fuerte golpe al caerse de la barra. No puedo darle tantas vueltas. Suspiró y levantó la mirada de nuevo.

Allí estaba Groland. El guerrero era el único con el que se había cruzado desde que habían vuelto, tal vez porque la rehuían, o tal vez porque así era la vida. ¿Qué harán? ¿Debo preguntar? ¿Si lo hago, me querrán a su lado? Era complicado saberlo, demasiado complicado: no les conocía tanto. Estaba segura de que a más de uno no volvería a verles en mucho tiempo, puede que jamás, mientras que otros se quedarían, puede que solo lo justo, puede que para siempre. Kerri podría vestir el hábito definitivamente. Jerinor tal vez se arrepintiera de su pequeña aventura y regresaría a la guardia, o tal vez se iría con el hombretón; seguían bastante pegados, y no parecía que fuera a cambiar eso. Arue era un misterio. Y Rash... Ese me da igual. Escupió al suelo y negó. Ella tenía sus planes. No, definitivamente, era demasiado complicado pensar en ello, y no lo hizo. Tampoco se acercó a Groland; era mejor seguir el camino.

Desapareció entre las calles, entre la gente que iba a trabajar de buena mañana. Esa era su vida ahora, una vida que tendría que llevar como mejor pudiera. Todos debían hacerlo. El tiempo, como única medida fiable, diría todo lo demás.

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11/10/2017, 00:11
Arue D.Flowright

Aquello había terminado, y podía notar en el viento y los ruidos del bosque que ahora aquellas ruinas descansarían. O al menos hasta que dentro de un tiempo algun grupo de maleantes, orcos o vete a saber qué decidiese convertirlo en su guarida. Al fin y al cabo, era un buen lugar para protegerse del temporal o criaturas varias.

No podía evitar pensar en mil y un asunto mientras registrábamos aquello, incluso cuándo decidían qué hacer con los objetos de valor. La verdad era que yo rara vez le ponía tanto ahínco a buscar tesoros cuándo iba sola. Mi vida era sencilla y yo no era avariciosa, tan sólo quería lo que me fuese útil y no exprimía hasta el último gramo de cobre. Mostré mi interés por la daga, pero poco me importaba el resto. Lo más lógico era que todo lo que estuviese impregnado de magia fuese para Rash o él decidiese qué era lo mejor, y todo lo que fuese básicamente moneda de cambio, se vendiese.

Al salir de las ruinas, aún sin señal el viejo, quise hablar con Rash y Groland. Por un momento pensé en si meter a Kerri o Jerinor en la equación, pero aquello era lo suficientemente personal cómo para no quererlas cerca a pesar de sus habilidades. Y Syria, más de lo mismo, y con muchísima menos confianza. Sin embargo, todos estaban cansados y emprendieron la marcha al pueblo. Me mordí el labio pensando en qué hacer. ¿Qué eran unas horas más? Nada, y el viejo no era idiota, y tenía razón cuádno decía que no podía hacerlo sola (probablemente). Sin muchas opciones, seguí al resto.

Para cuando llegamos al pueblo era tarde, y todos estaban agotados, así que debería esperar. De nuevo.

****

Aun estaba oscuro cuándo me levanté. Apenas llegar a Fairhill me había acostado y aún estábamos en medio de la noche. Necesitaba tiempo antes de que el resto despertase. Con mi armadura, mis armas y mi capa, descendí de nuevo por la ventana de mi habitación, no queriendo despertar a nadie. Tenía que al menos comprobar un par de cosas.

Me encaminé al árbol que había disfrutado más de el reencuentro que yo misma. ¿Por qué había ssido tan corto? ¿Por qué yo tan...yo? ¿Y él tan él? Si tuviese la habilidad de volver a aquel momento, cambiaría sin duda mis palabras...

Examiné el lugar esperando ver algún tipo de pista, señal, algo... Pero no había nada. Claro que no. ¿Cómo iba a haberlo? Ni siqueira él había esperado aquél desenlace. 

La siguiente parada era el claro, el claro dónde el viejo y yo nos habíamos conocido, insultado, odiado pero también entendido en tan sólo unos minutos. Ese viejo me debía explicaciones, si conseguía encontrarle. Largarse así, maldito pergamino arrugado...

***

Volví a Fairhill entrada la mañana, pero aún lejos del mediodía. Suponía que el resto ya habría despertado y era hora de repartir el botín. Entré en la casa noble viendo al resto empezar a reunirse en la mesa junto a nuestro "pago". No quería preguntas, así que me limité a dejar un par de bollos de pan encima de la mesa, cómo si hubiese salido a pasear por la maán en busca de desayuno, y no llevase horas en pie y dando tumbos.

Me senté en silencio y escuché al resto. Incluso para mí, demasiado silencio, pero seguía dándole vueltas a qué quería o debía hacer. Me limité a asentir ante las palabras de Rash, aunque en mi caso, ese dinero iba a ser invertido en útiles para viaje y batalla, y no en una casita con un corral de gallinas y una vaca lechera.

***

Finalmente consiguió ese momento a solas con Groland y Rash que necesitaba. De algún modo parecía que los tres lo habíamos buscado, pero no habíamos sabido leer al resto. SI fuese así, probablemente esa conversación habría tenido lugar hacía tiempo. 

Groland fue el primero en romper el silencio, en ese modo tan suyo: tosco, directo, no demasiado bueno con el arte de la elocuencia. En eso nos parecíamos, mientras que el mago era el polo opuesto. Groland ya había decidido cuál era su siguiente destino, con lo que no podía alejarle de su camino. Miré a Rash mientras el mago hablaba. También tenía cosas que hacer. Por supuesto. Qué absurdo por mi parte pensar que los dos estarían perfectamente abiertos a lo que, quien sabe, tal vez era una misión suicida por la que ni siqueira iba a pagarles. Recordé sus palabras durante esa noche respecto a mis compañeros. Tal vez se había equivocado. 

Aún así... debía decirlo.

Yo... - mi voz sonó ronca, tras tantas horas despierta sin apenas decir un par de monosílabos. carraspeé ligeramente mientras jugueteaba con mi colgante, sin saber muy ben cómo empezar o a dónde mirar. El escarabajo paseándose entre mis pies parecía la mejor opción para centrar mi mirada. - La otra noche - suspuse que era obvio a cuándo me refería - alguien de mi pasado reapareció. Alguien que creía no vería nunca más, alguien que busqué durante años hasta perder la esperanza. Y ahora, de la nada, decidió que era el momento de reaparecer y poner mi mundo patas arriba. - les expliqué mientras mi expresión se tornaba más dura, frustrada, tal vez enfadada. - Y me llevó a conocer a un viejo hermitaño, un elfo llamado Herl. - tal vez había oído su nombre por Fairhill. - Y tras hacerle de niñera porque no tiene pelotas para hacer las cosas él solo - espeté sin preocuparme mucho del tono que estaba usando. - nos emboscaron, y se llevaron a esa persona de mi pasado. - supuse que debería poner un nombre, o un título. Algo. Suspiré y solté mi colgante, dejando que mis manos cayesen a sendos lados de mi cuerpo. - Supongo que se podría decir que era mi maestro. También adopté su apellido. - después de que el me adoptase a mí. - añadí en mis adentros. 

Nunca había hablado de esto con nadie, y aún no estaba preparada para abrirme por completo. No era una persona dada al drama, ni a contar su vida, así que se me estaba haciendo cuesta arriba. Muy cuesta arriba. Suponía que ambos me conocían ya lo suficiente para poder leer entre líneas y saber porqué les contaba esto. Y por qué a ellos y no a otros.

Di un pequeño puntapié al escarabajo, que se dio la vuelta y se quedó boca arriba, pataleando al aire. La verdad era qué aquél escarabajo era casi una metáfora de cómo me sentía en aquellos instantes, la diferencia era que él ponía abrir sus alas y darse la vuelta (en cuanto se diese por vencido con sus pataletas) y yo no.

Supongo que... - me llevé el puño a los labios y tosí un poco para recuperar mi tono habitual, o intentarlo, ya que se habían notado claramente los nervios y otras tantas emociones en mi voz en aquél pequeño monólogo. - vosotros tenéis vuestros propios problemas.

Suponía que volvía a ser yo y el camino.

 

 

Notas de juego

Puesto que todos habeís vuelto al pueblo, adapto así la idea de post que tenía.

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13/10/2017, 13:00
Groland

Cuando Rash reveló que pretendía quedarse en el pueblo, no fue necesario ser un mago para percibir que aquella respuesta había decepcionado, si es que no apenado, a Groland. Fuera como fuera, el hombretón simplemente asintió. Tampoco supo qué decir a las palabras de Arue: lo que les estaba contando no sólo parecía importante para su compañera -¿su amiga?-, sino que era urgente, y él estaba más que dispuesto a ayudarla, pero al mismo tiempo no sabía qué le revelaría la sacerdotisa acerca del paradero y la situación de su padre, y no podía comprometerse en una búsqueda semejante sin saber si podría cumplir con su palabra. Groland decidió que hablaría con Arue después de su reunión con Shandrill. Puede que ambas búsquedas fueran compatibles.

Notas de juego

Cerrar con un viaje juntos de ambos o con cada uno por su camino queda ya a juicio del máster.

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03/01/2018, 15:29
Director

A veces el destino no es lo que uno cree que es o quiere que sea, o tal vez sólo se trata de que somos tan simples los mortales que no tenemos la capacidad de entender cómo se enhebran los hilos del difuso tapiz que nos une a todos para entrelazar nuestras vidas, a pesar de los arduos intentos que hacemos por ir por nuestra cuenta...

Mieril Morningsinger - Trovador oficial en plantilla de la taberna "El mochuelo feliz"

 

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03/01/2018, 16:56
Director

*          *          *

La puerta se abrió, y el olor a productos alquímicos asaltó la nariz de Rashaniel, recibido por el maestro Fulbert entre miradas nerviosas por encima del hombro del mago, tratando de vislumbrar si aquello se trataba de otra nueva broma contra su persona. - Pasa, pasa...pero ten cuidado no tires nada. Tengo unos compuestos ácidos en ebullición que derretirían la madera y varios metros de tierra antes de detener su acción corrosiva. Son imprescindibles para varios encargos que tengo. - La visita de Rashaniel no era del todo inesperada, como pudo comprobar el propio Rash al ver el escritorio preparado con pergaminos, plumas, un candil y libros a mano, así como dos confortables sillones enfrentados, separados por la rectangular superficie de madera pulida. Una semi-sonrisa se extendió con cierta dificultad, como si esa sonrisa tuviera miedo de mostrarse, por el rostro de Fulbert, pero así era el maestro, casi todo en él exudaba miedo, pero sin embargo, con toda probabilidad era alguien con quien no querrías meterte si se ponía serio. - Intuía que tendríamos trabajo por delante, joven. Adelante. -

*          *          *

Un tiempo más tarde....

- Uno no sabe el tiempo que pa...pasa hasta que se fija en él, ¿verdad? - dijo el maestro, totalmente absorto en terminar de escribir con cuidado en su libro de mago un ritual. Terminó, recogió y le pegó un último bocado al pan, acabando con él. - Bueno, todo ésto que has traído es fascinante, pero tengo necesidad de algo de forma casi urgente y entiendo que t..t...te quedarás varios días por aquí, ¿no? Tenemos tiempo de hacerlo todo poco a poco. La cuestión es que hay una hierba con la que hago po...pociones que son muy demandadas, tanto aquí como en Crimmor o Puerta del Bardo, bueno, s...s...sobretodo allí, en Puerta del Bardo. Es una poción que impide que una mujer se quede...en cinta, ya sabes. Hay que ver la...la demanda que hay de éste tipo de pociones, sobretodo en esa ciudad. Bueno...que me ando por las ramas. La cu...cuestión es que en el lugar que son más puras y abundantes es en el Bosque de las Montañas Stoneheart. ¿Podrías ir y recoger unas cuantas plantas para mí? Con treinta ejemplares tendré suficiente para una buena temporada, y pagaré bien. El lugar es peligroso si te alejas mucho del camino comercial, pues en ése bosque pululan estirges y arañas, además de otros seres de la foresta..bu...bueno, con no separarse mucho del camino...además, hay estaciones de paso donde las caravanas comerciales suelen descansar, por lo que para un muchacho joven y con talento como tú no debería de serle demasiado problemático, ¿verdad? Precisamente un amigo comerciante pasó por aquí hace poco y se llevó varias de esas pociones, pero me dijo que al acabar el invierno pasaría a por más, y no quiero decepcionarle, pues esos ingresos me vienen muy bien para poder mantenerme aquí. Te podría enseñar los rudimentos básicos de la alquimia, siempre viene bien que un joven como tú aprenda cosas útiles, nunca se sabe... -

La perorata era la más larga que Rash le había oído al mago desde que se habían conocido, y por un lado estaba un poco aturdido por la confianza que el mago le demostraba, por otro la curiosidad se filtraba en su interior, como siempre había sido.

- ¿Qué me dices? - le preguntó, copa de vino en mano y con una sonrisa bobalicona en el rostro. - Si aceptas, te pagaré 1 moneda de oro por cada dosis, y además, te permitiré copiar uno...no, venga, que sean dos conjuros de mi libro de mago. ¿Qué te parece? Además, te ofrezco un 10% de descuento en todo lo que compres aquí a partir de ahora. - miró su copa y bufó largo y tendido. - Uf...creo que ésto me está soltando la lengua demasiado. - sin embargo, no cambió su propuesta, y tendió la otra copa, con los últimos restos del vino, hacia Rashaniel. - ¿Trato? - levantó su copa como dispuesto a brindar con la de  Rash. Sus ojos, chispeantes, esperaban una respuesta del mago. 

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03/01/2018, 17:33
Director

*          *          *

Los pasos sonaron presurosos, pero vacilantes y cansados, como si su dueño llevara casi toda la noche corriendo sin parar, como así era. Salió del bosque cerca de la granja de Fendrin, y aminoró el paso a un andar apresurado, rápido pero sin ser sospechoso, tampoco quería llamar la atención innecesariamente, no era el momento. - Debo encontrarla, ¡y pronto!, o está condenado. - pensó el dueño de aquellos pies, escrutando el pueblo con sus ojos de semi-elfo en busca de la muchacha. Se colocó la capucha mejor y penetró en las calles de Fairhill, oteando. La encontró en mitad de la calle, sóla, parada mirando hacia el templo de Shandril como si estuviera meditando qué hacer. - Eh tú. Por fín te encuentro. - su mano tocó el hombro de la chica, bueno, hay que decir que lo intentó convencido de que la tocaría, pero Arue se movió rápida como una serpiente apartándose del contacto de aquel viejo. Herl la miró intensamente a los ojos con una seriedad que sólo un ser que ha vivido muchas décadas puede transmitir - Déjate de juegos pues no tenemos mucho tiempo. Ellos lo tienen. Si no les entregamos la varita, se lo comerán. Necesitamos ayuda, tus amigos servirán...pero han amenazado que si lanzamos una incursión del pueblo contra ellos, desaparecerán y comenzarán a atacar a los campesinos. Tenemos dos días, ni uno más....y ya me he comido medio corriendo hacia aquí. - la cara del exhausto guardabosques decía que no mentía.

El semi-elfo permaneció depie al lado de la muchacha, impertérrito ante todo. - ¿Qué quieres hacer? - la pregunta era de obvia respuesta, aunque, de nuevo, éso era lo que pensaba él. Quizá ella le sorprendiera.

Quizá ella decidiera abandonar a su suerte a la persona que la había adoptado.

Quizá ella decidiera dejar que muriera la persona que la había enseñado.

Quizá ella decidiera ignorar a la persona que le había dado de comer.

...que le había vestido.

...que le había cantado.

...que la había amado.

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03/01/2018, 18:12
Director

*          *          *

La puerta de su casa se abrió y entró cambiando semblante y tono, pues ése era su principal cometido ahora, disimular y ser una más durante un tiempo, al menos hasta que tuviera claro qué hacer. El olor a cera de limpieza, la que usaba su madre para dar brillo a todos los muebles de la casa, impregnaba sus sentidos olfativos. Aquel olor la retrotrajo a tiempos más felices, cuando Faxlen y ella jugueteaban correteando escaleras arriba y abajo, tirándose cojines o tratando de deslizarse por el resbaladizo pasamanos cuando sus padres no estaban en casa - No hace tanto tiempo, la verdad. - pensó con cierto amargor por la inocencia perdida. En su mente, había cientos de agravios que sus padres habían cometido contra ella, agravios que no serían tanto con el paso del tiempo, aunque eso ella aún no lo sabía. - ¿Mamá? Ya estoy en casa. He recogido la verdura que me has pedido, y también el vestido de raso verde para el festival de primavera de casa de... -

Un olor penetrante y conocido - sangre - entró por su linda nariz, poniéndola alerta casi al instante. - ¿Mamá? - preguntó casi sin querer, sintiéndose boba sólo decirlo, sobretodo por el tono ñoño y asustado de la pregunta que había salido de sus involuntarios labios. - Mamá, mamá, mamá... - le contestó al momento una voz carrasposa y varonil desde el comedor. - Ven, pequeña, vamos a hablar. -

Tres hombres vestidos con ropajes de viaje, gastados y sucios, se encontraban en el comedor de su casa. Dos de ellos eran grandes y corpulentos, uno calvo y fornido, casi gordo, el otro gordo directamente, pero enorme, más que Groland y con una serie de cicatrices en la cara que le desfiguraban por completo, pese a la poca barba y pelos que asomaban aquí y allá.

El tercer hombre era pequeño y enjuto, delgado y con cara atractiva a primera vista, pero la crueldad que emanaba de sus ojos y su sonrisa de suficiencia producían rechazo en casi todo el mundo que tenía la mala suerte de contemplarlos de cerca. - Siéntate. - le ordenó con voz tajante, una sombra de amenaza se intuía en la orden, y antes de que Syria se diera cuenta estaba sentada en la silla de terciopelo que estaba preparada estratégicamente a apenas un par de pasos del sillón de su padre, sillón que había sido vuelto cara a la puerta de entrada del comedor, con una mesita baja justo en medio de ambos muebles.

Sirya pudo ver una pequeña caja cerrada, del tamaño de su puño aproximadamente, encima de la mesita.

El olor a sangre era más intenso ahora.

- Bien, no me gusta perder el tiempo con tonterías, y eso es precisamente lo que mis clientes compran. - hizo un ademán con la cabeza hacia la cajita, mirando a Syria a los ojos. - Voy a ser breve. Tu tío Lannet a cometido un error. Ha robado una gema a quien no debía y eso se paga. Dice que sabe quién la tiene, pero como tu tío es tan escurridizo, hemos decidido quedárnoslo como garantía. Tras una intensa..."negociación" - su boca sonríe apenas mientras vuelve a hacerte un ademán hacia la cajita - nos ha contado un par de cosas interesantes. - levanta una mano y va extendiendo unos dedos largos y ágiles. - Una, que eres su sobrina favorita y que eres capaz de conseguir aquello que él ha "cogido sin querer." - no dejas de recordar que ésa frase era una de las favoritas de tu tío cuando le pillaban infraganti. - Dos, que tu padre, su ¿hermano? es alcalde de ésta ciudad y tiene dinero que podría compensar parcialmente la pérdida de la gema - un escalofrío recorre tu cuerpo ante la forma de decirlo, y tu intuición te dice que ésta gente no se va a conformar con poco. - Tres, que si te tocamos un pelo, nos matará.

Bajó la mano, esperando tu reacción. - No te hagas ilusiones, tu tío está en pocas condiciones de amenazar a alguien, mucho menos matarlo. De hecho, mi misión es recuperar la gema, un ópalo de fuego, con tu tío preferiblemente muerto, pero como no tengo órdenes directas y a mí no me gusta mancharme las manos sin motivos, estoy dispuesto a ser...caritativo....y dejarle marchar casi intacto. -

Tu cuerpo casi se movió sólo y cogió la cajita de la mesa, pudiste admirar por un momento que tus manos no temblaron cuando sostuviste aquello y quitaste la tapita. Una muela en un pequeño charco de sangre permanecía allí.

- Te doy una decana. Si en diez días no has traído la gema, tu tío desaparecerá para siempre, tus padres, con suerte, perderán sólo todos sus bienes...y tú.... - te miró de arriba abajo - puede que a tí te llevemos a Puerta del Bardo para compensar también la pérdida, te enseñaremos nuevos...trabajos. -

Los dos hombres en los laterales se rieron por lo bajo, recorriendo tu cuerpo de arriba a abajo con lascivia en sus ojos.

 

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03/01/2018, 18:45
Director

*          *          *

Entraron en el templo, donde inmediatamente les recibió Luna, la muchacha aprendiza de Shandril. - Sentaos, por favor, enseguida os atenderá la Sacerdotisa. - les dijo con la debida humildad y cortesía. Una pequeña sonrisa pícara surgió en la cara de la muchacha cuando miró a Groland, algo que a Jerinor no le pasó desapercibido aunque si le dio importancia o no, era una cuestión insondable y que el guerrero sabría de una forma u otra, pues así eran las mujeres. En el lugar habían unos pocos feligreses, rezando algunos, mirando a la pareja con mal disimulo otros.

Un pequeño guiño de Luna le indicó a Groland que ya podían acercarse a los aposentos de Shandril, y así lo hizo. Se paró un momento delante del umbral y, tras un carraspeo y una pregunta a la piel que cubría la puerta, una voz le contestó. - Pasad, buen Groland. - le respondió la cantarina y dulce voz de Shandril desde dentro. Groland se giró un momento, buscando a Jerinor.

La guerrera no había seguido a Groland. Ella permanecía sentada en uno de los pocos bancos, mirando hacia el crisol que permanecía ardiendo en medio de la sala, encima de la cabeza de venado que le hacía las veces de pedestal. La intensidad de su mirada no dejaba dudas al guerrero de que Jerinor ahora mismo no estaba con él, si no con la mente y espíritu puestos en otro lugar.

Las pieles cayeron, aislando al guerrero por un lado, y a Jerinor por otro, cada uno con su particular momento.

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04/01/2018, 16:55
Director

*          *          *

Shandril estaba vestida con una túnica blanca con una pequeña abertura en sus largas y preciosas piernas, sentada en la cama recubierta de pieles mirando hacia el guerrero. Groland vio la silla del escritorio de la mujer preparada para que él se sentara enfrente de ella y pudieran hablar con tranquilidad.

Muy a su pesar, Groland entendió que lo mejor era sentarse, aunque a él no le apetecía para nada.

Un pequeño paquete con las cosas que Groland le había dejado a su cuidado estaba preparado al lado de Shandril con una mano de la esbelta mujer encima del mismo, en ademán protector. La mujer escuchó la petición directa de Groland y asintió, alzando ligeramente una mano para hacerle saber al pelirrojo que sabía a lo que venía. 

- Lo primero de todo, quiero agradeceros a tí y a tus compañeros lo que habéis hecho. - la mujer y Arlen habían sido testigos del informe que, en mayor o menor medida, habían obtenido del grupo a su regreso. - Sabed que siempre seréis bienvenidos aquí, a Fairhill, aunque esto ya lo sabéis por medio del propio Magistrado y de la gente en general, la cual está entusiasmada por tener unos héroes como vosotros aquí. Se sienten mucho más protegidos. - dijo, agachando ligeramente la cabeza en muda señal de agradecimiento, intentando que el guerrero entendiera todo lo que aquello significaba. - Lo segundo, lo prometido es deuda. Te contaré lo que sé sobre tu padre...Grogere de Fleur. -

- Tu padre acudió a mí en busca de información, pues estaba en mitad de una misión que me reveló en parte. - comienza a explicar Shandrill, notas como la mujer duda un momento, y al final se decide. - Hay algo más...me pidió que no lo revelara, pero te lo debo...y creo que es adecuado. Tu padre pertenece a una orden que intenta mantener en mayor medida el anonimato, aunque son una organización conocida en la mayoría de círculos y corren muchos rumores, tanto ciertos como falsos, entre la gente corriente. Los...arpistas. ¿Los conoces? - pregunta, mirando escrutadoramente a los ojos a Groland. - Hay gente que te dirían que no son buenos, pero desde luego, trabajan para mejorar el conjunto de la sociedad, aunque a veces, sus métodos no son del todo...cotidianos. En fin, veo que la semilla del padre ha germinado bien. - una sonrisa suave iluminó su rostro.

Te acercó el bulto y siguió hablando - Me dijo que estaba tras la pista de un poderoso clérigo que representa una amenaza grande, es posible que se refiriera a Tavik. Yo tenía rumores de una pequeña concentración de fuerzas orcas en las montañas, y eso le ofrecí. También me preguntó por un sacerdote de mi orden, y le conté lo poco que sabía. Pareció satisfecho y tras eso, partió en una dirección que yo misma le señalé. - te miró de nuevo, intensamente, a los ojos. - Creo que ha sido una bendición de Freya que tú y tus compañeros aparecierais, pues ésta misma noche he recibido una nueva visión. Hacía tiempo que Freya no me concedía tanta atención. Mucho tiempo... - dice, bajando el tono de voz unos momentos. - Freya está asustada....me ha querido avisar de un gran peligro, Groland, un peligro en las montañas Stonehearth que amenaza a toda ésta zona...y precisamente hacia allí es hacia donde fue tu padre. Cuando hablé con él, largo y tendido, me pareció un hombre de fuertes convicciones, pero sencillo. Una curiosa combinación, pero desde luego, agradable. Le pregunté porqué viajaba sólo, en lugar de ir acompañado de un ejército. Su respuesta fue "costumbres son costumbres". No lo había oído nunca, pero tiene sentido. -

La mujer se levantó y fue como si un halo de majestuosidad y autoridad, hasta ahora retenido, exudara de ella.

- Groland, no tengo derecho a pedirte nada, pero no te lo pido por mí. Te lo pido por la buena gente que nos rodea. Por el pueblo que tanto me ha costado construir y mantener a salvo, por la gente de los alrededores. Mi orden se muere, Freya es una diosa olvidada ya, casi extinta, y sólo somos unos pocos los que la recordamos, pero ella quiere hacer un último esfuerzo para hacer las cosas bien antes de su declive. Antes fuimos una órden poderosa, las Valquirias de Freya, paladines y clérigos eran formados y consagrados no muy lejos de aquí, pero otros dioses vinieron y...Freya fue poco a poco olvidada. - en verdad la sacerdotisa no parecía estar pasándolo bien hablando así, pues incluso en su tono se le notaba un matíz amargo encerrado en las palabras. - Freya me ha ordenado dos cosas. Una, que te pida que averigües qué sucede en las montañas Stoneheart, pues algo maligno y creciente está creciendo en su interior. Dos, que invista a los dos últimos paladines de la orden....Jerinor y Lauriel y les pida que te acompañen en tu periplo. Ellas dos, con los poderes concedidos a través de Freya, serán la forma que tiene la Diosa de mostrarte su favor y su compromiso, pues poco más puede hacer ya...lamentablemente.  -

La hermosa y atemporal mujer miró al guerrero, con una mezcla de emociones en el rostro y la voz. - Groland, has sido elegido por Freya para cumplir un cometido. En tu mano está la elección, por supuesto...pero recuerda, somos lo que hacemos. Te deseo lo mejor, y espero que encuentres a tu padre con vida y a salvo. - le dijo, dejando que una nota cálida acompañara la afirmación, dándole fuerza y sinceridad.

Te entrega un pequeño pergamino, un mapa, con una localización marcada en él. En él,Groland observa los alrededores de Fairhill, la carretera que conduce al este, y un par de ciudades marcadas en él. Crimmor y Puerta del Bardo. La marca se encuentra al nor-oeste de la ciudad, en plenas montañas.  

- Aquí, en éste pequeño valle hay unas ruinas de lo que, hace mucho, mucho tiempo, fue un templo dedicado a Freya. Lo único que sé es que un miembro de alto rango de mi Orden, Abysthor, fue allí hará ya más de 20 años, pero nunca se ha vuelto a saber de él. Antes de partir, dijo que allí encontraría la forma de hacer resurgir la adoración por Freya, pero nunca volvió. Sé que aún quedan uno o dos templos de mi religión en Puerta del Bardo, aunque hace años que no sé casi nada de ellos, pues éramos órdenes independientes y no manteníamos excesivo contacto. - la elfa parece cariacontecida por lo que está revelando, pero a Groland le da la impresión que, pese a no ser plato de su gusto, la mujer está siendo leal y obediente a un mandato divino, pues no es tonto y puede adivinar ésto. 

- Si queda algún sacerdote o clérigo, son vuestra mejor opción para obtener más información, pues estoy segura que Grogere pasó por allí, yo misma le envié, aunque en ése momento las noticias no eran tan ominosas. - Shandrill se levanta y entrega todos los paquetes a Groland. 

- Ésto es tuyo, vayas o no. Te deseo lo mejor Groland. - Shandrill se acercó a él y le dio un suave y prolongado beso en los labios. 

- Ahora debo terminar una tarea, mi buen amigo. - y con un grácil movimiento y una expresión seria y decidida, abrió las pieles, saliendo a la cámara principal. - Por favor, salir todos, excepto Lauriel y Jerinor. - Dijo en voz alta. 

La gente de la sala la miraron y, tras unas respetuosas reverencias, salieron sin más. 

Según el guerrero pudo observar, en la sala sólo quedaron Jerinor y Lauriel, que estaba sentada en la última fila y nadie sabía cuando había entrado. 

Notas de juego

A parte de tus cosas, hay también 3 viales de agua bendita, 3 pociones de curar heridas graves, 3 pociones de restablecimiento menor y 3 pociones de protección contra el mal, todas ellas lanzadas a nivel 7 (para efectos).

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06/02/2018, 14:58
Director

Al entrar Groland en la sala, te quedaste sola ante el altar, no literalmente sola, pues las dos aprendizas de Shandril deambulaban por la sala atendiendo las necesidades de la gente que acudía allí, pero sí te sentiste en paz. 

Con los ojos cerrados, dejaste que esa paz te inundara, y poco a poco, quedaste dormida....y tuviste un sueño. 

En ése sueño, caminabas por un prado de hierba, lleno a rebosar de vida vegetal, mientras un cielo gris y plomizo que amenaza lluvia esconde un pájaro, no un pájaro cualquiera, un halcón que bajaba haciendo círculos hacia ti. Cuando el halcón rozó el suelo, se transformó en un lobo blanco como la nieve que, trotando mansamente, se paró a tus pies. 

El lobo levantó el hocico y te miró intensamente con unos ojos rebosantes de sabiduría, y ante tus ojos, el lobo dio paso a una doncella guerrera rubia de largas trenzas, grande y fuerte, con rasgos bellos y a la vez, temibles. Su armadura de mallas plateada, junto con una espada larga y un arco largo, eran una visión perfecta de una Valquiria.

- Jerinor. Has sido encontrada digna de representar a los últimos paladines de mi orden, Las Valquirias de Freya.  Una vez no tuviste propósito, deambulabas perdida en la oscuridad, pero yo te hago renacer y mirar al futuro con esperanza, la que traerás cumpliendo tu cometido. Tendrás una compañera, y vosotras dos seréis las últimas de mi orden, pues mi tiempo ya pasó. Dime Jerinor....¿aceptas? - 

Con la reververación de la pregunta aún en tus oídos, tus ojos se abren a tiempo para escuchar una voz conocida...

Por favor, salir todos, excepto Lauriel y Jerinor. - Dijo Shandril en voz alta.

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06/02/2018, 17:51
Director

Por favor, salir todos, excepto Lauriel y Jerinor. - Dijo Shandril en voz alta.

La gente de la sala la miraron y, tras unas respetuosas reverencias, salieron sin más. 

Al poco, en la sala sólo quedaron Jerinor, Groland, Shandril y Lauriel, que estaba sentada en la última fila y nadie sabía cuando había entrado. 

- Acercaos... - les pidió a las dos mujeres, con una tenue sonrisa en sus labios, mientras, dos lágrimas recorrían su rostro. - Nombrar dos nuevas representantes de mi orden siempre es motivo de gozo, pero en éste momento también lloro de tristeza porque posiblemente sean las últimas que yo veré jamás. Arrodilláos. - les pidió.

Una vez ambas postradas, Shandril metió ambas manos en el crisol, el cual se encendió furiosamente, creando una llama de fuego que casi llegó al techo. La elfa sacó sus manos del fuego, y todos pudieron ver que sendas llamas flameaban en ellas, así como parecían reflejarse en los ojos de la sacerdotisa. - Mujeres ante mí postradas, Jerinor y Lauriel, ¿aceptáis la enorme responsabilidad que se os pide? ¿aceptáis representar al bien, a la curación, a la guerra y a los animales silvestres? ¿aceptáis acatar el ciclo vital y todo lo que representa, el ciclo de la muerte y el renacimiento? ¿aceptáis la fertilidad en todas sus formas, la llegada de la cosecha, la sexualidad líbremente dada y la procreación? Decidme, queridas....¿aceptáis ser paladines de Freya y por lo tanto, las últimas Valquirias?

La voz de la mujer retumbaba en vuestros pechos con fuerza, llegando a lo más hondo, e incluso el a veces obtuso Groland se percató de que estaba contemplando una ceremonia que pocos hombres habían tenido el honor de observar. 

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05/09/2018, 23:01
Director

- Bien, dado que no tienes opción, dejémonos de zarandanjas - dijo el hombre, cansado al parecer de todo el asunto. - La piedra que buscamos tiene propiedades mágicas, así que no intentes colárnosla porque sabremos si es o no es la piedra que buscamos. Te lo digo porque no me gusta, como ya te he dicho, perder el tiempo. También sabemos por tu tío que el que se la llevó era un comerciante amigo del Maestro Fulbert, y que el comerciante pasó por su tienda antes de irse. Ves allí y averigua dónde se fue, pues tienes que seguirlo y conseguir la gema.

Sirya no tenía muchas opciones, así que apretó los dientes, cogió todas sus cosas y la cajita con el diente de su tío y se fue rauda y veloz a la tienda del Maestro Fulbert, el alquimista del pueblo. 

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05/09/2018, 23:06
Director

La puerta sonó un par de veces mientras Rash sopesaba la propuesta del Maestro Fulbert. - ¿Quién es? - preguntó el viejo alquimista. - Soy yo, Sirya, abre la puerta, es urgente. - contestó la voz de la joven. 

El viejo maestro abrió la puerta y la joven entró con paso rápido y rostro ensombrecido. - ¿Qué sucede...qu....que pasa Sirya? - preguntó Fulbert. 

La joven se giró y miró al maestro, observando de soslayo a Rash. No le hacía gracia que el semi-elfo estuviera allí, pero daba igual, el tiempo era primordial. - Voy a ser clara, unos hom....

En ése momento, una alarma sonó en la habitación, haciendo que los ojos de Fulbert se abrieran como platos. - ¿¡Pero qué!? - exclamó el viejo. Rápidamente lanzó un conjuro mirando a la muchacha con intensidad, un conjuro que a Rash le sonaba... - Detectar la Magia - pensó automáticamente el semi-elfo. 

- Niña, ¿qué es eso que llevas ahí? - preguntó con voz seria y casi amenazante el abuelo. Sus dedos se extendían hacia la mochila. Sirya, asustada y algo fuera de sí por los momentos que le estaban tocando vivir, no pensó mucho y comenzó a sacar cosas....hasta que el maestro dijo - ¡Basta!¡Eso! - señalando unos papeles enrollados. 

Rash reconoció los pergaminos de la torre de Eralion. - ¡Dámelos! ¿¡Cómo entras en mi casa con eso sin avisarme!? - la muchacha, aturdida, obedeció y le tendió los papeles, además, no quería ponerse al maestro en contra porque ahora mismo era el único que podía ayudarla con su tarea. Rash, aunque desaprobaba lo de los pergaminos, se quedó callado y expectante, esperando la resolución de aquello en casa del Alquimista-Mago.

El viejo cogió un pergamino de una estantería y lo leyó rápidamente, desapareciendo el escrito con rapidez. Cogió un par de objetos, un anillo y una capa, y se las puso, para inmediatamente después comenzar a leer los papeles a través de sus gafas. 

Tanto Rash como Sirya permanecían mudos, una por miedo, otro por curiosidad profesional. 

El hombre levantó la mirada de los papeles y miró a Sirya seriamente. - ¿Sabes qué es esto? Una trampa para mentecatos. Es un ritual que simula la concepción de una filacteria lich, pero en realidad es otro bien diferente para atrapar el alma del estúpido que lo haga en un espacio bidimensional de energía negativa y obligarlo a sufrir al gusto de...un Demonio. Qué cosa tan repugnante. - el asco y un enfado que no habían visto antes en el hombre se reflejaron claramente en su cara.

La muchacha le contó lo que había sucedido en el castillo, y el maestro atendió, asintiendo y preguntando alguna mínima cuestión de vez en cuando. La joven también dijo, mirando a Rash de reojo, que su intención era saber qué era eso ya que había sentido una lástima inmensa por el mago, ella pensaba que nadie se merecía un final así y por antiguas historias y cuentos de su tio Lannet, en algunas de ellas el arrepentido tenía una oportunidad de redención. - ¿Es así? ¿Puedo hacer algo por él? - preguntó la joven, anhelante. 

El mago se quitó las gafas y asintió. - Sí, sin duda Tymora te ha sonreído, es difícil, pero no imposible. Necesitaré una serie de componentes que....¿estás segura? El lugar más cercano donde crecen dichos hongos son unas montañas cercanas aquí, pero peligrosas.

La mención de una posible aventura peligrosa no hizo más que avivar la llama del deseo en Sirya. - Sí. - fue su única respuesta. 

- Bien, también te digo que me faltan algunos pergaminos, no está completo. Seguramente los tendrá quien escribió esto. - a la mente de Sirya y de Rash vino, sin lugar a dudas, la imagen de Tavik, el clérigo de Orcus que había escapado. - El lugar es... - y el viejo les relató lo que sabía, explicándoles dónde podrían encontrar lo que necesitaba. Durante un segundo miró a Rash, preguntándole con la mirada si dejaría que la joven hija del magistrado fuera sola. Para Rash estaba claro que al viejo mago una respuesta negativa no le haría ninguna gracia.  

La joven, tras atender a todo lo que el viejo mago le había dicho, resumió el porqué de su visita allí. - Unos asesinos tienen raptado a mi tío Lannet. Al parecer, mi tío, en algún otro momento de su anterior vida, antes de llegar aquí, me refiero, robó una gema mágica a la persona equivocada, y aunque les ha costado tiempo, han dado con él. Ahora él corre peligro, así como mis padres....y yo misma. Me han dicho que si no traigo la gema, mi tío morirá, mis padres sufrirán y yo seré vendida como puta, tras violarme las veces que hagan falta. - alzó una mano para interrumpir las preguntas del mago - Han "convencido" a mi tío de cantar, y saben que la gema se la ha comprado a mi tío un comerciante amigo tuyo que pasó por aquí antes de irse. Necesito dar con él y conseguir esa gema. ¿Dónde está?

El aire pareció congelarse mientras todos en aquella sala asimilaban la información. 

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05/09/2018, 23:39
Director

Al salir de la ceremonia*, Groland y Jerinor se encontraron con Kerri, que les esperaba en la puerta del templo vestida con una túnica sacerdotal de Freya y una espada larga con su funda en las manos.

La espada de Shandril, Valkirya. 

- Hola Jerinor, Groland. - dijo la mujer, inclinando la cabeza ligeramente hacia ellos en un respetuoso saludo. - Os pido disculpas por mis modales hasta ahora, tengo mucho que aprender, y estoy segura que con paciencia y perseverancia, Freya me iluminará y me guiará por el camino correcto. - una suave sonrisa apareció en su hermoso rostro. 

Miró a Jerinor y alargó la mano, tendiendo a Valkirya hacia la mujer. - Cógela, es tuya. Harás mejor uso tú de ella, que yo aquí mientras me dedico a rezar y aprender. No temas, estaré aquí para cuando te canses de ella.

- Groland, gracias por todo, diles al resto que agradezco el tiempo pasado juntos y la paciencia que tuvisteis conmigo. Id en paz, que Freya os bendiga. - con una nueva inclinación, la mujer sonrió y se alejó en dirección a uno de los santuarios laterales...

Notas de juego

*Independientemente de la respuesta de Jerinor a la pregunta de Shandril. 

Éste post va dedicado con todo mi respeto a Heinosuke. Rest in peace amigo.